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Categoría: Centro / periferia

EL País, cotidiano con los pies en Uruguay… ¿y la cabecita?

Publicada el 17/09/2016 - 17/01/2017 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

MEDIOS DE INCOMUNICACIÓN DE MASAS

El País, un cotidiano de larga data se edita, ya lo sabemos, en Montevideo. Pero ¿desde dónde piensa y se piensa El País?

Eso nos lo dice su escritura.

Este mes nos ofrece una nota abordando “la relación con la región”: “Crítica elíptica de embajadora de EE.UU. a Uruguay por Venezuela”.[1]

La nota cita a Kelly Keiderling explicando “las razones de ser de la embajada de su país en Uruguay”.

“Se busca velar por la «seguridad», la «prosperidad»  y la «búsqueda de sociedades más democráticas y más justas».” ¿Cómo unir lo primero; policía, negocios (mejor dicho policía para hacer negocios) con lo último?

Y dentro del último tramo de la frase, ¿cómo unir lo que EE.UU. considera “democrático” con alguna idea de justicia? Todos los parámetros, insospechables de izquierdismo, de las últimas décadas señalan el avance aplastante de los mil millonarios sobre el resto de la población, que ha llevado las estadísticas de los deciles tradicionales a hablar del 1% más acaudalado de la población y del 1 por mil y del 1 por millón?  Los 62 multimillonarios más ricos del planeta tienen más capital que 3700 millones de seres humanos (la mitad pobre del planeta). Haciendo un simple cociente, cada uno de esos supermillonarios tiene más dinero, capital, que 60 millones de seres humanos. 1 x 60 000 000… nunca ha habido tal abismo en el abanico de ingresos como en los últimos 20 años. Una mascota yanqui consume los alimentos de varias decenas de humanos habitantes del África, el continente más esquilmado del planeta, es decir la población más esquilmada del planeta.

(así nos damos cuenta que el racismo es bien real)

Nuestra embajadora sigue impertérrita midiendo intereses y estrategias: “¿Es suficiente  concentrarnos en nuestros intereses donde coinciden con los intereses uruguayos?” Uno quisiera saber en qué coinciden. No en la “fuga de cerebros”, por ejemplo, donde EE.UU. es el gran beneficiado de quienes estudian aquí y emigran y rinden sus frutos allá. ¿Nos ayuda la soja transgénica y su séquito de agrotóxicos, todo eso matrizado en EE.UU.? A juzgar por el estado de las aguas del país, me atrevería a decir que tampoco. ¿Tal vez por la permanente invasión y presencia de cine-basura, teve-basura, comida basura? En fin.

Pero Kelly nos tranquiliza. Los presuntos intereses comunes no alcanzan. “Cuando un país ataca a otro, o invade y ocupa a otro [… ].” Aquí nos paraliza el asombro… ¿Se dispone la embajadora a sincerar la política exterior de EE.UU. atacando a Irak, por ejemplo, como hiciera antes con Afganistán, República Dominicana, Vietnam, Indonesia, Filipinas, y si nos remontamos al siglo XIX, a México, a España?

¡No! Aquella frase sigue con una pregunta “¿debe EE.UU. ignorarlo?, lo cual revela que no hablaba de las invasiones y ocupaciones de EE.UU. porque no podría desconocerlas. Se debe tratar de otras invasiones y ocupaciones. Pero la embajadora no da ejemplos. Solo se trataría al parecer de un giro lingüístico o estilístico, vaya uno a saber, porque sigue: “Cuando un hombre fuerte, líder de su país encarcela  a manifestantes pacíficos y no los deja opinar en contra del gobierno, ¿acaso debemos hacer la vista gorda y quedarnos callados?”

Ya vemos el vuelo mental de la embajadora. Alude con lo de manifestante pacífico a Leopoldo López, aun cuando la manifestación por él organizada hace un par de años terminó con más de 40 muertos… ¿acaso provocados por el chavismo? No lo parece, porque aprisionado López, el gobierno no ha exhibido ese estilo represor en nuevas instancias.

Pero Keiderling tiene su propio vocabulario. Prosigue: EE.UU. “defiende los principios democráticos”. No alcanzamos a ver dónde. Ni cómo. Al menos no derribando gobiernos elegidos por el voto mayoritario como en Honduras o en Haití recientemente o en Guatemala hace medio siglo. Pero Keiderling es de amianto, afirmando que lo que caracteriza a EE.UU. es “la defensa de la democracia, de los derechos humanos y de la dignidad humana.” ¿Dónde, cómo, cuándo? ¿Financiando a grupos nazis en Ucrania, como explicó la colega inefable de Keiderling, Victoria Nuland, que declaró que tuvo que desembolsar cinco mil millones de dólares para lograr el cambio de gobierno? [2]

Obviamente no podía referirse a la dignidad humana cuando su gobierno desplegó urbi et orbi cárceles clandestinas donde ir depositando musulmanes para luego acopiarlos en Guantánamo, hasta llegar a casi un millar (que, según Jihad Diyab[3] fue la política de EE.UU. tras el derribo de las torres, para compensar el efecto traumático y mostrar reacción). Se trata de miles de seres humanos con década, década y media de vida destrozada. Sin juicio alguno. Para no hablar de las matanzas semanales con drones en Pakistán y otros infaustos países a miles de km del territorio estadounidense.

Volviendo a la intervención inicial de Keiderling a que alude la nota, en resumen lo que EE.UU. hizo fue marcarle la cancha al gobierno de Uruguay, al que vio ligeramente fuera de línea, por no subrayar con los acentos dispuestos desde la Casa Blanca su condena a la Venezuela actual.

Poco margen al disenso, entonces.

Un vocabulario exclusivo que no soporta la lógica y ni siquiera el diccionario.

Y alineamiento “perfecto”. O ferpecto. Pero así funciona la policía del pensamiento madeinUSA.

notas:

[1]  8 / 9 / 2016.

[2] fte.: Fabrizzio Txavarría Velázquez (CENIC).

[3] Jihad Diyab, sirio, uno de los transferidos de Guantánamo a Uruguay y en este momento en 40 dias de huelga de hambre porque ni el gobierno de EE.UU. que lo aisló y torturó  durante 12 años sin juicio alguno, ni el uruguayo que lo recibió dentro de la política de EE.UU. de ir descargándose del peso político y ético de tanta arbitrariedad, le han permitido unirse con su familia.

Publicado en Centro / periferia

El saqueo de la periferia planetaria: algo que nos atañe… a nosotros también

Publicada el 08/09/2016 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández –

BAJO LA PRESIÒN DEL SAQUEO EXTRACTIVISTA

Un artículo de María Paz Villalobos Silva[1] hace un balance sobre la situación de Chile en las últimas décadas, más precisamente desde 1973, analizando el papel del estado chileno. Su abordaje y conclusiones nos permiten ver lo que tenemos en común, por lo cual invitamos al lector a recorrerlo.[2]

El disparador es la atroz crisis que golpea a Chiloé, la principal isla chilena, que está sufriendo una contaminación mayúscula.

A mediados de este año surgió una nueva crisis luego de la vivida, recientemente (2007-2011), con el mismo origen en el mismo sitio: la pesca industrial, la acuicultura basada en la cría de peces −salmones− en estanques. Por acumulación de descuidos, tan característicos de la industria a gran escala, en este caso pesquera, por exceso de cargas de fósforo y otros fertilizantes que se le suministran a los estanques para “incrementar” la producción, por los desequilibrios que se crean cuando se ingresa a la megaescala productiva y por causas que deliberadamente se ignoran, aparecieron en la costa de la isla mayor del archipiélago de Chiloé millones de salmones muertos (se estima unos 50 millones), lo cual ha significado en peso  bruto, que hubo que deshacerse de miles de toneladas de pescado en proceso de putrefacción. El pescado así descompuesto emana ácido sulfhídrico, un gas tóxico, mortal incluso a baja concentración, que se caracteriza por su fuerte olor a “huevos podridos”.

Si bien el gobierno chileno dispuso arrojar al mar a 150 km de la costa dichos desechos, los pescadores y habitantes costeros sospechan que no se hizo tan larga travesía para la descarga porque no se conoce detalle alguno sobre la forma en que se realizó el vertido de salmones y por la velocidad en que el veneno se difundió en las costas, provocando la mortandad de bivalvos a lo largo de kilómetros y kilómetros de costa. Aunque el gobierno quiso atribuir esta segunda mortandad masiva a la “marea roja” los lugareños consideran que más que dicha marea la causa de esta nueva mortandad radica en la previa de tantos millones de salmones intoxicados (se sabe, de episodios anteriores, que dicha “marea” enferma transitoriamente a moluscos pero no los mata).

Lo que muestra cabalmente el carácter de la explotación capitalista, ya no de la pesca sino del sistema en general, es que todo el episodio, que perjudica a la población y a los pescadores artesanales, ha terminado beneficiando a las empresas salmoneras transnacionales puesto que la mayoría de ellas tienen seguro sobre los peces que han muerto. Entonces, la catástrofe suena como «música para los oídos de las salmoneras» (de los diarios).

El remate de la distorsión que caracteriza el sistema actual de producción lo da el hecho de que la bolsa de valores de las empresas salmoneras festejen. Se estima que para el año en curso la oferta salmonera chilena perderá unas 180 mil toneladas (aproximadamente el 7%). Lo cual permite esperar un alza de los precios internacionales del salmón para el resto de 2016. La especulación bursátil agradecida. “Los títulos de la salmonera Australis se incrementaron  en un  44,9%, mientras Camanchaca lo hizo en un  35,2%; MultiExport en 29,9% […].” (de los diarios). Y el índice de compañías salmoneras que elabora El Mercurio, registró un alza debido fundamentalmente a la especulación sobre un próximo  aumento de los precios internacionales del salmón.

EL SAQUEO GLOBAL, LOS HABITANTES LOCALES

María Paz Villalobos Silva comienza su nota aludiendo a la vida cotidiana de población, cualquier población, que conoce su hábitat porque, precisamente vive en él y de él:

“El –cómo queremos vivir nuestro futuro– no necesita ser enseñado a las comunidades locales; es parte de ellas y de su historia y ahí está el valor de esas costumbres y tradiciones, porque en esa historia y en esas costumbres yace el ideario necesario para alcanzar una perspectiva común sobre el manejo y el uso del borde costero, que permita disponer de sus recursos sin poner en riesgo la disposición de los mismos para las próximas generaciones”.

Y con esa advertencia, incursiona en “el modelo de extractivismo neoliberal, basado en la explotación de recursos naturales”.

Algo que debería ser bien conocido por nosotros, con los adelantos técnicos que nos presenta la agroindustria, últimamente rebautizada como “agricultura inteligente”, y el despliegue de la soja ocupando más y más áreas de nuestro territorio, que no es muy ancho pero que sí es cada vez más ajeno; más la implantación de una forestación dirigida a la provisión de celulosa para la fabricación de papel a miles de km. de distancia; la instalación de una megaminería a cielo abierto afectando como pocas veces todo el hábitat circundante (y, por las dimensiones de nuestro país, podríamos decir a todo el territorio) que afortunadamente fracasó en parte por la resistencia “desde el pie” y en parte porque la burbuja especulativa con que se fabricó el proyecto, naufragara; y la búsqueda cada vez más afanosa y desesperada de petróleo, búsqueda que ha sobrevenido en el Uruguay bajo la forma de petróleo submarino (perforando mar afuera tres km y medio; el pozo más profundo hasta hoy construido en el mundo entero) y bajo la forma de fracking, es decir, arrancándole literalmente petróleo o gas a las piedras). Hasta ahora, como acotara pícaramente Jorge Batlle ante el nulo resultado de la perforación submarina, por suerte para el país…

Todos los ensayos y proyectos arriba descritos, que están “lloviendo” en el Uruguay, caben exactamente en la definición que diera María Paz Villalobos Silva.

Si pensamos que con la llegada del agribusiness, la agricultura “inteligente” hemos estropeado prácticamente todas nuestras fuentes de agua potable, es decir que el país hoy carece de agua corriente confiable; que las autoridades sanitarias han corrido siempre “de atrás” esta problemática verdaderamente atroz, tenemos que llegar a la triste idea de que el gobierno no sabe prever, que a gatas atiende, malatiende los problemas cuando se convierten en escándalo (como pasó con el agua de Laguna del Sauce, en 2015). MPVS se pregunta: “¿Es posible considerar que en medio de esta catástrofe [para] la soberanía y el patrimonio nacional, contamos con un ‘estado’ que pueda hacerse cargo y exigir y responder?… no, no es posible, porque Chile no se comporta como un estado soberano, se comporta como el último eslabón de la cadena (aquel en donde se corta el hilo por lo más delgado, aquel que no puede reclamar, aquel que debe acatar las órdenes más caprichosas…).”

 

SI SUSTITUIMOS CHILE POR URUGUAY, ¿QUÈ NOS DA?

Nuestra autora se refiere a las autoridades chilenas advirtiendo que “no comprenden nada sobre soberanía, ni desarrollo, ni futuro […].”  Y ejemplifica: “El mar de Chile… ¿Qué es el mar de Chile para nuestras autoridades? Si miro la prensa, es como un objeto inerte sin valor que se entrega sin cobro ni lamento, ellos no han logrado ver la riqueza propia, no ven una fuente de abastecimiento de comida para la población […]”. Y nos aclara: “El socialismo chileno determinó que la forma de dar impunidad a las operaciones horrorosas de la industria  salmonera, […] consistió en una campaña del terror al abandono de capitales si es que se le exigía ‘algo’  a los salmoneros […].”

Si sustituimos “salmoneros” por “sojeros” o “seudoforestadores”, ¿cuál es la diferencia? Para remate, también en Chile se apresuraron  a buscar una “certificación de producción sustentable” y lo hicieron con… WWF que es una oenegé de “primer rango” dentro del capitalismo mundial, al servicio de la globalización corporocrática, en total connivencia con los intereses de los más ricos entre los ricos. Entonces, concluye MPVS, “¿Cuál fue el rol del estado de Chile?… un facilitador.”

¿Por qué el Financial Times, el diario más conspicuo del capitalismo globalizado, designó a Danilo Astori como el mejor ministro de Economía del mundo? ¿Porque atendía las cuestiones de nuestro país o porque era el mejor “facilitador” de los negocios globales?

 

LEGISLACIÓN «NACIONAL»… SEGUIMOS CON LAS ECONOMÍAS DE ENCLAVE

Villalobos Silva encara luego la problemática de Chiloé, arrasada por las “inversiones” del exterior.

Nos recuerda que el presidente Frei “creó una legislación ambiental para limpiar la imagen internacional de las grandes empresas extractivistas contaminantes… una ley que nació y murió en Valdivia en 1996, cuando el proceso de calificación ambiental de la planta de Celulosa Arauco S.A., determinó que el proyecto era ambientalmente inviable, pero por presión política, fue aprobado con los resultados que todos conocemos. Es decir, el sistema de evaluación ambiental fue vulnerado por el propio aparato administrativo que lo concibió como regulación para la protección del patrimonio ambiental.”

Un “magnífico” ejemplo de que lo político pasa por encima de lo jurídico. ¿Nos suena conocido?

¿Por qué la presidencia de Vázquez proyecta poner bajo su órbita el control ambiental, sustrayéndolo a un organismo ligeramente autónomo, como la DINAMA?

Escuchemos una vez más a MPVS: “El proceso de zonificación se presenta a las comunidades costeras a partir de propuestas previamente elaboradas entre el sector público y privado… las comunidades costeras pueden agregar un punto o discutir otro, pero no están invitadas a iniciar un proceso, imaginar, proyectar, discutir, compatibilizar ni priorizar sus intereses. El proceso de participación ciudadana se valida mediante la asistencia a los encuentros de ‘socialización del proceso’, pero no siempre los asistentes saben que firmar también significa aprobar o validar lo que escuchan.”

Pareciera que en realidad lo que le importa a este “estado”, es repartir y rematar la torta o el territorio (tiendo a pensar que no entienden la diferencia) al mejor postor […]. Nuestras autoridades son el reflejo de nuestro subdesarrollo, a partir de ellos nos califican a todos. […] La ignorancia en la que viven sumergidos les ha permitido ‘enriquecerse de dinero y deudas’, pero no les ha permitido lograr dar el paso a ‘desarrollarse’, es decir, a valorar lo que es el territorio, a valorar a quienes ocupan los territorios, a valorar la riqueza cultural, ambiental, viva […].”

Podemos recordar a J. Mujica, entonces presidente, dictaminando la importancia, el “negocio” de las “chacras costeras” en Rocha para vendérselas a extranjeros y cómo así se iba a conseguir −explicaba− trabajo en las chacras, de peón o casero los lugareños y como cocineras o mucamas, las lugareñas.

MPVS compara este tiempo civil con el de la dictadura que asoló a Chile durante tantos años: “Los milicos recibían órdenes y las ejecutaban… para reprimir al pueblo y liberar el camino al saqueo económico, político, social, cultural y ambiental.”

Sin transformaciones endógenas, un país movido de afuera hacia adentro, como nos modifica permanentemente la globalización, no tiene futuro propio.

MPVS vuelve al estado actual: “Nuestras autoridades no están capacitadas para comprender el entorno que les rodea y desde ahí proyectar su uso; nuestras autoridades están capacitadas para recibir órdenes y ejecutarlas… […] liberar el camino al saqueo económico, político, social, cultural y ambiental.”

Villalobos Silva aclara: “Conozco en profundidad la legislación ambiental, la legislación pesquera, la legislación indígena y en mis análisis me encontré siempre con la misma piedra en el zapato… la gente no está invitada a participar, no hay mecanismo legal ni voluntad política que permita vincular directamente los intereses de la ciudadanía en los proyectos públicos de usos de los territorios que ocupan. La gente está invitada a aprobar y confiar. Pero ¿es posible confiar? ¡No!, no es posible.”

Cuando recordamos las observaciones del gobierno nacional “explicando” que por ser Uruguay un país unitario, Tacuarembó y los tacuaremboenses, por ejemplo, no tenían ningún derecho a excluir la megaminería de su departamento, porque eso debía resolverse desde la capital, desde el gobierno nacional, nos damos cuenta de que lo que Villalobos Silva formula a dos mil km. de distancia contiene una total cercanía y vigencia en nuestra realidad.

“La salmonicultura en Chile, imagino que funciona como una mafia de poder, sobre la cual el estado solo puede garantizar bienestar, no puede exigir nada, porque el estado de Chile actúa simplistamente, como lo que ha sido durante estos 43 años de ‘desarrollo económico’; un facilitador del modelo de saqueo y extractivismo neoliberal, basado en la sobreexplotación de recursos naturales, a cualquier costo. Este ‘estado’ […] cree que las empresas son un dios al que no hay que hacer enojar.”

Si pasamos por encima de los plazos de dictadura, que seguramente imprimieron en Chile una huella aún más honda que entre nosotros, podemos verificar que los comportamientos políticos de los elencos gubernamentales posdictatoriales, chileno y uruguayo, son los mismos.

Vayamos a nuestro país: una empresa agroindustrial dice que quiere usar un agrotóxico que ha estado años bajo sospecha y que hasta la mismísima OMS, aun retrasando años la calificación, ha terminado (en 2014) por reconocer que era “probablemente cancerígeno” [3] y el estado no dice nada; otra empresa procesadora de celulosa reclama vías férreas para facilitar su transporte y el estado no dice nada (dice sólo que se la va a construir); esas mismas empresas han ido deshaciendo las carreteras con el paso de sus camiones con pesadísima carga, lo que ha llevado ya a varios accidentes viales, algunos mortales, y el estado nada reclama; una fábrica de celulosa quiere tener plantaciones cerca de su procesadora y el gobierno acepta entregarle tierras de las mejores del país, agrícolas y lecheras, para tales plantaciones (la monoforestación se iba a emplazar en tierras de menor valor económico, lesionando así menos otros rubros productivos del país, se dijo); las empresas transnacionales quieren exoneraciones fiscales, gremiales, y el gobierno se apresura a cedérselas en régimen de zona franca… nos vamos acercando a Honduras, el único país en el mundo que en la actualidad está procesando hacer todo el país zona franca, es decir convertir a todo el territorio “nacional” para aprovechamiento directo de empresas transnacionales reafirmando así su estatuto de coloniaje.

MPVS insiste: “cada uno puede y debe decidir cuál será el destino del territorio que ocupa. El estado hoy no puede representarnos, nuestras autoridades no pueden sostenerse a sí mismas […]  si el estado no puede cumplir ese rol, las comunidades costeras tendrán que seguir y seguir y seguir irrumpiendo en reuniones oficiales muy importantes y muy legales, rechazando por todos sus medios y con todas sus fuerzas, la invasión de proyectos a los que están siendo sometidas, en abierta vulneración de derechos […].”

“La isla de Chiloé es territorio Mapuche Williche, desde tiempos inmemoriales. En este conflicto, es decir, permitir la expansión salmonera sin control y el vertimiento de 11 mil toneladas de cadáveres frente a sus costas, así como la construcción de un puente destinado a los grandes capitales, le es del todo pertinente la aplicación del Convenio 169 de la OIT de protección de derechos a los pueblos originarios y sus territorios. Este instrumento jurídico internacional, esta legislación interna de rango constitucional, demanda y exige la aplicación de procesos de consulta previa, libre e informada, cada vez que se prevean medidas o programas a ser aplicados […].

˝Este conflicto social, esta catástrofe ambiental de incalculable magnitud e impacto, esta invasión de proyectos de todo tipo de extracción de recursos, tiene responsables directos […].”

 

LA CIENCIA TAPARRABOS DEL SAQUEO

Antes venían con cuentas de colores… así narran, un poco bobaliconamente, el encanto, mejor dicho el encantamiento que los europeos habrían provocado en los nativos de Abya Yala… Hoy, el saqueo se hace invocando la ciencia, mejor dicho “el desarrollo tecnocientífico”.

A continuación, nuestra bióloga hace una observación sobre el papel de la ciencia, que se pretende siempre objetivo y decisivo para zanjar discusiones sobre contaminación ambiental, pérdida de biodiversidad y otra serie de deterioros: “¿Por qué esperar las palabras de la ciencia para reconocer los factores antrópicos que gatillaron una crisis social y ambiental que ebulle hace más de veinte años en la misma zona? […].”

Pero: “La ciencia nos aporta una mirada, nos describe y nos conecta fenómenos, nos ayuda a tomar decisiones, está a nuestro servicio como sociedad. La ciencia no puede responder por la serie de ‘eventos’ y ‘toma de decisiones’ erradas y en abierta corrupción y compra de conciencias.” Que es lo que ve la autora en el camino “que han tomado nuestras autoridades históricamente, para liberar el camino a la expansión salmonera sin límites, mientras recibe informes y demandas, durante años con infracciones a la Ley de Pesca, incumplimientos, malas prácticas […].”

“La tragedia ambiental desatada en el sur de Chile, requiere por parte de la ciencia, de investigación, observación, análisis y aportes para ayudar a buscar soluciones. La crisis sanitaria, ambiental, social, cultural y económica desatada […] por parte de nuestras autoridades y las empresas salmoneras en el sur de Chile, tiene responsables […]. El ‘cómo queremos vivir nuestro futuro’ no necesita ser enseñado a las comunidades locales; es parte de ellas y de su historia […].”

Volvamos “a casa”. ¿Alquien le ha pedido cuentas a los sojeros o a los plantadores de eucaliptos y pinos para hacer celulosa, por la contaminación que la escorrentía se ha llevado desde los campos de cultivo hasta los arroyos, hasta la biodiversidad próxima o lejana y finalmente −cadenas alimentarias mediante− hasta nuestros cuerpos?

¿O nos vamos a dejar seguir intoxicando como pasara antes con el plomo que tuvo muchos estudios, investigaciones, hipótesis para ir dejando todo quieto (aunque los retardos mentales que la intoxicación por plomo haya dejado en nuestros cuerpos, por ejemplo, constituyan una huella indeleble).[4]

Recordemos que cuando se tomó conciencia, hace unos 15 años, se advirtió que podía haber un altísimo porcentaje de población afectada. Porque Uruguay tiene una serie de rasgos culturales, económicos, que lo han  hecho particularmente sensible a la intoxicación por plomo. Por ser un país con un grado relativamente alto de modernización, tuvimos un desarrollo de instalación de cañerías de plomo temprano dentro de las tres Américas. Si bien las cañerías de plomo para agua fría no son tan contaminantes (si uno toma la precaución de dejar correr agua antes de tomarla), las de agua caliente, en cambio, son fuertemente contaminantes, porque el agua caliente se “come” literalmente el plomo; las cañerías, en décadas desaparecen, mejor dicho se las lleva el agua. Y ya deberíamos saber adónde ha ido a parar ese plomo. Las instalaciones de agua corriente en caños de plomo se usaron hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo pasado. Y probablemente haya muchas todavía.

Hay otros factores que han convertido al Uruguay en un país particularmente afectable por la presencia de plomo.

La toxicidad del plomo es sobre todo mediante ingestión y respiración. Y Uruguay mantuvo a su vez la nafta con plomo hasta prácticamente el s. XXI, cuando en algunos países se empezó a sustituir dicha nafta desde mediados del siglo XX.[5]

Entre las fuentes de plomo fuera de control en Uruguay, se pueden contar otras; pinturas fabricadas con plomo, por ejemplo.

Lamentablemente el “combo” uruguayo otorga otras posibilidades de intoxicación por plomo. Debido al sostenido empobrecimiento que sufriera el Uruguay  entre fines de la década del ’50 y el fin del siglo pasado han ido “brotando” ingresos desde la indigencia, a menudo sumamente tóxicos: quema de cables con hilos de cobre forrados de plásticos, artefactos eléctricos y electrónicos asimismo quemados para extraer los metales con que se han construido. Este tipo de quema es altamente tóxico tanto por los humos de los plásticos como por los gases metálicos.[6] Plomo entre ellos.

La plombemia y su impensada extensión fue “descubierta” alrededor del año 2000 y ha ido depositándose en los pliegues de la memoria, mejor dicho de la desmemoria colectiva.

Esperemos que no nos pase lo mismo otra vez, ahora con el agua cuya contaminación también alcanzó una amplitud impensada, prácticamente en todo el territorio nacional. Y que luego de unos años, nos empecemos a olvidar.

El plomo precisamente, afecta la memoria.[7]

Y recordemos, el agua afecta todo, TODO. Somos dos terceras partes agua.

El estado no puede ser un facilitador de empresas ajenas, como nos lo recuerda con tantos ejemplos nuestra apreciada bióloga.

* Docente en Ecología y Derechos Humanos, editor, periodista.

[1] Licenciada en Biología Marina, investigadora independiente.

[2] “Reflexiones sobre Chile, la salmonicultura, la crisis del modelo y la respuesta de las autoridades”, Mapuexpress, mayo 2016. Reeditado por Resumen Latinoamericano.

[3]  El glifosato ha resultado mucho más, mucho peor que cancerígeno: el fotógrafo argentino Pablo Piovano ha llevado a cabo un reportaje fotográfico escalofriante revelando la depredación de la naturaleza incluido los seres humanos que pueblan las zonas fumigadas con glifosato y otros “fitosanitarios” que permiten la producción a gran escala de “alimentos” transgénicos. Vemos niñas paralíticas, niñas que tienen la cabeza por debajo de su cintura y pies asimétricos, niños con piel en escamas, niños con ojos alterados… una galería del horror que las autoridades ambientales argentinas han ignorado sistemática y deliberadamente. Para mayor gloria de Monsanto y los sojeros (“El costo humano de los agrotóxicos”, Buenos Aires, 2014-2015).

[4]  Sería muy bueno poder rastrear su posible relación con los resultados PISA, por ejemplo.

[5]  La advertencia contra la nafta con tetraetilo de plomo se hizo prácticamente desde su implantación: en 1923, en el mismo año del invento de la nafta con plomo, una toxicóloga estadounidense denunció el peligro de esparcir en el aire partículas de plomo que iban a depositarse en los pulmones humanos y sobre todo infantiles. La advertencia fue ignorada durante casi medio siglo, y en nuestro país durante casi un siglo…

[6]  Uruguay parece tener el triste privilegio de ser uno de los principales importadores mundiales de cobre. ¿Acaso hay tantos gitanos repujándolo?, ¿acaso hay un enorme consumo de instalaciones motrices o eléctricas con cobre? No, lo que hay es un robo sostenido de cables que se funden para adueñarse del cobre. Que se vende donde se puede. Pero esos cables robados hay que reponerlos porque han paralizado el suministro eléctrico en barriadas, fábricas, clubes…

[7] Hay estimaciones en EE.UU. que calculan que el aire tenía al momento de abolir la nafta con plomo (década del ’60) unas 600 veces más plomo que a principios del siglo XX. ¿Habrá afectado esa concentración de plomo la capacidad intelectual de buena parte de la población estadounidense?

Publicado en Centro / periferia

Israelización del aparato militar estadounidense

Publicada el 19/02/2016 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

El ejército de EE.UU., su aviación, desde alguna de sus muchas bases “nenúfar” (¿un millar?) que tiene en el mundo entero, efectuó hoy un ataque sobre Sabrata, en Libia con el objetivo publicitado de asesinar a  Nuredin Chuchane, un yihadista tristemente famoso por atentados mortales que se le atribuyen en Túnez.

Sabrata està a 80 km. de Túnez y se considera que en sus inmediaciones el ISIS ha montado un campo de entrenamiento donde se hallaría Chuchane.

El ataque se supone aniquiló la vida de decenas de yihadistas aunque se estima que debe haber varios niños y mujeres alcanzados por el bombardeo y ni siquiera se aclara si éstos también serían bajas yihadistas.

Los medios de incomunicación de masas informan de estos “hechos” y aclaran que no saben si Nuredin Chuchane habría muerto bajo las bombas.

BBC Mundo (19/2/2016) llega a titular su nota “Noureddine Chouchane era el principal objetivo de los bombardeos”.

Empezamos a entender la lógica de estos comunicadores: si Chuchane era el principal objetivo, ¿por qué nada se sabe si lo asesinaron pero sí se sabe que asesinaron decenas de otros seres humanos?

Porque lo que realmente les importa es que se mate la mayor cantidad de “enemigos” y el fulano buscado es la mejor excusa.

Claro que BBC Mundo “nutre” a sus lectores con los “fundamentos” de los hechos actuales: “Libia vive un vacío político y de seguridad desde 2011, cuando un levantamiento popular derrocó a Muamar Gadafi.” (ibídem).

Aprendamos periodismo básico y comunicación ídem: la invasión de la OTAN con aviación francesa e inglesa, con freedom fighters provenientes de una enorme cantidad de países, se denomina “levantamiento popular”.

Estas “informaciones” que nos llenan el ojo con Chuchane y con “levantamientos populares”, nos escamotean el sentido atroz de las muertes de los llamados “daños colaterales”.

Es un estilo que el Ejército de Defensa [sic] de Israel emplea profusamente en sus acciones en tierras palestinas. So pretexto de matar a un “cabecilla”, digamos de Hamas, en la operación planeada al efecto mueren cuatro vecinos, dos hijos, un sobrino, el chofer, la cónyuge, su hermana… en total 14 “daños colaterales”. Y si el objetivo se alcanza, se considera “éxito completo”. El estado nacional que así actùa ya no es un estado nacional sino un gendarme mundial.

Que para matar a Chuchane se acabe con la vida de decenas, expresa una curiosa contabilidad sobre vidas humanas: se cuentan algunas; las que están del lado equivocado de la historia o de la empalizada, ni siquiera. Ésas se arrasan nomás.

 

 

 

 

Publicado en Centro / periferia, Medios de incomunicación de masas, Palestinos / israelíes

¿Amor a la verdad o apego a la organización?

Publicada el 15/01/2016 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

Ya es proverbial que la participación de Cascos Azules u otras fuerzas de intervención de la ONU no resuelve los problemas de las naciones así “asistidas”, aunque suele ser sí de enorme provecho para las naciones intervinientes con dichos destacamentos.
Tenemos un ejemplo patético con la MINUSTAH en Haití, que de hecho ha funcionado como tapadera para la geopolítica caribeña de EE.UU. y donde los estados intervinientes ─en lugar primordial los del Cono Sur americano─ han aceptado con enorme interés la tarea asignada.
En el caso de Uruguay, sabemos positivamente que los destacamentos enviados cobran viáticos y sobresueldos incomparablemente mejores a los que cobran los militares “en casa”. Se sabe además que tienen sus “extras” asentándose en poblaciones inermes y empobrecidas, como suele ser la compra de sexo mediante algún mendrugo, cuando no directamente la apropiación de sexo por la sola voluntad de estos ejércitos de ocupación…
Los daños que provocan las fuerzas de la ONU exceden los abusos señalados; desde la vergüenza de entregar Srebrenica en Bosnia sin luchar (con el resultado de miles de bosnios musulmanes asesinados y miles de bosnias violadas) hasta el descuido más elemental de normas de higiene como cuando las tropas nepalesas de la MINUSTAH llevaron ─claro que suponemos que involuntariamente─ el cólera a Haití. Debido a las limitadísimas condiciones sanitarias del país ─devastado hace pocos años por un terremoto estremecedor─ la plaga traída por la ONU le ha arrebatado la vida a por lo menos ocho mil haitianos y entre los contagiados se cuentan cientos de venezolanos que han asistido al país e innumerables dominicanos afectados por la vecindad.
No sólo con cólera invade la ONU algunos países; también han traído otras enfermedades, sobre todo de transmisión sexual.
La República Centroafricana, uno de los estados más empobrecidos del planeta, fruto directo del colonialismo depredador sufrido por el continente africano durante podríamos decir que toda la modernidad occidental, desangrado en intereses sectoriales o no, pero casi siempre ajenos, fue anfitrión forzado de tropas francesas. Francia decidió intervenir en su excolonia en 2013 cuando un golpe de estado musulmán derribó el gobierno de perfil cristiano, ahondando el conflicto entre ambos bandos o creencias o vaya a saber qué intereses escudados en tales fachadas religiosas, pero de tal enverga-dura que se estima que en una población total de unos 5 o 6 millones de habitantes cerca de medio millón abandonaron sus viviendas y lugares de residencia… por el terror.
Hollande obtuvo de la ONU “el permiso” para intervenir en su patio trasero.
Y bien: luego de dos años con las tropas francesas “pacificando” el país ─que sigue tan inseguro como antes─ Anders Kompass, oficial principal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU recibió informes de trabajadores de campo acerca de las actuaciones de los “defensores de derechos humanos” en la devastada República Centroafricana. Anders Kompass, sueco, con tres décadas abocado a este tipo de control itinerante y con una foja de servicios impecable, verifica la existencia de una serie de aberraciones ─sodomización de niños, sobre todo huérfanos, de 8 a 13 años a manos de las tropas francesas, es decir de la culta, occidental y democrática Francia─ y ante la inopia de meses dentro del ámbito de la ONU, efectúa la denuncia a la policía francesa contra 14 militares, franceses, acusados de las referidas prácticas.
Vale la pena precisar que en el orden jurídico impuesto en la vejada República Centroafricana la policía francesa tiene jurisdicción, con lo cual Kompass a la vez que rompía el internismo encubridor, mantuvo “la legalidad” que la ONU proclama.
La reacción del aparato administrativo de la ONU no se hizo esperar. En marzo de 2015 una serie de burócratas del entorno de Ban Ki-moon, entre los que revistaba la actual canciller argentina Susana Malcorra, entonces jefa del departamento, descalificaron el informe de Kompass porque “violó los protocolos estrictos sobre la transmisión de información confidencial del organismo internacional a autoridades externas“. 1
La burocracia de ONU no perdona “que se ventilen los trapos al sol”. “Lealtad” institucional asegura impunidad. Kompass pertenece a esa estirpe de humanos, como Aristóteles en tiempos clásicos 2 o Mordejai Vanunu contra la manipulación sionista, o Edward Snowden ante el Gran Hermano, que optan por la verdad desnuda ante que el ocultamiento vestido.
Como titulara Gunilla von Hall en un cotidiano sueco: “Hay algo podrido con las operaciones de paz de la ONU”. 3
A Kompass se le pidió entonces la renuncia, a la que el sueco, con dignidad, se negó. Pero “el pecado” había sido mayor y fue entonces cesanteado. 4
En mayo de 2015, en medio de una tormenta mediática las autoridades de la ONU que habían estado ignorando la denuncia de Kompass, sufrieron un revés significativo; el secretario general Ban Ki-moon no tuvo más remedio que “designar un panel independiente para investigar el asunto”. 5
Y ese panel ha sido categórico, restaurando de Anders Kompass su credibilidad, sosteniendo públicamente que Kompass actuó correctamente. El vocero de dicho panel, el juez Thomas Laker, afirmó que la suspensión y virtual despido de Kompass fue «prima facie ilegal». Kompass comentó: “Me condenaron al silencio en tanto controlaron con empeño y saña mi actuación, ensuciaron con rumores mi reputación y destruyeron mi trabajo”. 6  Quedó establecido todo un largo procedimiento para restaurar a Kompass en sus atribuciones mediante un examen ya no sumario ni perentorio de lo actuado. Y a partir de dicho informe las cabezas que han empezado a rodar han sido la de quienes habían condenado a Kompass.

En general se sobreentiende que los altos cargos de la ONU revelan la mucha suerte de sus titulares. Ejecutivos y triunfadores profesionales. Atornillados a sus sillas, mejor dicho sillones. A veces, sin embargo, se da vuelta la taba: Susana Malcorra “ascendida” al rango de canciller de la Republica Argentina, apenas a comienzos de diciembre de 2015, recibe una semana, diez días después, el chapuzón de agua helada de la reposición de Anders Kompass cesanteado por ella, y, al mismo tiempo, cae sobre los “liquidadores” de Kompass de comienzos de 2015, un fuerte cuestionamiento que está incluyendo renuncias. Ya se conocieron las de Babacar Gaye y Flavia Pansieri ─renunciantes o renunciados─ y desde los márgenes del Río de la Plata nos gustaría conocer las cuentas que tiene que rendir la actual canciller argentina…
No hemos sabido si Malcorra será directamente afectada por el affaire Kompass. Pero sí ya sabemos cuáles son sus criterios sobre la verdad, el poder y el ocultamiento cómplice. No es novedad. Por algo quien parece ser el CEO actual de la República Argentina, Mauricio Macri, la había elegido.

1  <http://www.telesurtv.net/news/Juez-ordena-a-ONU-levantar-suspension-contra-Anders-Kompass-20150507-0049.html>

2  “Amo a Platón, pero más a la verdad.”

3  Svenska Dagbladet, Estocolmo, 19 dic. 2015,

4   http://www.svd.se/nagot-ar-ruttet-med-fns-fredsoperationer/om/fn-lackan
https://www.whistleblower.org/blog/093814-united-nations-peacekeeping-and-sex-abuse
GAP, Government Accountability Project. Truth be told.

5  <https://en.wikipedia.org/wiki/Anders_Kompass>

6  Dagens Nyheter, Estocolmo, 18 diciembre 2015.

Publicado en Centro / periferia

Siria, Ucrania, Venezuela: ¿existe un dominio establecido o estamos en una red cuasihorizontal de «actores» sociales?

Publicada el 14/03/2014 - 02/04/2014 por ulises

Por Luis E. Sabini Fernández.

* EE.UU. dispone de un millar de bases militares a todo lo ancho y largo del planeta, en los “cinco continentes”.

* Tiene lo que Leonardo Boff caracteriza como, refiriéndose a las revelaciones de Snowden, “la extrema arrogancia del imperio: el espionaje universal”.

* Desde EE.UU. (e Inglaterra, e Israel) se cocina un poder informacional planetario. Que ya se gestó en 1948 con la red Echelon y que la cibernética no ha hecho sino ampliarlo por diez, cien, mil, un millón de veces…

* Una periodista argentina, Fabiana Freyssinet, rubrica una nota: “Brasil inerme ante invasión cibernética”.

* EE.UU. dispone de cinco armadas intercontinentales para ejercer su papel autoasumido y autoasignado de sheriff mundial. Tales como el Comando Sur ahora asentado en la Zona del Canal de Panamá, bajo jurisdicción estadounidense; el Africom, instalado en Libia desde su desmantelamiento tras el arrasamiento otánico, etcétera.

* Cuando se desmorona el universo soviético la discusión entre intelectuales más orgánicos de las élites estadounidenses fue: qué somos, qué tenemos que ser: ¿imperiales o imperialistas?

* Basta ver el diseño de nuestra modernidad, traspasada por cómo la vemos a través de Hollywood, internet, twitter, las revoluciones coloreadas, la comida basura, el solipsismo creciente, la medicalización de la sociedad, el reino de los vehículos “de alta gama”, de las jóvenes igualmente de alta gama, para entender que tenemos al enemigo en casa, tanto en la caja boba, como en las cajitas móviles y nada bobas y hasta en la mismísima bolsa de los desechos cotidianos que cada día alojamos prolijamente fuera de nuestra vista.

Con este trasfondo hay quienes nos tranquilizan analizando los acontecimientos atroces de Ucrania, y de paso los igualmente atroces en Siria y hasta los de Venezuela atribuyendo el mal  –oh sencillez de mundo− a la corrupción de los gobiernos jaqueados [i] (que no pongo en duda, aunque me pregunto qué elenco podría acceder a un gobierno totalmente limpio de elementos corruptos) o afirmando, por ejemplo:  “[…] no  creo que los EE.UU. tengan en estos momentos una política internacional más agresiva que en el pasado” […] de hecho, EE.UU. nunca ha intervenido tan poco, al menos en términos convencionales pues es verdad que el uso de drones y de la CIA les garantiza un alto nivel de intervención.”  [ii] Me alegro por la precisión final, atemperando la cuasipanglosiana afirmación previa, pero en rigor habría que decir que el “alto nivel de intervención” sobrepasa largamente drones y CIA. EE.UU. está a la vanguardia (atroz adelantamiento a mi modo de ver) en guerras bioquímicas y bacteriológicas; como decía un general pentagonal ya en los ’80: “con la guerra en tubos de ensayo no nos para nadie”.[iii]

Y su presencia imperial se ejerce en todo ese abanico que procuramos presentar sucintamente con las primeras frases. Las elites estadounidenses vienen diseñando el mundo como mejor lo consideran y no parecen haber cedido más allá de las limitaciones que la realidad en bruto les ha ido presentando: no pudieron prever las dust storms de los ’30 y tampoco las islas flotantes de basura oceánica de los ‘80 ni imaginaron la pérdida progresiva de biodiversidad tanto terrestre como marítima a un ritmo de empobrecimiento biótico jamás antes registrado. Ni el avance de la obesidad contracara de las viejas sociedades de escasez. Con su optimismo tecnológico tampoco supieron advertir la progresiva contaminación que como una gangrena planetaria nos va envolviendo, castigando a tirios y troyanos (y de acuerdo con las leyes del mercado, los más ajenos y menos pudientes serán los más perjudicados).

La referencia al dominio convencional está por lo menos fuera de lugar y revela muy poco crédito a la creatividad del poder american y una mirada poco atenta al decurso de nuestra historia inmediata: el dominio madeinUSA jamás se ha basado en lo convencional. Al contrario, su pujanza se apoya en buena medida en su creatividad. Destructora, invasiva, supremacista, lo que se quiera, pero poco convencional.

Alba Rico, a diferencia del monotemático Singer, despliega una presentación compleja que no puede ser sino bienvenida para evitar las simplificaciones y otras tentaciones ideológicas, como bien dice.

Trata de calibrar el aspecto endógeno por el cual sociedades árabes por ejemplo han entrado en primavera, es decir a moverse desde abajo, en las plazas. El caso liminar, es a mi modo de ver, el de Túnez, con la autoinmolación de Mohamed Buazizi. Buazizi nos revela que esa  crisis no es asunto de twitter ni de agencias noticiosas… Las primaveras árabes como las de los países excomunistas no hacen sino expresar el hastío por décadas de sociedades congeladas, represivas, y archirreaccionarias, aunque sus discursos oficiales  hayan sido en varios casos “socialista”.

Pero al lado de los regímenes desafiados, que muy a menudo responden con una brutalidad esperable aunque repudiable, juega Occidente, que al fin y al cabo, ha sido árbitro y constructor del mundo moderno al menos en su último medio milenio y para su propio beneficio. Y sobre todo, tenemos a las elites de EE.UU. que han configurado particularmente al siglo XX, nada menos. Lo han hecho cultural, geográfica, económica, política y hasta alimentariamente.

Vivimos, y particularmente en Argentina, en España, del brazo y en los brazos de Mr. Marshall….

Entonces, ¿cómo se puede argüir que “EE.UU. nunca ha intervenido tan poco”?

Podemos estar de acuerdo, y lo estamos, que “lo soviético” no tiene vuelta atrás y lo podemos hasta festejar. Pero únicamente sabiendo que la tarea que tenemos por delante es más ardua, puesto que el colapso soviético si bien despejó muchas agorerías que nos vendían como “socialismo científico” dejó al capital, y a sus representantes más dilectos en muchas mejores condiciones para adueñarse de todo, que es lo que algunos sentimos que está pasando.

Y que las cartas modernizadoras, por ejemplo en América Latina, aunque en algún sentido han sido un freno al capitalismo puro y duro, como podría ser en la Venezuela chavista o mejor dicho bolivariana, en general no ha tenido mayores contradicciones con el imperio mayor, como entiendo es el caso con el PT brasileño o el peronismo argentino  (ni que decir en casos de colonialismo mental y material franco como son los casos de Piñera en Chile, de la dupla Vázquez-Mujica en Uruguay, de Cartés en Paraguay…)

Alba Rico procura en su nota recoger el pulso de la resistencia desde lo más abajo, en la calle, entre los ciudadanos de a pie, por ejemplo en Ucrania. Eso está bien. Y está bien que critique a “la izquierda”  por no haber sabido dialogar con este movimiento que SAR califica de “rebelión”, para diferenciarlo de “golpe de estado”.

Pero una rebelión puede ser perfectamente instrumentada para un golpe de estado, como ha pasado mil veces en la historia. En general,  el excipiente para tales metamorfosis ha sido dinero, dólares, miles, millones, cinco mil millones de dólares, por ejemplo. La secretaria de Estado Victoria Nuland  [¡qué nombre, ¿no?] puede informar a Singer, a Alba Rico, sobre eso.

Las palabras de Raúl Zibechi: “En todo caso, las derechas han sido capaces de crear un dispositivo ‘popular’ como el que describe Rafael Poch para desestabilizar gobiernos populares, dando la impresión de que se está ante movilizaciones legítimas que terminan derribando gobiernos ilegítimos, aunque éstos hayan sido elegidos y mantengan el apoyo de sectores importantes de la población. En este punto, la confusión es un arte tan decisivo como el arte de la insurrección que otrora dominaron los revolucionarios.” [iv]


[i] Peter Singer, “Va a votar? Un consejo: mire antes el reloj que usa cada candidato”, Clarín, Buenos Aires, 9/3/2014.

[ii] Santiago Alba Rico, “’Podemos’ en Ucrania”, 4/3/2014, www.rebelion.org.

[iii] A la luz de lo ya se sabe cómo Yaser Arafat fue asesinado, cabe preguntarse por lo acontecido con Hugo Chávez.

[iv]  Raúl Zibechi, “Derechas con look de izquierda”, Brecha, Montevideo, 10/3/2014.

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