Soldados israelìes: comportamientos individuales y colectivos

por Luis E. Sabini Fernández –

Élisabeth Roudinesco, psicoanalista e historiadora, famosa y muy bien conceptuada por la opinión progresista que estima su matizada posición sobre la cuestión israelo-sionista, ha incursionado en cuestiones como la ética, la política, la ideología, territorios en los que ha abordado el concepto que desarrollara la extraordinaria filósofa, de pensamiento independiente, Hanna Arendt, de “la banalidad del mal”.

Roudinesco no ha apelado ni una sola vez, hasta donde conozco,[1] para ejemplificar el asunto, al soldado israelí.

Ver sus rostros, generalmente muy jóvenes, impávidos, y tan faltos de decisión y energía, revela cuerpos regimentados, instruidos, instrumentalizados, pero sin fuerza interior. Uno podría alegrarse al ver que no son cuerpos fanatizados, ésos que arrasan lo que tienen orden de arrasar sin atender “lateralidades”.

Sin embargo, hacen el mal con total desaprensión. ¿Con qué “fundamentos”?

Pasemos revista a algunos videos que se ven a partir de acceder a Haaretz, diario israelí ligeramente crítico, aunque sionista. En un procedimiento, que filma o fotografía un varón de media edad que luce una remera con la leyenda “Palestina, no Israel”, probablemente judío, tal vez israelí, porque parecen hablar fluidamente el mismo idioma con el soldado con el que discute; el soldado israelí que parece llevar la voz cantante –uno imagina que es cabo o sargento− manotea el celular del manifestante protestatario, y éste con redoblada energía, sin soltar el celular que tenía a medias en su mano, se lo queda. El soldado acepta. El soldado parece sin fuerzas.

El manifestante es poco a poco rodeado por cuatro o cinco soldados, muy pertrechados y, entre empujones, finalmente se lo llevan arrestado.

En otro video, también filmado por palestinos, vemos a un manifestante, presumiblemente palestino, muy enojado y cuando un soldado blande el fusil para golpearlo, él desvía el golpe. El soldado acepta el desvío. No hay reintento. Parecería que toda su fuerza alcanzaba solo para ese intento frustrado. El manifestante, robusto, cincuentón, esquiva otros golpes, y puntualiza, índice en alto, sin ceder un palmo de terreno. Cuando algún soldado le tira un golpe, más de una vez lo para con las manos y se le acerca al cuerpo en actitud muy desafiante, amenazando a su vez golpearlo. Este presumible palestino −como el anterior presumible judío−  enfrentan con mucha decisión y poniendo puntos sobre íes, algo que la cámara y el audio no develan. En esta secuencia también, el número de soldados se acrecienta, y cuando lo rodean alrededor de media docena, alguien desde afuera del círculo lo golpea duramente en la cabeza. Allí vemos que el resistente pierde su gorra de visera, se agacha, lo aplastan y es tumbado con la fuerza del número. Menudean los golpes y alguno patea el cuerpo caído.

Una típica escena de patoterismo. Más brutal que la anterior. La diferencia de trato hacia judíos y no judíos. En rigor revela un desánimo radical o una profunda cobardía puesto que estos soldados no pudieron/supieron/quisieron resolver algo mano a mano, pero amparados en la  condición militar, las armas y el número no tuvieron reparos en usar la violencia, una violencia tìpicamente represiva. El palestino queda mordiendo literalmente el polvo del camino, con las manos atadas a la espalda con precintos, totalmente indefenso. Todo lo cual nos revela que no eran gandhianos, como cierta tranquilidad o aquella impavidez inicial podría habernos inducido a pensar.

 

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RECUADRO

Israeli Army arrests Palestinian Teenager Girl who slapped soldie…

https://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.830229 

[El ejército israelí arresta adolescente palestina que abofeteó soldad…]

[mi traducción]

Una chica adolescente de 16 años fue arrestada en mitad de la noche por el ejército de Israel. Ahed Tamimi, conocida militante palestina que en un video viralizado muestra como cachetea y patea a dos soldados.

Los militares afirman que antes de que se filmara ese video, un palestino le tiró piedras a soldados desde dentro de una casa, que allanaron para llevárselo.

Pero el padre de Ahed tiene otra versión de lo acontecido. En un mensaje de Facebook dijo que su hija frenó en la puerta de su casa a un soldado cuando un soldado [¿el mismo?] le disparó a un jovencito a quemarropa en la cabeza.

(ibídem)

Tras el arresto, el ministro de Educación [sic] israelí Naftali Bennet dijo −con una sonrisa que no puede menos que calificarse de malévola, sádica o de placer por la desgracia ajena− que: “las mujeres mostradas cuando asaltaban a los soldados habrán de pasar el resto de sus días en prisión“.

La explicación del padre permite entender la indignación que trasunta la conducta de Ahed. El baleado en la cabeza es hermano o primo. En los últimos días de diciembre de 2017, los soldados sionistas han matado con balazos en la cabeza a por lo menos tres palestinos –uno de ellos lisiado en silla de ruedas y como los demás desarmado−; no sabemos si este chico no resultará el cuarto…

Vale completar a Haaretz aclarando que el ejército volvió en la madrugada y se llevó prisioneras a la adolescente y a su madre.

Con ese procedimiento realizado, quien ocupa la cartera Israelí de Educación se ha permitido condenar y fijar la pena no sólo a las perseguidas y maltratadas palestinas sino al mismo aparato judicial israelí, que ya sabemos carece por completo de independencia [2] por la razón del artillero; que el EdI constituye un estado de guerra.

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Otro diálogo (ibídem) captado durante un enfrentamiento en los caminos en disputa, nos muestra otro aspecto de la configuración mental del Ejército orweliano de “Defensa” de Israel.

Vemos a un soldado que les pide –“please, que abandonen este sitio, porque estar aquí es ilegal”. Se trata de una pequeña manifestación de palestinos con banderas a lo largo de un camino, donde hay apostados varios militares y vehículos del mismo tipo.

Y oímos la voz de un veterano palestino que replica: “−Pero es que esto no es Israel, es Palestina”.

Pocas veces resuena tan claramente la diferencia entre la enseñanza del estado sionista y la cruda verdad histórica.

Se trata de un territorio, Cisjordania, que ni siquiera fue el asignado por la ONU al estado sionista, cuando la ONU cedió al interés geopolítico de EE.UU.

 

Los militares israelíes están entrenados para operar en un mundo de amos y esclavos. Ellos, por supuesto, los amos. Ese comportamiento tiene que estar fuertemente ideologizado.[3] Y banalizado.

 

[1] A las vueltas con la cuestión judía, Editorial Anagrama, Barcelona, 2011.

[2]  Nafatli Bennet forma parte del gabinete de Benyamin Netanyahu, caracterizado por estar compuesto por alegres asesinos de palestinos, expresamente asumidos como tales y obviamente impunes. Bennet, por ejemplo, ha explicado que ha matado a multitud de palestinos y que “no hay problema con eso” (fte.: R. Silverstein, “El gobierno más racista y extremista de la  historia de Israel”).

[3]  Nurit Peled, docente judía, ha examinado los textos de las escuelas israelíes, Palestina en los textos escolares de Israel, y queda clara la diferencia de humanidad entre judíos y el resto, visualizado como falto de tal (Editorial Canaán, Buenos Aires, 2017).

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Uruguay y Argentina. De la incomunicación o de la comunicación sesgada

por Luis E. Sabini Fernández –

El ascenso de Mauricio Macri a la presidencia argentina ha sido en general recibido con mucho regocijo del lado uruguayo. Porque se terminaban las nubosidades y tormentas propias de la relación que ha tenido siempre el Uruguay con el peronismo argentino.

La razón es brutalmente material: el proyecto peronista de un país “hacia adentro”, por ejemplo, dedicado a incrementar el turismo interno (así como la industria nacional, p. ej.) entró en conflicto, agudo, con el proyecto uruguayo, tan implantado al sur del territorio, de aprovecharse de la masa turística “de enfrente” en la larga, hermosa, franja de cientos de km de arena y balnearios…

Francisco Piria, por ejemplo, que iniciara su actividad pionera balnearia en la ùtima década del s. XIX, remató su capolavoro, el magnífico y en su época único en toda América Latina, Hotel Argentino, en 1930. Repare el lector en el nombre del hotel. ¿Qué habría pasado si lo hubiese hecho 15 años después?, cuando Perón popularizaba el selecto Mar del Plata y lo convertía en la meca del turismo popular (y sindical) argentino?

Pero no necesitamos hacer historia contrafáctica; cuando Perón es derribado, 1955, el festejo en Uruguay, fue enorme. El conflicto había calado tanto que cuando en junio de ese año, aviadores rebelados contra el gobierno peronista ametrallan y  bombardean la Plaza de Mayo presuntamente ocupada por partidarios peronistas, pero en rigor lugar de tránsito de la población porteña que trabajaba en las inmediaciones, y son así asesinados, desde el aire, centenares de habitantes de Buenos Aires, en Uruguay esos aviadores −asesinos seriales de civiles desarmados−, serán recibidos como héroes por parte del entorno mediático que “luchaba contra el dictador”.[1]

Este contrapunto abona y se nutre de viejas rivalidades, en las cuales el Uruguay ha sufrido abusos que justifican algunas reacciones, como nuestra resistencia a la actitud imperial argentina con su pretensión de soberanía en las aguas fronterizas (“doctrina Zeballos”) y aun más atrás, en el enfrentamiento al hegemonismo porteño, con las cuales podríamos remontarnos a “la lucha de puertos” de principios del s. XIX. Pasando por la argentinización del tango rioplatense…

Aquella indisposición hacia el peronismo ha llevado al Uruguay al maniqueísmo fácil que es de trámite en este tipo de conflicto con banderías de por medio, es decir chovinismo mediante.

Si la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, la mediáticamente tan vapuleada CFK, era titular de un populismo que promovía el turismo interno y un MERCOSUR para países grandes, Macri devenido su contrincante decisivo, tendrá que ser −basándonos en un maniqueísmo tan falso como redondo− nuestro amigo.

Los medios masivos de incomunicación de masas del país, todo adscriptos a la ideología liberal madeinUSA abonan esa imagen. Dije “del país”, pero bien vale una precisión; los medios masivos, la TV en particular, pero no solamente, amén del dominio mediático norteamericano (hoy habría que decir israelo-estadounidense); goza o sufre el de los emporios mediáticos del otro lado del río. Como el de Clarín, una empresa dedicada al “periodismo de guerra”, como lo ha explicitado alguna de sus figuras claves. Y ya se sabe que durante la guerra, la primera víctima es la verdad.

Y hay que ver las ramificaciones que tiene el emporio Clarín en Uruguay. Radiales, televisivos…

Para pensar en Uruguay, desde Uruguay, tenemos varias emancipaciones pendientes.

 

Volvamos a Macri. Un vero representante del gran capital. CFK es, o era, una dirigente peronista, es decir un ejemplar con oratoria brillante de un bonapartismo periférico. Podrá ser millonaria y haber cumplido con los requisitos mencionados por Quino,[2] pero pertenece al mundo de la política. “De la clase política”. Macri, en  cambio, es un agente empresarial y como tal se ha adueñado del poder político más que por haber ganado una elección porque kirchneristas, con torpeza, la perdieron.

Por ganar una elección democráticamente, Macri no ha devenido político y menos democrático. Conserva su estilo de trabajo empresarial al punto que su gabinete ha sido constituido primordialmente por CEOS (vinculadas al estado argentino; “la patria contratista”, y a transnacionales allí radicadas) más agentes de lobbies, como ser Patricia Bullrich, Gabriela Michetti, Elisa Carrió, Sergio Bergman. Y ostenta seguramente un récord de colocaciones en “paraísos fiscales” entre los presidentes del mundo…

Es difícil que encontremos en nuestro mundo actual una organización social más verticalista que la empresa, con menor democracia interna (salvo, claro, el cuartel).

Ése es el estilo Macri. Por eso los traspiés  que está teniendo, procurando aplicar la disciplina empresaria a una sociedad, la argentina.

No está acostumbrado a discutir ni regatear. Ni él ni la mayor parte de su gabinete.

A tal punto llega el autoritarismo cotidiano. Apenas algunas perlas: 1) un exministro del elenco Ka fue detenido en su hogar a la una y media de la mañana. Reviviendo el estilo de la dictadura. Porque las detenciones judiciales democráticas NO se pueden hacer en la noche. Ya conocemos nuestra constitución: ‘El hogar es un sagrado inviolable. Franqueable de día con orden de juez’; de noche de ninguna manera.

El estilo de allanar en la noche, durante las más profundas horas de sueño se hace para aumentar la vulneración de los allanados.[3]

2) Ante la OMC, en su reunión anual en diciembre, esta vez en Buenos Aires, el gobierno asombró a una serie de democracias bienpensantes, que no podían entender que organizaciones ambientalistas, oenegés dedicadas al control de gestiones públicas, muy legales redes que bregan por un aumento de intereses a las finanzas mundializadas, por ejemplo, fueran de una plumada suprimidas del cónclave. Se trata de instituciones totalmente admitidas en el juego democrático, como ATTAC, AI, Nuestro Mundo No Está en Venta, 11 11 11. El gobierno dispuso incluso del derecho de admisión a periodistas autorizados en todo el resto del mundo a trabajar en su especialidad. La misma oficina central de la OMC tuvo que tomarse el trabajo de advertir a decenas de invitados de no venir a Bs. As. dado que las acreditaciones de la OMC eran inválidas para el gobierno local.

3) la Armada, bajo jurisdicción ministerial, envía un submarino de Ushuaia a Mar del Plata, que sufre una explosión a 3 horas de la partida y durante semanas se ignora la suerte de la nave siniestrada, de sus 44 tripulantes. Otro ejercicio de “periodismo de guerra”. Se supo que la “Armada sabía de irregularidades en la reparación del ARA San Juan. Un documento alertaba que el submarino tenía filtraciones de agua y que hace más de un año navegaba con las baterías en mal estado.” [4]

Este desapego por los derechos  humanos, por las libertades públicas, por la mismísimas vidas humanas, ¿no significan que esta gente confundió las “administraciones” (empresarial y social)?

Y en Uruguay, “vemos”, canales mediante, las penosas escaramuzas del lunes 17, no la demostración de despotismo estatal del jueves 14.

 

[1] Recuerdo por la radio un muy exaltado y aplaudido Augusto Bonardo.

[2]  “Para amasar una fortuna hay que hacer harina a mucha gente.”

[3]  El Estado de Israel practica asiduamente este estilo con los palestinos, particularmente con niños, menores a veces preadolescentes. La ministra Bullrich acaba de hacer un curso acelerado de “seguridad” en Israel.

[4] Diario Panorama DP, Stgo. del Estero, 18 dic. 2017.

 

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¿Qué ven, qué declaran, qué sostienen los lanateucos? 1

por Luis E. Sabini Fernández –

Sabemos que vivimos en un ardoroso y continuo presente, que condena toda temporalidad. Está casi prohibido recordar, porque eso nos puede  ayudar a una confrontación, un análisis comparativo y otros zarandajas conceptuales de escaso curso actual.

La protesta popular del lunes 19 ha recogido según los partes oficiales, 88 policías con heridas y contusiones de (muy) distinta consideración, 70 manifestantes igualmente contusos (o heridos), 60 detenidos… Y una versión, igualmente contusa, herida, o tal vez peor.

De acuerdo con el medio informativo, desaparece alguna de esas tres categorías; la más ausente, tal vez por la profusión de medios amigables con el cambio, ha sido la desaparición de los70 lesionados.

Los lanateucos han recuperado la voz. Y la sed de justicia. Como Catones, han preguntado una y otra vez por la ausencia de voces opositoras condenando los desmanes.

Algunos han recibido las grabaciones de diálogos entre policías pidiendo “manos libres” y la voz de mando diciendo: −no por ahora, todavía no… protéjanse y esperen.

¿Por qué hay que esperar? se preguntan los lanateucos, así como los policías ayer se preguntaban, bajo la lluvia de piedras.

El cálculo de los mandos policiales ha sido bien sencillo, casi contable: esperar hasta compensar –mediáticamente hablando− los atropellos y abusos cometidos por la Gendarmería el jueves, para poder, luego, salir y dar y dar y dar, pero ya legitimados.

Bajo el mando exultante de la adiestrada en Israel Patricia Bullrich, la Gendarmería hizo el jueves 14 una demostración de la pesadilla del poder represivo en la calle. Con un equipamiento costosísimo que el estado argentino habrá de pagar a precio de oro, la Gendarmería actuó como actúan los militares; sin diálogo.

La diferencia fundamental entre policías y militares es que los policías, aun con comportamientos abusivos, están conformados como parte de la sociedad c i v i l. Los militares, en cambio, son entrenados y configurados para actuar ante  e l   e n e m i g o. Por eso, los militares no están ni capacitados ni interesados en dialogar con población. No hablan, no contestan, ni siquiera preguntan. Y la Gendarmería es un cuerpo militar(izado) para el cuidado de fronteras. Situarlo en la tarea policial de despejar una ruta o de custodiar el Palacio de las Leyes es un sinsentido que solo una ministra militarizada puede concebir (y un gobierno que no distingue claramente los derechos de la sociedad civil puede aceptar; lamentablemente parece que ni la sociedad civil lo advierte).

Por eso pasó lo que pasó el jueves pasado.

Pero al no estar con restricciones dictatoriales (más allá de cierto direccionamiento informativo y algunas persecuciones), la sociedad pudo ver el comportamiento represivo, se indignó y en consecuencia, aunque el gobierno “ganó” la calle, perdió puntos.

Se dieron cuenta. No podían seguir así. Porque la sociedad civil se dispuso a ganar la calle, otra vez, ahora reforzada con la indignación.

El gobierno, atento, cambió la táctica. La sociedad civil refractaria al gobierno y contrariada por la infamante quita a los jubilados (que viene doblada, con la concesión de menor presión tributaria a los más acaudalados; lo que se llama un “gobierno de clase”) se presentó masivamente en los alrededores del Congreso para repudiar el proyecto.

Y la policía tranqui. Aquí entran en juego dos estrategias y quien esto escribe no acierta cuál ha sido la más empleada. Los grupos más radicalizados, al ver la pasividad policial, se agrandan, pueden imaginar, delirando, hasta una ofensiva. Y la pueden emprender con más vehemencia (léase piedras, cubiertas quemadas…).

A su vez, así como abundan los trolls[1] que calientan las pavas informáticas, hay servis al estilo de los mistarvim[2] israelíes que “calientan”  la calle.

Una  vez disparado este segundo round con jóvenes impacientes, inquietos, indignados o voluntariosos energúmenos, o con la segunda variante, “ alumnos”  que seguramente ha capacitado la ministra de Seguridad, “el bardo” ya es suficiente para que la policía entre en acción, pero legitimada.

Pasado el momento gandhiano, viene el desquite.

Y aquí entran nuestros lanateucos. Indignados por el sufrimiento acumulado por la policía este lunes 19. ¿Cómo dejaron con las manos libres a esos salvajes? ¿Por qué tuvieron que soportar ese castigo?

Los lanateucos tienen la memoria corta, casi instantánea, como en “El país de no me acuerdo”. Ya no recuerdan los pasitos del jueves 14.

Y ellos arrancan con su flamígera moral el mismísimo lunes 18. Allí hacen las cuentas morales.

El gobierno y Jaimito los deben mirar con complacida indulgencia.

[1]  Un espécimen periodístico de alta floración.

[2] El nombre proviene de la mitología nórdica: duendes.

[3]  Los cuerpos represivos israelíes han desarrollado toda un área de camuflaje para combatir, reprimir y diezmar una sociedad, la palestina, sobre la cual se han asentado, pero que por eso mismo ha seguido conviviendo en un mismo suelo (aunque cada vez menos, menos suelo para palestinos, y más para israelíes). Son judíos sionistas perfectamente adiestrados como natives palestinos. Con sus ropas, su lengua.

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Vida y muerte en Argentina. El submarino desaparecido y un modus operandi

por Luis E. Sabini Fernández –

Argentina es una vez más sacudida por una tragedia.

Y lo que uno puede rastrear es un modus operandi.

Según el cual, se evita el encontronazo con la realidad cuando la realidad es penosa, ardua. Si es que se puede, claro.

Cuando lo de Cromañón, la tragedia se impuso por su inmediatez y su amplitud. Fueron centenares los muertos en un dantesco escenario de incendio, carreras desesperadas por salvar vidas. Aun así, hay que recordar que en la mañana sobreviniente el primer intento de la jefatura política fue destacar la extraordinaria actuación del salvataje, a tal punto que durante un lapso algunos entendimos que se trataba de un agradecimiento a una labor destacada que se festejaba y no de una penosísima tragedia que se había desencadenado poco antes esa noche.

Del mismo modo, el nunca del todo esclarecido ingreso de un tren a un andén sin detenerse que arrojó 52 muertos constituyó una tragedia frontal, sin posibilidad de escamotear la magnitud de la tragedia.

Por esas diferencias entre desenlaces trágicos explícitos y desenlaces trágicos no evidentes, lo que está pasando ahora con el submarino ARA San Juan se emparienta mucho con otro destino trágico y colectivo, también momentáneamente escamoteado, como fue la “Guerra de las Malvinas”. O con un episodio mucho más reciente y como el mismo caso del submarino, tampoco él cerrado; el destino trágico de Santiago Maldonado.

¿Cuál es ese denominador común que encontramos entre los conscriptos de las Malvinas, los tripulantes del submarino y Santiago Maldonado?

Que los encargados de informar escamotean la información, eluden el momento engorroso, oprobioso de confesar una situación que desnude su responsabilidad.

La política de postergar el reconocimiento de la verdad, de encubrir los hechos causantes de una o varias muertes, de escamotear la responsabilidad implica siempre una pertinaz campaña de desinformación y sembrado de pistas falsas (que Santiago Maldonado fue levantado en un ruta, mal vestido y medio mojado; que fue  visto en una feria y hasta que se encontró un pueblo donde todos se parecían extraordinariamente al desaparecido…) lo que desnudó la mala conciencia de quienes “cocinaban el estofado”.[1]

Con los submarinistas de los cuales ahora, pasados 9 días, se busca sólo sus cadáveres, durante los primeros días se tejió toda una cadena de expectativas; se “percibieron” ruidos desde la nave, se intuyeron mensajes que no llegaban a destino…).

Repasemos sintéticamente la info en este escalofriante episodio: el miércoles 15 de noviembre zarpa el submarino de Ushuaia con destino a Mar del Plata. Desde ese mismo día, se pierde el contacto con la nave a 3 horas de su partida. “El primer comandante llevó ‘esperanza’ a las familias. […] dado que hasta ahora, ‘lo concreto es que se cortó la comunicación, nada más’.” (perfil, sábado 18 nov. 2017). Observe el lector lo que testimonia el comandante: que saben eso solo, “nada más”. El comandante parece ignorar, militantemente, el ruido que días después se reconocerá producido a 3 horas de la partida…

En esa misma fecha,  el mismo diario se permite evaluar la calidad informativa [sic]:

“Submarino ARA San Juan | ¿Creés que se informó bien sobre su situación?

Sí – No – Ns/Nc – Votar”.

Como vemos el desparpajo, investido de solvencia informativa, no tiene límites.

El domingo 19 de noviembre, un informativo electrónico nos brinda nueva información:

“Las llamadas no llegaron a enlazar con las bases de la Armada, lo que ’indicaría que la tripula-ción intenta restablecer contacto’. Los intentos de comunicación duraron entre 4 y 36 segundos. El gobierno argentino trabaja ahora para determinar la ubicación precisa del emisor de las señales. El submarino ARA San Juan lleva desaparecido desde el pasado miércoles con 44 tripulantes a bordo. La armada argentina confirma que el submarino desaparecido sufrió una ‘explosión’.”

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/3190921/0/detectan-llamadas-submarino-argentino-desaparecido/#xtor=AD-15&xts=467263

Observemos que ya figura, como al pasar, “una explosión”… Será ésa la explosión que con los días se sabrá sobrevino en la misma jornada de iniciado el viaje…

“Cómo viven la espera los familiares de los tripulantes del submarino argentino desaparecido ARA San Juan” titula Verónica Smink una nota en BBC Mundo, Argentina, 22 noviembre 2017:

“Cuando se anunció en Argentina el jueves 16 de noviembre que el submarino argentino ARA San Juan estaba desaparecido desde el día anterior, la Armada de ese país se mostró calma y confiada de que se trataba de un simple problema de comunicación.”

Una semana más tarde el ánimo cambió drásticamente. La Armada admite que ya se entró en una ‘fase crítica’: si no encuentran el submarino en las próximas horas los 44 tripulantes a bordo podrían quedarse sin oxígeno.

Es decir, los mandos náuticos nos plantean que la ausencia de comunicación durante una semana no ofrecía dudas ni problemas; sólo que prolongándose pasada la semana, ‘podrían quedar sin oxígeno”. Todavía, la explosión escuchada en las primeras horas de iniciado el viaje no tiene ninguna relevancia para esos mandos…

En ese miércoles 22, a una semana del silencio, Verònica Smink sigue informando: “que se diera a conocer este martes que unos ‘ruidos’ supuestamente provenientes de la zona de búsqueda no eran del submarino.”

“Esto generó una gran desilusión en los familiares”, contó Duga.

“Antes, también había generado enorme expectativa el anuncio de que se habían detectado 7 llamadas satelitales que podrían provenir del submarino, cosa que también se descartó.”

“Frustración y enojo”

“Estas ‘versiones’ −todas difundidas ampliamente por la prensa local− han generado mucha frustración y enojo entre los familiares.”

“Es lógico que pase eso porque se crean falsas expectativas”, dice Jorge.

“El especialista dijo a la radio FM Milenium que unas diez personas se descompensaron.

Parecería que estamos en el momento del relato de cuando veían a Santiago Maldonado en todos lados promoviendo insensata esperanza.

Todavía ese miércoles 22, podemos leer acerca de actitudes esperanzadas: “El submarino es una caja de sorpresas, está hecho para no ser detectado. Capaz están navegando a poca velocidad”, señala, esperanzado [un pariente].” (ibíd.)

Observemos que hasta se inventan ruidos provenientes del submarino, que como, lógicamente no existen, tienen que ser descartados poco después.

Y el tiempo pasa.

El jueves 23 de noviembre, va surgiendo la verdad cruda, que estuvo cociéndose a fuego lento durante una semana:

“Validan explosión vinculada a submarino argentino desaparecido.” / Telesur, 23 nov. 2017.

Validan ahora lo que se había registrado tantos días atrás, a pocas horas de la partida… ¿por qué la validan ahora y no antes?

Todavía en medio del desmayo generalizado, se mantiene la llama de la esperanza:

‘En Argentina, sin embargo, todavía no se pierde completamente la esperanza de que la historia del ARA San Juan tenga un final diferente al de la tragedia del Kursk.’ [el submarino ruso hundido en los ’90, con todos sus tripulantes muertos, aunque en momentos distintos; se pudo leer lo escrito por quienes sobrevivieron a una explosión inicial, que fueron 23, muertos finalmente por falta de oxígeno] (Telesur, 23 nov. 2017).

¿El escamoteo como política expresa resistencia a la muerte o a verdades incómodas?

[1]  Véase una excelente biografía de Santiago Maldonado, por Florencia Alcaraz en Anfibia, 11 nov. 2017.

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Noviembre 2017: a 100 años de la Declaración Balfour

por Luis E. Sabini Fernández –

Estamos a un siglo de la Declaración Balfour.

Pocos acontecimientos centenarios están dejando semejante impronta, dolorosa, trágica, cargada de racismo, en nuestro presente como las 300 palabras que el canciller británico, hiperconservador, supremacista blanco, lord Arthur James Balfour le envió a lord Lionel Walther Rothschild, banquero de la Corona Británica y ardiente sionista.

Para alejar a los judíos de sí, y a la vez afianzar alianzas, Balfour expidió una auspiciosa protección a un hogar judío en Palestina, que a la sazón ni siquiera era un territorio de la Corona (pero que estaban esperando les cayera como fruta madura con el desmembramiento de “El hombre enfermo”, como se le llamaba a Turquía entonces a punto de perder la 1ª.GMundial).

Balfour favorecía así a los sionistas que eran entonces una minoría dentro de la minoría judía palestina y ni siquiera se tomaba el trabajo de reconocer otra población que habitaba Palestina; era apenas mencionada como población no-judía, siendo por lo menos el 90% de la población.

La declaración fue acogida por el gabinete británico con la sola oposición del único judío del gabinete, Henry Morgenthau, que sabiamente entrevió el caldo de racismo que dicha declaración abonaba. Y cuando eso se traduzca en violencia –lo cual es inevitable dada la política colonial, que es usurpación y saqueo− el doble rasero será flagrante: los muertos judíos, p. ej. serán reconocidos, identificados, biografiados; los muertos palestinos –generalmente muchos más− serán apenas un número.

Balfour habilitará el entronizamiento del sionismo, en primer lugar dentro de la propia población judía en Palestina, piadosa.

Llamada Antiguo Yishuv estaba integrada a la sociedad palestina tradicional; sin embargo los judíos sionistas les plantearán que con el ingreso sionista en Palestina, se termina el diálogo con la población árabe.

Eso va a ser resistido por judíos que vivían allí de tiempo atrás. Y que mantenían con sus relaciones sociales un reconocimiento tácito y recíproco con la población fundamentalmente musulmana, así como con una minoría cristiana.

La tensión entre el Antiguo Yishuv y el llamado Nuevo o Moderno Yishuv generó el primer asesinato político en ese desgraciado país. El aparato militar sionista, la Haganah, que constituyó, pasadas las décadas, el núcleo del ejército israelí, condenó a muerte a Jacob de Haan, un extraordinario poeta judío que se negó a seguir las instrucciones de boicot a la población no judía,  mantuvo su conducta fraterna con musulmanes o cristianos y fue asesinado a bala. En 1924. No había nazismo entonces, casi en ninguna parte (apenas en Alemania, devastada por la guerra, un partido  minúsculo que con los años iba a crecer).

El asesinato a sangre fría de de Haan fue el inicio de una cadena interminable de violencia y terror que el sionismo irá desarrollando cuando no pueda avanzar “por las buenas”.

Y siempre lo hará con protección imperial.

A cien años de semejante acontecimiento es bueno tenerlo presente y conocer los resultados de la Declaración del Sr. Balfour y del emprendimiento sionista.

 

Un reconocimiento a la población palestina que ha tenido que soportar esa “idea genial” y a los judíos que han sabido negarse a gozar de los “frutos”, cuantiosos y jugosos, conseguidos por el sionismo. Como uno de ellos, −no por cierto el único−, mi reconocimiento a Marek Edelman, sobreviviente del Gueto de Varsovia y de otras peripecias, que se negó a ser recibido como héroe en el flamante Israel de posguerra.

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