Hablar de fascismo con el clisé mediático alojado en el cerebro

La afasia de los mundos

Recensión de la reseña de “La guerra de los mundos” de Fernando Bogado

por Luis E. Sabini Fernández –

Pocas veces se brinda con tanta claridad el conocimiento parcial como si fuera total y aunque el autor de las líneas que voy a comentar negará de inmediato toda pretensión de totalidad, el divorcio entre la realidad rampante y su presentación en la nota “La guerra de los mundos”, es un verdadero récor de supresión de realidad.[1]

Bogado, siguiendo los pasos de Marcuse, inicia su nota explicando, muy correctamente, que  la derrota y desaparición de Hitler y Mussolini no tiene que ver con la existencia o la pervivencia del fascismo. Hasta aquí, vamos bien.

El problema viene con los ejemplos. Se invocan los consabidos Trump y Bolsonaro como el surgimiento de algo no casual, sino por el contrario de algo que se consideraba perimido pero que está en nuestro presente.

Luego de los fáciles ejemplos, Bogado da un paso más y se pregunta por los regímenes europeos de extrema derecha, que están en indudable floración (una vez más, como reacercándonos a la década de los ’30).

Pero Bogado –en esto muy al estilo de Página 12 y tantas otras expresiones progres−

saltea, omite, ignora (táchese lo que no corresponda) un fascismo vigente, de vieja data y, sobre todo triunfante: el Estado de Israel.

Pasado el paréntesis que una bibliografía complaciente ha calificado de socialdemócrata, en la posguerra y durante unos años, el gobierno de Israel es directa, asumidamente fascista desde la década de los ’70 cuando asume el partido que dirige hoy Beniamin Netanyahu (hijo, precisamente, del secretario del fundador del partido fascista sionista, Zeev Jabotinski).

Este partido, el Likud, que gobierna ininterrumpidamente al Estado de Israel desde hace medio siglo, asume su historia; en sus boletas presenta fundadores y predecesores (cada uno con actuaciones más atroces que las otras); Zeev Jabotinski; Menajem Beguin; Itzjak Shamir; Ariel Sharon.[2]

Zeev Jabotinski, admirador de Mussolini, recibió del Duce en plena década del ’30 un campo de entrenamiento para los sionistas en las afueras de Roma. Jabotinski fue un sionista sin pelos en la lengua. En eso muy diferente a las llamadas palomas, siempre aludiendo a una “solución de dos estados”  o a “negociaciones de paz” que siempre han sido taparrabos para ir ganando territorio y asfixiando resistencias. Jabotinski, nacido en la Rusia zarista, con un antisemitismo rampante y violento, se forjó en un vigoroso movimiento sionista de autodefensa, totalmente comprensible y compartible. Sólo que, tal vez por su ascendencia (familia acaudalada) o por su ideología racista, la autodefensa en Rusia devino con los años en una política agresiva, rapaz e imperial. Aunque lúcida: sostenía que si él fuera árabe encararía un movimiento de autodefensa, de resistencia violenta, porque los sionistas estaban, literalmente, robándoles la tierra.

Veamos, siquiera en una ojeda, el comportamiento israelí, apenas el actual, para ver cómo coincide con lo fascista.

  • Israel lleva asesinados más de 300 manifestantes desarmados desde marzo 2018 en que palestinos reclaman, viernes a viernes, al lado del muro o la valla erigida por los sionistas en medio del territorio palestino a modo de frontera. Leyó bien: trescientos muertos. Entre ellos, varios niños y personal médico y paramédico. Y no son matados por cargas de caballería o tanquetas; no, son matados por francotiradores, que el gobierno de Israel dispone detrás de sus fuerzas para que “trabajen” a piacere.
  • Nuevas instrucciones ante esas marchas de frontera: balear talones, para dejar baldados de por vida.[3] Porque amén de los centenares de muertos (a razón de 3 por semana), la represión allí ha herido a veces con secuelas de por vida, entre 7000 y 30000 [probablemente la diferencia de estimaciones de diferentes fuentes derive del carácter de las heridas, si incluye las leves, por ejemplo].

Estamos hablando de una población, en la Franja de Gaza, de un millón y medio  a dos millones de seres humanos, aislados y carentes de las más elementales herramientas de cuidados médicos, porque Israel con el apoyo de la dictadura militar egipcia, la mantiene totalmente sitiada, por aire, mar y tierra, dosificándoles calorías, mezquinando y envenenando[4] los alimentos).

  • Los castigos colectivos que el EdI ha llevado a cabo en la FdG varias veces, 2006, 2008-2009, 2012, 2014 han dejado varios miles de muertos y decenas de miles de heridos. Sólo en 2014 se estima en más de 2000 los asesinados, entre ellos, más de 300 niños. Entre los heridos, se cuentan miles de niños.
  • Qué régimen sino uno fascista, puede invitar a sus niñas y niños a ilustrar las bombas que van a arrojar sobre los palestinos (hay, afortunadamente, fotos que testimonian esa brutalización, ese festejo de la muerte, al estilo Millán Astray).
  • “Iglesias y mezquitas son regularmente vandalizadas en Israel, y sitios sagrados cristianos y musulmanes son destruidos sistemáticamente por las autoridades” [5] ¿No es esa “actividad” propia de un régimen fascista?

Algo, sí, diferencia a Israel de ciertos fascismos, como en su momento el fascismo italiano. La política de presentarse como víctima. Siempre. De todo. Y de achacar, consecuentemente toda responsabilidad a otros, al “enemigo”.

Con el atroz sitio de más de 13 años que ejerce Israel sobre la FdG, el delegado de Trump para “negociaciones internacionales”, Jason Greenblatt, describe: “La vida allí es muy difícil, triste, anómala. Sólo edificios con generadores pueden tener corriente. La falta de electricidad afecta todo, desde la imposibilidad de disponer de comida fresca hasta el tratamiento de aguas servidas. Si una persona en Gaza se enferma, probablemente sea asistida por personal médico  idóneo incapaz de asistirlo a causa de la carencia de equipamiento y medicamentos […] Los estantes de los almacenees están vacíos. La costa, en muchos otros lugares del Mediterráneo suele estar repleta de balnearios, aquí está cubierta de descargas cloacales e industriales en bruto y con escombros de sucesivas guerras.”  Recojo su testimonio de la nota de Giraldi, que considera  que “el relevamiento es aproximadamente certero.”

Pero éticamente atroz: Greenblatt nos dice “inocentemente”: “Hamas ha dejado a la FdG en ruinas”. Porque Hamas ha llevado adelante algunos ataques puntuales, con cohetes Kassam, por ejemplo, que le han servido óptimamente a Israel para destruir el tejido social gazatí con el pretexto de esas acciones, que han herido a afectado alguna vez algo o alguien en Israel y le ha servido a Israel para desplegar ataques por aire, mar y tierra, no contra las comandos ofensivos sino contra la sociedad palestina abusando de poder de fuego y dejando el tendal de decenas de Guernikas.

Lo que ha hecho el desastre alimentario, sanitario, ambiental en la FdG no ha sido Hamas sino el sitio israelí.

Por eso, cuando Greenblatt señala los detritus en la cosa gaziana, alcanza gran estatura canalla omitiendo decir que muchos son israelíes… deliberadamente volcados a la FdG.

Análogamente,  el intelectual que se puso al frente de la invasión libia como capo di mafia para destruir a Gadafi y su régimen, con la OTAN saqueando y devastando a ese desdichado país, Henri Bernard-Levy, ha declarado que el ejército israelí (que se llama orwelianamente “de defensa”) es “el ejército más moral del mundo”. Es el ejército que sigue las directivas sionistas de matar palestinos a mansalva. Ningún militar va preso por asesinar a un palestino, ya sea desarmado, herido o protestando. Cumple sólo con la ley de impunidad.

Ningún militar israelí mueve un dedo cuando los colonos judíos destrozan los medios de vida de sus vecinos palestinos,  queman sus olivos, centenarios, milenarios. Pero si algún palestino reacciona con enojo o procura bloquear esos atropellos, entonces sí, actúan castigando o deteniendo al insumiso.

El ejército israelí está desalojando y desmantelando  Jerusalén oriental, árabe, musulmán. Lo hace en pie de guerra, atacando cada tanto un barrio que es ocupado y militarmente desalojado. Al mejor estilo fascista: el fuerte abusa del débil.

Edmundo Sichrovsky, un activista austríaco de origen judío que estaba en una de las casas que Israel anunció iba a derribar describió como los militares israelíes derribaron la puerta y sacaron a rastras a sus habitantes, golpeando al abuelo tirado en el piso delante de sus nietos espantados que lloraban. Incautaron los celulares para que no hubiera imágenes o filmaciones antes de empezar con los golpes conmigo y otros  cuatro activistas. Me patearon varias veces y me hicieron arrodillar, me dejaron la nariz sangrante y una serie de cortes, me rompieron los anteojos con un rodillazo en el rostro. Una vez fuera de la casa, me encerraron en un auto mientras insultaban a gritos a mí o a activistas mujeres a las que llamaban putas.”. [6] Tengamos presente que se trata del testimonio de un judío; los rodillazos y golpes que él sufrió se multiplican  sin límite tratándose de no judíos y rematan en fáciles asesinatos sin consecuencias penales tratándose de árabes, palestinos, musulmanes….

Y la pregunta: ¿de qué moralidad nos hablan Levy, Greenblatt, el sionismo organizado, los partidarios de Israel y sus numerosos trolls?

Y la pregunta a Página 12 y a Bogado: ¿de qué fascismo están hablando?

notas:

[1]  Fernando Bogado en su reseña de Tecnología, guerra y fascismo, de Herbert Marcuse, Página 12, supl. Radar, 25/ago/2019.

[2] https://hejalutzlamerjav.org/elecciones/

[3] La política israelí de dañar planificadamente a seres humanos palestinos llevó a una asociación deportiva del sudeste asiático a proponer no invitar al Estado de Israel a la olimpíada de minusválidos, porque Israel en lugar de defender  esa actividad, en verdad la expande.

[4] La afirmación de envenenamiento deliberado de alimentos de la FdG es abrumadoramente certera: diversas organizaciones israelíes desvían conscientemente sus efluentes, líquidos cloacales, a  vertederos a cielo abierto que corren, por ley física, hacia la Franja de Gaza en su camino al mar. Afectando así los cada vez más escasos cultivos que la población sitiada procura llevar adelante para su sustento.

[5] Philip Giraldi, “Blame Palestinians for Gaza”, Unz Review, 30 abril 2019.

[6] Testimonio recogido por Philip Giraldi, “Israel Has “The Most Moral Army in the World?”, UNZ Review, 30 jul. 2019.

De alemanes, nazis, judíos, sionistas

por Luis E. Sabini Fernández

¿Por qué los alemanes han tenido que explicitar su posición y su relación respecto del nazismo?

Indudablemente, porque el Tercer Reich ha perdido la 2GM. Como consecuencia, su población ha debido incluso soportar la sospecha generalizada de connivencia con el régimen nazi, en su momento indudablemente popular. Han sido incluso expuestos a teorías del tipo de las de Daniel Goldhagen sobre la impronta étnica en los comportamientos humanos (alemanes como “verdugos voluntarios” del nazismo).

Con el paso del tiempo y las peripecias, sobre todo las sufridas por los palestinos (pero no solamente), surge la pregunta de por qué los judíos no se ven precisados a definir su posición respecto de Israel. Porque Israel, que se iniciara como un golpe de mano, estilo pirata, aunque muy recubierto de amparos (por ejemplo, de las “Grandes Potencias” de la época), ha ido entrando en un vórtice de brutalización y violencia aun peor al de los momentos fundacionales. Y cada vez más impune.[1]

No se trata de hacer una comparación literal o exhaustiva entre Israel, bandera de la democracia occidental, y el Tercer Reich de triste memoria. Lo germano se considera nacional y lo judío es más ambivalente; puede ser religioso, idiomático o cultural, aunque con el Estado de Israel ha devenido cada vez más nacional.

Sin embargo, los judíos en general, y en particular los progresistas, llevan adelante su actividad social, política, intelectual, como si nada tuvieran que decir o que ver con lo que acontece en Israel.[2]

Lo cual, en términos puramente personales, es aceptable, pero considerado socialmente, pensando en vínculos de comunidad o de nacionalidad, incluso los tribunales, la responsabilidad es otra; rendir cuentas forma parte de cada uno, lo asuma o lo ignore. O haga como que lo ignora.

Si tal fue la situación con la realidad israelí, la de su surgimiento e implantación manu militari, la responsabilidad se acrecienta inconmensurablemente con la expansión del peso y el poder sionista en el mundo entero; pensemos en Sudán del Sur, Honduras, Colombia, Irak, Líbano, Siria, Irán, en el lado castigado del planeta, y en el Reino Unido y en general Europa y, fundamentalmente en EE.UU., el lado favorecido de ese mismo planeta…

La tesis presentada al principio es que los alemanes debieron, debían, incluso deben rendir cuentas porque perdieron la guerra mundial, porque salieron del círculo áulico de la humanidad y pasaron al de los que, precisamente, deben rendir cuentas.

A través de la consolidación del Estado de Israel como presunto estado soberano; algo no tan nítido si observamos el constructo político que llamamos Israel, que para algunos es “el portaaviones de EE.UU. en el Mediterráneo Oriental” (versión cada vez más obsoleta de la progresía occidental), para otros el quincuagesimoprimer estado de la “Union” con funciones particularmente directivas dentro de EE.UU., y para otros finalmente, parte de una entente que bien merece llamarse Triple por una configuración de poder combinado y mundial, entre elites del Reino Unido, Israel y EE.UU. (con sus City y Wall Street incluidas; no sabemos si Israel tiene un equivalente dentro de sus difusas fronteras; por internet no logramos captarlo).

La segunda y sobre todo, la tercera opción se perciben, por ejemplo, en la política de “Los 5 ojos” (que son 6) de la red Echelon.[3]

Como resultado de la 2GM, los judíos no necesitan rendir cuentas. Por suerte, existen judíos como los que mencionáramos antes.[4]

Hay motivos para estos deslindes, estas tomas de posición. Porque nos encontramos en una situación más problemática, más ardua, que en otros momentos culturales pasados. Estamos cada vez más en el terreno de una policía del pensamiento.

Y eso, en sus dos variantes más conocidas; las dos con impronta israelí.

Por un lado, tenemos los desarrollos tecnológicos securitarios en los cuales Israel está a la vanguardia con intervenciones cada vez más sofisticadas para oír, ver, registrarlo… todo. Ya es mucho más que la pesadilla Echelon. Hay capacidad tecnológica para convertir, por ejemplo, todo celular, aun apagado, en micrófono y con alcance de muchos metros. Al lado de lo cual, los viejos sistemas de escucha telefónica resultan paleolíticos. El paisaje urbano, el interior de los vehículos de todo tipo, se van convirtiendo en escenarios de un teatro mundial, generalmente inconsciente, involuntario.[5] Israel se ha especializado en la producción de tales dispositivos de omnicaptación.

Y al lado de esta tecnopolicía de vigilancia, arrecia otra policía del pensamiento… la de lo políticamente correcto.

Para su instauración, el sionismo ha desempeñado un papel primordial. Mediante la construcción de relatos como, por ejemplo, el de “Israel democrático” (tratándose de una sociedad racista y colonialista), o de los juicios de Nurenberg de 1946 como si hubiesen sido objetivos, o, por ejemplo, el culto a “El Holocausto”. Un historiador estadounidense, Norman Finkelstein, precisamente judío, por abordar esta últma cuestión en su excelente La industria del holocausto (cuya tesis es que el suceso, así presentado, ‘tiene cierto parecido con la realidad, aunque remoto’), desde que puso en circulación el fruto de sus investigaciones ha sido despojado de sus cátedras universitarias en EE.UU. Finkelstein está sitiado laboralmente desde hace años mediante una conspiración de silencio.

Como resultado de esta guerra informacional, en la actualidad, ya tenemos leyes en países hipersensibles por sus antecedentes, como Francia o Alemania, que reputan antisemita cualquier crítica a Israel. Y consecuentemente, ya tenemos presos políticos por aplicación de tales leyes… seres humanos arrestados y  encarcelados porque han planteado boicotear productos israelíes en tanto israelíes maltratan, hambrean y matan impunemente a palestinos. Boicotear, repare el lector, no dañarlos, no usar violencia.

Esa atroz asimetría contemporánea que resume tan bien Richard Falk al recordar los 15 años del Muro de 700 km. construido por los israelíes en 2004 dentro de los territorios bajo conquista: “fragmentando a las comunidades y vecindarios palestinos, dividiendo a los campesinos de sus tierras de cultivo, y constituyendo una recordatoria constante, ineludible, de la naturaleza de la opresión israelí.” [6]

Si criticar a Israel deviene un acto antisemita, ¿adónde fue a parar el derecho a crítica o la libertad de cátedra, por ejemplo?

En la mayor parte de los países de Europa ahora la historia del sionismo, la del nazismo, la del judaísmo están escritas. Definitivamente. Inamovibles. Reinvestigar, otorgar otro ángulo, otra información, ha pasado a ser delictivo.

Es la sustitución lisa y llana del conocimiento histórico por la versión oficial. El sueño −estalinista para unos, bíblico para otros− encarnado como revelación.

De ese modo, toda crítica a Israel es antisemita, investigar sobre las muertes de judíos a manos de nazis está fijado de antemano (p. ej., en 6 millones y las correspondientes indemnizaciones. Y a todos los que duden, tengan alguna observación, algún reparo, se los ubica en el campo “antisemita” (término impreciso si los hay, por cuanto “semita”  no es un pueblo siquiera, sino una familia idiomática).[7]

Obviamente, la policía de pensamiento no se aplica sólo a salvaguardar la imagen de Israel. Veamos otro ejemplo, tan distinto: una estrella del rugby australiano, étnicamente originario de ese continente, cristiano evangelista −Israel Folau− condenó recientemente en un mensaje de Instagram  a “homosexuales, adúlteros, mentirosos, fornicadores” asegurando que les esperaba el infierno… y fue expulsado de la federación de rugby australiana y segregado socialmente.

Considero sus opininones deleznables, pero condenarlo por ellas, es muchísimo más grave.

La policía del pensamiento, vieja pesadilla de antiutopistas, está deviniendo realidad y el motor actitudinal para este ahogo de la libertad de pensamiento es llevado adelante a través de la sobresaturación de información y entretenimiento y la configuración  de las mentalidades.

Calvino (Jean Calvin) aspiraba a conocer todos los pasos de sus conciudadanos, desde que se levantaban hasta que se acostaban. Para sujetarlos bíblicamente a la virtud. Su ciudad, Ginebra, contaba entones –siglo XVI−con unos 23 mil habitantes.

La aspiración de ‘una policía de la virtud’.

Hoy esa pesadilla se va concretando sobre miles de mllones de seres humanos.

notas:

[1]  Algo que también había pasado con el nazismo; una política reactiva, beligerante y agresiva, que fue acentuando sus rasgos hasta llegar a persecuciones y castigos atroces contra sus enemigos y víctimas.

[2]  Con la excepción, claro está, de los judíos que se han desmarcado del proyecto sionista, a menudo con riesgo de sus posiciones y hasta de su vida.

[3]  Fundada en 1948 por EE.UU., RU, Canadá, Australia y Nueva Zelandia, fue ampliada por única vez en 2004… con Israel.

[4]  Apenas como ejemplos:  Marek Edelman, el bundista, sobreviviente polaco en los ’40 que se negó a aceptar una invitación de Israel, como “héroe judío” en los ‘50. O los miles de haredíes de Neturei Karta. O investigadores  e historiadores como Ilan Pappe, David Comedi, Gilad Atzmon y tantos otros que han roto con Israel y su geopolítica mundial, que con acierto ha definido el historiador Miguel Ibarlucía como “fascismo exitoso” (tesis doctoral).  

[5]  En Argentina, Chacho Álvarez denunció esa técnica a fines de los ’80 o principios de los ‘90.

[6]  “Remembering the World Court Advisory Opinion on Israel’s Separation Wall After 15 Years, News & Analysis, Palestine, 12 jul. 2019.

[7]  Aunque en los últimos 20 años, la Academia de la Lengua Española  se ha avenido a restringir el significado del término al de “contrario” o “enemigo” de lo judío.

Mentiras y medios: auge de la mentira como «verdad objetiva»

por Luis E. Sabini Fernández –

Nota previa.

El abordaje que aquí presento fue hecho desconociendo los alcances institucionales y organizacionales de la red verificado.uy. Indudablemente amplios.

Lo que presento adquiere, impensadamente, una gravedad mayor puesto que, de  acuerdo con mi punto de vista, la falta de lógica, los recursos formales para invalidar ciertas críticas, adquieren aun mayor gravedad, por la amplitud de su alcance.

Algo que señalo en la nota, “una presunta representantividad presentada como amplísima”  ha resultado equivocado, por cuanto verificado.uy tendría esa amplísima representatividad.

Lo que queda en pie, en cambio, es el análisis del comunicado: sostener que no hay despojo, por ejemplo, a la patria potestad, y a renglón seguido confundirla con una apropiación judicial de decisiones sobre menores.    

Dado que la nota no sólo tiene el auspicio de todas las universidades existentes en el Uruguay, de buena parte de la estructura mediática del país y de una serie de instituciones nacionales y extranjeras muy relevantes, entiendo que es importante radicar el texto por mí analizado entre quienes figuran como autores y/o editores. Esta nota, entonces, alude al texto escrito por Brurno Scelza, Juan I. Berro y Albano Bello. Que habría contado con la edición de Ana Matyszczyk, Nausicaa Palomeque y Ana L. Pérez. Titulado “Es falso que los menores de edad pueden cambiar de sexo sin autorización de sus padres”.

Con la irrupción electrónica y mediática de los trolls, se ha generalizado una modalidad canalla que ya era característica en la prensa escrita, oral y televisiva, pero que parece ahora arreciar.

Me refiero a la modalidad de negar lo evidente, pero haciéndolo con pretensión documental.

Ante la fiebre mediática en que nos encontramos, cierto periodismo crítico y/o de investigación ha ido montando, afortunadamente y como expresión de resistencia, sitios como wikileaks o chequeado.com para desentrañar escamoteos o analizar fake news. A la vez, surgen sitios dedicados a propagar determinados mensajes, por ejemplo “la revolución de género”, pero no bajo bandera militante, tradicional, aquella por la cual los socialistas defienden ideas socialistas, los conservadores ideas conservadoras, los veganos ideas veganas, sino ubicándose en un lugar supuestamente neutral y objetivo desde el cual se presume que desmontan mentiras.

Dos rasgos característicos: el ya anunciado de control e invocada objetividad y otro; una presunta representatividad presentada como amplísima.

Tal parece ser el caso de Verificado.uy, un sitio-e uruguayo que se presenta como compuesto por una coalición muy amplia de medios de comunicación, que abarcan desde los más tradicionales de la derecha democrática hasta expresiones de un progresismo  fuerte y de medios críticos; que cuenta también con el apoyo o auspicio de las cuatro universidades que actúan hoy en nuestro país (la de la República −la única pública−, la de Montevideo, de origen hispano, la Universidad Católica del Uruguay, de digna actuación durante la dictadura, 1973-1985 y la ORT, del Estado de Israel). Cuenta además con apoyo de organizaciones de la sociedad civil tanto del país como ajenas, como la británica First Draft (tramitando al parecer su establecimiento en EE.UU.) 

Es tanta su representatiivad que bien podríamos decir que algo que representa a todo, no representa a nadie (salvo, obviamente, a sí mismo).

Para “afrontar el problema de la desinformación”, como reza entre sus objetivos.

Vayamos a su comunicado del 25 julio ppdo. Una suerte de comunicado, apodíctico: “Es falso que los menores de edad puedan cambiar de sexo sin autorización de sus padres”. Verificado.uy nos está advirtiendo que no hay cambio de sexo (¿o de género?) sin autorización de sus padres.

Bien, vayamos buscando las pruebas que dicen esgrimir.

A mediados de ese mismo mes, quienes están tratando de juntar firmas para derogar la Ley Integral de Personas Trans, aprobada por el Poder Legislativo uruguayo en octubre de 2018, habrían sostenido que la ley en cuestión elimina la patria potestad y en general el derecho y la obligación de los padres a resolver lo mejor para sus hijos menores de edad.

Verificado.uy niega esa preocupación. Cita el comunicado crítico a la ley aprobada: «que el artículo 6 de la norma “permite el cambio de sexo y de nombre en documentos identificatorios a menores, éstos aún sin consentimiento de sus padres [sic], violando el instituto de la patria potestad reconocido por nuestro ordenamiento jurídico”. Pero esta afirmación es inexacta.»

»Lo que el artículo precisa es que en el caso de que los menores de edad no cuenten con el aval de sus representantes legales, se debe recurrir a los artículos 110 del Código Civil, al 404 del Código General del Proceso y a los artículos 8 y 11 bis de la ley 17.823. En ellos se detalla el procedimiento que debe transitar el interesado para que un juez sea quien defina los pasos a seguir. La Justicia es, en última instancia, la encargada de aprobar o denegar el cambio de sexo y/o nombre.». Hasta aquí, la cita de los citantes.

¿Acaso los padres son los que deciden? ¡No, los jueces, lo acaban de decir ellos! Queda claro que los progenitores pierden el derecho a la patria potestad, pese a la aserveración en contrario. Porque lo que ahora necesita el menor que ha encontrado atractivo o “de onda” un cambio de sexo, ups, perdón, de género, es un juez sensible a su demanda.

Por la misma razón por la cual hoy, a los refractarios a la fiebre de género se les hace casi imposible ejercer el derecho democrático de plebiscitar esa ley, porque es casi imposible alcanzar el 25% del electorado, para colmo en poco tiempo, a los progenitores se les hará difícil enfrentar dicha ley.

Así como “la ley de género” salió fácilmente aprobada por 62 legisladores, tan sensibles a las presiones que no llevan el calificativo de presiones, los jueces van a ceder, en la mayoría de los casos, a “clamores populares”, de defensa de la identidad, de defensa de derechos individuales “a decidir sobre mi cuerpo” y otras consignas hoy muy actuales.

Toda una fraseología que parece ampliar nuestra libertad. Y que en realidad es solo una afirmación narcisista en una sociedad con una galopante crisis de vínculos, cada vez más cibernéticos, que van haciendo cada vez más arduo tener vinculaciones directas. Como son, o han sido, por ejemplo, a lo largo de la historia, la pareja humana, el amor a los hijos.

Como acabamos de verificar, Verificado.uy no trepida en negar críticas sin embargo pertinentes y procura hacerlo mediante enunciados demoledores y “definitivos”.

No es la única cita tramposa. El comunicado comienza citando un texto aparecido en Facebook el 13 jul 2019: “afirma que la Ley Integral para las Personas Trans autoriza a los menores de edad a iniciar procedimientos quirúrgicos para cambiar su sexo biológico de forma gratuita y sin el aval de sus padres, y les otorga, además, la libertad para modificar su nombre. Esta información, que hasta el martes 23 fue compartida más de 1500 veces, es falsa.

Más abajo, martilla con el mismo argumento:

Comenta: «que el artículo 21 de la norma “habilita intervenciones quirúrgicas de cambio de sexo a menores de edad”. Eso es falso. La ley es inequívoca: “Para que las personas menores de dieciocho años accedan a intervenciones quirúrgicas genitales irreversibles con el fin de adecuar su cuerpo a su identidad de género, la autorización o la anuencia de los representantes legales será de precepto”, dice su articulado.

»El término “precepto” significa, según la Real Academia Española, “mandato u orden que el superior hace observar y guardar al inferior o súbdito” [vocabulario ideológicamente llamativo]. Por lo tanto, es obligatorio e imprescindible que el menor que desee operarse el sexo cuente con el consentimiento de sus padres o responsables legales.” »

Estamos ante la misma estratagema: si los padres se niegan, el menor puede recurrir al juez. Que, dados los vientos “dominantes” tenderá mucho más a conceder que a negar “los avances de género”.

Vemos que lo que es falso es el enunciado de que el menor depende de sus progenitores cuando la Ley Trans los hace depender de jueces.

Verificado.uy resuella por la herida por otra formulación de los críticos a la ley de marras: «la ley “prioriza el acceso a la educación, cultura, empleo, becas, viviendas, entre otros a un sector de la sociedad [trans] en detrimento de otros que también son vulnerables”. Esta afirmación no es chequeable.

»Considerar que una norma beneficia a un sector de la población sobre otro es un concepto sujeto a la interpretación del autor del posteo. Objetivamente, esa afirmación no se expresa en ningún punto de la ley trans. Idéntica cuestión ocurre con el uso del término “vulnerables”

¿Por qué dicen los críticos a la Ley Integral de Personas Trans que se les da prioridad a dichas personas en detrimento de otras? Por una sencilla razón: porque dicha ley asegura porcentajes, cupos en distintas áreas, laborales, por ejemplo, para personas trans. El cálculo en sencillo: si una población X constituye, digamos, el 1% de la población general y el cupo asignado para la población X es del 2%, entonces hay un doble de prioridad de acceso para dicho grupo… en detrimento de otros.

Significativamente, Verificado.uy parrafea sobre el tema pero no cita el texto de la ley. Habla de subjetividades, pero no menciona los porcentajes.

Verificado.uy emplea el mismo método para negar que la ley otorgue gratuidad a los tratamientos de hormonización, quirúrgicos y los consiguientes maltratos corporales, pero veamos: «el artículo nunca establece la gratuidad de esos procesos, sino que se afirma que “toda persona trans tiene derecho a una atención integral para adecuar su cuerpo a su identidad de género”, conforme a los postulados que se determinan en el artículo 45 de la ley que dio creación al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), en 2007

El texto de Verificado.uy prosigue: «El Ministerio de Salud Pública (MSP) es el encargado de definir cuáles son los tratamientos que los prestadores de salud están obligados a ofrecer de manera gratuita [negritas nuestras]. No es necesaria ninguna ley adicional para que el ministerio defina nuevas prestaciones básicas que las mutualistas y servicios de salud deben brindar sin costo a sus usuarios. Por lo tanto, la Ley Trans no define la gratuidad de los tratamientos. El que sí lo hace es el Ministerio de Salud Pública a través de la ley que creó el Sistema Nacional Integrado de Salud.»

¿En qué quedamos? ¿Hay gratuidad? Y la hay. ¿Por qué se la niega cuando la ley en cuestión ha establecido nuevas causas de tratamiento?

En resumen, vemos llegar una oleada militante con la voz de combate de que no son militantes, presentándose como administradores de la verdad; en suma, nuestros salvadores.

Como dice un viejo adagio: ‘dios nos salve de los salvadores, porque aquí los salvados son los únicos crucificados y los salvadores, los únicos que se salvan.’ ◊