Comandante en Jefe del Ejército Uruguayo. Relevamiento o más bien destitución de Guido Manini Ríos

Por Luis E. Sabini Fernández 

La crisis planteada a partir de los últimos avances de la cúpula militar y su entorno ha llevado a la presidencia, por no decir que ha obligado al presidente, a remover al comandante de un puesto al que el militar Guido Manini Rìos había empezado a cargar de contenido político, algo totalmente ajeno a las potestades constitucionales.

Ya hace muchos decenios, siglos, que sabemos que si vamos a deliberar hombres armados y hombres desarmados, siempre tendrán la razón… los armados.

Por eso, toda democracia que realmente se precie de tal, no otorga el ejercicio político a los militares. Eso “lo dejamos” para las dictaduras.

El episodio tiene, tendrá, sus consecuencias políticas. Porque el desplazado y quienes con él se identifican tratarán de sacar provecho del “sacrificio”, el “avasallamiento”, o como se designe lo acontecido. En año electoral, esta “movida” tendrá inevitables consecuencias.

Sin entrar en especulaciones sobre el enroque, las alianzas, me interesa abordar el imaginario ideológico que  campea en las fuerzas armadas del país. Las que fueran exoneradas, perdonadas, rehabilitadas con la movida colorado-frenteamplista del Pacto del Club Naval.

Un vocero oficioso de los militares, el portal <infodefensa.com> aborda la situación y vale la pena, entiendo, analizar sus presupuestos ideológicos, aquellos ni siquiera formulados (y posiblemente, ni siquiera asumidos).

El autor de la nota, Gabriel Portillo,[1] comunica la sustitución a que hemos hecho referencia. Explica los motivos de la destitución:

Si bien no han trascendido oficialmente las causas de la decisión, la exposición mediática que el comandante en jefe ha tenido recientemente, con un alto grado de apoyo y admiración [sic] tanto en filas del Ejército como así también la población […] no habrían sido del agrado del presidente […] que consideraba[n] que se estaba realizando proselitismo, lo cual está prohibido para los militares en actividad.” Un acierto al final en medio del sesgo ideológico, que surge enseguida: “[…] la reunión se suponía iba a tratar temas de la reforma de la Ley Orgánica Militar, situación que también generaba desencuentros entre los militares y el gobierno, pues básicamente todo el análisis de las modificaciones se había realizado sin tener en cuenta las opiniones de los mismos afectados por los cambios y quienes se supone son los profesionales en el tema.”

Portillo remata su artículo con una confusión radical entre profesionalidad militar y profesionalidad económica, financiera. La decisión presupuestaria no pertenece al ámbito castrense sino a la política económica general de la nación. Tengamos en cuenta que una jubilación baja de población sin armas anda por los 10 mil pesos y se puede obtener cuando uno ha cruzado los 60 años, y que una jubilación baja de hombres armados anda por los 25 mil pesos y es obtenible desde los 38 años… a la edad en que algunos civiles empiezan a tener un trabajo reconocible para la jubilación.

Con un agravante; la oficialidad joven armada, con menos de 50 años, puede tener jubilaciones entre 50 mil y 100 mil pesos, mientras que las jubilaciones de los ciudadanos sin armas se pueden lograr con edad ya madura, y se la considera ya excelente si alcanza los 50 mil pesos…

Son estas diferencias odiosas y lesivas para la sociedad civil las que se escamotean.

La nota va ahondando su ombliguismo y paranoia: “Tanto la reforma en el sistema de retiros militares como la Ley Orgánica Militar son vistos desde la oposición como modificaciones motivadas por revanchismos”. Aquí la primera sorpresa: ¿a santo de qué invoca Portillo a “la oposición”? Indudablemente la nota está permeada por las elecciones inminentes.  Porque se trata de diferencias entre el gobierno y cuerpos armados, institucionales, del país. Hasta ahora, no había aparecido el personaje introducido por Portillo; la oposición. Es evidente que algunos conectados con la nota quieren malquistar gobierno y oposición. Malquistados ya están, se podría decir. Es cierto: pero es evidente que se le quiere otorgar “un papel” en el presupuesto militar, a lo que hoy es oposición.

¿Y de qué revanchismos habla? Revanchismos “políticos desde filas de la izquierda uruguaya, que gobierna el país desde hace varios lustros.” ¿No se ha dado cuenta Portillo que el gobierno del Frente Amplio es todo menos revanchista? ¿Que ha sido conciliador hasta extremos sólo comparables, con los del Pacto del Club Naval?

Portillo analiza los motivos del gobierno para la destitución de GMR. Que éste acusó a la justicia de actuar al margen del derecho, “sin dar garantías a los acusados, aplicando un criterio de culpable antes del proceso […]”.

Portillo discurre así sin la menor vergüenza respecto de la conspiración de silencio que mantuvo la corporación militar a lo largo de todos estos años de democracia, prolongando la del tiempo de la dictadura y hasta burlándose del “poder civil” cantando errado y haciendo dar pasos en falso a la presidencia y a los jueces y no una sino varias veces. Frente a los malos tratos, torturas y asesinatos cometidos bajo tutela militar y la falta bastante generalizada de responsables, ¿qué le queda al aparato judicial sino avanzar con cierta vehemencia?

Si la comandancia del ejército en lugar de proteger a militares incursos en delitos aberrantes hubiera optado por defender a la justicia y a la verdad histórica estaríamos en otra situación.

Pero de pronto no podíamos pedirle peras al olmo. A la justicia no vamos a llegar implorando a quienes podían burlarse de ella.

Portillo avanza invocando la soga en la casa del ahorcado. Nos recuerda que hubo “decisión por voto popular en dos ocasiones de mantener la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que otorga protección a militares y policías que operaron durante la dictadura.” 

Hubo decisión y dos veces, es cierto. Pero no por voto popular. El plebiscito de 1989 otorgó efectivamente un 57% de votos a quienes aprobaban no enjuiciar a los militares y fuerzas represivas en general actuantes durante la dictadura (1973-1984). Y un 43% del electorado, minoría, entendió que había que ejercer justicia con los delitos ocurridos en ese tiempo.

En 2009 se llevó a cabo un nuevo plebiscito. Y un 48% de la población entendió que los militares debían rendir cuentas, como cualquier hijo de vecino. Pero a diferencia de la instancia de 1989, con voto amarillo ganador y verde, perdedor, aquí hubo, por picardía del gobierno (presidencia Mujica) una única boleta, partidaria de acabar con la impunidad. Si se hubiera puesto a votación otra boleta queriendo mantener  ‘el abandono a la pretensión punitiva del estado’, en 2009 dudo que hubiese alcanzado el 15 %.

Pero los paniaguados de siempre salieron a “contar” el 52% como “la mayoría” que quería “mantener la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado que otorga protección” a los delitos cometidos por “militares y policías que operaron durante la dictadura.

Luego de este penoso recorrido por el pensamiento militar vigente, en 2019, nos encontramos el remate, la perla editorial que nos permite verificar cuan poco ligadas siguen, todavía, nuestras fuerzas armadas con la más elemental democracia.

En un pie de artículo se nos informa: “Todos los derechos reservados. Este artículo no puede ser fotocopiado ni reproducido por cualquier otro medio sin licencia otorgada por la empresa editora.” Significativa limitación a la circulación de ideas, que se rige, en principio por el respeto de las citas, la remisión a fuentes, etcétera. Y remata: “Queda prohibida la reproducción pública de este artículo, en todo o en parte, por cualquier medio, sin permiso expreso y por escrito de la empresa editora.

Esta última frase, insensata, generalizándose cortaría todo lo que se conoce como debate, diálogo, crítica… todo quedaría supeditado a que el autor de un texto admitiera que se lo citara, se lo mencionara, se lo publicara. Sería la liquidación final de la libertad de expresión.

Ese mundo, sí que no lo queremos. Porque es asfixiante, porque es necio, porque nos inmovilizaría espiritualmente y no nos dejaría avanzar. Ni como seres humanos ni como sociedad.

Tampoco lo admite la Constitución de la República.

nota:

[1]  Gabriel Portillo, “Vázquez sustituye al jefe del Ejército de Uruguay por desavenencias”, infodefensa.com, 13 marzo 2019.

Ahogándonos en un mar de microondas. ¿Tecnologías vs. salud?

Por Mae-Wan Ho

Ser o no ser inalámbrico

Ser “inalámbrico” ha reemplazado el estar “cableado” para estar conectado y a la moda. El Wi-fi (wireless fidelity; fidelidad inalámbrica, juega con el consagrado Hi-fi, en rigor conexión inalámbrica) está ahora en hoteles, salas de espera o embarque de aeropuertos, universidades, escuelas, hogares y ciudades enteras.

Usted no puede librarse de ello. Estamos todos sumergidos en un mar de microondas ya sea que optemos por ser inalámbricos o no. Pronto, todo lo que se podrá hacer es encerrarse en un cuarto blindado, un submarino amarillo a prueba de electro-smog. A diferencia del humo de cigarrillo, la exposición pasiva, involuntaria, a la radiación electromagnética no puede evitarse fácilmente.

Explosión inalámbrica fuera de control

Hay ahora más de 250 000 “sitios calientes” públicos para tales conexiones en el mundo entero. Se dispone de conexión inalámbrica en millones de hogares, corporaciones y universidades. Según una estimación, el uso de conexiones inalámbricas ha aumentado un 74% en Europa y un 75% en el Reino Unido entre la primera y la segunda mitad de 2006.

Birmingham tendrá la primera comunicación inalámbrica en toda la ciudad en Gran Bretaña, y Manchester está planeando la zona de c.i. más grande de Europa, que abarcará unos mil km2. Otras ciudades los siguen. Lo más preocupante: la red ha sido instalada en las escuelas primarias exponiendo a las poblaciones más vulnerables a la irradiación.

La creciente popularidad de tales conexiones sobreviene inmediatamente después del crecimiento exponencial de los celulares y en medio de las crecientes preocupaciones respecto de sus riesgos para la salud. Niveles corrientes de exposición a microondas se relacionan con daño cerebral, daño al ADN, tumores cerebrales, cánceres, enfermedad por microondas, deterioro de funciones cognitivas, deterioro en fertilidad, que afecta tanto a seres humanos como a roedores, aves y abejas (véase Riesgos para la salud…)

Sir William Stewart, presidente de la Agencia de Protección de la Salud y ex-asesor científico jefe del gobierno británico, ha emitido una advertencia sobre celulares en informes sucesivos y declaraciones a la prensa que han sido ignoradas por el gobierno. Se está preocupando crecien-temente por la difusión de las conexiones sin hilos y está ejerciendo privadamente presión para que se efectúe una investigación oficial sobre los riesgos. No está solo entre los científicos. Ian Gibson, médico ex-presidente del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes, ha exhortado al Dpto. de Salud para que lleve a cabo una investigación sobre los riesgos potenciales para la salud de las redes de computadoras inalámbricas. Gibson es profesor honorario y ex-decano de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de East Anglia.

Rechazo creciente a las conexiones inalámbricas

Mientras tanto, está creciendo el rechazo a las instalaciones de conexiones inalámbricas. Los maestros están encabezando los llamamientos por más investigación sobre las redes de comunicación sin hilos en Gran Bretaña; temen que pueden llegar a ser “el amianto del siglo XXI”. La Asociación Profesional de Maestros, con 35 000 miembros, escribió al secretario de Educación expresando profunda preocupación. Uno maestro se enfermó después de instalarse la red en la Stowe School, Buckinghamshire, donde enseñó durante 28 años. Sufrió náuseas, dolores de cabeza y falta de concentración, síntomas típicos de la enfermedad por microondas (véase recuadro más abajo). La Unión Alemana de Educación y Ciencia ya había advertido a sus miembros que resistieran la instalación de wLAN en sus escuelas, en marzo de 2006.

Se han producido numerosos informes médicos acerca de que las estaciones-base de telefonía móvil se asocian con una serie de síntomas de salud en gente que vive cerca de ellas: dolores de cabeza, fatiga, desórdenes del sueño, deterioro de la memoria, lo que se conoce colectivamente como “síndrome de enfermedad de microondas o electro-hipersensibilidad. Algo documentado en varios estudios recientes.

Un estudio francés halló que gente que vive dentro de los 100 metros de una estación transmisora de telefonía celular, sufría de irritabilidad , depresión y mareos, en tanto que los que vivían dentro de los 200 metros sufrían de cansancio. En Austria, los investigadores detectaron una correlación entre la intensidad del campo electromagnético y síntomas cardiovasculares en población que vivía cerca de estaciones de telefonía móvil. Un estudio en España confirmó que la radiación de microondas estaba ligada a una cantidad de síntomas como los ya señalados más pérdida de apetito.

A fin de contrarrestar la crítica de que los síntomas fueran de origen psicosomático científicos de la Universidad de Viena realizaron un nuevo estudio sobre áreas rurales y urbanas, tomando a 365 sujetos en diez localidades. Se solicitó a dos proveedores de redes que identificaran aproximadamente cinco estaciones-base dentro de ambas regiones que hayan estado operando durante por lo menos dos años y que no haya habido protestas contra la estación por parte de los residentes. Estas estaciones no tienen ninguna otra estación-base cerca y la transmisión se halla mayormente sólo en la banda de 900 MHz. Los resultados mostraron que la exposición a microondas desde las estaciones de base de teléfonos móviles está por debajo de los niveles límites actuales, que en Austria son dd 4.1 mW/m2. Pero la gente sigue sufriendo de dolor de cabeza y dificultad de concentración. La OMS, por su parte, niega que la radiación electromagnética tenga algún impacto sobre la salud.

Una serie de escuelas en Gran Bretaña han desmantelado sus redes inalámbricas después de recibir presiones de padres preocupados, otras están para hacer lo mismo… La Universidad de Lakehead, en Ontario, Canadá, con 7 400 estudiantes, ha eliminado las conexiones inalámbricas en razón de lo que el vicerrector considera “el peso de las pruebas que demuestran efectos de comportamiento e impactos fisiológicos en tejidos y células.”

Gerd Oberfeld del Dpto. de Salud Pública de Salzburgo, Austria, escribió en diciembre de 2005 una carta abierta a todo el mundo, dirigida al gobernador-maestro principal-padre pero-cupado, advirtiéndoles desde su área de no usar wLAN o celulares en escuelas o jardines de infantes. En setiembre de 2006, más de treinta científicos de todo el mundo firmaron la Resolu-ción de Benevento, Italia sobre seguridad electromagnética: “hay pruebas de efectos adversos para la salud, incluido cáncer y EHS (electro-hipersensibilidad )” por radiación de microondas a los niveles actuales de exposición y que se debería adoptar un enfoque precautorio.

Medidas precautorias y defensivas

Est{an surgiendo pruebas de que los riesgos para la salud, asociados con microondas inalámbricos son al menos comparables, si no peores, que los asociados con fumar cigarrillos. A diferencia de esto último, la exposición pasiva a microondas es difìcil de evitar si tales ondas devienen omnipresentes. Ahora que las prohibiciones de fumar se han puesto en marcha en todo el mundo, parece no haber motivo para no hacer lo mismo con las conexiones inalámbricas.[…]

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¿Qué es conexión inalámbrica?

Este tipo de conexión se desarrolló inicialmente para ser alojada en una red local (wLAN) usada en dispositivos de computación móviles tales como laptops, pero ahora se usa crecientemente en más servicios que incluyen internet y la conexión a electrónica del consumidor, como televisión, reproductor de DVD y cámara digital. Un usuario puede conectarse a internet vía un dispositivo habilitado tal como una computadora personal cuando está adentro del alcance (área de cobertura) de un punto de acceso (PA). Una región cubierta por uno o más PAs se llama “sitio caliente”. Tales sitios pueden abarcar una sola habitación hasta muchas km2 con PAs superpuestos. También puede usarse para crear una red de mallas y permitir que los dispositivos se conecten directamente entre sí en el modo par-a-par (ad hoc), como en las aplicaciones de electrónica a consumidor y a juegos-e.

Un wi-fi típico consiste en uno o más PAs y uno o más clientes. Un PA propaga su SSID (Service Set Identifier, Identificador de Conjunto de Servicios) en pequeños envíos (de duración breve), llamados señales luminosas, que luego reconstituye. Las redes inalámbricas operan en bandas no licenciadas de microondas, de 2,4 y 5 G Hz, con una velocidad de transmisión de datos de 11 megabytes por segundo, o de 54, o de ambas (banda dual) y los clientes pueden elegir.

La conexión inalámbrica tiene la ventaja que opera sin cables y está incluida en la mayoría de los laptops modernos y se expande rápidamente a otros dispositivos a medida que los precios siguen bajando. Opera sobre un conjunto global de normas, de modo que puede operar en países distintos. Empero, las limitaciones operacionales no son congruentes en todo el mundo y el consumo de potencia es bastante alto. No es segura, y las preocupaciones sobre riesgos de salud por microondas de celulares aumentan.

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Riesgos para la salud por radiación de microondas

Ratas expuestas a radiación de microondas de celulares durante dos horas mostraron señales de daño cerebral debido a derrames que persistían 50 días después. Roturas en el ADN y anormalidades cromosómicas se hallaron en células animales y humanas expuestas a bajos niveles de microondas.

Riesgo de cánceres de pecho, de próstata, intestinales, melanoma, de pulmones y leucemias, triplicados por exposición a microondas en el pueblo del sur alemán Naila, 5 a 10 años después de instalado el transmisor de celulares.

Riesgo de cánceres cuadruplicado en área expuesta a radiación por microondas en Netanya, cánceres femeninos decuplicados en comparación con la población general de Israel.

Riesgo de neuroma acústico y glioma: aumentó entre 2 y 3 veces con 10 años o más de uso de celulares. Hombres que usan celulares más de 4 horas diarias se les verificó un recuento espermá-tico menor y un esperma de peor calidad respecto de los que no usaban celulares.

Un estudio en Grecia mostró que ratones expuestos a microondas de celulares a 1,68 mW/m2 se tornaban completamente estériles después de cinco generaciones, en tanto los expuestos a 10,53 mW/m2 lo hacían después de tres generaciones.

El éxito en reproducción y cría de gorriones y cigueñas blancas se reduce cerca de transmisores de telefonía móvil y la exposición a microondas en el laboratorio causó altas tasas de mortalidad entre embriones de pollos.

Abejas no vuelven a sus colmenas cuando se han instalado estaciones de telefonía sin hilos en las inmediaciones, originando la fuerte sospecha de que la radiación emergente puede ser responsable del colapso de las colonias, algo que está devastando ahora a los apicultores y campesinos en EE.UU. y Europa.

Hasta un 3,5 % de la población sufre, cuando están cerca de transmisores de telefonía móvil, una gama de síntomas que incluyen dolor de cabeza, náuseas, falta de concentración, depresión, alergias, lo que se conoce como “enfermedad por microondas.

Artículo publicado en revista futuros n°11, primavera-verano, 2007.

El supremacismo blanco sigue cosechando muertes, ahora espectacularizadas

Por Luis E. Sabini Fernández –

Los medios de incomunicación de masas expresan comprensible rechazo y horror ante las matanzas perpetradas por supremacistas blancos en dos mezquitas en Nueva Zelandia.

Y los más avisados, como por ejemplo Página 12 en Buenos Aires, conectan lo acontecido con el asesinato colectivo llevado a cabo por Anders Behring Breivik en Noruega que diezmó, matando decenas de participantes de un campamento socialdemócrata poblado mayoritariamente por jóvenes árabes.

Llama la atención algunas omisiones, incluso entre “los más avisados”, en este cuadro de situación. Por ejemplo, el no registro de otro atentado igualmente atroz y colectivo, cometido también en una mezquita, palestina, por un judío supremacista, hipersionista, Baruch Goldstein. La “hazaña”, entonces, resultó ser el asesinato de una treintena de orantes hiriendo  a varios más, aunque algunos entre los atacados lograron reaccionar y terminaron matando a mano desnuda al terrorista (que inmediatamente pasó a la condición de mártir para sus admiradores).

No nos extraña que Página 12 no rastree ese parentesco, pero nos parece que el cuadro de situación se complica porque lo acontecido en Nueva Zelandia no sólo tiene que ver con el terrorismo blanco supremacista que a la vez se presenta como de autodefensa (porque actúan matando a lo que ellos llaman invasores; musulmanes en Europa, o en Israel) sino también con otros fenómenos de matanzas colectivas de distinta naturaleza.

Ordenando un poco cronológicamente, desde hace ya mucho y más bien en EE.UU. hay un estilo de matanzas en colegios, sobre todo a cargo de alumnos o exalumnos que incluso mereció un documental esclarecedor de Michael Moore.

Otra cuerda de asesinatos colectivos e indiscriminados proviene de los exmarines, también desde EE.UU.

Un poco más cerca nuestro en el tiempo el llamado ISIS o Ejército Islámico, una entidad fantasma que presentándose como islámica no se caracterizado por actuar contra cristianos o judíos sino contra población precisamente  musulmana (Libia, Irak, Siria, p. ej., aunque también ha hecho atentados en el Primer Mundo) y que ha tenido el apoyo médico y material, por ejemplo de Israel. Ellos también desplegaron los asesinatos en masa, a menudo con sacrificio del terrorista desencadenador de la acción y a veces, también han acompañado sus atrocidades con cierta espectacularización.

Esto último parece una característica cada vez más dominante.

Y ya en el terreno de la espectacularización, entreveo dos vertientes que el supremacista Brenton Tarrant ha unido en su execrable foja:

· el furor de los juegos electrónicos tipo Fortnite denominados por sus fabricantes ─en inglés, claro─ Epic Games, Juegos épicos, con una ignorancia supina del sentido de lo épico que no consiste en matar cobardemente, por sorpresa o por la espalda;

· la puesta en acto, copiando ahora en la vida real los libretos racistas y violentistas de esos videojuegos, que tienen sin duda una intención pedagógica  (aunque nos cueste pensar que lo pedagógico tenga rasgos tan violentos).

Un detalle. Mientras ABB era noruego e hizo su “acción de guerra” en Noruega, Brenton Tarrant es australiano y decidió hacer su “acto” en Nueva Zelandia. Es un elemento menor pero significativo de cierta “internacionalización” del terror blanco, otro rasgo de esta oleada de violencia.

Un corolario llamativo de este atentado a la vida, en este caso humana, sobrevenido en ese universo que desde tan lejos visualizamos idílico, es la visión que desde el gobierno la premier neozelandesa, Jacinta Ardern, planteó. Se desmarcó de inmediato de semejante procedimiento: “Este tipo de violencia no tiene lugar entre nosotros. Esto no es lo que somos.

Este último comentario es altamente significativo de la autovaloración que revela la capa gobernante de Nueva Zelandia, muy similar a la de otros países que son o se consideran del Primer Mundo (Australia, Canadá, Europa Occidental, EE.UU., Israel).

Tenemos que recordar que Nueva Zelandia, como tantos países gestados con una colonización de asentamientos (blancos), en general se han valido de muchísima violencia contra los aborígenes (y eventualmente contra otros conquistadores).

Luego de la “pacificación”, algunos estados han generado sociedades “tranquilas”, como podría ser Canadá o Nueva Zelandia.  Pero incluso en tales casos, el despojo, violento o administrativo, ha proseguido. Basta conocer los testimonios de poblaciones originarias de Canadá o Nueva Zelanda para saberlo.[1]

Los países “blancos” constituidos mediante asentamientos relativamente recientes, dos siglos aproximadamente en el caso de Australia y Nueva Zelandia, y menos de cuatro en el caso de los países norteamericanos, no se han caracterizado por demasiada generosidad ni con los que estaban asentados milenariamente en tales territorios ni con nuevos arribos; al contrario, el racismo ha sido brutal, genocida.

Cuando hace unas décadas, el sudeste asiático expulsó población, por razones políticas y económicas, como Vietnam luego de la unificación (1979), e incluso de países bajo control de Vietnam, como fue el caso de la etnia hoa de Camboya, las autoridades marítimas australianas, para evitar el asentamiento de dichos refugiados (genéricamente llamados “de los botes”) emplearon en algunos casos el torpedeo de dichos barcos bajo la línea de flotación, cuando estaban  tan cerca de la costa como para que dejaran de navegar y no terminaran de hundirse; de inmediato se despachaban embarcaciones de rescate y se llevaba a todo el contingente a la lejanísima Diego García, una isla administrada por potencias occidentales donde eran internados, y alimentados indefinidamente, con provisiones desde Australia.

La política de tanta hostilidad ante los fugitivos significó incluso muertes, porque alguna vez no se acertó al torpedear los barcos porque éstos, en un fondo marino más hondo, terminaron hundiéndose, con lo cual se provocaron muertes indeseadas. Tal vez el método haya sido abandonado por su brutal desprecio a los derechos humanos.

Pero si vamos al Mediterráneo, vemos también lo insensato e indecente de la frase de Jacinta Ardern recordándonos que no emplean la violencia de los supremacistas blancos. Porque eso es cierto, no emplean ese tipo de violencia. Pero es demasiado indulgente autodefinirse: “Esto no es lo que somos.”

La pregunta previa es por qué hay tanta población que abandona su tierra, tanto  árabes, como afros, como, por ejemplo últimamente, la etnia rohingya, desde Myanmar. ¿Por qué hay tantos árabes en Nueva Zelandia, en Europa, por qué hay tantos caribeños y sudamericanos buscando entrar a EE.UU., por qué tantos africanos cruzan a riesgo de su vida el Mediterráneo para alcanzar Italia, Francia, Alemania?

No es porque les guste extranjerizarse ni pretendan invadir, como aduce Brenton Tarrant. Es porque se están muriendo literalmente de hambre, saqueados como pocas veces antes, por transnacionales y estados del Primer Mundo, por grandes petroleras, consorcios mineros, Coca-Cola que les roba el agua, y tantas otras redes de saqueo.

nota:

[1]  Nativoamericanos canadienses acusan a las autoridades sociales de una política de despojo de sus hijos enmarcando conductas en cánones resueltos por la sociedad europea que allí se implantó, que discrimina permanentemente a los aborígenes. Y la población maorí en Nueva Zelandia, estimada en una décima parte de la población general, acusa del mismo problema, el mismo agobio, su situación en el archipiélago.

Caderas femeninas

por Luis E. Sabini Fernández.

Algo no termina de ensamblar en nuestro tan modernizado mundo, pletórico de derechos o tal vez de declaraciones de derechos, y en singular combate contra la cosificación de la mujer, el sexo por puro sexo, y con adquisiciones culturales tan trascendentes y superadoras de lo animal, lo tradicional…

Los piropos están empezando a resultar “abuso de poder”, acoso. Y mirar, por ejemplo, el trasero de una mujer, cimbreante, rítmico, “cadeiras bamboleanchis”, como dicen Les Luthiers, es, para la inmensa mayoría de las mujeres hiperaggiornadas, una mirada cosificadora, una mirada de res, diría siguiendo a Bo, Armando, y su Carne.

Hay allí, escondida, agazapada, un aporía. Porque al mismo tiempo que avanza la lucha contra el machismo (y sus derivaciones o manifestaciones más degeneradas, como la violencia, la violación y el asesinato de mujeres), la mujer ha ido desplegando su corporeidad, en general acentuando la mostración de sus curvas.

Hay quienes con acierto observan la fijación de la mirada (masculina) en el culo. Pasan por alto la exhibición cada vez más marcada del trasero femenino en la calle. Para no decir en la playa, donde los glúteos finalmente se han liberado, con mucha mayor “libertad” que los senos.

¿Cómo conciliar dos sentidos tan contradictorios? ¿Tenemos que “ver” cada vez menos como “animales” a quienes se nos presentan, cada vez más como hembras?

Por descontado que es libertad de la mujer aceptar o no la mirada, alguna forma de encuentro. Mostrar curvas agradables no implica ponerlas a disposición de cualquier macho deslumbrado.

Aceptando este punto de partida, no deja de ser igualmente conflictiva la contradicción que señalamos antes; aquello de una mostración cada  vez más libre (y sugerente agregaría, sabiendo “los palos” que podré recibir) y de una crítica, muy feminista, a la mirada cosificadora del hombre.

Así miradas las cosas, constelaciones culturales tan ajenas y tenidas muy en menos en Occidente, como la islámica, tienen en este punto un lenguaje, una intercomunicación más directa y sincera: las mujeres que tienen su hombre, muestran la cabellera sólo a él ─y conociendo el valor erógeno de esa parte del cuerpo se entiende─, las mujeres con sus ropas talares no envían mensajes eróticos, al menos generalizados y a toda hora. Con tantas coberturas al cuerpo, los ojos se van convirtiendo en el vehículo de los mensajes amorosos. Lo que no sé es si tal intercomunicación ha hecho más felices a sus titulares… y titularas.

Lo cierto es que nuestro mundo cotidiano, digamos rioplatense, nos tiene a mal traer. Porque a los varones nos hace incluso anhelar mujeres que ya sabemos muy bien relacionadas con su pareja, sus hijos, pero deslumbrantes en su andar, en su presencia, al punto que no podemos menos que admirarlas. Y lamentar no tener ni un reojo de consuelo.

Aclaración sobre la autoría de un texto

No entiendo la razón por la cual Galeb Moussa, editor de Annur TV, ha publicado una nota de mi autoría presentándola sin autor o como producción propia de dicho portal.

Me refiero a “ONU, UNSCOP, padres putativos de Israel. II”.

Está, además alterada. El “II” del título original revela que era la segunda parte de un trabajo de investigación con un primer capítulo dedicado a Guatemala.

Advierto además que está borrada la diferencia gráfica de subtítulos y texto general, y que falta un buen puñado de notas al pie (la mitad final, aproximadamente) aunque las llamadas, ya sin las notas al pie, permanecen.

Con lo cual vemos una falta de respeto al autor pero también al texto.

17 febrero 2019

Luis E. Sabini Fernández