Franja de Gaza:atrocidad cotidiana, desastre inminente

por Luis E. Sabini Fernández.

Otra muestra del sesgo mediático y del genocidio cotidiano que la prensa occidentalista lleva a cabo a diario y casi sin saberlo

Tomemos un ejemplo, corto pero que entiendo resume una serie de rasgos del escamoteo informacional a que somos a diario sometidos.

En El País de Montevideo (24 febrero 2016), leemos en INTERNACIONAL el título apenas a una columna: “Israel teme que crisis en Gaza degenere”.

El lector desprevenido recibe una serie de mensajes o inoculaciones: que Israel siente temor, que existe alguna crisis, que lo que degenera pertenece a Gaza. Como para dirigir el cauce mental, tenemos una bajada o subtítulo inicial: “La dictadura de Hamas”. Ya hablaremos de “dictaduras”.

 

El texto propiamente dicho se abre: “Los servicios de inteligencia del ejército israelí advirtieron […]”. Tenemos aquí una entidad, el AMAN (por su sigla suponemos en inglès) que analiza, examina, advierte… una entidad ajena a la acción. Una suerte de Observatorio….

Prosigue el texto: “[…] que el grave deterioro de la economía en Gaza podría llevar a una crisis en la franja que afectará de manera directa a Israel.”

Hagamos primero un pequeño ajuste geográfico, porque tampoco ayuda la ignorancia. Gaza es la principal ciudad de un pequeñísimo territorio de unos 360 km2, que se denomina Franja de Gaza, que tiene varias poblaciones, la principal, Gaza y otras: Rafah, Deir Balah, Han Yunis, etcétera. Donde esta nota dice “Gaza” quiere decir “Franja de Gaza”, igual que en el título.

Volvamos al contenido: no hay un grave deterioro de la economía de la FdG como producto natural, como decisión de los dioses o como resultado de su dirección musulmana (Hamas). “El grave deterioro” ha sido ocasionado por sucesivas invasiones israelíes a la FdG (2006, 2008, 2012, 2014), cada una más grave y atroz que la anterior, con cientos habitantes matados en 2006 y miles en 2014. Y sobre todo, por la política de Israel de mantener un férreo bloqueo por aire (han bombardeado e inutilizado el aeropuerto en la FdG construido por españoles), por mar (han bombardeado e inutilizado el puerto y hostigan a diario incluso, las barcas de pescadores) y por tierra (controlan militarmente los pasos del norte y el este y han logrado el apoyo de la dictadura militar egipcia de Al-Sisi para cerrar el torniquete al sur).

El ejército de Israel ha destruido toda la infraestructura y sus servicios de inteligencia deberían saberlo: hospitales, usinas de limpieza de aguas cloacales y servidas, escuelas y centros de enseñanza, incluidos los de la ONU, establecimientos de potabilización del agua, plantas de energía eléctrica, talleres de todo orden, centros recreativos, fábricas de envasado, plantas de procesamiento de alimentos, todos los cultivos. Miles de viviendas destruidas, junto a calzadas, plazas, calles.

Y el detalle: Israel ha impedido toda reconstrucción. Al 99,9%. Se sabe, por ejemplo, que autorizaron la reconstrucción de una vivienda o un edificio solicitado por la ONU…

Si reparamos en el cuadro real de situación, la frasecilla que la crisis “afectará de manera directa a Israel” nos obliga a preguntar qué idioma tendríamos que usar para siquiera mencionar cuan directamente afecta la crisis a la FdG.

Contrario sensu, no podemos sino evaluar como éticamente repugnante mencionar la afectación a Israel de una acción hecha por Israel para afectar una porción del territorio palestino que ha sido renuente a su colonización.

A la destrucción que someramente hemos señalado hay que agregar algunos detalles que algunos “bichos raros” vemos como agravantes: Israel ha procedido a “canalizar” por hondonadas naturales, detritus industriales o domésticos para que vayan a contaminar el Mediterráneo vía la FdG. Es como un plus de atención… los pasos para cruzar de un territorio a otro, porque lo que queda de Palestina está segmentado y parcelado, permitiendo que cualquier equipo de guardia cierre los portones cuando se les ocurre (“por orden superior”, suele ser la excusa de un sistema de arbitrariedad fina y cruelmente calibrado) impidiendo que un hijo se reúna con sus padres o vaya a la escuela, que un campesino al que se le aisló de su pedazo de tierra mediante el Muro no pueda regar sus plantas, que un enfermo se acerque a un centro médico, que dos amigas se vean…

Mekorot, la OSE israelí, ha realizado un hallazgo extraordinario y peculiar para la especie humana: ha establecido para los humanos israelíes un volumen de agua (casi 200 litros diarios) seis veces mayor que el que considera necesita un homo sapiens sapiens palestino. Un verdadero aporte a la biología humana…

Para evitar desequilibrios en dicha materia, el ejército de ocupación derriba y amenaza con cárcel al palestino que intenta hacer pequeñas albercas para recoger la escasísima agua de lluvia.

La nota prosigue detallando la reunión de autoridades israelíes, sobre todo de la seguridad.

No tenemos que extrañarnos que una crisis en ciernes sea abordada por militares sionistas y no por civiles. Por algo se ha discutido si Israel es una sociedad que tiene su ejército o es un ejército que ha ido construyendo su estado… Históricamente es esto último, como es habitual en todo caso de sociedades de origen colonial. Mal que nos pese a quienes procedemos de estados con tal origen. “El ejército nació con la patria”  o “La patria nació con el ejército”…

Estos jerarcas, reunidos, verifican el transcurso de los astros: “El jefe de la inteligencia militar dijo que la situación en Gaza se deteriora y que el informe de la ONU pronostica una catástrofe.”

Gaza, es decir, la Franja de Gaza, es decir sus sufridos habitantes, sobrevivientes en el campo de concentración de mayor tamaño hoy vigente[1] SE deteriora… Como si se tratara de una carcoma, un cáncer, un mal interior. Cuando se trata de una politica de cerco, hostigamiento, hambreamiento, asesinatos constantes, estrangulamiento de todo orden… SE deteriora… como si no existieran las fuerzas que están provocando la crisis, la desnutrición, la locura infantil.[2]

Pero la nota y su escriba persisten en la descripción de desastres como si se tratara de fuerzas de la naturaleza. Nada político. Todo fatal. “Documento de la ONU publicado en 2015 que advierte que Gaza será un lugar inhabitable en 2020 si no logra una recuperación económica inmediata.”

Conociendo la fría y sistemática política israelí contra ese territorio renuente a aceptar el hecho colonial del establecimiento del Estado de Israel mencionar, “una recuperación económica inmediata” es realmente un escarnio. Una bajeza.

Pero ya sabemos que Israel como toda entidad guiada por el chovinismo más radical (investido en este caso de fe judía) es absolutamente incapaz de ver al Otro. Por eso, el “informe” prosigue: Israel será el primero en sentirlo cuando las cosas exploten.”

En este caso, en lugar de insuficiencia geográfica, registramos una insuficiencia aritmética:  Israel será el segundo… adivine el paciente lector qué entidad será la primera en sentir, en estar sintiendo esta inconmensurable política de estrangulamiento.

La nota prosigue mencionando que Hamas, tan dictatorial según  el título, se esfuerza ahora por contener el lanzamiento de cohetes y otro tipo de agresiones contra Israel […]”, escamoteando que en casi todas las invasiones israelíes  a la FdG, Hamas procuró bajar la tensión y los sionistas se dedicaron a provocar y “justificar” así la invasión.[3]

Ya cerca del final, tal vez por aquello de que un periodista debe mostrar “todas las campanas” hay una somera mención a los 2200 muertos y los 11000 heridos y las decenas de miles de viviendas (hogares) destruidos en 2014. Omite, en cambio, informar que el Estado de Israel ha impedido el ingreso de los elementos más básicos para la reconstrucción de las viviendas (de las vidas perdidas ya nada), ni cemento, ni vidrio ni utensilios. La nota, de EFE, termina “informando” que 3 suicidios consumados y 4 frustrados en 10 días han puesto a “las autoridades en alerta”. No aclara si son autoridades judías o palestinas.

Pero suponemos que con estos últimos aportes, ya hemos consagrado nuestra buena conciencia, periodística, occidental y cristiana, o judía.

[1]  Puede haber de extensión mayor entre los mantenidos en EE.UU. contra la población aborigen; pero Gaza sigue siendo el más poblado del mundo conocido en la actualidad; casi un millón y medio de concentrados.

[2]  Los niños presentan una cantidad anormal de enuresis, desgano, intentos suicidas, todo altamente correlacionado con el terror sobre la población, por ejemplo, mediante el pasaje de aviones con velocidad del sonido, que no descargan bombas pero producen sonidos ensordecedores…

[3] Otros grupos de musulmanes han atacado esporádicamente a Israel, pero su importancia ha sido muy secundaria.

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Frente Amplio: ¿traiciòn o desarrollo de la opciòn progresista?

por Luis E. Sabini Fernández.

                                                                     El progreso es el opio de los pueblos. Anónimo del s XX

Asamblea Popular es un partido político surgido a partir de la separación por izquierda de algunas corrientes frenteamplistas, profundamente decepcionadas con la benevolencia hacia las transnacionales y la liga tan estrecha del Frente Amplio en el gobierno con EE.UU.

El órgano oficial del 26M –que es la columna vertebral de la AP−, La Juventud, en su editorial del 4/2/2016, refiriéndose a la fundación del FA, expresa: “en este 5 de febrero de aquel frente amplio ya no queda nada, después de 45 años ya nada queda en pie de aquella declaración constitutiva sino más bien todo lo contrario.”

Si pensamos lo que pasó hace 43 años, el 9 de febrero de 1973, nos vamos a dar cuenta que la voltereta no ha sido tan de 180o como entiende la AP porque ya entonces el FA tenía rasgos que lo acercaban mucho más a la derecha de lo que el o los editorialistas de La Juventud imaginan. Muy pocos frentistas salieron al cruce del “golpecito” a Bordaberry a cargo de militares y policías que estaban torturando siguiendo instrucciones de militares de EE.UU.[1]

Es cierto que nadie podía imaginar este neomenemismo rebrotado con el gobierno del FA. Pero las condiciones geopolíticas han cambiado rotundamente en estos 40 años y eso es lo que ha disparado las variantes más actuales entonces inimaginables, pero que son apenas variantes. El FA nunca fue la voz de los que no tienen voz, como algunos procuran imaginarlo.

Se trataba más bien de un cambio de elites  implícito  desde lo que se consideraba izquierda; entonces el PS, el PC y hasta el PDC más sectores disconformes de colorados y nacionales. Ante el marasmo del país.

Pero ¿cuándo se ha presentado una élite como tal tratando de tomar la posta o sustituir a otra? No existe élite que se presente a sí misma como tal. Todas las élites hablan en nombre del pueblo llano, del proletariado, del pueblo en general, de todo el pueblo, según los casos.

El FA no fue excepción; apenas en algún fraseo se puede traslucir el verdadero rol de quienes se ofrecían como alternativa. P. ej.,  la declaración constitutiva del 5/2/1971 cierra con una aclaración de que sus fines no se limitarán a la contienda electoral puesto que constituirán acciones políticas “que restituyan a la ciudadanía la disposición de su destino”.

La formulación destaca una sensación de pérdida que no es la propia del pueblo llano, de “los pobres del campo”, del proletariado, jamás dueño de su destino; intentos de restitución pueden soñar quienes han visto menguados sus derechos y/o sus posibilidades.

 

La crisis de la segunda mitad del siglo XX sobreviene cuando los saldos favorables acumulados por la condición proveedora de Uruguay a contendientes en guerra (siempre del mismo bando, lo cual revela la condición dependiente y satelitaria del país) se esfuman.

Lo acumulado durante la 2GM y la Guerra de Corea, dilapidados por una oligarquía tradicional y bon vivant,[2] se agota muy pronto, en la segunda mitad de los ’50. En 1956 se procura atender este agotamiento inminente mediante un decreto para evitar que el peso uruguayo, durante décadas “a la par” del dólar,  empiece a despegarse, despeñándose. Se elaboran varios dólares; a 1,52 para importar papel de diario, a 2,10 para importar artículos de primera necesidad (yerba, por ejemplo), a 3 pesos para importaciones de todo lo demás. Pero el dólar de mercado ya había pasado entonces los 4 pesos. Seguirá el despeñadero y la sangría, con el dólar a miles de pesos uruguayos.

En 1957 se produce la paralización de las importaciones; el tesorero rascaba el  fondo para buscar los últimos dólares.

Toda la década del ’60 será de lucha y rebelión contra el cada vez más palpable deterioro. “Deterioro de los términos del intercambio” como apostrofaban los cepalinos, pero se trataba de un deterioro mucho más endógeno: el país había vivido por encima de sus verdaderas dimensiones porque el batllismo había construido su deslumbrante utopía en la ciudad-escaparate que miraba a Europa; Montevideo, y pocos puntos más de la geografía de la república, como la costa sureste del país, por ejemplo.

El batllismo no hizo por sí solo esa utopía aunque más tarde cosechó todos sus frutos. En realidad, la historia del ”paisito” presenta una curiosa, formidable, vitalidad  desde la segunda mitad del s XIX y hasta bien avanzado el s XX. Cuando Batlle y Ordóñez no había todavía iniciado sus vigorosas transformaciones en la primera década del s XX, o en todo caso simultáneamente con ellas, otros empujes habían caracterizado al Uruguay.

* Industriales alemanes e ingleses desarrollaron técnicas de conservación de carnes que ubicaron a Uruguay en la vanguardia en ese rubro (Liebig primero y Anglo después, al menos desde la década de los ’70 del s. XIX).

* Políticamente también, Uruguay fue constituyéndose en semillero de ideas nuevas entre países de origen colonial, como era todo el continente americano despojado a las naciones originarias. Uruguay fue asiento de fugitivos y refugiados de la Comuna de París de 1848, y otra vez de los derrotados de la de París de 1871. Otras tierras americanas, atlánticas (había solo acceso por barco), no eran tan proclives a recibir a tales “indeseables” y “subversivos”, por diversas razones (el rosismo en Argentina, el Imperio esclavista en Brasil, la colonia española en Cuba) con lo cual se facilitó ese papel acogedor de Montevideo, Uruguay.

El resultado fue que Uruguay terminó teniendo más ediciones en el s. XIX en francés… que en castellano.

*Uruguay también se destacó entonces en las letras; Florencio Sánchez, José Enrique Rodó, Roberto de las Carreras  y no sólo varones;  fue tal vez más significativo el destaque femenino, especialmente en la poesía; Delmira Agustini, María Eugenia Vaz Ferreira, Juana de Ibarbourou. Para nombrar a los y las más célebres.

Rodó, precisamente, colorado y antibatllista, impregnará  buena parte de la América al sur del río Bravo con su arielismo, toda una configuración antiimperialista, de rechazo, bien que aristocrático, al pragmatismo galopante norteamericano. Sánchez y de las Carreras, anarquistas; el batllismo inicial tuvo escasa cosecha entre  intelectuales contemporáneos…

*Es el período asimismo de la floración de balnearios, en lo cual Uruguay fue también pionero americano:  La Paloma, Piriápolis y Punta del Este, empezaron a asomar en la última década del s.  XIX (aunque Punta del Este sea oficializado como pueblo en 1907 y La Paloma en 1939; Piriápolis, a diferencia de éstos, contará con una programación urbana inicial a cargo de su fundador, Francisco Piria, también ferviente antibatllista, y se irá construyendo a lo largo de esa última década del s. XIX y las primeras del s. XX. Su remate será inaugurar hacia 1930 el Argentino Hotel, el más grande de toda la América mal llamada Latina.

* Este somero recuento nos muestra la enorme vitalidad de la sociedad uruguaya de entonces. Es la que llevará al arquitecto italiano Mario Palanti −un Pelli o un Ott de la década del ’20−  a construir un Palacio Salvo en Montevideo mayor que un Palacio Barolo enfrente.

El Uruguay se fue modernizando desde una ubicación periférica pero privilegiada por su condición de proveedor de alimentos muy estimados en las metrópolis. Sus elencos de gobierno provenían de ganaderos en primer lugar y de intelectuales, absolutamente eurocéntricos.

Un esquema generacional y familiar que se repitió fue el de padres estancieros e hijos abogados. Lo que avanzado el s XX llamamos “oligarquía” se fue gestando con esos representantes.

El Uruguay  batllista desplazó el eje gravitacional decisivamente hacia Montevideo, enfrentando, mejor dicho manteniendo el enfrentamiento entre la capital y a “la campaña”. Batlle diseñó su “estado de bienestar” prescindiendo de lo rural, “concedido” al Partido Nacional; ése fue el divorcio con el cual se creyó superar o al menos evitar la violencia facciosa en el desgarrado país.

Se logró una pacificación que se fue adentrando en las venas sociales del Uruguay. Pero  si de algo no se puede hablar es de estado de bienestar, tratándose de la capital y poco más. En rigor, sería más adecuado y honrado asumir la duplicidad estructural del país: capital de  bienestar, de “avanzada” del mundo occidental, por un lado  y por el otro, “la campaña”, el interior alojando “pueblos de ratas”, significativa denominación montevideana para el lugar al cual la oligarquía rural, vacuna, estanciera (más tarde también lanar) condenaba al pobrerío rural a sobrevivir y vegetar. Los “rancheríos”  –otra denominación para la misma, lastimosa realidad− estaban poblados por abuelas y niños porque la generación económicamente activa (la franja 20-60) estaba conchabada; en la servidumbre, las mujeres; en las tareas “del campo” los varones (alambradores, tropeadores, cocheros, esquiladores, etcétera).

 

El Uruguay fue viendo crecer, sobre todo desde Montevideo, nuevas capas intelectuales y técnicas que sobrepasaban con mucho la vieja intelectualidad constituida por abogados y sacerdotes  (estos últimos en Uruguay, de no muy fuerte relevancia).

La Universidad, fundada en 1849 (durante un siglo largo, el único centro de educación superior del Uruguay) fue generando médicos, ingenieros, contadores, maestros, literatos, filósofos, arquitectos, químicos, agrimensores, agrónomos, crecientemente divorciados de los canales del ascenso socioprofesional tradicional.

Es de esas nuevas capas intelectuales que irá surgiendo lo que constituyó la dirección del Frente Amplio.

Por eso el chiste de los convulsionados ’60 era el comentario del arquitecto montevideano: −“En casa todos votamos al FIDEL, salvo la sirvienta, que vota a Chico-tazo.”

Esas capas medias intelectuales,  que tendrán expresión periodística e ideológica en el caso de las más politizadas en Marcha (1939),  se verán gratamente “proletarizadas” por la actividad del Partido Comunista. El PC logra, mediante su pasión repetidora de la URSS gracias a la percepción, tan real, de la expansión del “campo socialista”, ir adueñándose del movimiento sindical, inicialmente forjado por anarcosindicalistas. A mediados del s XX, el movimiento sindical está casi todo bajo la influencia de una dirigencia “moscovita”.  Y aunque los trabajadores de las diversas ramas de producción no le son políticamente afines, sindicalmente, sí, “los camaradas” funcionan como referentes de las capas obreras. Cuando esa dirección sindical pase a integrar el FA, éste perderá el perfil pequeñoburgués que lo caracterizaba y podrá empezar a proclamar que representan “el pueblo”, o a reivindicar al “pueblo como protagonista” (decl. 5/2/1971). Pero basta leer la constitución del agrupamiento para darse cuenta del peso de la nueva intelectualidad respecto del Uruguay estanciero, blanquicolorado y del mismo proletariado urbano.

La Declaración Constitutiva enumera cristianos, blancos, marxistas, colorados, “trabajadores,    estudiantes,   docentes,   sacerdotes   y   pastores,    pequeños   y   medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales y artistas, en una palabra, a todos los representantes del  trabajo y la cultura” y así expresa el peso de las nuevas capas intelectuales.

En rigor, el reclamo del FA, así como el de los tupamaros (aunque por otra vía, no electoral sino mediante la repetición de la secuencia cubana) era el de sustituir una oligarquía caduca, corrompida, por una nueva, limpia, al servicio del pueblo. El de sustituir a los egresados universitarios que proclamaban, con Jorge Batlle, su rendida admiración hacia EE.UU. por egresados genéricamente socialistas. Como dijimos, un cambio de elites.

El guiso se pegará  cuando la opción socialista desaparezca (o casi) del orbe junto con el s. XX. ¿Dónde se recuesta la dirección, la presunta vanguardia, la nueva oligarquía en ciernes ya sin el amparo, ni siquiera la visión utópica (la tópica en harapos) de un mundo nuevo?
El batllismo, luego de su comienzo con el siglo XX inspirado en Suiza –una suerte de gesta de un estado ideal que iba a abolir el presidencialismo y su raigambre, el caudillismo  (todo ello diseñado por un caudillo indubitable, el presidente José Batlle y Ordóñez, hijo de otro presidente, Lorenzo Batlle)− había empezado a rendir su pleitesía a EE.UU. en plena década de los ’20, forjando un curioso, o penoso anticolonialismo, un antiimperialismo,  referido a lo british, no a “la democracia norteamericana”.[3]

Tendrán que ser los jóvenes nacionalistas demócrata-sociales, como Carlos Quijano, quienes mantendrán la antorcha antiimperialista más veraz en alto en el país en ese mismo tiempo (1928).

Por eso, cuando surge el Frente Amplio, enfrentando a los partidos “tradicionales”, apegados y dependientes a EE.UU. (con diferencias de intensidad), el FA enfrentará al imperialismo estadounidense. Tenía un mundo a la izquierda y a él se referenciaba.

Sin embargo, con la llegada al gobierno la metamorfosis fue rápida y aparentemente incruenta; las adhesiones de los votantes no cedieron… al menos en los primeros pasos.

* El FA se negó a participar de la inauguración de la primera planta de celulosa que el gran capital transnacional implantara en Uruguay, Fray Bentos. Jorge Batlle corrió con los “gastos políticos” de la ocasión. Apenas ganada la elección por el FA, el gobierno flamante se apresuró a reconocer acuerdos no ya con la primera papelera llegada al país sino con las dos primeras…

* El FA había votado en los recintos legislativos contra la participación del país, de sus militares en la MINUSTAH que había pergeñado EE.UU. para retener el control de Haití; lo consideraba una medida imperial y de vasallaje para con los haitianos; una vez en el gobierno, en la primera votación legislativa sobre el mismo tema, más rápido que corriendo, legitimó la MINUSTAH; ahora se trataba de una espléndida medida de apoyo a Haití, no ya a EE.UU…. o tal vez a los militares uruguayos…

* el ingreso arrasador de la agroindustria termina de arrumbar la idea de “Uruguay natural”, o mejor dicho, confirma el significado táctico de dicha consigna. El problema es la contaminación ingobernable que semejante política desencadena.

Estos cambios tan repentinos como penosos –resistidos por lo que considero de más valía dentro del FA− nos permiten, nos obligan a hablar de un neomenemismo. Pero con sus inflexiones propias, que marcan su origen. No tiene esos rasgos de identificación con el neoconservadurismo más rampante, como podría ser el de  gobiernos tipo Piñera o Macri.

La raíz de izquierda no se pierde totalmente, se la puede rastrear con medidas populistas, de

inclusión, semejantes a las que el peronismo ha ejercido a menudo en Argentina; reconocimiento de consejos de salarios y de ajustes salariales periódicos, atención a la situación de emigrados retornantes, combate a los trabajos “en negro”, aumento del nivel de vida de amplios sectores; ampliación  de ingresos en blanco; saneamiento del régimen jubilatorio.

Con respecto a la experiencia K, hoy en total entredicho en Argentina, la diferencia es geopolí-tica; mientras que el peronismo K, por sus propias ínfulas como potencia, ha creado con su política de inclusión y medidas populistas una opción que difiere al menos en acentos de los dictados impe-riales (lucha contra los fondos buitres, que ha tenido acogida hasta dentro de la ONU; autonomía en política exterior que ha llevado a una relación directa de Argentina con Irán para espanto de la hiperderecha estadounidense y del sionismo), en el caso nuestro, con un país con mucha menos relevancia material, el seguidismo hacia los poderes imperiales es mucho más marcado.

Tendrá que ser el ocasional o transitorio socialista (1983-1998) Tabaré Vázquez el que cierre el círculo y retorne a las buenas migas con “el amigo american[o]”. Nada de qué extrañarse de quien al retorno de una capacitación en Israel, indudablemente identificado con dicho estado, propuso una alianza uruguayo-israelí que presentaba como el camino para Uruguay-potencia-nuclear. La enorme, insondable tragedia de Fukushima trajo al menos una inesperada consecuencia: el parlamento oriental rechazó dicho proyecto de nuclearización.

Aquella identificación con EE.UU y por consiguiente con la aceptación tácita de su política imperial (que es asesina y destruye países, como lo venimos viendo a lo largo del s XXI con Afganistán, Irak, Liberia, Somalía, Libia, Palestina, Haití… ) se ve hasta en nuestra vida cotidiana       –claro que esto no surge con los gobiernos del FA−, vida cotidiana marcada por diversas expresiones del american way of life; presencia del dólar, éxito de las cadenas de comida-basura con enorme status social (en EE.UU. es más bien comida “plebeya”), coca-cola, cine made in USA ocupando el 99% de las pantallas y por lo tanto de nuestras mentes, anglificación de nuestra lengua incluso cotidiana; todo sale, aunque no sepamos qué entra.

Tal vez la expresión más acabada de la mímesis del Uruguay actual con EE.UU. sea el restaurante de la City (exCiudad Vieja) 1792, así designado en referencia al año de la fundación de la Bolsa de Valores de EE.UU.

El Frente Amplio repite la geopolítica del ciclo batllista.

La pregunta es qué puede pasar, no ya durante las buenas coyunturas, aquellas que le dieron al batllismo tanta capacidad de realización y que han hecho a su vez vivible y con expectativas crecientes el ciclo de la primera década del siglo XXI con el Frente Amplio, sino, qué puede pasar con épocas de “vacas flacas”, con un modelo de país puesto al servicio de la gran red cleptocorporocrática global, como bien define Gustavo Salle la estructura de poder mundializado hoy vigente. Una estructura que se preserva a despecho de toda sociedad o economía local, de toda población periférica.

La crisis de “la gobernanza batlllista”−usando la neohabla que no renueva sino lo irrelevante para dejar la red de poder como está−, significó un torbellino para el país con un sueño guerrillero que devino pesadilla y una izquierda no guerrillera cuyas falencias hemos procurado reseñar.

 

¿Cómo enfrentar nuestro presente?

La globocolonización se lleva la fertilidad natural de nuestro suelo y nos deja agua podrida. ¿Podremos convivir con esta miseria biológica creciente, eso sí muy bien fundamentada por los titulares de la biotech –hasta hablan de “agricultura inteligente”−, o nos aguarda resistir una pérdida de calidad de vida cada vez más marcada?

Entiendo que esta última opción se nos está presentando, a pasos agigantados, y no sólo al Uruguay,  más bien al planeta entero…

Y pienso que los versos de Leo Masliah nos señalan la realidad mejor que un documental…

Agua podrida pescado buseca / Agua podrida tapada de mugre.

Agua podrida con gasas al lado. / Agua podrida con gente al costado.

Agua podrida cuajada, cortada. / Agua podrida habitada poblada.

[1] Entiendo que no es petulancia decir que un ensayo mío, escrito en agosto de 1973 (durante la huelga general  contra el segundo tiempo del golpe de estado), que presenté con seudónimo en lo que resultó ser el último concurso de ensayos del semanario Marcha, se titulaba, “Izquierda, ¿baluarte de la derecha?”.  Por un jurado supe, años después, que llegó a semifinales e incluso por qué y quién fue el miembro del jurado que lo vetó; una figura señera de la izquierda, conspicuo integrante de la más bien exclusiva República de los Doctores. I¿bD? examinaba los afanes de integrantes del PCU por avenirse con militares golpistas y otros abordajes de ”izquierda”, hacia el COSENA, p.ej.

[2] Tal vez el ejemplo más contundente de esa irresponsabilidad que reveló la ineptitud radical de la oligarquía de entonces fue la “ley de autos baratos” mediante la cual el personal político y aventajados ciudadanos podían comprar un último modelo en EE.UU.; Buicks, Cadillacs, Studebakers de porte enorme, máquinas insaciables de nafta. Que tuvieron corta vida en el país, carente de una buena red de calzadas, rurales o urbanas. Con la crisis, no hubo tiempo ni tino para  mejorar pavimentos ni volver a importar “colas chatas”; sus amantes más tenaces lograron preservar algu-nos ejemplares, que se veían en Montevideo cuando habían desaparecido de todo el mundo (salvo de La Habana).
[3]  En Argentina es muy claro: todo anticolonialismo o antiimperialismo que se limite a Gran Bretaña y no visualice a EE.UU., por ejemplo, es de derecha.

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Israelización del aparato militar estadounidense

por Luis E. Sabini Fernández.

El ejército de EE.UU., su aviación, desde alguna de sus muchas bases “nenúfar” (¿un millar?) que tiene en el mundo entero, efectuó hoy un ataque sobre Sabrata, en Libia con el objetivo publicitado de asesinar a  Nuredin Chuchane, un yihadista tristemente famoso por atentados mortales que se le atribuyen en Túnez.

Sabrata està a 80 km. de Túnez y se considera que en sus inmediaciones el ISIS ha montado un campo de entrenamiento donde se hallaría Chuchane.

El ataque se supone aniquiló la vida de decenas de yihadistas aunque se estima que debe haber varios niños y mujeres alcanzados por el bombardeo y ni siquiera se aclara si éstos también serían bajas yihadistas.

Los medios de incomunicación de masas informan de estos “hechos” y aclaran que no saben si Nuredin Chuchane habría muerto bajo las bombas.

BBC Mundo (19/2/2016) llega a titular su nota “Noureddine Chouchane era el principal objetivo de los bombardeos”.

Empezamos a entender la lógica de estos comunicadores: si Chuchane era el principal objetivo, ¿por qué nada se sabe si lo asesinaron pero sí se sabe que asesinaron decenas de otros seres humanos?

Porque lo que realmente les importa es que se mate la mayor cantidad de “enemigos” y el fulano buscado es la mejor excusa.

Claro que BBC Mundo “nutre” a sus lectores con los “fundamentos” de los hechos actuales: “Libia vive un vacío político y de seguridad desde 2011, cuando un levantamiento popular derrocó a Muamar Gadafi.” (ibídem).

Aprendamos periodismo básico y comunicación ídem: la invasión de la OTAN con aviación francesa e inglesa, con freedom fighters provenientes de una enorme cantidad de países, se denomina “levantamiento popular”.

Estas “informaciones” que nos llenan el ojo con Chuchane y con “levantamientos populares”, nos escamotean el sentido atroz de las muertes de los llamados “daños colaterales”.

Es un estilo que el Ejército de Defensa [sic] de Israel emplea profusamente en sus acciones en tierras palestinas. So pretexto de matar a un “cabecilla”, digamos de Hamas, en la operación planeada al efecto mueren cuatro vecinos, dos hijos, un sobrino, el chofer, la cónyuge, su hermana… en total 14 “daños colaterales”. Y si el objetivo se alcanza, se considera “éxito completo”. El estado nacional que así actùa ya no es un estado nacional sino un gendarme mundial.

Que para matar a Chuchane se acabe con la vida de decenas, expresa una curiosa contabilidad sobre vidas humanas: se cuentan algunas; las que están del lado equivocado de la historia o de la empalizada, ni siquiera. Ésas se arrasan nomás.

 

 

 

 

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