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Categoría: General

7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

19 octubre 2025

por Luis E. Sabini Fernández

Ante la tan hermosamente bautizada columna de Hoenir Sarthou Indisciplina Partidaria, la del 8 de octubre 2025, me permito algunos comentarios.
por Luis E. Sabini Fernández
https://revistafuturos.noblogs.org/
 
En dicha columna, nuestro autor sospecha que si se difunden noticias tan devastadoras como matanza de infantes, arrasamientos de viviendas y hospitales y otras atrocidades que el Estado de Israel ha acometido con inusitada franqueza, tiene que haber “algo raro”. Y dice, muy suelto de cuerpo, que otros “campos de batalla”, otras “guerras” contienen atrocidades sin cuento que los medios de incomunicaicòn de masas más o menos sistemáticamente escamotean.
 
El peligro con pensar por analogía es que nos podemos equivocar con demasiada facilidad. Si por ejemplo, en el atroz conflicto que campea en el Congo africano, del cual sabemos poco y nada por los medios de incomunicación de masas, se matan rehenes, se sacrifican infantes, hay que incursionar en la infame historia de la colonización europea del África, para entender siquiera una pizca. Análogamente, en la atroz situación en la que los palestinos son arrinconados, hambreados, exterminados, hay que examinar qué ha pasado y sigue pasando en Palestina; con el colonialismo sionista y sus rasgos más significativos. Entonces veremos la importancia de lo bíblico y las tesis del sionismo: que encarnan –creen encarnar, se sienten llamados a encarnar− el pueblo de dios. Y por ello se sienten incomparablemente más importantes que otros humanos, que para los rabinos más recalcitrantes son en rigor animales con forma humana.[1]
Sarthou “ve” una operación ensamblada entre los atacantes del 7 oct. 2023 y los receptores de dicho ataque. Porque, aclara, “Hamás siempre tuvo tratos económicos con Israel”. Dicho lo cual, se nos invita a pensar que todo el asunto consiste en un affaire calibrado, previsto, organizado. Entre seres hipercorrompìdos (por ambos bandos).
Podría aceptar una historia tan instrumental, de soborno y bajo precio, cuando las direcciones corruptas o conciliadoras salvan su pellejo. Pero si algo vemos en la resistencia a las atroces políticas israelíes es que las direcciones palestinas, sucesivas, pagan esa resistencia con sus vidas. Por ejemplo, Hassan Nasrallá o Yahya Sinwar. ¿“Acordarían negocios” para ser inmediatamente ejecutados por el MOSSAD israelí?
Interpreto, más bien, que agotados y exhaustos por una planificación exterminadora inmisericorde, por una política israelí tipo boa constrictor, la dirección de Hamás lanzó una operación desesperada, para poner al desnudo el genocidio que lenta e implacablemente venía llevando a cabo Israel  en Gaza, desde 2006. Haciendo que esa odiosa política se exponga (“agudizando las contradicciones”, se solía decir en las luchas, a menudo equivocadas o falsas, por el socialismo en el s xx).
Nuestro autor desconfía: “Cuando un conflicto violento tiene cobertura mediática y conmueve a las almas sensibles del mundo, a los militantes progresistas, a las estrellas del cine y de la música, a las ONG, a influencers ambientales como Greta Thurnberg, cuando es posible abominar públicamente de las políticas de Israel sin ser calificado como nazi o antisemita, algo raro ocurre.”
A un lado el tono burlón, no entiendo lo que parece raro, al día de hoy. Ese cuadro que describe Sarthou era raro sí, pero hace unos años, cuando en EE.UU., era incondicional el apoyo del establishment a  “lo judío”. Esto ha ido variando considerablemente, hasta presenciar hoy a grandes sectores juveniles judíos norteamericanos apoyando a “Gaza” y protestando, incluso contra la intervención violenta de los variados cuerpos armados estadounidenses dentro de fronteras. No Kings.
Vemos más y más programas y espacios mediáticos criticando a Israel, su racismo abierto, asesino y abusivo contra la población palestina; The Gray Zone, Middle East Eye, Unz Review, Antiwar.com, MintPress News, MondoWeiss, Dissident Voice, Global Research, Voltaire.net, Zerohedge y tantos sitios-e lo atestiguan. El colaboracionismo de la prensa canalla tradicional y la proisraelí no alcanza, y ya no están solas.
 
Y ese cambio en la relación de la población estadounidense con Israel (y de la misma población con “su” gobierno, cada vez más visto como gobierno teledirigido… adivine el lector desde dónde), lo vemos trágicamente expuesto en el reciente asesinato de Charlie Kirk, arquetípico representante del American Way of Life, sostenedor incondicional de Israel, negando que los palestinos siquiera existieran, quien en sus últimas semanas tuvo una “crisis de fe”; rechazó una inyección de cientos de millones de dólares con los que Netanyahu quiso reinsuflarle “fe en Israel”.
Se aproximó, en cambio, “peligrosamente” a Tucker Carlson, un periodista mediático (y a la vez, de investigación) cada vez más interesado en entender qué es lo que pasa entre EE.UU. e Israel.[2]
Kirk recibió un comunicado inapelable bajo la forma de proyectil en el pescuezo (piense el lector en la diferencia con la “operación” llevada a cabo en la oreja de Trump (métodos emparentables aunque para finalidades muy distintas).
En EE.UU. se ve hoy que ni siquiera un Kirk se hace compatible con  el paladar israelí.
Porque el derramamiento de la sangre, incluida la de niños palestinos, familias enteras palestinas, ha ido ahogando de vergüenza e impotencia a más y más sectores de la sociedad norteamericana. Como afortunadamente ha pasado también en muchas otras sociedades, sólo que la empatía y la capacidad de sacrificio y una actitud solidaria en nuestro presente, tan mediatizado y distraído, no logra acumular el impulso necesario como para modificar la realidad que sigue manipulada por muy precisos mecanismos de poder y de exclusión.
 
Fue el asco moral, encarnado también en periodistas de origen judío, lo que aisló el contraataque israelí (al margen de cuán fingida pueda haber sido toda la secuencia basada
en el gambito inicial de haberse dejado copar por irregulares palestinos para poder acentuar la reacción de autodefensa).
El párrafo de Hoenir Sarthou que cree ver “algo raro”, “abarata” la reacción de grandísimos sectores de muy diversas sociedades ante la desmesura, el comportamiento absolutista, la política genocida israelí, en suma.
Y cuando digo muy diversas sociedades, pienso en sociedades turcas, chinas, irlandesas, coreanas, venezolanas, àrabes, españolas, italianas, griegas, norteamericanas, sudafricanas, noruegas y hasta, modestamente, la uruguaya, pese a su proverbial dependencia ideológica −construida− con lo judío, con el sionismo y con Israel. Porque en Uruguay hubo más de cien valerosos judíos que rompieron filas y repudiaron el genocidio israelí en Palestina (ya francamente avanzado en Gaza, pero sentible en toda Palestina, en todo lo palestino).
Las relaciones entre Hamás, la OLP, Israel son presentadas por Sarthou como realidades acabadas, frías, y por eso inmutables. Con lo cual cualquiera de esas relaciones deviene un conciliábulo, más o menos fríamente programado.
Pero la historia real de tales relaciones es viva, palpitante. Pese a que nos esté vedada en gran parte.
Fue Israel, su craneoteca, la que programó un esmerilado de la OLP y Al Fatah, su organización mayor, con su líder cada vez más significativo (porque todo poder prefiere apuntar sus baterías con un objetivo cuanto más claro y encumbrado, mejor… y suprimible).
Aunque Arafat se dejó seducir por una jefatura más bien simbólica, nunca se entregó totalmente y la prueba parece estar en sus últimas ropas contaminadas con material radiactivo que su viuda denunció.
Pero el destino de Al Fatah ya estaba sellado: pasado el enamoramiento guerrilleril de los tardíos ’60 y comienzos de los ’70 –el Che, la Baader-Meinhof, Walsh− , la organización palestina principal quedaba en manos de Mahmud Abbas que acordó con el poder ocupante, la construccion de una policìa palestina, armada y entrenada por Israel y EE.UU. Esa policìa fue muy activa en la represión de… palestinos y jamás le tocó un cabello a un israelí. La traición se había completado.
Con la callada tolerancia de organizaciones “propalestinas” en diversos sitios, como Uruguay o Argentina, que escamoteaban la crítica a esos representantes palestinos cooptados por Israel, la bandera de la soberanía y la liberación pasó de socialistas a islamistas −algo extraño para miradas rioplatenses, orientales, mucho más laicas−. Pero así se hizo carne en la segunda mitad del siglo XX y todavía más con el s XXI; el colapso soviético no hizo más que rubricar aquella derrota ideológica que ya estaba alojada en las pretensiones de un socialismo científicamente ineluctable.
Pero si la emancipacion no cuajó  como tantos sueños y proyectos emancipadores, ¿por qué habría de ser más certero el acceso a la liberaciòn a través de una iglesia monoteísta, preestablecida, apoyado a todo lo más con un sacerdocio, lógicamente verticalista? Ni en el Corán, ni en la Torah están las llaves de una emancipaciòn humana y aunque los Evangelios universalizaron la búsqueda de justicia y valores−para−todos, entiendo que no es tan sencilla la ecuación.
Sentirse responsable “por todo” es por tanto, condición necesaria para encarar la existencia humana. Necesaria, pero no suficiente.
Pero sobre todo, como dicen viejas consignas, “la liberación de humanos será obra de los humanos mismos”. Y no de sus varios dioses.        
 
Estamos así, con diversos ropajes ideológicos y políticos ante un aconteciminento que ha generado un antes y un después de sordidez pocas veces igualada. Por su desfachatez, por la increíble “buena conciencia” de sus ejecutores, que, por ejemplo, se maquillan para embellecerse a la vista desoladora de edificios derruidos con probables muertos o moribundos entre sus escombros.
 El “Ejército Más Moral del mundo” se guía por preceptos morales talmúdicos y bíblicos… para extinguir la vida “de los otros”. Los despreciables,  los ajenos: nosotros.□
 


[1]  Judíos que leen hebreo y se consideran más ligados a la humanidad toda que al culto judío han analizado el papel  racista y de autoendiosamiento en ciertas sectas judías, con mucho peso en Israel. Véase a los extraordinarios Israel Shahak y Norton Mezvinski, El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2004.
[2]  He abordado esta cuestión en «EE.UU. e Israel: una cuestión de élites», en https://revistafuturos.noblogs.org/, 26 mar 2025.

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La miseria moral de postular la “solución de dos estados”

Publicada el 05/10/2025 - 14/10/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

16 setiembre 2025

Una demanda cómoda, pero intemporal. A lo largo de las décadas, hubo reiterados intentos de aplicar dicha “solución”.

Los sionistas  jamás la aceptaron, a lo más, repliegues tácticos para evitar decir “NO” directamente. Siempre les resultó inaceptable. Quebrantaría su providencialismo.

Los palestinos no la aceptaron de raíz por sentirla un claro despojo (que lo era), pero sucesivos repliegues, derrotas, retrocesos, inclinaron a organizaciones políticas palestinas a contemporizar con dicha “solución”, antes de quedarse sin nada. Ha sido el planteo tradicional de la Administración  Nacional Palestina, cuando ya no era “nacional”. Y se había convertido en tajadas presupuestarias del propio estado  sionista.

Enfocar en la “solución de dos estados” para enfrentar lo que pasa en Palestina y particularmente en Gaza, es escamotear el verdadero enfrentamiento.

¿Por qué tantas invocaciones entonces, a “la solución de dos estados”?  Primero porque es absolutamente inviable; el Estado de Israel se ha encargado de deshacer todas las condiciones de factibilidad; tierras despojadas, contaminadas, toda la estructura material de cualquier sociedad palestina convertida en escombros, detritus y desolación… y cadáveres.

Pero segundo, porque al invocar tanto ese presunto derecho a solucionar mediante dos estados la situación creada, se evita enfrentar directamente a un estado canalla, que viola todos las famosas reglas que tan a menudo  invocaba Biden  de un presunto ‘orden basado en reglas’.

Ninguna instancia regional, internacional,  ninguna red de contención internacional como la ONU o la CIJ, ha enfrentado esa una sociedad desquiciada que ha acabado con todo tipo de acuerdo, llevando adelante sus planes de colonización, expansión, agresión. Sin que nada ni nadie los enfrenten. No nos referimos a lo acontecido el 7 de octubre de 2023 y de ahí en adelante; nos referimos, precisamente, a todos los atropellos, vejaciones, abusos que Israel ha cometido para “salirse con la suya”; apropiarse de los territorios palestinos y maltratar sin límites a su gente; aislarlos, impedirles plantar, pescar, cosechar, edificar…

Dadas las circunstancias históricas; el triunfo aplastante de EE.UU. en la 2GM y la consolidación de una organización internacional a su servicio, Israel se consolidará como cumpliendo  la consigna de la RCA Victor: “atender la voz de su amo”.

Se verá en EE.UU. al amo y en Israel, a uno de sus vástagos o frutos. Ignorando   el revés de esa trama. Puesto  que la élite judía norteamericana había desplazado a la élite WASP (White, Anglo, Sax, Protestant), que había dominado a EE.UU. desde su origen.   

Al fin de la 2GM, el forcejeo interelitario  ya había mostrado la prevalencia judía en las grandes decisiones de EE.UU., que a su vez se estaba convirtiendo en la principal organización nacional, el primer estado  del planeta (aunque antes de finalizar los ’40 habrá que reconocer un liderazgo compartido; aquello de las “dos superpotencias” (EE.UU. y URSS. porque la segunda disponía con bombas de hidrógeno  en sus arsenales).

Pero en el concierto internacional después de la 2GM, y particularmente a partir de 1967,  enfrentar a Israel es enfrentar a EE.UU. No porque EE.UU. sea el “amo del mundo” (o al menos el amo del mundo “democrático”) sino porque enfrentar a Israel significa echarse encima al mastín que defiende incondicionalmente a Israel; EE.UU.[1]

El Dpto. de Estado y la misma presidencia estadounidense  lo han hecho saber una y otra vez; como cuando  Israel quiso sacarse de encima un competidor molesto. A Irak y Saddam Hussein, contra la opinión incluso de la sociedad civil en casi todo Occidente, se le “inventaron” armas de destrucción masiva en “tubitos amenazadores” (blandidos por un militar profesional afroestadounidense),[2] y se aleccionó a la sociedad civil de los mismos EE.UU. mediante la difusión generalizada de papel higiénico con la efigie de Hussein.

Se logró así que prácticamente todos los habitantes de EE.UU. se “cagaran” en Hussein. Así se consumó  la voluntad de Israel. Claro que no había las tales armas de destrucción masiva. Pero lo supimos a destiempo…

Y cuando la banca, con asiento sobre todo en Londres y Nueva York, decidió apropiarse del cuantioso oro de que disponía Libia/Ghadafi y abortar un proyecto del líder norafricano de generar un moneda panafricana para la cual Ghadafi ponía a disposición de su continente el oro libio, “surgió” una subversión interna  –siempre hay un militar comprable–  y una campaña furibunda dirigida por un intelectual sionista judeofrancés en algún momento muy mediático (H.-Bernard Levy). Y Ghadafi fue asesinado como una rata, con los gorjeos inolvidables de Hillary Clinton como banda sonora.

Un mastín puede ser temible, ciertamente, sobre todo para un humano a mano desnuda.

Pero un mastín no se gobierna a sí mismo. Es un instrumento de pelea de su amo.  Y hay que tenerlo bien en claro: la voluntad política de EE.UU. le pertenece a Israel-AIPAC.

No en un 100%, porque EE.UU. es una entidad nacional tan inmensa, compleja y culturalmente diversa que junto al gobierno de AIPAC (American Israel Public Affairs Committee, Comité estadounidense-israelí de Asuntos Públicos, o tal vez Comité israeloestadounidense…)  coexisten sectores minoritarios, refractarios al poder judío sobre EE.UU. Del más variado tenor: desde WASP racistas y tradicionalistas más o menos antisemitas, hasta tendencias democratistas que no aceptan ningún gobierno en la sombra como buena solución de gobierno.

Pero esas tendencias, incluso con sus propios lobbies, no alcanzan a estructurar una política propia, independiente, tan decisiva, como la impulsada desde el poder judeosionista.

 Ése es uno de los dramas mayores de nuestro tiempo, del presente de la humanidad. Tal vez el mayor: que la primera superpotencia  no es tal, que la que aspiró al unicato geopolítico cuando la URSS colapsa [3] no es soberana. Que es heterónoma.

Si alcanzamos a percibir de dónde provienen los trazos mayores, la gestación de estas problemáticas y posibles respuestas, nuestra situación,  la del mundo, se complejiza: las relaciones de poder son otras, no las que se emiten.

Así, el poder mediático está profundamente penetrado  por una “voz del amo” que no declara su autoría, su procedencia.

Por ejemplo, el Acuerdo del Siglo de 2020, firmado entre EE.UU. e Israel, es decir entre los gobiernos de tales estados, constituyó una instancia muy expresiva al respecto. Era un acuerdo entre EE.UU. e Israel aunque laudaba  la relación entre palestinos e israelíes. Lo palestino no tenía estatura jurídica ni para participar en  el acuerdo que atañía a su destino, ni siquiera como firmantes. Lo palestino estaba borrado de raíz.

Es significativo el papel que el gobierno de EE.UU. se adjudicaba en el asunto, o le era adjudicado: suplantando a una  parte del presunto  acuerdo  o contrato. Israel se adjudicaba a sí mismo el otro sitio del contrato. Y el enfoque,  la “solución” era exactamente la reclamada históricamente por el sionismo: Palestina para sí (deglución total).

El Acuerdo del Siglo, amén de su pretensión semántica, establece los términos  del poder: 100% Israel, 0% Palestina. En todo caso, EE.UU., ratifica la firma, reconoce escrituralmente a los firmantes  (al que firma y al que le sustraen  la firma). EE.UU. es así el escribano deshonesto de semejante acto jurídico. 

¿Cómo se puede aceptar semejante abuso? Es sencillo: oímos la voz del amo, que nos dice qué es lo que es.

Todo resulta distinto a cómo se presenta. Una realidad con ghostwriters. Nada es lo que  parece.

En la sociedad norteamericana, los judíos fueron, como un pacman, tomando diversas posiciones en los más diversos sitios, significativos,  para el ejercicio del poder.

En primerísimo lugar, en las bisagras mediáticas.

Por eso, cuando las élites judías, que tenían enorme poder social en Alemania,  empiezan a sentir el peso de un antisemitismo creciente,[4] irán aposentando sus contactos, sus bienes financieros, en EE.UU.

Cerca de dos millones de judíos (casi todos askenazíes) que ingresan a EE.UU. con especial intensidad en el período 1880-1914 se concentrarán en tres lugares claves de la nación inmensa: Nueva York, Los Ángeles, Miami.

En la prensa de fines del siglo xix, la actuación de judíos se hace relevante y  cuando el poder judío se hace decisivo en el panorama político-ideológico  de EE.UU., capitales judíos “colonizarán” Hollywood (en la década de los ’30 del siglo xx seis de las siete major hollywoodenses tendrán capitales judíos).[5]

En los circuitos mediáticos -radios, diarios- la presencia de directores judíos también será muy significativa. Tal es el caso con The New York Times, uno de los periódicos más antiguos de la nación, fundado en 1851, en la actualidad, el principal.

Un detalle significativo es que se trata de referentes judíos no sionistas (aunque algunos con el tiempo, y el peso ascendente israelí, devendrán  proisraelíes).

“La Primera Guerra Mundial −en la que EE.UU. participa– no tenía absolutamente ninguna razón para ser nuestra guerra. Fuimos allí −fuimos arrastrados a ella− si puedo ser vulgar, fuimos arrastrados a esa guerra simplemente para que los sionistas del mundo pudieran obtener Palestina. Eso es algo que nunca se le ha dicho a la gente de EE.UU. Nunca supieron por qué entramos en la 1GM.” [6]

Freedman aclara que “hasta ese momento, los judíos nunca habían estado mejor en ningún país del mundo que en Alemania.” (ibíd.).[7]

Aunque Freedman parece ser un historiador olvidado, sus consideraciones son dignas de atención y sus originalísimas observaciones suenan más bien a deliberadamente ignoradas.

Freedman aclara que la judería europeooriental, fundamentalmente la de Polonia, Rusia, Alemania, la de los llamados países bálticos, provienen de Kazaria, en un tiempo un reino de proporciones significativas, alojado entre el Mar Negro y el Caspio, que adoptó en su apogeo político, alrededor de los siglos 9, 10, 11, la religión judía para distinguirse de otros centros políticos más próximos, islámicos o cristianos.

Cuando en su momento, siglos después, el reino jázaro entra en crisis y disolución, sus cofrades se extendieron por áreas cercanas y con ellos, diseminándose, se expandió la religión judía.

La interrogante que plantea Freedman es: ¿tiene acaso sentido hablar de un retorno a Palestina de pueblos que jamás pusieron su planta ni la de sus antepasados étnicos en esa tierra, solo porque su fe judía amparada en textos bíblicos se refiere a la tierra palestina?

Menuda pregunta.

La confusión desde el punto de vista étnico es patente: los jázaros eran “turcomongoloides”, y los judíos establecidos milenariamente en Palestina tienen otro origen vinculado con tribus cananeas.

Aunque a estos últimos se los supone expulsados por los romanos en el año 70 DC, siempre ha quedado una población judía en Palestina, aunque muy reducida. Que  ante el sionismo, tuvieron muy diversas posturas. Algunos miembros del “Antiguo Yishuv” resistieron el sionismo y lo pagaron con su vida.

La “Solución de dos estados” no responde siquiera a la lectura bíblica (que por sí misma no era razón suficiente).

Todos los títulos de propiedad divina para “la tierra de Israel” son así una pura excusa del colonialismo racista (que no se asume tal), con coartada bíblica.□


notas:

[1] El escándalo judicial de los juicios de Nurenberg, 1945, fue tal vez la primera manifestación de ese protagonismo usurpado por el sionismo.

[2] Al parecer, Israel suele valerse de recursos sencillos en sus relaciones con EE.UU.  que hablan más de cierta ingenuidad de una sociedad muy atada a la pulcritud y a la puntillosidad verbal. Lo que parece más cerca de lo verdadero  puede resultar su opuesto. Un ejemplo histórico  resultó “la lección”, que Netanyahu se atrevió a darles a los legisladores estadounidenses  reunidos en la sala de sesiones del Congreso de EE.UU., como si fuera un aula (pero ni siquiera del secundario, diría más bien de nivel primario), y cómo “nuestro” expositor, valido de un block de papel blanco con el dibujo de una bomba tipo siglo xix, esférica, con su mecha larga, encendida, sobresaliendo inclinada al costado, iba ”demostrando” la presunta agresividad de Irak… En muchos ámbitos semejante “ilustración” habría resultado ofensiva. Pero el Congreso de EE.UU. en pleno  no dijo ni mu.

[3] PNAC. Project for the New American Century, 1997. William Kristol and Robert Kagan.

[4] Aunque la colectividad judía alemana gozaba de grandes privilegios, que algunos historiadores consideran inigualados en Europa, el sionismo acordó con el colonialismo británico la obtención de Palestina, desplazando sus preferencias de Alemania a Inglaterra. La Declaración de Balfour lo expresa y lo documenta. Y cuando además, los ingleses impulsan el castigo “ejemplarizante” de Alemania con la “Paz de Versalles” por una guerra que Alemania no había desencadenado, se consagra la ruptura de toda convivencia en Alemania con judíos (por más que por algunos años la peculiar alianza nazisionista Ha’avara haya permitido la exportación de la Alemania nazi a la Palestina sionista de mercancía alemana para su colocación internacional).

[5] Es proverbial el destino de Buster Keaton: siendo probablemente el actor más genial y completo de su momento, y el más irreverente, se atrevió a enfrentarse  al dueño del estudio (MGM, Louis B. Mayer) y su fulgurante carrera actoral y de guionista se perdió. Volvió al escenario  luego de la muerte de Louis  B. Mayer, décadas después.

[6] Benjamin Freedman, 1961. Conferencia en el Hotel Willard, Washington D.C., 1961.

[7] He comprobado de modo indirecto la afirmación de Freedman a través de datos registrados de los ingresos poblacionales al Uruguay. Entre 1933 y 1941 ingresaron al país unos diez mil judíos. Sefaradíes, por ejemplo en tercera clase, “hacinados, en condiciones  precarias”. “Los provenientes de Alemania [la Alemania nazi] eran en su mayoría clase media y se desempeñaban como empleados de la banca, […] comerciantes, […] dentistas o abogados.”. Los alemanes viajaron en su mayoría en primera clase, disfrutando del confort de la misma.”

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Proyecto en Uruguay Arazatí: ¿descartado o redivivo?

Publicada el 23/07/2025 - 23/07/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández / 22 julio 2025

El gobierno del presidente Yamandú Orsi acaba de cancelar el proyecto Arazatí que había presentado el entonces presidente  Luis Lacalle Pou  en el muy inapropiado período en que su presidencia ya había perdido las elecciones para el nuevo período presidencial.

Con el descarte de tal proyecto resultan corroboradas las dudas y críticas que el mencionado proyecto había cosechado desde muy diversos ángulos; la muy problemática toma de agua bruta del Río de la Plata; el invento de un lago artificial alojado en el río con el ridículo nombre de “polder”; la afectación a toda suerte de actividad local en la zona de Arazatí “invadida” por tal proyecto, el descomunal monto a pagar en dólares, hipotecando todo el futuro de OSE a corto y largo plazo, que iba a bloquear disponibilidad de recursos para muchos otros proyectos y necesidades del sector.

Pero el trámite que acabamos de ver a la luz del día sorprende no por su franqueza sino por su modalidad.

Llama la atención que los titulares del proyecto Arazatí no hayan sufrido ni un rasguño en su foja de credibilidad por haber presentado algo que ha sido desechado por su baja calidad  como proyecto, su insuficiencia en la consideración ambiental, su abultado monto…

Y que en algunas reuniones, cabildeos entre la parte empresaria y el nuevo elenco gubernamental, hayan resuelto, “en el mejor de los mundos” cambiar las condiciones del contrato, rehaciendo ahora un proyecto que, en lugar de rondar los 300 millones de dólares iniciales, rondará, inicialmente, los 200 millones de dólares, para hacer otra construcción, en otro sitio, con otras distancias en las conexiones y cañerías correspondientes.

La pregunta que queda en pie es cómo se evalúa este nuevo otro proyecto.

Alguien podría suponer que los montos que rondaban los  300 millones de dólares deberían bajar a 100 millones, en cambio de a los 200 millones estimados a ojos de buen cubero por los titulares del consorcio Aguas de Montevideo y los titulares del gobierno.

Los pasos más sensatos parecen ser que una vez desechado el proyecto Arazatí “por acumulación de faltas”, su proceda a su rescisión. Lisa y llana. Eventualmente, sus titulares podrían reclamar por los daños infligidos a su patrimonio, por lo ya invertido (que parece ser poco) y el lucro cesante.

El consorcio puede evaluar cuánto le conviene exigir la incursión en gastos y esfuerzo o cuánto apostar a ganar un nuevo contrato.

Porque el proyecto que ahora ha brotado de la mesa de negociaciones entre el Grupo de Montevideo y el gobierno de Yamandú Orsi, por tratarse de un proyecto radicalmente distinto al original, parecería merecer una nueva licitación.

El acuerdo amistoso, cambiando todo lo que hay cambiar,  deja en una nebulosa la razón de los montos  de la inversión, del proyecto. Que no es una minucia.

La conferencia de prensa brindada por “las partes”, Alejandro Ruibal, Edgardo Ortuño, nos mostró una confianza mutua, recíproca, que lamentablemente no se compadece con el trámite. Podemos alegrarnos que las partes de un negocio o contrato público-privado mantengan un trato  cordial y de confianza. Pero ese “espíritu” no tiene porqué prolongarse entre otros “actores” en juego, la sociedad en general, en primerísimo lugar.

Si los proyectos se estimaran “a ojos de buen cubero” y la sociedad se sintiera satisfecha con los resultados, entonces diríamos adiós a las licitaciones y a la brega por limitar los gastos y asegurar las calidades.

Pero la experiencia nos dice que es exactamente al revés: tenemos que ceñirnos a normas y regulaciones, sabiendo que aun así, resulta muy difícil no errar, no malgastar, no defraudarse. Pero sin tales recaudos, la cosa sencillamente desbarranca.□

Publicado en General

La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina

Publicada el 15/07/2025 - 19/07/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández / 14 julio 2025

La decisión judeosionista de exterminar a toda una población es el verdadero escándalo moral de nuestro tiempo.

Pero, ¿para qué y para quién es un escándalo?

No lo es, en primer término, para Israel, donde la política de exterminio de los palestinos goza de amplio apoyo.[1]

La política genocida es la máxima negación de valores universales que en tiempos bíblicos caracterizó al cristianismo.

El cristianismo forja un dios que, a diferencia del titular del Antiguo Testamento, reconoce rasgos y necesidades universales.

El choque entre éticas tribuales y universales es muy fuerte, decisivo en nuestra condición humana. Somos distintos, nos comportamos de modo distinto, ya sea nuestra ética, nuestros impulsos morales, tribuales o universales.

Tal vez el choque más relevante, en términos racionales, de discurso y de comportamientos, se expresa en la polémica –hace casi cinco siglos– en 1550 entre Fray Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, dos sacerdotes cristianos que convivieron con la expansión colonial e imperial de España tras el llamado Descubrimiento de América con el cual España incorpora poder, riqueza, población a sus dominios, como nunca antes.

Nuestro curso histórico, el de la modernidad, reconoce ambos cauces –tribual y universal–, en inevitable conflicto.

Y el divorcio entre ambas posturas, impregna nuestra modernidad, sobre todo con la expansión que denominamos capitalista.

El poder de algunos humanos negará y desechará a otros humanos despojados de esos atributos. A veces bastará considerarlos “otros” y ya no tendrán la plenitud de derechos que el universalismo procura atribuir a cada quien.

Nuestra modernidad navegará siempre, agónicamente, entre el universalismo declarado a toda hora y la negación, práctica, concreta de toda igualdad.

Pero no lo reconocerá. Declarativamente, la modernidad tardía, el mundo ‘siguiendo reglas’, el orden jurídico internacional asentado con la ONU, desde mediados de la década de los ‘40 proclamará “la igualdad entre los hombres”. En todo caso, omitirá delicadamente que se trata de “nuestros hombres”, europeos, blancos (que se extiende claro, a las mujeres… nuestras).

Hemos examinado en notas anteriores el sincericidio de Lindsey Graham, un rentado de la AIPAC que tiene una banca en el Senado de EE.UU., que aplica ese doble estándar; la  vieja máxima orweliana: ‘todos somos iguales, pero hay algunos que son más iguales que otros’. Viendo entonces su práctica, resulta muy  poco igualitaria la democracia que se dice igualitaria.

El pensamiento doble se aplica a todo; en particular, en la reproducción de la información sobre la realidad.

–Israel genera un ataque sorpresa sobre Irán (no sabemos si coordinado con EE.UU. o no) y los medios de incomunicación de masas exclaman: Israel se defiende.

–Irán propone normas de control de la actividad militar nuclear en la región. Israel se niega, se ha negado siempre a aceptar forma alguna de control de su actividad nuclear con fines militares. Y OIEA se queja porque no tendría del todo allanado su control en Irán; nada dice porque Israel no le acepta ninguna inspección (sin ni siquiera entrar a considerar los métodos non sanctos de que se valió Israel para obtener su armamento nuclear).

La ONU ha ido tejiendo redes asistenciales ante estados nacionales en crisis, que en general han fracasado; Srebrenica en Bosnia, en Haití, en Myanmar, en los Altos de Golan y en tantos otros sitios.

Evaluó Volker Turk, austríaco, Alto Comisionado para DD.HH. de la ONU (hasta 2022): “También trabajé en esta organización durante los genocidios contra los tutsis, los musulmanes bosnios, los yazidíes y los rohingya. En todos los casos, cuando el polvo se asentó sobre los horrores que se habían perpetrado contra poblaciones civiles indefensas, quedó dolorosamente claro que habíamos fracasado en nuestro deber de cumplir los imperativos de prevenir atrocidades masivas, de proteger a los vulnerables y de exigir a los responsables que rindieran cuentas. Y así ha sucedido con las sucesivas oleadas de asesinatos y persecuciones contra los palestinos a lo largo de toda la vida de la ONU”.

Pero la Gran Hada Madrina del cuento del Tío Sam trasciende los designios iniciales acumulando voluntad y sensibilidad que son propias de los seres humanos, sean cuales fueren las instituciones y aparatos en que se articulen.  Y así, ante el escándalo de la migración forzosa y el robo de tierras palestinas a manos de Israel, gente con corazón dentro de  la ONU ha creado una comisión que ha montado todo una red de servicios para hacer la vida cotidiana de los despojados algo menos invivible (no hay un reconocimiento cabal de los derechos palestinos, pero no se acepta llanamente la política racista de un poder ocupante, por más investido que esté de preceptos  milenarios y cuente con el aval de ”la primera potencia”).

UNRWA cuenta con decenas de miles de asistentes (pensemos que los palestinos, despojados, bloqueados, se estiman en casi 2 millones en la Franja de Gaza y otros más de dos millones en Cisjordania y Jerusalén Oriental).

En el nivel de hostigamiento progresivo que Israel ha desencadenado contra la Franja de Gaza desde 2006, pero particularmente tras el 7 oct. 2023, Israel ha dispuesto por sí y ante sí, la expulsión de UNRWA, acusándola de ser cómplice con Hamás, pese a que apenas se pudo sumariar tentativamente a no más de una decena de sus funcionarios, como los que podrían tener alguna relación o simpatía por Hamás en una plantilla de personal que se cuenta por decenas de miles (y reparemos que Israel inició un cerco de aniquilamiento sobre la Franja de Gaza en 2006, impidiendo progresivamente plantar, producir, disponer de agua potable y bloqueando toda contacto con el mundo exterior, salvo el decidido por el Estado de Israel que monopoliza la provisión de alimentos).

Un campo de concentración, aquel modelo de los ’40, tantas veces reiterado.

Beniamin Netanyahu, ha estimulado el acoso a los gazatíes reviviendo el exterminio de los amalecitas. Al respecto Gilad Atzmon, nacido judío pero que ha roto con esa identidad tribual que se le asignara con el nacimiento, sostiene que el genocidio en curso no es sino “el verdadero regreso a casa de los judíos”.[2]

Son palabras fuertes pero resultan muy acordes con  la mentalidad de la mayoría aplastante en Israel. Sin un fuerte apoyo  popular, no podría haberse desplegado con tanta fuerza una política de desprecio, de acoso, de tanto hostigamiento, de muerte explícita.

Porque entiende de qué habla, Atzmon exhorta a los cristianos a darse cuenta del verdadero alcance y significado del Antiguo Testamento. Esta observación es clave, porque en sus primeros tiempos, los cristianos adoptaron el Nuevo Testamento cada vez con más fuerza, separando ese dios del de la Torah. Sin embargo, y en buena parte, por la corrupción de la Iglesia Católica, primero los valdenses en el siglo 14 y luego Lutero y otros en el siglo 16, rompieron con la Iglesia Católica. Pero cometieron el error habitual: tiraron el bebito con el agua sucia.

Ante el lujo y la disolución vaticana, dejaron de tener como referencia básica al Nuevo Testamento y retornaron al Viejo; la Biblia judía. La del dios despótico. Y con ese movimiento, de reencuentro cristiano con el Viejo Testamento, tenemos hoy en día, sobre todo en EE.UU., pero expandiéndose por todo el mundo, sectas protestantes, que nutren la corriente de los cristianos sionistas de EE.UU., con su poder económico, su fanatismo  religioso y su defensa acérrima del genocidio emprendido contra los palestinos.

Esta coexistencia tácita, pero agónica entre supremacismo e igualitarismo dentro de la Iglesia Católica  es desgarradoramente conflictiva.

En la situación actual, un factor muy vinculado al desarrollo tecnológico, se presenta como decisivo: lo mediático, la infoesfera, que nos permite acceder al conocimiento de manera mucho más integral e inmediata, al mismo tiempo permite el bloqueo de la realidad, como el genocidio actual, a través de un machaconeo mediático caudaloso, inagotable, sesgado y falaz dispuesto para preservar los privilegios de los privilegiados, que han programado un genocidio más para afianzar, precisamente, sus privilegios.

Este segundo momento de la infoesfera pone en cuestión el “efecto mariposa” que una monstruosidad como un genocidio en acto, debería generar. Porque lo pensable, apenas uno advierte un genocidio, es su rechazo más terminante. Y si los genocidas se burlan de las víctimas, como en Israel, peor aún. Y si los usufructuarios del genocidio y de la apropiación de los bienes de los despojados y asesinados, llegan incluso a organizar terrazas desde donde mejor visualizar, cómodamente sentados, cómo los soldados aniquilan palestinos desarmados;  ancianos y niños incluidos, la reacción de repudio y rechazo tendrían que ser aún más intensa. El efecto mariposa tendría que estar adquiriendo la forma de un tsunami político. Pero el efecto mariposa va golpeándose contra diversas aristas, intereses, recursos, tanto desde la esfera judicial o desde la del entertainment, como con los ejércitos de escribas o “creativos” de la corriente mediática principal.

Una tarea se impone: desbrozar ese tejido que se nos quiere hacer pasar como de conocimiento y en rigor es de condicionamiento.

GHF: La Fundación Humanitaria de Gaza (Gaza Humanitarian Foundation) es un buen ejemplo de la neolengua orweliana programada por la intelectualidad israelí.[3]

Bueno es advertir que para adueñarse del destino de la Franja de Gaza (“depurada” de sus habitantes ancestrales) se han aliado en su desguace no solo la dirección sionista israelí sino también el Instituto británico Tony Blair y el Boston Consulting Group; también figura el proyecto de una ribera turística “a todo lujo” para milmillonarios, bajo auspicios de Donald Trump.

GHF desplazó, incluso con violencia, los 400 puestos de asistencia de UNRWA y los sustituyó por una red de 4 puestos de asistencia, y al personal de la ONU civil por militares israelíes.

Teóricamente, cada uno de estos solo 4 puestos de suministro de alimentos tendría que “atender” a una población deliberadamente hambreada (y desde hace años con fortísimas privaciones) de alrededor de medio millón de habitantes. La sola mención del número señala el desprecio, el destrato absoluto por la población que quieren exterminar y no pueden hacerlo abiertamente.  Desprovistos de abrigos y protección, a menudo sin techo o con precarias, vulnerables carpas. No conocemos la regularidad de la entrega de alimentos, pero sí nos enteramos de las balaceras con que frecuentemente los soldados combinan la entrega de alimentos, que dejan el tendal de palestinos no solo hambreados sino así asesinados.

La entrega de alimentos en sí es un ejercicio de abyección: para recibir un alimento deben avanzar por estrechos corredores  de alambrados apeñuscados y a merced de los militares.

A tener en cuenta:

–Distinguir lo real y lo fingido (la maraña aluvional de las fake news)

–No llamar guerra a lo que no es una guerra.

–La mirada racista es necesariamente sesgada.

–Y la mirada supremacista no podrá ver otra realidad que la propia. Como les pasa a los israelíes que lloran tanto a sus muertos sin advertir que, por ejemplo, los palestinos tienen probablemente cien veces más hijos, madres, hermanos, esposos, abuelas, amigos, que llorar, también matados (muy a menudo por los que tantos israelíes lloran).

–Si existe un fundamento teórico en el sionismo, doctrinario para la visión supremacista, como se desprende de ciertos pasajes del Talmud, tenemos que saber que ese discurso teórico afectará inevitablemente la práctica política.

–Un rasgo que vemos sistemáticamente organizado desde la perspectiva de dominio (¿local, regional, universal?) es la más que problemática relación con la verdad: Israel miente. Mienten en todo. Mienten siempre. Tal vez sea el mayor reconocimiento que hacen a la verdad.

–Corolario inevitable: una política que niega la igualdad de los seres humanos no tiene más remedio que mentir.

 –Saber que los que defienden los privilegios que gozan mienten siempre, los que fabricaron esta pesadilla necesariamente mienten, para preservarlas.

–La práctica política de Israel y su desapego radical a todo el ordenamiento político internacional es tolerado y a menudo asistido por los estados nacionales del “Primer Mundo”. Y la pasividad a menudo impotente de estados africanos, asiáticos o sudacas, que cumplen “el orden basado en reglas”. O “se la creen”.

–Paradoja inevitablemente llamativa: que Israel, con su peculiar origen administrativo (primer fruto “cosechado” por ONU), se burle de todas las reglamentaciones, acuerdos, principios, respetos del orden onusiano.

“Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Célebre frase de Cicerón, que podríamos retomar: “Hasta cuándo Netanyahu abusarás de nuestra paciencia?”□


notas:

[1] Véase, por ejemplo, Norman Finkelstein, “Netanyahu  es un espejo perfecto de la sociedad israelí.”, blogmediapart.fr, 3 jul. 2025.

[2] “Gaza Genocide is the true Jewish Homecoming”, 6 jul. 2025.

[3] The Israel Project’s 2009.  GLOBAL LANGUAGE DICTIONARY. Uno de sus recurrentes capítulos es “Words that work” (palabras que funcionan-trabajan-rinden).  

Publicado en General
Publicada el 19/06/2025 - 19/06/2025 por ulises

ENTREVISTA DE ALEXIS RASFTOPOLO A LUIS E. SABINI FERNÁNDEZ SOBRE EL CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ / 15 JUNIO 2025

a) Desde tu condición de analista experto sobre esta problemática: ¿cuál es el abordaje que, a tu criterio,  conviene efectuar en términos históricos-políticos y que elementos sugerís considerar y analizar de modo de comprenderla en su complejidad?

Analista vaya y pase, experto de ninguna manera.

En la pregunta está la punta de una respuesta: abordar la historia y reconocer las tonalidades políticas que a lo largo de más de un siglo –que es lo que lleva esta situación– han variado sustancialmente.

b) ¿Cómo interpretás la Declaración de Balfour y su impacto en la población palestina?

Un típico “acuerdo de caballeros”, tan usuales todavía a principios del s xx. El canciller del principal imperio de la época, el British Empire, le otorga en documento para la posteridad, público, un “hogar” al judío más rico de la época. Suena un poco bizarro, ¿no?

Y están hablando de un territorio que, gracias al giro de la guerra, los vencedores (ingleses, franceses) le están arrebatando a alemanes y turcos.

De imperios vencedores a imperios perdedores. Y los nuevos poseedores le tiran un cacho de territorio al hombre más rico del mundo de entonces, al parecer como una dádiva pensada para habilitar un presunto regreso (con las investigaciones históricas posteriores, se sabría que no fue estrictamente un regreso de la tribu o la nación invocada).

c) ¿Cuál es tu mirada en torno del papel del sionismo como movimiento nacionalista judío en la configuración del conflicto?

Decisivo.

d) ¿Cuál es tu análisis sobre la Nakba y cómo ha afectado al pueblo palestino?

El pueblo palestino, que no habitaba nación soberana alguna, habitaba precisamente el territorio que el sionismo convirtió en propio, en su hogar, en su propio hogar, primero a partir de fragmentos históricos  que permitían ubicar huellas judías en ese territorio, y luego, ya materialmente, mediante campañas de apropiación territorial, basadas en una enorme disponibilidad financiera. En las últimas décadas del s xix y primeras del xx, la triangulación funcionó grosso modo así: 1. un efendi, dueño latifundista turco radicado en Angora o en Estambul era propietario de tierras en Palestina trabajadas por campesinos sin papeles y por lo tanto, sin tierras. Un fondo judío para la compra de tierras le ofrecía al latifundista ausente (ausentista) una suma de dinero más que “generosa”. El efendi vendía contento la tierra para convertirse en rentista ahora financiero.  Unos sionistas generalmente jóvenes recibían la tierra para moshav o kibutz previo desalojo de los trabajadores agrícolas palestinos que le trabajaban al effendi.

Si los campesinos palestinos, comprensiblemente, no querían abandonar la tierra que laboraban inmemorialmente, el grupete sionista llamaba a la policía (turca, hasta 1918; inglesa desde 1918) y los desalojaba.

Estas situaciones empezaron a enervar la relación entre palestinos islámicos (había también cristianos) y sionistas. No con judíos en general, porque la población judía tradicional (el llamado Antiguo Yishuv) mantuvo por décadas buenas relaciones con los campesinos no judíos.

Hubo así conatos de violencia y violencia generalizada en diversos momentos; 1920, 1929, hasta que en 1936, habiendo así advertido claramente la población palestina que estaba siendo desplazada, organizaciones de diverso tipo lanzan una huelga violenta con toma de lugares de trabajo y represión consiguiente de ingleses y sionistas unidos. Que tienen centenares de muertos. Pero la población palestina cosechará miles, varios miles de muertos. Y ya entonces, en 1939, la sociedad palestina quedará muy dañada y disminuida.

La Nakba de 1948 no será sino el broche mortuorio a la sociedad palestina, totalmente satelizada por una presentación abrumadora de fuerzas judeosionistas, económicas, financieras, educacionales, militares, policiales.

Pero la sociedad palestina, como bien ha descrito el médico noruego Mads Gilbert, ha demostrado una capacidad de resistencia excepcional. La franja de Gaza está registrada como unos de los territorios agrícolas más antiguos que se conocen. No sabemos si esa enorme tenacidad cultural de lo palestino proviene de tales raíces históricas, si hay un aporte religioso u otros factores; si hasta la misma modalidad de penetración judeosionista puede tener alguna significación, pero el juicio de Gilbert es pertinente.

e) ¿Cómo evalúas el papel de las potencias occidentales en la creación del Estado de Israel y el desplazamiento de los palestinos?

Un papel deplorable. Hay que recordar que el EdI fue “creado” bajo las auspicios de la flamante ONU, y que la ONU –que borraba de un plumazo a la Sociedad de Naciones bajo la égida británica– conservaba, empero, pese a la fraseología modernizadora la concepción colonialista; hay que recordar que el reglamento de la flamante ONU fue redactado por el representante sudafricano, Jan Smuts, a su vez patrocinador del apartheid sudafricano, fundado precisamente en el mismo año, 1948, en que se funda Israel (Israel y la Unión Sudafricana mantendrán una estrecha relación económica y militar, durante décadas, hasta el crac de la Unión Sudafricana). El colonialismo no molestaba entonces; era el origen de muchísimas naciones “modernas”, como EE.UU.

EE.UU. como “patrón de la vereda”, elegirá celosamente la composición de la comisión internacional que abordará y resolverá la cuestión “palestina”. Habiendo a la sazón diez estados árabes en la ONU, ni uno formará parte de la comisión. Y siendo veinte los estados “latinoamericanos”, tres constituirán la comisión… ¿Hay sesgo o no?

f) ¿Por qué fracasó el Proceso de Paz de Oslo y qué lecciones se pueden derivar de esa experiencia?

Los procesos de paz han fracasado primero y principal porque el “llamado” al retorno no admite medias tintas; Israel “necesita” todo el territorio (y en rigor, algo más que esa minúscula superficie, como ya lo ha apuntado la semiocupación de Siria y la reiterada ocupación del sur libanés).

Así como en su momento los palestinos no quisieron ceder lo que los mandos imperiales entregaban al sionismo, el sionismo tampoco tiene el menor interés de abandonar tierras sagradas, que luchan por “redimir”, no perderlas.  Los abordajes místicos, absolutizadores, sagrados, tampoco facilitan el tratamiento de la cuestión.

g) ¿Cómo pueden los palestinos superar sus divisiones internas para presentar un frente unido en las negociaciones con Israel?

Sería una cuestión que compete a las diversas organizaciones. Si conseguir coincidencias entre religiosos y escépticos o laicos, ya es un problema en cualquier situación (como lo demuestra el mismo Estado de Israel), la traba principal en Palestina es la omnipresencia avasallante del Estado de Israel y sus redes dedicadas a “usar” todos los factores en juego en su propio beneficio (entregar fondos a Hamás  para perjudicar el papel de Al Fatah, entregar fondos a la ANP para instrumentalizarla a su servicio de modo tal que, p. ej., la policía palestina funcione regulando las acciones palestinas y no moderando las incursiones israelíes). No es con frentes unidos que se vence una ocupación indigna e injusta. Se vence cuando esa ocupación de debilita. Cuando pierde legitimidad.

h) ¿Cuál es  el papel que ha venido teniendo y tiene la comunidad internacional en  torno del conflicto?

En primer lugar no hay “comunidad internacional”. En todo caso, comunidades, más o menos ligadas entre sí. Hay un “mundo occidental” que engloba a países europeooccidentales y países americanos, norte, centro y sudamericanos y los de la región australiana; están los países del sur asiático que no son un único mundo, y lo mismo los africanos. Los europeos en general, como los americanos, han acompañado a Israel; los asiáticos han  mostrado más bien afinidad con lo palestino.  Eso tiene que ver con el grado de colonización que han sufrido en sus respectivas historias nacionales o regionales; los países americanos han sido casi todos ellos “rematrizados” desde la Europa colonial y expansiva y se nota esa impronta. Y de tales regiones tal vez provenga la mayor complicidad con  Israel, pero aun en ese caso, el genocidio en marcha, a cara descubierta, ha despertado reacciones solidarias bastante netas en, algunos casos desde los gobiernos y los estados, por ejemplo, Colombia, Chile, y los previsibles, Cuba o Venezuela. Pero aunque no se cuente con apoyo estatal ni político, en países como Uruguay o en los mismos EE.UU. se verifica el apoyo a palestinos. Lo mismo se ha observado en sociedades europeas, como la noruega.

i) ¿Cómo evalúas el papel de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en la búsqueda de una solución pacífica?

Papel mojado. Desde su fundación,  la ONU expresó una nueva constelación de poder. A diferencia de lo acontecido en  la modernidad reciente, Europa perdió el protagonismo y sus formaciones nacionales imperiales fueron desplazadas por una nueva constelación con eje en EE.UU. La ONU data de 1945. Y sus primeros escritos fundacionales, hablan en contra del concepto de soberanía nacional. La dirección política estadounidense se sentía llamada a orientar y dirigir al mundo entero.

Tuvo algunas dificultades que desdibujaron ese diseño inicial: a) URSS fue el primer convidado de piedra. Pero había un nudo interior de la propia sociedad estadounidense. Su élite fundacional, autodenominada WASP, durante la década del ’30 al menos, venía siendo desafiada, cuestionada, por otro poder interior, menos visible racialmente, pero muy nítido y neto comunicacionalmente: la dirigencia judía.

Alguna recién llegada, como el caso paradigmático de Ayn Rand, pero otros de sus conspicuos integrantes, establecidos de larga data. Con un rasgo característico: eran judíos, pero no sionistas (al menos mayoritariamente).

De las siete empresas cinematográficas que constituían una herramienta cultural y configuradora fundamental, seis eran  de propiedad judía. El  principal diario de todo el país: el New York Times era editado y propiedad un judío.

En la banca había una enorme sobrerrepresentación judía. Cuando finalmente en 1913, se establece una suerte de banca o banco central de EE.UU.; la Reserva Federal, fue constituida por los diez bancos mayores de ese país, ya enorme. La capacidad de decisión de la comunidad judía será insoslayable, propietarios de buena parte de los grandes bancos.

Desde 1945, se observa un desplazamiento creciente en la comunidad judía hacia el sionismo. Resortes fundamentales del estado federal norteamericano irán a las manos de la comunidad judía, cada vez más crecientemente sionista.

Los judíos referentes ya no serán intelectuales como David Freedman o Adolph Ochs.

Y el peso de los lobbies judíos empieza a ser decisivo. Por ejemplo, cuando se decide organizar un juicio a los perdedores de la IIGM, en Nurenberg (la misma ciudad desde la que, diez años antes, el nazismo había establecido el corpus legal para proceder a la separación de sangres entre “arios” y “semitas”) [1]

j)  ¿Qué escenarios vislumbrás para el futuro del conflicto palestino-israelí?

Siempre he sido francamente refractario a toda profecía. Y no me refiero sólo a las bíblicas, deificadas. Me refiero incluso y más bien, a las formuladas con pretensiones científicas. Que han sido las más de las veces, penosamente falsas. Las presuntuosas tesis del marxismo, por ejemplo. Es particularmente difícil desentrañar claves de nuestro tiempo, porque la realidad, junto con la tecnología, se ha ido complejizando y el juego de espejos se ha desarrollado de un modo diría, monstruoso, carente de crecimiento “armónico”.

‘Dios nos salve de los salvadores que aquí los salvados son los únicos sacrificados y los salvadores los únicos que se salvan’.

Nuestras visiones del mundo, sobrepuestas o en conflicto con visiones trascendentes, inficionadas desde dios o un ser “superior” o ajeno, complican aun más el cuadro.

Pero algunas cosas vamos teniendo claras. Israel, tal vez como toda configuración de poder absoluto, establece todo su discurso, todo discurso, sobre la mentira. Mienten en todo. Y no me refiero a cosas incomprobables como algunas “verdades bíblicas”. Me refiero a que los bebes horneados no existen, las mujeres con pechos arrancados no existen, pero sí existen rateros en el Ejército más moral del mundo. Y no sólo rateros. Sádicos, aprovechadores, asesinos a sangre fría., perjuros, mentirosos contumaces…

Mientras no generemos una masa crítica, a nivel internacional, mundial, que resista con coraje cívico, los atropellos, que llame a las cosas por su nombre, que genere una conciencia judicial para poner en vereda a los múltiples delincuentes que ni siquiera hace falta comprobar los delitos porque están tan “sobrados” que se confiesan solos. Como Ben Gvir, que cuando se la pregunta por la (pésima) comida para presos palestinos, exclama totalmente poseído: ‘¡Qué comida ni desayuno ni pan; bala, hay que darles bala.’

k) ¿Qué condiciones son necesarias para lograr una paz justa y duradera?

Condiciones que no se pueden ver más remotas. Psíquicas, políticas, éticas. Tengo para mí, que antes bien, estamos alejándonos de ese tipo de condiciones; el éxito de Mileis y Trumps, de Netanyahus y Starmers, no nos permite ser optimistas.

l) ¿Qué papel pueden jugar la sociedad civil, los movimientos sociales y la solidaridad internacional en la búsqueda de una solución pacífica?

En  rigor, es sólo desde esos sitios  o lugares que podría surgir algo. Lo que estamos viendo con las marchas solidarias por Gaza, condenando la política, fría, asesina, genocida, de varios conspicuos representantes políticos, es que ni siquiera cuando estas solidaridades se encarnan en mayorías, logran torcer el rumbo. Recordemos en 2003 cuando decenas de millones de ciudadanos y habitantes de varios países europeos y probablemente americanos, africanos y asiáticos, repudiaron el intervencionismo de EE.UU y sus dilectos aliados. La intervención, mortal, arrasadora, se hizo igual, aunque se demostrara entonces que no había “armas de destrucción masiva” y que las pruebas respectivas estaban fraguadas.  

Es  una relación muy desigual la del enfrentamiento  con los aparatos institucionales.

m) En uno de tus últimos artículos “Normalización de lo inormalizable” nos recordás que “el conflicto palestino-israelí es el más largo de nuestro presente, de nuestra contemporaneidad; tiene casi siglo y medio…”. A tu juicio: ¿qué implicancias tiene la concepción “supremacista” enarbolada por elementos sionistas principalmente, con apoyos políticos a escala global y de sectores de la población israelí, en la dilatación y exacerbación de las hostilidades hacia la población palestina?

Es precisamente la ideología supremacista la que mueve y mantiene este tipo de proyectos. Como en su momento los del British Empire, que lograron imperar en los siete mares. Pero no fueron sólo de los británicos, aunque ése fue el más extendido. Fue el de los europeos en general, derramándose y adueñándose de territorios y población en otros continentes. Cuando los hereros, en la actual Namibia, no aceptaron “aminorarse” ante los imperiales del Káiser, los militares alemanes produjeron lo que se considera el primer genocidio del s XX; 1902.

La actitud ante los “locatarios”, revela supremacismo, que siempre contiene desprecio hacia tales habitantes y consiguientemente autoindulgencia para tratarlos “como sea necesario”. La muerte, así, es la educación suprema del “civilizador”. No cualquier muerte; que todos somos mortales. Muerte a palos, a tiros, a golpes, o mediante privaciones. La Franja es Gaza es ejemplo paradigmático.

n) Otro elemento casi siempre omitido en los análisis políticos o geopolíticos del asunto que nos ocupa  es la dimensión colonial. No obstante hay un ejercicio recurrente de tu parte en reponer esta arista crucial ¿Podrías explayarte al respecto?

Ya lo hice en páginas precedentes. Es EL aspecto histórico, esto de la condiciòn colonial, que me resulta clave.

ñ) Y sumado a lo anterior: en tu último artículo “Panorama planetario y foco en Gaza”, expresás “…cuando el sionismo inicia el despojo por apropiación del territorio palestino, encontrará resistencia. Social. Pero no militar ni política. Pero Israel irá reconfigurando la resistencia como escenario de combate, inventa un adversario, mejor dicho un enemigo ideológico y político a quien trata como enemigo de guerra”.  ¿Cómo es posible concretar tamaña  operación sin reparar en las consecuencias ético-políticas que esto implicó e implica, sin recurrir a patrañas, exégesis político-religiosas u apoyos políticos que soslayan los más fundamentales acuerdos internacionales en materia de DDHH y el  sentido común más elemental de comprender que cuando se daña a otro me daño a mí?

Para el proyecto colonial todas tus preguntas están de más. A lo sumo, se definirán por “el progreso”, las “virtudes del desarrollo” e incluso adoptarán una posición de sacrificio voluntario; aquello de “la carga del hombre blanco”, dedicada a portar la luz (del jardín) a las tinieblas (de la selva).

Cuando lo ideológico otorga ventajas, a veces enormes, se hace particularmente más arduo desembarazarse de ese “escudo” tan gratificador…

o) ¿Qué mensaje te parece importante compartir, desde tu postura de analista crítico y sistemático del conflicto, sobre la posibilidad y necesidad de bregar por una solución justa y duradera?

Aprender a ver cómo el mal institucional se presenta tan a menudo travestido en bien. Rechazar las falsas soluciones del supremacismo (desprecio incluido), del racismo, de la “misión-civilizadora-del-colonialismo -y-el-progreso.

Y aprender a pensar. Y a discernir. Y a ver. Si ves prisioneros macilentos, inducís cómo han sido tratados; si ves prisioneros en buen estado de salud, contentos, también inducís cómo han sido tratados; si saludan afectuosamente a sus custodios, también podés inducir algo. Y no dejarte llevar del hocico. □


[1]  Una separación que también le interesaba particularmente a los judíos, que distará de ser tan radical como se propagaba. Por ejemplo, respecto de la condición de militar, se rechazarán alemanes con 4 o 3 abuelos judíos; se incorporarán al ejército aquellos que no tengan abuelos judíos o quienes tengan uno o hasta dos. El ejército del Tercer Reich contará así durante la IIGM con una considerable cantidad de soldados con dos abuelos judíos y hasta oficiales de alta graduación y relevantes en la lucha, con un abuelo judío. Compárese estas “purezas” de sangre con la vigente en Israel.

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