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Categoría: General

Quiénes son los verdaderos terroristas o la intoxicación mediática que nos martilla cada día…

Publicada el 02/02/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández / 22 ene 2026
 Leer, escuchar los comunicados “periodísticos” a los que acceden los lectores (los más ingenuos) en Uruguay; los internacionales Deutsche Welle o France 24 o los de la prensa y radio locales, comoCarve, Radiomundo, Sarandí, las oficiales, equivale a escuchar “la voz del amo” y exclusivamente ocasi, sólo que presentándose a sí mismos como “objetividad periodística”, pero reproduciendo aquella sin pausa.

Nos hablan de guerra entre palestinos y el Estado de Israel como si se tratara de dos estados, de dos ejércitos; nos hablan de terroristas kurdos, terroristas palestinos, terroristas árabes, aludiendo a organizaciones como Hamás, Hezbollah, Guardia Revolucionaria iraní, los hutíes, todas ellas igualadas con Daesh, ISIS, Al Qaeda, ésas sí verdaderas organizaciones terroristas “árabes” pero financiadas y armadas por EE.UU. e Israel.

El uso continuado de esa confusión, de esa falsa igualación, revela el grado de “colonialismo mental” que tan bien un filósofo lúcido como Carlos Vaz Ferreira tipificara un siglo atrás.

Hoy, los medios de incomunicación de masas “más respetables” no sólo hablan con normalidad del terrorismo palestino o -se cuidan de mencionar el real terrorismo que practican Israel y EE.UU.

Afortunadamente, hay muchísimas opciones de lectura o escucha. Recomendamos, por ejemplo, la lectura de Larry Johnson, “Irán no odia a los estadounidenses… pero tiene razones legítimas para hacerlo”. 1

Comenta a pie de página de esa nota un lector: NotsoFast (14 ene 2026): “Dado que Reza Pahlavi llama abiertamente a la violencia callejera en Irán y la incita a ella, creo que sería completamente justificable que Irán lo eliminara, al estilo israelí. Es un peligro para el público iraní, ya que es un títere israelí y estadounidense, así como un participante abierto en los ataques militares ilegales contra el gobierno iraní y los ataques terroristas contra sus ciudadanos.”

‟Esperemos que esta última ola de violencia en Irán le quite todo el apoyo que pudo haber recibido de jóvenes iraníes ignorantes que fueron engañados para apoyar a este títere sionista.

Después de que los 40.000 sistemas Starlink que habían sido introducidos de contrabando en Irán fueron cerrados, las "protestas" terminaron rápidamente.”

La referencia de Notsofast a la red Starlink, comandada por Elon Musk, nos permite vislumbrar cómo “se cocinó” el malestar callejero en Teherán y su enorme costo en sangre derramada: el gobierno iraní dijo haber descubierto, detenido y ajusticiado a muchos “manifestantes” con vinculaciones con el MOSSAD, y pasada la ebullición, hasta un periódico israelí, Haaretz, ha identificado al MOSSAD detrás de la violencia sangrienta en Teherán.

Una única precisión me permito ante la indignación de Notsofast: no es recomendable esperar y menos auspiciar que el estado iraní, que cualquier estado, elimine sin más al desvergonzado y oportunista Reza Pahlaví, esa desangelada reedición de Corina Machado. Pero algo más: no se conoce atentado alguno de las fuerzas militares regulares iraníes contra objetivos israelíes o estadounidenses, por ejemplo. Por eso mismo, el descaro de que terroristas atribuyan fines terroristas a sus víctimas es un poco más sublevante.

No es que no haya críticas para hacer al régimen chiita iraní, o por la emancipación de las mujeres, por ejemplo. Es que esos aspectos y problemas, reales, son aprovechados por los elencos dirigentes de Israel y EE.UU. para tirar al bebito con el agua sucia.

El lector de los partes “informativos” de las agencias que proveen la info habitual, probablemente ni sepa que el Sha, aun con su rimbombante nombre de emperador, fue puesto en el trono por Inglaterra y la Unión Soviética en 1941, desplazando a su padre, el primer Sha, porque tenía simpatías nazis. El joven Sha ascendió como hombre de paja de Los Aliados y recibió la tarea de la modernización de su país. Como gobierno títere, lo único que se le ocurrió fue copiar en todo a sus mandantes, occidentalizando Irán: vestimentas, comidas, costumbres, incluyendo, por cierto, represión de toda disidencia respecto de la occidentalización y americanization que Reza Pahlavi fue emprendiendo. Para tamaño plan, se generó la SAVAK, una de las policías que llegó a ser considerada en su momento de las más temibles de todo el planeta. Estamos hablando de una sociedad con un enorme fondo cultural, histórico, milenario… propio. Y todo el plan estadounidense de subalternización de esa sociedad, por el craso interés en su petróleo.

Cuando ya a fines de los ‘40 el Sha tiene que designar como ministro de Energía a un nacionalista, Muhammad Mossadegh (tras una peripecia de sobornos y claudicaciones de ministros anteriores coludidos con la descarada intervención de EE.UU. “heredero” del papel tutelar de rusos e ingleses), Mossadegh nacionaliza el petróleo, es decir reserva tales ingresos para el propio país. Algo totalmente ajeno a Pahlavi. Y a EE.UU. Que no soporta ese “despojo” y da un franco y liso golpe de estado, deteniendo a Mossadegh, sometiéndolo al escarnio público (tenía 71 años y se procuró aprovechar su imagen en el polo opuesto de las estrellas de Hollywood).

Así reingresa Reza Pahlavi al sillón presidencial en 1953. Y prolongará sus vergonzosos 12 años iniciales de entrega a “Occidente” con 26 años de entrega, opresión y terror sobre la sociedad persa como pantalla de la penetración occidental.

Por eso, cuando en 1979 cae por segunda vez, lo hará esta vez con su cohorte estadounidense. Los estudiantes universitarios iraníes, la mayoría islámicos, no sólo derribarán al títere sino que ocuparán la Embajada de EE.UU. No matan a ningún funcionario de la embajada pero 52 estadounidenses con pasaporte diplomático o sin él, quedarán sitiados por más de un año en convivencia forzada con “esa turba” de oscuros asiáticos… (una afrenta que perdurará en el inconsciente colectivo estadounidense, enceguecido ante sus propios atropellos…)

El nuevo gobierno dirigido por un sacerdote islámico, chiíta, Ruholla Khomeini, acentuará los rasgos no occidentales, de Irán, la vieja Persia, que ha borrado la guerra de sus anales durante los últimos dos siglos.

Hay que entender que el abuso, el manoseo a la sociedad iraní; una sociedad con más de cien millones de habitantes y con un pasado varias veces milenario y con períodos imperiales (la Gran Persia) genera resistencia. Desde hace ya más de ml años el culto chiíta se hizo fuerte en esa inmensa sociedad, diferenciándose de la variante sunnita del Islam predominante en los países árabes (hay otras ramificaciones menores). Y que para enfrentar la invasión occidentalista encaramada en el Sha y su papel cómplice, primero con el Reino Unido y luego con EE.UU. reafirmó su adhesión al Islam. El Islam, como el culto judío o el cristiano, es verticalista y poco propicio, a mi modo de ver, a la emancipación de los humanos. Pero en Irán, hay que entender el abroquelamiento en el Islam como un mecanismo de defensa contra la occidentalización forzosa.

En esa escaramuza no son todas luces. Por ejemplo, el papel de la mujer, aunque muy importante en la familia, es sustraído de la sociedad que sigue centrada en varones. Aunque las mujeres en Irán tienen un horizonte laboral tan amplio o casi, como los varones: directoras de cine, asistentes sociales, por ejemplo. No serán mujeres trans, ni feminazis ni Sex in the City, los aportes culturales que ayudarán a las mujeres a iraníes a liberarse. Hay otros feminismos, con maternidades o sin ellas, que sí pueden aportar a ese proceso.

Como nos recuerda Larry Johnson, la dirección estadounidense, o mejor dicho la israelo-estadounidense, pergenió diversas estrategias para derribar al inflexible Khomeini y sus “fanatismo islámico”: congenió con un líder del mundo árabe ─no musulmán sino socialista─, Saddam Hussein, a quien apoyó para esmerilar a Irán. 2 La “guerra Iraq-Irán” duró ocho pesadillescos años, de 1981  a 1989, y mató, no se sabe a ciencia cierta cuántos, pero las estimaciones más cuidadosas, estiman en medio millón los iraníes así asesinados, siendo Hussein (entonces) el niño mimado del Occidente laico y progre contra el oscurantismo persa…

Irán sobrevivió, empero, a esta peripecia (y poco después será el infatuado Hussein quien pasará ser el enemigo nro. 1 de EE.UU. y derribado con enorme despilfarro de vidas iraquíes. 3

El acoso a Irán no se suspendió, por cierto. Israel y EE.UU. atacan simultáneamente al sur libanés para afianzar el dominio occidental y EE.UU. se permite el establecimiento de enormes bases militares en ese territorio, chiíta, y por lo tanto ligado ideológicamente a Irán. En 1983, una milicia chiíta, AMAL, logra enfilar mediante una acción suicida un camión con explosivos contra una base norteamericana y son matados 241 militares estadounidenses. EE.UU., como nos lo recuerda Larry Johnson, desmantela su base, lo que queda de ella, y se retira del Líbano.

Cabría preguntarse por qué la resistencia ante el avasallamiento occidental tomó la forma de un islamismo ardiente y tenaz, sabiendo quienes somos laicos y ajenos a todo culto religioso institucionalizado, que tales cultos ─a lo supremo, a lo trascendente, a lo absoluto─ encarna mentalidades dogmáticas o al menos dogmatizables.

Para enfrentar al Sha y a su temible policía secreta hubo también resistencia desde organizaciones de izquierda socialista, laica. Sin embargo, hay que consignar que cuando las redes islamistas bajo la égida de Khomeini voltean la dictadura occidentalista del Sha, esa izquierda laica socialista, marxistaleninista, combatida desde la nueva dirección política iraní, islamista, no encuentra cabida en el mapa político del país. La relación entre islamistas ortodoxos y marxistasleninistas radicalizados será todo menos amigable. 4

El régimen de los ayatollah, como suele pasar con el paso del tiempo, ha ido desvaneciendo sus virtudes ─entereza, probidad─ y acentuando sus defectos ─enriquecimiento de clérigos y militares─ a costa del resto de la sociedad. Al parecer, en estas últimas décadas, se ha generado una capa dueña del poder que resiste todo cambio social entrevisto como atentado a sus privilegios. Por ejemplo, con las privatizaciones. Siempre con coartada religiosa.

1 https://www.unz.com/article/iran-does-not-hate-americans-but-it-has-legitimate-reasons-to-do-so/. En la página inicial se puede elegir idioma.

2 Como no podía ser de otro modo, EE.UU. “ofreció”, y Hussein aceptó, armas químicas prohibidas para acabar con Irán.

 3 El tratamiento del eje Israel-EE.UU. a Irak-Hussein será implacable, mortífero y final: en la fase preparatoria se inundará de papel higiénico todo EE.UU. con el rostro de Hussein; luego mediante una alianza de decenas de estados occidentales con abismal superioridad de fuego y tecnología sobre los militares iraquíes, se enterrará literalmente, en parajes desérticos a buena parte del ejército de Hussein (se habló de 30 muertos estadounidenses vs. 300 mil muertos iraquíes) y como remate, se desencadenó un boicot transnacional que se estima aniquiló a niños desde la más corta edad; otros trescientos mil humanos (Irak era un país de dimensiones chico-medianas, con alguna veintena de millones de habitantes). Finalmente, se cazó a Hussein como a una alimaña, en un país totalmente copado, desmantelado y saqueado por el ejército norteamericano y sus secuaces occidentales. La invasión de la coalición occidental destrozará al país y a todos sus ministerios salvo el de la Seguridad y el del Petróleo. Y desde EE.UU. se estructuró una occidentalización generalizada y forzosa del país, que sin embargo, poco a poco, la sociedad iraquí logrará enfrentar aunque a un costo humano terrible. Véase Naomi Klein, La doctrina del shock, 16. Aplastamiento de Irak, 2006.

4 Plantea nuestro multicitado Larry Johnson: “el Mujahedin-e Khalq (MEK), un grupo de oposición iraní con una ideología marxista-islamista, había librado durante mucho tiempo una guerra de guerrillas contra la República Islámica, incluyendo asesinatos y atentados con bombas que mataron a miles de personas.” En EE.UU. se lo declaró terrorista en 1997 […] por ataques que incluyeron asesinatos de estadounidenses en la década de 1970. Pero luego de 2003, EE.UU. organiza “un nuevo ataque contra Irán. […] Las fuerzas estadounidenses desarmaron pero protegieron los campamentos del MEK en Irak, y surgieron acusaciones de que la CIA y el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) entrenaron a operativos del MEK para sabotaje [en Irán]. […] En medio de las tensiones nucleares, el MEK —excluido de la lista de organizaciones terroristas en 2012— presuntamente perpetró asesinatos de científicos iraníes y atentados terroristas, con el apoyo tácito de EE.UU.[…] Entre 2007 y 2012 fueron asesinados cinco científicos iraníes claramente vinculados a los programas nucleares o militares. Dentro de Irán. Esta oscura alianza ejemplificó la persistente estrategia estadounidense: contención mediante intermediarios, incluso si eso implicaba apoyar a terroristas.” En ese drama político iranì vemos la reiteracion de lo acontecido con la resisterncia palestina. Allì también, Al Fatah, una organizacion socialista, revolucionaria, fue desplazada por Hamás del principal enfrentamiento con el estado sionista y sus huestes genocidas, y terminará cooperando con el estado racista y supremacista israelí a través de la Autoridad Nacional Palestina.

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7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

19 octubre 2025

por Luis E. Sabini Fernández

Ante la tan hermosamente bautizada columna de Hoenir Sarthou Indisciplina Partidaria, la del 8 de octubre 2025, me permito algunos comentarios.
por Luis E. Sabini Fernández
https://revistafuturos.noblogs.org/
 
En dicha columna, nuestro autor sospecha que si se difunden noticias tan devastadoras como matanza de infantes, arrasamientos de viviendas y hospitales y otras atrocidades que el Estado de Israel ha acometido con inusitada franqueza, tiene que haber “algo raro”. Y dice, muy suelto de cuerpo, que otros “campos de batalla”, otras “guerras” contienen atrocidades sin cuento que los medios de incomunicaicòn de masas más o menos sistemáticamente escamotean.
 
El peligro con pensar por analogía es que nos podemos equivocar con demasiada facilidad. Si por ejemplo, en el atroz conflicto que campea en el Congo africano, del cual sabemos poco y nada por los medios de incomunicación de masas, se matan rehenes, se sacrifican infantes, hay que incursionar en la infame historia de la colonización europea del África, para entender siquiera una pizca. Análogamente, en la atroz situación en la que los palestinos son arrinconados, hambreados, exterminados, hay que examinar qué ha pasado y sigue pasando en Palestina; con el colonialismo sionista y sus rasgos más significativos. Entonces veremos la importancia de lo bíblico y las tesis del sionismo: que encarnan –creen encarnar, se sienten llamados a encarnar− el pueblo de dios. Y por ello se sienten incomparablemente más importantes que otros humanos, que para los rabinos más recalcitrantes son en rigor animales con forma humana.[1]
Sarthou “ve” una operación ensamblada entre los atacantes del 7 oct. 2023 y los receptores de dicho ataque. Porque, aclara, “Hamás siempre tuvo tratos económicos con Israel”. Dicho lo cual, se nos invita a pensar que todo el asunto consiste en un affaire calibrado, previsto, organizado. Entre seres hipercorrompìdos (por ambos bandos).
Podría aceptar una historia tan instrumental, de soborno y bajo precio, cuando las direcciones corruptas o conciliadoras salvan su pellejo. Pero si algo vemos en la resistencia a las atroces políticas israelíes es que las direcciones palestinas, sucesivas, pagan esa resistencia con sus vidas. Por ejemplo, Hassan Nasrallá o Yahya Sinwar. ¿“Acordarían negocios” para ser inmediatamente ejecutados por el MOSSAD israelí?
Interpreto, más bien, que agotados y exhaustos por una planificación exterminadora inmisericorde, por una política israelí tipo boa constrictor, la dirección de Hamás lanzó una operación desesperada, para poner al desnudo el genocidio que lenta e implacablemente venía llevando a cabo Israel  en Gaza, desde 2006. Haciendo que esa odiosa política se exponga (“agudizando las contradicciones”, se solía decir en las luchas, a menudo equivocadas o falsas, por el socialismo en el s xx).
Nuestro autor desconfía: “Cuando un conflicto violento tiene cobertura mediática y conmueve a las almas sensibles del mundo, a los militantes progresistas, a las estrellas del cine y de la música, a las ONG, a influencers ambientales como Greta Thurnberg, cuando es posible abominar públicamente de las políticas de Israel sin ser calificado como nazi o antisemita, algo raro ocurre.”
A un lado el tono burlón, no entiendo lo que parece raro, al día de hoy. Ese cuadro que describe Sarthou era raro sí, pero hace unos años, cuando en EE.UU., era incondicional el apoyo del establishment a  “lo judío”. Esto ha ido variando considerablemente, hasta presenciar hoy a grandes sectores juveniles judíos norteamericanos apoyando a “Gaza” y protestando, incluso contra la intervención violenta de los variados cuerpos armados estadounidenses dentro de fronteras. No Kings.
Vemos más y más programas y espacios mediáticos criticando a Israel, su racismo abierto, asesino y abusivo contra la población palestina; The Gray Zone, Middle East Eye, Unz Review, Antiwar.com, MintPress News, MondoWeiss, Dissident Voice, Global Research, Voltaire.net, Zerohedge y tantos sitios-e lo atestiguan. El colaboracionismo de la prensa canalla tradicional y la proisraelí no alcanza, y ya no están solas.
 
Y ese cambio en la relación de la población estadounidense con Israel (y de la misma población con “su” gobierno, cada vez más visto como gobierno teledirigido… adivine el lector desde dónde), lo vemos trágicamente expuesto en el reciente asesinato de Charlie Kirk, arquetípico representante del American Way of Life, sostenedor incondicional de Israel, negando que los palestinos siquiera existieran, quien en sus últimas semanas tuvo una “crisis de fe”; rechazó una inyección de cientos de millones de dólares con los que Netanyahu quiso reinsuflarle “fe en Israel”.
Se aproximó, en cambio, “peligrosamente” a Tucker Carlson, un periodista mediático (y a la vez, de investigación) cada vez más interesado en entender qué es lo que pasa entre EE.UU. e Israel.[2]
Kirk recibió un comunicado inapelable bajo la forma de proyectil en el pescuezo (piense el lector en la diferencia con la “operación” llevada a cabo en la oreja de Trump (métodos emparentables aunque para finalidades muy distintas).
En EE.UU. se ve hoy que ni siquiera un Kirk se hace compatible con  el paladar israelí.
Porque el derramamiento de la sangre, incluida la de niños palestinos, familias enteras palestinas, ha ido ahogando de vergüenza e impotencia a más y más sectores de la sociedad norteamericana. Como afortunadamente ha pasado también en muchas otras sociedades, sólo que la empatía y la capacidad de sacrificio y una actitud solidaria en nuestro presente, tan mediatizado y distraído, no logra acumular el impulso necesario como para modificar la realidad que sigue manipulada por muy precisos mecanismos de poder y de exclusión.
 
Fue el asco moral, encarnado también en periodistas de origen judío, lo que aisló el contraataque israelí (al margen de cuán fingida pueda haber sido toda la secuencia basada
en el gambito inicial de haberse dejado copar por irregulares palestinos para poder acentuar la reacción de autodefensa).
El párrafo de Hoenir Sarthou que cree ver “algo raro”, “abarata” la reacción de grandísimos sectores de muy diversas sociedades ante la desmesura, el comportamiento absolutista, la política genocida israelí, en suma.
Y cuando digo muy diversas sociedades, pienso en sociedades turcas, chinas, irlandesas, coreanas, venezolanas, àrabes, españolas, italianas, griegas, norteamericanas, sudafricanas, noruegas y hasta, modestamente, la uruguaya, pese a su proverbial dependencia ideológica −construida− con lo judío, con el sionismo y con Israel. Porque en Uruguay hubo más de cien valerosos judíos que rompieron filas y repudiaron el genocidio israelí en Palestina (ya francamente avanzado en Gaza, pero sentible en toda Palestina, en todo lo palestino).
Las relaciones entre Hamás, la OLP, Israel son presentadas por Sarthou como realidades acabadas, frías, y por eso inmutables. Con lo cual cualquiera de esas relaciones deviene un conciliábulo, más o menos fríamente programado.
Pero la historia real de tales relaciones es viva, palpitante. Pese a que nos esté vedada en gran parte.
Fue Israel, su craneoteca, la que programó un esmerilado de la OLP y Al Fatah, su organización mayor, con su líder cada vez más significativo (porque todo poder prefiere apuntar sus baterías con un objetivo cuanto más claro y encumbrado, mejor… y suprimible).
Aunque Arafat se dejó seducir por una jefatura más bien simbólica, nunca se entregó totalmente y la prueba parece estar en sus últimas ropas contaminadas con material radiactivo que su viuda denunció.
Pero el destino de Al Fatah ya estaba sellado: pasado el enamoramiento guerrilleril de los tardíos ’60 y comienzos de los ’70 –el Che, la Baader-Meinhof, Walsh− , la organización palestina principal quedaba en manos de Mahmud Abbas que acordó con el poder ocupante, la construccion de una policìa palestina, armada y entrenada por Israel y EE.UU. Esa policìa fue muy activa en la represión de… palestinos y jamás le tocó un cabello a un israelí. La traición se había completado.
Con la callada tolerancia de organizaciones “propalestinas” en diversos sitios, como Uruguay o Argentina, que escamoteaban la crítica a esos representantes palestinos cooptados por Israel, la bandera de la soberanía y la liberación pasó de socialistas a islamistas −algo extraño para miradas rioplatenses, orientales, mucho más laicas−. Pero así se hizo carne en la segunda mitad del siglo XX y todavía más con el s XXI; el colapso soviético no hizo más que rubricar aquella derrota ideológica que ya estaba alojada en las pretensiones de un socialismo científicamente ineluctable.
Pero si la emancipacion no cuajó  como tantos sueños y proyectos emancipadores, ¿por qué habría de ser más certero el acceso a la liberaciòn a través de una iglesia monoteísta, preestablecida, apoyado a todo lo más con un sacerdocio, lógicamente verticalista? Ni en el Corán, ni en la Torah están las llaves de una emancipaciòn humana y aunque los Evangelios universalizaron la búsqueda de justicia y valores−para−todos, entiendo que no es tan sencilla la ecuación.
Sentirse responsable “por todo” es por tanto, condición necesaria para encarar la existencia humana. Necesaria, pero no suficiente.
Pero sobre todo, como dicen viejas consignas, “la liberación de humanos será obra de los humanos mismos”. Y no de sus varios dioses.        
 
Estamos así, con diversos ropajes ideológicos y políticos ante un aconteciminento que ha generado un antes y un después de sordidez pocas veces igualada. Por su desfachatez, por la increíble “buena conciencia” de sus ejecutores, que, por ejemplo, se maquillan para embellecerse a la vista desoladora de edificios derruidos con probables muertos o moribundos entre sus escombros.
 El “Ejército Más Moral del mundo” se guía por preceptos morales talmúdicos y bíblicos… para extinguir la vida “de los otros”. Los despreciables,  los ajenos: nosotros.□
 


[1]  Judíos que leen hebreo y se consideran más ligados a la humanidad toda que al culto judío han analizado el papel  racista y de autoendiosamiento en ciertas sectas judías, con mucho peso en Israel. Véase a los extraordinarios Israel Shahak y Norton Mezvinski, El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2004.
[2]  He abordado esta cuestión en «EE.UU. e Israel: una cuestión de élites», en https://revistafuturos.noblogs.org/, 26 mar 2025.

Publicado en General

La miseria moral de postular la “solución de dos estados”

Publicada el 05/10/2025 - 14/10/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

16 setiembre 2025

Una demanda cómoda, pero intemporal. A lo largo de las décadas, hubo reiterados intentos de aplicar dicha “solución”.

Los sionistas  jamás la aceptaron, a lo más, repliegues tácticos para evitar decir “NO” directamente. Siempre les resultó inaceptable. Quebrantaría su providencialismo.

Los palestinos no la aceptaron de raíz por sentirla un claro despojo (que lo era), pero sucesivos repliegues, derrotas, retrocesos, inclinaron a organizaciones políticas palestinas a contemporizar con dicha “solución”, antes de quedarse sin nada. Ha sido el planteo tradicional de la Administración  Nacional Palestina, cuando ya no era “nacional”. Y se había convertido en tajadas presupuestarias del propio estado  sionista.

Enfocar en la “solución de dos estados” para enfrentar lo que pasa en Palestina y particularmente en Gaza, es escamotear el verdadero enfrentamiento.

¿Por qué tantas invocaciones entonces, a “la solución de dos estados”?  Primero porque es absolutamente inviable; el Estado de Israel se ha encargado de deshacer todas las condiciones de factibilidad; tierras despojadas, contaminadas, toda la estructura material de cualquier sociedad palestina convertida en escombros, detritus y desolación… y cadáveres.

Pero segundo, porque al invocar tanto ese presunto derecho a solucionar mediante dos estados la situación creada, se evita enfrentar directamente a un estado canalla, que viola todos las famosas reglas que tan a menudo  invocaba Biden  de un presunto ‘orden basado en reglas’.

Ninguna instancia regional, internacional,  ninguna red de contención internacional como la ONU o la CIJ, ha enfrentado esa una sociedad desquiciada que ha acabado con todo tipo de acuerdo, llevando adelante sus planes de colonización, expansión, agresión. Sin que nada ni nadie los enfrenten. No nos referimos a lo acontecido el 7 de octubre de 2023 y de ahí en adelante; nos referimos, precisamente, a todos los atropellos, vejaciones, abusos que Israel ha cometido para “salirse con la suya”; apropiarse de los territorios palestinos y maltratar sin límites a su gente; aislarlos, impedirles plantar, pescar, cosechar, edificar…

Dadas las circunstancias históricas; el triunfo aplastante de EE.UU. en la 2GM y la consolidación de una organización internacional a su servicio, Israel se consolidará como cumpliendo  la consigna de la RCA Victor: “atender la voz de su amo”.

Se verá en EE.UU. al amo y en Israel, a uno de sus vástagos o frutos. Ignorando   el revés de esa trama. Puesto  que la élite judía norteamericana había desplazado a la élite WASP (White, Anglo, Sax, Protestant), que había dominado a EE.UU. desde su origen.   

Al fin de la 2GM, el forcejeo interelitario  ya había mostrado la prevalencia judía en las grandes decisiones de EE.UU., que a su vez se estaba convirtiendo en la principal organización nacional, el primer estado  del planeta (aunque antes de finalizar los ’40 habrá que reconocer un liderazgo compartido; aquello de las “dos superpotencias” (EE.UU. y URSS. porque la segunda disponía con bombas de hidrógeno  en sus arsenales).

Pero en el concierto internacional después de la 2GM, y particularmente a partir de 1967,  enfrentar a Israel es enfrentar a EE.UU. No porque EE.UU. sea el “amo del mundo” (o al menos el amo del mundo “democrático”) sino porque enfrentar a Israel significa echarse encima al mastín que defiende incondicionalmente a Israel; EE.UU.[1]

El Dpto. de Estado y la misma presidencia estadounidense  lo han hecho saber una y otra vez; como cuando  Israel quiso sacarse de encima un competidor molesto. A Irak y Saddam Hussein, contra la opinión incluso de la sociedad civil en casi todo Occidente, se le “inventaron” armas de destrucción masiva en “tubitos amenazadores” (blandidos por un militar profesional afroestadounidense),[2] y se aleccionó a la sociedad civil de los mismos EE.UU. mediante la difusión generalizada de papel higiénico con la efigie de Hussein.

Se logró así que prácticamente todos los habitantes de EE.UU. se “cagaran” en Hussein. Así se consumó  la voluntad de Israel. Claro que no había las tales armas de destrucción masiva. Pero lo supimos a destiempo…

Y cuando la banca, con asiento sobre todo en Londres y Nueva York, decidió apropiarse del cuantioso oro de que disponía Libia/Ghadafi y abortar un proyecto del líder norafricano de generar un moneda panafricana para la cual Ghadafi ponía a disposición de su continente el oro libio, “surgió” una subversión interna  –siempre hay un militar comprable–  y una campaña furibunda dirigida por un intelectual sionista judeofrancés en algún momento muy mediático (H.-Bernard Levy). Y Ghadafi fue asesinado como una rata, con los gorjeos inolvidables de Hillary Clinton como banda sonora.

Un mastín puede ser temible, ciertamente, sobre todo para un humano a mano desnuda.

Pero un mastín no se gobierna a sí mismo. Es un instrumento de pelea de su amo.  Y hay que tenerlo bien en claro: la voluntad política de EE.UU. le pertenece a Israel-AIPAC.

No en un 100%, porque EE.UU. es una entidad nacional tan inmensa, compleja y culturalmente diversa que junto al gobierno de AIPAC (American Israel Public Affairs Committee, Comité estadounidense-israelí de Asuntos Públicos, o tal vez Comité israeloestadounidense…)  coexisten sectores minoritarios, refractarios al poder judío sobre EE.UU. Del más variado tenor: desde WASP racistas y tradicionalistas más o menos antisemitas, hasta tendencias democratistas que no aceptan ningún gobierno en la sombra como buena solución de gobierno.

Pero esas tendencias, incluso con sus propios lobbies, no alcanzan a estructurar una política propia, independiente, tan decisiva, como la impulsada desde el poder judeosionista.

 Ése es uno de los dramas mayores de nuestro tiempo, del presente de la humanidad. Tal vez el mayor: que la primera superpotencia  no es tal, que la que aspiró al unicato geopolítico cuando la URSS colapsa [3] no es soberana. Que es heterónoma.

Si alcanzamos a percibir de dónde provienen los trazos mayores, la gestación de estas problemáticas y posibles respuestas, nuestra situación,  la del mundo, se complejiza: las relaciones de poder son otras, no las que se emiten.

Así, el poder mediático está profundamente penetrado  por una “voz del amo” que no declara su autoría, su procedencia.

Por ejemplo, el Acuerdo del Siglo de 2020, firmado entre EE.UU. e Israel, es decir entre los gobiernos de tales estados, constituyó una instancia muy expresiva al respecto. Era un acuerdo entre EE.UU. e Israel aunque laudaba  la relación entre palestinos e israelíes. Lo palestino no tenía estatura jurídica ni para participar en  el acuerdo que atañía a su destino, ni siquiera como firmantes. Lo palestino estaba borrado de raíz.

Es significativo el papel que el gobierno de EE.UU. se adjudicaba en el asunto, o le era adjudicado: suplantando a una  parte del presunto  acuerdo  o contrato. Israel se adjudicaba a sí mismo el otro sitio del contrato. Y el enfoque,  la “solución” era exactamente la reclamada históricamente por el sionismo: Palestina para sí (deglución total).

El Acuerdo del Siglo, amén de su pretensión semántica, establece los términos  del poder: 100% Israel, 0% Palestina. En todo caso, EE.UU., ratifica la firma, reconoce escrituralmente a los firmantes  (al que firma y al que le sustraen  la firma). EE.UU. es así el escribano deshonesto de semejante acto jurídico. 

¿Cómo se puede aceptar semejante abuso? Es sencillo: oímos la voz del amo, que nos dice qué es lo que es.

Todo resulta distinto a cómo se presenta. Una realidad con ghostwriters. Nada es lo que  parece.

En la sociedad norteamericana, los judíos fueron, como un pacman, tomando diversas posiciones en los más diversos sitios, significativos,  para el ejercicio del poder.

En primerísimo lugar, en las bisagras mediáticas.

Por eso, cuando las élites judías, que tenían enorme poder social en Alemania,  empiezan a sentir el peso de un antisemitismo creciente,[4] irán aposentando sus contactos, sus bienes financieros, en EE.UU.

Cerca de dos millones de judíos (casi todos askenazíes) que ingresan a EE.UU. con especial intensidad en el período 1880-1914 se concentrarán en tres lugares claves de la nación inmensa: Nueva York, Los Ángeles, Miami.

En la prensa de fines del siglo xix, la actuación de judíos se hace relevante y  cuando el poder judío se hace decisivo en el panorama político-ideológico  de EE.UU., capitales judíos “colonizarán” Hollywood (en la década de los ’30 del siglo xx seis de las siete major hollywoodenses tendrán capitales judíos).[5]

En los circuitos mediáticos -radios, diarios- la presencia de directores judíos también será muy significativa. Tal es el caso con The New York Times, uno de los periódicos más antiguos de la nación, fundado en 1851, en la actualidad, el principal.

Un detalle significativo es que se trata de referentes judíos no sionistas (aunque algunos con el tiempo, y el peso ascendente israelí, devendrán  proisraelíes).

“La Primera Guerra Mundial −en la que EE.UU. participa– no tenía absolutamente ninguna razón para ser nuestra guerra. Fuimos allí −fuimos arrastrados a ella− si puedo ser vulgar, fuimos arrastrados a esa guerra simplemente para que los sionistas del mundo pudieran obtener Palestina. Eso es algo que nunca se le ha dicho a la gente de EE.UU. Nunca supieron por qué entramos en la 1GM.” [6]

Freedman aclara que “hasta ese momento, los judíos nunca habían estado mejor en ningún país del mundo que en Alemania.” (ibíd.).[7]

Aunque Freedman parece ser un historiador olvidado, sus consideraciones son dignas de atención y sus originalísimas observaciones suenan más bien a deliberadamente ignoradas.

Freedman aclara que la judería europeooriental, fundamentalmente la de Polonia, Rusia, Alemania, la de los llamados países bálticos, provienen de Kazaria, en un tiempo un reino de proporciones significativas, alojado entre el Mar Negro y el Caspio, que adoptó en su apogeo político, alrededor de los siglos 9, 10, 11, la religión judía para distinguirse de otros centros políticos más próximos, islámicos o cristianos.

Cuando en su momento, siglos después, el reino jázaro entra en crisis y disolución, sus cofrades se extendieron por áreas cercanas y con ellos, diseminándose, se expandió la religión judía.

La interrogante que plantea Freedman es: ¿tiene acaso sentido hablar de un retorno a Palestina de pueblos que jamás pusieron su planta ni la de sus antepasados étnicos en esa tierra, solo porque su fe judía amparada en textos bíblicos se refiere a la tierra palestina?

Menuda pregunta.

La confusión desde el punto de vista étnico es patente: los jázaros eran “turcomongoloides”, y los judíos establecidos milenariamente en Palestina tienen otro origen vinculado con tribus cananeas.

Aunque a estos últimos se los supone expulsados por los romanos en el año 70 DC, siempre ha quedado una población judía en Palestina, aunque muy reducida. Que  ante el sionismo, tuvieron muy diversas posturas. Algunos miembros del “Antiguo Yishuv” resistieron el sionismo y lo pagaron con su vida.

La “Solución de dos estados” no responde siquiera a la lectura bíblica (que por sí misma no era razón suficiente).

Todos los títulos de propiedad divina para “la tierra de Israel” son así una pura excusa del colonialismo racista (que no se asume tal), con coartada bíblica.□


notas:

[1] El escándalo judicial de los juicios de Nurenberg, 1945, fue tal vez la primera manifestación de ese protagonismo usurpado por el sionismo.

[2] Al parecer, Israel suele valerse de recursos sencillos en sus relaciones con EE.UU.  que hablan más de cierta ingenuidad de una sociedad muy atada a la pulcritud y a la puntillosidad verbal. Lo que parece más cerca de lo verdadero  puede resultar su opuesto. Un ejemplo histórico  resultó “la lección”, que Netanyahu se atrevió a darles a los legisladores estadounidenses  reunidos en la sala de sesiones del Congreso de EE.UU., como si fuera un aula (pero ni siquiera del secundario, diría más bien de nivel primario), y cómo “nuestro” expositor, valido de un block de papel blanco con el dibujo de una bomba tipo siglo xix, esférica, con su mecha larga, encendida, sobresaliendo inclinada al costado, iba ”demostrando” la presunta agresividad de Irak… En muchos ámbitos semejante “ilustración” habría resultado ofensiva. Pero el Congreso de EE.UU. en pleno  no dijo ni mu.

[3] PNAC. Project for the New American Century, 1997. William Kristol and Robert Kagan.

[4] Aunque la colectividad judía alemana gozaba de grandes privilegios, que algunos historiadores consideran inigualados en Europa, el sionismo acordó con el colonialismo británico la obtención de Palestina, desplazando sus preferencias de Alemania a Inglaterra. La Declaración de Balfour lo expresa y lo documenta. Y cuando además, los ingleses impulsan el castigo “ejemplarizante” de Alemania con la “Paz de Versalles” por una guerra que Alemania no había desencadenado, se consagra la ruptura de toda convivencia en Alemania con judíos (por más que por algunos años la peculiar alianza nazisionista Ha’avara haya permitido la exportación de la Alemania nazi a la Palestina sionista de mercancía alemana para su colocación internacional).

[5] Es proverbial el destino de Buster Keaton: siendo probablemente el actor más genial y completo de su momento, y el más irreverente, se atrevió a enfrentarse  al dueño del estudio (MGM, Louis B. Mayer) y su fulgurante carrera actoral y de guionista se perdió. Volvió al escenario  luego de la muerte de Louis  B. Mayer, décadas después.

[6] Benjamin Freedman, 1961. Conferencia en el Hotel Willard, Washington D.C., 1961.

[7] He comprobado de modo indirecto la afirmación de Freedman a través de datos registrados de los ingresos poblacionales al Uruguay. Entre 1933 y 1941 ingresaron al país unos diez mil judíos. Sefaradíes, por ejemplo en tercera clase, “hacinados, en condiciones  precarias”. “Los provenientes de Alemania [la Alemania nazi] eran en su mayoría clase media y se desempeñaban como empleados de la banca, […] comerciantes, […] dentistas o abogados.”. Los alemanes viajaron en su mayoría en primera clase, disfrutando del confort de la misma.”

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Proyecto en Uruguay Arazatí: ¿descartado o redivivo?

Publicada el 23/07/2025 - 23/07/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández / 22 julio 2025

El gobierno del presidente Yamandú Orsi acaba de cancelar el proyecto Arazatí que había presentado el entonces presidente  Luis Lacalle Pou  en el muy inapropiado período en que su presidencia ya había perdido las elecciones para el nuevo período presidencial.

Con el descarte de tal proyecto resultan corroboradas las dudas y críticas que el mencionado proyecto había cosechado desde muy diversos ángulos; la muy problemática toma de agua bruta del Río de la Plata; el invento de un lago artificial alojado en el río con el ridículo nombre de “polder”; la afectación a toda suerte de actividad local en la zona de Arazatí “invadida” por tal proyecto, el descomunal monto a pagar en dólares, hipotecando todo el futuro de OSE a corto y largo plazo, que iba a bloquear disponibilidad de recursos para muchos otros proyectos y necesidades del sector.

Pero el trámite que acabamos de ver a la luz del día sorprende no por su franqueza sino por su modalidad.

Llama la atención que los titulares del proyecto Arazatí no hayan sufrido ni un rasguño en su foja de credibilidad por haber presentado algo que ha sido desechado por su baja calidad  como proyecto, su insuficiencia en la consideración ambiental, su abultado monto…

Y que en algunas reuniones, cabildeos entre la parte empresaria y el nuevo elenco gubernamental, hayan resuelto, “en el mejor de los mundos” cambiar las condiciones del contrato, rehaciendo ahora un proyecto que, en lugar de rondar los 300 millones de dólares iniciales, rondará, inicialmente, los 200 millones de dólares, para hacer otra construcción, en otro sitio, con otras distancias en las conexiones y cañerías correspondientes.

La pregunta que queda en pie es cómo se evalúa este nuevo otro proyecto.

Alguien podría suponer que los montos que rondaban los  300 millones de dólares deberían bajar a 100 millones, en cambio de a los 200 millones estimados a ojos de buen cubero por los titulares del consorcio Aguas de Montevideo y los titulares del gobierno.

Los pasos más sensatos parecen ser que una vez desechado el proyecto Arazatí “por acumulación de faltas”, su proceda a su rescisión. Lisa y llana. Eventualmente, sus titulares podrían reclamar por los daños infligidos a su patrimonio, por lo ya invertido (que parece ser poco) y el lucro cesante.

El consorcio puede evaluar cuánto le conviene exigir la incursión en gastos y esfuerzo o cuánto apostar a ganar un nuevo contrato.

Porque el proyecto que ahora ha brotado de la mesa de negociaciones entre el Grupo de Montevideo y el gobierno de Yamandú Orsi, por tratarse de un proyecto radicalmente distinto al original, parecería merecer una nueva licitación.

El acuerdo amistoso, cambiando todo lo que hay cambiar,  deja en una nebulosa la razón de los montos  de la inversión, del proyecto. Que no es una minucia.

La conferencia de prensa brindada por “las partes”, Alejandro Ruibal, Edgardo Ortuño, nos mostró una confianza mutua, recíproca, que lamentablemente no se compadece con el trámite. Podemos alegrarnos que las partes de un negocio o contrato público-privado mantengan un trato  cordial y de confianza. Pero ese “espíritu” no tiene porqué prolongarse entre otros “actores” en juego, la sociedad en general, en primerísimo lugar.

Si los proyectos se estimaran “a ojos de buen cubero” y la sociedad se sintiera satisfecha con los resultados, entonces diríamos adiós a las licitaciones y a la brega por limitar los gastos y asegurar las calidades.

Pero la experiencia nos dice que es exactamente al revés: tenemos que ceñirnos a normas y regulaciones, sabiendo que aun así, resulta muy difícil no errar, no malgastar, no defraudarse. Pero sin tales recaudos, la cosa sencillamente desbarranca.□

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La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina

Publicada el 15/07/2025 - 19/07/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández / 14 julio 2025

La decisión judeosionista de exterminar a toda una población es el verdadero escándalo moral de nuestro tiempo.

Pero, ¿para qué y para quién es un escándalo?

No lo es, en primer término, para Israel, donde la política de exterminio de los palestinos goza de amplio apoyo.[1]

La política genocida es la máxima negación de valores universales que en tiempos bíblicos caracterizó al cristianismo.

El cristianismo forja un dios que, a diferencia del titular del Antiguo Testamento, reconoce rasgos y necesidades universales.

El choque entre éticas tribuales y universales es muy fuerte, decisivo en nuestra condición humana. Somos distintos, nos comportamos de modo distinto, ya sea nuestra ética, nuestros impulsos morales, tribuales o universales.

Tal vez el choque más relevante, en términos racionales, de discurso y de comportamientos, se expresa en la polémica –hace casi cinco siglos– en 1550 entre Fray Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, dos sacerdotes cristianos que convivieron con la expansión colonial e imperial de España tras el llamado Descubrimiento de América con el cual España incorpora poder, riqueza, población a sus dominios, como nunca antes.

Nuestro curso histórico, el de la modernidad, reconoce ambos cauces –tribual y universal–, en inevitable conflicto.

Y el divorcio entre ambas posturas, impregna nuestra modernidad, sobre todo con la expansión que denominamos capitalista.

El poder de algunos humanos negará y desechará a otros humanos despojados de esos atributos. A veces bastará considerarlos “otros” y ya no tendrán la plenitud de derechos que el universalismo procura atribuir a cada quien.

Nuestra modernidad navegará siempre, agónicamente, entre el universalismo declarado a toda hora y la negación, práctica, concreta de toda igualdad.

Pero no lo reconocerá. Declarativamente, la modernidad tardía, el mundo ‘siguiendo reglas’, el orden jurídico internacional asentado con la ONU, desde mediados de la década de los ‘40 proclamará “la igualdad entre los hombres”. En todo caso, omitirá delicadamente que se trata de “nuestros hombres”, europeos, blancos (que se extiende claro, a las mujeres… nuestras).

Hemos examinado en notas anteriores el sincericidio de Lindsey Graham, un rentado de la AIPAC que tiene una banca en el Senado de EE.UU., que aplica ese doble estándar; la  vieja máxima orweliana: ‘todos somos iguales, pero hay algunos que son más iguales que otros’. Viendo entonces su práctica, resulta muy  poco igualitaria la democracia que se dice igualitaria.

El pensamiento doble se aplica a todo; en particular, en la reproducción de la información sobre la realidad.

–Israel genera un ataque sorpresa sobre Irán (no sabemos si coordinado con EE.UU. o no) y los medios de incomunicación de masas exclaman: Israel se defiende.

–Irán propone normas de control de la actividad militar nuclear en la región. Israel se niega, se ha negado siempre a aceptar forma alguna de control de su actividad nuclear con fines militares. Y OIEA se queja porque no tendría del todo allanado su control en Irán; nada dice porque Israel no le acepta ninguna inspección (sin ni siquiera entrar a considerar los métodos non sanctos de que se valió Israel para obtener su armamento nuclear).

La ONU ha ido tejiendo redes asistenciales ante estados nacionales en crisis, que en general han fracasado; Srebrenica en Bosnia, en Haití, en Myanmar, en los Altos de Golan y en tantos otros sitios.

Evaluó Volker Turk, austríaco, Alto Comisionado para DD.HH. de la ONU (hasta 2022): “También trabajé en esta organización durante los genocidios contra los tutsis, los musulmanes bosnios, los yazidíes y los rohingya. En todos los casos, cuando el polvo se asentó sobre los horrores que se habían perpetrado contra poblaciones civiles indefensas, quedó dolorosamente claro que habíamos fracasado en nuestro deber de cumplir los imperativos de prevenir atrocidades masivas, de proteger a los vulnerables y de exigir a los responsables que rindieran cuentas. Y así ha sucedido con las sucesivas oleadas de asesinatos y persecuciones contra los palestinos a lo largo de toda la vida de la ONU”.

Pero la Gran Hada Madrina del cuento del Tío Sam trasciende los designios iniciales acumulando voluntad y sensibilidad que son propias de los seres humanos, sean cuales fueren las instituciones y aparatos en que se articulen.  Y así, ante el escándalo de la migración forzosa y el robo de tierras palestinas a manos de Israel, gente con corazón dentro de  la ONU ha creado una comisión que ha montado todo una red de servicios para hacer la vida cotidiana de los despojados algo menos invivible (no hay un reconocimiento cabal de los derechos palestinos, pero no se acepta llanamente la política racista de un poder ocupante, por más investido que esté de preceptos  milenarios y cuente con el aval de ”la primera potencia”).

UNRWA cuenta con decenas de miles de asistentes (pensemos que los palestinos, despojados, bloqueados, se estiman en casi 2 millones en la Franja de Gaza y otros más de dos millones en Cisjordania y Jerusalén Oriental).

En el nivel de hostigamiento progresivo que Israel ha desencadenado contra la Franja de Gaza desde 2006, pero particularmente tras el 7 oct. 2023, Israel ha dispuesto por sí y ante sí, la expulsión de UNRWA, acusándola de ser cómplice con Hamás, pese a que apenas se pudo sumariar tentativamente a no más de una decena de sus funcionarios, como los que podrían tener alguna relación o simpatía por Hamás en una plantilla de personal que se cuenta por decenas de miles (y reparemos que Israel inició un cerco de aniquilamiento sobre la Franja de Gaza en 2006, impidiendo progresivamente plantar, producir, disponer de agua potable y bloqueando toda contacto con el mundo exterior, salvo el decidido por el Estado de Israel que monopoliza la provisión de alimentos).

Un campo de concentración, aquel modelo de los ’40, tantas veces reiterado.

Beniamin Netanyahu, ha estimulado el acoso a los gazatíes reviviendo el exterminio de los amalecitas. Al respecto Gilad Atzmon, nacido judío pero que ha roto con esa identidad tribual que se le asignara con el nacimiento, sostiene que el genocidio en curso no es sino “el verdadero regreso a casa de los judíos”.[2]

Son palabras fuertes pero resultan muy acordes con  la mentalidad de la mayoría aplastante en Israel. Sin un fuerte apoyo  popular, no podría haberse desplegado con tanta fuerza una política de desprecio, de acoso, de tanto hostigamiento, de muerte explícita.

Porque entiende de qué habla, Atzmon exhorta a los cristianos a darse cuenta del verdadero alcance y significado del Antiguo Testamento. Esta observación es clave, porque en sus primeros tiempos, los cristianos adoptaron el Nuevo Testamento cada vez con más fuerza, separando ese dios del de la Torah. Sin embargo, y en buena parte, por la corrupción de la Iglesia Católica, primero los valdenses en el siglo 14 y luego Lutero y otros en el siglo 16, rompieron con la Iglesia Católica. Pero cometieron el error habitual: tiraron el bebito con el agua sucia.

Ante el lujo y la disolución vaticana, dejaron de tener como referencia básica al Nuevo Testamento y retornaron al Viejo; la Biblia judía. La del dios despótico. Y con ese movimiento, de reencuentro cristiano con el Viejo Testamento, tenemos hoy en día, sobre todo en EE.UU., pero expandiéndose por todo el mundo, sectas protestantes, que nutren la corriente de los cristianos sionistas de EE.UU., con su poder económico, su fanatismo  religioso y su defensa acérrima del genocidio emprendido contra los palestinos.

Esta coexistencia tácita, pero agónica entre supremacismo e igualitarismo dentro de la Iglesia Católica  es desgarradoramente conflictiva.

En la situación actual, un factor muy vinculado al desarrollo tecnológico, se presenta como decisivo: lo mediático, la infoesfera, que nos permite acceder al conocimiento de manera mucho más integral e inmediata, al mismo tiempo permite el bloqueo de la realidad, como el genocidio actual, a través de un machaconeo mediático caudaloso, inagotable, sesgado y falaz dispuesto para preservar los privilegios de los privilegiados, que han programado un genocidio más para afianzar, precisamente, sus privilegios.

Este segundo momento de la infoesfera pone en cuestión el “efecto mariposa” que una monstruosidad como un genocidio en acto, debería generar. Porque lo pensable, apenas uno advierte un genocidio, es su rechazo más terminante. Y si los genocidas se burlan de las víctimas, como en Israel, peor aún. Y si los usufructuarios del genocidio y de la apropiación de los bienes de los despojados y asesinados, llegan incluso a organizar terrazas desde donde mejor visualizar, cómodamente sentados, cómo los soldados aniquilan palestinos desarmados;  ancianos y niños incluidos, la reacción de repudio y rechazo tendrían que ser aún más intensa. El efecto mariposa tendría que estar adquiriendo la forma de un tsunami político. Pero el efecto mariposa va golpeándose contra diversas aristas, intereses, recursos, tanto desde la esfera judicial o desde la del entertainment, como con los ejércitos de escribas o “creativos” de la corriente mediática principal.

Una tarea se impone: desbrozar ese tejido que se nos quiere hacer pasar como de conocimiento y en rigor es de condicionamiento.

GHF: La Fundación Humanitaria de Gaza (Gaza Humanitarian Foundation) es un buen ejemplo de la neolengua orweliana programada por la intelectualidad israelí.[3]

Bueno es advertir que para adueñarse del destino de la Franja de Gaza (“depurada” de sus habitantes ancestrales) se han aliado en su desguace no solo la dirección sionista israelí sino también el Instituto británico Tony Blair y el Boston Consulting Group; también figura el proyecto de una ribera turística “a todo lujo” para milmillonarios, bajo auspicios de Donald Trump.

GHF desplazó, incluso con violencia, los 400 puestos de asistencia de UNRWA y los sustituyó por una red de 4 puestos de asistencia, y al personal de la ONU civil por militares israelíes.

Teóricamente, cada uno de estos solo 4 puestos de suministro de alimentos tendría que “atender” a una población deliberadamente hambreada (y desde hace años con fortísimas privaciones) de alrededor de medio millón de habitantes. La sola mención del número señala el desprecio, el destrato absoluto por la población que quieren exterminar y no pueden hacerlo abiertamente.  Desprovistos de abrigos y protección, a menudo sin techo o con precarias, vulnerables carpas. No conocemos la regularidad de la entrega de alimentos, pero sí nos enteramos de las balaceras con que frecuentemente los soldados combinan la entrega de alimentos, que dejan el tendal de palestinos no solo hambreados sino así asesinados.

La entrega de alimentos en sí es un ejercicio de abyección: para recibir un alimento deben avanzar por estrechos corredores  de alambrados apeñuscados y a merced de los militares.

A tener en cuenta:

–Distinguir lo real y lo fingido (la maraña aluvional de las fake news)

–No llamar guerra a lo que no es una guerra.

–La mirada racista es necesariamente sesgada.

–Y la mirada supremacista no podrá ver otra realidad que la propia. Como les pasa a los israelíes que lloran tanto a sus muertos sin advertir que, por ejemplo, los palestinos tienen probablemente cien veces más hijos, madres, hermanos, esposos, abuelas, amigos, que llorar, también matados (muy a menudo por los que tantos israelíes lloran).

–Si existe un fundamento teórico en el sionismo, doctrinario para la visión supremacista, como se desprende de ciertos pasajes del Talmud, tenemos que saber que ese discurso teórico afectará inevitablemente la práctica política.

–Un rasgo que vemos sistemáticamente organizado desde la perspectiva de dominio (¿local, regional, universal?) es la más que problemática relación con la verdad: Israel miente. Mienten en todo. Mienten siempre. Tal vez sea el mayor reconocimiento que hacen a la verdad.

–Corolario inevitable: una política que niega la igualdad de los seres humanos no tiene más remedio que mentir.

 –Saber que los que defienden los privilegios que gozan mienten siempre, los que fabricaron esta pesadilla necesariamente mienten, para preservarlas.

–La práctica política de Israel y su desapego radical a todo el ordenamiento político internacional es tolerado y a menudo asistido por los estados nacionales del “Primer Mundo”. Y la pasividad a menudo impotente de estados africanos, asiáticos o sudacas, que cumplen “el orden basado en reglas”. O “se la creen”.

–Paradoja inevitablemente llamativa: que Israel, con su peculiar origen administrativo (primer fruto “cosechado” por ONU), se burle de todas las reglamentaciones, acuerdos, principios, respetos del orden onusiano.

“Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Célebre frase de Cicerón, que podríamos retomar: “Hasta cuándo Netanyahu abusarás de nuestra paciencia?”□


notas:

[1] Véase, por ejemplo, Norman Finkelstein, “Netanyahu  es un espejo perfecto de la sociedad israelí.”, blogmediapart.fr, 3 jul. 2025.

[2] “Gaza Genocide is the true Jewish Homecoming”, 6 jul. 2025.

[3] The Israel Project’s 2009.  GLOBAL LANGUAGE DICTIONARY. Uno de sus recurrentes capítulos es “Words that work” (palabras que funcionan-trabajan-rinden).  

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