Saltar al contenido

revista futuros

del planeta, la sociedad y cada uno…

  • Inicio
  • Revista Futuros
  • Otros escritos
  • Sobre el autor
  • Contacto

Autor: luissabini

Peter Thiel y su manifiesto

Publicada el 01/05/2026 por luissabini

por Luis E. Sabini Fernández / 22 abr 2026

Peter Thiel tiene la disponibilidad de tiempo, de dinero, de auxilios y auxiliares como para atreverse, humildemente, a ayudar al mundo entero con un manifiesto de 22 puntos nodales.

Sin duda, no tengo ni tanta disponibilidad ni tanto dinero ni tantos auxilios, y me limitaré a hacer un examen liminar del punto  21.

Lo transcribo:

“21    Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y perjudiciales.” [1]

Peter Thiel (en adelante PT) está muy, pero muy satisfecho con su sociedad blanca, noreuropea. Cuando se refiere a culturas con producción “de avances vitales”, se refiere a las suyas, a las existentes en Alemania, su tierra natal, y a EE.UU. su tierra de adopción. Nos habla entonces de otras, “disfuncionales y regresivas”; las que “han demostrado ser mediocres, y peor, regresivas y perjudiciales.” Como para reafirmar esa doble vía de culturas, nos aclara que las de “los avances vitales” son ─claro─ las que “han producido maravillas”. Y ya vimos la porquería que generan las mediocres y disfuncionales.

El maniqueísmo no es nuevo, y siempre ha funcionado del mismo modo; para escamotear la realidad. No hay culturas maravillosas y al lado, mediocres.

El mundo, nuestro planeta, siempre ha sido, sigamos el método sencillo, solo uno.

Uno que se ha ido expandiendo con cada nueva cultura, con cada nuevo agrupamiento humano incorporado al torrente único de la sociedad humana.

También hay sociedades que se han expandido mediante la conquista y sociedades que se han abroquelado en sus territorios y recintos, renuentes al contacto.

En general las sociedades habidas, las históricas, se han constituido como sistemas unidos e interrelacionados. Donde sí ha habido ganadores y perdedores. Como, por ejemplo, con los diversos (y abundantes) casos de colonialismo; es decir de la colonización de unos por otros. De los más sobre los menos, de los mejor armados sobre los menos armados o los que tienen alguna ventaja coyuntural o estructural sobre contrapartes en ocasional (o permanente) desventaja.

Y eso, la colonización y su construcción inmediata, el colonialismo, nos brinda las sociedades que habitamos, todos, PT incluido.

Imaginar que alguna de tales sociedades es superior por sí misma no deja de ser una convicción narcisista, que no explica desarrollo histórico alguno.

EE.UU. se construye desde un puñado de cristianos protestantes que abandona Inglaterra, Escocia, Holanda, hastiados de dogmas vencidos, para hacer una nueva Jerusalén en tierra americana. En los primeros inviernos sobreviven gracias a la hospitalidad natural, espontánea, de los que luego se llamarán indios norteamericanos. Pero una vez asentados, estos neocristianos ambicionarán todas estas tierras americanas e iniciarán prestos el despojo valiéndose de un armamento metálico que resultará más mortífero que del que disponían los nativoamericanos.

El proceso de apropiación llevará siglos pese a la enorme desventaja técnica y numérica de los oriundos (porque demostraron una tenacidad y fortaleza muy superior a sus fuerzas meramente materiales), pero ese proceso se cumplirá hasta el punto que los sectarios protestantes definieron. Siempre asumiéndose como “los buenos”, “los mejores”, ya que no los únicos.

Como PT hoy, entonces un vate en pleno siglo xix, trazará un poema de autoglorificación; Canto de mí mismo, de fuerza y pujanza excepcionales, de enorme libertad espiritual, hermoso. Particularmente, un reconocimiento tácito a la tierra que ahora habitaban, la robada, extraordinariamente más grata que aquella de donde venían. Whitman está gozoso de toda la tierra que ahora es suya.

De algún modo ese poema es como el eslabón entre el universo anterior y el que PT procura encarnar hoy. Olvidada, borrada toda otredad.

El cuadro de PT es cruda y brutalmente falso, escamoteador.

No es que Israel sea mejor que Palestina como cualquier racista eurocentrado alegará.

Es una sociedad de diseño, racista, de supremacistas que lograrán asentarse con dinero, armas y designios sobre una sociedad espontánea, apenas histórica, que laboriosamente abandonaba formas feudales para asentar una sociedad menos injusta, que fue intervenida por el sionismo y sus empresas en el cambio del siglo xix al xx, y luego, en 1948, por la articulación político-policial de los aparatos “públicos” al servicio del sionismo.[2]

PT parece padecer una ceguera a medias, una suerte de escotoma mediante la cual solo percibe los cambios sociales en estados como Alemania o EE.UU. (y en general del llamado Primer Mundo). Y qué cambios: el que le permitió a Alemania convertirse en “la locomotora de Europa” (alguna vez), el que le permitió a Estados Unidos liderar los vertiginosos desarrollos tecnológicos del mundo entero.

Pero PT pasa por alto el daño increíble que se ha ido procesando con el presunto avance de la tecnologización galopante. Sin ir más lejos: estamos hoy, todos los seres vivos del planeta, plastificados. Sin tener la menor idea del grado de daño que seguramente ocasiona en nuestros organismos.  Cuando hablo de los seres vivos del planeta, me refiero a que, las placentas humanas, por ejemplo, ya tienen microplásticos (y no sabemos cómo pueden incidir). Y cuando decimos placentas, podemos incluir como penosa generalidad a las de seguramente la mayoría de mamíferos.

Y cuando decimos seres vivos, es porque ya se ha verificado la presencia de plásticos, no precisamente saludables, en microorganismos marítimos.

Falta investigar ─obviamente, no hay mucho interés en los consorcios transnacionales que diseñan nuestra vida y consumos y la de la naturaleza─ en saber cuánto influye la presencia de tales corpúsculos en los tejidos vivos. Pero en lo poco investigado por científicos independientes ajenos al universo de las transnacionales, ya sabemos de los efectos teratogénicos de una cantidad enorme, cada vez más inabarcable, de productos industriales íntimamente relacionados con muchos de los “deslumbrantes” adelantos tecnológicos que los inversores ponen ─nos dicen─ a nuestro servicio. Cómo los “mejoradores” alimentarios han generado todo un capítulo de nuevas enfermedades; ya sabemos que la iatrogenia es el capítulo principal de la medicina hoy. Y que la iatrogenia se hizo protagónica en nuestras vidas y enfermedades, con el American Way of Life como eje de semejantes trastornos.

Sopesar los avances de la racionalidad humana y sus frutos civilizatorios a caballo de una tecnologización en progresión geométrica, divorciada del suelo ─de ese suelo que es el fundamento del gozo de Whitman con el nuevo continente (nuevo para los europeos americanizados; para las poblaciones que suponemos euroasiátcas que lo habitaban desde decenas de miles de años antes, era un suelo “eterno”)─ no nos está haciendo más sabios, ni mucho menos, más felices.

Basta ver el decrecimiento poblacional para advertir que la alegría de vivir se nos está escapando.

Así que, entiendo que el placer y la satisfacción de PT y los símiles que se van haciendo legión, se construye y se basa en un juego tipo ruleta rusa. No sabemos si dándose un tiro en el pie, en los órganos sexuales, en la cabeza, o en el corazón.

A los efectos, poco importa. El daño es siempre daño. Y su dimensión, inabarcable.□


[1]  https://www.ambito.com/negocios/los-22-puntos-del-manifiesto-palantir-los-ejes-mas-oscuros-la-empresa-del-magnate-que-se-reunio-milei-n6270497, 24 de abril 2026.3+

[2][2][2]  Nos dice Leon Tolstoi en 1906 ─obsérvese la fecha─ hablando del sionismo: “Pero lo más terrible es que este movimiento no es ni progresista ni nacional, ni despierta ningún sentimiento.

La roca de Jacob y el camino de Abraham [que invocan sionistas en sus alegatos colonizadores] son cosas tan lejanas que no pueden conmover a un pueblo ni impulsarlo a emprender el viaje. Una nación no es arqueóloga, y para explorar nuevos territorios no irá en masa desde los lugares donde ha vivido durante siglos, donde se siente más a gusto que entre las rocas de Jacob y los caminos de Abraham. Esto se observa en quienes emigran a América y, atormentados por la nostalgia y exhaustos, regresan y besan la tierra de su patria, el suelo negro de la misma Rusia que aún aman, a pesar de que los terribles opresores intentan descaradamente convertir la vida de los judíos en un infierno de sufrimiento. [se refiere a los pogromos de los tiempos zaristas].

Si su recuerdo de los lugares sagrados de Palestina fuera realmente tan fuerte y su anhelo de vivir allí fuera inherente al pueblo judío, habrían tenido numerosas oportunidades durante estos 1800 años para regresar y vivir allí, aunque solo fuera una vez, en esos lugares ancestrales.

Pero el pueblo, conscientemente, nunca lo deseó.”

Y prosigue: “Creyendo que la fuerza de Europa reside en su imperialismo —es decir, en su pólvora, con todos los horrores del militarismo—, han decidido vestir a su anciano líder con la armadura de un guerrero y darle un fusil en la mano. Les apetecía crear un nuevo Estado judío.”

Publicado en GeneralDejar un comentario

Marcos Israel: el desparpajo sin límites tiene su dificultad

Publicada el 01/05/2026 por luissabini

por Luis E. Sabini Fernández / 22 abr 2026

Qué patética es la situación de nuestro país, figurando a menudo entre las naciones progresistas de la Tierra, proclamando la defensa irrenunciable de los derechos humanos, mientras la representación formal de nuestro país procura permanentemente alinearse con Israel, un estado racista, supremacista, genocida, agresor desde su mismísima fundación. Y en consecuencia en choque frontal con la presunta política institucional de nuestro país.

El estado sionista se valió de la brutal represión nazi a la población judía para camuflarse como víctimas y como tales adquirir “carta blanca” para su expansionismo impune.

Por ejemplo, el sr. Marcos Israel escribió todo un libro sobre el conflicto palestino-israelí donde lo palestino no existe (salvo puntualmente, en una parrafada, en p. 212). En los casos restantes en que el autor se refiere a la población oriunda de Palestina, los menciona como “los árabes de Palestina”. Una estrategia para que los palestinos quepan en cualquier otro sitio árabe, como diciéndole a los uruguayos, ustedes son latinoamericanos y pueden integrarse perfectamente en Venezuela, Guatemala, Argentina, Chile, no reclamen más ese territorio platense…  

Ese informador invoca la precisión matemática para afirmar que lo que se sabe de Gaza es falso, “99% porque hay un ‘gobierno terrorista’ mientras que ‘del otro lado no es así”. Delicado el señor para mencionar a Israel como estado ¡con gobierno no terrorista! Atenti don Marcos: ¡Ben Gvir y Naftali Bennett pueden sentirse ultrajados!

Ante tantos paralogismos y falsedades se hace arduo suponer buena fe.  Como me cuesta pensar en triste y pura maldad, a lo sumo, imagino tan falsos recursos como desesperados palos de ciego. Porque señor, ¡no se repara en comunicados del gobierno de Hamás (cada vez más irreal) para hablar de las atrocidades cometidas por Israel y sus tropas y herramientas genocidas! Pienso, por ejemplo, en el diseño tipo  Palantir, en el repugnante programa “¿Dónde está papá?” y otras beldades morales engendradas por los comandos exterminadores de Israel.

La info, señor, proviene de periodistas, en general asesinados con particular preferencia por el ejército sionista, que también ha dado preferencia a la destrucción total de ambulancias, hospitales y personal médico. El minúsculo territorio de Gaza, de unos 300 km2, ha cosechado en dos años más muertos en el periodismo y en los servicios médicos que las dos guerras mundiales juntas, con decenas de millones de participantes. Y las centenas de víctimas mortales entre periodistas y paramédicos no lo han sido en el fragor del combate por balas de ambos bandos; ¡no! ¡Para nada! Se ha tratado de una política israelí de quitar de en medio a tales testimonios.

El sr. Israel no puede desconocer esto, por ejemplo.

La pregunta no es a dicho caballero, sería ociosa. La pregunta es al gobierno que dice ser uruguayo, de mantener en puesto oficial a tamaño escamoteador de realidades.

La misma pregunta que nos hacemos por qué no se ha cerrado la oficina abierta pero suspendida que Uruguay mantiene en Jerusalén como una forma “amable” de contemporizar con la pretensión sionista de convertir a Jerusalén en capital de Israel.

Jerusalén: la ciudad histórica de las tres religiones monoteístas mayores del planeta.

Tan en conflicto esa disputa territorial, que hasta la ONU sostiene su internacionalización preventiva. Porque hasta los onusianos más obtusos advierten que si en 1948 cedieron ante la política de facto sionista y no tuvieron el coraje cívico de hacer reconocer su propia  (e injusta) “solución” (que era otorgar el 53 % de Palestina a Israel y no oficializar el 78% como finalmente ocurriò), cederle también Jerusalén al asentamiento sionista resulta demasiado lesivo para las otras “partes” (cristianismo e Islam) que también existen, mal que le pese a Israel.

¿Hasta cuándo el gobierno uruguayo (colorado, blanco o frenteamplista) seguirá atento u obedeciendo las instrucciones de “la colectividad”, una colectividad víctima que se ha convertido, como siguiendo los peores libretos de los monstruos morales de Hollywood, en el más acabado victimario? □

Publicado en GeneralDejar un comentario

Quiénes son los verdaderos terroristas o la intoxicación mediática que nos martilla cada día…

Publicada el 02/02/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández / 22 ene 2026
 Leer, escuchar los comunicados “periodísticos” a los que acceden los lectores (los más ingenuos) en Uruguay; los internacionales Deutsche Welle o France 24 o los de la prensa y radio locales, comoCarve, Radiomundo, Sarandí, las oficiales, equivale a escuchar “la voz del amo” y exclusivamente ocasi, sólo que presentándose a sí mismos como “objetividad periodística”, pero reproduciendo aquella sin pausa.

Nos hablan de guerra entre palestinos y el Estado de Israel como si se tratara de dos estados, de dos ejércitos; nos hablan de terroristas kurdos, terroristas palestinos, terroristas árabes, aludiendo a organizaciones como Hamás, Hezbollah, Guardia Revolucionaria iraní, los hutíes, todas ellas igualadas con Daesh, ISIS, Al Qaeda, ésas sí verdaderas organizaciones terroristas “árabes” pero financiadas y armadas por EE.UU. e Israel.

El uso continuado de esa confusión, de esa falsa igualación, revela el grado de “colonialismo mental” que tan bien un filósofo lúcido como Carlos Vaz Ferreira tipificara un siglo atrás.

Hoy, los medios de incomunicación de masas “más respetables” no sólo hablan con normalidad del terrorismo palestino o -se cuidan de mencionar el real terrorismo que practican Israel y EE.UU.

Afortunadamente, hay muchísimas opciones de lectura o escucha. Recomendamos, por ejemplo, la lectura de Larry Johnson, “Irán no odia a los estadounidenses… pero tiene razones legítimas para hacerlo”. 1

Comenta a pie de página de esa nota un lector: NotsoFast (14 ene 2026): “Dado que Reza Pahlavi llama abiertamente a la violencia callejera en Irán y la incita a ella, creo que sería completamente justificable que Irán lo eliminara, al estilo israelí. Es un peligro para el público iraní, ya que es un títere israelí y estadounidense, así como un participante abierto en los ataques militares ilegales contra el gobierno iraní y los ataques terroristas contra sus ciudadanos.”

‟Esperemos que esta última ola de violencia en Irán le quite todo el apoyo que pudo haber recibido de jóvenes iraníes ignorantes que fueron engañados para apoyar a este títere sionista.

Después de que los 40.000 sistemas Starlink que habían sido introducidos de contrabando en Irán fueron cerrados, las "protestas" terminaron rápidamente.”

La referencia de Notsofast a la red Starlink, comandada por Elon Musk, nos permite vislumbrar cómo “se cocinó” el malestar callejero en Teherán y su enorme costo en sangre derramada: el gobierno iraní dijo haber descubierto, detenido y ajusticiado a muchos “manifestantes” con vinculaciones con el MOSSAD, y pasada la ebullición, hasta un periódico israelí, Haaretz, ha identificado al MOSSAD detrás de la violencia sangrienta en Teherán.

Una única precisión me permito ante la indignación de Notsofast: no es recomendable esperar y menos auspiciar que el estado iraní, que cualquier estado, elimine sin más al desvergonzado y oportunista Reza Pahlaví, esa desangelada reedición de Corina Machado. Pero algo más: no se conoce atentado alguno de las fuerzas militares regulares iraníes contra objetivos israelíes o estadounidenses, por ejemplo. Por eso mismo, el descaro de que terroristas atribuyan fines terroristas a sus víctimas es un poco más sublevante.

No es que no haya críticas para hacer al régimen chiita iraní, o por la emancipación de las mujeres, por ejemplo. Es que esos aspectos y problemas, reales, son aprovechados por los elencos dirigentes de Israel y EE.UU. para tirar al bebito con el agua sucia.

El lector de los partes “informativos” de las agencias que proveen la info habitual, probablemente ni sepa que el Sha, aun con su rimbombante nombre de emperador, fue puesto en el trono por Inglaterra y la Unión Soviética en 1941, desplazando a su padre, el primer Sha, porque tenía simpatías nazis. El joven Sha ascendió como hombre de paja de Los Aliados y recibió la tarea de la modernización de su país. Como gobierno títere, lo único que se le ocurrió fue copiar en todo a sus mandantes, occidentalizando Irán: vestimentas, comidas, costumbres, incluyendo, por cierto, represión de toda disidencia respecto de la occidentalización y americanization que Reza Pahlavi fue emprendiendo. Para tamaño plan, se generó la SAVAK, una de las policías que llegó a ser considerada en su momento de las más temibles de todo el planeta. Estamos hablando de una sociedad con un enorme fondo cultural, histórico, milenario… propio. Y todo el plan estadounidense de subalternización de esa sociedad, por el craso interés en su petróleo.

Cuando ya a fines de los ‘40 el Sha tiene que designar como ministro de Energía a un nacionalista, Muhammad Mossadegh (tras una peripecia de sobornos y claudicaciones de ministros anteriores coludidos con la descarada intervención de EE.UU. “heredero” del papel tutelar de rusos e ingleses), Mossadegh nacionaliza el petróleo, es decir reserva tales ingresos para el propio país. Algo totalmente ajeno a Pahlavi. Y a EE.UU. Que no soporta ese “despojo” y da un franco y liso golpe de estado, deteniendo a Mossadegh, sometiéndolo al escarnio público (tenía 71 años y se procuró aprovechar su imagen en el polo opuesto de las estrellas de Hollywood).

Así reingresa Reza Pahlavi al sillón presidencial en 1953. Y prolongará sus vergonzosos 12 años iniciales de entrega a “Occidente” con 26 años de entrega, opresión y terror sobre la sociedad persa como pantalla de la penetración occidental.

Por eso, cuando en 1979 cae por segunda vez, lo hará esta vez con su cohorte estadounidense. Los estudiantes universitarios iraníes, la mayoría islámicos, no sólo derribarán al títere sino que ocuparán la Embajada de EE.UU. No matan a ningún funcionario de la embajada pero 52 estadounidenses con pasaporte diplomático o sin él, quedarán sitiados por más de un año en convivencia forzada con “esa turba” de oscuros asiáticos… (una afrenta que perdurará en el inconsciente colectivo estadounidense, enceguecido ante sus propios atropellos…)

El nuevo gobierno dirigido por un sacerdote islámico, chiíta, Ruholla Khomeini, acentuará los rasgos no occidentales, de Irán, la vieja Persia, que ha borrado la guerra de sus anales durante los últimos dos siglos.

Hay que entender que el abuso, el manoseo a la sociedad iraní; una sociedad con más de cien millones de habitantes y con un pasado varias veces milenario y con períodos imperiales (la Gran Persia) genera resistencia. Desde hace ya más de ml años el culto chiíta se hizo fuerte en esa inmensa sociedad, diferenciándose de la variante sunnita del Islam predominante en los países árabes (hay otras ramificaciones menores). Y que para enfrentar la invasión occidentalista encaramada en el Sha y su papel cómplice, primero con el Reino Unido y luego con EE.UU. reafirmó su adhesión al Islam. El Islam, como el culto judío o el cristiano, es verticalista y poco propicio, a mi modo de ver, a la emancipación de los humanos. Pero en Irán, hay que entender el abroquelamiento en el Islam como un mecanismo de defensa contra la occidentalización forzosa.

En esa escaramuza no son todas luces. Por ejemplo, el papel de la mujer, aunque muy importante en la familia, es sustraído de la sociedad que sigue centrada en varones. Aunque las mujeres en Irán tienen un horizonte laboral tan amplio o casi, como los varones: directoras de cine, asistentes sociales, por ejemplo. No serán mujeres trans, ni feminazis ni Sex in the City, los aportes culturales que ayudarán a las mujeres a iraníes a liberarse. Hay otros feminismos, con maternidades o sin ellas, que sí pueden aportar a ese proceso.

Como nos recuerda Larry Johnson, la dirección estadounidense, o mejor dicho la israelo-estadounidense, pergenió diversas estrategias para derribar al inflexible Khomeini y sus “fanatismo islámico”: congenió con un líder del mundo árabe ─no musulmán sino socialista─, Saddam Hussein, a quien apoyó para esmerilar a Irán. 2 La “guerra Iraq-Irán” duró ocho pesadillescos años, de 1981  a 1989, y mató, no se sabe a ciencia cierta cuántos, pero las estimaciones más cuidadosas, estiman en medio millón los iraníes así asesinados, siendo Hussein (entonces) el niño mimado del Occidente laico y progre contra el oscurantismo persa…

Irán sobrevivió, empero, a esta peripecia (y poco después será el infatuado Hussein quien pasará ser el enemigo nro. 1 de EE.UU. y derribado con enorme despilfarro de vidas iraquíes. 3

El acoso a Irán no se suspendió, por cierto. Israel y EE.UU. atacan simultáneamente al sur libanés para afianzar el dominio occidental y EE.UU. se permite el establecimiento de enormes bases militares en ese territorio, chiíta, y por lo tanto ligado ideológicamente a Irán. En 1983, una milicia chiíta, AMAL, logra enfilar mediante una acción suicida un camión con explosivos contra una base norteamericana y son matados 241 militares estadounidenses. EE.UU., como nos lo recuerda Larry Johnson, desmantela su base, lo que queda de ella, y se retira del Líbano.

Cabría preguntarse por qué la resistencia ante el avasallamiento occidental tomó la forma de un islamismo ardiente y tenaz, sabiendo quienes somos laicos y ajenos a todo culto religioso institucionalizado, que tales cultos ─a lo supremo, a lo trascendente, a lo absoluto─ encarna mentalidades dogmáticas o al menos dogmatizables.

Para enfrentar al Sha y a su temible policía secreta hubo también resistencia desde organizaciones de izquierda socialista, laica. Sin embargo, hay que consignar que cuando las redes islamistas bajo la égida de Khomeini voltean la dictadura occidentalista del Sha, esa izquierda laica socialista, marxistaleninista, combatida desde la nueva dirección política iraní, islamista, no encuentra cabida en el mapa político del país. La relación entre islamistas ortodoxos y marxistasleninistas radicalizados será todo menos amigable. 4

El régimen de los ayatollah, como suele pasar con el paso del tiempo, ha ido desvaneciendo sus virtudes ─entereza, probidad─ y acentuando sus defectos ─enriquecimiento de clérigos y militares─ a costa del resto de la sociedad. Al parecer, en estas últimas décadas, se ha generado una capa dueña del poder que resiste todo cambio social entrevisto como atentado a sus privilegios. Por ejemplo, con las privatizaciones. Siempre con coartada religiosa.

1 https://www.unz.com/article/iran-does-not-hate-americans-but-it-has-legitimate-reasons-to-do-so/. En la página inicial se puede elegir idioma.

2 Como no podía ser de otro modo, EE.UU. “ofreció”, y Hussein aceptó, armas químicas prohibidas para acabar con Irán.

 3 El tratamiento del eje Israel-EE.UU. a Irak-Hussein será implacable, mortífero y final: en la fase preparatoria se inundará de papel higiénico todo EE.UU. con el rostro de Hussein; luego mediante una alianza de decenas de estados occidentales con abismal superioridad de fuego y tecnología sobre los militares iraquíes, se enterrará literalmente, en parajes desérticos a buena parte del ejército de Hussein (se habló de 30 muertos estadounidenses vs. 300 mil muertos iraquíes) y como remate, se desencadenó un boicot transnacional que se estima aniquiló a niños desde la más corta edad; otros trescientos mil humanos (Irak era un país de dimensiones chico-medianas, con alguna veintena de millones de habitantes). Finalmente, se cazó a Hussein como a una alimaña, en un país totalmente copado, desmantelado y saqueado por el ejército norteamericano y sus secuaces occidentales. La invasión de la coalición occidental destrozará al país y a todos sus ministerios salvo el de la Seguridad y el del Petróleo. Y desde EE.UU. se estructuró una occidentalización generalizada y forzosa del país, que sin embargo, poco a poco, la sociedad iraquí logrará enfrentar aunque a un costo humano terrible. Véase Naomi Klein, La doctrina del shock, 16. Aplastamiento de Irak, 2006.

4 Plantea nuestro multicitado Larry Johnson: “el Mujahedin-e Khalq (MEK), un grupo de oposición iraní con una ideología marxista-islamista, había librado durante mucho tiempo una guerra de guerrillas contra la República Islámica, incluyendo asesinatos y atentados con bombas que mataron a miles de personas.” En EE.UU. se lo declaró terrorista en 1997 […] por ataques que incluyeron asesinatos de estadounidenses en la década de 1970. Pero luego de 2003, EE.UU. organiza “un nuevo ataque contra Irán. […] Las fuerzas estadounidenses desarmaron pero protegieron los campamentos del MEK en Irak, y surgieron acusaciones de que la CIA y el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) entrenaron a operativos del MEK para sabotaje [en Irán]. […] En medio de las tensiones nucleares, el MEK —excluido de la lista de organizaciones terroristas en 2012— presuntamente perpetró asesinatos de científicos iraníes y atentados terroristas, con el apoyo tácito de EE.UU.[…] Entre 2007 y 2012 fueron asesinados cinco científicos iraníes claramente vinculados a los programas nucleares o militares. Dentro de Irán. Esta oscura alianza ejemplificó la persistente estrategia estadounidense: contención mediante intermediarios, incluso si eso implicaba apoyar a terroristas.” En ese drama político iranì vemos la reiteracion de lo acontecido con la resisterncia palestina. Allì también, Al Fatah, una organizacion socialista, revolucionaria, fue desplazada por Hamás del principal enfrentamiento con el estado sionista y sus huestes genocidas, y terminará cooperando con el estado racista y supremacista israelí a través de la Autoridad Nacional Palestina.

Publicado en General

Voces imperiales: nuevo formato que es el viejo 

Publicada el 12/01/2026 por luissabini

por Luis E. Sabini Fernández

2026 01 10
Donald Trump se presenta como forjador de imperio, o mejor dicho recauchutador de tal. Pero si algo hemos sabido de la realidad es que nunca es lo que parece. Y menos lo que se declara. Y que muy a menudo es su opuesto.
Si uno ve a Trump en sus múltiples presentaciones, muy a menudo, se lo ve franqueado por Beniamin Netanyahu, que observa siempre en silencio con una sonrisa apenas esbozada. Una suerte de Mono Liso. Sin declaraciones, aunque mucho menos enigmático que la versión davinciana. Porque en este par mediático, ya sabemos quién es el que decide y quién ejecuta.
Como cuando vemos a la pareja Trump Zelenski. Allí también sabemos quien es quién decide. O la Trump Milei.
Trump está primitivizando las relaciones de poder. El devenir histórico nos ha ido llevando a formas y ejercicios de poder cada vez más complejos, mediatos. Michel Foucault ha analizado y expuesto esto de las modalidades del poder, desnudo o muy, muy arropado, y como, acercándonos a nuestro presente, el poder se había ido velando con múltiples rostros y, sobre todo, máscaras.
Trump, un presidente que proviene no de laboriosos debates políticos o filosóficos sino de su práctica como tycoon ─un astro de las finanzas─ desecha las observaciones foucaultianas, las de nuestra contemporaneidad, y retorna a prácticas y conceptos que dábamos por obsoletos.
Quiere expandir a EE.UU. territorial, materialmente, como en su momento lo hicieran; mediados del s xix, adueñándose mediante rapiña de medio México.[1] O poco después, 1867, lograr ampliar su territorio con un millón de km2, gracias a la estulticia de los zares que canjearan Alaska por un puñado de dólares, que EE.UU. seguramente compensó apenas con una de las tantas minas de oro que se descubriera en tamaño territorio.
 
Trump quiere repetir la jugada geopolítica de Lyndon LaRouche, aquel derechista demagogo estadounidense que quería enfrentar a la URSS con Mexamericánada, un engendro con toda la América del Norte unida bajo la égida yanqui. LaRouche estimaba que con sus más de 20 millones de km2 una América del Norte unificada era contrapeso suficiente para enfrentar a la URSS, entonces con una superficie similar.
Hoy Rusia ya no es EL enemigo soviético, pero la dinámica de lo impensado ha dado otro desafío al gran heredero mundial de la democracia pos Segunda Guerra Mundial: China.
Y un desafío aun mayor: el Antropoceno. Nuestro planeta ya no soporta los despliegues tecnológicos de esa especie biológica que somos, y que hemos logrado, mal que nos pese, contaminarlo todo ─hasta las placentas humanas─, agotando el aire, el agua y la misma tierra, hasta el punto de convertirnos en factor de trastorno planetario.
Trump simplifica; ignora la guerra o la Tierra (no sabemos si cómo heraldo apocalíptico o como chirolita); no existe el calentamiento global ni amenazas al agua dulce y resolvemos nuestras limitaciones con nuevas contaminaciones. Eso gratifica enormemente a la petroquímica, por ejemplo, pero aumenta la problemática ambiental hasta dimensiones cada vez menos gobernables.
Eso lo tiene sin cuidado a Trump; sólo se trata de exprimir allí donde apenas lo hemos hecho o ni siquiera hemos empezado. No ve, ni le importa, el sacrificio de pueblos ajenos a su sí mismo.
Esta modernidad  posdemocrática y neoimperial ha complejizado hasta las denominaciones, aunque sirve reconocerlos como inversión de la verdad: designar como “el ejército más moral del mundo” a la organización militar dedicada al vejamen y la matanza de población civil, incluso infantil. O designar a población civil, a menudo infantil, asesinada en operaciones de guerra, “daños colaterales”.
Que Trump reponga el viejo vocabulario; el Ministerio de Guerra es sí de Guerra, no significa sinceramiento en los procederes, sino desfachatez. Porque se sigue escamoteando la verdad, generalmente incómoda, en asesinatos policiales, por ejemplo, o en el genocidio de gazatíes, que al disminuir su ritmo ─pero de ninguna manera suprimirlo─ ha desaparecido mediáticamente hablando, gracias a los controles sionistas de los medios de incomunicación de masas.
Análogamente, ni nombrar a las víctimas, como hace la Casa Blanca refiriéndose a su último operativo en Caracas (3 ene 2026).
Trump arrancó su período cesarista imponiendo aranceles urbi et orbi. Como siempre, estos nuevos costos pasaron a los precios de las mercaderías afectadas y la jugarreta recaudatoria se tradujo en que la población estadounidense debió pagar mayor cantidad de dólares por las mercancías aranceladas. ¿Por qué arancelar? Porque el estado federal norteamericano está en una angustiosa falta de dinero. Y porque ese dinero, el dólar, cada vez vale menos.
Trump sabe que las carreteras y los puentes de todo su inmenso territorio-asiento imperial necesitan reparación, recuperación. Sin hablar de ampliación.
Pero todo cuesta cada vez más. Porque EE.UU. mantiene las sangrías más peculiares: una terrible postración poblacional causada por el consumo de drogas que afecta a un sector desconocido de población; el suministro de miles de millones de dólares a un estado-sanguijuela; Israel, que no sólo recibe tal ayuda, que no necesita, sino que se permite a su vez invertir otros miles de millones de dólares en “facilitar” o “aceitar” la labor legislativa de EE.UU. Algo que no se hace desprendidamente, puesto que así Israel /AIPAC obtiene los apoyos y  las legislaciones que son de su interés.
Delcy Rodríguez señaló algo significativo en su primera alocución pública tras el secuestro de Maduro y su pareja: la mano del MOSSAD, es decir de Israel, está detrás del operativo que le arrancó a Venezuela su presidente en ejercicio.[2]
Prosigue el genocidio en marcha en la Franja de Gaza, e in crescendo en Cisjordania y otros territorios palestinos, pese al ensordecedor silencio mediático; continúa con muertos diarios (sólo que bajando el promedio, dejó de ser “noticia”, llevándonos a pensar que ya no existe).
Si Israel decide atacar a Irán y el ataque lo lleva adelante EE.UU., ¿cuál es el poder decisivo?
Israel se ha permitido abordar reiteradamente embarcaciones en aguas internacionales (ninguna de ellas con armas, sólo con alimentos y sanitarios). Ese tipo de acción, típicamente piratesco, ha sido condenado en teoría y tolerado en la práctica por la ONU, etcétera. ¿Por qué Israel se ha permitido abordar militarmente a tantas embarcaciones, en aguas internacionales, secuestrar a sus ocupantes y anular los envíos solidarios (en espantosa necesidad entre los gazatíes)? Si nos indignamos, con razón, por los abordajes piratescos más recientes de EE.UU. sobre presuntas lanchas narcotraficantes venezolanas, matando a sus tripulantes, ¿cómo tendríamos que reaccionar frente a tantos abordajes, incluso violentos y con muerte de tripulantes de “las flotillas de la libertad”, que tantas veces han querido solidarizarse con Gaza?
¿De dónde surge tanta impunidad que prosigue en Gaza, combinada con los sueños inmobiliarios de Trump y la gerencia de un incondicional del mundo enriquecido, Tony Blair, aquel británico encargado de legitimar el ataque genocida de EE.UU. a Irak por orden de Israel?
Pero toda esta ofensiva made in USA tiene sus bemoles. Vale rescatar una observación que el analista Ron Unz hizo en su excelente nota; “Perforando la burbuja propagandística de la USSA y sus vasallos de la EUSSR”:[3] Unz alude al gozo que deben haber sentido Leonid Brezhnev y los suyos cuando los soviéticos dan un golpe de mano en Afganistán en 1979 y asesinan sin más trámite a Hafizullah Amin, presidente comunista de Afganistán y reponen en su sitio a otro “camarada”: Babrak Karmal. Fue un “golpe limpio”, impecablemente resuelto, nos recuerda Unz. Y sin embargo, las dificultades afganas se fueron sumando, hasta obligar a los soviéticos a abandonar la empresa de intrusión (y sin pretender agorería alguna, tras la retirada de la URSS de Afganistán, muy pronto sobrevino la retirada de la URSS de todo el planeta…).
En una palabra: una toma por sorpresa, incluso violenta, no garantiza dominio alguno; EE.UU. ha llevado a cabo violentas conquistas en las últimas décadas que con los años devinieron fracasos manifiestos: Haití, Irak, Libia, por ejemplo; fracasos que “pagan” los pueblos hollados, claro.□


[1]  Como había hecho el mismo México, configurándose sobre los territorios del imperio azteca.
[2]  Todo un tema la vigencia o validez de esa presidencia, que en momento alguno llegó a presentar sus credenciales tras las elecciones, el conteo de votos y un atraso más que significativo del gobierno en proclamar los resultados electorales. De todos modos, es inaceptable alegar desconfianza, más que legítima en esos resultados, para aprisionar al presidente con un golpe de mano que ni siquiera proviene del mismo país. Los estados nacionales intervinientes ─EE.UU. e Israel─ tienen antecedentes en esas tareas de demolición de estados ajenos, dedicados a controlar y gobernar lo ajeno. Busque el lector y verá una media docena países invadidos o arrasados por los mencionados en las muy últimas décadas. Irak, Irán, Siria, Líbano, Sudán, Libia, Somalía, Afganistán, Palestina, Haití, Venezuela…
[3] “Puncturing the Propaganda-Bubble of the USSA and Its EUSSR Vassals”, Unz Review, 5 ene 2026.

Publicado en Centro / periferia, EE.UU., Globocolonización, Poder mundializado

PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA

Publicada el 05/01/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández

Keir Starmer, entrevistado por Nick Ferrari (en 2024), ha sostenido con serenidad que Israel tiene el derecho a controlar el agua y la electricidad de los ciudadanos (¿o habitantes?) de la Franja de Gaza.[1]

“Israel tiene el derecho a defenderse y Hamás es responsable del terrorismo.”

“[…] Vemos ataques a la sociedad israelí”, insiste Starmer.

Keir Starmer, con su cara de buenazo y su sosiego al hablar, constituye un modelo de la-buena- conciencia-occidental. No tenemos que referirnos a energúmenos o a temperamentales apasionados como Javier Milei o Volodimir Zelenski ─ambos con un pasado televisivo de agentes espectaculares encarnando violencias al menos simbólicas─ porque Starmer luce serenidad, sosiego, sensatez.

Solo que es tan falso como las actuaciones televisivas de Zelenski o Milei (para no ingresar al terreno de sus actividades políticas presidenciales).

Porque Starmer constituye un epítome de la conciencia europea, actual… y pasada. Una ceguera, mejor dicho, una bizquera que aterra.

Starmer se queja de los ataques a la sociedad israelí. No dice una palabra de las décadas anteriores. Situémonos históricamente. Desde los albores del s XX, hubo ataques de las organizaciones sionistas a la inerme sociedad palestina. Algunos indirectos, casi encubiertos, como con cada compra de tierras de las redes sionistas que las gestionaban para algún kibutz en formación o un agrupamiento de judíos sionistas recién llegados. Ofertas que tentaban al terrateniente cuya tierra interesaba, un ausente que vivía en Estambul o en Angora. “Negoción” que dejaba resentidos a los campesinos palestinos ahora despedidos, que habían trabajado desde “siempre” para ese efendi, devenido rentista financiero.

La cantidad de campesinos sin tierra, desalojados por la fuerza pública en Palestina a causa de las compras progresivas de tierras y los desalojos consiguientes, empezó a crecer y fue generando tensiones que desencadenaron diversos levantamientos, con muertos palestinos y sionistas en las primeras décadas del s XX, que la policía inicialmente turca, luego (desde 1918) británica, procuraba restringir, castigando a los “ilegales”, a los desocupados que invocaban una historia inmemorial de trabajo. Los nuevos dueños no los necesitaban porque los colonos sionistas recién llegados querían “trabajar la tierra” (a menudo, empezar a aprender a trabajarla).

En resumen, hace más de un siglo que la sociedad sionista ataca a la sociedad palestina.[2] Pero eso, Starmer como integrante del mundo “rico” no lo ve ni puede verlo. Ni quiere. Starmer corta de un tajo la historia. Sólo ve lo que le viene bien. Los derechos, por ejemplo, “comienzan” con la instalación sionista oficial de 1948. Pero ¿y antes? ¿No existía la justicia, la injusticia, el abuso? Para Starmer los derechos son los de los blancos europeos. Por ello, si el que sufre una afrenta, una injusticia, un abuso, un asesinato, es un negro, uno de “los de allá”, un ajeno, un native, en suma, no cuenta. Y esa afasia histórica se intensificó desde el 7 oct. 2023. ¿Cómo podían los rehenes convertirse en amos, siquiera por un momento?

“Israel tiene el derecho a defenderse.”

¿Y algún otro atacado, tiene también ese derecho? Porque indudablemente en Palestina los palestinos fueron los primeros atacados, diezmados, reprimidos, heridos, matados.

“Los [primeros] asesinatos fueron introducidos en Palestina por los sionistas [contra británicos]”.

“El primer ataque a un barco por parte de terroristas, en 1940”, fue hecho por sionistas.

El 11 dic. 1947, el primer bus atacado por terroristas sionistas, mató a 6 palestinos e hirió a una treintena a bordo.

El 5 ene 1948, el atentado terrorista contra el Hotel Semiramis mató a unas veinte personas, entre ellas al vizconde Tapia, cónsul de España.

A lo largo de 1948, los sionistas lanzaron bombas en bares y restoranes jerosolimitanos con un tendal de cientos de palestinos despedazados. Los sionistas atentaron también contra trenes, aviones y barcos.[3]

Pero eso fue en momentos en que la flamante ONU se prestaba a reconocer el engendro sionista como un “estado judío”; los s¡onistas ya no se conforman estando al lado de los palestinos; en 1948 quieren más. A partir de 1967, los abusos de los sionistas sobre la población palestina en general y gazatí en particular, aumentaron en proporción geométrica acorde con el creciente poder ahora israelí en el mundo entero. Cuando en 2006, los palestinos “votan mal” y en lugar de elegir a sus verdugos o a los administradores palestinos autorizados por los verdugos, votan por una red de apoyo a sus propias necesidades que visualizan en Hamás, la represión consiguiente será draconiana. Aislamiento total a la Franja de Gaza (los que votaron “peor”). Y en 2008, un ataque de castigo denominado por los mismos atacantes “Plomo fundido”, matará a palestinos, gazatíes, ahora por miles.

¿Cómo Starmer puede atreverse ─intelectualmente hablando─ a sostener que “Israel tiene el derecho a defenderse”, cuando en rigor durante un siglo ha estado, casi ininterrumpidamente, atacando, dándose el derecho a atacar?

Porque no vamos a creer que Starmer y quienes tienen similares puntos de vista, sufren de afasia, senilidad u otras alteraciones fisiológicas.

Se trata de cómo están, cómo existen, cómo─se─paran─en─el─mundo.

Provienen del mundo de caballeros, europeos, de raza blanca. Que amplían su universo.[4]

Starmer deshistoriza la cuestión. Mediante la cuidadosa extirpación de los comportamientos históricos, increíblemente agresivos, en este caso de la colectividad judeosionista en Palestina.

La agresividad y posesividad sobre la FdG es curiosamente más llamativa que la apropiación dogmática e imperial de Israel sobre Jerusalén o Cisjordania. Porque en tales territorios hubo, sí, población judía hace miles de años. Lo cual explica, aunque no justifique, cierto irredentismo que el sionismo ha blandido para su política de desalojos. En tiempos bíblicos, Palestina, y particularmente Gaza, era tierra de filisteos. Los sionistas ocupan Gaza en 1967, hace apenas medio siglo.

Pero este proceso de deshistorización dista de ser neutro o pasivo. Como bien explica otro conocedor de los afanes sionistas por apoderarse de-todo-lo-palestino, Jonathan Cook,[5] la estrategia sionista es ir ampliando los derechos señoriales del judeosionismo, mediante una política represiva que ahogue toda versión disímil.

Con el gobierno de Starmer tenemos un nuevo corpus legal británico que pone fuera de la ley a cualquier organización política que el gobierno decida (por sí y ante sí) que sea considerada terrorista. Cook da un ejemplo aleccionador: miles de británicos, “en su mayoría de edad avanzada” han manifestado con carteles: “Me opongo al genocidio. Apoyo la Acción Palestina.” Acción Palestina, fundada en 2020 en Inglaterra, es una red de gente que se opone a que su gobierno colabore con un estado como el israelí, dedicado a quitar de en medio a como sea a población que habita (desde tiempo inmemorial) el territorio que el sionismo decidiera apropiarse para reconstruir, o más bien ─históricamente hablando─ reinventar un estado judío. Acción Palestina ha condenado enfáticamente la alianza, tolerancia o complicidad entre el gobierno británico y empresas de seguridad israelí como Elbit Systems.[6] Conociendo para qué sirven esas empresas de seguridad israelí, por ejemplo, para matar seres humanos mediante controles remotos o dispositivos electrónicos, se comprende la resistencia. Vale la pena aclarar que a Acción Palestina no se le conocen acciones contra personas, empleadas de Elbit Systems, por ejemplo, puesto que su acción de repulsa va dirigida a la empresa y a los apoyos que recibe del gobierno inglés. Pero desde mediados de 2025 el gobierno Starmer ha resuelto que esa crítica, se convierta en terrorismo. ¿Cómo calificará Starmer el uso de explosivos que mate masivamente a, por ejemplo, a diez o quince humanos (gazatíes, adultos y niños), que el azar haya puesto cerca del presunto militante de Hamás que el ejército israelí “neutraliza” con un explosivo teledirigido? ¿O que termine pulverizando hasta un centenar de gazatíes que el azar pueda poner cerca del “blanco” que los militares israelíes quieran eliminar, y que por su “importancia” permite a “los mandos” ejecutar población totalmente ajena o inocente (¡pero sólo hasta cien humanos!)?

¡Hay que apreciar la idea de límites de los mandos israelíes, consustancial con la de tantos rasgos característicos de la Torá![7]

En respuesta, integrantes de Acción Palestina han desplegado una huelga de hambre que ya sobrepasa los dos meses (que se considera plazo ya francamente entrado en zona de muerte del huelguista). Varios integrantes de Acción Palestina, no aceptan como buena la idea de ser encarcelados durante 14 años por sus críticas y acciones no violentas.

Es la mayor huelga de hambre del último medio siglo y sin embargo, ha sido totalmente obviada desde los medios de incomunicación de masas, ignorada por el gobierno británico. Starmer puede seguir durmiendo con tranquilidad.

Es cada vez más preocupante el estado de salud de los huelguistas. Esperemos que el gobierno británico actual no llegue a la crueldad con que Margaret Thatcher trató a los presos prisioneros del IRA irlandés, que reclamaban el estatuto de “presos políticos” y no el de delincuentes que se les atribuía. Varios luchadores irlandeses por la independencia lo tuvieron que pagar con sus vidas.□


[1]  https://www.youtube.com/watch?v=C8_sht6p_SQ

[2]  No es nada original: es lo que siempre han hecho los colonizadores/conquistadores sobre los colonizados/conquistados.

[3]  El historiador palestino Mazin Qumsiyeh repasa lo que acabamos de glosar. Compartir la tierra de Canaán, edición en castellano, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2007.

[4]  Un proceso que afecta a europeos y, ocasionalmente a quienes se “europeízan”; población que accede al universo europeo por alguna “puerta grande”; no como la inmensa mayoría de “laburantes del tercer mundo” que viven en los arrabales de las ciudades europeas integrando una suerte de proletariado transnacional y multirracial. La “europeización” se procesa, por ejemplo, haciéndose pareja de un europeo, cursando en universidades europeas, integrándose en consorcios transnacionales de “primer nivel”.  Más allá del logro material, la europeización implica una suerte de “lavado de cerebro” puesto que el sujeto implicado deberá borrar su propia identidad como excluido, como ciudadano de segunda… o de tercera. Por eso, es tan patente la actitud de parvenu de tantos de estos “recién llegados” (conozco penosos ejemplos personales).

[5] Véase “Cómo informar hechos puede llevarte a 14 años de cárcel por terrorismo”,  https://www.unz.com/jcook/how-reporting-facts-can-now-land-you-in-jail-for-14-years-as-a-terrorist, Unz Review, 22 dic. 2025.

[6]  Es una empresa con mucha presencia en el Río de la Plata. Porque se le atribuye fuertes contactos con Elzstajn, Eduardo, padrino de Javier Milei, considerado el hombre más rico de la Argentina, con fuertes inversiones inmobiliarias, financieras, ideológicas, tecnológicas y agroindustriales. Preside IRSA, Banco Hipotecario, y empresas como Cresud y BrasilAgro. En Uruguay, Elbit Systems dispone de un contrato con las autoridades municipales de Maldonado a causa de la intervención de CIPEMU (Comité Israelita Punta del Este, Maldonado, Uruguay), un lobby local que patrocina el proyecto de “Ciudades inteligentes” (con altísima cobertura de vigilancia). Llamativa la vigilancia elevada a primera necesidad.

[7]  Los “daños colaterales” están tabulados: hasta 15 muertes para asesinar a un militante auxiliar o de bajo nivel y hasta cien muertes si el operativo invoca la supresión de un “pez gordo” de las organizaciones armadas clandestinas.

Publicado en Destrozando el sentido común, Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder mundializado, Política

Navegación de entradas

Entradas anteriores

Entradas recientes

  • Peter Thiel y su manifiesto
  • Marcos Israel: el desparpajo sin límites tiene su dificultad
  • Quiénes son los verdaderos terroristas o la intoxicación mediática que nos martilla cada día…
  • Voces imperiales: nuevo formato que es el viejo 
  • PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA
  • ¿De dónde proviene la buena conciencia de quienes torturan, vejan y matan?
  • ¿Por qué ahora un segundo WTC en nuestro país?
  • La impunidad israelí
  • El colonialismo sobreviviente y una tercera guerra mundial
  • 7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?
  • banderas palestinas NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER
  • La miseria moral de postular la “solución de dos estados”
  • El desprecio de la vida (que no es «la nuestra» y por tanto no es humana)
  • La población humana del planeta: ¿1000 o 1500 millones u 8000 millones?
  • La gravedad del momento actual
  • Proyecto en Uruguay Arazatí: ¿descartado o redivivo?
  • La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina
  • El silencio del gobierno de Uruguay ante Gaza o ante Israel
  • (sin título)
  • Panorama… planetario y foco en Gaza
  • Palestinos                                                                                                                   25 05 06
  • BASURA NUESTRA DE CADA DÍA
  • URUGUAY: DESTINO DE PAÍS
  • EE.UU. e Israel: una cuestión de élites
  • No other land: ¿Hay que ser judío para criticar a Israel?

Archivos

  • mayo 2026 (2)
  • febrero 2026 (1)
  • enero 2026 (2)
  • diciembre 2025 (5)
  • octubre 2025 (2)
  • agosto 2025 (3)
  • julio 2025 (2)
  • junio 2025 (3)
  • mayo 2025 (1)
  • abril 2025 (3)
  • marzo 2025 (2)
  • febrero 2025 (2)
  • enero 2025 (5)
  • diciembre 2024 (5)
  • agosto 2024 (2)
  • julio 2024 (2)
  • junio 2024 (3)
  • marzo 2024 (1)
  • febrero 2024 (3)
  • enero 2024 (2)
  • diciembre 2023 (2)
  • noviembre 2023 (5)
  • octubre 2023 (1)
  • septiembre 2023 (2)
  • agosto 2023 (5)
  • julio 2023 (10)
  • abril 2023 (4)
  • febrero 2023 (7)
  • diciembre 2022 (3)
  • noviembre 2022 (3)
  • octubre 2022 (2)
  • septiembre 2022 (4)
  • agosto 2022 (2)
  • julio 2022 (3)
  • junio 2022 (6)
  • mayo 2022 (3)
  • marzo 2022 (2)
  • enero 2022 (1)
  • noviembre 2021 (3)
  • octubre 2021 (2)
  • septiembre 2021 (1)
  • agosto 2021 (3)
  • julio 2021 (1)
  • junio 2021 (5)
  • mayo 2021 (1)
  • abril 2021 (1)
  • diciembre 2020 (1)
  • agosto 2020 (2)
  • julio 2020 (3)
  • junio 2020 (2)
  • mayo 2020 (3)
  • abril 2020 (2)
  • febrero 2020 (5)
  • enero 2020 (1)
  • diciembre 2019 (4)
  • noviembre 2019 (1)
  • octubre 2019 (2)
  • agosto 2019 (3)
  • julio 2019 (2)
  • junio 2019 (3)
  • mayo 2019 (1)
  • abril 2019 (2)
  • marzo 2019 (3)
  • febrero 2019 (2)
  • enero 2019 (1)
  • diciembre 2018 (3)
  • noviembre 2018 (5)
  • octubre 2018 (2)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (4)
  • julio 2018 (2)
  • junio 2018 (4)
  • mayo 2018 (1)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (3)
  • febrero 2018 (1)
  • enero 2018 (2)
  • diciembre 2017 (5)
  • noviembre 2017 (2)
  • octubre 2017 (5)
  • septiembre 2017 (4)
  • julio 2017 (1)
  • junio 2017 (2)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (2)
  • febrero 2017 (3)
  • enero 2017 (1)
  • diciembre 2016 (2)
  • noviembre 2016 (2)
  • octubre 2016 (2)
  • septiembre 2016 (4)
  • julio 2016 (2)
  • abril 2016 (1)
  • marzo 2016 (2)
  • febrero 2016 (3)
  • enero 2016 (3)
  • diciembre 2015 (2)
  • noviembre 2015 (1)
  • octubre 2015 (1)
  • septiembre 2015 (1)
  • agosto 2015 (3)
  • julio 2015 (1)
  • abril 2015 (1)
  • febrero 2015 (1)
  • diciembre 2014 (1)
  • noviembre 2014 (1)
  • agosto 2014 (1)
  • julio 2014 (1)
  • junio 2014 (1)
  • mayo 2014 (4)
  • abril 2014 (1)
  • marzo 2014 (3)
  • enero 2014 (1)
  • diciembre 2013 (1)
  • noviembre 2013 (1)
  • octubre 2013 (2)

Ultimos comentarios

  • Imagen: la clave teledirigida del poder actual – CUARTA POSICIÓN en Imagen: la clave teledirigida del poder actual
  • Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo | Revista SIC - Centro Gumilla en Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo

Etiquetas

Agatha Christie amortalidad de los humanos Antidefamation League artilugios tecnológicos biowarfare catástrofe alimentaria colonialismo complejidad económica confinamiento masivo Consejo de Derechos Humanos de ONU Covid-19 ecología EE.UU. el sionismo Estados Unidos Federación Rusa Franja de Gaza guerreristas hambruna Ian Fleming Jonathan Greenblatt la Caída del Muro Luis E. Sabini Fernández matanza de palestinos matanzas selectivas menor calidad alimentaria momento histórico Naciones Unidas ombliguismo progresivamente invasivo OMS OTAN periodistas asesinados poblaciones tradicionales poder sionista poderío israelí Project for the New American Century Ray Kurzweil Roald Dahl Samuel Huntington sars-cov2 tecnoperfeccionamiento territorio ucraniano Uruguay Vladimir Putin Yuval Noah Harari

Meta

  • Registro
  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
Funciona gracias a WordPress | Tema: micro, desarrollado por DevriX.