Querida, ¡estamos hechos!

por Luis E. Sabini Fernández –

-¡Querida, estamos hechos! Se nos dio. Me ofrecen 100 mil dólares, bueno, de movida son apenas 50 mil, pero si el proyecto avanza van a ser cien mil, y más también…

-Nunca te vi tan contento. ¿Pero es la conversa con los vecinos…?

-¡Claro! ¿Te acordás que nos habían pedido una servidumbre de paso para mejor moverse con sus trajines?

-¿Pero te dan tanto sólo por el caminito al fondo de nuestro terreno?

-Bueno, es un poco más… el fondo ya no será lo que era…  adquieren un derecho de usufructo…

-Pero y los frutales nuestros…

-Bueh, ya no son nuestros…

-¿Pero los vamos a recuperar?… nos costó años hacer el montecito…

-En realidad, no quieren todos los frutales; me hablaron de conservar algunos; una buena parte los van a talar porque sus proyectos son muy distintos.

-¿Nos conviene igual?

-Imaginate! Podremos hacer el viaje que siempre soñamos y ampliarnos, como siempre quisimos…

-Sí, claro. ¡Las ganas que tenía de instalar nuestro taller al fondo…

-Bueh, al fondo no va a ser. Tendremos guita, claro, para ampliarnos, pero tendremos que hacerlo en planta alta..

-¿Cómo en planta alta? Si tenemos un rancho que no tolera otro piso encima. Y es distinto estar todo apretujado… lo dijimos mil veces…

-Pero por eso es que nos dieron tanta guita. Para recimentar la casa y poder edificar encima.

-Pero qué significa eso… me dijiste que perdíamos el montecito al fondo. ¿qué nos queda?

-Nos queda aquí al frente el área edificada y el limonero que está detrás. Después nada…

-¿Ni la pileta?

-La pileta le queda a ellos, con la bomba. Como se quedan con el suministro, nosotros ya ni podríamos llenarla. Menos problema.

-Pero ¿y el agua qué? ¿Cómo vamos a vivir sin agua?

-El agua pasa a ellos, sí, pero nos hacen a nosotros una servidumbre de paso y podremos usar libremente el agua que necesitemos, para lo estrictamente hogareño.

-¡Pero nos quedamos como arrinconados!

-Justamente. Por eso es mejor que podamos salir y ventilarnos, viajar, conocer otros sitios, que siempre anhelamos. Claro que para eso tendremos que esperar a que formalicen los pagos…

-Pero no hablaste que ya teníamos cincuenta mil… en la mano…

-No es exactamente en la mano. No bien concreten su primera fase que es inmediata…

-Bueno, pero ¿qué tenemos ahora?

-La promesa formal de que una vez instalada su planta depuradora en el fondo y hayan echado a andar con el procesamiento programado, con la primera entrega, recibiremos lo acordado.

-¿Y eso cuándo?

-Ya te dije. De inmediato. No bien comiencen…

-De inmediato ya han recibido, ya se han adueñado, de casi todo nuestro terreno. ¿Pero cuándo es “de inmediato” para nosotros?

-Así son los negocios cuando una empresa pujante se ofrece a ayudar a pelagatos como nosotros, querida. No podés pretender que nos den la guita por lo que le entregamos… ya no sería negocio, sería una mera operación de compraventa…

-Pero dijiste que iban a ser cien mil y que se trataba de una servidumbre de paso que no nos iba a alterar nuestra vida… y de hecho se han adueñado de casi todo el terreno, hasta la pileta y el agua que bombeábamos, ahora a gatas si podemos usar el agua, la  pizca de esa agua que era nuestra… resulta que hasta ahora hemos entregado casi todo y hay que esperar para recibir los benditos cien, quiero decir los cincuenta mil… ¿acaso no vinieron a invertir, por qué tienen que esperar que empiece a rendirles el negocio para que nos paguen lo prometido?

-Querida, no son estúpidos, no vienen con guita a invertir, vienen a hacer un buen negocio, que significa que sin desembolsar, usando know how como dios manda, los tipos hacen magia… productos nuevos, reveladores, ¡revolucionarios! y entonces cumplen lo que han acordado.

-¿Pero el acuerdo inicial no era recibir lo que íbamos a recibir antes de entregar tanto, casi todo?

-Bueno, ellos sí saben negociar… nosotros maso y sobre todo, no tenemos el know how… a mí lo que me impresionó fue enterarme que con un terreno así pequeñito, tan cerca de la calle y del río, los tipos iban a iniciar una campaña de polinización mediante drones… ¡eso sí es capacidad! fíjate que teníamos cada vez más problemas con los frutales, que tuvimos que tirar todas las colmenas… vacías. Y estos tipos vienen y te muestran cómo recuperar lo que habíamos estado perdiendo… claro que me prendí de los cien mil o por lo menos de los cincuenta mil, pero lo que a mí me impresionó fue el proyecto…

-Pero, ¿hay pruebas de que eso que decís funcione?

-¿Pero te creés que si no estuvieran seguros, se meterían en semejante bolonqui?

-Por lo que estoy viendo, lo que estamos en el bolonqui, sin frutales, sin terreno, sin agua… somos nosotros, ¡ah y sin guita!…

(una nube oscura cruza el rostro del hombre de la buena nueva: en un ramalazo le viene a la memoria un comentario escuchado casi al azar, entre los emprendedores que acaban de adueñarse del terreno… de que los drones resultaban increíblemente caros para encarar  la polinización, que el costo energético era una carga insoportable, que estaban por ver si lograrían persuadir a toda la localidad de pagar semejantes sobreprecios…)

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La lucha automovilística por la abolición del peatonado

Por Luis E. Sabini Fernández

En primer lugar, debemos comprobar que las formas más radicales y revolucionarias para cumplir semejante objetivo han ido siendo dejadas de lado; el arrollamiento directo, por ejemplo, hoy día únicamente a cargo de algunos ortodoxos que siguen reclamando el uso exclusivo de las calles y avenidas para el automovilismo.

Nos hemos ido dado cuenta que esa postura no tiene buena prensa y por eso nos hemos ido enriqueciendo con un arco de posibilidades mucho mayor, y que podemos alojar no sólo directamente en la liza en disputa sino en muchos otros ámbitos, algunos totalmente abstractos o administrativos, pero que tienen mucho peso a la hora de obtener nuestros objetivos.

Sin agotar su enumeración: seguir manteniendo cruces con semáforos solo para autos. El peatón allí es ignorado por completo y dado que todavía existen, tienen que arreglárselas por sí mismos para cruzar en los intersticios entre rojas y verdes, con márgenes de error que siempre cargarán en su contra si finalmente son atropellados;

Hay cada vez más ejemplares del peatonado que están haciendo conciencia de que al cruzar caminando derecho deberían tener preferencia sobre automovilistas si éstos doblan. Ese poder, que muchos peatones usan descaradamente no hacen sino atrasar nuestra marcha y nos despoja de un derecho que legítimamente habíamos obtenido por el uso, hasta un pasado bien reciente.

Es una lucha difícil. En la capital estamos a punto de perder definitivamente esa batalla. Pero en el GBA, nuestros derechos siguen imponiéndose. Y tenemos que estar particularmente alertas para que el peatonado bonaerense no contraiga los procederes porteños, porque en tal caso el retroceso nuestro será muy costoso.

En las zonas que no están destinadas a hacer caja para la policía y las redes empresarias que controlan el negocio de los estacionamientos, es decir prácticamente en todo el AMBA, salvo el microcentro, Recoleta, Barrio Norte y poco más, es importante defender nuestros derechos al estacionamiento libre incluyendo los bordes de las rampas, por ejemplo, ya que el automovilismo ha perdido ya mucho espacio con la aparición de los molestosos contenedores de residuos.

Igualmente, en veredas particularmente estrechas, es nuestro derecho estacionar en ellas transversalmente haciendo que los peatones bajen el cordón aunque anden en sillas de ruedas, con changuitos, en bici o se muevan con dificultad.

Un fenómeno nos está cercenando a nosotros, a quienes con sus impuestos sostenemos prácticamente toda la estructura vial urbana: el avance del bicicleterío. No sólo molestan todo el tiempo; eso se podría decir hasta de los motociclistas, pero ésos al menos están motorizados, como nosotros y hacemos un culto común a la velocidad. Los ciclistas ni eso. Apenas al aire puro  y excusas para no gastar en gimnasio. El aire más puro se consigue con aire acondicionado, como lo sabe cualquier automovilista que haya tenido la fortuna de conducir un vehículo de los modernos. Y el físico se cuida óptimamente en un gimnasio con entrenadores que nos guían científicamente.

¡Viva el automovilismo rey de rutas, calles, senderos… y avenidas!

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