Hablar de fascismo con el clisé mediático alojado en el cerebro

La afasia de los mundos

Recensión de la reseña de “La guerra de los mundos” de Fernando Bogado

por Luis E. Sabini Fernández –

Pocas veces se brinda con tanta claridad el conocimiento parcial como si fuera total y aunque el autor de las líneas que voy a comentar negará de inmediato toda pretensión de totalidad, el divorcio entre la realidad rampante y su presentación en la nota “La guerra de los mundos”, es un verdadero récor de supresión de realidad.[1]

Bogado, siguiendo los pasos de Marcuse, inicia su nota explicando, muy correctamente, que  la derrota y desaparición de Hitler y Mussolini no tiene que ver con la existencia o la pervivencia del fascismo. Hasta aquí, vamos bien.

El problema viene con los ejemplos. Se invocan los consabidos Trump y Bolsonaro como el surgimiento de algo no casual, sino por el contrario de algo que se consideraba perimido pero que está en nuestro presente.

Luego de los fáciles ejemplos, Bogado da un paso más y se pregunta por los regímenes europeos de extrema derecha, que están en indudable floración (una vez más, como reacercándonos a la década de los ’30).

Pero Bogado –en esto muy al estilo de Página 12 y tantas otras expresiones progres−

saltea, omite, ignora (táchese lo que no corresponda) un fascismo vigente, de vieja data y, sobre todo triunfante: el Estado de Israel.

Pasado el paréntesis que una bibliografía complaciente ha calificado de socialdemócrata, en la posguerra y durante unos años, el gobierno de Israel es directa, asumidamente fascista desde la década de los ’70 cuando asume el partido que dirige hoy Beniamin Netanyahu (hijo, precisamente, del secretario del fundador del partido fascista sionista, Zeev Jabotinski).

Este partido, el Likud, que gobierna ininterrumpidamente al Estado de Israel desde hace medio siglo, asume su historia; en sus boletas presenta fundadores y predecesores (cada uno con actuaciones más atroces que las otras); Zeev Jabotinski; Menajem Beguin; Itzjak Shamir; Ariel Sharon.[2]

Zeev Jabotinski, admirador de Mussolini, recibió del Duce en plena década del ’30 un campo de entrenamiento para los sionistas en las afueras de Roma. Jabotinski fue un sionista sin pelos en la lengua. En eso muy diferente a las llamadas palomas, siempre aludiendo a una “solución de dos estados”  o a “negociaciones de paz” que siempre han sido taparrabos para ir ganando territorio y asfixiando resistencias. Jabotinski, nacido en la Rusia zarista, con un antisemitismo rampante y violento, se forjó en un vigoroso movimiento sionista de autodefensa, totalmente comprensible y compartible. Sólo que, tal vez por su ascendencia (familia acaudalada) o por su ideología racista, la autodefensa en Rusia devino con los años en una política agresiva, rapaz e imperial. Aunque lúcida: sostenía que si él fuera árabe encararía un movimiento de autodefensa, de resistencia violenta, porque los sionistas estaban, literalmente, robándoles la tierra.

Veamos, siquiera en una ojeda, el comportamiento israelí, apenas el actual, para ver cómo coincide con lo fascista.

  • Israel lleva asesinados más de 300 manifestantes desarmados desde marzo 2018 en que palestinos reclaman, viernes a viernes, al lado del muro o la valla erigida por los sionistas en medio del territorio palestino a modo de frontera. Leyó bien: trescientos muertos. Entre ellos, varios niños y personal médico y paramédico. Y no son matados por cargas de caballería o tanquetas; no, son matados por francotiradores, que el gobierno de Israel dispone detrás de sus fuerzas para que “trabajen” a piacere.
  • Nuevas instrucciones ante esas marchas de frontera: balear talones, para dejar baldados de por vida.[3] Porque amén de los centenares de muertos (a razón de 3 por semana), la represión allí ha herido a veces con secuelas de por vida, entre 7000 y 30000 [probablemente la diferencia de estimaciones de diferentes fuentes derive del carácter de las heridas, si incluye las leves, por ejemplo].

Estamos hablando de una población, en la Franja de Gaza, de un millón y medio  a dos millones de seres humanos, aislados y carentes de las más elementales herramientas de cuidados médicos, porque Israel con el apoyo de la dictadura militar egipcia, la mantiene totalmente sitiada, por aire, mar y tierra, dosificándoles calorías, mezquinando y envenenando[4] los alimentos).

  • Los castigos colectivos que el EdI ha llevado a cabo en la FdG varias veces, 2006, 2008-2009, 2012, 2014 han dejado varios miles de muertos y decenas de miles de heridos. Sólo en 2014 se estima en más de 2000 los asesinados, entre ellos, más de 300 niños. Entre los heridos, se cuentan miles de niños.
  • Qué régimen sino uno fascista, puede invitar a sus niñas y niños a ilustrar las bombas que van a arrojar sobre los palestinos (hay, afortunadamente, fotos que testimonian esa brutalización, ese festejo de la muerte, al estilo Millán Astray).
  • “Iglesias y mezquitas son regularmente vandalizadas en Israel, y sitios sagrados cristianos y musulmanes son destruidos sistemáticamente por las autoridades” [5] ¿No es esa “actividad” propia de un régimen fascista?

Algo, sí, diferencia a Israel de ciertos fascismos, como en su momento el fascismo italiano. La política de presentarse como víctima. Siempre. De todo. Y de achacar, consecuentemente toda responsabilidad a otros, al “enemigo”.

Con el atroz sitio de más de 13 años que ejerce Israel sobre la FdG, el delegado de Trump para “negociaciones internacionales”, Jason Greenblatt, describe: “La vida allí es muy difícil, triste, anómala. Sólo edificios con generadores pueden tener corriente. La falta de electricidad afecta todo, desde la imposibilidad de disponer de comida fresca hasta el tratamiento de aguas servidas. Si una persona en Gaza se enferma, probablemente sea asistida por personal médico  idóneo incapaz de asistirlo a causa de la carencia de equipamiento y medicamentos […] Los estantes de los almacenees están vacíos. La costa, en muchos otros lugares del Mediterráneo suele estar repleta de balnearios, aquí está cubierta de descargas cloacales e industriales en bruto y con escombros de sucesivas guerras.”  Recojo su testimonio de la nota de Giraldi, que considera  que “el relevamiento es aproximadamente certero.”

Pero éticamente atroz: Greenblatt nos dice “inocentemente”: “Hamas ha dejado a la FdG en ruinas”. Porque Hamas ha llevado adelante algunos ataques puntuales, con cohetes Kassam, por ejemplo, que le han servido óptimamente a Israel para destruir el tejido social gazatí con el pretexto de esas acciones, que han herido a afectado alguna vez algo o alguien en Israel y le ha servido a Israel para desplegar ataques por aire, mar y tierra, no contra las comandos ofensivos sino contra la sociedad palestina abusando de poder de fuego y dejando el tendal de decenas de Guernikas.

Lo que ha hecho el desastre alimentario, sanitario, ambiental en la FdG no ha sido Hamas sino el sitio israelí.

Por eso, cuando Greenblatt señala los detritus en la cosa gaziana, alcanza gran estatura canalla omitiendo decir que muchos son israelíes… deliberadamente volcados a la FdG.

Análogamente,  el intelectual que se puso al frente de la invasión libia como capo di mafia para destruir a Gadafi y su régimen, con la OTAN saqueando y devastando a ese desdichado país, Henri Bernard-Levy, ha declarado que el ejército israelí (que se llama orwelianamente “de defensa”) es “el ejército más moral del mundo”. Es el ejército que sigue las directivas sionistas de matar palestinos a mansalva. Ningún militar va preso por asesinar a un palestino, ya sea desarmado, herido o protestando. Cumple sólo con la ley de impunidad.

Ningún militar israelí mueve un dedo cuando los colonos judíos destrozan los medios de vida de sus vecinos palestinos,  queman sus olivos, centenarios, milenarios. Pero si algún palestino reacciona con enojo o procura bloquear esos atropellos, entonces sí, actúan castigando o deteniendo al insumiso.

El ejército israelí está desalojando y desmantelando  Jerusalén oriental, árabe, musulmán. Lo hace en pie de guerra, atacando cada tanto un barrio que es ocupado y militarmente desalojado. Al mejor estilo fascista: el fuerte abusa del débil.

Edmundo Sichrovsky, un activista austríaco de origen judío que estaba en una de las casas que Israel anunció iba a derribar describió como los militares israelíes derribaron la puerta y sacaron a rastras a sus habitantes, golpeando al abuelo tirado en el piso delante de sus nietos espantados que lloraban. Incautaron los celulares para que no hubiera imágenes o filmaciones antes de empezar con los golpes conmigo y otros  cuatro activistas. Me patearon varias veces y me hicieron arrodillar, me dejaron la nariz sangrante y una serie de cortes, me rompieron los anteojos con un rodillazo en el rostro. Una vez fuera de la casa, me encerraron en un auto mientras insultaban a gritos a mí o a activistas mujeres a las que llamaban putas.”. [6] Tengamos presente que se trata del testimonio de un judío; los rodillazos y golpes que él sufrió se multiplican  sin límite tratándose de no judíos y rematan en fáciles asesinatos sin consecuencias penales tratándose de árabes, palestinos, musulmanes….

Y la pregunta: ¿de qué moralidad nos hablan Levy, Greenblatt, el sionismo organizado, los partidarios de Israel y sus numerosos trolls?

Y la pregunta a Página 12 y a Bogado: ¿de qué fascismo están hablando?

notas:

[1]  Fernando Bogado en su reseña de Tecnología, guerra y fascismo, de Herbert Marcuse, Página 12, supl. Radar, 25/ago/2019.

[2] https://hejalutzlamerjav.org/elecciones/

[3] La política israelí de dañar planificadamente a seres humanos palestinos llevó a una asociación deportiva del sudeste asiático a proponer no invitar al Estado de Israel a la olimpíada de minusválidos, porque Israel en lugar de defender  esa actividad, en verdad la expande.

[4] La afirmación de envenenamiento deliberado de alimentos de la FdG es abrumadoramente certera: diversas organizaciones israelíes desvían conscientemente sus efluentes, líquidos cloacales, a  vertederos a cielo abierto que corren, por ley física, hacia la Franja de Gaza en su camino al mar. Afectando así los cada vez más escasos cultivos que la población sitiada procura llevar adelante para su sustento.

[5] Philip Giraldi, “Blame Palestinians for Gaza”, Unz Review, 30 abril 2019.

[6] Testimonio recogido por Philip Giraldi, “Israel Has “The Most Moral Army in the World?”, UNZ Review, 30 jul. 2019.

Comentario sobre leones

por Luis E. Sabini Fernández

Ante el anuncio de un viejísimo conocido, que por lo visto me tiene en sus registros electrónicos, El león que ruge en mi paladar, me veo obligado a hacer una puntualización.

Pocas veces la sinceridad, la soberbia, permiten visualizar lo que se esconde detrás de las proclamas revolucionarias, las ansias de un mundo nuevo siempre proclamado justo, libre y sin clases.

Pocas veces. Pero mi ocasional corresponsal, un tupa, ha sido persistente y prístino en su mensaje, sus mensajes.

Llamado Cristo por su apariencia de postal, autocalificándose león por su actitud ante la vida, ha sido siempre, desde antes de hacerse tupa, un poeta.

Siendo poeta y todo, hasta a la poesía desprecia o apichona: “la poesía es un león de papel” nos dice en el mensaje.

Porque lo suyo es “saltar / morder/clavar las garras / los colmillos

devorar

devorarse a sí mismo

y

re-nacer

en el rugido

y

en la acción.

Escucho el sonido, la proclama de la fiereza patriótica,  revolucionaria o subversiva que es propia de tanto sionista, de tanto leninista, tanto nazi, tanto guerrillero vanguardista, proclamando las virtudes del león, y pienso en la sabiduría de ese italiano que en el otoño de su vida  resumió su “aventura de vivir” contentándose (apenas) con “no haber sido nunca cordero ni león”.

Tan poco

Apenas eso.

No andar balando, tampoco rugiendo.

La brutalizaciòn de Israel: ley de hierro del colonialismo

por Luis E. Sabini Fernández

El Estado de Israel se encuentra en un proceso de brutalización progresiva y en expansión.

Muchos analistas han observado 1967, cuando el estado sionista decide ocupar el resto de la Palestina histórica que no había deglutido en 1948, como momento clave, de inflexión en  el proceso de despojo del territorio palestino, cuando el ejército de “Defensa” israelí pasa a ser el de ocupación. Un momento en el que Israel, la ocupación, el ejército, pasan a tener un papel mucho más asfixiante y abusivo, por tratarse sencillamente de una ocupación militar. Pero semejante agravamiento puede ser entendido únicamente si tenemos en cuenta que la verdadera ocupación empezó, al menos formalmente, en 1948 y que la población palestina fue desde entonces despojada,[1] a través de la expulsión de cientos de miles de habitantes, el asesinato, a menudo colectivo, de miles, la violación y la usurpación de sus hogares y habitaciones, a veces hasta con los juegos de té tendidos en las mesas de las casas invadidas y ocupadas.

Expulsiones, asesinatos, violaciones, motorizados por la idea de un  “colonialismo de asentamientos [que] ‘destruye para reemplazar’. La invasión del territorio indígena busca borrar la presencia indígena sobre la tierra de forma permanente.” [2]

1967 es aceptable como atroz mojón de la acentuación del despojo siempre que no caigamos en la tentación, socialdemócrata, de creer que allí empezó “el mal comportamiento”  israelí. Como si hasta entonces Israel hubiera sido “la democracia modelo” del Cercano Oriente que tantos occidentales aplaudieron.

Si mojones temporales significativos necesitáramos, podríamos invocar, por ejemplo, 1946, cuando el sionismo hace estallar el Hotel David en Jerusalén con decenas de muertos árabes, ingleses, palestinos, judíos, seres humanos de los más diversos orígenes (el ala sionista fascista a cargo de ese atentado es precisamente la que gobierna Israel en las últimas décadas y constituye el gobierno actual encabezado por Beniamin Netanyahu).

Pero tal vez, el más significativo es que cuando el sionismo recibe el espaldarazo del colonialismo británico, que opta por usar los pujos sionistas como ariete occidental contra el mundo árabe (el “bárbaro Oriente”), en 1917, el primer enemigo con que tropieza el sionismo ya “en el territorio”, son los judíos establecidos en Palestina desde tiempo inmemorial (lo que se denominaba el Antiguo Yishuv).

Porque los sionistas empiezan a establecerse creando una sociedad aparte, en rigor una sociedad encima de la existente. Y los judíos no sionistas, anteriores, vivían dentro de la sociedad palestina. Y resisten la consigna que reciben como judíos: ningún trato con “los árabes”.

Los sionistas zanjan esa resistencia con una modalidad que ya veremos se irá propagando en el siglo XX con el nazismo, el fascismo, el comunismo y que ha caracterizado a todas las dictaduras de todos los tiempos: asesinan a Jakob de Haan, un poeta judío refractario a los planes sionistas, que encabezara la resistencia judía al nuevo planteo. 1924. Primer asesinato político de la amarga historia de la sionización de Palestina. No será el único sino apenas el primero de una larga lista de asesinatos que vemos ensancharse continuamente.

El gobierno fascista actual de Israel (que evita esa denominación, que desde 1945 ha quedado “quemada”) no ha hecho sino profundizar esa senda. Pero no ha innovado nada, sustancialmente hablando. Israel, ya sea con gobiernos democráticos (pero sionistas) o con gobiernos sionistas menos diplomáticos, jamás ha variado en su proyecto histórico: “redimir” la tierra “sagrada”. ¿Ha sobrevenido alguna vez un convenio para reconocerle algo, a los palestinos? No se conocen. Ni una vez.

Con las “tratativas” de Oslo, desde 1993, cuando Israel decide evitar otro estallido como la intifada de 1987, la OLP se aviene a “conversaciones” con las que cede y termina reconociendo al EdI con la expectativa de que en un futuro más o menos próximo, el engendro sionista habría de reconocer “algo” palestino; para muchos una soberanía de las dimensiones de una cabina telefónica. La OLP, exhausta con su lucha de tipo vanguardista, sustituyendo la actividad de un pueblo por el de sus destacamentos-más-destacados, termina cediendo, con la esperanza de que a Arafat se le reconocería una presidencia virtual sobre un territorio o territorito… un bantustán, en suma.

Destruida su estrategia político-militar, Arafat, empero, no termina de claudicar porque cuando un levantamiento en las calles vuelva a revelar el sentimiento generalizado de tantos palestinos que se sienten robados, ultrajados, invadidos, desplazados, humillados −la intifada Al-Aqsa− que el régimen sionista reprime con mano durísima, Arafat, ya vencido en la mesa de negociaciones, no aceptará seguir siendo cómplice del poder sionista cada vez más ensoberbecido y denunciará el atropello militar con su infame cosecha de lisiados y muertos. Después de eso, Arafat dejará de ser “interlocutor válido”, quedará virtualmente cercado en La Mukata, en Ramallah, y tendrá una sospechosa muerte por irradiación de la cual que ya sabemos quiénes la administraron…[3] Israel buscará otro cipayo más confiable, y lo encontrará.

1936, 1947-1948, 1967, 1982, 1987, 2000, 2005, 2008-2009 y tantas otras fechas pesadillescas, donde cada vez más son los palestinos muertos, lisiados y prisioneros.

En ningún momento, desde el asentamiento sionista en Palestina, se puede reconocer a Israel cediendo. En todo caso, suspendiendo la presión, el embate, para luego reemprender la conquista con mayor énfasis si cabe: la ocupación ha sido un viaje de ida.

A medida que la relación de fuerzas se ha hecho más favorable al sionismo protegido como socio presuntamente menor del “amo geopolítico del planeta”, EE.UU., su desenfado para aherrojar a la población palestina se ha acrecentado.

Cada vez leyes más draconianas.

Los palestinos no tienen jamás, década tras década, un permiso para construir. Década tras década, las familias han tenido que ir redimensionando sus habitaciones para dar cabida a nuevos miembros, achicando el espacio familiar. Los palestinos no tienen la posibilidad de adquirir, readquirir tierras.

Han sido sistemáticamente reducidos, al mejor estilo del colonialismo español en las Américas (“reducciones de indios”).

La “reducción” territorial tiene otras causas: que un miembro de la familia haya actuado en alguna acción que el poder sionista califique como “terrorista” alcanza para derribar toda la vivienda familiar. Sin posibilidad de reconstrucción; que el estado sionista necesite un suelo para un emprendimiento alcanza para que se le confisque ese suelo a cualquier palestino.

La pérdida territorial es, por una razón u otra, continua.  Nunca falta un diferendo, la decisión de un nuevo aeropuerto, una carretera, la “necesidad” de un puesto de control, para proceder a recortar esos ya tan recortados territorios. Porque Israel jamás cede tierras “propias” para tales obras; siempre las hace a expensas de las tierras palestinas.

A veces, ni siquiera eso. Alcanza la llegada de una patota de colonos sionistas que, armados hasta los dientes y/o protegidos por el ejército de “Defensa”, proceden a arrancar de cuajo vides, olivos, higueras, plantas centenarias de la milenaria agricultura de la región.

En Palestina, los judíos pueden matar impunemente a cualquier palestino. Lo han declarado algunos con chutzpah,[4] como el ministro de Economía del actual gabinete; Naftali Bennet: “He matado a muchísimos árabes en mi vida, y no he tenido ningún problema por ello”. [5]

La historia del colonialismo siempre ha mostrado lo mismo: una penetración racista, basada en la presunta superioridad civilizatoria, que permite a los colonialistas actuar con desprecio por todas las reglas de convivencia y respeto, que, a lo sumo, preservan para “los suyos”.

Esa es la única, atroz explicación para que un soldado judío, que atendería solícito a su hermana, a su madre, a su esposa, a su vecina, en situación de preparto, se permita darle largas a tantas, tantas palestinas que llegan a los “check-points” angustiadas con pérdida de aguas o de sangre o con pujos y que se desentienden en lugar de franquearles el paso al hospital más próximo, o que les ordenan regresar a sus casas y consignas por el estilo y que se traducen en que esas palestinas, solas o acompañadas, se acuclillan lo más fuera de la vista del retén y den a luz, con falta total de atención y de higiene y que se registre tan alta cantidad de bebes  muertos en esas condiciones: el soldadito ha cumplido con su deber, impedir que “crezca” la población de la cual el colonialismo se quiere desembarazar.

Con el cambio de año (2017 a  2018) registramos otra forma de supresión de la población usurpada y negada: el gobierno fascista de Netanyahu, Bennet, Ayelet, Lieberman, propone instaurar la pena de muerte también para actos de resistencia a la ocupación.

Se los denomina terroristas por defenderse.

El disparador probablemente ha sido Ahed Tamimi, 16 años, la adolescente palestina que indignada por la balacera con que soldados israelíes habían matado y malherido a hermano y primo suyos (niños de 14 y 15 años), los increpó y procuró abofetearlos.

La pervertida opinión pública, a través de sus medios más oficialistas, ha admirado a esos “estoicos soldados judíos”  por su profesionalidad, por no haber respondido ametrallando, suponemos, a la joven. Y dado que dicha “profesionalidad” es replicada por jóvenes como Ahed y su prima Nur, para defenderlos de tales bofetadas, el Parlamento fascistizado israelí está tramitando el establecimiento de la pena de muerte ante actos “terroristas”. Con ese calificativo, el juez y el poder de ocupación pueden disponer la condena de muerte por todo acto de resistencia, incluidos los “vejámenes” que le habrían propinado Ahed y Nur a los soldados en el patio de su hogar.

Como dice una sucursal mediática del sionismo en Montevideo: “Los medios israelíes, por su parte, la describen como una ‘provocadora que sabe cómo publicitar sus actos” (El País, Montevideo, 29 dic. 2017). Un instructivo ejercicio de periodismo canalla.

[1]  Hubo desde antes un despojo, una política de despojo, solo que hasta 1948 mantuvo formas “legales”, como la compra de tierras a un propietario rentista ausente y “como consecuencia”, el desalojo por la policía (turca primero, inglesa después) de campesinos sin títulos…

[2]  Nadera Shalhoub-Kervorkian, Sarah Ihmoud y Suhad Dahir-Nashif, http://www.resumenlatinoamericano.org/2014/12/02/palestina-la-violencia-sexual-el-cuerpo-de-la-mujer-y-los-asentamientos-coloniales-de-israel/.

Por eso estas autoras nos dicen que: “La violencia sexual es fundamental en la estructura global del poder colonial, en su maquinaria de dominación de carácter racial. […]. David Ben Gurion, al igual que otros dirigentes sionistas, habló abiertamente sobre la violación y tortura sexual de las mujeres palestinas en las anotaciones que hizo en su diario durante 1948. Al mismo tiempo que abogaba por la matanza de mujeres y niños palestinos, les representaba como una amenaza para la política de asentamientos coloniales judíos y premiaba a todas las madres judías cuando tenían su décimo hijo.”

Las autores citan además a una joven judía que publicó en Facebook un mensaje sobre el placer sexual que se sentía contemplando el linchamiento colectivo: “¡Qué orgasmo ver a las Fuerzas de Defensa de Israel bombardear edificios en Gaza con niños y familias dentro. Boom, boom!”  [ibíd.]

[3]  La viuda verificó mediciones en las últimas ropas de Arafat envidas a control; una anormalísima intensidad de radiactividad.

[4]  Voz de origen hebreo, desplegada en el yiddish, que significa desenfado, descaro, insolencia.

[5] Publicado por Yediot Ahronot, periódico israelí y traducido y puesto en internet por http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=46297, 31 julio 2013.

Soldados israelìes: comportamientos individuales y colectivos

por Luis E. Sabini Fernández –

Élisabeth Roudinesco, psicoanalista e historiadora, famosa y muy bien conceptuada por la opinión progresista que estima su matizada posición sobre la cuestión israelo-sionista, ha incursionado en cuestiones como la ética, la política, la ideología, territorios en los que ha abordado el concepto que desarrollara la extraordinaria filósofa, de pensamiento independiente, Hanna Arendt, de “la banalidad del mal”.

Roudinesco no ha apelado ni una sola vez, hasta donde conozco,[1] para ejemplificar el asunto, al soldado israelí.

Ver sus rostros, generalmente muy jóvenes, impávidos, y tan faltos de decisión y energía, revela cuerpos regimentados, instruidos, instrumentalizados, pero sin fuerza interior. Uno podría alegrarse al ver que no son cuerpos fanatizados, ésos que arrasan lo que tienen orden de arrasar sin atender “lateralidades”.

Sin embargo, hacen el mal con total desaprensión. ¿Con qué “fundamentos”?

Pasemos revista a algunos videos que se ven a partir de acceder a Haaretz, diario israelí ligeramente crítico, aunque sionista. En un procedimiento, que filma o fotografía un varón de media edad que luce una remera con la leyenda “Palestina, no Israel”, probablemente judío, tal vez israelí, porque parecen hablar fluidamente el mismo idioma con el soldado con el que discute; el soldado israelí que parece llevar la voz cantante –uno imagina que es cabo o sargento− manotea el celular del manifestante protestatario, y éste con redoblada energía, sin soltar el celular que tenía a medias en su mano, se lo queda. El soldado acepta. El soldado parece sin fuerzas.

El manifestante es poco a poco rodeado por cuatro o cinco soldados, muy pertrechados y, entre empujones, finalmente se lo llevan arrestado.

En otro video, también filmado por palestinos, vemos a un manifestante, presumiblemente palestino, muy enojado y cuando un soldado blande el fusil para golpearlo, él desvía el golpe. El soldado acepta el desvío. No hay reintento. Parecería que toda su fuerza alcanzaba solo para ese intento frustrado. El manifestante, robusto, cincuentón, esquiva otros golpes, y puntualiza, índice en alto, sin ceder un palmo de terreno. Cuando algún soldado le tira un golpe, más de una vez lo para con las manos y se le acerca al cuerpo en actitud muy desafiante, amenazando a su vez golpearlo. Este presumible palestino −como el anterior presumible judío−  enfrentan con mucha decisión y poniendo puntos sobre íes, algo que la cámara y el audio no develan. En esta secuencia también, el número de soldados se acrecienta, y cuando lo rodean alrededor de media docena, alguien desde afuera del círculo lo golpea duramente en la cabeza. Allí vemos que el resistente pierde su gorra de visera, se agacha, lo aplastan y es tumbado con la fuerza del número. Menudean los golpes y alguno patea el cuerpo caído.

Una típica escena de patoterismo. Más brutal que la anterior. La diferencia de trato hacia judíos y no judíos. En rigor revela un desánimo radical o una profunda cobardía puesto que estos soldados no pudieron/supieron/quisieron resolver algo mano a mano, pero amparados en la  condición militar, las armas y el número no tuvieron reparos en usar la violencia, una violencia tìpicamente represiva. El palestino queda mordiendo literalmente el polvo del camino, con las manos atadas a la espalda con precintos, totalmente indefenso. Todo lo cual nos revela que no eran gandhianos, como cierta tranquilidad o aquella impavidez inicial podría habernos inducido a pensar.

 

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RECUADRO

Israeli Army arrests Palestinian Teenager Girl who slapped soldie…

https://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.830229 

[El ejército israelí arresta adolescente palestina que abofeteó soldad…]

[mi traducción]

Una chica adolescente de 16 años fue arrestada en mitad de la noche por el ejército de Israel. Ahed Tamimi, conocida militante palestina que en un video viralizado muestra como cachetea y patea a dos soldados.

Los militares afirman que antes de que se filmara ese video, un palestino le tiró piedras a soldados desde dentro de una casa, que allanaron para llevárselo.

Pero el padre de Ahed tiene otra versión de lo acontecido. En un mensaje de Facebook dijo que su hija frenó en la puerta de su casa a un soldado cuando un soldado [¿el mismo?] le disparó a un jovencito a quemarropa en la cabeza.

(ibídem)

Tras el arresto, el ministro de Educación [sic] israelí Naftali Bennet dijo −con una sonrisa que no puede menos que calificarse de malévola, sádica o de placer por la desgracia ajena− que: “las mujeres mostradas cuando asaltaban a los soldados habrán de pasar el resto de sus días en prisión“.

La explicación del padre permite entender la indignación que trasunta la conducta de Ahed. El baleado en la cabeza es hermano o primo. En los últimos días de diciembre de 2017, los soldados sionistas han matado con balazos en la cabeza a por lo menos tres palestinos –uno de ellos lisiado en silla de ruedas y como los demás desarmado−; no sabemos si este chico no resultará el cuarto…

Vale completar a Haaretz aclarando que el ejército volvió en la madrugada y se llevó prisioneras a la adolescente y a su madre.

Con ese procedimiento realizado, quien ocupa la cartera Israelí de Educación se ha permitido condenar y fijar la pena no sólo a las perseguidas y maltratadas palestinas sino al mismo aparato judicial israelí, que ya sabemos carece por completo de independencia [2] por la razón del artillero; que el EdI constituye un estado de guerra.

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Otro diálogo (ibídem) captado durante un enfrentamiento en los caminos en disputa, nos muestra otro aspecto de la configuración mental del Ejército orweliano de “Defensa” de Israel.

Vemos a un soldado que les pide –“please, que abandonen este sitio, porque estar aquí es ilegal”. Se trata de una pequeña manifestación de palestinos con banderas a lo largo de un camino, donde hay apostados varios militares y vehículos del mismo tipo.

Y oímos la voz de un veterano palestino que replica: “−Pero es que esto no es Israel, es Palestina”.

Pocas veces resuena tan claramente la diferencia entre la enseñanza del estado sionista y la cruda verdad histórica.

Se trata de un territorio, Cisjordania, que ni siquiera fue el asignado por la ONU al estado sionista, cuando la ONU cedió al interés geopolítico de EE.UU.

 

Los militares israelíes están entrenados para operar en un mundo de amos y esclavos. Ellos, por supuesto, los amos. Ese comportamiento tiene que estar fuertemente ideologizado.[3] Y banalizado.

 

[1] A las vueltas con la cuestión judía, Editorial Anagrama, Barcelona, 2011.

[2]  Nafatli Bennet forma parte del gabinete de Benyamin Netanyahu, caracterizado por estar compuesto por alegres asesinos de palestinos, expresamente asumidos como tales y obviamente impunes. Bennet, por ejemplo, ha explicado que ha matado a multitud de palestinos y que “no hay problema con eso” (fte.: R. Silverstein, “El gobierno más racista y extremista de la  historia de Israel”).

[3]  Nurit Peled, docente judía, ha examinado los textos de las escuelas israelíes, Palestina en los textos escolares de Israel, y queda clara la diferencia de humanidad entre judíos y el resto, visualizado como falto de tal (Editorial Canaán, Buenos Aires, 2017).

Querida, ¡estamos hechos!

por Luis E. Sabini Fernández –

-¡Querida, estamos hechos! Se nos dio. Me ofrecen 100 mil dólares, bueno, de movida son apenas 50 mil, pero si el proyecto avanza van a ser cien mil, y más también…

-Nunca te vi tan contento. ¿Pero es la conversa con los vecinos…?

-¡Claro! ¿Te acordás que nos habían pedido una servidumbre de paso para mejor moverse con sus trajines?

-¿Pero te dan tanto sólo por el caminito al fondo de nuestro terreno?

-Bueno, es un poco más… el fondo ya no será lo que era…  adquieren un derecho de usufructo…

-Pero y los frutales nuestros…

-Bueh, ya no son nuestros…

-¿Pero los vamos a recuperar?… nos costó años hacer el montecito…

-En realidad, no quieren todos los frutales; me hablaron de conservar algunos; una buena parte los van a talar porque sus proyectos son muy distintos.

-¿Nos conviene igual?

-Imaginate! Podremos hacer el viaje que siempre soñamos y ampliarnos, como siempre quisimos…

-Sí, claro. ¡Las ganas que tenía de instalar nuestro taller al fondo…

-Bueh, al fondo no va a ser. Tendremos guita, claro, para ampliarnos, pero tendremos que hacerlo en planta alta..

-¿Cómo en planta alta? Si tenemos un rancho que no tolera otro piso encima. Y es distinto estar todo apretujado… lo dijimos mil veces…

-Pero por eso es que nos dieron tanta guita. Para recimentar la casa y poder edificar encima.

-Pero qué significa eso… me dijiste que perdíamos el montecito al fondo. ¿qué nos queda?

-Nos queda aquí al frente el área edificada y el limonero que está detrás. Después nada…

-¿Ni la pileta?

-La pileta le queda a ellos, con la bomba. Como se quedan con el suministro, nosotros ya ni podríamos llenarla. Menos problema.

-Pero ¿y el agua qué? ¿Cómo vamos a vivir sin agua?

-El agua pasa a ellos, sí, pero nos hacen a nosotros una servidumbre de paso y podremos usar libremente el agua que necesitemos, para lo estrictamente hogareño.

-¡Pero nos quedamos como arrinconados!

-Justamente. Por eso es mejor que podamos salir y ventilarnos, viajar, conocer otros sitios, que siempre anhelamos. Claro que para eso tendremos que esperar a que formalicen los pagos…

-Pero no hablaste que ya teníamos cincuenta mil… en la mano…

-No es exactamente en la mano. No bien concreten su primera fase que es inmediata…

-Bueno, pero ¿qué tenemos ahora?

-La promesa formal de que una vez instalada su planta depuradora en el fondo y hayan echado a andar con el procesamiento programado, con la primera entrega, recibiremos lo acordado.

-¿Y eso cuándo?

-Ya te dije. De inmediato. No bien comiencen…

-De inmediato ya han recibido, ya se han adueñado, de casi todo nuestro terreno. ¿Pero cuándo es “de inmediato” para nosotros?

-Así son los negocios cuando una empresa pujante se ofrece a ayudar a pelagatos como nosotros, querida. No podés pretender que nos den la guita por lo que le entregamos… ya no sería negocio, sería una mera operación de compraventa…

-Pero dijiste que iban a ser cien mil y que se trataba de una servidumbre de paso que no nos iba a alterar nuestra vida… y de hecho se han adueñado de casi todo el terreno, hasta la pileta y el agua que bombeábamos, ahora a gatas si podemos usar el agua, la  pizca de esa agua que era nuestra… resulta que hasta ahora hemos entregado casi todo y hay que esperar para recibir los benditos cien, quiero decir los cincuenta mil… ¿acaso no vinieron a invertir, por qué tienen que esperar que empiece a rendirles el negocio para que nos paguen lo prometido?

-Querida, no son estúpidos, no vienen con guita a invertir, vienen a hacer un buen negocio, que significa que sin desembolsar, usando know how como dios manda, los tipos hacen magia… productos nuevos, reveladores, ¡revolucionarios! y entonces cumplen lo que han acordado.

-¿Pero el acuerdo inicial no era recibir lo que íbamos a recibir antes de entregar tanto, casi todo?

-Bueno, ellos sí saben negociar… nosotros maso y sobre todo, no tenemos el know how… a mí lo que me impresionó fue enterarme que con un terreno así pequeñito, tan cerca de la calle y del río, los tipos iban a iniciar una campaña de polinización mediante drones… ¡eso sí es capacidad! fíjate que teníamos cada vez más problemas con los frutales, que tuvimos que tirar todas las colmenas… vacías. Y estos tipos vienen y te muestran cómo recuperar lo que habíamos estado perdiendo… claro que me prendí de los cien mil o por lo menos de los cincuenta mil, pero lo que a mí me impresionó fue el proyecto…

-Pero, ¿hay pruebas de que eso que decís funcione?

-¿Pero te creés que si no estuvieran seguros, se meterían en semejante bolonqui?

-Por lo que estoy viendo, lo que estamos en el bolonqui, sin frutales, sin terreno, sin agua… somos nosotros, ¡ah y sin guita!…

(una nube oscura cruza el rostro del hombre de la buena nueva: en un ramalazo le viene a la memoria un comentario escuchado casi al azar, entre los emprendedores que acaban de adueñarse del terreno… de que los drones resultaban increíblemente caros para encarar  la polinización, que el costo energético era una carga insoportable, que estaban por ver si lograrían persuadir a toda la localidad de pagar semejantes sobreprecios…)