La impunidad mediática de Israel

por Luis E. Sabini Fernández –

Una vez más presenciamos, tenemos que sufrir la indignidad política de que Israel dibuje la realidad a su antojo y se burle de todas las resoluciones de la ONU que no le interesan o menoscaban sus objetivos.

17 muertos, más de mil heridos palestinos. Cero muertos, cero heridos del lado israelí. Cuesta creer que los palestinos hayan sido los atacantes, los provocadores, los fabricantes de disturbios.

En cambio, con desparpajo aclaró un jefe militar israelí que disparan “contra los principales instigadores”. ¿Instigadores de qué?, si los israelíes tienen cero baja…

En criollo: han tirado a matar a quienes han visto como los que animaban la manifestación; una manifestación sin armas y sin piedras, como aclararon los organizadores fijando como objetivo una “marcha por la tierra” arrebatada en 1948. Y que una resolución de la ONU, la no 194, acordó devolver a “los expulsados”. (no fueron expulsados así nomás, hubo marcada violencia traducida en la expulsión de cientos de miles de pobladores y de miles de asesinatos ejecutados en ese mismo proceso de expulsión.[1])

Pero la impunidad de Israel está garantizada por el lobby sionista y judío en EE.UU. (AIPAC) y por el correspondiente británico (la única merma, insignificante, de apoyo respecto de 1948 ha sido la de la URSS…).

Los británicos son principistas: entregaron la tierra palestina al sionismo para extender sus redes imperiales y cien años después la premier May se apresura a conmemorar todo evento significativo con el genocida confeso Beniamin Netanyahu. (poca mella parece hacerle cierta oposición laborista con Corbyn, Linvingstone y cercanos…).

El sionismo, el Estado de Israel, preserva la estructura victimista (“dispara y llora”)     que está sobre todo amparada por los m i m.[2]

Tomemos al azar un par de publicaciones; una del “centro de usinas mediáticas” y otro “local”. Con los cadáveres todavía tibios de la “limpieza” ordenada por los militares israelíes (basados en la nula importancia que tiene la vida de palestinos para ellos), El Nuevo Herald, periódico de Miami, EE.UU., bajo la firma de Fares Akram y Aron Heller, nos advierte que Israel hará “más contraataques si continúa violencia palestina”.[3] La construcción periodística nos dice que hubo ataque palestino, que hubo violencia palestina y que los militares israelíes actuaron solo en defensa, en respuesta.  Para “impedir los cruces de frontera” como si algunos de los asesinados hubiesen llegado siquiera a pisar tierra que los israelíes consideran israelí ─tierra redimida─ (y los palestinos, palestina ─tierra usurpada─). Lo manifiestamente falso de “la noticia” es que se los haya matado por pisar esa tierra.

Una cruda inversión de la realidad. Akram y Heller nada aclaran que se ha tratado de una concentración pacífica, “sin armas y sin piedras”, como proclamaron los organizadores, para reclamar por la tierra que les arrebataran. Tampoco aclaran que la reunión de decenas de miles de desesperados palestinos reclamando, llevó a los mandos israelíes a diezmarlos para evitar ser arrollados sin armas por el número.

Por su parte, el inefable Perfil, de Buenos Aires, cumple a su manera el acuerdo de cobertura y complicidad ante el agresivo, racista, comportamiento israelí.[4]

Nos cuenta que: “17.000 palestinos participan en revueltas en cinco ubicaciones”. ¿Qué revueltas éstas con todos los muertos y heridos a cargo de “los revoltosos” y con cero baja, ni siquiera rasguños, ni para un soldado del ejército de ocupación?

Perfil, como en general la prensa adicta al Occidente imperial, no transmite verdades, ni siquiera noticias; solo ideología. Como explica magistralmente Joe Lauria, “La misión de los medios corporativos de EE.UU. no es informar […] no es periodismo. Eso es el trabajo de Winston Smith.” [5] Debemos agregar que es la misma misión para medios corporativos que NO son de EE.UU.

Perfil, por ejemplo, en la misma nota afirma que: “Desde 2008, Israel y Hamas se han enfrentado en tres guerras en el enclave palestino.” Un fraseo sereno, aparentemente histórico. Que escamotea la incomparable diferencia de poder de fuego y de devastación de “los contendientes” en esos tres episodios; un ejército, una sociedad. Donde la Franja de Gaza ha puesto los muertos, los heridos, los niños aterrorizados y la destrucción de toda su hostilizada infraestructura (habitacional, energética, sanitaria, comunicacional, portuaria, aeroportuaria, alimentaria… y los israelíes… han puesto los tanques, los aviones, las bombas y algún rasguño “sufrido” en su máquina de matar. Enfrentados en guerras nos cuenta Perfil

Esto, volvemos a Lauria, no es periodismo, no es información.

 

En medio del bloqueo informacional, los títeres políticos, nacionales e internacionales, se pueden dar el gusto de seguir ignorando la matanza de palestinos. Como la de yemeníes o sirios, así como en su momento la de libios, iraquíes, afganos, kurdos, paquistaníes, así como referentes políticos o luchadores por la salud ambiental o periodistas verdaderamente denunciadores, de Honduras, México, Colombia, Brasil y tantos, tantos otros sitios.

Porque pertenecen a la humanidad minus.

¡Qué escándalo si hubiese muerto algún soldado israelí! Porque, claro, pertenecen a la humanidad plus.

Sigan descansando nuestros políticos. A nadie se le ocurra pedirle cuentas a un estado en laborioso trabajo preparatorio de genocidio, y no tan preparatorio.

¿Qué vamos a decir a las generaciones venideras cuando tengamos que dar cuenta de una reedición de Numancia en pleno siglo XXI, el de los derechos humanos?

[1] Diciembre de 1948. La ONU reconoce que “hay lugar para permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares [que] lo hagan” y al mismo tiempo deploran el asesinato por sionistas del enviado especial de la ONU; Folke Bernadotte, sueco, que poco antes había salvado a muchos judíos durante la Guerra Mundial y que en 1948 no aceptó el comportamiento abusivo y violento de los sionistas sobre palestinos desarmados.

[2]  medios de incomunicación de masas.

[3] http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article207557884.html.

[4]  https://www.diariocol.com/2018/03/30/132344/.

[5] “Ocultar las mentiras de EE.UU. sobre la invasión de Libia”, disenso.wordpress, 15 jul 2017. Winston Smith es el protagonista de 1984, la distopía de Orwell,  cuyo trabajo “periodístico” era expurgar viejos artículos de diarios y adecuar su texto a las necesidades del momento, una incesante reescritura de la historia al servicio del poder establecido…

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Uruguay y Argentina. De la incomunicación o de la comunicación sesgada

por Luis E. Sabini Fernández –

El ascenso de Mauricio Macri a la presidencia argentina ha sido en general recibido con mucho regocijo del lado uruguayo. Porque se terminaban las nubosidades y tormentas propias de la relación que ha tenido siempre el Uruguay con el peronismo argentino.

La razón es brutalmente material: el proyecto peronista de un país “hacia adentro”, por ejemplo, dedicado a incrementar el turismo interno (así como la industria nacional, p. ej.) entró en conflicto, agudo, con el proyecto uruguayo, tan implantado al sur del territorio, de aprovecharse de la masa turística “de enfrente” en la larga, hermosa, franja de cientos de km de arena y balnearios…

Francisco Piria, por ejemplo, que iniciara su actividad pionera balnearia en la ùtima década del s. XIX, remató su capolavoro, el magnífico y en su época único en toda América Latina, Hotel Argentino, en 1930. Repare el lector en el nombre del hotel. ¿Qué habría pasado si lo hubiese hecho 15 años después?, cuando Perón popularizaba el selecto Mar del Plata y lo convertía en la meca del turismo popular (y sindical) argentino?

Pero no necesitamos hacer historia contrafáctica; cuando Perón es derribado, 1955, el festejo en Uruguay, fue enorme. El conflicto había calado tanto que cuando en junio de ese año, aviadores rebelados contra el gobierno peronista ametrallan y  bombardean la Plaza de Mayo presuntamente ocupada por partidarios peronistas, pero en rigor lugar de tránsito de la población porteña que trabajaba en las inmediaciones, y son así asesinados, desde el aire, centenares de habitantes de Buenos Aires, en Uruguay esos aviadores −asesinos seriales de civiles desarmados−, serán recibidos como héroes por parte del entorno mediático que “luchaba contra el dictador”.[1]

Este contrapunto abona y se nutre de viejas rivalidades, en las cuales el Uruguay ha sufrido abusos que justifican algunas reacciones, como nuestra resistencia a la actitud imperial argentina con su pretensión de soberanía en las aguas fronterizas (“doctrina Zeballos”) y aun más atrás, en el enfrentamiento al hegemonismo porteño, con las cuales podríamos remontarnos a “la lucha de puertos” de principios del s. XIX. Pasando por la argentinización del tango rioplatense…

Aquella indisposición hacia el peronismo ha llevado al Uruguay al maniqueísmo fácil que es de trámite en este tipo de conflicto con banderías de por medio, es decir chovinismo mediante.

Si la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, la mediáticamente tan vapuleada CFK, era titular de un populismo que promovía el turismo interno y un MERCOSUR para países grandes, Macri devenido su contrincante decisivo, tendrá que ser −basándonos en un maniqueísmo tan falso como redondo− nuestro amigo.

Los medios masivos de incomunicación de masas del país, todo adscriptos a la ideología liberal madeinUSA abonan esa imagen. Dije “del país”, pero bien vale una precisión; los medios masivos, la TV en particular, pero no solamente, amén del dominio mediático norteamericano (hoy habría que decir israelo-estadounidense); goza o sufre el de los emporios mediáticos del otro lado del río. Como el de Clarín, una empresa dedicada al “periodismo de guerra”, como lo ha explicitado alguna de sus figuras claves. Y ya se sabe que durante la guerra, la primera víctima es la verdad.

Y hay que ver las ramificaciones que tiene el emporio Clarín en Uruguay. Radiales, televisivos…

Para pensar en Uruguay, desde Uruguay, tenemos varias emancipaciones pendientes.

 

Volvamos a Macri. Un vero representante del gran capital. CFK es, o era, una dirigente peronista, es decir un ejemplar con oratoria brillante de un bonapartismo periférico. Podrá ser millonaria y haber cumplido con los requisitos mencionados por Quino,[2] pero pertenece al mundo de la política. “De la clase política”. Macri, en  cambio, es un agente empresarial y como tal se ha adueñado del poder político más que por haber ganado una elección porque kirchneristas, con torpeza, la perdieron.

Por ganar una elección democráticamente, Macri no ha devenido político y menos democrático. Conserva su estilo de trabajo empresarial al punto que su gabinete ha sido constituido primordialmente por CEOS (vinculadas al estado argentino; “la patria contratista”, y a transnacionales allí radicadas) más agentes de lobbies, como ser Patricia Bullrich, Gabriela Michetti, Elisa Carrió, Sergio Bergman. Y ostenta seguramente un récord de colocaciones en “paraísos fiscales” entre los presidentes del mundo…

Es difícil que encontremos en nuestro mundo actual una organización social más verticalista que la empresa, con menor democracia interna (salvo, claro, el cuartel).

Ése es el estilo Macri. Por eso los traspiés  que está teniendo, procurando aplicar la disciplina empresaria a una sociedad, la argentina.

No está acostumbrado a discutir ni regatear. Ni él ni la mayor parte de su gabinete.

A tal punto llega el autoritarismo cotidiano. Apenas algunas perlas: 1) un exministro del elenco Ka fue detenido en su hogar a la una y media de la mañana. Reviviendo el estilo de la dictadura. Porque las detenciones judiciales democráticas NO se pueden hacer en la noche. Ya conocemos nuestra constitución: ‘El hogar es un sagrado inviolable. Franqueable de día con orden de juez’; de noche de ninguna manera.

El estilo de allanar en la noche, durante las más profundas horas de sueño se hace para aumentar la vulneración de los allanados.[3]

2) Ante la OMC, en su reunión anual en diciembre, esta vez en Buenos Aires, el gobierno asombró a una serie de democracias bienpensantes, que no podían entender que organizaciones ambientalistas, oenegés dedicadas al control de gestiones públicas, muy legales redes que bregan por un aumento de intereses a las finanzas mundializadas, por ejemplo, fueran de una plumada suprimidas del cónclave. Se trata de instituciones totalmente admitidas en el juego democrático, como ATTAC, AI, Nuestro Mundo No Está en Venta, 11 11 11. El gobierno dispuso incluso del derecho de admisión a periodistas autorizados en todo el resto del mundo a trabajar en su especialidad. La misma oficina central de la OMC tuvo que tomarse el trabajo de advertir a decenas de invitados de no venir a Bs. As. dado que las acreditaciones de la OMC eran inválidas para el gobierno local.

3) la Armada, bajo jurisdicción ministerial, envía un submarino de Ushuaia a Mar del Plata, que sufre una explosión a 3 horas de la partida y durante semanas se ignora la suerte de la nave siniestrada, de sus 44 tripulantes. Otro ejercicio de “periodismo de guerra”. Se supo que la “Armada sabía de irregularidades en la reparación del ARA San Juan. Un documento alertaba que el submarino tenía filtraciones de agua y que hace más de un año navegaba con las baterías en mal estado.” [4]

Este desapego por los derechos  humanos, por las libertades públicas, por la mismísimas vidas humanas, ¿no significan que esta gente confundió las “administraciones” (empresarial y social)?

Y en Uruguay, “vemos”, canales mediante, las penosas escaramuzas del lunes 17, no la demostración de despotismo estatal del jueves 14.

 

[1] Recuerdo por la radio un muy exaltado y aplaudido Augusto Bonardo.

[2]  “Para amasar una fortuna hay que hacer harina a mucha gente.”

[3]  El Estado de Israel practica asiduamente este estilo con los palestinos, particularmente con niños, menores a veces preadolescentes. La ministra Bullrich acaba de hacer un curso acelerado de “seguridad” en Israel.

[4] Diario Panorama DP, Stgo. del Estero, 18 dic. 2017.

 

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¿Qué ven, qué declaran, qué sostienen los lanateucos? 1

por Luis E. Sabini Fernández –

Sabemos que vivimos en un ardoroso y continuo presente, que condena toda temporalidad. Está casi prohibido recordar, porque eso nos puede  ayudar a una confrontación, un análisis comparativo y otros zarandajas conceptuales de escaso curso actual.

La protesta popular del lunes 19 ha recogido según los partes oficiales, 88 policías con heridas y contusiones de (muy) distinta consideración, 70 manifestantes igualmente contusos (o heridos), 60 detenidos… Y una versión, igualmente contusa, herida, o tal vez peor.

De acuerdo con el medio informativo, desaparece alguna de esas tres categorías; la más ausente, tal vez por la profusión de medios amigables con el cambio, ha sido la desaparición de los70 lesionados.

Los lanateucos han recuperado la voz. Y la sed de justicia. Como Catones, han preguntado una y otra vez por la ausencia de voces opositoras condenando los desmanes.

Algunos han recibido las grabaciones de diálogos entre policías pidiendo “manos libres” y la voz de mando diciendo: −no por ahora, todavía no… protéjanse y esperen.

¿Por qué hay que esperar? se preguntan los lanateucos, así como los policías ayer se preguntaban, bajo la lluvia de piedras.

El cálculo de los mandos policiales ha sido bien sencillo, casi contable: esperar hasta compensar –mediáticamente hablando− los atropellos y abusos cometidos por la Gendarmería el jueves, para poder, luego, salir y dar y dar y dar, pero ya legitimados.

Bajo el mando exultante de la adiestrada en Israel Patricia Bullrich, la Gendarmería hizo el jueves 14 una demostración de la pesadilla del poder represivo en la calle. Con un equipamiento costosísimo que el estado argentino habrá de pagar a precio de oro, la Gendarmería actuó como actúan los militares; sin diálogo.

La diferencia fundamental entre policías y militares es que los policías, aun con comportamientos abusivos, están conformados como parte de la sociedad c i v i l. Los militares, en cambio, son entrenados y configurados para actuar ante  e l   e n e m i g o. Por eso, los militares no están ni capacitados ni interesados en dialogar con población. No hablan, no contestan, ni siquiera preguntan. Y la Gendarmería es un cuerpo militar(izado) para el cuidado de fronteras. Situarlo en la tarea policial de despejar una ruta o de custodiar el Palacio de las Leyes es un sinsentido que solo una ministra militarizada puede concebir (y un gobierno que no distingue claramente los derechos de la sociedad civil puede aceptar; lamentablemente parece que ni la sociedad civil lo advierte).

Por eso pasó lo que pasó el jueves pasado.

Pero al no estar con restricciones dictatoriales (más allá de cierto direccionamiento informativo y algunas persecuciones), la sociedad pudo ver el comportamiento represivo, se indignó y en consecuencia, aunque el gobierno “ganó” la calle, perdió puntos.

Se dieron cuenta. No podían seguir así. Porque la sociedad civil se dispuso a ganar la calle, otra vez, ahora reforzada con la indignación.

El gobierno, atento, cambió la táctica. La sociedad civil refractaria al gobierno y contrariada por la infamante quita a los jubilados (que viene doblada, con la concesión de menor presión tributaria a los más acaudalados; lo que se llama un “gobierno de clase”) se presentó masivamente en los alrededores del Congreso para repudiar el proyecto.

Y la policía tranqui. Aquí entran en juego dos estrategias y quien esto escribe no acierta cuál ha sido la más empleada. Los grupos más radicalizados, al ver la pasividad policial, se agrandan, pueden imaginar, delirando, hasta una ofensiva. Y la pueden emprender con más vehemencia (léase piedras, cubiertas quemadas…).

A su vez, así como abundan los trolls[1] que calientan las pavas informáticas, hay servis al estilo de los mistarvim[2] israelíes que “calientan”  la calle.

Una  vez disparado este segundo round con jóvenes impacientes, inquietos, indignados o voluntariosos energúmenos, o con la segunda variante, “ alumnos”  que seguramente ha capacitado la ministra de Seguridad, “el bardo” ya es suficiente para que la policía entre en acción, pero legitimada.

Pasado el momento gandhiano, viene el desquite.

Y aquí entran nuestros lanateucos. Indignados por el sufrimiento acumulado por la policía este lunes 19. ¿Cómo dejaron con las manos libres a esos salvajes? ¿Por qué tuvieron que soportar ese castigo?

Los lanateucos tienen la memoria corta, casi instantánea, como en “El país de no me acuerdo”. Ya no recuerdan los pasitos del jueves 14.

Y ellos arrancan con su flamígera moral el mismísimo lunes 18. Allí hacen las cuentas morales.

El gobierno y Jaimito los deben mirar con complacida indulgencia.

[1]  Un espécimen periodístico de alta floración.

[2] El nombre proviene de la mitología nórdica: duendes.

[3]  Los cuerpos represivos israelíes han desarrollado toda un área de camuflaje para combatir, reprimir y diezmar una sociedad, la palestina, sobre la cual se han asentado, pero que por eso mismo ha seguido conviviendo en un mismo suelo (aunque cada vez menos, menos suelo para palestinos, y más para israelíes). Son judíos sionistas perfectamente adiestrados como natives palestinos. Con sus ropas, su lengua.

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Vida y muerte en Argentina. El submarino desaparecido y un modus operandi

por Luis E. Sabini Fernández –

Argentina es una vez más sacudida por una tragedia.

Y lo que uno puede rastrear es un modus operandi.

Según el cual, se evita el encontronazo con la realidad cuando la realidad es penosa, ardua. Si es que se puede, claro.

Cuando lo de Cromañón, la tragedia se impuso por su inmediatez y su amplitud. Fueron centenares los muertos en un dantesco escenario de incendio, carreras desesperadas por salvar vidas. Aun así, hay que recordar que en la mañana sobreviniente el primer intento de la jefatura política fue destacar la extraordinaria actuación del salvataje, a tal punto que durante un lapso algunos entendimos que se trataba de un agradecimiento a una labor destacada que se festejaba y no de una penosísima tragedia que se había desencadenado poco antes esa noche.

Del mismo modo, el nunca del todo esclarecido ingreso de un tren a un andén sin detenerse que arrojó 52 muertos constituyó una tragedia frontal, sin posibilidad de escamotear la magnitud de la tragedia.

Por esas diferencias entre desenlaces trágicos explícitos y desenlaces trágicos no evidentes, lo que está pasando ahora con el submarino ARA San Juan se emparienta mucho con otro destino trágico y colectivo, también momentáneamente escamoteado, como fue la “Guerra de las Malvinas”. O con un episodio mucho más reciente y como el mismo caso del submarino, tampoco él cerrado; el destino trágico de Santiago Maldonado.

¿Cuál es ese denominador común que encontramos entre los conscriptos de las Malvinas, los tripulantes del submarino y Santiago Maldonado?

Que los encargados de informar escamotean la información, eluden el momento engorroso, oprobioso de confesar una situación que desnude su responsabilidad.

La política de postergar el reconocimiento de la verdad, de encubrir los hechos causantes de una o varias muertes, de escamotear la responsabilidad implica siempre una pertinaz campaña de desinformación y sembrado de pistas falsas (que Santiago Maldonado fue levantado en un ruta, mal vestido y medio mojado; que fue  visto en una feria y hasta que se encontró un pueblo donde todos se parecían extraordinariamente al desaparecido…) lo que desnudó la mala conciencia de quienes “cocinaban el estofado”.[1]

Con los submarinistas de los cuales ahora, pasados 9 días, se busca sólo sus cadáveres, durante los primeros días se tejió toda una cadena de expectativas; se “percibieron” ruidos desde la nave, se intuyeron mensajes que no llegaban a destino…).

Repasemos sintéticamente la info en este escalofriante episodio: el miércoles 15 de noviembre zarpa el submarino de Ushuaia con destino a Mar del Plata. Desde ese mismo día, se pierde el contacto con la nave a 3 horas de su partida. “El primer comandante llevó ‘esperanza’ a las familias. […] dado que hasta ahora, ‘lo concreto es que se cortó la comunicación, nada más’.” (perfil, sábado 18 nov. 2017). Observe el lector lo que testimonia el comandante: que saben eso solo, “nada más”. El comandante parece ignorar, militantemente, el ruido que días después se reconocerá producido a 3 horas de la partida…

En esa misma fecha,  el mismo diario se permite evaluar la calidad informativa [sic]:

“Submarino ARA San Juan | ¿Creés que se informó bien sobre su situación?

Sí – No – Ns/Nc – Votar”.

Como vemos el desparpajo, investido de solvencia informativa, no tiene límites.

El domingo 19 de noviembre, un informativo electrónico nos brinda nueva información:

“Las llamadas no llegaron a enlazar con las bases de la Armada, lo que ’indicaría que la tripula-ción intenta restablecer contacto’. Los intentos de comunicación duraron entre 4 y 36 segundos. El gobierno argentino trabaja ahora para determinar la ubicación precisa del emisor de las señales. El submarino ARA San Juan lleva desaparecido desde el pasado miércoles con 44 tripulantes a bordo. La armada argentina confirma que el submarino desaparecido sufrió una ‘explosión’.”

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/3190921/0/detectan-llamadas-submarino-argentino-desaparecido/#xtor=AD-15&xts=467263

Observemos que ya figura, como al pasar, “una explosión”… Será ésa la explosión que con los días se sabrá sobrevino en la misma jornada de iniciado el viaje…

“Cómo viven la espera los familiares de los tripulantes del submarino argentino desaparecido ARA San Juan” titula Verónica Smink una nota en BBC Mundo, Argentina, 22 noviembre 2017:

“Cuando se anunció en Argentina el jueves 16 de noviembre que el submarino argentino ARA San Juan estaba desaparecido desde el día anterior, la Armada de ese país se mostró calma y confiada de que se trataba de un simple problema de comunicación.”

Una semana más tarde el ánimo cambió drásticamente. La Armada admite que ya se entró en una ‘fase crítica’: si no encuentran el submarino en las próximas horas los 44 tripulantes a bordo podrían quedarse sin oxígeno.

Es decir, los mandos náuticos nos plantean que la ausencia de comunicación durante una semana no ofrecía dudas ni problemas; sólo que prolongándose pasada la semana, ‘podrían quedar sin oxígeno”. Todavía, la explosión escuchada en las primeras horas de iniciado el viaje no tiene ninguna relevancia para esos mandos…

En ese miércoles 22, a una semana del silencio, Verònica Smink sigue informando: “que se diera a conocer este martes que unos ‘ruidos’ supuestamente provenientes de la zona de búsqueda no eran del submarino.”

“Esto generó una gran desilusión en los familiares”, contó Duga.

“Antes, también había generado enorme expectativa el anuncio de que se habían detectado 7 llamadas satelitales que podrían provenir del submarino, cosa que también se descartó.”

“Frustración y enojo”

“Estas ‘versiones’ −todas difundidas ampliamente por la prensa local− han generado mucha frustración y enojo entre los familiares.”

“Es lógico que pase eso porque se crean falsas expectativas”, dice Jorge.

“El especialista dijo a la radio FM Milenium que unas diez personas se descompensaron.

Parecería que estamos en el momento del relato de cuando veían a Santiago Maldonado en todos lados promoviendo insensata esperanza.

Todavía ese miércoles 22, podemos leer acerca de actitudes esperanzadas: “El submarino es una caja de sorpresas, está hecho para no ser detectado. Capaz están navegando a poca velocidad”, señala, esperanzado [un pariente].” (ibíd.)

Observemos que hasta se inventan ruidos provenientes del submarino, que como, lógicamente no existen, tienen que ser descartados poco después.

Y el tiempo pasa.

El jueves 23 de noviembre, va surgiendo la verdad cruda, que estuvo cociéndose a fuego lento durante una semana:

“Validan explosión vinculada a submarino argentino desaparecido.” / Telesur, 23 nov. 2017.

Validan ahora lo que se había registrado tantos días atrás, a pocas horas de la partida… ¿por qué la validan ahora y no antes?

Todavía en medio del desmayo generalizado, se mantiene la llama de la esperanza:

‘En Argentina, sin embargo, todavía no se pierde completamente la esperanza de que la historia del ARA San Juan tenga un final diferente al de la tragedia del Kursk.’ [el submarino ruso hundido en los ’90, con todos sus tripulantes muertos, aunque en momentos distintos; se pudo leer lo escrito por quienes sobrevivieron a una explosión inicial, que fueron 23, muertos finalmente por falta de oxígeno] (Telesur, 23 nov. 2017).

¿El escamoteo como política expresa resistencia a la muerte o a verdades incómodas?

[1]  Véase una excelente biografía de Santiago Maldonado, por Florencia Alcaraz en Anfibia, 11 nov. 2017.

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