Dimensión canalla de los comportamientos israelíes

por Luis E. Sabini Fernández –

Israel ha ido acrecentando su presión sobre la población palestina, desmantelando sus medios de vida, comunicación, transporte, sanitarios, educacionales, convirtiendo a  la población palestina en islotes cada vez más segregados en los territorios mayores aun no deglutidos por el Estado de Israel ─Cisjordania fundamentalmente─ y en el caso de la Franja de Gaza, un régimen de cárcel a cielo abierto donde la segregación y el sitio que sufren ese más de millón y medio de palestinos parece contar con la anuencia mundial, en rigor la de los grandes poderes planetarios. “[…] la estrategia de asedio de las fuerzas israelíes de ocupación en Gaza y Cisjordania, una combinación peculiar de lo medieval y lo moderno. Aquí tenemos literalmente un estado de sitio que es permanente, una forma indefinida del ‘estado de excepción’ cuyo final es difícil de imaginar o concebir. Poblaciones enteras han sido deliberadamente aisladas de la posibilidad de seguir una vida cotidiana normal en lo que efectivamente era una ocupación colonial tardía […]”. Así define Jules Etjim [1] esa situación.

El “estado de excepción” dictado por el EdI es el que facilitó que la Marcha del Retorno, un reclamo palestino para volver a las tierras que le fueran violentamente arrebatadas primero y confiscadas después, programada y llevada a cabo desde el 30 de marzo ppdo. se convirtiera en la razón o la oportunidad para que las fuerzas armadas israelíes mataran, a lo largo de varios viernes, a centenares de palestinos desarmados y sin piedras [2] e hirieran a  varios miles.

La Marcha del Retorno, entonces puso en blanco sobre negro el carácter racista, despótico, genocida del EdI.

¿Cómo se atreve Netanyahu y la plana mayor israelí a tales atropellos, a semejante comportamiento? Porque campea la impunidad.

La dimensión canalla se expresa multifacéticamente. Otro ejemplo: el gobierno israelí ha llevado a sus más minúsculos niveles el suministro de energía a la FdG. En el anuncio de tan drástica reducción, que significa una vida cotidiana para casi dos millones de habitantes o mejor dicho sobrevivientes en el territorio gazatí, con muy escasas horas de energía diaria (6, 4, 2, no sabemos), aclaran que mantendrán los servicios de ayuda humanitaria.

Suponemos que esa última aclaración es de las que tranquilizan las conciencias democráticas y occidentales.

Lo registro como expresión de pensamiento doble tan bien descrito por George Orwell.

Pero la dimensión canalla y el pensamiento doble proliferan.

A fines de junio fueron secuestrados tres jóvenes israelíes. Poco después se encontraban sus cadáveres. Observe el lector que desde el 30 de marzo las fuerzas de seguridad israelíes inauguraron ese nuevo círculo del infierno decidiendo el asesinato colectivo de gente desarmada como explicamos en los párrafos precedentes.

El asesinato de esos tres israelíes es la respuesta sorda, la venganza, mínima, simbólica de palestinos desesperados e impotentes ante la imposición brutal de matanzas colectivas. Pero cómo reacciona la dirección sionista: “Beniamìn Netanyahu aseguró que Hamas pagará por el asesinato de los jóvenes […] El Gabinete israelí se expresó a favor de una acción militar. El ministro de Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, pidió una gran ofensiva aérea y terrestre en la Franja de Gaza. […] A su vez, el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, reiteró ayer sus palabras del día anterior: Consideramos a Hamas responsable del secuestro y asesinato. Seguiremos persiguiendo a los asesinos de los adolescentes. No descansaremos hasta que les pongamos la mano encima.”

“El presidente estadounidense, Barack Obama, ya había condenado ‘de la forma más contundente posible’ el asesinato de los jóvenes, lo que fue ratificado por el Departamento de Estado un día después. Sin embargo, la portavoz Harf no aportó pruebas concretas sobre la responsabilidad de Hamas en el asesinato aunque reiteró en varias ocasiones que existen ‘muchos indicios’. [3]

La cita de los últimos párrafos  proviene de infonews que encabeza su texto con el equívoco título de “Crímenes de israelíes”. Obviamente se refería al asesinato de los tres israelíes a manos palestinas y no el de centenares de palestinos a manos israelíes.

Esa reacción de Lieberman, Yaalon, Netanyahu, desgarrándose las vestiduras por la sangre vertida es lo que consideramos canalla cuando esos mismos dirigentes han sido fundamentales en el derramamiento de sangre palestina, acontecida justamente antes, mucho antes e inmediatamente antes.

El comportamiento israelí ha ido dando cada vez más razón a aquellos judíos temerosos ante el avance sionista. Uno de ellos aludía “al gato que estrangula sin hacer sangre”.

¿Qué nos advertía, por ejemplo, Isaac Leib Peretz en 1906, cuando el sionismo se estaba desarrollando con enorme vigor?

[…] temo que sobre las ruinas, en lugar de lo nuevo construyáis algo pero, más oscuro y frío. […] y la justicia […] os abandonará. Y no lo notaréis, porque para eso son ciegos los que triunfan y oprimen. […] Construiréis cárceles para encerrar a quienes extienden el brazo señalando el abismo en que caeréis.” [4]

Pero Peretz era un judío que hablaba de humanidad. Ese concepto parece raído y caduco para el sionismo. Y la lengua de Peretz era el yiddish. Que el sionismo desprecia.

Poco antes Peretz había señalado: “¿No decís acaso que la humanidad cual ejército hacia el frente, deberá marchar al compás que marquen vuestros tambores? Pero la humanidad no es un ejército.”

La cuestión hoy es si Israel es una sociedad que tiene su ejército o un ejército que tiene una sociedad.

[1]   “Notas sobre Siria y el advenimiento de la tanatocracia global”, www.rebelion.org., 24/7/2018.

[2]  Porque las pedradas eran la justificación de repetidos asesinatos de apedreadores o, en el  caso de niños, de quebradura sistemática de los huesos de sus bracitos.

[3]  http://www.infonews.com/nota/151882/para-ee-uu-hay-indicios-que-apuntan-a-hamas.

[4]  Esperanza y temor, Asociación Racionalista Judía, Buenos Aires, c:a 1940.

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¿De qué se avergüenza David Barenboim?

por Luis E. Sabini Fernández –

Se entiende que Daniel Barenboim esté apenado por el desarrollo de un proceso, el israelí, que hiere sus convicciones y sensibilidades.

Pero el deslinde que él acomete revela una increíble ensoñación de lo que ha sido, históricamente, el sionismo y la formación del Estado de Israel.

DB es sincero; rememora lo que dijo en 2004; que la declaración de independencia del EdI constituía “una fuente de inspiración para creer en los ideales que nos transformaron de judíos en israelíes“. ¿De dónde extraer semejantes creencias? Cita a continuación pasajes de la mencionada Declaración: “El Estado de Israel promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; […] asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo.” Y rubrica: “Los padres fundadores del Estado de Israel que firmaron la Declaración entendían que el principio de igualdad era el cimiento de la sociedad que estaban construyendo.” [sic].

Estas ”declaraciones” de la dirección sionista en 1948 coinciden extraordinariamente con el “espíritu democrático” de la ONU, Los Aliados y el aire de la derrota al nazismo. Barenboim cita otros pasajes de dicha declaración; “Proclamamos el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel, que será conocido como el Estado de Israel.” Esta última frase revela que la reciente decisión del gobierno fascista[1] se ajusta totalmente a los designios iniciales del sionismo en el flamante estado israelí, es decir judío (con las consiguientes excusas a todos los judíos que no se identifican con el Estado de Israel).

Pero DB no cita este otro pasaje, mucho más caro a los fines sionistas: “El Estado de Israel  permanecerá abierto a la inmigración judía y el crisol de las diásporas”. Este otro pasaje  “muestra las cartas”: se fomentará el establecimiento de judíos en Palestina/Israel; el crisol no será de razas sino entre judíos. Para lo cual los fascistas de entonces no escatimarán medios. El párrafo remata con esta otra frase; “promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes.” Esta segunda parte podría justificar la interpretación de DB, pero conociendo la estrictez de la ortodoxia sionista, tiendo a interpretarla como “frase de compromiso”, o concesión de palabra; se promoverá el desarrollo para beneficio de todos los habitantes, pero habitantes son los que deciden con su conciencia (judía) y no los ocupantes “casuales” que pueda albergar en 1948 Palestina (aunque esos habitantes “casuales” hayan vivido en esa tierra por más de un milenio…)

En rigor, lo que sostenía el sionismo, entonces, era algo muy distinto, diametralmente distinto a los buenos deseos rememorados por DB.

Muchos analistas palestinos, olímpicamente ignorados en Occidente, han explicitado el terror con que el sionismo se fue adueñando de la tierra palestina. Afortunadamente, desde la década del ’80 varios historiadores judíos, israelíes, desarrollaron el mismo enfoque  dejando a un lado la muy mentirosa historia oficial israelí y revelando episodios, planes, estrategias para el asentamiento y el dominio judeosionista del país.[2]

Veamos el comentario de Gideon Levy a la ley del estado-naciòn que el gobierno acaba de aprobar, en su nota “Una ley que dice la verdad sobre Israel” (14/07/2018):

La ley también pondrá fin a la farsa de que Israel es “ judío y democrático ”, una combinación que nunca ha existido y nunca podría existir debido a la contradicción inherente entre los dos valores que no pueden conciliarse, excepto mediante el engaño.”

Esto no es novedad. Entre los investigadores que hemos mencionado, designados “Nuevos historiadores”, Ilan Pappé, por ejemplo, luego de analizar el racismo imperante, las mentiras sobre las que se construyó el relato de la “independencia” del Estado de Israel, examinar investigaciones de diversas matanzas colectivas de aquel período (lo que le ha valido tener que abandonar su país natal y buscar refugio, donde vive actualmente, en Inglaterra) tiene un escrito significativo; “No, Israel no es una democracia”  (invitamos al lector a que lo lea, es de 26/5/2017).[3]

Pappé analiza y desmonta lo que llama “mitos fundacionales de Israel”, que vemos en tantas visiones de la historia israelí, como la de DB: el del éxodo voluntario de la población palestina; el de un frágil Israel ante un poderoso enemigo árabe; el de un deseo de paz expresado por Israel al finalizar el asentamiento (violento) de 1948.

Veamos lo que dice Richard  Falk alto comisionado de la ONU, muy interiorizado del conflicto palestino-israelí:

Durante varios años, Israel ha jugado con el consenso diplomático establecido en torno a la solución de dos estados para resolver el conflicto. Israel tenía mucho que ganar del mantenimiento de ese consenso. Podía decir a la opinión pública de su propio país y del resto del mundo que estaba haciendo todo lo posible para llegar a un final pacífico del conflicto. Y al hacerlo, Israel ganaba tiempo para expandir los asentamientos hasta que su extensión y magnitud sirviera para negar toda perspectiva razonable de revertir ese proceso y proceder a su desmantelamiento.” (“La ‘troika’ del Likud y la muerte del ‘proceso de paz’ de Oslo”, 7/9/2015).

Esto no lo ha hecho Israel en 1993 (fecha de los “acuerdos” jamás alcanzados a los que se refiere  Falk, como de Oslo). Esto lo hizo en 1947, 1948, en el mismo momento de plasmación del EdI. Basta leer al considerado padre de dicho estado, David Ben Gurión.

“[…] la paz para nosotros es un medio. El fin es la completa y total realización del sionismo. Sólo para eso necesitamos un acuerdo” (9/VI/36).[4]

El periodista australiano John Pilger anota: “Cuando fui como un joven reportero por primera vez a Palestina en […] 1969 me alojé en un kibutz. […] En el kibutz nunca se usaba la palabra “palestino”. Pregunté por qué. La respuesta fue un silencio problemático.

Una noche durante la cena les pregunté por las siluetas de personas que se veían a lo lejos, más allá de nuestro perímetro.

“Árabes”, dijeron, “nómadas”, casi escupiendo las palabras. Dijeron que Israel, refiriéndose a Palestina, había sido prácticamente una tierra baldía y que una de las grandes hazañas de la empresa sionista era lograr que verdeciera el desierto.

Pusieron el ejemplo de su cosecha de naranjas Jaffa que se exportaba al resto del mundo […] Era la primera mentira. La mayor parte los naranjales y de los viñedos pertenecían a pales-tinos que habían labrado la tierra y exportado naranjas y uvas a Europa desde el siglo XVIII.

En todo el mundo colonizado [los colonialistas] temen la verdadera soberanía de los pueblos originarios.[5]

Glosemos a Alison Weir, otro judío lúcido y consiguientemente enfrentado a la construcción sionista, en su nota  “¿Por qué EE.UU. honra a un rabino racista?” (CounterPunch, 12-04-2014) donde examina la importancia de una rama principal del judaísmo, imperante en el EdI, el jasidismo y el último Rebe, Menachem Schneerson. Uno de sus fundamentos: “los judíos son una especie totalmente diferente que la de los no-judíos, y […] los no-judíos sólo existen para servir a los judíos”. Weir aclara que estas verdades no se publicitan tanto, al punto que muchos de sus seguidores las desconocen. Lo cierto es que el jasidismo forma parte sustancial del proyecto sionista.

Mencionamos uno de los Nuevos historiadores, Pappé, con una conciencia crítica  de la política emprendida por el sionismo. Otro de los Nuevos historiadores, en cambio, aun desmistificando la historia oficial israelí y estableciendo documentadamente lo acontecido, admite ese comportamiento precisamente. Benny Morry: “Las masacres fueron un mal necesario, sin eso no se hubiese establecido un Estado judío.[6]

La insurgencia guerrilleril de algunos agrupamientos palestinos empañó la situación porque la violencia sionista se podía ver solo como defensa institucional.

DB se plantea la pregunta: “¿Puede el pueblo judío, cuya historia es testimonio de sufrimiento incesante e implacable persecución, permitirse ser indiferente a los derechos y el sufrimiento de un pueblo vecino? Se refiere obviamente a los palestinos. La alusión es profundamente inexacta: los palestinos no son vecinos de los israelíes; los israelíes fueron ocupando Palestina y desplazando a los palestinos, arrinconándolos, mediante métodos bastante violentos como razzias, violaciones, asesinatos allá por 1948 (y desde bastante antes), y posteriormente mediante derribo de viviendas y barrios, expulsiones y otros acosos.

Los palestinos no son vecinos. Son algo más profundo, históricamente considerados. El concepto de vecinos los iguala. La relación entre ocupante y desplazado nunca es de igual a igual. DB escamotea, sin querer o queriendo, el filo del problema.

DB reivindica un lugar para Israel “en la familia de las naciones ilustradas”. Una concepción dual y burguesa del mundo, de las sociedades humanas que habría que cuestionar desde el mismísimo concepto de ilustración. ¿Quién es más ilustrado? ¿El tecnófilo que arruina el ambiente pero realiza formidables construcciones ingenieriles o el campesino analfabeto que sabe cuidar la tierra, los alimentos, el agua?

En fin, a lo largo de su nota con el significativo título “Por qué hoy me da vergüenza ser israelí”, presenta una visión edulcorada del historial sionista que está muy reñida con la realidad que afortunadamente siempre rechazaron algunos judíos (y varios no judíos).

La dirección fascista del EdI se siente amparada por “los grandes poderes mundiales” (estados como EE.UU. o el Reino Unido, y ramas de actividad como la armamentista, la de seguridad, la laboratoril, la cibernética). Encuentra al mismo tiempo cada vez mayores resistencias. DB remata su proclama aclarando que no cree “que el pueblo judío haya vivido veinte siglos, entre persecuciones y el sufrimiento de crueldades infinitas para convertirse ahora en opresores e infligir crueldad a los otros. Esta nueva ley hace exactamente eso.”

Gran desconocimiento, radical, de la realidad. Esa ley apenas refrenda lo que es y ha sido la política práctica y cotidiana del estado israelí sobre la sociedad palestina: detención sin orden judicial, de niños incluso, y generalmente levantando a los que van a ser detenidos de la cama, a la madrugada; tirar a matar sobre palestinos que podían portar una rueda, o una tijera o por mero placer de hacer puntería, balear los tanques de agua, siempre escasa, drenar los efluentes del territorio llamado Israel hacia la Franja de Gaza, que es el suelo más bajo, costero, de Palestina, inutilizarle sistemáticamente usinas depuradoras, puertos o aeropuertos, obligar cotidianamente a cada trabajador palestino que sume a su jornada de 8 horas, otras 5 o 6 para transportes cortísimos que la población israelí, con auto o en bus, cubre en minutos. Desde hace décadas la ocupación castiga cruelmente a esos otros, que para Golda Meir ni existían.

A Daniel Barenboim lo avergüenza, y con razón, el Israel de 2018. Pero lo que a él lo avergüenza no empezó en 2018, ni en 2008, ni siquiera en 1948.

Viene en el “paquete” sionista. Con las mejores intenciones, claro, como siempre.

[1] El calificativo fascista no tiene connotación; es sencillamente el nombre que le correspondía en las décadas del ’30 y ’40 a lo que hoy se llama Likud o gobierno de Netanyahu. Si por alguna razón, luego de la 2GM dejaron de calificarse así, es cosa de “ellos”.

[2]  Hubo historiadores judíos anteriores que fueron revelando verdades (como Simla Flapan). Decimos judeo-sionista porque en el exterior y fundamentalmente en EE.UU. fue difícil por décadas separar esos atributos. En los últimos años, y ante la brutalización siempre en aumento del proceso sionista, se ha ido gestando un sector judío estadounidense que se está separando de las redes de apoyo judeosionista en EE.UU. a favor de Israel (AIPAC, ADL, IATI, AJC).

[3] Véase además La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2008; Genocidio progresivo en Palestina, compilación de artículos, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2017.

[4]  http://www.radiojai.com/rj/noticom.php?cod=MTM0ODU4MA= ”Haciendo historia”.

[5] “Por qué Palestina sigue siendo el problema”, Counterpunch, 17/7/2015.

[6]  http://www.psicoeducacion.eu/node/472.

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“Amistoso” Argentina-Israel, ¿qué falló?

por Luis E. Sabini Fernández

El traspié sufrido por Israel con la cancelación del partido amistoso Argentina-Israel repite, una vez más, una enseñanza que tantas veces hemos aprendido en cuentos y parábolas infantiles: “la codicia rompe el saco”.

Los planetas parecían alineados para que Israel se hiciera de un nuevo triunfo en la seguidilla de avances y conquistas, de impunidad y desinformación, recursos con los que se ha ido acostumbrando a ganar en los últimos tiempos.

El fascista[1] Beniamin Netanyahu ha armado un gabinete con alegres asesinos confesos de palestinos, como Naftali Bennet, ministro de Educación, que tranquiliza a su público bagatelizando tales asesinatos; “He matado a muchos árabes en mi vida. No hay problema con eso”.[2] O la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, que aboga por la muerte de madres palestinas, “porque paren serpientes”… (ibíd.).

Hace apenas mes y medio, se atrevieron a asesinar a centenares de palestinos desarmados y en actitud pacífica. La primera vez que aplicaron “la doctrina Bennet” sin subterfugios; hasta ahora  aprovechaban a una adolescente desesperada armada de una tijera, por ejemplo, para matar a “la terrorista” y eventualmente algún palestino próximo; más tradicionalmente, tirar a matar a apedreadores, muchos menores, previamente calificados como “terroristas”.[3]

La brutalización cultural y el consiguiente encanallamiento ético de Israel parece “permitirle” ahora matar palestinos sin causa ni peligro a la vista. Israel va ingresando así a escalofriantes categorías jurídicas, como la de homo sacer, de Giorgio Agamben, o la de untermenschen de Lothrop Stoddard.  Stoddard, supremacista blanco, acuñó, por ser racista estadounidense, el término en inglés, “underman” (1922), pero se popularizó en alemán, entre otros motivos por su adopción por los nazis. Se refiere a quien carece de todo derecho, incluido el de vivir, asemejándose así al concepto que acabamos de mencionar de Agamben. Así, lo que Stoddard concibió para afros, los nazis para judíos, los israelíes lo han ido adoptando para palestinos… lo común es la pérdida radical de derechos… de los otros.

Lejanos los tiempos en que siquiera algunos sionistas visualizaban al campesinado árabe palestino como étnicamente unido a la sociedad judía anterior al Islam y al cristianismo; incluso tiempos posteriores en que veían a los palestinos como intrusos, que les habían usurpado [¡sic!] la tierra sagrada. Ahora corren tiempos  en que la tierra judía, totalmente escindida de su historicidad, ha sido colocada en un lugar inaccesible a humanos vulgares, como nosotros. Desde allí el gabinete Netanyahu, reforzado por la dosis Trump, se permite nuevos atropellos, nuevas falsedades.

Así llegamos recientemente a la reafirmación trumpiana de Jerusalén como capital total y exclusiva de la judeidad, ignorando una convivencia milenaria en esa ciudad-enclave de las tres grandes religiones monoteístas, tan parecidas entre sí, por su relación con lo jerárquico y la veneración al poder…

En este proceso triunfal y triunfalista del eje EE.UU.-Israel (o más precisamente Israel-EE.UU.), Israel “abrocha”, con mucho dinero, un partido “amistoso” entre Israel y Argentina en vísperas del mundial. Israel paga hospedajes, traslados y mucho cash para la AFA, trastornando “apenas” el itinerario y la preparación del seleccionado argentino con una visita a Israel. Por once millonejos (que Israel ni siquiera desembolsa, porque provienen con seguridad de los fondos que permanentemente suministra EE.UU. a Israel), Israel conseguía un espectáculo local con la pulga universal… en Tel Aviv o Haifa.

Todo iba como sobre ruedas. Entonces, Miri Regev, la ministra de Deportes (y Cultura), sintiéndose dueña de la situación, estiró la cuerda; −hagamos el encuentro en Jerusalén, justo cuando EE.UU. inaugura su embajada…

 

Hasta entonces, los activistas del boicot a Israel estaban intentando una campaña para que Argentina no aceptara hacerle el juego a la geopolítica israelí bajo pretextos deportivos.

Se hicieron concentraciones ante la AFA en Buenos Aires, repudiando el oportunismo de ingresar a la estrategia israelí o israeloyanqui por un puñado de dólares y se  publicaron cientos de gacetillas denunciando el comportamiento racista y artero de la política represiva israelí, que incluye balear en las piernas y/o en los pies a jugadores de la selección de fútbol palestina, pero la jugada diplomática no se detenía…

Entonces, el BDS,[4] asentado en Barcelona, ensangrentó varias camisetas 10 aludiendo a todos los muertos desarmados e indefensos que los militares israelíes, fríamente organizados, habían estado desangrando en los días, sobre todo viernes, de abril y mayo…

Y se produjo un clic. Si todo había estado confluyendo hacia la jugada maestra de Regev, jalonando un encuentro Trump-Netanyahu (al que por la situación interior argentina, no se podría sumar Macri), tras la asonada en Barcelona, los jugadores, al parecer con Messi a la cabeza, dijeron no. Adujeron miedo. Y se negaron valientemente a seguir la operación.

Se perdieron los millones. Pero los jugadores ganaron en tranquilidad y concentración viajando directamente de Barcelona a Moscú. Y en dignidad.

El poder no está acostumbrado a tropezar. Ni siquiera con la realidad. ¡Netanyahu llegó a llamar dos veces, por teléfono a Macri! para anular la anulación. No tenía la menor idea del carácter de la negativa. Y de que no siempre rige la disciplina de cuartel. A la cual, él seguramente sí está muy acostumbrado.

Ya con la delegación argentina en Rusia, surgieron las críticas a la ambiciosa Regev. Pero era tarde. Su soberbia la había, los había, perdido.

Bueno es recordar, o enterarse, que Regev, otra integrante del gabinete de racistas y asesinos de Netanyahu, durante violentos disturbios contra los africanos en Tel Aviv incitó a la multitud calificando a las víctimas de “cáncer”.[5] Pero luego se desdijo; pidió disculpas… a los enfermos de cáncer.

¿Puede el lector vislumbrar el caldo tóxico de chovinismo, necio orgullo nacional (no hay otro) y racismo supremacista que asuela a Israel?

Eso estuvo siempre en Israel, pero larvado. El strip-tease que conlleva el mero ejercicio del poder desenfrenado, permite visualizarlo mucho más claramente.

 

 

[1]  Ningún insulto. Referencia a su pertenencia política histórica.

[2]  Richard Silverstein, “El gobierno más racista y extremista de la historia de Israel”, 15/5/2015.

[3]  Hay que decir que la barbarie sionista, como la fascista o la nazi, tiene gradaciones: cuando la pedrea se convirtió en el medio de protesta palestina contra la ocupación de su país, porque más y más población se fue dando cuenta que las conversaciones diplomáticas no iban a parte alguna y los abordajes guerrilleros tampoco; la intifada de 1987 surgió como un estallido de cólera colectivo. Los soldados israelíes se dedicaron a aprehender a los apedreadores y, con una piedra grande, pesada, quebrarle los brazos, los bracitos a menudo preadolescentes. Una pedagogía probablemente bíblica. Porque el sionismo es seguidor de mandatos bíblicos. Dedicados a ver si pueden repetir en los siglos XX y XXI lo que Yahvé les habría otorgado, según los testimonios rabínicos, sobre los pueblos de la zona; el tratarlos (y exterminarlos) a espada… (al Amorrheo, al Cananeo, al Hetheo, al Pherezeo, al Heveo, al Jebuseo…). Entrados al s. XXI ya no les alcanza quebrar huesos…

[4]  Movimiento palestino de Boicot, Desinversiòn y Sanciones al Estado de Israel.

[5]  Richard Silverstein, ob. cit.

 

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Armando una red de apoyo a los soldados israelíes

por Luis E. Sabini Fernández –

También ente nosotros tenemos familias dinásticas y transnacionales.

Alejandro Bulgheroni, hijo de empresario petrolero que anudara lo que tuvo que anudar para convertirse en principal proveedor de YPF durante la última dictadura cívico-militar y así acumular poder y dinero, junto con su hermano Carlos tienen una fortuna estimada en 5 mil millones de dólares y se lo considera el namberguán de riqueza en Argentina.

Y hace ya décadas, AB anudó sus amores con Bettina Guardia, entonces coordinadora y mano derecha del ministro del Interior y secretario general de la presidencia, Carlos Corach, durante el menemato, período recordable por su inaudita corrupción y entrelazamientos de poder.

Lo de Alejandro y Bettina es indudablemente otro entrelazamiento de poder. Al mejor estilo de las dinastías que conocemos en el pasado (y en el presente) en todos los continentes.

ÉL ES EL CAPITAL ACTUANDO

Mientras él invierte materialmente, ella lo ha hecho espiritualmente.  A caballo de sus millones, él ha ido expandiendo inversiones y rentabilidades hacia, por ejemplo, Uruguay. Ha hecho, allí, un megatambo con una nueve mil vacas en el corazón territorial del Uruguay, aprovechándose del intendente del Partido Nacional ─pocas  veces una designación cosecha tanto escarnio como en este caso en que su titular promueve la inversión extranjera y la entrega de tierra a no nacionales─ .

ELLA, LA SOLIDARIDAD

Bettina, mediante sus “Puentes de Esperanza”, audiciòn radial, se dedica a mostrar las mejores facetas del mundo. Hace unos años, por ejemplo, viajó a México para entrevistar a un hombre solidario dedicado a mejorar la sociedad: Carlos Slim, entonces el multimillonario mayor del planeta. Pero Bettina no viajó hasta México para saber de sus muchos miles de millones de dólares; fue a entrevistarlo por su deslumbrante bondad.

También ha encarado un taller, “Mensajeros de Francisco”, dedicado a apoyar la capacitación de jóvenes minusválidos. Nos quedamos sin saber si este emprendimiento es respuesta al  crecimiento registrado en algunas provincias del país de escuelas diferenciales, que atienden el aumento de niños con diferentes formas de retardo motriz, intelectual y otras penosas malformaciones, casi todas ellas ocasionadas por la invasión generalizada de agrotóxicos para mejorar las tasas de ganancia de los empresarios “del campo”.

Desde 2016, encarando otro mensaje de paz, se ha dedicado a enaltecer la labor de soldados israelíes que terminado un período de servicio[1] vienen en un programa titulado “Mochileros sin fronteras”, que por ejemplo han llevado a cabo en San Miguel, en el GBA.

Es emocionante la plasticidad mental de estos abnegados viajeros. que se dedican durante la colimba a abusar de la población local, a jugar al blanco con las cabezas de palestinos que a veces tienen una piedra en la mano, a veces, un neumático  (para incendiar), a veces absolutamente nada, puesto que las autoridades israelíes no consideran delito ese tipo de ejercicio de puntería.[2] Al contrario, contiene algo deportivo; cada vez que aciertan derribando un cuerpo, los compañeros suelen festejarlo, como un gol. Habla de la estatura moral de este ejército.

Los soldados israelíes abusan también pasivamente. En los puestos de control (check-points) que Israel ha diseminado en todo el territorio palestino, se dedican a enlentecer, racionalmente, el ritmo del tejido social palestino hasta el paroxismo. Hay ya decenas (tal vez centenares) de partos en la calle del puesto de control porque las parturientas palestinas carecen de servicio hospitalario en su lugar de residencia y los soldados demoran horas, muchas horas, cualquier autorización de paso. Así, la inminente madre termina agachada pariendo allí, lo más separada posible del puesto de guardia, a veces acompañada, a veces sola.

Esa forma de nacer no es, como sabemos, del todo segura ni aséptica. La estadística de partos con bebés muertos es altísima. Bueno, otra vía indirecta de control de natalidad.

Los soldados israelíes tienen otras actividades de servicio más dinámicas y nocturnas, como, por ejemplo, los allanamientos a las 3 de la mañana. Se rodea una casa habitada por palestinos y en el momento del sueño más profundo, sobre todo infantil, se procede al allanamiento, con estrépito y al recuento de la población adulta e infantil, todos levantados de los lechos, igual que se hace en los recuentos carcelarios. A veces, el procedimiento forma parte de una detención policial, no judicial, que en Israel puede recaer en adultos o en menores. Se han llevado detenidos, y quedan presos meses  o años, niños de 12 o 13 años. Sin necesidad de juicio alguno. Este año, se hizo tristemente famosa la detención de una menor de 16 años que ofuscada porque en el allanamiento balearon en la cabeza a su primo de 15 (que está, sigue estando, en situación delicadísima y con secuelas de por vida), abofeteó a uno de los soldados. Días después, mejor dicho noches después (porque el procedimiento inicial también había sido nocturno) vinieron a detenerla. Se la llevaron con su madre y su prima.

Con ellas tras los barrotes, un personaje del mundo mediático, esos que se llaman periodistas, propuso que el mejor tratamiento para alguien que, como ella, Ahed Tamimi, había ultrajado al ejército israelí (que se llama “de Defensa”) era violarla a solas en la celda… Otra vez apreciamos la estatura moral esta vez en lo mediático.

Bueno, luego de esos servicios en la patria bíblica la buena de Bettina Bulgheroni nos regala las bondades que vienen a hacer aquí, a la Argentina: visitas sociales, colaboración en comedores barriales y otras acciones en zonas carenciadas como la mencionada en San Miguel.  Del  año sabático que reciben los soldados israelíes como premio a sus trajines militares ─la ocupación colonialista, por ejemplo─ se les pide que combinen vacaciones pagas  con dos semanas de este otro “servicio”;  ‘convivir con la realidad del desamparo, de los excluidos del sistema’.

¿Por qué?

El embajador israelí en el país, Ilan Sztulman, lo aclara en el Mensaje de B.B: la consigna es bien sencilla: “hacer un mundo mejor”. Y es “sagrada”. Y se fundamenta, en “uno de los principios morales del pueblo judío: ’Reparación de la humanidad’ [sic].[3]

Es el súmmum de nuestra filosofía”, proclama el embajador.

Agrega algo significativo, al estilo de aquella poesía de Jacques Prévert que nos hablaba de cómo se exaltaba la patria, la paz, la felicidad, hasta que de pronto, en la perorata, con la boca abierta  “enseña los dientes / y la caries dental de sus pacíficos razonamientos / deja al descubierto el nervio de la guerra / el delicado asunto del dinero.” [4]

Así, remata, a su vez, Sztulman: ─’lo hacemos para mejorar la relación entre Argentina e Israel… los chicos lo hacen… para ellos la diplomacia no es relevante; vienen a pasear… y por 15 días hacen este trabajo…’

Sztulman le ha dado otro rango a los mochileros. Nos habla entonces de una bondad diplomática. Moralmente inaceptable.

Queda claro que se trata de una operación de lavado de imagen.

Es que ‘cuando la limosna es tanta hasta el santo desconfía’.

Tengamos en cuenta que las largas permanencias de soldados israelíes con sus características mochilas en la Patagonia (argentina y chilena; al otro lado de los Andes, la peculiar situación tomó estado parlamentario) han sido insistentemente denunciadas, aunque ni el gobierno nacional ni los circuitos mediáticos del establishment lo hayan reconocido. De dichos soldados se sospecha la elaboración de relevamientos.

Ahora están ahora dedicados a limpiar patios y encalar paredes escolares…

El embajador habla de relaciones entre estados. En ese plano Israel  cumple ─nos dice─ una labor de cooperación, trascendiendo fronteras. Entendemos que lo hace en serio y con dimensiones  industriales. Pese a su diminuto tamaño poblacional y territorial, es uno de los principales exportadores de armas e instrumentos represivos y de control, del mundo entero. Por ejemplo, técnicas de interrogatorio, de represión, el instrumental acorde para “tratar” a detenidos o para “ayudarlos a que se ayuden”. De eso sabe la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que estuvo en Israel entrenando. Y luego armas, desde la famosa Uzi, hasta balas de fragmentación (que por pruritos legales están prohibidas en muchos países, arruinando las exportaciones israelíes), gases tóxicos, una alta variedad que, como las armas, vienen “siempre probadas”, como reza su folletería. Probadas sobre cuerpos palestinos. Son los creadores de un nuevo alambre de púa con el cual han encerrado más y más a la población que encontraron en “la tierra vacía”. Se han especializado en diseños carcelarios, y de celdas, especialmente acondicionadas para “doblegar voluntades” (por ejemplo, cubículos de metro y medio cada arista (esta línea es más reservada; hiere sensibilidades…)

La venta de “seguridad” figura entre las principales de las exportaciones israelíes. Como explicaba un judío que dejó de ser sionista, Israel Shahak, el Estado de Israel fue proveedor privilegiado de todas o casi todas las dictaduras atroces latinoamericanas en los ’70. Eso sí que es ayudar. E Israel ha estado, mejor dicho, ha seguido estando con el aprovisionamiento a regímenes latinoamericanos después de aquel tiempo de las dictaduras setentistas.

Ha colaborado con los golpistas cuando se desplazó a Manuel Zelaya en Honduras;[5] han provisto de guardia de corps a Horacio Cartes, en Paraguay,  que resultó un presidente cuasi de facto, a causa del peculiar desplazamiento del presidente electo, Fernando Lugo; Israel tiene una relación “íntima” con el gobierno colombiano, de Uribe primero, de Santos después, al punto que por su militarización se le ha llamado a Colombia la Israel de América Latina.

Con lo cual tanta bondad proclamada por I. Sztulman no resulta sino el cumplimiento de aquel apotegma: “Dime de que te ufanas y te diré de lo que careces”.

Y con amigos como Bettina Bulgheroni vale invocar al dios que para quien esto escribe no existe: ─Líbrame dios de mis amigos que de mis enemigos me libro solo”.

notas:

[1]  En Israel el servicio militar suele ser de 3 años en la conscripción, pero terminado el período puede ser llamado a filas cada año hasta los 45 de edad.

[2]  Nunca faltan abogados palestinos o incluso judíos que protesten contra ese trato a los palestinos.

[3]  La Torah o Antiguo Testamento habla más bien del pueblo judío, no de la humanidad.

[4] Paroles. El discurso de la paz, 1946.

[5] Apoyo hasta con tecnología de punta, como aquel eyector de rayos eméticos que los asesores israelíes se atrevieron a ubicar contra la embajada de Brasil donde estaba refugiado el depuesto presidente y su equipo. Ni siquiera ese “intervencionismo” despertó una condena a lo que, por lo visto, está por encima de toda sospecha; el estado sionista.

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