Saltar al contenido

revista futuros

del planeta, la sociedad y cada uno…

  • Inicio
  • Revista Futuros
  • Otros escritos
  • Sobre el autor
  • Contacto

El callado (y peor, negado) envenenamiento del país

Publicada el 03/08/2015 - 16/10/2015 por ulises

Por Luis E. Sabini Fernández /

En una nota reciente, “Buenos modales para atender (o escamotear) lo atroz” registramos un rasgo que entendemos caracteriza al Uruguay actual; una cierta dificultad autocrítica o incluso una cierta autocomplacencia… y cuando registramos este rasgo, procuramos desnudarlo por su inadecuación con la realidad, por su falsedad manifiesta o por su patética pretensión de creerse mejores de lo que realmente somos (elija el lector la lectura que prefiera).

Aquella nota versaba sobre el estado del agua y remataba con comentarios de otros autores apuntando a esa conducta de Public Relations y de su efecto contraproducente.

Trataré ahora de abordar el tema del envenenamiento del territorio uruguayo, algo por otra parte íntimamente relacionado con el estado de sus aguas, pero que reconoce, empero, una cierta especificidad.
Primero unos datos cronológicos, que entiendo reveladores.

Hay dos estados únicamente en el planeta que iniciaron cultivos transgénicos en el s. XX: EE.UU. y Argentina, en ese orden. El promotor en ambos fue el USDA (United States Department of Agriculture), el Ministerio de Agricultura de EE.UU., con su teoría de las ventajas comparativas.

Pasado el período soviético, los think tanks de EE.UU (y de otros centros de poder planetario) se dedicaron a diseñar una política global. Financiera, industrial, educativa, sanitaria, militar, y también una política alimentaria… mundial. La década de los ’90, que consideraron el reinicio de un unicato american, los encontró diseñando, por ejemplo, la urbanización de la India (¡proyectando el traslado de unos 500 millones de campesinos! en un país que no es el de ellos…) y diseñando el suministro global de granos “con las praderas estadounidenses y las pampas argentinas”. Afortunadamente, tanta estulticia no pudo con la realidad.

Pero obtuvo sí muchos logros parciales. Como la transgenetización generalizada de la soja primero y el maíz después, en EE.UU. y en Argentina. Aquí se inaugura la soja transgénica en 1996, aprobando “las formalidades” del caso (decretos del P. Ejecutivo), valiéndose incluso de textos escritos en inglés… tanto era el apuro por concretar. Por entonces se barajaban otros proyectos de vegetales transgénicos, como el tomate, finalmente descartados (y siempre quedó en la bruma sobre si se trataba de lácteos transgénicos el episodio trágico con la muerte de dos operarios de un tambo hipermoderno en Azul).

En 2010 se concreta en Argentina la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, fundamentalmente dedicada al relevamiento de enfermedades en las áreas sojeras. Habían pasado 14 años desde la implantación de los cultivos GM y el aumento de malformaciones congénitas, alergias, trastornos coronarios y respiratorios, y sobre todo enfermedades asentadas en la sexualidad de los más pequeños era ya inocultable. En los órganos sexuales se podía registrar cáncer de testículos, de ovarios y úteros; hipospadias, baja de los niveles de testoterona, baja de calidad espermática en el caso de los varoncitos y endometriosis, abortos espontáneos y anencefalias en el sexo femenino. Y en general, pérdida de capacidad de concentración, cánceres de los más diversos.

La frecuencia de la aparición de tales anormalidades se hizo altísima, a veces duplicando, triplicando, quintuplicando las estadísticas “tradicionales” (cuando las había). Hay poblaciones que se han hecho tristemente célebres por la invasión de la fumigación aérea: La Leonesa (Chaco), Ituzaingo (Córdoba), Salta… En dicha provincia, en 2013, se registraba el increíble porcentaje de 19% de abortos espontáneos… para humanos y “en algunas zonas”• hasta un 100% de abortos espontáneos en cabras.

Pero ya sabemos que en los países periféricos, mentalmente colonizados, como nos enseñaba Carlos Vaz Ferreira, las verdades periféricas tienen menos valor que las mentiras metropolitanas:
«El pasado primero de mayo [2013], la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos [EPA] aumentó el nivel aceptable de residuos de glifosato en alimentos tras llegar a la conclusión, basada en estudios presentados por la empresa, de que «hay una certeza razonable de que no causará perjuicios en la población en general ni en los bebés y niños por su exposición acumulada».»

Este llamativo pasaje en el artículo escrito por dos corresponsales levantados por la prensa argentina contrasta con el testimonio que también se recoge en la misma nota, de una médica chaqueña: «María del Carmen Seveso, quien dirige desde hace 33 años las unidades de terapia intensiva y comisiones de ética en hospitales del Chaco, [y que] se alarmó al ver que, según certificados de nacimiento, los defectos congénitos de los bebés se habían cuadruplicado, de 19,1 a 85,3 por cada 10.000 nacimientos, desde que se aprobó la siembra de cultivos modificados genéticamente hace una década.» (ibíd.)

La Organización Mundial de la Salud de la ONU, OMS, terminó aceptando, en 2015, que el glifosato es cancerígeno… algo que había negado reiteradamente siguiendo la «doctrina EPA-Monsanto» de su inocuidad, como acabamos de ver con la cita de la nota de Warren y Psiarenko.

La soja transgénica y la consiguiente difusión del paquete agrotóxico data en Uruguay de 2002. La fumigación de los monocultivos forestales para fabricar celulosa es anterior.

Con lo cual, los plazos de contaminación nos están alcanzando. O ya nos alcanzaron. Con ese perverso mecanismo según el cual cuando se la descubre ya es tarde para remediarla.

Y con un agravante: Uruguay carece de la “generosidad” territorial que tiene Argentina. Entre nosotros, está todo más cerca… los cultivos fumigados y las poblacio-nes. Ya hemos visto penosos ejemplos como el de Toledo con su cantera casi en el patio de los vecinos, para sufrir un miniensayo de minería de gran porte a cielo abierto.

Pero claro que en “el paisito” tenemos nuestras defensas, como señala un crítico: “[…] no hay registro de enfermedades que podrían estar relacionadas con la actividad industrial, porque no se hacen conocer los datos de cáncer relevados en los últimos años, u otras enfermedades, glandulares, respiratorias, sus causas posibles.”

Esta omisión de estudios epidemiológicos, que en Argentina constituyó una política, no tenemos porqué pensar que en Uruguay obedece a otros motivos; por el contrario, pensamos que obedece al mismo cuidadoso descuido, a la misma deliberada negligencia, a calificar, por ejemplo, el paro cardiorrespiratorio como “causa de muerte” cuando es claramente consecuencia.

Pero en lugar de alarmarnos por la ausencia de elementos de análisis, hay quienes se sienten orgullosos: “[…] Uruguay está en un proceso dinámico de transformación, con aumentos notables de productividad en algunos rubros más que en otros. Nuestro país se especializa cada vez más en actividades intensivas en el uso de recursos naturales. Ésa es la clave de la inserción internacional del Uruguay.” Así nos arenga el actual ministro de Agricultura y Ganadería, Tabaré Aguerre. (ibíd.)

Pocas veces más ajena la consigna, tan frecuentemente invocada, “Uruguay país natural”.
El acento que el ministro neomenemista Aguerre pone en la productividad (en dólares) nos permite dimensionar cuán lejos estamos de las coordenadas culturales de la década del ’60, cuando llegaran al Uruguay los pollos “doble pechuga”, inflados con hormonas –gran invento made in USA− que la sociedad resiste, o cuando aparece, aproximadamente en la misma época, un edulcorante “revolucionario”, el ciclamato, y nuestros bromatólogos piden la prohibición de tal aditivo porque ya entonces había numerosos informes (EE.UU., Suecia) que lo consideraban cancerígeno.

Sin embargo, el abajo se está moviendo… Cuando hace apenas un mes, el gobierno exhibe su gabinete de trabajo en la ciudad de Dolores, Soriano, vecinos plantean su inquietud por el avance de cánceres y alergias, enfermedades cuyo aumento es típico precisamente en los casos de contaminación por agrotóxicos.
Hay un cambio significativo en los destinatarios de las intoxicaciones. Hasta no hace mucho se registraban intoxicaciones entre los operarios con agrotóxicos. Hoy, nos lo dice Eduardo Egaña a cargo del laboratorio de Residuos de Plaguicidas de la Intendencia de Montevideo, “más que afectarse al trabajador que coloca el plaguicida hay una contaminación ambiental.” Lo cual significa que el uso de agrotóxicos se ha ampliado “industrialmente”, sus efectos alcanzan ahora más directamente a todo el ambiente, humanos incluidos.
En Guichón, nada menos que 15 mujeres perdieron sus embarazos durante una única zafra… sojera. Pero las autoridades no han logrado establecer como causa la creciente difusión de agrotóxicos. Federico Gyurkovits registra que los vecinos, con sorna mencionan dos “industrias pujantes” en Guichón. Pero no la sojera y la forestal. Sino la de purificadores y agua embotellada. Vecinos de Guichón presentaron a las autoridades nacionales un escrito explicando las características tanto de la soja GM como de las plantaciones de árboles para la elaboración de celulosa: “todo este paquete viene de la mano de un gigantesco cóctel de uso masivo e indiscriminado de agrotóxicos.”

Tales “cultivos llegan hasta escasos metros de las cuencas y microcuencas hídricas, que es desde donde se toma agua para las UPA [usinas potabilizadoras de agua][…] las mismas tienen un sistema de piletas de decantación que se encuentra a cielo abierto. Las plantaciones llegan hasta 40 metros de la planta potabilizadora y 30 metros del arroyo del que se toma el agua, no existiendo legislación al respecto que regule esta situación, que es por demás preocupante, dado que no se hace desde los organismos competentes análisis que detecte residuos de agrotóxicos en agua”.

DINAMA contestó tranquilizadoramente: “No existe traza de contaminación, esto no significa que tengamos el 100 por ciento de seguridad de que no haya contaminación. Por eso se harán nuevos controles en los períodos de preparación de los cultivos y cuando éstos requieran aplicaciones de agroquímicos.” En buen romance, ¡tomaron las muestras cuando no hay descargas de agrotóxicos! Así da fácil, y por eso tan precautoriamente se cubrieron con lo de “no significa que tengamos el 100% de seguridad”…

“La cuenca del Río Santa Lucía tiene una enorme importancia estratégica para la sociedad uruguaya, ya que es la principal fuente de abastecimiento hídrico: provee de agua potable al 60% de la población de todo el país. Desde hace varios años, muchos expertos han advertido sobre el exceso de nutrientes (especialmente fósforo y nitrógeno) en los cursos de agua de la cuenca del Río Santa Lucía. A raíz de esto, se ha dado un fenómeno llamado floración de cianobacterias, que podría potencialmente perjudicar la salud de la población. […] Ahora estamos frente a un proceso, en el cual la agroindustria ha generado una contaminación tan grande del ambiente, […] y a su vez los controles que hay fallan permanentemente.”

Quien esto afirma es Federico López Romanelli, documentalista, entrevistado por Ma. Eugenia Nuñez. Entonces, ¿fallas de DINAMA?
López Romanelli, continúa con este testimonio: «En el último canotaje que hice en lo que va del tramo de San Ramón hasta Rincón de Conde, encontré 32 cubiertas de vehículos adentro del agua e infinidad de bolsas. En Semana de Turismo, desde Fray Marcos a San Ramón, encontré 15 trasmallos. El trasmallo está prohibido y ésa es otra forma de agredir el ambiente […] contribuyendo a la desaparición de la fauna marina».
Nuñez comenta a continuación: «la OSE se equivocó en no aclarar y ocultar lo que realmente pasaba con el agua del río. «Yo sé que la OSE tiene que lidiar con todo esos productos químicos que hay en al agua, y a veces no tiene la infraestructura para hacerlo», señala. Y agrega: «Yo no culpo a la OSE, pero no tendría que haber dicho que no había ningún problema. Ese fue el gravísimo error que cometió la OSE para con todos nosotros. Nos mintieron.»

Vecinos se agrupan en asambleas locales, regionales reclamando agua potable porque no se confía en el agua disponible (¡en un país que contaba con tener entre las mejores corrientes de agua del planeta!) y ante este reclamo, lógico tras tener que recibir como agua corriente o potable, agua en mal estado, contaminada o con mal olor, “las autoridades” aseguran que “El cuidado ambiental es irrenunciable para el gobierno”.
Y encontramos hasta delirios uruguayocéntricos que nos acunan con que “afuera todo es oscuridad y turbulencias; Uruguay puede dar otro ejemplo” […] Uruguay puede mostrar al mundo […] cómo construir una sociedad desarrollada con la mejor calidad de aire y agua del planeta.”

Eso que tuvimos, y que no tenemos, que seguramente estaba entre lo mejor del planeta, ¿no sería bueno mostrárselo al Uruguay y a sus habitantes primero? Y evitar lo que Carlos Reherman califica como “práctica del elogio desbocado”.

Notas:

1 Que había sido tan fugaz en su período anterior, desde 1945 hasta muy a principios de la década del ’50…

2 Salvando el planeta con plaguicidas y plásticos [sic, sic], Hudson Institute.

3 El Intransigente, Salta, «Intoxicación por fumigación en los cultivos, el asesino silencioso», 27/5/2013.

4 Michael Warren y Natacha Psiarenko, “Argentina: mal uso de los agroquímicos provoca problemas de salud», infobae, Buenos Aires, 21/10/2013.

5 Aunque en Argentina los OGMs se implantaron hace casi 20 años en algunas provincias, como en Chaco o Salta, los comienzos transgénicos fueron más tarde.

6 Marco Rojo, “De estos polvos… futuros lodos. Medio ambiente. Informe opinativo”. Reunión/charla de difusión en Minas. 15 junio 2015 (posta portenia, no.1425, 30/6/2015).

7 Véanse investigaciones de Darío Gianfelici, médico, en Entre Ríos. Como, por ejemplo, “El impacto del monocultivo de soja y los agroquímicos sobre la salud”, en futuros, no 12, Río de la Plata, 2008.

8 Tomer Urwicz, “Una plaga dura de tragar”, El País, Montevideo, 20 jun 2015.

9 La Diaria, 29 julio 2014.

10 El Telégrafo, Paysandú, 31 diciembre 2012.

11 http://apiculturauruguay.blogspot.com.ar/, Ma. Eugenia Nuñez, “Nueva advertencia sobre la altísima contaminación de la cuenca del río Santa Lucía” 21 jun 2015. .

12 Ministra Eneida de León, La República, 6 jun 2015. 

13 Eduardo Blasina, “El reloj del apocalipsis”, El Observador, 31 enero 2015.

14 “Imperativo de la gestión cultural”, henciclopedia, 2015.

Publicado en General

«Lo que nos da ‘El sionismo en el tiempo presente’ de Gadi Algazi y lo que nos falta

Publicada el 02/08/2015 - 02/08/2015 por ulises

Por Luis E. Sabini Fernández.

El artículo de Gadi Algazi «El sionismo en el presente» (Zionism in the Present Tense) analiza el sionismo tal cual es, es decir descartando cualquier abordaje ideológico o doctrinario concentrándose, como declara su autor, en «las formas que utiliza las estructuras de poder existentes».

El autor tiene además la honestidad intelectual de encarar un período posterior a 1967 y otro anterior.
Y nos demuestra como la ideología sionista, en manos de un sacerdocio laico (e innombrable, o en todo caso recubierto de fraseología «socialista» o puramente sionista) ha ido creando una oscura trama de poder, inalcanzable para toda institucionalidad democrática.

Nos revela así que el Estado de Israel es hoy una plutocracia carente de controles democráticos, donde los que toman decisiones −sobre la política agraria y urbana, por ejemplo (y nada menos)−, van «eludiendo la responsabilidad de la participación política y democrática», tejiendo una «alianza informal estrecha entre funcionarios oficiales estatales y las organizaciones sionistas, una alianza que mina el control democrático». Eso le permita a organizaciones como la Organización Sionista Mundial, la Agencia Judía y el Keren Kayemet (Fondo Nacional Judío) «renunciar a la responsabilidad para externalizar los costos y mantener la discriminación [contra palestinos en primer lugar, pero también, con menos contundencia, contra mizrajis y falashas] oculta.»

Con este abordaje, Algazi no toma siquiera en consideración el presunto valor de la Kneset y su cuerpo de leyes y nos revela en cambio la escasísima democraticidad del Estado de Israel, que se autodistingue proclamando ser, precisamente “lo democrático” de la región. Quienes entendemos que el engendro sionista ha devenido un verdadero y temible monstruo ético, político, ideológico, podríamos agradecer el trabajo de Algazi.

Ocurre sin embargo, que algunos de sus enfoques carecen, a mi modo de ver, de suficiente claridad o tal vez pagan tributo a cierta benevolencia con el hecho israelí, que afortunadamente no es propia de muchos judíos que han tomado radical distancia del experimento sionista (pienso en historiadores desenmascaradores como Ilan Pappé o Israel Shahak, en los Neturei Carta, en otros religiosos judíos como Yeshayahu Leibovitz o Jakov Rabkin y tantos, tantos otros).

Algazi nos dice, por ejemplo, luego de desentrañar esos mecanismos de poder ocultos que han pergeñado el invento sionista, que “para lograr la reconciliación histórica con el pueblo palestino, la colonización debe parar, tanto en los territorios ocupados como dentro de Israel.” Y continúa: “Las instituciones que la motorizan [a la colonización], como la Agencia Judía, la OSM y el KKL [Fondo Nacional Judío, que a veces en hebreo se denomina con una tercera palabra; Keren Kayemet Leisrael], deben irse.“

Algazi remata su análisis impugnando la lógica de las redes sionistas adosadas al estado israelí que bloquean toda democraticidad, proponiendo en cambio “alianzas sociales que estén por encima de divisiones étnicas, alianzas que ofrezcan a los palestinos plena igualdad”.

Tal vez este camino habría sido el apropiado cuando el sionismo, en las primeras décadas del s XX, aunque no se conformaba con un hogar judío dentro de un estado ajeno, aceptaba una convivencia de facto, y luchaba por implantarse. Pero hoy en día, el estado sionista no sólo asesina, sigue asesinando, a miles de palestinos, los machaca a diario mediante un régimen de doble vara todavía más opresivo que el del apartheid como lo han advertido algunos sudafricanos; lleva adelante desde hace décadas una cerebral política de humillación, maltrato, abuso, un etnocidio en suma.

Baste algún ejemplo de este ya longevo tratamiento con doble rasero: el agua está racionada a razón de 300 litros por israelí y 70 o 40 litros por palestino, según las regiones. El resultado es que, como lo han denunciado entre incrédulos e indignados varios periodistas como Genaro Carotenuto, los israelíes disponen de piscinas en el desierto o lavan sus autos con generosidad, en tanto los palestinos tienen un racionamiento extremo, con algunas “vueltas de tuerca”, como que les llega contaminada (porque los ataques sionistas tienen entre sus primeros objetivos, arruinar las instancias de potabilización). Prohíben a la población nativa hasta recoger el agua de lluvia (los militares rompen las piletas que algún vecino construya), pero además, mientras el estado destruye depósitos para lluvia (las muy ocasionales lluvias de un clima reseco), los colonos perforan a balazos los ocasionales depósitos del vital y escaso elemento cerrando el círculo infernal con envidiable espontaneidad [foto]. No conformes con ello, en el sur desde tierras próximas a Bersheva o Qiriat Gat se “organizan” los efluentes de sus poblaciones para que fluyan hacia la Franja de Gaza; los palestinos tienen que encargarse de derivar esos efluentes hacia el Mediterráneo luego de ver cómo se contaminan sus escasas tierras.

Con tanto vejamen, con tanto abuso, con tanto deterioro de la vida cotidiana de la población palestina; lo que le insume a un israelí 20 minutos de traslado, le lleva a un palestino 4, 5 o 6 horas pasando por quebradísimas calles en pésimo estado, plagada de puestos militares de control.

Acosados a diario y baleados o bombardeados con pavorosa frecuencia (2000, 2006, 2009, 2012, 2014…), ¿cómo podemos imaginar que los palestinos sobrevivientes estarán encantados de encarar una relación en “plena igualdad” con los judíos, como postula Algazi?

Lo que necesitamos ahora es que judíos se decidan a parar, con todo el peso de la ley, esa política racista, supremacista. Que se visualicen delitos y que se empiece a juzgar a torturadores, cerebrales o físicos. Porque es un delito matar jugando al blanco con natives pero también es un delito desgajar àrboles (frutales, olivos), despojar a familias de su vivienda y adueñarse de ella, dejando a los desalojados en la calle, a pocos metros; es un delito la política del agua de la hicimos una sucinta presentaciòn.

Las propuestas de Algazi son, ante la tragedia edificada por el sionismo (con las mejores intenciones, claro), totalmente insuficientes. Como si Algazi, aun lúcido desnudando la trama del poder oculto sionista, no advirtiera la profundidad del daño moral y material que ese sionismo ha hecho colonizando Palestina.
Han hecho demasiado daño para poder recuperar la sonrisa y el diálogo. El sionismo ha creado, demasiados “hechos consumados” (una política de la que varios dirigentes del estado sionista −a cual más halcón− se han vanagloriado).

Sus atrocidades no cuestionan ni remiten al último abuso, sino, como dice el mismo Algazi, se remontan al hecho colonial. Con lo cual, nuestro autor llega en 2015 a lo que Maxime Rodinson −francés, judío, comunista− había llegado en la década de los ‘60 : que la empresa sionista era colonialista. Algo que desesperó a sionistas que se sintieron “traicionados” por un judío cuando tanta progresía los apoyaba y que fue claramente entendido por árabes. El planteo de Rodinson despejó la cuestión respecto de si se trataba de una lucha religiosa o racial, como se había pretendido hasta entonces, tantas veces…

Por cierto que aquí nos encontramos con una dificultad mayor. El colonialismo ha sido la llave de implantación de muchos de los principales estados contemporáneos. Todos los países americanos, del norte y del sur, provienen del despojo, y a menudo del genocidio de las poblaciones aborígenes. Atrocidades del mismo carácter aunque no necesariamente del mismo orden, se han procesado en África o en Asia (en esos continentes las poblaciones autóctonas, en la mayor parte de los casos, mantuvieron, mal que bien, la representación política).

Los judíos sionistas no han hecho, para apropiarse de la tierra cananea sino planes similares al establecimiento (settlement) que a los británicos, por ejemplo, les permitiera hacer su nueva Inglaterra en América o su nueva Gales del Sur en Australia o su Sudán Anglo-Egipcio en África…

¿Por qué no podría el sionismo llevar a cabo similar establecimiento? (lo han hecho, sólo que la crítica a tal empresa ha sido y es muy fuerte, y está hoy muy presente…). Porque hay por los menos dos diferencias sustanciales entre la colonización sionista y la expansión europea. Una puramente temporal o cronológica, la otra tiene que ver con lo que llamaríamos filosóficamente una cuestión de universalidad virtual.

1. El ensanche europeo se fue llevando a cabo, destrozando culturas y cuerpos aborígenes, entre los siglos XV y fines del XIX. Hasta entonces, se repartían territorios y seres humanos como si fueran objetos o animales. En Argentina, por ejemplo, en 1879 se consuma “la conquista del desierto” que es el sometimiento de nativos al orden de la nación de origen europeo, bajo la forma de la servidumbre, el trabajo forzado y la muerte. Ni en la designación del operativo militar aparece un nombre, un calificativo humano para tales poblaciones.
2. El sionismo encara su empresa colonizadora [settlement] sin agregar el rasgo redentor que solía exhibir la colonización europea apelando a la “cristianización”. Se trata de un rasgo, que al menos invoca una universalidad que no cabe con el judaísmo sionista (aun cuando en el pasado haya habido, ciertamente un judaísmo proselitista). Para asentarse en Palestina, “la tierra de Israel”, el sionismo necesitaba judíos y solo judíos.

Un requisito que ab ovo echa por la borda toda convivencia. Por eso es que, con el tiempo, el mal llamado apartheid en Palestina-Israel es, como dijimos, peor, que el implantado en Sudáfrica: aquí se quería el apartheid porque se contaba con la población aborigen. Claro que como sirvienta, como subalterna, como mano de obra. Pero como algo. Los racistas blancos que se impusieron en Sudáfrica, no soñaban con un país blanco sino con dos países; uno blanco, encima y otro negro, debajo.

El sueño sionista es otro. El ejemplo de la central sindical fundada en Palestina en la década del ’20 es ilustrativo: sólo admite la afiliación de obreros judíos. Cuando en esos comienzos, antes del destrozo sistemático y generalizado de la sociedad palestina, existía un proletariado palestino, a menudo tan apto como el judío (o más), la Histadrut percibió que muchos patEl artículo de Gadi Algazi «El sionismo en el presente» (Zionism in the Present Tense) analiza el sionismo tal cual es, es decir descartando cualquier abordaje ideológico o doctrinario concentrándose, como declara su autor, en «las formas que utiliza las estructuras de poder existentes»

El autor tiene además la honestidad intelectual de encarar un período posterior a 1967 y otro anterior.
Y nos demuestra como la ideología sionista, en manos de un sacerdocio laico (e innombrable, o en todo caso recubierto de fraseología «socialista» o puramente sionista) ha ido creando una oscura trama de poder, inalcanzable para toda institucionalidad democrática.

Nos revela así que el Estado de Israel es hoy una plutocracia carente de controles democráticos, donde los que toman decisiones −sobre la política agraria y urbana, por ejemplo (y nada menos)−, van «eludiendo la responsabilidad de la participación política y democrática», tejiendo una «alianza informal estrecha entre funcionarios oficiales estatales y las organizaciones sionistas, una alianza que mina el control democrático». Eso le permita a organizaciones como la Organización Sionista Mundial, la Agencia Judía y el Keren Kayemet (Fondo Nacional Judío) «renunciar a la responsabilidad para externalizar los costos y mantener la discriminación [contra palestinos en primer lugar, pero también, con menos contundencia, contra mizrajis y falashas] oculta.»

Con este abordaje, Algazi no toma siquiera en consideración el presunto valor de la Kneset y su cuerpo de leyes y nos revela en cambio la escasísima democraticidad del Estado de Israel, que se autodistingue proclamando ser, precisamente “lo democrático” de la región. Quienes entendemos que el engendro sionista ha devenido un verdadero y temible monstruo ético, político, ideológico, podríamos agradecer el trabajo de Algazi.

Ocurre sin embargo, que algunos de sus enfoques carecen, a mi modo de ver, de suficiente claridad o tal vez pagan tributo a cierta benevolencia con el hecho israelí, que afortunadamente no es propia de muchos judíos que han tomado radical distancia del experimento sionista (pienso en historiadores desenmascaradores como Ilan Pappé o Israel Shahak, en los Neturei Carta, en otros religiosos judíos como Yeshayahu Leibovitz o Jakov Rabkin y tantos, tantos otros).

Algazi nos dice, por ejemplo, luego de desentrañar esos mecanismos de poder ocultos que han pergeñado el invento sionista, que “para lograr la reconciliación histórica con el pueblo palestino, la colonización debe parar, tanto en los territorios ocupados como dentro de Israel.” Y continúa: “Las instituciones que la motorizan [a la colonización], como la Agencia Judía, la OSM y el KKL [Fondo Nacional Judío, que a veces en hebreo se denomina con una tercera palabra; Keren Kayemet Leisrael], deben irse.“

Algazi remata su análisis impugnando la lógica de las redes sionistas adosadas al estado israelí que bloquean toda democraticidad, proponiendo en cambio “alianzas sociales que estén por encima de divisiones étnicas, alianzas que ofrezcan a los palestinos plena igualdad”.

Tal vez este camino habría sido el apropiado cuando el sionismo, en las primeras décadas del s XX, aunque no se conformaba con un hogar judío dentro de un estado ajeno, aceptaba una convivencia de facto, y luchaba por implantarse. Pero hoy en día, el estado sionista no sólo asesina, sigue asesinando, a miles de palestinos, los machaca a diario mediante un régimen de doble vara todavía más opresivo que el del apartheid como lo han advertido algunos sudafricanos; lleva adelante desde hace décadas una cerebral política de humillación, maltrato, abuso, un etnocidio en suma.

Baste algún ejemplo de este ya longevo tratamiento con doble rasero: el agua está racionada a razón de 300 litros por israelí y 70 o 40 litros por palestino, según las regiones. El resultado es que, como lo han denunciado entre incrédulos e indignados varios periodistas como Genaro Carotenuto, los israelíes disponen de piscinas en el desierto o lavan sus autos con generosidad, en tanto los palestinos tienen un racionamiento extremo, con algunas “vueltas de tuerca”, como que les llega contaminada (porque los ataques sionistas tienen entre sus primeros objetivos, arruinar las instancias de potabilización). Prohíben a la población nativa hasta recoger el agua de lluvia (los militares rompen las piletas que algún vecino construya), pero además, mientras el estado destruye depósitos para lluvia (las muy ocasionales lluvias de un clima reseco), los colonos perforan a balazos los ocasionales depósitos del vital y escaso elemento cerrando el círculo infernal con envidiable espontaneidad [foto]. No conformes con ello, en el sur desde tierras próximas a Bersheva o Qiriat Gat se “organizan” los efluentes de sus poblaciones para que fluyan hacia la Franja de Gaza; los palestinos tienen que encargarse de derivar esos efluentes hacia el Mediterráneo luego de ver cómo se contaminan sus escasas tierras.

Con tanto vejamen, con tanto abuso, con tanto deterioro de la vida cotidiana de la población palestina; lo que le insume a un israelí 20 minutos de traslado, le lleva a un palestino 4, 5 o 6 horas pasando por quebradísimas calles en pésimo estado, plagada de puestos militares de control.

Acosados a diario y baleados o bombardeados con pavorosa frecuencia (2000, 2006, 2009, 2012, 2014…), ¿cómo podemos imaginar que los palestinos sobrevivientes estarán encantados de encarar una relación en “plena igualdad” con los judíos, como postula Algazi?

Lo que necesitamos ahora es que judíos se decidan a parar, con todo el peso de la ley, esa política racista, supremacista. Que se visualicen delitos y que se empiece a juzgar a torturadores, cerebrales o físicos. Porque es un delito matar jugando al blanco con natives pero también es un delito desgajar àrboles (frutales, olivos), despojar a familias de su vivienda y adueñarse de ella, dejando a los desalojados en la calle, a pocos metros; es un delito la política del agua de la hicimos una sucinta presentaciòn.

Las propuestas de Algazi son, ante la tragedia edificada por el sionismo (con las mejores intenciones, claro), totalmente insuficientes. Como si Algazi, aun lúcido desnudando la trama del poder oculto sionista, no advirtiera la profundidad del daño moral y material que ese sionismo ha hecho colonizando Palestina.
Han hecho demasiado daño para poder recuperar la sonrisa y el diálogo. El sionismo ha creado, demasiados “hechos consumados” (una política de la que varios dirigentes del estado sionista −a cual más halcón− se han vanagloriado).

Sus atrocidades no cuestionan ni remiten al último abuso, sino, como dice el mismo Algazi, se remontan al hecho colonial. Con lo cual, nuestro autor llega en 2015 a lo que Maxime Rodinson −francés, judío, comunista− había llegado en la década de los ‘60 : que la empresa sionista era colonialista. Algo que desesperó a sionistas que se sintieron “traicionados” por un judío cuando tanta progresía los apoyaba y que fue claramente entendido por árabes. El planteo de Rodinson despejó la cuestión respecto de si se trataba de una lucha religiosa o racial, como se había pretendido hasta entonces, tantas veces…

Por cierto que aquí nos encontramos con una dificultad mayor. El colonialismo ha sido la llave de implantación de muchos de los principales estados contemporáneos. Todos los países americanos, del norte y del sur, provienen del despojo, y a menudo del genocidio de las poblaciones aborígenes. Atrocidades del mismo carácter aunque no necesariamente del mismo orden, se han procesado en África o en Asia (en esos continentes las poblaciones autóctonas, en la mayor parte de los casos, mantuvieron, mal que bien, la representación política).

Los judíos sionistas no han hecho, para apropiarse de la tierra cananea sino planes similares al establecimiento (settlement) que a los británicos, por ejemplo, les permitiera hacer su nueva Inglaterra en América o su nueva Gales del Sur en Australia o su Sudán Anglo-Egipcio en África…
¿Por qué no podría el sionismo llevar a cabo similar establecimiento? (lo han hecho, sólo que la crítica a tal empresa ha sido y es muy fuerte, y está hoy muy presente…). Porque hay por los menos dos diferencias sustanciales entre la colonización sionista y la expansión europea. Una puramente temporal o cronológica, la otra tiene que ver con lo que llamaríamos filosóficamente una cuestión de universalidad virtual.

1. El ensanche europeo se fue llevando a cabo, destrozando culturas y cuerpos aborígenes, entre los siglos XV y fines del XIX. Hasta entonces, se repartían territorios y seres humanos como si fueran objetos o animales. En Argentina, por ejemplo, en 1879 se consuma “la conquista del desierto” que es el sometimiento de nativos al orden de la nación de origen europeo, bajo la forma de la servidumbre, el trabajo forzado y la muerte. Ni en la designación del operativo militar aparece un nombre, un calificativo humano para tales poblaciones.
2. El sionismo encara su empresa colonizadora [settlement] sin agregar el rasgo redentor que solía exhibir la colonización europea apelando a la “cristianización”. Se trata de un rasgo, que al menos invoca una universalidad que no cabe con el judaísmo sionista (aun cuando en el pasado haya habido, ciertamente un judaísmo proselitista). Para asentarse en Palestina, “la tierra de Israel”, el sionismo necesitaba judíos y solo judíos.

Un requisito que ab ovo echa por la borda toda convivencia. Por eso es que, con el tiempo, el mal llamado apartheid en Palestina-Israel es, como dijimos, peor, que el implantado en Sudáfrica: aquí se quería el apartheid porque se contaba con la población aborigen. Claro que como sirvienta, como subalterna, como mano de obra. Pero como algo. Los racistas blancos que se impusieron en Sudáfrica, no soñaban con un país blanco sino con dos países; uno blanco, encima y otro negro, debajo.

El sueño sionista es otro. El ejemplo de la central sindical fundada en Palestina en la década del ’20 es ilustrativo: sólo admite la afiliación de obreros judíos. Cuando en esos comienzos, antes del destrozo sistemático y generalizado de la sociedad palestina, existía un proletariado palestino, a menudo tan apto como el judío (o más), la Histadrut percibió que muchos patrones judíos preferían asalariados palestinos. Seguían las leyes del capital y la ganancia, no las ideológicas; al obrero árabe-palestino se le pagaba hasta un tercio del pago legal (a judíos). La Histadrut encontró “la solución”: el tomador de trabajo, el capitalista, tenía que pagarles a todos el salario legal; sólo que el obrero judío lo recibía en la mano, al palestino la diferencia (a veces, dos tercios) le era retenido por el patrón y vertido a la Histadrut, directamente. En la Histadrut los árabes no tenían cabida, pero buena parte de la “obra social”, deportiva, de salud de la central sindical para sus afiliados judíos se edificó con esos fondos “palestinos”… Toda una alegoría de la relación forjada por el sionismo con los natives.

Patrones judíos preferían asalariados palestinos. Seguían las leyes del capital y la ganancia, no las ideológicas; al obrero árabe-palestino se le pagaba hasta un tercio del pago legal (a judíos). La Histadrut encontró “la solución”: el tomador de trabajo, el capitalista, tenía que pagarles a todos el salario legal; sólo que el obrero judío lo recibía en la mano, al palestino la diferencia (a veces, dos tercios) le era retenido por el patrón y vertido a la Histadrut, directamente. En la Histadrut los árabes no tenían cabida, pero buena parte de la “obra social”, deportiva, de salud de la central sindical para sus afiliados judíos se edificó con esos fondos “palestinos”… Toda una alegoría de la relación forjada por el sionismo con los natives.

Publicado en Palestinos / israelíes

Izquierda, baluarte de la derecha

Publicada el 27/07/2015 - 02/08/2015 por ulises

Por Luis E. Sabini Fernández.

1.
En 1973 durante la huelga general que contestó al segundo golpe o a la segunda etapa del golpe de estado que sufríamos en Uruguay, escribì un ensayo titulado “Izquierda: ¿baluarte de la derecha?” que presenté en lo que resultó ser el último concurso de ensayos organizado por el semanario Marcha, dirigido por Carlos Quijano.
Sé que llegó a semifinales, gracias a una fortuita revelación de Carlos Martínez Moreno, jurado de ese y supe por él porqué se descartó un planteo tan impertinente para con tantas ideas tan auspiciadas y reclamadas por tantos doctos y doctores…

Porque a lo largo de mi análisis procuraba pasar revista a las coincidencias de los estilos de la izquierda con los de la derecha; por ejemplo en la usurpación de la representatividad, en los manejos sindicales antidemocráticos, en los conciliábulos a espaldas del siempre invocado pueblo… Analizando métodos de trabajo político.

Pero también circunstancias y episodios concretos; por ejemplo, los tupamaros conformándose con la promesa de salir liberados en semanas si encaraban una lucha común contra “la oligarquía” propuesta por militares supuestamente peruanistas; los comunistas ofreciéndose para acompañar el desempeño militar que juzgaban antioligárquico, pese a que los militares rechazaban semejante alianza (“nuestros caminos son irreconciliables”) hasta ser finalmente empujados a la clandestinidad (el 29 de junio, obsérvese bien, dos días después del golpe ahora también antilegislativo…).

Febrero de 1973 fue el canto de cisne de la inmensa mayoría de la izquierda uruguaya. La excepción dentro del Frente Amplio fue Carlos Quijano y sus acólitos de la minúscula Agrupación Nacionalista Demócrata Social; fuera del FA hubo algunos rechazos, lúcidos, como el de la ROE-OPR o los “chinos”… Otros resistentes al auge dictatorial, militarista, fuera de la izquierda, fueron Wilson Ferreira Aldunate o Amílcar Vasconcellos… pero no muchos màs…

En 1973, títulé entre signos de interrogación el penoso papel de la izquierda en Uruguay. 1

2.

2015. Ahora tenemos a Syriza, la fresca organización de izquierda griega que levantara tantas esperanzas contra el capitalismo rampante, sobre todo cuando con la dirección de Alexis Tsipras la población griega opta por enfrentar a “la troika” europea (CE, Comisión Europea es decir el órgano ejecutivo de la UE; BCE, Banco Central Europeo; y FMI, en rigor un órgano financiero que en EE.UU. se lo suele considerar propio aunque con participación accionaria de otros estados).

Así, el 5 de julio la mayoría de los griegos resiste el mandato de la UE. Con más del 60% contra el ajuste planteado, sin aceptar por ello, la salida del euro.

La UE dobla la apuesta y el 17 de julio −no habían pasado dos semanas− Tsipras destituye a diez ministros de su gabinete refractario al diktat europeo, y se aviene a cumplir con todo lo que le piden. Incluso, dirán los medios de incomunicación de masas, más de lo demandado.

Ese mismo día 17, Grecia firma con Israel un tratado militar de cooperación que incluye la presencia y formación de soldados griegos en Israel y de soldados israelíes en Grecia. Leyó bien: el mismo día en que Grecia acepta un estatuto subordinado y colonial dentro de Europa, instrumentado por lo que se había presentado como una partido de izquierda, ese mismo día, ese mismo gobierno, ese mismo “partido de izquierda” firma con el Estado de Israel, un SOFA (acuerdo de reciprocidad militar). La información oficial israelí aclara que: “Ésta es la primera SOFA que Israel firma con un país aliado que no sea Estados Unidos.” 2
No sabemos cuan preventivo puede haber sido el paso dado por el gobierno griego para firmar semejante acuerdo: se conoce de sobra cómo los soldados israelíes están entrenados para maltratar, abusar, vejar, torturar, población “blanco” e imaginamos que algunos en Grecia pueden tener interés en hacerse duchos con semejantes tratamientos dada la penuria económica a que está sometida la sociedad griega, que seguramente va a despertar resistencia. Pero eso no se compagina con un partido “de izquierda”.

Al ministro de Defensa griego, Panos Kammenos, de Syriza, el firmante del SOFA, no se le conocen muchas declaraciones. Agradeció, sí, por “la cooperación de seguridad que se traduce en la formación de nuestros soldados y oficiales […]”

El firmante israelí es su ministro militar, Moshe Yaalon, que declarara recientemente que no era el momento para descargar bombas nucleares en Irán, que llamó «virus» al movimiento Paz Ahora (de judíos incluso sionistas pero moderados) y «definió a los palestinos como un cáncer […]: «algunos dicen que puede ser necesario amputar órganos, pero por el momento estoy aplicando quimioterapia».» Este lenguaje, quitándole humanidad a los palestinos, por ejemplo (e incluso a judíos que no comulguen con el supremacismo) es muy significativo del camino emprendido por el sionismo, deshumanizando a sus objetores, y revelando en rigor, su propia falta radical de humanidad: sólo así se atreven a hacer lo que les hacen a los oriundos del territorio que han usurpado, eso sí, bíblicamente.

¿Y qué cuenta Grecia, los griegos a todo esto? No sólo por su formidable pasado remoto sino por su pasado reciente; resistiendo a los nazis, y aunque enceguecidos con el sueño comunista (sin saber −como les pasó a tantos− que era una pesadilla), resistiendo asimismo a Gran Bretaña, de Los Aliados al fin de la II GM. Y más tarde resistiendo a Turquía, con sus pretensiones de Gran Turquía…

En general, las teorías conspiranoicas ofrecen “certezas” que muy a menudo se revelan falsas. Por eso, uno no quiere creer en brujas, pero hay simultaneidades absolutamente desconcertantes…

notas:

1  Uruguay dista de ser excepción: en Argentina el PC acompañó con vehemencia a la dictadura de 1976, arguyendo que había otra esperando, peor. Más grave aun: la excelente analista Simone Weil nos explicó como en la década del ’30 el papel de los comunistas facilitó, en lugar de obstruir, el ascenso nazi…
2  http://www.israpresse.net/cooperation-militaire-israel-conclut-un-accord-avec-la-grece/

Publicado en Política

¡Zonas francas para todos!

Publicada el 07/04/2015 por raas

Por Luis E. Sabini Fernández*.

¿avanzando y democratizando  o hundiéndonos sin democracia alguna a la vista?
Las zonas francas (también denominadas “zonas de libertad comercial”, “zonas de proceso exportador”, “zonas económicas especiales”) son el recurso hallado por el gran capital transnacional para no bajar la tasa de ganancia o incluso aumentarla. ¿Cómo?

Son zonas, áreas, donde se suspende la legislación nacional; allí dentro de “sus fronteras” −el territorio cedido por el estado anfitrión−  no rigen los derechos gremiales ni los fiscales ni las normas ambientales del estado nacional.

Está claro que la concesión de zonas francas significa una cesión de soberanía. Que el gobierno que la decida, o más bien la acepte, la entenderá provechosa. ¿Motivos? El más invocado públicamente, es que así se consigue ocupación para la mano de obra nacional. Puede haber otras razones menos publicitables, como la concesión de favores o ventajas a los anfitriones o más bien a sus representantes. Puede finalmente existir “la razón del artillero”: muy pocos gobernantes en países periféricos tienen la autonomía mental  como para preguntarse qué significa la proliferación de zonas francas y, en cambio, es habitual acatar la orientación del “capitalismo en serio”.

Sin entrar entonces a buscar razones por los cuales el Uruguay está incluyéndose en el curioso club de fervientes cultores de las zonas francas, ubiquemos la cuestión.

No existen zz.ff. en países como EE.UU., Reino Unido, Suecia u Holanda; han proliferado en el sudeste asiático, en América Central y México con sus tristemente famosas “maquilas” y, ciertamente en África. Lo cual nos dice algo sobre las relaciones centro-periferia. Pero el fenómeno de las zz.ff. se presenta en dos variantes: zz.ff. en estados nacionales y estados nacionales devenidos zz.ff.

Históricamente se conoce a Túnez como “el estado pionero” que resolvió convertir todo el país en zona franca. Esto aconteció en 1972, tras el desmembramiento de los proyectos de reforma agraria y la apertura incondicional del país al capital extranjero, en pleno proceso mundial de creación de tales “zonas”.

Resulta significativo que ”la primavera árabe” haya irrumpido desde Túnez, en enero de 2011, justo en el país convertido todo él en zona franca, donde las condiciones laborales eran tan desesperantes: Muhammad Bouazizi lo demostró incendiándose a lo bonzo y su trágico testimonio fue la chispa que incendió la reseca pradera árabe.

Tenemos un segundo ejemplo de esta variante. En 2009, tras el golpe contra Zelaya, se abre en Honduras, con asistencia directa de asesores estadounidenses e israelíes, un proceso de “democracia de nuevo tipo” presidido por Porfirio Lobo quien junto con una persecución mortal sobre sindicalistas propugnó por la extensión de zz.ff. Desde enero 2014 es presidente Juan O. Hernández, del partido conservador e íntimamente ligado al universo empresario: una de sus primeras medidas ha sido convertir el país entero en zona franca.

Con fondos surcoreanos, a menos de un mes de asumir la presidencia prometió construir “una ciudad modelo”, es decir “libre” de todo el andamiaje legal, judicial y administrativo hondureño… con fondos surcoreanos.

En Honduras se debatía la presencia de zonas francas de mucho antes, puesto que América Central ha sido tierra “privilegiada” por capitales estadounidenses para ese régimen. Al punto que Hernández derogó  una decisión de la Suprema Corte de Justicia del país que había prohibido la creación de las mentadas “ciudades modelo” advertidos de la radical pérdida de soberanía que presentaba el proyecto.

Cabe acotar que Honduras es el país más empobrecido de la América no sajona, exceptuando a Haití, donde al castigo imperial se agrega el motor de la discriminación racista.

Y bien: como para completar a “las tres marías” de las zz.ff. en el planeta, tenemos ahora las resoluciones sobre el particular en nuestro país. El director nacional de aduanas, Enrique Canon, en el cambio de año de 2014 a 2015, aclaró que hay un nuevo código aduanero, que promete mayores controles en las zz.ff. (¿es que acaso no los había? y, por otra parte, ¿en qué puede haberlos?), y que dicho código adquirirá pleno sentido ampliando “el territorio aduanero a todo el territorio nacional” (El País, Montevideo, 27/2/2015). El director aclara además una perogrullada: “Las zonas francas uruguayas están internacionalmente bien consideradas.” (ibíd.) Algo indudable, aunque el desprolijo Canon haya omitido decir por quiénes están bien consideradas. No ciertamente por los trabajadores de zonas francas ni de Uruguay, ni de Honduras, ni de Túnez, ni de Filipinas ni de China y el largo y penoso etcétera de la restauración del capitalismo puro y duro de comienzos del siglo XIX, ahora en la periferia planetaria.

Hay que empezar a entender qué significa que estemos junto a Honduras y Túnez en la decisiva cuestión de las inversiones de capital y el tratamiento de los asalariados.

*Integrante de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, editor y periodista.<revistafuturos.noblogs.org>.

Publicado en General

EE.UU.: ¿estado vasallo de Israel?

Publicada el 26/02/2015 - 26/02/2015 por raas

Por Luis E. Sabini Fernández.

El poderío del Estado de Israel parece algo cierto y en franco proceso de expansión.

Como nunca antes, se ha permitido arrasar una vez más con la Franja de Gaza, dejando el tendal de miles de muertos y permitiéndose bloquear todo proyecto de restauración de los miles de hogares destruidos, de la infraestructura deshecha, habitacional, educacional, sanitaria, convirtiendo a la Franja de Gaza y a sus habitantes en testimonio forzoso de un poder absolutamente discrecional, puesto que la presunta guerra entre Palestina e Israel no es sino la coartada de un abuso permanente de un poder colonizador sobre una población civil, como fue por ejemplo, el arrebato de las tierra a los “pieles rojas” por parte de EE.UU. o el de las tierras maoríes para convertirlas en neozelandesas…

El arrasamiento de la FdG no ha sido sólo mediante asesinatos más o menos indiscriminados (centenares de niños muertos durante “la invasión” por tierra y aire) y la destrucción sistemática de la infraestructura muy golpeada y estrangulada; Israel ha bombardeado y anulado el aeropuerto de la FdG, en su momento financiado y construido con fondos españoles y lo mismo ha hecho con sus instalaciones portuarias. El EdI tiene como política que sus efluentes industriales o civiles  provenientes de territorios “en la espalda” de la FdG pasen por ella antes de llegar al mar, es decir regando sistemáticamente con detritus ese castigado territorio.

La regimentación impuesta a la población, sitiada, de la FdG regula hasta su consumo de agua (de pésima calidad puesto que Israel ha bombardeado e inutilizado sistemáticamente las plantas potabilizadoras) al punto que los soldados en sus “inspecciones” destruyen todo depósito de agua casero que procure acumular la escasa agua de lluvia… todo es un abuso sistemático y atroz (los israelíes, por ejemplo, gozan de un alto consumo de agua per capita…)

Tal vez la impunidad lograda por el EdI para “manejar” la cuestión palestina  sea apenas un reflejo de otros poderes que ha desplegado.

Las relaciones entre EE.UU. y el EdI nos obligan a plantear al concepto señalado en el título. Ya era proverbial el planteo de Ariel Sharon tranquilizando siempre a sus cofrades asegurándoles que Israel tenía a EE.UU. en el bolsillo (véase por ejemplo: “El Lobby israelí y la política exterior estadounidense”,  John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, Quibla, 07-04-2006).

La línea de acción de Netanyahu sigue ese mismo curso. Para afirmar su candidatura a seguir ejerciendo la jefatura del estado sionista, Netanyahu y sus asesores  han dispuesto “enriquecer” su campaña con una presentación en el Congreso de EE.UU. (cómodamente controlado, a través de la AIPAC, su lobby y sus fondos, en una proporción del 75%; consideran tener “de su lado” a unos 300 de los 435 representantes de la institución estadounidense).

Para poner en evidencia el disgusto israelí, sionista, con ciertos planteos de Kerry y Obama, como por ejemplo, el reconocimiento de algunos derechos casi miserables para los palestinos que al estado sionista siempre le parecen excesivos, Netanyahu ha dispuesto un discurso suyo en “la Casa”  (de los representantes estadounidenses) el próximo 3 marzo, sin pasar siquiera por algún tipo de coordinación con la presidencia de EE.UU.

La reacción de EE.UU.

Semejante desaire se ha hecho difícil de tragar y Obama ha pedido que Netanyahu postergue su visita a EE.UU. para después de las elecciones israelíes. Les resulta chocante que Netanyahu use su discurso legislativo en EE.UU. dentro de su campaña electoral… Observe el lector la delicadeza de la reacción: un ruego para que postergue su discurso.

Prendiendo un ventilador

En este contexto, entiendo hay que situar otras reacciones desde EE.UU., como por ejemplo que haya visto la luz pública la ayuda, totalmente ilegal, violando sus propios códigos de comportamiento, de EE.UU. a que Israel lograra la bomba H. Curiosamente se “desclasifica”, es decir se le quita carácter reservado, a un acuerdo de 1987 “que eludía los estándares internacionales” (RT, 16/2/2015). Documento desclasificado a menos de 30 años, lo cual es significativo (no hay plazos fijos para que los documentos secretos de otrora pasen al dominio público, pero 30 años suele ser un período habitual, aunque en España, por ejemplo, posfranquista, rige el plazo mínimo de 50 años y la necesidad de una concesión especial para cada caso…).

El documento desclasificado en este caso revela la complicidad sostenida de las autoridades estadounidenses con el estado sionista, que violaron las enmiendas de su propio país que prohibían y prohíben expresamente ayudar a cualquier país “que trafique con equipamiento de enriquecimiento nuclear o tecnología fuera de las salvaguardas internacionales” o que “importen tecnología de reprocesamiento nuclear” (ibíd.).

Un comentario de Roger Mattson, exmiembro de la Comisión de Energía Atómica de EEUU fue: “Estoy impresionado por el grado de cooperación entre Israel y EE.UU. en artefactos especializados para la guerra.”

El “acuerdo” establecido en 1987 prohibía a los empleados y contratistas vinculados con él que revelaran el programa nuclear israelí, bajo pena de encarcelamiento.

El pedido de desclasificación provenía del 2012 (a solicitud del director del Washington Institute for Research: Middle Eastern Policy, Grant Smith), pero resultó concretado en esta significativa coyuntura de enfriamiento entre EE.UU. y el EdI (RT, 16/2/2015).

La reacción desde la misma Casa de los Representantes

Es una reacción llamativa, aunque a la vez revela la debilidad estadounidense ante las arremetidas israelíes: el 20 de febrero de 2015, una treintena de diputados federales, demócratas, de EE.UU. con el representante Keith Ellison (afro) como vocero públicamente condenaron el discurso de Netanyahu programado para el 3 de marzo en el Congreso de EE.UU. Estos parlamentarios enviaron una carta de protesta a John Boehner, el actual presidente republicano de la cámara que está a punto de recibir a Netanyahu, pidiéndole la postergación de dicha alocución.

Al mismo tiempo se ha ido formando una lista de legisladores que han anunciado su boicot al discurso de Netanyahu.

Robert Naiman ha publicado un artículo, “Profiles in Courage”, analizando este conflicto y enlistando a los rebeldes. Naiman registra que CNN comentó que dos terceras partes de la población no aceptan que Netanyahu hable dándole la espalda a la presidencia del país.

¿Qué significa que Netanyahu haga tan ostensible lobby contra Obama? No es, según el canciller israelí Tzachi Hanegbi ─siguiendo a Naiman─ “para presionar a los senadores republicanos. Ya los tiene comiendo de su mano, excepto Rand Paul y Jeff Flake. Para alcanzar los dos tercios Netanyahu necesita presionar a demócratas. […]. Los senadores demócratas con que cuenta Netanyahu deben ser los “10 de Menendez”, una suerte de bloque legislativo enfrentado con el presidente de su propio partido.

A su vez, sostienen fuentes sionistas, Netanyahu podría ser usado como ariete de los parlamentarios disconformes con Obama para hacerle morder el polvo. Como se ve, se podría tratar de un uso “recíproco” de favores…

Sagrada Alianza EE.UU.-EdI

Michael Eisenstadt and David Pollock, del Washington Institute for Near East Policy, (Instituto de Washington para la política en el Cercano Oriente; como el nombre lo revela, se trata de una organización sionista para procesar lo que el EdI necesita en EE.UU.)1 explicitan los motivos de coincidencia entre EE.UU. y EdI.: “La relación entre EE.UU. e Israel se ha definido tradicionalmente en términos de obligación moral, valores culturales y políticos comunes e intereses estratégicos comunes.” Observe el lector con qué sagacidad estos think tanks sionistas ponen para el piadoso y moralista EE.UU. lo de la obligación moral (incondicional) en primer término. Y luego lo de valores comunes (como si no hubiera tales entre EE.UU. y Francia o Noruega, o Inglaterra o incluso, Brasil o Japón…). Al final de la frase aparece ─diría Prévert─ el nervio de la guerra…

Eisentadt y Pollock comentan sin el menor sonrojo que con el tiempo ambas potencias han dejado de hacer públicas sus negociaciones, con lo cual la relación democrática, al menos postulada al principio, se ha extraviado completamente.

Lo que también se ha “extraviado” en el discurrir  de estos think tanks es la inmensa inyección cotidiana y permanente de dinero de EE.UU. a Israel, desde hace ya décadas, ininterrumpidamente, valuada en un promedio de 8,5 millones de dólares diarios (J. Mearsheimer y S. Walt, “El lobby judío en EE.UU., <www.tsunamipolitico.com/lobby708.htm>).

Sobre este aspecto, James Petras escribió, hace años, un texto con sugerente título: ¿Quién financia al estado de Israel? (7 de mayo del 2002)

Con el sucinto recorrido por las reacciones desde EE.UU. ante el 3 de marzo más la explicitación de la alianza al gusto del Washington Institute for Near East Policy hemos procurado visualizar la trenza de intereses entre las élites yanquis y las israelíes, advirtiendo que si hay una primacía es como la definiera Ariel Sharon hace décadas.

Algo que viene todavía de antes. Baste pensar que en el Congreso Sionista Mundial de 1942, en el Hotel Biltmore de Nueva York, en plena matanza de judíos a manos de nazis, el principal tema de dicho congreso fue un análisis geopolítico que llevó a la dirección sionista a deslastrarse de su viejo padrino o madrina, Inglaterra, que hasta entonces les había hecho todo el trabajo de implantación ante la población nativa en Palestina, y decidir obtener un nuevo padrinazgo, con mayor fuerza y mejor control por parte del sionismo, que resultó EE.UU., a la sazón con la mayor o la de mayor peso de las poblaciones judías del planeta.

Por todo lo antedicho, Norman Birnbaum  titula una nota:   “Estados Unidos, impotente ante Israel”. Y explica, apostando a una entidad cada vez más imperceptible:
“Solo una Europa capaz de liberarse de la sumisión a Washington podría impulsar una solución justa al drama palestino y favorecer así la paz en Oriente Próximo. Sería una manera de saldar su deuda con el judaísmo.” (26/06/2011).

En marzo 2014 Alison Weir publica su histórico Against Our Better Judgment: The Hidden History of how the US was used to create Israel (Contra nuestro mejor juicio: la historia oculta de como EE.UU. fue usado para crear Israel) donde el autor documenta el papel del lobby sionista para persuadir directamente a Harry Truman contra la opinión de los especialistas del área y de juicios como el de Loy W.  Henderson (1892-1986) del Dpto. de Estado, quien adelantó que el proyecto de partición de la ONU sobre Palestina iba a “garantizar que el problema palestino habría de permanentizarse y se haría todavía más complicado en un futuro”, algo que ha resultado atrozmente cierto.

Pero Truman era un pragmático y al reducir todo a votos, coincidió con los intereses y las tácticas sionistas:  “Truman tomó la decisión de reconocer la creación del Estado de Israel ignorando las declaraciones de Secretario de Estado, George Marshall, que temía que esto pudiera dañar las relaciones con los estados árabes. En una reunión en la Casa Blanca el 10 de noviembre de 1945, le dijo a los enviados a Arabia Saudita, Siria, Líbano y Egipto: «Lo siento, señores, pero tengo que responder a cientos de miles que están ansiosos por el éxito del sionismo: No tengo cientos de miles de árabes entre mis electores.» (wikipedia)

Al parecer hubo una “complementación” entre la miopía pragmática, inmediatista, de los gobiernos estadounidenses que fueron sucediéndose desde al menos mediados de siglo (1942, ya dijimos, es la fecha clave) y el manejo, manipulador, de largo aliento, de los sionistas validos de un apoyo bastante generalizado de la colectividad judía estadounidense, aun la no sionista.

El control de las votaciones, las estrechas alianzas de los aparatos de seguridad y los de los militares (con sus intereses técnicos entremezclados) han ido postrando a la dirección estadounidense en lo que tiene que ver con la cuestión palestino-israelí. Y los márgenes de maniobra del sionismo son tantos que es legítimo hablar de un estado avasallado. Un estado vasallo, el de EE.UU. Pese a que es precisamente el estado o la formación nacional que ha logrado establecer la mayor cantidad de relaciones de vasallaje con otras naciones más débiles que EE.UU.

Con lo cual transitivamente, hay que admitir que así como muchos estados latinoamericanos,2 varios del mundo árabe, y otros del sudeste asiático,  mantienen una relación como estados vasallos hacia EE.UU. (aunque no esté legalmente consagrada, porque es de estilo hoy que “todos los estados sean iguales”, mutatis mutandis tenemos que aprender a darnos cuenta que EE.UU. es, a su vez, vasallo de Israel.

La pulseada del 3 de marzo nos permitirá ver cuánto pueda ser revertida esa relación.

notas:
1) No confundir este Washington Institute con el citado precedentemente, con una cobertura geopolítica casi idéntica: éste se declara fundado en 1985; el citado anteriormente da como fecha fundacional 2002.
2) Un ejemplo prístino de vasallaje aunque no abarque al estado uruguayo como tal sino a una radio privada: Radio Montecarlo anuncia la próxima asunción presidencial al son del himno nacional… de EE.UU.

Publicado en Palestinos / israelíes

Navegación de entradas

Entradas anteriores
Entradas siguientes

Entradas recientes

  • Quiénes son los verdaderos terroristas o la intoxicación mediática que nos martilla cada día…
  • Voces imperiales: nuevo formato que es el viejo 
  • PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA
  • ¿De dónde proviene la buena conciencia de quienes torturan, vejan y matan?
  • ¿Por qué ahora un segundo WTC en nuestro país?
  • La impunidad israelí
  • El colonialismo sobreviviente y una tercera guerra mundial
  • 7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?
  • banderas palestinas NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER
  • La miseria moral de postular la “solución de dos estados”
  • El desprecio de la vida (que no es «la nuestra» y por tanto no es humana)
  • La población humana del planeta: ¿1000 o 1500 millones u 8000 millones?
  • La gravedad del momento actual
  • Proyecto en Uruguay Arazatí: ¿descartado o redivivo?
  • La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina
  • El silencio del gobierno de Uruguay ante Gaza o ante Israel
  • (sin título)
  • Panorama… planetario y foco en Gaza
  • Palestinos                                                                                                                   25 05 06
  • BASURA NUESTRA DE CADA DÍA
  • URUGUAY: DESTINO DE PAÍS
  • EE.UU. e Israel: una cuestión de élites
  • No other land: ¿Hay que ser judío para criticar a Israel?
  • ¿REFRENDAR O NO REFRENDAR? (That’s the Question)
  • GENOCIDIO AL DESNUDO Y A LA VISTA DEL PÚBLICO

Archivos

  • febrero 2026 (1)
  • enero 2026 (2)
  • diciembre 2025 (5)
  • octubre 2025 (2)
  • agosto 2025 (3)
  • julio 2025 (2)
  • junio 2025 (3)
  • mayo 2025 (1)
  • abril 2025 (3)
  • marzo 2025 (2)
  • febrero 2025 (2)
  • enero 2025 (5)
  • diciembre 2024 (5)
  • agosto 2024 (2)
  • julio 2024 (2)
  • junio 2024 (3)
  • marzo 2024 (1)
  • febrero 2024 (3)
  • enero 2024 (2)
  • diciembre 2023 (2)
  • noviembre 2023 (5)
  • octubre 2023 (1)
  • septiembre 2023 (2)
  • agosto 2023 (5)
  • julio 2023 (10)
  • abril 2023 (4)
  • febrero 2023 (7)
  • diciembre 2022 (3)
  • noviembre 2022 (3)
  • octubre 2022 (2)
  • septiembre 2022 (4)
  • agosto 2022 (2)
  • julio 2022 (3)
  • junio 2022 (6)
  • mayo 2022 (3)
  • marzo 2022 (2)
  • enero 2022 (1)
  • noviembre 2021 (3)
  • octubre 2021 (2)
  • septiembre 2021 (1)
  • agosto 2021 (3)
  • julio 2021 (1)
  • junio 2021 (5)
  • mayo 2021 (1)
  • abril 2021 (1)
  • diciembre 2020 (1)
  • agosto 2020 (2)
  • julio 2020 (3)
  • junio 2020 (2)
  • mayo 2020 (3)
  • abril 2020 (2)
  • febrero 2020 (5)
  • enero 2020 (1)
  • diciembre 2019 (4)
  • noviembre 2019 (1)
  • octubre 2019 (2)
  • agosto 2019 (3)
  • julio 2019 (2)
  • junio 2019 (3)
  • mayo 2019 (1)
  • abril 2019 (2)
  • marzo 2019 (3)
  • febrero 2019 (2)
  • enero 2019 (1)
  • diciembre 2018 (3)
  • noviembre 2018 (5)
  • octubre 2018 (2)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (4)
  • julio 2018 (2)
  • junio 2018 (4)
  • mayo 2018 (1)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (3)
  • febrero 2018 (1)
  • enero 2018 (2)
  • diciembre 2017 (5)
  • noviembre 2017 (2)
  • octubre 2017 (5)
  • septiembre 2017 (4)
  • julio 2017 (1)
  • junio 2017 (2)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (2)
  • febrero 2017 (3)
  • enero 2017 (1)
  • diciembre 2016 (2)
  • noviembre 2016 (2)
  • octubre 2016 (2)
  • septiembre 2016 (4)
  • julio 2016 (2)
  • abril 2016 (1)
  • marzo 2016 (2)
  • febrero 2016 (3)
  • enero 2016 (3)
  • diciembre 2015 (2)
  • noviembre 2015 (1)
  • octubre 2015 (1)
  • septiembre 2015 (1)
  • agosto 2015 (3)
  • julio 2015 (1)
  • abril 2015 (1)
  • febrero 2015 (1)
  • diciembre 2014 (1)
  • noviembre 2014 (1)
  • agosto 2014 (1)
  • julio 2014 (1)
  • junio 2014 (1)
  • mayo 2014 (4)
  • abril 2014 (1)
  • marzo 2014 (3)
  • enero 2014 (1)
  • diciembre 2013 (1)
  • noviembre 2013 (1)
  • octubre 2013 (2)

Ultimos comentarios

  • Imagen: la clave teledirigida del poder actual – CUARTA POSICIÓN en Imagen: la clave teledirigida del poder actual
  • Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo | Revista SIC - Centro Gumilla en Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo

Etiquetas

Agatha Christie amortalidad de los humanos Antidefamation League artilugios tecnológicos biowarfare catástrofe alimentaria colonialismo complejidad económica confinamiento masivo Consejo de Derechos Humanos de ONU Covid-19 ecología EE.UU. el sionismo Estados Unidos Federación Rusa Franja de Gaza guerreristas hambruna Ian Fleming Jonathan Greenblatt la Caída del Muro Luis E. Sabini Fernández matanza de palestinos matanzas selectivas menor calidad alimentaria momento histórico Naciones Unidas ombliguismo progresivamente invasivo OMS OTAN periodistas asesinados poblaciones tradicionales poder sionista poderío israelí Project for the New American Century Ray Kurzweil Roald Dahl Samuel Huntington sars-cov2 tecnoperfeccionamiento territorio ucraniano Uruguay Vladimir Putin Yuval Noah Harari

Meta

  • Registro
  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
Funciona gracias a WordPress | Tema: micro, desarrollado por DevriX.