Saltar al contenido

revista futuros

del planeta, la sociedad y cada uno…

  • Inicio
  • Revista Futuros
  • Otros escritos
  • Sobre el autor
  • Contacto

Categoría: Palestinos / israelíes

Israelización del aparato militar estadounidense

Publicada el 19/02/2016 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

El ejército de EE.UU., su aviación, desde alguna de sus muchas bases “nenúfar” (¿un millar?) que tiene en el mundo entero, efectuó hoy un ataque sobre Sabrata, en Libia con el objetivo publicitado de asesinar a  Nuredin Chuchane, un yihadista tristemente famoso por atentados mortales que se le atribuyen en Túnez.

Sabrata està a 80 km. de Túnez y se considera que en sus inmediaciones el ISIS ha montado un campo de entrenamiento donde se hallaría Chuchane.

El ataque se supone aniquiló la vida de decenas de yihadistas aunque se estima que debe haber varios niños y mujeres alcanzados por el bombardeo y ni siquiera se aclara si éstos también serían bajas yihadistas.

Los medios de incomunicación de masas informan de estos “hechos” y aclaran que no saben si Nuredin Chuchane habría muerto bajo las bombas.

BBC Mundo (19/2/2016) llega a titular su nota “Noureddine Chouchane era el principal objetivo de los bombardeos”.

Empezamos a entender la lógica de estos comunicadores: si Chuchane era el principal objetivo, ¿por qué nada se sabe si lo asesinaron pero sí se sabe que asesinaron decenas de otros seres humanos?

Porque lo que realmente les importa es que se mate la mayor cantidad de “enemigos” y el fulano buscado es la mejor excusa.

Claro que BBC Mundo “nutre” a sus lectores con los “fundamentos” de los hechos actuales: “Libia vive un vacío político y de seguridad desde 2011, cuando un levantamiento popular derrocó a Muamar Gadafi.” (ibídem).

Aprendamos periodismo básico y comunicación ídem: la invasión de la OTAN con aviación francesa e inglesa, con freedom fighters provenientes de una enorme cantidad de países, se denomina “levantamiento popular”.

Estas “informaciones” que nos llenan el ojo con Chuchane y con “levantamientos populares”, nos escamotean el sentido atroz de las muertes de los llamados “daños colaterales”.

Es un estilo que el Ejército de Defensa [sic] de Israel emplea profusamente en sus acciones en tierras palestinas. So pretexto de matar a un “cabecilla”, digamos de Hamas, en la operación planeada al efecto mueren cuatro vecinos, dos hijos, un sobrino, el chofer, la cónyuge, su hermana… en total 14 “daños colaterales”. Y si el objetivo se alcanza, se considera “éxito completo”. El estado nacional que así actùa ya no es un estado nacional sino un gendarme mundial.

Que para matar a Chuchane se acabe con la vida de decenas, expresa una curiosa contabilidad sobre vidas humanas: se cuentan algunas; las que están del lado equivocado de la historia o de la empalizada, ni siquiera. Ésas se arrasan nomás.

 

 

 

 

Publicado en Centro / periferia, Medios de incomunicación de masas, Palestinos / israelíes

La ceguera mental como pretendida virtud

Publicada el 02/01/2016 - 10/05/2018 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

Marcelo Birmajer acaba de sufrir la muerte de su hermano. Una muerte violenta, sorpresiva, injusta y absurda como toda muerte en esas circunstancias.

Y probablemente, por los efectos psicológicos de tal impacto Marcelo Birmajer ha hablado a calzón quitado. Una suerte de penoso in vino veritas.
Su hermano, rabino en Israel, fue acuchillado al parecer junto a otro israelí por dos palestinos jóvenes en Jerusalén. Las policías intervinientes balearon a los dos palestinos y mataron a un judío mizraji, indudablemente por su aspecto; los palestinos fueron rematados por civiles israelíes a patadas.

Marcelo Birmajer recordó a su hermano en una alocución en una sede judía askenazi en Buenos Aires, rodeado de referentes religiosos judíos y de la representación diplomática israelí. En un acto de alto contenido institucional, difundido todo el acontecimiento por la Agencia Judía de Noticias, Argentina.

Y MB, que se invoca a sí mismo ─suponemos que humildemente─ como “famoso escritor”, nos revela así un modo de pensar, sentir,  altamente significativo, porque reconocemos en sus afirmaciones el eco preciso de tantas opiniones, pareceres, decla-raciones, que nos llegan desde las voces oficiales del Estado de Israel, de los defenso-res del Estado de Israel, desde el sionismo supremacista y otras expresiones afines.MB empieza su alocución siguiendo el método del manual del periodista noticioso, planteando el quién. Quién mató a su hermano.

Y contesta con certeza. Con la certeza del dogma que prescinde de la realidad. MB afirma que “lo mató Amán, lo mató el Faraón.” Amán fue un amalecita duramente enfren-tado con las tribus judías. MB no necesita conocer el presente, nuestro presente. Porque ya tiene, de antemano, desde siempre, la respuesta. A su hermano no lo mataron palestinos desesperados, desalojados, patoteados, bloqueados, hambreados, incluso sedientos ─porque el Estado de Israel dosifica con crueldad y desigualdad el agua disponible otorgándole seis veces más a un habitante israelí que a uno palestino─, jóvenes palestinos desesperados, habitantes de una ciudad despojada en brutal proceso de judaización (contra la propia historia jerosolimitana, albergando judíos, cristianos y musulmanes).

Dice MB a continuación: “Pero sobre todo lo mataron los nazis”. Esto es al menos un avance contra aquella fijeza bíblica inicial. “Los palestinos que mataron a mi hermano, son exactamente los hitlerianos que mataron a la familia de mi abuelo, no hay ninguna diferencia. Es una guerra de los idólatras contra el pueblo de Israel.
Aunque MB ha logrado presentar dos tiempos, uno bíblico, que no se puede entender como histórico, sino en todo caso como relato; semihistórico, semilegendario, y otro, el del Tercer Reich en la primera mitad del s. XX, MB persiste en un afán de prescindencia de lo histórico.
La historia palestina, la del último siglo, la del último milenio, por ejemplo. ¿Qué fundamento tiene esas supresiones, tamaña simplificación histórica? MB dice sencillamente, como un oráculo, que no necesita fundamentar lo dicho: que es una guerra de idólatras contra el pueblo de Israel…

Ya vamos viendo como se configura el mundo de MB: nada que ver con lo que filóso-fos y pensadores han elucubrado sobre “la humanidad”, su destino y sus miserias; sobre la fraternidad humana, tan escasa por cierto, sobre la sociedad de los humanos. No, la cues-tión está entre quienes tienen o pertenecen al dios verdadero, que sería “el pueblo de Is-rael” y los demás, el resto de la humanidad, los que siguen a falsos dioses, ídolos o reyes…

En esa curiosa ecuación, ¿dónde está o quién es realmente el titular de la humanidad? Infiero que para MB la humanidad es el pueblo de Israel y consecuentemente el resto “de la humanidad” no es humana. Descubrimiento antropológico de enorme importancia que ha sido pasado por alto por casi todo el mundo… O tal vez ─inferencia optativa─, todo ese conglomerado del cual él denominara a Amán, al Faraón, a los nazis, a los palestinos, sería la humanidad… pero en tal caso, “el pueblo de Israel” que no puede ser lo mismo que semejante rejunte, vendría a ser una sobrenhumanidad o superhumanidad, algo en el espíritu con el cual algunos rabinos, como Dov Lior, sostienen que: «Mil vidas no-Judías no valen la uña de un Judío.»

MB no se va con chiquitas. Los nazis no conocieron, mejor dicho, conocieron apenas al Estado de Israel en formación. En rigor, durante la década de los ’30 nazis y sionistas tuvieron más coincidencias que diferencias. A medida que el nazismo perseguía cada vez más duramente a los judíos, discriminándolos primero, aislándolos después, hasta el inicio de la 2GM, incluso hasta 1940, los judíos sionistas retuvieron algunas prerrogativas, porque su estrategia de defensa del pueblo judío buscando hacer una sociedad aparte coincidía con la defensa del pueblo alemán que proclamaban los nazis con una Alemania “sin judíos”.

Adolf Eichmann, por ejemplo, hasta se puso a estudiar hebreo para mejor administrar una solución de estados separados…
Pero la historia nos muestra que los nazis terminaron matando a la familia del abuelo de MB como a tantos otros judíos (y gitanos y homosexuales y cristianos y anarquistas y comunistas…). Y pese a la intemporalidad militante de MB, inmediatamente después de recordar que los nazis eran ”los que quieren extinguir al pueblo judío” (como los urugua-yos, por entonces todavía los orientales, quisieron extinguir a los charrúas, los argentinos a los ranqueles, los alemanes imperiales a los hereros en la actual Namibia, los californianos estadounidenses a los yaquis y tantos, tantos otros ejemplos de racismo radical, de atroci-dades), nos dice, llamativamente: “No hay ningún conflicto territorial”… ¿dónde? ¿en Pales-tina, por casualidad? Curiosa mención de la soga en la casa… el territorio, la territorialidad…

MB prosigue: “no tienen ningún problema político. No hay nada que hayamos hecho mal en la Tierra de Israel, creamos el mejor país del mundo, Israel es el mejor país del mundo, el más humano, el más culto, el más liberal, el más respetuoso de sus minorías, es lo mejor que le pasó al siglo XX, es el país donde más paz debería haber en el mundo.”

MB remata su credo de absolutos con un condicional; “debería haber”. Que significa que no la hay. Algo falló. ¿Qué falló? MB declara que el nosotros en el cual se incluye hicieron el mejor país del mundo. Envidiable inmodestia. Pero no sorprendente, tratándose de gente que no hace cosas mal. Que más bien hace las cosas buenas del mundo…
¿Construir un bastión europeo contra la bárbara Asia, como predicaba A. Herzl, ¿no es colonialismo?
¿Expulsar cientos de miles de pobladores palestinos mediante amenazas y asesinatos (las estimaciones más serias hablan de cientos de miles de expulsados y miles de asesinados, amén de la pulverización de medio millar de aldeas palestinas durante el adueñamiento de 1948), no es abuso y atropello?

¿Jugar tiro al blanco con los campesinos expulsados que a la noche volvían, tras la Nakba, desarmados, y a veces con alguna herramienta, para procurar seguir cuidando sus cultivos, los cultivos que se habían visto obligados a abandonar por la expulsión, matando así ─el “moral” ejército israelí, “humano”, “culto”─ a decenas, centenares de palestinos, ¿no es desprecio por la vida humana?

MB ensalza de los abusivos militares israelíes, no sólo su moral, su humanidad, su cultura; agrega: “el más respetuoso de sus minorías”. Vamos entendiendo. No respeto a minorías cualquiera; solo a las propias.
El desprecio por la vida humana se va entendiendo: no eran vidas sionistas.

MB admira a Ariel Sharon, más conocido como el Carnicero de Sabra y Shatila.

MB, apresado en su dolor, ha revelado sus sentimientos y convicciones más profundas y menos diplomáticas. Lo cual nos permite ver que es un mentecato. Ese calificativo proviene, etimológicamente, de un estado del alma que se advierte cautiva: mente captada, mente capta. Y resulta prístino que MB tiene una mente captada por una idea o sensación de que lo judío es algo al margen y por encima de casi todas las sociedades humanas (salvo, obviamente, la judía).
Uno termina preguntándose si la división entre homo sapiens sapiens pasa por donde MB la ve; una sociedad judía, la mejor por no decir la única del mundo, y el resto de los humanos alojados en sociedades que no son “del libro”, ¿por qué se sacrifica MB albergándose entre “nosotros”?

Publicado en Palestinos / israelíes

La falsa, falaz igualdad del opresor y el oprimido

Publicada el 30/12/2015 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

Una vez más, los m i m introyectan en la mentalización dominante su versión de los hechos como si fuera LA versión, esta vez con ocasión del llamado papal navideño: “El Papa llama a la paz con una Tierra Santa de luto. Francisco instó al diálogo entre israelíes y palestinos. […] 1
El “diálogo entre palestinos e israelíes” da por sentada una equivalencia, una equiparación, entre usurpador y despojado, entre avasallador y avasallado, entre conquistador y refractario que no ayuda en absoluto a entender la cuestión planteada y menos todavía, los comportamientos en juego.
Esta interesada simetría persiste aun hoy, con una fluidez informativa y una ampliación mediática que nos permite a cada vez más interesados visualizar e inteligir más y más data.
En el ejemplo que hemos tomado; la labor de zapa del sionismo para adueñarse de todo el territorio palestino, haciendo sufrir a los natives condiciones de vida absolutamente indignas, abusando, cercenando, encarcelando, ultrajando, robando, asesinando, cada vez más ─si uno compara los estilos de comportamiento sionista entre comienzos del siglo XX y estos comienzos del s XXI─, la desviación mediática se hace todavía más patente porque a la vez que el papa católico iguala a las partes, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que no ha sido particularmente atento a la “causa palestina” o a la de los pueblos avasallados, por su función de “mediador” que se supone le corresponde a un secretario de la ONU, ha declarado, simultáneamente que ‘la ola de violencia palestina’ es el resultado de “casi cinco décadas de ocupación israelí”. Repare el lector que Ban Ki-moon es absolutamente partidario del establecimiento sionista, que es a su vez un fruto de la diplomacia de la ONU, puesto que al referirse a “casi cinco décadas” data la ocupación desde 1967, momento en que el Estado de Israel se adueña de los territorios palestinos que no habían sido firmemente ocupados hasta entonces (Jerusalén oriental, Franja de Gaza y Cisjordania). Ignora, como buen burócrata al servicio de las potencias occidentales, la ocupación del territorio palestino anterior a 1967 y particularmente todo el atropello mediante el terror y la muerte, para el establecimiento del Estado de Israel. Incluso más: ha sido defensor de la causa sionista, como cuando los militares israelíes asesinan a varios pasajeros del Mavi Marmara, buque turco insignia de la Flotilla de la Libertad que procuraba compensar mínimamente el torniquete impuesto por Israel a la FdG, que asfixiaba la salud, la calidad del agua y el suelo, restringía los alimentos y el cemento para reconstruir lo que el ejército israelí había devastado en ese maltrecho territorio definido como “la cárcel a cielo abierto más grande del mundo actual”. Tras la incursión sionista bautizada con el siniestro nombre de “Plomo fundido”, en 2008-2009, Israel crea un operativo de interceptación de los buques solidarios provenientes de muchos países y organizaciones de derechos humanos y en 2010 aborda en la noche, violentamente, el Mavi Marmara. Pero un núcleo duro de turcos, aunque sin armas, resiste con arrojo físico a los piratas e incluso logra desarmar y neutralizar a tres de ellos. Imaginamos que el riesgo de que todo el operativo de copamiento fracasase por esa resistencia, debe haber llevado a los restantes atacantes a balear y asesinar así a una decena de pasajeros, que en ningún momento hicieran uso de las armas que inicialmente les habían arrebatado a los atacantes, una señal del carácter no violento de la resistencia al abordaje. Para “atender” ese episodio, que desnudaba una vez más el carácter violento, opresor del estado sionista, Ban Ki-moon no tuvo nada mejor que designar como miembro informante a un hombre vinculado a los servicios israelíes y a algunas otras causas de similar calibre; Álvaro Uribe. El informe de Uribe, como era de esperar, defiende el bloqueo de Israel a la FdG, documento que Norman Finkelstein calificara como “probablemente el documento más mendaz y corrupto emitido nunca bajo la égida de la ONU.” 2
Pese a tales antecedentes, Ban Ki-moon culpa ahora del deterioro de la situación, a fines de 2015, a “la empresa de los asentamientos” judíos en territorio palestino. 3 Considera que ‘los jóvenes palestinos están cansados de promesas rotas y no ven la luz al final del túnel’. Y revelando que conoce algo de la situación se refirió al ‘miedo, la humillación, la frustración, la desconfianza’ que alberga el ánimo de la población palestina.
¡Cómo será la escandalosa situación actual en Palestina/Israel para que un protector de los intereses israelíes y de la ONU en general desnude el carácter defensivo y reactivo de los acuchillamientos!
La asimetría entre los abusos israelíes y la desesperación palestina es tan evidente que parece mentira haya que desmentir no ya la falsa igualdad “de los contendientes” sino además, el sesgo informativo que presenta siempre o casi siempre a los palestinos como los atacantes y a los israelíes como los que se defienden: “Ataques a fuerzas israelíes en Gaza y Cisjordania”. 4 El diario El País, modélicamente, nos presenta una foto con un par de tiradores de piedras semiocultos en ruinas y el epígrafe dice:”Choques. Dos de los palestinos que atacaron en la Franja de Gaza.”
¿Es que el periodista que garabatea estos textos no sabe que la Franja de Gaza es uno de los escasísimos territorios palestinos que no ha sido totalmente dominado por Israel y que en términos del derecho internacional más consagrado los palestinos en Gaza SE DEFIENDEN y en todo caso, los que atacan son los israelíes? El derecho internacional reconoce la defensa con todo tipo de medios ante una ocupación…
¿Es que los periodistas que procesan tales “noticias” no saben que un ataque a cuchillo es producto de la desesperación, la impotencia, la humillación, que puede a veces llegar a matar a un israelí y que los ataques israelíes con aviones y drones siembran decenas de muertos; los de la infantería y motorizados matan a varios por “acción” y en las invasiones “periódicas” asesinan de a miles a palestinos, mujeres, niños, ancianos, hombres y entre tantos, algún combatiente? ¿Y que encima del atropello militar, la política de torniquetes aplicada a toda la sociedad palestina a través de checkpoints, asfixia, traba, humilla? ¿Es que los periodistas no están informados que no se trata de un combate entre dos ejércitos sino de un combate entre un pueblo al que se lo está despojando de su territorio, de sus modos de vida, y de la misma vida, y una entidad ocupante? Finkelstein nos recuerda que Mary Robinson, la irlandesa que fuera comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, afirmó: “En Gaza, se ha destruido la civilización y no exagero.” 5 La afirmación de la expresidenta irlandesa coincide con quien se atreva a usar sus ojos; Sara Roy escribió en 2007 en la London Review of Books: “Estamos asistiendo al colapso de toda una sociedad”. Roy agrega algo que es decisivo y explica la impunidad israelí: “Apenas hay reacción alguna a nivel internacional”.6
¿Es que los periodistas que procesan estas noticias no saben que es lo que causa esa destrucción, ese colapso civilizatorio? ¿Es que el control que ejerce el sionismo con el apoyo de las comunidades judías afines alojadas en los m i m es tan grande?
Entiendo altamente significativo al aporte de Johannes Wahlström, un analista judeo-sueco al respecto, quien presentara en una nota, nociones sobre libertad de expresión a cargo de importantes voces de muy connotadas organizaciones judías. 7 Wahlström pasa revista a una serie de intervenciones sumamente llamativas. Aquí, un par de “perlas”:
“Afirmar que existe un lobby sionista que acalla periodistas, eso es antisemitismo.” Henrik Bachner, del Comité Sueco contra el Antisemitismo (SKMA, por su sigla en sueco) en la Universidad de Jerusalén, 1993.
Wahlström entiende que la palma de la ilógica más elemental se la lleva Kenneth Jakobson, miembro de la Liga contra la Difamación (la mayor organización judía en EE.UU. dedicada a actividades de cabildeo en pasillos del poder; ADL, por su sigla en inglés) quien resumió su “razonamiento” en tres frases:
“La única superpotencia planetaria tiene una posición muy pro-israelí, lo cual obedece a que los judíos tienen una posición particularmente prominente en la élite de los medios de comunicación de masas. Es algo de lo que podemos estar orgullosos.”
Agrega: “hasta en EE.UU. sobreviene el antisemitismo que se basa justamente en la afirmación de que los judíos tienen demasiado poder sobre los medios.”
Después de este salto mortal, la lógica sin red debería yacer exánime. Pero nuestro hombre tiene resto:
“Hay que luchar contra este antisemitismo por todos los medios concebibles: no menos a través de una actividad de lobby para conseguir un mejor control sobre lo que los medios emiten.”
Bueno, al menos la sinceridad, o el desparpajo, no han faltado a la cita. Y el enfoque de influyentes referentes como Jakobson podría explicar la impavidez mundial, casi mundial, ante las atrocidades a que están siendo sometidos, desde hace décadas, los palestinos.

Nos quieren hacer creer, tanto los buenos como Francisco como todo ese periodismo paniaguado, que hay un conflicto entre iguales. Se escamotea sistemáticamente la naturaleza de las “dos partes” en conflicto.
No quiero ni pensar que diría toda la prensa bienpensante, occidental y “progre” si entre los palestinos hubiese algún referente, algún grupete que postulara la muerte y el asesinato de israelíes, judíos o sionistas.
Pues en Israel surgen cada vez más, agrupaciones a la descubierta, que envalentonadas postulan la aniquilación lisa y llana de los palestinos, que sobran en el sagrado territorio de las escrituras bíblicas.
Tuvimos que escuchar (en video) coros de alegres israelíes cantando en calles y plazas estrofas festivas acerca de que no hay más escuelas en Gaza, literalmente arrasadas, pero para qué las va a haber, puesto que ya no quedan niños. Aludiendo a que en la última incursión el ejército “más moral” del mundo asesinó en la Franja de Gaza (julio-agosto 2014) a unos 600 de ellos…
Estos coros son apenas una manifestación de una sociedad crecientemente supremacista que a medida que se siente más fuerte, necesita ocultar menos su dominio, una sociedad a la cual le brota el racismo y el abuso como el de aquel doctor Strangelove 8 al que se le levantaba “solo” el brazo para hacer el saludo nazi cada vez que se entusiasmaba.
Veamos otro ejemplo absolutamente reciente: la periodista mexicana Yuriria Sierra (Excelsior TV, 24/12/2015) transmitió: «Extremistas judíos celebran la muerte de un bebé palestino. Cantaban y bailaban y acuchillan la foto de un bebé palestino. Se trata del bebé quemado vivo el verano pasado [junto con su padre y su madre también asesinados; un hermanito mayor, logró sobrevivir aunque con atroces quemaduras].» 9
El “acto” resulta tan atroz y fanatizante que hasta el mismísimo Netanyahu, jefe actual del gobierno israelí, lo ha comentado críticamente. Pero ¿de qué pueden valer sus reparos cuando él mismo ha constituido un gabinete, este mismo año de 2015, con orgullosos y desfachatados racistas, asesinos y programadores del exterminio palestino? Al pie pongo apenas tres ejemplos: 10 (mi nota completa: “¿Sensibilidad repentina o cómo esquivar responsabilidad ante lo indefendible?”, publicada-e, agosto 2015).
Por otra parte, aunque Netanyahu critique esta “yapa” de burla a la víctima asesinada, le cabe la pregunta de por qué la policía israelí, reputada como de las más eficientes, no ha podido dar con los perpetradores del asesinato “familiar”. Pregunta retórica, claro.
Porque la sociedad israelí está cada vez más identificada con el exterminio de lo palestino. Con una modalidad ligeramente diferenciada de la nazi o la estalinista, pero los integrantes de “Rompiendo el silencio”, exsoldados israelíes que no aceptan “la obediencia debida”, lo expresan con todas las letras: “A los soldados israelíes les ordenaron que mataran a los civiles en los ataques que llevaron a cabo en Gaza el verano pasado.” 11 “Se trata de entrevistas con militares israelíes de medio rango, que ponen de relieve la extrema crueldad demostrada durante los 51 días de la ofensiva: podían utilizar tanta munición como quisieran.” (ibíd.)
Avraham Burg, jerarca histórico de la dirección sionista, mirando hacia atrás, confesaba hace décadas que el sionismo estaba perdido porque se había forjado una “sociedad sin compasión”. 12
En octubre de 2015 Khaled Hassan Manasra, un adolescente de 15 años acusado de atacar a pasajeros de un bus, es múltiplemente baleado por la policía y queda tendido, sangrante, en la calle: la reacción y los comentarios de los transeúntes fue de insultos, desearle la muerte que estaba sufriendo y hasta zamarrearlo como una bolsa de papas… 13 Considero que el juicio de Burg es patéticamente acertado.

1  El País, Montevideo, 26/12/2015.
2  Método y locura. La historia de los ataques de Israel a Gaza, Editorial Akal, Buenos Aires, 2014.
3  Reuters, Kim Hong-li, 26/12/2015, “Ban Ki-moon atribuye última ola de violencia palestina a «la ocupación israelí».
4  El País, ob. cit.
5  Finkelstein, ob. cit., p. 78.
6  “Failing Peace: Gaza and the Palestinian-Israeli Conflict”, Londres, 2007. Cit. p. Finkelstein, ob. cit.
7  “Israels regim styr svenska medier” [El régimen israelí controla los medios de comunicación suecos], Ordfront, Estocolmo, no 12/2005. Editado en castellano bajo el título “¿Libertad de expresión o de lobby?”, futuros, no 9, Río de la Plata, otoño-invierno 2006.
8  Doctor Insólito, dirigida por Stanley Kubrick, con Peter Sellers en el personaje.
9  http://www.prensalibre.com/internacional/festejo-por-asesinato-de-bebe-palestino-por-extremistas-judios-conmociona-a-israel.
10 Moshe Yaalon, ministro de Seguridad, definió a los palestinos como un cáncer… “Algunos dicen que puede ser necesario amputar… por el momento estoy aplicando quimioterapia.” Naftali Bennett, ministro de Deportes, ha declarado: “He matado a muchos palestinos en mi vida. No hay problema con eso.” Ayelet Shaked, la rubia y tersa ministra de Justicia (¡sic!) aboga por el asesinato de madres palestinas para que no den a luz “ofidios que atacan” a Israel…
11 Patrick Strickland, The Electronic Intifada, 4/05/2015.
12 “El sionismo está muerto”, Le Monde, 11/9/2003. Editado originariamente en Israel, Yediot Aharonot. Traducción al castellano: futuros, no 8, Río de la Plata, invierno 2005.
13 “Una multitud de israelíes insulta a menor palestino herido de muerte”, http://www.lapagina.com.sv/internacionales/111051/2015/10/14/Una-multitud-de-israelies-insulta-a-menor-palestino-herido-de-muerte, San Salvador, El Salvador.

 

Publicado en Palestinos / israelíes

El racismo, nervio motor del sionismo

Publicada el 20/11/2015 - 26/11/2015 por ulises

Por Luis E. Sabini Fernández / Es el racismo como ideología gratificante la que permite tener rostros risueños entre los centenares de blanquitos sonriendo alrededor del cuerpo de un humano negro balanceándose colgado de la cuerda con la que lo han ahorcado. Esas sonrisas, de superioridad moral, son las que permitirán la popularidad del Ku-Klux-Klan en EE.UU., fundamentalmente al sur, a principios del s. XX, con millones de adherentes.

linchamiento, 1919

Es el racismo el que le permitirá al nazismo sentir con soberbia, su superioridad moral respecto de los múltiples obstáculos y enemigos de su plenitud imperial y su derecho sobre pueblos “débiles”, y el que le permitirá creer que su superioridad innata le alcanza para lanzarse a un guerra contra los que resultarán Los Aliados que sextuplicarán sus recursos humanos y materiales; su superioridad era tanta, según ellos mismos, que podían permitírselo.

Es el racismo boer y sudafricano el que le permitirá a los blancos europeos del norte instalados en el sur africano imaginar sus derechos allí como “naturales”, propios, históricos, que los autorizaba éticamente a robarle la tierra a los pobladores ancestrales, robarle la energía de sus propios cuerpos, arrinconarlos en lo que más tarde se llamarán bantustanes ─campos de concentración ligeramente ampliados para constreñir la vida de los natives allí adentro─, cuando no estaban al servicio de la sociedad blanca, la superior, la buena, la que merecía ese nombre.

Es el racismo que impera en Israel, desde su misma fundación, el que a través de un strip-tease creciente, horrendo, monstruoso, permite ahora en 2015, que un adolescente baleado, de 13 años, Ahmed Manasrah, ensangrentado, yacente, reciba insultos de los transeúntes, que gozan con su agonía, en tanto nadie hace nada por salvar su vida y que incluso hasta un guardia lo patee, como si se tratara de un perro o un fardo. Hasta Netanyahu tuvo que atenuar su versión inicial de que el niño había matado a otro niño judío (nada se sabe, ni siquiera si empleó violencia antes de ser baleado).

Estos lodos venían ínsitos en aquellos polvos “liberadores” sionistas de hace un siglo.
¿Qué vénero nutrió esta monstruosidad que es ahora la sociedad israelí que le ha permitido a Netanyahu formar un gabinete con alegres asesinos de palestinos?
– ¿La ideología supremacista wasp, que le permitió a los EE.UU. erigirse como imperio, y a la vez como presunta tierra de libertad y dignidad? 1
– ¿La ideología bíblica de los “piadosos” cristianos sudafricanos que fundaban o creían fundar su despótico dominio sobre la población sudafricana en sus
“verdades” bíblicas?, las que los llevaba a sostener sin que se les cayera la cara de vergüenza, que eran legítimos dueños de sus territorios y que los “envidiosos” negros querían invadirlos (sic) y expulsarlos (sic, sic)?
– ¿La ideología de un socialismo del cual se nutrió inicialmente el sionismo pero solo como estrategia de trabajo y táctica de enganche? El sionismo invocó reiteradamente al socialismo para su construcción de “el estado judío”, pero negando sus fundamentos universalistas (el socialismo, al menos en todas sus variantes iniciales no reconocía diferencias de valor o jerarquía entre naciones o razas ─al menos teóricamente─) y el sionismo surgió para afirmar un particularismo expreso, radical  2 (el socialismo nacional alemán de posguerra, llamado en mal castellano nacionalsocialismo, el nazismo, también tendrá ese rasgo anti-universalista, porque la dimensión nacional es una clara negación a lo que el socialismo considerara básico: el internacionalismo).

El sionismo retuvo lo instrumental del socialismo, con lo cual erigió los kibutzim, esas piezas altamente operativas para la instalación en la tierra palestina y su apropiación por parte de quienes no eran de oficio campesinos.

Con la consolidación autoritaria y verticalista la URSS tuvo una rápida metamorfosis hacia un estado policiaco, totalitario. El sionismo retuvo esa modalidad tan “soviética” de suprimir al discrepante; en 1924, el cuerpo militar judeosionista semisecreto, la Haganá ─embrión de lo que ahora llaman ejército de Israel, con el calificativo orweliano de Defensa─ asesinó a sangre fría a un judío en Palestina. El primer asesinato político ”moderno” en esa sacrificada tierra que es Palestina. Jakob de Haan, un referente judío del llamado antiguo Yishuv ─la población judía palestina anterior a la instalación sionista con sus aliah (oleadas)─. El delito “capital” de de Haan fue el mantener relaciones y diálogo con los palestinos árabes con los que convivía de tanto tiempo atrás, y por lo tanto no ser sionista ni acompañar sus campañas.
La depuraciòn sionista de comienzos de la década del ’20 no es sino el atroz anticipo de ese estilo en el “campo socialista” (así como fue siempre el habitual para el colonialismo occidental enfrentando las resistencias locales)

¿La ideología del supremacismo nazi, que era antisemita porque entendían que gran parte de la problemática del pueblo alemán provenía del control financiero de la banca judía, podía conciliarse con el sionismo? Parece difícil, porque el sionismo es judío, precisamente. Pero así y todo coincidieron inicialmente. En un aspecto bien concreto: los arios” querían que los judíos se fueran del “cuerpo alemán”, los judíos querían irse de Alemania e instalarse en “la tierra prometida”.

Esa coincidencia les permitió una cierta luna de miel, a comienzos del III Reich, que se expresó en encuentros y visitas de nazis a la Palestina sionista. Por ejemplo, Adolf Eichmann a cargo de la población judía en la invadida por los nazis Austria (Anschluss, 1938), había sido invitado ─a mediados de la década de los ‘30─ a visitar los kibutzim en Palestina, que los sionistas iban estableciendo en los territorios que ocupaban. Eichmann no pudo ingresar porque las autoridades británicas le negaron su ingreso por nazi y anfitriones frustrados y visitante debieron hacer su encuentro en El Cairo. Hubo otras actividades conjuntas entre sionistas y nazis (en el mismo momento en que otros judíos empezaban a ser muy maltratados, expulsados, perseguidos, asesinados en el Tercer Reich), por ejemplo, una suerte de alianza comercial (Ha’avara) que facilitaba la venta de productos alemanes en el Cercano Oriente a cambio de la migración de sionistas a Palestina (quienes debían viajar sin dinero, que les era girado únicamente contra la venta de productos alemanes en el Cercano Oriente). 3

¿Blancos “puros” al estilo yanqui o sudafricano, estalinistas o nazoides? El sionismo ha recogido un poco en cada vertiente. Por ejemplo, respecto de la Unión Sudafricana, hubo todo un idilio desde 1948 hasta entrada la década de los ’90 en que Israel estrechó los vínculos con la Unión Sudafricana, la del apartheid, pero no bien la élite que gobernaba Israel atisbó el derrumbe del apartheid sudafricano, abandonó prestamente esa alianza y fue de los primeros estados en reconocer a la nueva República de Sudáfrica [1994] borrando toda afinidad que habían sostenido por décadas con los devenidos apestados políticos de los ’90. 4

Desde entonces, los esfuerzos ideológicos sionistas han pasado por buscar una creciente identificación con EE.UU. Por eso, la política de quebrar la sociedad palestina, de aislar a sus integrantes, ya no pasa tanto por la “limpieza” radical de esa tierra para apropiársela por completo sino que pasa por la identificación de lo palestino con la población nativoamericana en EE.UU. reducida a Indian Reservations; las etnias aborígenes americanas fueron quedando reducidas a mano de obra aislada del mercado estadounidense; se promueve, p. ej., la minería, siempre tan contaminante en sus pequeñísimos territorios (de uranio, por ejemplo, radiactivo) o las salas de juego a las cuales pueda concurrir la sociedad mayor, la principal, la “verdadera”, convirtiendo lo indio en algo para disfrutar, un exotismo de entrecasa y, juego mediante, altamente corrompible.
Los judíos israelíes, sionistas, no quieren ni pueden ver las diferencias entre la formación social de EE.UU. y la de Israel. La identificación cada vez mayor con EE.UU., que en tan buena medida responde a las necesidades del estado sionista, seguramente ni les permite captar el peligro de pensar por analogía.

Porque así como hay rasgos comunes, entre, por ejemplo, los indians y los palestinos ─como también los hay entre paraguayos y uruguayos o entre rubios y pelirrojos─, también hay rasgos específicos que malogran toda identificación salteando el cúmulo de diferencias. Por ejemplo, una temporal, histórica: no es lo mismo ocupar la tierra colonial en el siglo XV, o incluso a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que hacerlo en el mismo momento ─mediados del s XX─ en que se proclama el fin de todos los colonialismos (aun cuando en rigor, se haya tratado sólo de un cambio de nomenclatura, porque las relaciones de sujeción, explotación y dominio seguirán desde mediados del s XX como eran antes, y aun mejor “presentadas”, ahora en nombre de iguales). Sin embargo, el fin del ─como se dice ahora, relato colonial─ sobreviene porque la sociedad ya no admite las formas abiertas de dominio y expolio, y los poderes mayores deben esforzarse para mantener su hegemonía; ya no cuentan con la ignorancia generalizada de otrora, por ejemplo.

Tampoco es comparable la invasión europea a la América del Norte, en donde con el tiempo los invasores se convirtieron en aplastante mayoría respecto de los natives, que la invasión bíblica de Palestina a manos del sionismo gestando una ocupación en la cual hay grosso modo tantos oriundos como implantados.
Hasta aquí procuramos rastrear hilos históricos buscando identificar el fenómeno denominado sionismo. Veamos ahora la práctica de esa “conquista bíblica” que el sionismo encarna.

Los fines no han cambiado en momento alguno; el objetivo del sionismo ha sido siempre quedarse con la tierra palestina llegando al extremo de autocalificarse como “movimiento de liberación nacional” cuando el sionismo jamás enfrentó poder colonial alguno. 5  Y no ceder nunca ni un palmo, pese a proclamas confusionistas de personajes sionistas, palestinos y de mediadores privilegiados, como los de EE.UU., que han constituido negociaciones para definir alguna área de soberanía palestina que jamás se ha concretado. Nunca hemos conocido cesiòn alguna de tierras conquistadas por el sionismo.

Ni Ben Gurión, ni Meir, ni Begin, ni Barak, ni Shamir, ni Rabin, ni Sharon ni Netanyahu, obviamente, ningún dirigente sionista ha propiciado más que un retroceso de las exigencias del lado palestino, sobre la base de insinuaciones. Así se ha ido “corriendo” el mapa: insinuaciones sionistas contra cesiones palestinas.
La misma formulación, ese polvo bíblico inicial, deja entrever el festival de lodo y sangre que sobrevendrá. La misma formulación carece de toda lógica: el sionismo, inicialmente un movimiento cìvico, entre judíos preocupados con razón por el papel que cumplían los judíos en tantas sociedades cristianas (o musulmanas o laicas) decide valerse de los escritos bíblicos como si fueran históricos y documentales para reclamar las tierras cananeas.

Como bien señalaron varios autores desde el inicio de tal reclamo, ¿qué mundo tendríamos si cada etnia, cada grupo nacional, idiomático, reclamara el retorno a una tierra habitada mil años antes? El trastorno sería mayúsculo y poco y nada reconoceríamos de las fronteras estatales vigentes. Como sostenía Mahatma Gandhi, “Palestina pertenece a árabes (palestinos) así como Inglaterra a los ingleses”. Por cierto que mil años antes, podría haber estado poblada por otras etnias ligera o profundamente distintas de las actuales. Pero, agregaba, “es inhumano imponer a los árabes la aceptación de los judíos”.

Esto lo escribía Gandhi en 1938. Pero con la violencia genocida de los ataques nazis contra los judíos (y otras etnias y agrupamientos humanos, como los gitanos, homosexuales, minusválidos y comunistas), el sionismo logró una inesperada repercusiòn entre judíos y se recreó la historia haciendo creer a la gente, a través de los medios de incomunicación de masas y sobre todo a través de esa fábrica de sueños (que bien pueden ser pesadillas aunque arteramente condicionadas) que es Hollywood, que el Estado de Israel era la respuesta al nazismo…

“Respuesta” bastante anticipada puesto que nació décadas antes del surgimiento del mismo nazismo…
El rasgo que entiendo dominante del asentamiento sionista en Palestina es su brutalización, creciente y progresiva, cumpliendo una vieja ley de hierro: a medida que el estado sionista adquiere más fuerza y mejor respaldo, más acentuados devienen sus rasgos de violencia, atropello y desprecio por quienes no son, bíblicamente hablando, sus prójimos.

Esa brutalizacion que hemos señalado, ese strip-tease de la verdadera ideología, antiuniversalista, racista, supremacista del sionismo, que tanto ha halagado a tantos judíos se ha ido desplegando en el tiempo, con el éxito y la fuerza material cada vez mayor. En los comienzos del s.XX, cuando los sionistas se valían sólo de la policía turca para expulsar a los campesinos palestinos de las tierras que los sionistas les habían comprado a latifundistas casi siempre ausentes de las tierras que usufructuaban, la violencia se incubaba, pero no era tan omnipresente; ante los desalojos, los sionistas parecían caballeros prescindentes.

Esa etapa ─que comienza con el s. XX─ es formalmente democrática y terriblemente abusiva. Con la implantación protegida por el colonialismo del Estado de Israel, en 1948, entramos en otra etapa, otra modalidad: mediante la Ley de Ausentes, las organizaciones sionistas se apoderan de tierras trabajadas milenariamente, por palestinos mediante la “comprobación” de que sus dueños la habían abandonado. En rigor, habían sido expulsados violentamente, mediante asesinatos selectivos, amenazas y terror. Y a veces los campesinos despojados estaban luego de la huida, a pocos km, en campamentos “administrados” por la ONU que nunca tuvo tiempo ni ojos para observar la triquiñuela y desmontarla.

Miles de esos campesinos despojados volvían a la noche , sin armas, a lo sumo con alguna herramienta para cuidar sus cultivos: las tropas sionistas se hicieron un festín del “tiro al blanco” con ellos; historiadores dignos como Ilan Pappe registra que fueron miles los así matados.

Mediante la expulsión masiva de 1948, la Franja de Gaza pasó de ser una franja costera con algunos miles de palestinos a constituirse un territorio de refugio tolerado por Israel, con cientos de miles de palestinos amontonados que, con los años, se fue convirtiendo, mejor dicho los israelíes han ido convirtiendo, en una prisión a cielo abierto da casi un millón y medio de apretujados habitantes reclusos, extorsionados, aislados, sin asistencia judicial ni sanitaria, hambreados, intoxicados, enfermados y hasta sedientos.
Solamente una ideología que encarne un desprecio hacia “el otro” puede permitirse semejantes “soluciones”. Y una ideología que absorbe sin problemas éticos semejantes comportamientos, que al contrario, los justifica, es el racismo; ese rechazo radical de todo el resto de la humanidad…

Con las guerras expansionistas que Israel ha ido administrando, la modalidad de apropiación de tierras también se ha ido modificando; en el presente, ya adueñados de buena parte del territorio, los colonos, tapian accesos y caminos, ocupan calles, vacían aldeas e incluso campos y hasta ingresan por la fuerza a viviendas, expulsan a sus habitantes, que a veces quedan allì mismo, en la vereda con sus precarias pertenencias, en tanto colonos o soldados toman posesión de tales viviendas, siempre armados hasta los dientes y celosamente protegidos por “la única democracia de Oriente” como vocifera la propaganda oficial israelí.

El experimento sionista es una patética expresión de la inversión de la realidad, algo que George Orwell tan lúcidamente describiera precisamente en el año de la fundación del Estado de Israel: el amor es el odio, la verdad es la mentira, la democracia es la dictadura, el victimario es la víctima y la víctima el victimario, el justo es el arbitrario y el salvaje, el primitivo, el arrojador de piedras, es el más cuerdo de los humanos, el que más reclama una sociedad menos enferma; es el héroe resistente de nuestro tiempo.
Una única, y tenue, luz al final de este atroz túnel del tiempo palestino: parece haber un cierto despertar, todavía mínimo y parcial, minoritario, entre judíos que les cuesta seguir haciendo de monos sabios.
En Israel, en EE.UU., hasta en Argentina, en que se han agrupado judíos que han roto con DAIA-AMIA, las organizaciones oficiales de la comunidad judía argentina a la que estos judíos protestatarios consideran mero apéndice del Estado de Israel. Y no solo rompiendo relaciones con semejantes órganos del poder sionista: judíos asimismo se han agrupado como “los otros judíos” para tomar distancia, para denunciar su rechazo a la política etnocida israelí, de cerco y aniquilamiento de la entidad palestina. Auspicioso.

notas:

1 Véase su configuración a comienzos de este fatídico año de 2015; el ministro de Defensa Moshe Yaalon tratando al pueblo palestino de cáncer; la ministra de Justicia Ayelet Shaked proponiendo matar no sólo a los niños palestinos sino a sus madres, mediante el tropo literario de considerar ─a los niños, serpientes─; el de Educación, Naftali Bennet, explicando que ha matado multitud de palestinos y que “no hay problema con eso” (fte.: R. Silverstein, “El gobierno más racista y extremista de la historia de Israel”).
2  Lo que Gilad Atzmon denomina “la tribu”, el tribualismo.
3  Algunos autores sostienen que esa coincidencia de intereses se tradujo hasta en una medalla conmemorativa, con la esvástica a un lado y la estrella de seis puntas al otro, atribuida a un jerarca nazi, Leopold von Mildenstein. Sin embargo, otros autores cuestionan su veracidad histórica.
4  Fue una década prolífica en “apestados”…
5  Hay un corto período de hostilidades terroristas del sionismo contra las autoridades britànicas en Palestina alrededor de 1948, para forzar el retiro británico, pero el sionismo había sido estrecho aliado con Gran Bretaña durante la guerra mundial y poco antes, durante la resistencia palestina de 1936 a 1939 donde colonialistas y sionistas actuaron juntos masacrando la revuelta aborigen.
Del mismo modo que los agasajos nazis a los nórdicos le valieron el favor o la aquiescencia de muchos escandinavos a Hitler; que el culto a una Roma renacida por parte del fascismo le valió cierta indulgencia ante muchos italianos y que el culto a la Gran Rusia del estalinsimo le permitió a la URSS conseguir apoyo hasta en emigrantes rusos muy anteriores al origen soviético, porque jugaba el chovinismo, porque la pertenencia es gratificante; análogamente, muchos judíos aceptaron el sionismo que enaltece muchísimo la importancia de los judíos. Y su poder.

 

Publicado en Palestinos / israelíes

Palestina, un país; Israel, un designio

Publicada el 23/09/2015 - 16/10/2015 por raas

Por. Luis E. Sabini Fernández /

Palestina, un territorio gobernado desde afuera, al menos en los tiempos modernos.

Con el auge de los nacionalismos, también dentro de Palestina se desarrolló un cierto independentismo en parte entretejido con el panarabismo, que no tuvo mucho vuelo, interferido sin duda por el independentismo judeosionista caracterizado por una genealogía radicalmente distinta.

Palestina era un país, con una lengua principal aunque no única, una religión igualmente dominante aunque no exclusiva, con una etnia a su vez mayoritaria aunque tampoco única.

Por ser la sede del Santo Sepulcro y otra serie de lugares sagrados para la religión judía, la cristiandad y el Islam,  Palestina era un territorio bastante viajado, explorado, visitado por europeos, sobre todo de diversas iglesias y profesiones de fe cristianas. Era también sitio de peregrinación musulmana y por ser a la vez el territorio, digamos central, del judaísmo, era asimismo destino de visitas, viajes y asentamientos judíos.

Hasta fines del s. XIX podríamos decir que se trata de un país con bases sociales tradicionales, periféricas, bañado por contactos como los que mencionamos antes.

Con el proyecto sionista, en Palestina se va perfilando un nuevo tejido social que, al menos en los primeros tiempos coexiste al lado del tejido social tradicional pero que adopta otro carácter: el de construir un territorio de un proyecto político-ideológico-religioso muy definido. El que, de acuerdo con la ideología que lo lleva adelante, constituiría la reconstitución de un presunto Estado de Israel de altri tempi. Para esa reconstrucción, el sionismo –que es el movimiento ideológico que lo vertebra− aunque en su origen laico, se vale de lo bíblico. Toma esa recolección de escritos como manual de historia documental y sagrada de ese otro tiempo; el de los judíos expulsados del templo, el del exilio judío en Babilonia, etcétera. Aun cuando cada vez más hayan surgido verdaderas investigaciones históricas que no puedan hallar las previsibles huellas históricas de tal expulsión o de tal exilio. Investigaciones históricas, arqueológicas, que le asignan a los relatos bíblicos cada vez más una función de construcción de un relato. Algo del reino de la ideología, no de la veracidad. Pero a los efectos de la construcción sionista, tales desencuentros, inexactitudes históricas, ni cuentan. Es lo que pasa con relatos ideológicos gestados con prescindencia de la realidad, sencillamente.

Ejemplificando modalidades de surgimientos sociales

Hay muchas sociedades, algunas puramente locales y subordinadas, otras constituidas hoy como estados modernos, que han seguido las pautas de formaciones sociales, como la que tuviera la palestina antes de las aliah sionistas. Tentativamente señalaría varios estados europeo-occidentales actuales, muchas veces, ciertamente, con conflictos para su establecimiento, por roces, choques de influencias, resistencias a poderes mayores e intrusivos. Pienso, desde mi ignorancia como historiador, en países nórdicos, en Irlanda, Portugal, Italia, aun con su proceso unificador de fines del s XIX; en Inglaterra incluso, aunque con el tiempo pase a ser centro imperial, cubriendo buena parte del planeta.

Las formaciones sociales que califiqué como  espontáneas se caracterizan por vínculos sociales fuertes; parentesco, vecindad, religión, tradiciones y hasta sus mismas vías de escape o descarga (como el carnaval o la commedia dell’arte). La sociedad italiana podría ser un ejemplo paradigmático de esa pluralidad social. Y todavía como formación social tradicional, pero en los antípodas de la modalidad italiana, podríamos visualizar a la sociedad sueca con el claro predominio de la acción estatal rigiendo los destinos sociales y acercándose con ello a las que calificara como de diseño. Que tienen un perfil mucho más ideológico, y suelen caracterizarse por una mayor racionalidad y funcionalidad.

Lo que califico como formaciones sociales espontáneas constituyen sin duda el basamento poblacional en todos los continentes. No ejemplifico con entidades americanas al sur del Río Bravo, porque las sociedades y comunidades entonces existentes sufrieron con la Conquista y la colonización un trastorno y reacomodo “tectónico”, y aunque en algunos casos fueron directamente a lo que llamo diseño social, en otros se produjo un entretejido entre lo establecido y lo implantado por los europeos que por empezar ha puesto en entredicho la identidad de sus habitantes (los debates sobre el particular en Argentina la ubicarían precisamente, en ese clivaje). Aun así, entiendo que en general no adquirieron los rasgos de lo que he definido como “diseño social” con sus aspiraciones de excelencia. En todo caso, si nos referimos a la fuerza del diseño, hasta donde conozco, entiendo que Uruguay y en segundo lugar la Argentina, podrían ser los estados latinoamericanos donde más se puede rastrear algún proyecto utópico.

Aquellas formaciones políticas que han seguido pasos que entiendo comparables con los del sionismo son, no sabemos si tantas, pero sí muy connotadas y visibles: sin pretender agotar la lista, seguramente mucho más extensa, vale la pena reparar en el origen ideológico fuerte, neto, de formaciones como los EE.UU., la Sudáfrica boer, la URSS y el Tercer Reich, en riguroso orden cronológico, (1) dejando aquí de lado la estremecedora experiencia de totalitarismo medieval o protomoderno de Jean Calvino en Ginebra (s. XVI).

EE.UU.

EE.UU. surgido en pleno siglo XVIII es tal vez el que más radicalmente se plantea su origen y surgimiento desde una tabula rasa.

Sus pioneros sueñan con establecer un país nuevo, puro, deslastrado de los males del Imperio Británico (del cual eran claramente sucesores). Así se ve Jefferson a sí mismo. Los males, entonces, eran “la concentración inmoral de riqueza y poder.”

Como bien explica Frank Thistlethwaite: “Los EE.UU. habían sido fundados en la creencia de que los estadounidenses tenían la ocasión única de establecer una sociedad política  en un plano moral más elevado que el permitido por las ‘monarquías corruptas’ de Europa”.(2) Esa “superioridad” pervivirá en los corazones (ya que no en la realidad).

El carácter de “refugiados religiosos” que caracterizó a muchos de los nuevos pobladores de la América del Norte, que procuraban con su emigración y establecimiento cumplir mejor con sus preceptos religiosos, como es el caso de los cuáqueros, hizo fácil  que desde la nueva sociedad se sintiera el llamado “a luchar por la causa del gran imperio del humanitarismo”.(3) Tan temprano como a principios del s. XIX ya tenemos ‘afanes imperiales’, con las mejores intenciones, claro está. Y desde entonces ya vemos que el presunto “humanitarismo para todos” está restringido a algunos.

Volveremos sobre algunos de los rasgos fundantes de EE.UU., como su apego bíblico y su salvacionismo basado en la pureza moral.

Sudáfrica

Casi en la misma época en que el Mayflower lleva hasta las costas del “Nuevo Mundo”, a los primeros misioneros “intercontinentales”, llegan al sur africano expedicionarios holandeses. Al principio se establecen en la costa, únicamente con el fin de reponer vituallas para sus expediciones, pero poco a poco van configurando un territorio dentro del enorme sur africano. Aunque el enclave holandés era de escasa magnitud e inicialmente diseñado sólo como punto de apoyo intermedio para el comercio de Europa con el Lejano Oriente, el novel “país blanco” en el África del Sur recibió aportes migratorios, significativos, de alemanes que escapaban del hambre y “la guerra de los 30 años” (1618-1648) y muy particularmente de hugonotes, protestantes franceses, que fueron expulsados de su tierra por los acuerdos de las cúpulas eclesiásticas. Los hugonotes venían con todo su celo bíblico y reforzaron así el calvinismo originario holandés.

Ese perfil ideológico acerca extraordinariamente la ideología dominante de la Sudáfrica blanca con la wasp (4) de EE.UU. Una mezcla, atroz, de autoasignada pureza moral con un racismo radical.

URSS    

Entiendo que la URSS es el caso más explícito del origen ideológico de un país, una sociedad, una red estatal que llega incluso a considerarse ‘la mitad socialista del planeta’. La URSS, a su vez, encarna un proyecto movido por otros impulsos que los del origen de EE.UU., la Sudáfrica boer o la Alemania nazi.

La URSS es el fruto, o al menos se presenta como el fruto, del anunciado socialismo. Se creyó ver su advenimiento cuando el establecimiento de la Comuna de París de 1871 y en cuanta coyuntura crítica y de conflicto con el poder vigente existiera. Así, cuando estalla una  desobediencia generalizada contra el zar y el zarismo, y sobreviene la derrota militar rusa durante la 1ª.GM, muchos ideólogos socialistas creen ver en el derrocamiento violento del zar y el establecimiento de un gobierno sustituyente, el advenimiento de la nueva era, largamente anunciada. Y el golpe de mano bolchevique, meses después, haciéndose con el gobierno casi sin disparar un tiro, se convierte mediante la mitología histórica entonces viviente, en la segunda revolución ahora sí cumpliendo el periplo; del absolutismo zarista a la revolución democrático-burguesa y de allí a la socialista.

A diferencia del impulso religioso salvacionista, que invoca una pureza moral a toda prueba, en la URSS encontramos un extraordinario afán justiciero. Pero en ambos proyectos parece existir un similar basamento de absolutismo ético, para alcanzar un universo sin mácula.

Uno de los rasgos más llamativos del proyecto soviético fue el impulso, muy materialista, propio de la modernidad burguesa (es decir, de los siglos XVII  y XVIII), de registrarlo todo, de censarlo todo.

Se partía de la base, profundamente equivocada, que conociendo el origen, íbamos a llegar a construir algo perfecto o al menos tendencialmente tal. El socialismo lo empezaba todo. Y para “empezar el mundo”, nada mejor que conocer de qué disponíamos. Censo de humanos, claro, de edificaciones, de herramientas, para programar “científicamente” las labores, pero también censo de árboles, censo de conejos, de lombrices.

Este dérive taxonomista nos muestra el grado de intoxicación ideológica, teñida de ciencia, en que el sueño bolchevique, tan rápidamente convertido en pesadilla, fue sumergiendo a ese nuevo estado, esa nueva sociedad, “bajo la influencia” cientificista.

El Tercer Reich

La Alemania nazi aun brotada de la entraña de una vieja sociedad, o de varias sociedades “naturales”, como las bárbaras del norte europeo, se constituyó como un proyecto de diseño social con un acusado perfil ideológico, propio.

Mi impresión, sin pretender con ello sentar la tesis de un cauce interpretativo sino un mero recurso para ilustrar los ejemplos que vengo presentando, es que la Alemania nazi surge de la confluencia de una gran humillación y el imaginario de la época −principios del s. XX−; el del advenimiento “inevitable” del socialismo. Humillación, la de la Paz de Versalles que las potencias europeas ganadoras le imponen a la Alemania imperial que había intentado arrebatarle tantos liderazgos a la Inglaterra industrial y a la France eternelle. Y socialismo. Será lo que los nazis asuman, diferenciándose con furia de los internacionalistas, que eran los socialistas realmente existentes y vigentes desde el s. XIX. El nazismo se constituirá como socialistas nacionales (nacionalistas). Nazionalsozialismus (en el alemán el adjetivo antecede al sustantivo). La idea limitacionista del nacionalismo chocará con el socialismo universalista que caracterizara al socialismo, al menos teóricamente, hasta la 1ª. GM. El nazismo azuzará esa tensión (como tantas otras).

La Alemania nazi  también se presenta como una regeneración de la sucia sociedad burguesa, pero no en el sentido de “superación” ética que caracterizara al socialismo primigenio, articulado en buena medida sobre el amor; el nazismo surgiendo en una constelación mucho más convulsionada, se articulará sobre el odio.

Lo que nos llega hoy –con su derrota− es la sordidez, el tratamiento atroz que el nazismo dispensara a judíos, gitanos y a tantos otros. Y el proceso mismo de la derrota, con un nazismo cada vez más privado de medios, que hemos articulado sobre todo a partir de la producción de Hollywood. Pero subsisten testimonios del nazismo optimista de mediados de la década del ’30 con su culto a la belleza, a la blancura –también ella sin mácula−, por ejemplo en los encuentros masivos de gimnastas, particularmente gráciles mujeres.

Estado de Israel

El Estado de Israel adscribe sin duda al tipo de estado que hemos descrito como de diseño y ejemplificado con los casos de EE.UU. la Sudáfrica boer, la Unión  Soviética y la Alemania nazi (con todas las diferencias que pueda haber entre ellas; por ejemplo, la pureza racial es un eje vertebral de EE.UU., la Sudáfrica boer y la Alemania nazi, pero no tiene el mismo realce en la experiencia soviética, mucho más apoyada, ideológicamente, en cuestiones de clase, no de raza).

Con el EdI volvemos a la cuestión racial. Aunque algo matizada. Se invoca al “pueblo judío”, lo cual es históricamente falaz, porque no cabe duda que los judíos no constituyen una única etnia, aunque sí se puedan reconocer entre muchos judíos rasgos étnicos comunes. En realidad, el denominador común de la judería pasaría por la religión.

Lo que complica el cuadro judaico es que en los tiempos modernos el judaísmo no ha sido proselitista, como las otras grandes religiones monoteístas, pero en otros momentos históricos sí lo fue. El cierre sobre sí mismo del judaísmo abandonando el proselitismo es lo que ha llevado al judaísmo a un antiuniversalismo filosóficamente nefasto. A un exclusivismo, a una nosística de la exclusión de todo “otro”.

Otra potente vuelta de tuerca del cuadro de situación de lo judío es la existencia de un sector muy pero muy apreciable de judíos laicos (por no decir prescindentes, agnósticos o ateos).

Fue precisamente entre tales judíos laicos que surge el sionismo que desarrollará toda su estrategia de asentamiento y expansión en lo bíblico. Logrando dar sentido al chiste: ‘somos ateos pero dios nos avisò que esta tierra es (la) nuestra’.

Como bien explica Gilad Atzmon, judío de origen emancipado de pertenencia a algún judaísmo, el sionismo es inevitablemente un particularismo, un ejercicio, temible, de egoísmo (grupal), enemigo jurado de todo universalismo: “La orientación racial,  tribual o incluso étnica no puede formar una base para un argumento étnico universal.”(5)

Algo que podemos verificar, penosamente, en el itinerario histórico del EdI. En todo el mundo, observamos a diario violaciones a seres humanos, a derechos humanos, delitos del más variado carácter. Pero difícilmente vamos a encontrar quienes justifiquen ideológicamente cómo mataron a niños, como destrozaron a una familia y se quedaron con sus pertenencias. El abusador, el asesino, el torturador, generalmente escamotea su responsabilidad, la elude, no digamos con vergüenza o arrepentimiento pero al menos con cierta reticencia.

Pero en Palestina/Israel la situación es distinta. Lo que sucede a diario y desde hace décadas con la población palestina no parece perturbar ideológicamente al grupo humano que precisamente lleva a cabo tales sucesos. Da la impresión que el Ejército de Defensa [sic] de Israel o los colonos a quienes se les otorga casi como obsequio terrenos usurpados a la población palestina, cumplen escrupulosamente con lo registrado en la Biblia, por ejemplo en el Deuteronomio (uno de varios libros judeo-cristianos): “[…] cuando el Señor tu Dios te traiga a la tierra que prometió a tus ancestros Abraham, Isaac y Jacob que te daría, una tierra con grandes y magníficas ciudades que tu no edificaste, casas llenas de riquezas que tú no acumulaste, cisternas talladas que tú no cavaste, y viñas y olivares que tú no plantaste, y comas y te hartes, entonces ten cuidado de no olvidar al Señor que te sacó de Egipto, de la casa de los siervos.”(6) Como explica Atzmon, en este pasaje Moisés retrata como dios judío a “una deidad maligna, que lleva al pueblo a saquear, al robo y al hurto.”(7) Lo llevado a cabo por el Estado de Israel y/o el sionismo (difícil distinguir responsabilidades políticas) es, sin embargo, bastante más atroz que lo del robo, el hurto y hasta el saqueo. Porque los israelíes y/o los sionistas, han estado “cumpliendo” durante años, y cada vez más intensamente, otros “mensajes bíblicos” como el “Pacto de Dios”.(8)

Seguramente son estas apoyaturas bíblicas las que le permitían a Golda Meir, figura fundante del Estado de Israel, amén de la cita al pie,(9) declarar con aparente cobertura moral que no les perdonaba a las víctimas palestinas ‘que forzaban a nuestros muchachos a matarlos’ (sic).

Con apoyaturas menos bíblicas pero mucho más humanas, Zika Katznelson, una judía del antiguo yishuv (10) que aun uniéndose al sionismo con su marido militar israelí, mantuvo su conducta de respeto por el otro, rechazando una mansión en Jerusalén, que podía recibir graciosamente cuando el estado sionista le arrebata la ciudad y sus propiedades a la población palestina. Luego de haber vivido años en Jerusalén, conociendo familias palestinas, a la sociedad palestina, no pudo aceptar el despojo a sus exvecinos. El botín se repartió entre otros sionistas menos escrupulosos y Katznelson y su familia debieron seguir en viviendas humildes hasta que el militar consiguió el dinero suficiente para obtener una vivienda cómoda.(11)

El rechazo de Zika sirve para rebatir esa argumentación tan habitual de que “era lo que se hacía entonces”(12) con que se defienden algunas “normalidades” y “acontecimientos de época” y nos muestra que la responsabilidad personal está presente mucho más de lo que las historias oficiales nos quieren hacer creer.

La Biblia parece el libreto del trato que el sionismo le otorga al pueblo palestino: “Echaré delante de ti el ángel y echarè fuera al cananeo y al amorreo y al hetheo y al pherezeo y al heveo y al jebuseo: a la tierra que fluye leche y miel […]”(13)

Tales “mandatos bíblicos” expresan atrocidades mucho peores, todavía que el despojo que antes veíamos. Atzmon cita pasajes bíblicos que le recuerdan exactamente los arrasamientos de la Franja de Gaza de los últimos años:

“Perseguiréis a vuestros enemigos y caerán a cuchillo ante vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a cientos y cientos de vosotros harán huir a diez mil; vuestros enemigos caerán a cuchillo ante vosotros.”(14)

En el Deuteronomio, su dios le dice a los israelitas que no harán alianza con ninguna otra nación ni “te apiadarás de ellos.”(15) Que es lo que uno ve con la política de colonización: impiadosa, sin el más pequeño resquicio para la estatura humana de “los otros” (solo que cuando uno le quita humanidad al otro, la pierde él mismo; algo que judíos sionistas como Avraham Burg han intuido).

Atzmon aclara cómo están incluidos los judíos sionistas que no son religiosos: “los israelíes laicos no siguen la ley judaica, pero en cierto modo interpretan colectivamente su identidad judía como una misión bíblica, lo que quizás arroje alguna luz sobre las masacres del ejército israelí en Gaza y Líbano en los últimos años.”(16)

Los rasgos fundantes de EE.UU., como su apego bíblico, su salvacionismo basado en la pureza moral, su racismo ─corolario inevitable de tanta calidad autoasignada─ se repiten en el Estado de Israel.

Uno de los rasgos de la colonización de los puros, como los cuáqueros en EE.UU., los calvinistas en África del Sur, los nazis durante su efímero reinado, o los sionistas en Palestina, es esa capacidad orgullosa de hacer daño porque se sienten superiores, ajenos a los mandatos “comunes”, o como dice magistralmente Tikkanen, un Quino finlandés: “Mi moral es tan excelente que haga yo lo que haga, nunca se daña”.

Conclusión

Quisimos hacer un escueto recorrido por dos modalidades de configuración social; una espontánea, no racional, tradicional; la otra moderna, racionalista.

Todo lleva a pensar que a lo largo del tiempo hay una tendencia inmanente, lógica, “de lo viejo a lo nuevo”, pasar de las formas sociales tradicionales a las formas de la modernidad. Y entre modernos, a la hipermodernidad, incluso.

Sin embargo, si algo advertimos cada vez más claramente, es la problematicidad de entender a nuestras sociedades en blanco y negro. Las formas “tradicionales” tienen una pujanza y una persistencia que en determinados casos son como para tener en cuenta; y las políticas de diseño presentan a su vez algunas secuelas que antes de su plasmación no habían sido, seguramente, observadas.

Basta ver las atrocidades y los fracasos consiguientes de tantas sociedades “tan perfectamente diseñadas”, para ponernos en guardia.

Nos inclinamos a pensar en alguna combinación entre ambas modalidades, pero siempre reconociendo nuestras raíces y sus limitaciones reales, históricas. Porque es en el diseño de lo bueno, de lo excelente, que se engendran los peores resultados.

Como ejemplo de los frutos del sionismo, movido inicialmente por las más comprensibles razones, transcribo aquí un boletín de <blog.disenso>, que es un sitio-e que atiende el drama palestino-israelí. Elegido casi al azar entre los varios semanales, es del 11/8/2015 y se titula “me ha llamado la atención”:(17)

“Que sigamos sin tener claro por qué han sido puestos en libertad los israelíes arrestados en relación al atentado terrorista de Duma, que ya se ha cobrado tres víctimas (el bebé, el padre y la madre) y cuántos permanecen encerrados y por qué. Por lo demás, la vida, la infravida de los palestinos sigue igual. Los colonos siguen haciendo de las suyas. El domingo quemaron varias hectáreas de tierras palestinas cultivadas al sur de Nablus.

Es de destacar que los soldados israelíes que se encontraban en el lugar de los hechos impidieron a los palestinos apagar el fuego. Al día siguiente, muy cerca de donde se produjo el incidente anterior, varios colonos judíos arrojaron cócteles Molotov en un parque público (inglés) del pueblo de Karyut con la intención de quemarlo, algo que no consiguieron. En la Franja de Gaza, los soldados israelíes, sin previo aviso, abrieron fuego contra un niño de 13 años, que fue alcanzado en una pierna, mientras andaba a unos 500 metros de la valla fronteriza. Posteriormente, fue llevado a un hospital.

Asimismo, los ataques contra los pescadores no cesan. El lunes, la Armada israelí secuestró a dos pescadores  que se encontraban dentro de las seis millas náuticas. Desde que terminó la operación Margen Protector a finales de agosto de 2014 y se acordó un alto el fuego, las fuerzas navales israelíes han efectuado 1.312 ataques contra pescadores gazatíes, han robado 22 botes de pesca, han herido a 26 pescadores, han asesinado a uno, otros 28 botes han sido destruidos y dos barcos más grandes fueron hundidos mediante el disparo de misiles, 51 pescadores han sido secuestrados mientras estaban faenando y tres de ellos todavía están detenidos.

Estos hechos, entre otras prácticas de las fuerzas de ocupación, han causado el hundimiento de la industria pesquera de Gaza, otrora floreciente. En estos momentos, solo unos mil gazatíes siguen trabajando en la pesca, en contraste con las decenas de miles que lo hacían antes del inicio del bloqueo.

También siguen su curso las demoliciones a lo largo y ancho de Cisjordania. El domingo, las fuerzas israelíes ordenaron al ayuntamiento de Jelet al Mayeh, una localidad situada al sur de Hebrón, que detuvieran la construcción de dos cisternas  que estaba siendo financiada por la Unión Europea. Como siempre, la excusa fue que carecían de permiso. Hoy, martes, las fuerzas de ocupación han demolido tres casas en la zona central del valle del Jordán, desplazando a las familias que vivían en ellas. Otras casas e instalaciones agrícolas han sido demolidas en el norte del valle del Jordán. En el norte de Yenín, el ejército israelí demolió varias estructuras comerciales. En el norte de Jerusalén, en la zona industrial de Kalandia, las fuerzas hebreas han demolido un edificio comercial de tres plantas.

En 2014, Israel destruyó alrededor de 590 casas palestinas en Cisjordania, causando el desplazamiento de 1.777 personas, según datos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU. En enero de 2015, las casas demolidas fueron 77. Suma y sigue la limpieza étnica.”

Nada que agregar.

notas:
1) La pervivencia de formaciones sociales más espontáneas y menos diseñadas no por ello tienen que ser más benignas; piénsese, por ejemplo, en la persistencia del racismo, una visión del prójimo (no prójimo) que parece existir en todas las formaciones sociales.
2) El gran experimento, Cambridge University Press, Londres. En castellano, Editorial Letras, México, 1959, p. 84.
3)  Ibíd., p. 152.
4) White, angle, saxe, protestant. Que es la impronta originaria de EE.UU.
5) La identidad errante, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2013, p. 72.
6)  Cit. p. Atzmon, ob. cit., p. 150 (capítulo 6, versículos 10 a 12).
7) Ibíd.
8) Éxodo, cap. 23, vers. 23-33.
9) “No existe el pueblo palestino. Esto no es como si nosotros hubiéramos venido a ponerles en la puerta de la calle y apoderarnos de su país. Ellos no existen.” Sunday Times, 15 / 6 / l969 [dominical británico].
10) La comunidad judía en la Palestina antes de la llegada del sionismo.
11) Citado por su hijo Miko Peled, El hijo del general, Editorial Canaán, Bs. As., 2013.
12) Lo que los palestinos denominan la Nakba: arrebatarle viviendas, mobiliario y hasta las tazas de té a los expulsados, que tenían la “suerte” de haber sobrevivido: los expulsados fueron cientos de miles; los asesinados, miles.
13) Biblia, Éxodo, cap. 33.
14) Cit. p. Atzmon, ob. cit., p. 152 (Levítico, cap. 26, vers. 7 y 8).
15) Cit. p. Atzmon, ob. cit. (cap. 7, vers. 2).
16) Atzmon, ob. cit., p. 152.
17) http://blog.disenso.net/2015/08/hoy-11082015-me-ha-llamado-la-atencion

Publicado en Palestinos / israelíes

Navegación de entradas

Entradas anteriores
Entradas siguientes

Entradas recientes

  • Voces imperiales: nuevo formato que es el viejo 
  • PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA
  • ¿De dónde proviene la buena conciencia de quienes torturan, vejan y matan?
  • ¿Por qué ahora un segundo WTC en nuestro país?
  • La impunidad israelí
  • El colonialismo sobreviviente y una tercera guerra mundial
  • 7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?
  • banderas palestinas NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER
  • La miseria moral de postular la “solución de dos estados”
  • El desprecio de la vida (que no es «la nuestra» y por tanto no es humana)
  • La población humana del planeta: ¿1000 o 1500 millones u 8000 millones?
  • La gravedad del momento actual
  • Proyecto en Uruguay Arazatí: ¿descartado o redivivo?
  • La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina
  • El silencio del gobierno de Uruguay ante Gaza o ante Israel
  • (sin título)
  • Panorama… planetario y foco en Gaza
  • Palestinos                                                                                                                   25 05 06
  • BASURA NUESTRA DE CADA DÍA
  • URUGUAY: DESTINO DE PAÍS
  • EE.UU. e Israel: una cuestión de élites
  • No other land: ¿Hay que ser judío para criticar a Israel?
  • ¿REFRENDAR O NO REFRENDAR? (That’s the Question)
  • GENOCIDIO AL DESNUDO Y A LA VISTA DEL PÚBLICO
  • Contaminación omnipresente: un límite planetario olvidado

Archivos

  • enero 2026 (2)
  • diciembre 2025 (5)
  • octubre 2025 (2)
  • agosto 2025 (3)
  • julio 2025 (2)
  • junio 2025 (3)
  • mayo 2025 (1)
  • abril 2025 (3)
  • marzo 2025 (2)
  • febrero 2025 (2)
  • enero 2025 (5)
  • diciembre 2024 (5)
  • agosto 2024 (2)
  • julio 2024 (2)
  • junio 2024 (3)
  • marzo 2024 (1)
  • febrero 2024 (3)
  • enero 2024 (2)
  • diciembre 2023 (2)
  • noviembre 2023 (5)
  • octubre 2023 (1)
  • septiembre 2023 (2)
  • agosto 2023 (5)
  • julio 2023 (10)
  • abril 2023 (4)
  • febrero 2023 (7)
  • diciembre 2022 (3)
  • noviembre 2022 (3)
  • octubre 2022 (2)
  • septiembre 2022 (4)
  • agosto 2022 (2)
  • julio 2022 (3)
  • junio 2022 (6)
  • mayo 2022 (3)
  • marzo 2022 (2)
  • enero 2022 (1)
  • noviembre 2021 (3)
  • octubre 2021 (2)
  • septiembre 2021 (1)
  • agosto 2021 (3)
  • julio 2021 (1)
  • junio 2021 (5)
  • mayo 2021 (1)
  • abril 2021 (1)
  • diciembre 2020 (1)
  • agosto 2020 (2)
  • julio 2020 (3)
  • junio 2020 (2)
  • mayo 2020 (3)
  • abril 2020 (2)
  • febrero 2020 (5)
  • enero 2020 (1)
  • diciembre 2019 (4)
  • noviembre 2019 (1)
  • octubre 2019 (2)
  • agosto 2019 (3)
  • julio 2019 (2)
  • junio 2019 (3)
  • mayo 2019 (1)
  • abril 2019 (2)
  • marzo 2019 (3)
  • febrero 2019 (2)
  • enero 2019 (1)
  • diciembre 2018 (3)
  • noviembre 2018 (5)
  • octubre 2018 (2)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (4)
  • julio 2018 (2)
  • junio 2018 (4)
  • mayo 2018 (1)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (3)
  • febrero 2018 (1)
  • enero 2018 (2)
  • diciembre 2017 (5)
  • noviembre 2017 (2)
  • octubre 2017 (5)
  • septiembre 2017 (4)
  • julio 2017 (1)
  • junio 2017 (2)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (2)
  • febrero 2017 (3)
  • enero 2017 (1)
  • diciembre 2016 (2)
  • noviembre 2016 (2)
  • octubre 2016 (2)
  • septiembre 2016 (4)
  • julio 2016 (2)
  • abril 2016 (1)
  • marzo 2016 (2)
  • febrero 2016 (3)
  • enero 2016 (3)
  • diciembre 2015 (2)
  • noviembre 2015 (1)
  • octubre 2015 (1)
  • septiembre 2015 (1)
  • agosto 2015 (3)
  • julio 2015 (1)
  • abril 2015 (1)
  • febrero 2015 (1)
  • diciembre 2014 (1)
  • noviembre 2014 (1)
  • agosto 2014 (1)
  • julio 2014 (1)
  • junio 2014 (1)
  • mayo 2014 (4)
  • abril 2014 (1)
  • marzo 2014 (3)
  • enero 2014 (1)
  • diciembre 2013 (1)
  • noviembre 2013 (1)
  • octubre 2013 (2)

Ultimos comentarios

  • Imagen: la clave teledirigida del poder actual – CUARTA POSICIÓN en Imagen: la clave teledirigida del poder actual
  • Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo | Revista SIC - Centro Gumilla en Nuestro insensible camino hacia un totalitarismo

Etiquetas

Agatha Christie amortalidad de los humanos Antidefamation League artilugios tecnológicos biowarfare catástrofe alimentaria colonialismo complejidad económica confinamiento masivo Consejo de Derechos Humanos de ONU Covid-19 ecología EE.UU. el sionismo Estados Unidos Federación Rusa Franja de Gaza guerreristas hambruna Ian Fleming Jonathan Greenblatt la Caída del Muro Luis E. Sabini Fernández matanza de palestinos matanzas selectivas menor calidad alimentaria momento histórico Naciones Unidas ombliguismo progresivamente invasivo OMS OTAN periodistas asesinados poblaciones tradicionales poder sionista poderío israelí Project for the New American Century Ray Kurzweil Roald Dahl Samuel Huntington sars-cov2 tecnoperfeccionamiento territorio ucraniano Uruguay Vladimir Putin Yuval Noah Harari

Meta

  • Registro
  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
Funciona gracias a WordPress | Tema: micro, desarrollado por DevriX.