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“En defensa de Israel”: escuela de enceguecimiento

Publicada el 25/11/2014 por raas

Por Luis E. Sabini Fernández.

Estamos en un momento histórico en que, ya no podemos decir que en la guerra, la verdad es su primera víctima. Porque vivimos un presente mucho más complejo y líquido, para usar el concepto ofrecido por Zygmunt  Bauman: donde estamos, por un lado, en un proceso de guerra de baja intensidad, de alta frecuencia y deslocalizado, que al momento actual, noviembre 2014, podríamos ubicar en Colombia, México, Palestina, Siria, Líbano, Libia, Ucrania, Paquistán, Nigeria, Congo, Burkina Faso, para nombrar apenas algunos de los puntos más “calientes” de una guerra fría cada vez màs generalizada, y por otro, que la guerra como continuación de la política “por otros medios” se ha trasladado al campo de la información, al universo mediático, por lo cual las noticias han perdido la carga, siempre escasa, de objetividad que alguna vez tuvieran, y han pasado a ser, cada vez más, ”partes de guerra”.

Tomemos el atroz episodio del asesinato de tres jóvenes israelíes religiosos, en junio de este mismo año. En medio de los atropellos permanentes de israelíes sobre palestinos y la reacción a veces violenta de los ocupados, el gobierno israelí, sin necesidad de prueba alguna, provisto de su propia autoridad, dictaminó por sí y ante sí, que los autores del asesinato múltiple eran miembros de Hamas.

Ninguna organización o red palestina asumió el hecho, sin embargo. Y para “crear el caos y confundirlo todo”,  una organización yihadista egipcia, del Sinaí, apareció haciéndose cargo del episodio, mejor dicho diversos sitios-e atribuyeron a dicha organización el secuestro y ulterior asesinato de los tres jóvenes, con los que se habría pretendido establecer un canje, fallido. Se trata de Seguidores del Estado Islámico (Bayt Al Maqdis – EIBM). Aunque al no presentarse  pruebas de tal acto, han surgido múltiples interrogantes sobre la veracidad de tal autoría.

Pero al gobierno israelí, de gente como Netanyahu y Lieberman, le alcanzò y le sobró la convicción propia para descargar un ataque demoledor sobre la Franja de Gaza, territorio significativamente lejano  del secuestro y posterior asesinato. Basta ver un mapa y conocer el grado de aislamiento mediante múltiples puestos de control que militares israelíes ejercen sobre los manchones palestinos que van quedando en el mapa histórico de Palestina tan cerebralmente deglutido por Israel, para darse cuenta que los habitantes de la Franja de Gaza no estaban en condiciones de surcar las decenas o centenas de km. necesarios para alcanzar desde la Franja de Gaza el lugar de semejante atentado (cercanías de Hebron).

¿Pero para qué investigar, si el poder israelosionista es absoluto (o al menos así se nos ha presentado hasta ahora)?

Acerca de la veracidad

En esta marejada informacional; usemos el neologismo para distinguirlo de lo informativo, se ha desparramado por quioscos de capital (y probablemente del país), un folleto-libro con formato de revista titulado En defensa de Israel en adelante, EddI), con un compilador-redactor que figura como Xavier Portillo, y que incluye  textos que dicen ser testimoniales  (véase un comentario preliminar mío en: “Arrecia la ‘Defensa de Israel’ en los medios de incomunicación de masas”).

No es un volumen pequeño; en un formato tradicional de libro se trataría de unas 200 páginas.  Pero el gran formato, le permite acentuar su carácter propagan-dístico porque las primeras y las últimas páginas están totalmente o casi totalmente cubiertas por ondeantes banderas israelíes. Así mirado, el volumen no busca sino exaltar un chovinismo, y ya sabemos que es un “excelente” método  para negar todo raciocinio, calentar cabezas y evitar toda pretensión ética de universalidad.

Pero si semejante “envoltura” es preocupante, el contenido agrava la penosa impresión.
A cada lector le resulta prácticamente imposible verificar cada una de sus múltiples afirmaciones, por ejemplo sobre el “terrorismo palestino”, que es una constante, o las abnegadas muestras de bondad de los israelíes para con tan desagradecidos “vecinos” (ya adivinó; palestinos).

Pero si uno lee: “Un año después de la retirada unilateral del ejército de Israel de Gaza y del otorgamiento de la autonomía completa palestina a la zona, Hamas tomó el poder a la fuerza en 2006, asesinando públicamente a incontables miembros y simpatizantes del gobierno electo de Al Fatah, el partido del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas, Abu Mazen. Hamas sembró desde entonces un régimen de violencia […].” el guiso resulta indigesto: difìcil escribir tantas falsedades en media docena de líneas pero el sr. Portillo lo logra. Veamos.

1. En enero de 2006 se celebraron elecciones democráticas y libres en los territorios palestinos (Cisjordania y Franja de Gaza, FdG). Bajo supervisión internacional. El expresidente James Carter las calificó de impecables. Fueron ganadas por Hamas (mala memoria, Sr. Portillo), para sorpresa del viejo y ya tradicional gobierno, laico, de Al Fatah y la OLP. Y para sorpresa del estado sionista que desde tiempo atrás ponía todas sus fichas en la domesticada dirección palestina oficial, a la que se la había instruido para  formar una policía palestina que controlara a los refractarios, algo que a Mahmud Abbas no le costó en absoluto hacer. Esa policía quedó bajo asesoramiento de las fuerzas militares de EE.UU.
2. Al perder las elecciones la OLP y el gobierno sionista, éstos lanzaron una ”caza del hombre” sobre los candidatos de Hamas recién electos, muchos convertidos en legisladores. En lugar de concurrir a los estrados legislativos, les tocó ser ingresados a veintenas, en centros de detención y cárceles.
3. Hamas resistió el golpe de estado, en la medida de sus posibilidades. No pudo asumir el gobierno en Cisjordania, porque la alianza de facto Al Fatah-gobierno israelí superó sus fuerzas, pero sí desalojó, seguramente con violencia, el gobierno espurio de Al Fatah en la Franja.
4. La violencia, entonces, fue sembrada por quienes violaron el resultado de las elecciones, Sr. Portillo, al reponer en el gobierno a los derrotados.  La reacción de Hamas es comprensible (y esto poco y nada tiene que ver con su carácter confesional, que por cierto es problematizador).

Luego de este examen en detalle de un pasaje de EddI, (p. 58), surge una inquietud: el lector no suele conocer al dedillo los detalles de cada pasaje de lo que está leyendo: si hay algunos con tan manifiestas falsedades (hay varios, me consta), ¿qué hacer con todos aquellos pasajes que son lapidarios para con los palestinos y ante los cuales el lector no está en condiciones de juzgar: ¿una actitud crédula, de aceptar lo escrito, o una desconfianza generalizada, ganada luego de verificar falsedades en varios pasajes (con lo que uno conoce fehacientemente)?

Entiendo que la segunda actitud es la más sensata; que el escrito no merece confianza.

El reflejo especular

Abordemos otro aspecto EddI que denominaremos lo especular y que bien se podría calificar como proyectivo: el escrito de marras no ahorra críticas a los palestinos y particularmente a Hamas.

1. Hablando del golpe de estado contra los Hermanos Musulmanes en Egipto, que ganaran las elecciones tras la renuncia forzosa de Mubarak, golpe a cargo de militares proestadounidenses y proisraelíes, dice EddI: “[…] el nuevo régimen cerró esos túneles  [se refiere a túneles  que intercomunicaban la FdG con Sinaí, que aprovechaban los palestinos para amortiguar el bloqueo israelí]. Ésta es una de las causas de la actual crisis económica en Gaza.”  (p.21).

Seguramente la última frase es cierta, mejor dicho, tiene su átimo de verdad. Pero en rigor, “la crisis económica de Gaza” proviene del cerco que ha establecido el estado sionista sobre todo ese territorio, por aire, mar y tierra; bombardeando el aeropuerto construido por organismos de asistencia españoles; convirtiendo en escombros las zonas portuarias y hasta las embarcaciones, limitando los recursos pesqueros hasta el cuentagotas;  bombardeando e inutilizando las usinas de potabilización, de electricidad, de depuración (y luego, eso sí, cableando “generosa-mente”  alguna escasa provisión eléctrica desde Israel pocas horas al día;  racio-nándolo todo, incluso los alimentos para toda la población “tasados” en no más de 2500 calorías per capita (con lo cual, cada habitante, difícilmente alcance las 2000…, lo cual significa un deterioro sanitario lento pero seguro, un hambreamiento que a medio plazo va afectando la nutrición; designio no confeso del gobierno israelí.

En resumen, le atribuye a lo egipcio un alcance que deviene  ridículo respecto de la responsabilidad propia, en este caso el tratamiento lesivo de toda una población.

2. EddI puntualiza cómo los palestinos se han camuflado para sus  incursiones sobre zonas israelíes aledañas a la FdG. “La boca del túnel  estaba cubierta por arbustos. Estaban vestidos exactamente como los soldados [israelíes].” El pasaje nos muestra que los apaleados palestinos han aprendido la lección: durante muchos años, los sionistas se valieron de  mistarvim, una suerte de espías sionistas;  judíos que se mimetizaban con “lo palestino” (vestimenta, idioma, etcètera) para infligirles daños, a menudo mortales. Los mistarvim vienen de la década de los ‘40, cuando los sionistas inician la expulsión violenta y masiva de palestinos, una vez que se desembarazaran de toda administración colonial (turca, inglesa), que podía querer “atender” a los natives palestinos…·

3. Avancemos una pizca con lo del razonamiento especular: en p. 32, Daniel   Jonah Goldhagen, nos transcribe  el “manifiesto asesino de Hamas” (de lo cual dudamos al menos que tal sea su título, pero concedamos que el resto del texto sea fiel): “Renunciar a cualquier parte de Palestina significa renunciar a parte de la religión, el nacionalismo del Movimiento de Resistencia Islámico forma parte de su fe, el movimiento enseña a sus miembros a adherirse a sus principios e izar la bandera de Allah sobre su patria mientras libran su yihad (art. 13).”

¿Qué es lo que predican los sionistas? No renunciar a parte alguna de Palestina, porque sería traicionar el mandato que su dios les ha impuesto, de dominar (por la espada) a toda la región sagrada.

En concreto, el libelo achaca a los islamistas de Hamas de usar la misma medicina que la Biblia le brinda “al pueblo elegido”. Con una vuelta de tuerca: que el sionismo se presentó inicialmente como agnóstico, refractario casi, al discurso bíblico. Eso que ha llevado a decir: ‘−no creo en Yahvé, pero él fue quien nos entregó las escrituras de propiedad sobre el territorio palestino.’ No existe pero es escribano.

Si la mentalidad religiosa y fanatizante, tipo Ejército Islámico (EI), es preocupante, ¿qué hacemos con el híbrido judío que arranca como movimiento político laico, materialista incluso, pero recurre de inmediato a la investidura bíblica?

Hay muchos más penosos ejemplos de falsedades, escamoteos y de pensamiento doble de los autores de EddI, pero para no aburrir ni atosigar, opto por rematar con una única cuestión:
¿Qué hacer con el fanatismo religioso, que vemos en auge?
El EI, que no es Hamas, aunque tengan rasgos en común, acaba de estremecer a la opinión pública con una ejecución colectiva de soldados sirios, defensores de un régimen laico, no islámico. Fueron degollados simultáneamente en un acto público que pretende honrar algo; a la justicia, al Corán, a los musulmanes hiperreligiosos. Una atrocidad incalificable; ¡cuán puros y superiores deben sentirse los verdugos!

Las palabras de Mijail Bakunin sobre el daño mental de la creencia en un Ser Supremo, se hacen patentes: este filósofo, que ha sido identificado con el pensamiento anarquista (aunque él, a la vez, tenía una postura pastoril, muy similar a la de tantos otros socialistas “autoritarios”, vilipendiados por él mismo), sostenía que la mera existencia de un dios, de un ser superior, omnipotente, amenguaba hasta hacer insignificante el papel de lo humano, destinado únicamente a ser instrumento de tales voluntades “superiores” (siempre mediadas, empero, por voces humanas, de sacerdotes, pastores, imanes o rabinos):

“La existencia de Dios implica la abdicación de la razón y de la justicia humanas, es la negación de la libertad humana y culmina necesariamente en la esclavitud no sólo teórica sino práctica.“ (Antiteologismo).

“Mientras tengamos un amo en el cielo, seremos esclavos en la tierra.” (Dios y el estado).
Estamos presenciando una intensificación progresivamente acelerada de un islamismo militante y fanático (dejamos para otra nota el examen de dónde proviene este “giro islámico”, que parece coincidir con el colapso soviético). El Islam no ha sido siempre así, pero siguiendo a Bakunin, podríamos decir que desde hace un tiempo está hipertrofiando sus rasgos dogmáticos. El avance de este Islam intolerante tuvo un primer capítulo contemporáneo en Afganistán en los ’70 cuando los comunistas procuraron “modernizar” el país. Allì se afirmaron quienes iban a resultar los primeros fanáticos de este último período: los talibanes.

El Islam, el teísmo musulmán, fue expandiéndose sobre todo a costa de los regímenes árabes laicos, como el de los palestinos de la OLP, el de la “Revolución Socialista y Popular” de Muammar Gadafi, y los de los regímenes Baath de Irak y Siria, destrozados primero con invasiones “occidentales” y en algunos casos luego con nuevos baños de sangre, de integrismo islámico.

Significativamente estamos viendo, cada vez más, un proceso correspondiente en Israel, otro estado fundado por “decisión divina”. Los militares israelíes están procesando un avance cada vez más significativo en sus preceptos religiosos; y como lo expresa Coby Ben-Simhon citando una plegaria que entiendo significativa del proceso en curso:

«Oh Señor, Dios de Israel, haz de nuestro camino un éxito ya que estamos a punto de luchar por el bien de tu pueblo Israel contra un enemigo que blasfema tu nombre».  (“La guerra santa que se libra dentro del ejército israelí”). Y otra observación del mismo autor: “el escalón de comando ve al soldado religioso como el soldado ideal.” (ibíd.)

Entendemos que tanto la variante yihadista como la de guerra santa israelí encarnan visiones del hacer militar con alto disciplinamiento y escasa o más bien nula autonomía: es dios quien resuelve lo que yo tenga que hacer [claro que mediado por alguna voz terrenal, obviamente] y yo solo cumplo, lo que tengo que cumplir. Hasta de dudas me exonero; no solo de discernimiento.

La religiosidad militarizada únicamente asegura una mayor intolerancia, una mayor cerrazón mental, un despotismo desplegándose con menos barreras o contrapesos aun que los existentes entre seres racionales.

Este proceso que acabamos de resumir entre islámicos y judíos también existe desde otras religiones; pensemos en aquellos energúmenos del Tea Party que se comunican a diario con su dios, por ejemplo, o en admiradores del sistema israelí como Anders Behring Breivik, el noruego que asesinara a varias decenas de jóvenes socialdemócratas de origen árabe y a noruegos, pacíficos y desarmados (en tales ejemplos resuena, a mi modo de ver, un ingrediente racista).
Rematemos con un par de citas:

De El Corán:
“Estoy con vosotros; dad firmeza a quienes creen. Yo infundiré el terror en los corazones de aquellos que no han creído, golpeadles, pues, en la parte superior de sus cuellos.» [sura 8, verso 13], citado por Peter Townsend,1 quien nos “asesora” y remata: “En este capítulo se hace la profecía de que Alá daría a los musulmanes una gran victoria y que los bienes y posesiones de sus enemigos caerían en sus manos.”(ibíd.)

Y de la Biblia:
“Hoy comenzarè a poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo; los cuales oirán tu fama y temblarán y angustiarse han delante de ti. […] Y tomamos entonces todas sus ciudades  y destruimos todas las ciudades, hombres y mujeres y niños; no dejamos ninguno; solamente tomamos para nosotros las bestias y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.”  [Deuteronomio, cap. 2, vers. 25 y 34].

En ambos casos, cada dios les habla a “los suyos”. ¡Oh maravillas de la comunicación!

nota:
1) Quien esto escribe no pudo desentrañar una identidad más precisa de P. T. en la maraña de homónimos australianos, británicos y estadounidenses que portan tal identificación en internet.

Publicado en Palestinos / israelíes

El sionismo es el nazismo judío

Publicada el 25/08/2014 por raas

Por Lasse Wilhelmsson / Ordfront.

La consigna del sionismo “una tierra sin hombres para hombres sin tierra” ha vertebrado la colonización judía de Palestina desde hace más de un siglo. La realización de un “estado judío”, el objetivo del sionismo, presupone una fuerte mayoría de población judía y una limpieza étnica de los que estaban allí desde mucho antes. Israel es por ello una construcción racista. La supremacía judía se asegura mediante una sistema de apartheid constituido sobre la base de leyes, normas administrativas y mandatos religiosos. Al día de hoy todavía, falta en Israel una constitución con fronteras fijadas, lo cual está totalmente en consonancia con las exigencias expansionistas del sionismo.

Una constitución de 1985 y una ley de partidos del año 1992 no acepta ningún partido político que se oponga abiertamente en su programa a “la existencia del estado de Israel como el estado del pueblo judío”. Israel no es entonces ni siquiera una democracia para los mismos judíos. La ley de retorno le da a los judíos fuera de Israel el derecho a inmigrar y convertirse en ciudadanos judíos en tanto que a los palestinos expulsados se les niega ese mismo derecho consagrado por la justicia internacional. Esa ley es parte fundamental del sistema de apartheid y convierte a todos los judíos en enemigos potenciales de los palestinos.

El documento de identidad israelí no señala “israelí” como nacionalidad sino “judía”, “árabe”, etcétera. Los ciudadanos no judíos no pueden casarse con judíos dentro de Israel o gozar del suelo. Muchas aldeas árabes carecen de estatuto legal como áreas habitacionales y con ello no tienen derecho alguno a servicios públicos y generales como energía o agua. Los árabes israelíes no pueden hacer el servicio militar (con contadísimas excepciones), lo cual conlleva una clara discriminación en el usufructo de derechos sociales, estudios, etcétera.

De la Palestina original hay ahora un 10% que está ocupada, el resto ha sido totalmente robada. Toda la vida y la actividad palestina ha sido estrangulada, y ahora, desde enero de 2006, con la ayuda de la llamada comunidad internacional existe el empeño en acabar con los palestinos por el hambre y las privaciones. Se trata de una política genocida, si seguimos la definición de la convención sobre genocidio de la ONU, en la medida en que su objetivo es ‘amenazar destruir total o parcialmente a la población palestina’. Israel viola permanentemente derechos que la ONU asigna a cada pueblo y no existe ningún otro estado en el planeta que haya ignorado tantas resoluciones de la ONU vinculadas con esa cuestión. Israel es un gran poder militar, nuclear. El último ataque sobre El Líbano, así como la amenaza de descargar bombas atómicas sobre Irán ponen al descubierto las ambiciones israelíes de desestabilizar y destruir a los vecinos de su región. No hay que olvidar los ataques anteriores sobre Egipto y El Líbano.

La colonización de Palestina sigue su curso en Cisjordania (Gaza ha sido convertida en un gueto). Todo ello siguiendo el plan que Theodor Herzl presentara en su libro El estado de los judíos (1896) que se adoptó cuando el primer congreso sionista, en 1897. Uno de los puntos de partida principales del sionismo es que la asimilación de los judíos no sirve contra el antisemitismo. La “raza” judía es vista como un pueblo con derecho a un estado propio en Palestina, donde está el monte Sion. El objetivo es una utopía socialista; un estado modélico.

El fundamento del sionismo, sin embargo, fue conformado algo antes por Moses Hess, denominado rabino comunista. Fue unos de los primeros socialistas significativos de Alemania, así como uno de los mentores de Karl Marx. Es considerado por los sionistas como el primero y escribió Roma y Jerusalén (1862) que tiempo después Herzl iba a considerar como el libro que decía todo lo que era necesario decir sobre sionismo. En esa obra Hess realza el concepto de “raza” judía, su superiodad así como su carácter de pueblo elegido, en tanto ve a la religión judía como la mejor garantía para la nacionalidad judía.

El proyecto sionista se desarrrolló asimismo a manos de Ber Borochov, marxista, sobre la base de una “concentración territorial” como solución para la cuestión judía. Fundó Poale Zion, un partido sionista marxista que apoyó la revolución rusa de 1917. Uno de sus miembros fue David Ben Gurion –el padre del Estado de Israel– que llegó a Palestina a principios del s. XX. Ben Gurion se consideraba a sí mismo como un bolchevique y era partidario de la dictadura del proletariado en todos los países salvo en Palestina, donde aplicó directamente la dictadura del sionismo.

Poale Zion se fracturó y la rama socialista con Ben Gurion como líder fue durante largo tiempo la corriente dominante dentro del sionismo. La colonización se hizo en nombre del socialismo y de la cultura de la ilustración occidental. Por eso mismo, se hizo a pasos y con tratativas con los palestinos. La fundación del estado judío iba a esperar. Porque primero había que forjar un ejército capaz de golpear con contundencia (Haganá), que estuviera en condiciones de expulsar a los palestinos, así como crear y defender una buena mayoría de judíos en la mayor parte del territorio palestino. Esta estrategia fue, como sabemos, muy exitosa, así como, más adelante lo fueron los llamados Acuerdos de Oslo, después de los cuales más que se duplicó el número de los asentamientos judíos en Cisjordania.

Una línea minoritaria dentro del sionismo fue la representada por Zeév Jabotinsky, partidaria de la acción inmediata. Fundó en 1925 un partido sionista revisionista que reclamaba la formación de un Gran Israel que abarcara no sólo toda Palestina sino también Transjordania, partes de Siria y El Líbano, y hasta el río Éufrates. En el texto “La muralla de hierro” de 1937 sostiene que todos los nativos incluidos los palestinos están en contra de los colonialistas por lo cual hay que mostrarles con firmeza que toda resistencia es insensata.

En tanto Ben Gurion guardaba simpatía con el marxismo y más tarde con la socialdemocracia, Jabotinsky depositaba la suya en el fascismo de Mussolini. Fundó el grupo terrorista Irgún que llevó a cabo los peores atentados para la expulsión de los palestinos. Un grupo a su vez escindido de ellos, el Stern, llevó a cabo el asesinato premeditado de Folke Bernadotte, en 1948, enviado oficial de la ONU de origen sueco en el territorio y mediador entre sionistas y árabes palestinos. Los líderes de estos últimos agrupamientos, terroristas, Menachem Begin y Yitzak Rabin, fueron con el tiempo, sucesivamente, jefes de gobierno en Israel. La política simbolizada en La Muralla de Hierro ha sido consumada por el penúltimo jefe de gobierno, Ariel Sharon, y el actual sucesor, Ehud Olmert, la ha afianzado con poderes militares ampliados. Es la política que representaban Begin y Rabin. Fueron sin embargo gobiernos socialdemócratas los que llevaron a cabo las enormes ampliaciones de las colonizaciones judías tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza. Esa “izquierda” socialista nacional o nacionalsocialista a la que Sharon perteneció originariamente.

Los marxistas europeos orientales le imprimieron su impronta a la colonización de Palestina durante la primera mitad del siglo XX. Se llevó adelante con trabajos colectivos en el campo, el kibutz fue su punta de lanza. Se trataba de organizaciones de democracia directa, experimentos de sociedad socialista, las más de las veces seculares, laicos. No corría el dinero dentro de la comunidad y la crianza de los niños era sí o sí colectiva. Únicamente los judíos podían participar de ello. Los kibutzim, que de ese modo resultaban bastiones racistas, desempeñaron un papel importante en la conquista militar y en la defensa del territorio conquistado. Hoy en día, los colonos de la Margen Occidental o de las alturas de Golan cumplen exactamente la misma función, aunque ahora se trate de nacionalistas religiosos ortodoxos. Después de 1967 la influencia religiosa ha crecido y cada vez resulta más insensato hablar de izquierda o derecha en la política israelí. Los motivos religiosos en el sionismo han sido siempre importantes. Hoy en día la política y la religión se han fusionado en Israel.

Moses Hess vinculó raza, pueblo, nación y condición de pueblo elegido en un socialismo nacional erigido en una configuración colonial. Fue lo que se denominó sionismo. Más tarde apareció el socialismo nacional alemán, que se componía de los mismos elementos.

“Creo, como Hitler, en la idea del poder de la sangre.” Así escribe Chaim Nachman Bialik en “La hora del presente” (1934). Está considerado el poeta nacional israelí.

Las organizaciones judías y los agrupamientos judíos fuera de Israel están hoy en día dominados por el sionismo. Su apoyo al estado judío es un presupuesto para que sigan existiendo, aunque se contradiga flagrantemente con las libertades públicas y los derechos democráticos que quieren gozar en los países en que viven. Con esta doble moral los propios judíos incrementan un odio al judío.

Hay que agregar que la solución de dos estados según el modelo de los tratados de Oslo, que preserva un “estado judío”, significa una perversión de los derechos de los pueblos, puesto que legalizaría el robo de tierras y la limpieza étnica. El estado sionista de apartheid debería ser transformado en una democracia en la que rijan iguales derechos para todos sus ciudadanos, al margen de la pertenencia religiosa o la etnicidad de sus miembros. Los campesinos expulsados tienen que tener el derecho de retorno. Así desaparecería el basamento para la ocupación de Cisjordania o las alturas de Golán, así como el Muro. Una solución de este tipo, “sudafricana”, posibilitaría quedarse también a los colonizadores. En Argelia los colonizadores tuvieron que abandonar el país porque sus aliados occidentales se aferraron en no querer ceder ni un ápice. Ese desenlace tendría que ayudar a reflexionar en la situación Palestina/Israel.

* Lasse Wilhelmsson es periodista, exmiembro de las autoridades políticas del municipio de Täby, provincia de Estocolmo, Suecia. Ha sido residente en Israel durante algunos años en la década de los ‘60.

Su texto proviene del año 2006, después del ataque generalizado a la Franja de Gaza (y al Líbano) por parte del Estado de Israel.

Traducciòn del sueco para Rebelión de Luis E. Sabini Fernández.

fuente http://argentina.indymedia.org/news/2014/08/864958.php

Publicado en Palestinos / israelíes

La peculiar superioridad moral que presupone el sionismo

Publicada el 20/07/2014 por raas

por Luis E. Sabini Fernández.

Los judíos jamón del sándwich social

El sionismo, un corpus doctrinario hipermoderno, como que se remonta a la última década del siglo XIX y genera su congreso constituyente tan tarde como en 1897, no es un colonialismo cualquiera, tampoco es un racismo cualquiera. Tiene una especificidad muy acusada que hace pertinente un abordaje multifactorial y del cual con estos apuntes apenas trataré de esbozar algunos de sus rasgos.

Abraham Léon, un intelectual judío marxista (exsionista) asesinado por el nazismo, en su ensayo Concepción materialista de la cuestión judía (Editorial Canaán, Buenos Aires, 2011) rastrea las ocupaciones principales de la judería europea durante el llamado Medioevo y la modernidad, donde los judíos se fueron convirtiendo en el personal idóneo de la banca y del comercio; y cómo eso funcionaba para quienes poseían el poder en tales sociedades, al usar a la judería como fusible ante cada cortocircuito sufrido por la sociedad, con los diversos motivos de crisis, escasez o hambre. Los judíos, durante largos períodos, usufructuaban un status relativamente privilegiado, al menos en comparación con “el pueblo”, pero quedaban expuestos a la inquina y la vindicta popular ante cada cimbronazo económico o social.

Sin duda, esta particular “flotación” de las comunidades judías en tantos sitios de Europa, fue generando una mentalidad peculiar en sus integrantes; una suerte de sentimiento de superioridad, a la vez refrenado ante los que realmente decidían los destinos de esas mismas sociedades, en donde la comunidad judía, aun gozando de ciertas prebendas, estaba a su vez constreñida por el poder de quienes realmente lo detentaban y ostentaban, aun cuando no pocas veces se revelaba que tales núcleos de poder resultaban removidos.

La peculiar situación de la judería en la llamada Edad Media y durante los albores del capitalismo, que la ligó tan fuertemente con las finanzas, forjó en las colectividades judías una ambivalencia; por un lado sentirse excluidos, ajenos y ocasionalmente chivos expiatorios; por otro, contar con recursos para torcer muchas voluntades políticas y a la vez generar entornos hostiles en “las mayorías populares”, quienes también se sentían ajenos al poder pero carecían de todo recurso compensatorio, como los financieros. Como hipótesis, estimo que esa peculiar situación configura un embrión de lo que en el s.XX se llamará actividad de lobby, lobbysm, el particularmente entretejido en la institucionalidad política estadounidense.

Un colonialismo a destiempo

Otro factor que tiene que haber configurado la carga política del sionismo es su diacronicidad respecto de, por ejemplo, los racismos rampantes europeos que vertebraron “la conquista” de los otros continentes. Éstos, encarnados en tantos misioneros, capitanes, exploradores, conquistadores, ingleses, españoles, holandeses, portugueses, generaron los comienzos “occidentales” en América y con algunas variantes se asentaron asimismo en “el Viejo Mundo”. La nueva oleada colonizadora en el siglo XIX, tan racista como la del tiempo de “La Conquista de América” se solapa permanentemente con políticas genocidas (que también caracterizaron la expansión europea de los siglos XV, XVI y XVII y de la cual constituyen testimonio los trágicos destinos de tantas etnias exterminadas en “el Nuevo Continente”) incluirá también a belgas, alemanes y a finales del siglo XIX coincidirá históricamente con el surgimiento del sionismo (en buena medida forjado ante  las persecuciones a los judíos al estilo de los progromos rusos).

Pero esa coincidencia es aparente. Porque el colonialismo europeo de entonces y su sentimiento de superioridad racial es en los hechos y el sionismo entonces estaba forjando su corpus teórico. Es cierto que muy pronto empezará la colonización sionista de Palestina, pero la relación de fuerzas entonces, los hará sumamente cautos y los comienzos de la colonización serán moderados y “legales”, harto dependientes de  algún colonialismo “mayor” (Turquía, Gran Bretaña).

Cuando en la década del ’40 y al fin de la 2GM el sionismo se reconoce como fuerza, y como fuerza dominante, aunque hacía tiempo ejercían un creciente poder y control sobre la población palestina, despliega cada vez más su batería de dominio inmisericorde sobre los natives.

Es justo el tiempo en que el racismo y el colonialismo dejan de ser “populares”. Abandonan el sentido común de la mayoría de los europeos y más en general de las poblaciones políticamente conscientes. El racismo pierde su encanto tras haber sido encarnado por el nazismo con el cual, derrotado, casi nadie en el espectro político quiso ser confundido. En este caso, está claro el quiebre: tanta intelectualidad estadounidense que proclamaba a voz en cuello la superio-ridad racial de lo angloamerican, de los wasp, abandonan esa línea de discurso (exaltada hasta bien entrado el s. XX) y se “convierten” en antirracistas confesos, aunque sigan siendo en los hechos racistas con relación a los negros o los nativoamericanos y veremos, con el tiempo, como expresarán actitudes racistas ante japoneses, “amarillos”, árabes…

El colonialismo, a su vez, pierde status porque las naciones europeas tradicionalmente colonialistas están exhaustas y la nueva política expansionista estadounidense tendrá sumo cuidado en presentarse como demócrata y hasta democrática. Será un neocolonialismo anticolonialista, valga la pirueta ideológica (en realidad constituía una variante de la relación colonial tradicional, y sobre todo, una sustitución de élites metropolitanas). Y bien: estos procesos se dan en el mismo momento en que el sionismo arrecia. Territorialmente. Con los planes que se denominan de limpieza étnica.(1)

El “pueblo elegido”

Probablemente existe un fenómeno de retroalimentación entre la exclusión social que analizara Léon y la reafirmación de la noción de “pueblo elegido”. Esta noción es común a cosmogonías de muchos pueblos y su “integración al mundo” suele disolver el ombliguismo ínsito en ello.

Por causas que merecerían un análisis más circunstanciado, el sionismo tuvo marcado éxito en exaltar la noción de pueblo elegido, revalorizando la Biblia como fuente documentaria. Doblemente curioso, puesto que originariamente el sionismo se presentó como ideología no confesional, prescindente de lo religioso. Pero muy pronto sus ideólogos percibieron que su fuente nutricia podía ser y sólo podía ser la fe religiosa judía y convirtieron, por tanto, a la Biblia en un texto histórico. Tarea que los ha llevado a construir toda una arqueología militante, desmantelando ruinas y construcciones que no abonaban la “historia” bíblica judía.

Hay que aclarar que este sesgo seudoinvestigador no fue exclusivamente sionista; arqueólogos cristianos, protestantes, estuvieron muy activos en “probar” la Biblia. En wikipedia citan a W.F. Albright, G.E. Wright y Y. Yadin como exponentes de tal actitud. William Dever, también arqueólogo, especializado en el Cercano Oriente aclara en el mismo sitio: http://es.wikipedia.org/wiki/Arqueolog%C3%ADa_b%C3%ADblica):
“Hasta hace una generación los arqueólogos bíblicos hablaban con confianza de la «revolución arqueológica» de William F. Albright. Ésta seguramente realzaría nuestra comprensión y apreciación de la Biblia y su mensaje atemporal.” Pero […] “No sólo la arqueología moderna no pudo ayudar a confirmar la tradición antigua, sino que parece más bien tratar de socavarla.”
“No se puede volver al tiempo en el cual la arqueología presumía de «probar la Biblia». La arqueología […] debe tener la capacidad de desafiar, y confirmar, los relatos bíblicos. Algunos cosas descritas sucedieron realmente, pero otras no.” El militantismo arqueológico sionista ha llevado a diversos centros de investigación arqueológica a evitar investigaciones conjuntas con los “colegas” sionistas.

Esta invención histórica es llamativa y paradójica. Que un movimiento que se pretende tan racional, que se entremezcló con el socialismo presuntamente científico, se base en relatos bíblicos es peculiar. Historiadores han investigado y comprobado que el “éxodo del pueblo judío” y su marcha a “La Tierra prometida” son míticos y también resulta mítico o ahistórico otro tramo de la historia oficial judía que alude a la migración forzosa de los judíos a Babilonia. No nos referimos a historiadores ajenos al judaísmo o sesgados por el antisemitismo sino a historiadores judíos como Shlomo Sand.(2)

Supremacismo y mímesis

Otro rasgo peculiar del racismo y el supremacismo judeosionista es el grado de identificación con el grupo invadido, victimado. No me refiero a ninguna identificación psíquica, ética, sino meramente instrumental. No muchos colonialismos han creado verdaderos batallones de invasores camuflados como natives, en este caso árabes palestinos, para mejor perforar sus defensas. No me refiero a defensas militares, puesto que los palestinos prácticamente no tenían armas ni ejército, sino a sus defensas o abrigos sociales.

Así, por ejemplo, algunos de estos seudoárabes, que en hebreo se denominan mistarvim, se presentaban como clientes, hablando fluidamente árabe, en un taller mecánico, por ejemplo, y pedían el arreglo de un vehículo que dejaban… cargado de explosivos y dispuesto todo de tal modo que la explosión arrasaba con el taller, sus ocasionales ocupantes ─trabajadores, clientes─ y victimaba, de paso, a vecinos. Estamos hablando de la década del ’40, 1947 (véase Ilan Pappé, La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2011, p. 98). En pleno siglo XXI, el llamado “Ejército de Defensa” israelí (pensamiento orweliano típico) en la Operación “Plomo fundido” (sic), 2008-2009, mató a mansalva a unos mil quinientos palestinos, varones, mujeres, niños, viejos, baleando “lo que se movía”, en rigor jugando al blanco. Aplicando balas de tungsteno que se pulverizan dentro del cuerpo alcanzado dejando miles de partículas cancerígenas microscópicas, impidiendo toda efectividad en la limpieza y condenando al alcanzado a una muerte atroz… como puede apreciar el seguramente asqueado lector, en 70 años no ha habido mucho cambio… Lo vemos hoy, 2014, con el destrozo, una vez más, de vidas de niños, mujeres, ancianos en la sitiada Franja de Gaza…

Tienen que sentirse muy, pero muy por encima del resto de los mortales para atreverse a ser tan despreciativos con ”los otros”. Cabe preguntarse cómo se ubican ante otros supremacistas. Sin embargo, como todo supremacismo, se trata de un pensamiento absoluto. Que no admite compartir algo. Repare el lector en este episodio histórico, relativamente reciente: protegidos históricamente por el British Empire, muchos judíos participaron del ejército británico durante la 2GM. En 1946 y 1947, empero, sionistas no tuvieron empacho en ejercer el terror también contra los ingleses. Actos de terror con los que asesinarán a decenas de británicos. Y eso que durante la intifada de 1936 a 1939, por ejemplo, ingleses y sionistas estuvieron codo a codo matando palestinos que a su vez mataron, siempre que pudieron, a ingleses y sionistas… Ingleses y sionistas habían estado íntimamente asociados, como cuando Inglaterra habilitó lo que demagógicamente se llamó Hogar Judío, en 1917 (en Palestina). Interrumpida la “sagrada alianza” en 1946 y 1947, proseguirá, empero, en 1948, cuando los ingleses abandonan Palestina dejándosela en bandeja de plata a los sionistas.(3) Algunos suponen que la City ha sido el hilo conductor de tal alianza.

Supremacismo y la pretensión de ser eterna víctima

La reacción sionista tiene una cadencia precisa que uno puede reconocer como un atroz hilo histórico: bandas sionistas, colonos ultras, el Ejército “de Defensa” de Israel llevan a cabo un operativo; por ejemplo, en 1948 era común invadir aldeas a medianoche y volar viviendas con sus habitantes adentro probablemente recién despertados. Esto hicieron los sionistas una vez, diez veces, cientos de veces. Pero en el momento en que palestinos resistentes o gente desesperada realizan algún contraataque, produciendo, por ejemplo, algunas muertes judías, entonces la reacción judeosionista es como si hubiesen atentado contra gente de paz, inerme e indefensa;(4) la reacción, de enorme indignación, los lleva a multiplicar el destrato (que ya venían ejerciendo), los asesinatos (que ya venían produciendo), las expulsiones, como si se tratara de población indignada que ha sido sorprendida en su buena fe.

Pappé describe un comportamiento en la órbita del colonialismo y el racismo que entendemos bastante característico del sionismo y que pensamos podría ser como un subcapítulo del sentimiento de “eterna víctima”. “Un rasgo distintivo de los israelíes que muy bien puede describirse como ‘dispara y llora’, el título de una colección de expresiones de, según se supone, remordimiento moral de soldados israelíes (…)”. Pappé alude a registros de condena verbal “que han proporcionado a los ‘nuevos historiadores’ israelíes material sobre las atrocidades que no figuran en otras fuentes de archivo. En la actualidad, estos documentos de queja se leen más como un intento de los políticos y los soldados judíos ‘sensibles’ de absolver sus conciencias.” (ibíd., p. 155)

“Tenemos alma, los árabes son hijos de putas”

Un rasgo que es característico de todo supremacismo basado en nociones como la de pueblo, raza, etnia, o nación elegida, es el de un desprecio radical hacia “los otros”. El judaísmo se ha identificado fuertemente con  la mitología del “pueblo elegido” y el sionismo sostiene que existe un contacto tan directo con su dios como para que éste le haya cedido los derechos, terrenales, a la tierra de “la leche y la miel” y de por vida. Aunque parezca un mal chiste, estos han sido los argumentos “históricos” manejados por el sionismo para el reclamo y apropiación de Palestina, con aspiraciones al “Gran Israel” que es un territorio bastante mayor que el palestino.

El desprecio al otro se ha expresado en los casos de civilizaciones que se han definido como “superiores” hacia los natives, los originarios, la barbarie, en suma. Vale la pena tomar nota de esos penosos episodios en que se ha repetido la misma secuencia: cuando en 1865 las montoneras entrerrianas y el gobierno porteño en la novel Argentina aceptan una tregua, los “bárbaros” proponen intercambio de prisioneros; los doctores se miran asombrados: no tienen prisioneros, puesto que los han liquidado a todos. La montonera, en cambio, había cuidado la vida de los adversarios aprisionados…

En 1948, los palestinos llegan a tomar un puñado de judíos prisioneros; volvamos a la investigación de Pappé: “Estos colonos, junto con los residentes del viejo barrio latino judío, fueron unos de los pocos prisioneros de guerra judíos capturados durante el conflicto. (…) Mientras a ellos se los trató con justicia y se los liberó poco después, la suerte fue muy diferente para los miles de palestinos que de acuerdo con el derecho internacional habían pasado a ser ciudadanos del Estado de Israel, que cuando se convirtieron en prisioneros fueron encerrados en corrales.” (ibíd. p. 145).

“El otro” ha pasado a ser directamente animal. Esto en 1948. En julio de 2014, con el ánimo encendido por el secuestro, hasta ahora anónimo, y posterior asesinato de tres adolescentes judíos, jóvenes judíos enardecidos y bajo fuerte impacto emocional (proclamaban a voz en cuello que había que matar a los izquierdistas y en “diálogo” con algunos de tales, gritaban, coreando que querían darles por el culo. Y refiriéndose en cantos a los palestinos repetían una y otra vez: “Tenemos alma, los árabes son hijos de putas.” Algo para repensar de qué lado está la humanidad y de qué lado la monstruosidad ética y psíquica.

notas:
1) En realidad lo fueron de “limpieza” territorial para la cual se valieron de una política terrorista. Que incluía asesinatos en primer lugar, calculados como multiplicadores de la huida de población desarmada. Es una concesión hablar de ‘la expulsión de cientos de miles de palestinos’ sin mencionar los miles de asesinados, los muchos miles de heridos y el número mucho más difícil de consignar de violaciones…
2) En rigor, hay que decir que Sand es de origen judío pero que su propia actividad como historiador académico con una larga actividad como investigador lo ha llevado a abandonar ya no el judaísmo ─religión─ sino su propia condición de judío. No es el primero entre estudiosos judíos que ha dado tal paso. Y, salvo excepciones, la investigación histórica ha llevado a judíos a abandonar el sionismo. Lo que se ha cumplido con casi todos los mal llamados “nuevos historiadores”, de los ’80. Mal llamados porque, como los mismos “nuevos historiadores” han explicitado, hasta entonces el Estado de Israel carecía de historiadores y disponía, en cambio, de propagandistas.
3) Una precisión se impone en este caso: el sionismo se había dividido entre un sionismo probritánico y otro fascista, y el que ejercerá el terror sobre los británicos será el fascista; el resultado final de la 2GM los irá relegando al menos hasta los ’70 en que se adueñarán del gobierno israelí.
4) Ilan Pappé (cuya documentación nutre parte de este abordaje) en el libro ya citado, p. 151, narra un episodio ilustrativo: en 1948, tras el arrasamiento sionista, con asesinatos, saqueos, explosiones, confinamientos y expulsiones, militares al mando de las escuálidas fuerzas árabes que concurrieran a procurar proteger a los palestinos del militarismo sionista, bombardean, en Galilea, un kibutz, Mishmar Ha-Emek. Esa contraofensiva mató con un cañonazo (del único cañón con que contaban los defensores de los palestinos, precisa Pappé) a dos pequeñuelos del kibutz, que resultaron las únicas víctimas en el campo judío. Ese ataque “encendió la furia vengativa” de los sionistas; “los kibutz instaron a las tropas judías a proseguir la limpieza étnica”.
Pappé nos recuerda que el ataque al kibutz, 4 de abril de 1948, había sido una respuesta directa a las expulsiones masivas que, con violencia, venían ejerciendo los sionistas desde el 15 de marzo.

Fuente: www.revistafuturos.noblogs.org

Publicado en Palestinos / israelíes

La biomasa, ¿es tan «bio» como declaran los «recuperadores energéticos»?

Publicada el 13/06/2014 - 26/06/2014 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández.

En Suecia hasta importan basura para alimentar sus plantas de valorización energética de los residuos… Porque los desechos propios no permiten optimizar el rendimiento de tales plantas. ¡Viva la exacerbación del consumo!

Cada vez surgen más voces, a izquierda y derecha, todas inscriptas en el llamado progresismo, para obtener energía de la combustión de los desechos domiciliarios (y probablemente otros). Los que han encarado tal “solución” al problema de la basura están radiantes porque resuelven dos asuntos a la vez, quemantes asuntos de las sociedades modernas: la escasez de energía y el exceso de desechos.

En rigor, esta “solución” con que hoy en día se nos apabulla no es sino una variación sobre la “modesta proposición” que hiciera Jonathan Swift a la sociedad irlandesa para solucionar problemas que entonces, pleno siglo XVII, la aquejaban. Como es sabido, mediante el carneo de bebes, Swift proponía simplificar las perentorias necesidades de los indigentes que, explicaba, eran legión en la empobrecida Irlanda y a la vez satisfacer el paladar de los escasos ricos: con carne tierna, “nutritiva y sana”, “tanto cocida como dorada, asada, hervida, en fricasé o en guisado.”
En el caso de nuestros rescatistas energéticos, lo que se le ofrece al mercado son desechos casi indiferenciados (con una quita previa −en el caso de los proyectos más prolijos− de cartón, papel, vidrio, algunos metales), para que “nuestro paladar” acepte alimentos en putrefacción, restos de roturas domésticas, plásticos indiferenciados, ramajes, agendas viejas, tijeras, cubiertos o herramientas rotas, restos de todos los tubos y envases de pegamento, dentífricos, comestibles vencidos o resecos, juguetes rotos, burletes gastados, prendas de vestir fuera de uso, cajitas ya inservibles, artefactos eléctricos o electrónicos rotos u obsoletos, pilas, accesorios del auto, del hogar o del jardín, llaves, ceniceros, biromes y toda la sarta de adminículos que uno deposita en “la bolsa de basura”…

Ese revoltijo recibe una denominación santificante: lo bio, vida, tiene una carga semántica enorme, y muy positiva. “Bio-masa” es el bautismo más adecuado para “vender” o colocar algo en el mercado de ideas y representaciones.

¿BIOMASA O NECROMASA?

Para descifrar mejor el asunto, vale la pena rastrear. Biomasa se refiere a sólidos de origen biológico. Y es el nombre que tradicionalmente ha tenido el aserrín, por ejemplo, y los descartes de la industria maderera, y el bagazo de la caña de azúcar y el orujo de la uva para mencionar apenas algunos ejemplos de biomasa. Es el nombre que también ha tenido el estiércol y el follaje de descarte de la actividad agrícola propiamente dicha; las plantas o las hojas que no van al consumo, por ejemplo o las raíces en el caso de plantas de las que se consume sólo lo que está por encima de la tierra.

Tales restos orgánicos tienen un alto valor energético. Por ejemplo, en Suecia, muchos poblados pequeños que tienen en su seno actividad maderera, suelen proveerse de toda la energía que emplean mediante la combustión de biomasa (y Suecia es un país que tiene un alto consumo energético porque el clima no la ayuda a vivir del sol).

Los agricultores orgánicos a menudo alcanzan su total autonomía energética (luz, electricidad y agua caliente) mediante un biodigestor que le provee el metano suficiente, desprendido de los restos orgánicos provenientes de su actividad. No sólo energía. El compost que queda de esa combustión anaeróbica constituye un excelente abono sin pesticidas. Si además lo pueden enriquecer proteicamente con estiércol, aun mejor.

Pero lo que tenemos ahora “en la agenda ambiental” es otra cosa. Es aquel revoltijo apenas insinuado poco antes. Poner en combustión ese “revoltijo” nos asegura una contaminación aérea ingobernable por más que nos aseguren que los filtros de todas las chimeneas imaginables habrán de bloquear tales escapes. Pero no solo al aire. Al agua también.

Juan Luis Berterreche, en su excelente ”Incinerando el futuro”,(1) nos recuerda que la combustión propiamente dicha tiene un rasgo preocupante: en su proceso se forman sustancias nuevas, diferentes a las de los elementos combustionados, y generalmente aun más tóxicas: dioxinas y furanos, por ejemplo. Y nos advierte: “Todas estas sustancias no son detectables y controlables con facilidad ya que varias de ellas se mueven en el campo de las nanopartículas. Sus dimensiones son menores a un micrón (milésima de milímetro).”

Como la incineración es un método de “eliminación” de los desechos que se usa desde tiempo inmemorial −recordemos que EE.UU. ha dispuesto con total impunidad y durante décadas la quema en alta mar de desechos de la industria química y otros considerados sumamente tóxicos, tirando “al mar” las cenizas consiguientes− en tiempos en que ni siquiera se podían medir sustancias en micrones, podemos ahora comprobar que esas quemas de productos industriales han estado contaminando la atmósfera y por consiguiente envenenándonos a todos (aunque en diferente medida, contando los ambientes diferentes).

Tengo en mi retina el paisaje alrededor de una usina de recuperación energética en el norte alemán, cerca de Bremerhaven, en 1984: por su atmósfera, de subidos tonos rojizos,(2) el aire totalmente impregnado de partículas rodeando la planta como si fuera una campana de aire oscuro, es lo más semejante que recuerdo a la implosión de los edificios del Warnes en Buenos Aires.

Tales plantas estaban y seguramente están, con perspicacia, en zonas abso-lutamente despobladas, Tanto “la política” de quemar en altamar los productos con-taminantes que ha practicado (¿sigue practicando?) “la administración” de EE.UU. como la combustión con recuperación energética que conocimos en Alemania revelan que jamás se ha tenido en consideración la contaminación resultante. La externalización de costos ha sido la real política del capitalismo tecnocrático.

La desaparición de los RSU (residuos sólidos urbanos) ha sido la política del sistema realmente existente, condenada al fracaso, necesariamente, sólo que el fracaso genera víctimas entre las que sus gestores tratan de evitar estar.

Lo que ha fallado entonces ha sido “apenas” el concepto de externalización. Puesto que el fondo del mar océano, la atmósfera terrestre, nos resultan íntimamente necesarios, forman parte de nuestro hábitat casi tanto como nuestros dormitorios y cocinas de hogar…

Como bien dice Josep Marti Valls, “la incineración transforma los residuos en gases, partículas en suspensión, aguas contaminadas, cenizas y escorias; estos productos resultantes son más tóxicos que los residuos originales, es decir, la incineración no “elimina” los residuos sino que los concentra.” (3)

INCINERADORES, ¿INOCUOS O CONTAMINANTES?

Los partidarios de la “valorización energética de los residuos” insisten en que los desarrollos tecnológicos permiten hoy en día librar a la atmósfera aire poco menos que puro, puesto que los filtros y una combustión a muy alta temperatura garantizarían la retención de todas las sustancias tóxicas imaginables. Pero entre la afirmación de los partidarios de la incineración con todos “los adelantos tecnológicos” (retención de partículas, precipitación controlada de gases tóxicos antes de su salida al exterior, vitrificación de los restos para anular su capacidad contaminante, etcétera) y la de quienes critican la incineración por su capacidad contaminante, está la realidad. Y la realidad es que los incineradores en acción “crean” un ambiente muy, pero muy poco saludable.

Aquí, en Argentina, entre tantos otros, hemos tenido la experiencia del incinerador de Marcos Paz. Que no es de RSU sino de algo todavía peor, restos de pinturas. Pero aun así, fue aprobado con todos los recaudos tecnológicos (claro que durante el menemato, que es como decir, desde el punto de vista de la salud ambiental, que no se tomó medida alguna; recordemos que un personaje como M. J. Alsogaray importaba desechos del Primer Mundo y basaba su inocuidad en las “declaraciones juradas” de los “exportadores”…). Por el celoso cuidado que suelen poner las “autoridades” en evitar todo estudio epidemiológico, no se tienen datos sanitarios de Marcos Paz luego de la puesta en funcionamiento del incinerador. Pero los vecinos tienen una “sensación”: “estamos convencidos que la muertes por cáncer en Marcos Paz exceden por lejos las normales y que algún tipo de relevamiento epidemiológico podría dar resultados impresionantes” (4)

Basta ver un detalle de emisiones de plantas de este tipo para advertir que las sustancias “liberadas” al aire por las chimeneas son todo menos tranquilizadoras. El informe reciente presentado por Greenpeace sobre las diez plantas de este tipo funcionando en España (Sogama, Meruelo, Zabalgasti, Tirmadrid, Remesa, Tirme y las cuatro catalanas cercanas entre sí; Sirusa, Tersa, TRM y Trargisa) revela que emiten durante el período 1975-2007 (en 1975 se cuenta la primera de estas plantas en funcionamiento), amén de los inevitables dióxido de carbono y vapor de agua, una serie de gases o partículas metálicas que constituyen toda una “sinfonía” de diversas contaminaciones: ácido sulfuroso, óxidos de nitrógeno, cobalto, cadmio, plomo, cromo, níquel, mercurio, dioxinas y otra cantidad de partículas contaminantes (genéricamente designadas como PM25).
Con lo cual, una vez más comprobamos que las profecías de soluciones perfectas esconden o más bien revelan penosos errores o groseras estimaciones que siempre pecan de optimistas.

El informe sobre incineración de RSU realizado por GP en España señala que si bien volumétricamente la merma es fuerte (puesto que el volumen de cenizas y escorias se estima alrededor del 10% del volumen original de “la basura” así tratada, desde el punto de vista de su peso, la merma no es tanta, puesto que se estima queda tras el proceso de combustión alrededor de un tercio del peso original. En 2012, la fuente indica que hubo que darle destino a 23 500 ton. de cenizas tóxicas y escorias varias. (5) Volvemos a lo que dijera el basurólogo Valls: la basura no desaparece, sólo se concentra. En resumen, de cada tres toneladas originales de desechos, después de todo un procesamiento problemático por su toxicidad, nos queda todavía resolver qué hacemos con la tonelada remanente. El problema no parece muy bien resuelto (salvo, claro, para los empresarios del rubro de incineración…)

Hay otro aspecto, empero, que señala nuestro ya citado Berterreche, que podríamos considerar aun más grave, y que es de carácter absolutamente político. Es decir que incumbe al área de las decisiones humanas. Toda apuesta a la incineración se da de bruces contra los planes de reducción de los desechos, los de reciclamiento, reuso y recuperación de residuos. Porque todas esas “políticas” le quitan el agua al pez incinerante…

Así plantea ACUMAR “el nuevo enfoque” sobre los RSU: “Los parques de valorización energética son espacios donde se llevan adelante diferentes procesos de tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos, con el objetivo de valorizarlos por métodos tradicionales o a través de la aplicación de nuevas tecnologías para su transformación energética […]”.(6)

Al respecto señala Berterreche en su nota ya citada algo sumamente ilustra-tivo: “[…] cuando se destapó que los exportadores de basura italianos eran de la mafia. Los ciudadanos indignados de Mallorca dicen: «No queremos ser el vertedero de Europa». Pero el contrato que los ata a la incineradora va hasta el 2041.” Observe el paciente lector: los incinerantes se han asegurado plazos brutales; éste seguramente de 30 años (denunciado, en principio 27 años antes del vencimiento).
Esos contratos, leoninos, llevan a los municipios así entrampados a perversiones complementarias, como en el caso mallorquín a importar durante largos períodos desechos de Irlanda para “sostener” el contrato…

Como detalle complementario a lo aportado por Berterreche, vale la pena saber que la Mafia, que controla el tráfico de desechos de Italia y de, buena parte del Mediterráneo, se encargó de depositar o esconder tales desechos en sitios inermes como el territorio somalí, devastado como consecuencia del colonialismo y su contracara el tradicionalismo cerril. El tsunami que afectara hace unos años el océano Índico (que arrojara miles de muertos) literalmente desenterró los depósitos clandestinos de desechos de origen europeo hechos sin ninguna previsión a lo largo de las costas somalíes (enterramientos bien superficiales), lo cual reveló la causa de la enorme contaminación y mortandad presente en la región.

COMPOSTADO… TÓXICO

Todo un capítulo sobre algo que denominan compost o compostado. Así bautizan empresas que se proclaman ambientalistas a lo que queda de los residuos luego de quitarle papel, cartón, vidrio, algunos plásticos. El revoltijo ya mencionado recibe el nombre de compostado. Y se procede a prepararlo como si lo fuera. Sin embargo, se trata de un compostado… tóxico. Perversión semántica con que tenemos que lidiar. Los ideadores de semejante tratamiento explican que el destino posible para tal conglomerado es la cubierta de vertederos más o menos ex, la parquización en zonas donde no puedan plantarse comestibles y el corto etcétera donde se pueda disponer de semejante mezcla.

Ligeros de equipaje, nos proponen tener dos paisajes, dos realidades, dos tierras, dos cultivos; uno, el plantar para alimentarnos (o no) y otro donde de ninguna manera sería sensato cultivar alimentos puesto que ese compost tiene entremezclado los restos más inimaginables, tóxicos, de la “bolsa de basura” que cada vecino se saca de encima cada día…

La agroindustria ha introducido un principio de esquizofrenia al usar el campo, la tierra, para cultivos basados en el uso de tóxicos y venenos, que nos aseguran alimentos problemáticos, coexistiendo con cultivos alimentarios (orgánicos, sin uso de venenos). La fabricación de compostado tóxico eleva el nivel de esquizofrenia a nuevas marcas…

ATANDO MOSCAS POR EL RABO

Quieras que no, el avance de la conciencia ecológica y de los peligros resultantes del abuso sobre la naturaleza, avanza.

Veamos como plantea la Agenda 21 de la Cumbre de Río 92 el abordaje a la problemática de los RSU, una instancia que alcanzó tal vez la más alta resonancia internacional, cuyos postulados “fueran retomados y enfatizados” por la Cumbre de Johannesburgo en 2002:
• minimización de la generación;
• maximización de la reutilización y el reciclado;
• tecnologías de eliminación, tratamiento y disposición final ambientalmente adecuadas, que incluyan recuperación de energía;
• tecnologías de producción limpia y consumo sustentable;
• investigación, experimentación, desarrollo e innovación tecnológica sobre el reciclado, abono orgánico y recuperación de energía;
• educación pública, participación y apoyo de la comunidad en la gestión de los residuos. (7)

A primera vista, media docena de plausibles medidas. Sin embargo, en el quinto punto, al final, aparece algo que desbarata las intenciones previas: la noción misma de “recuperación de energía” conspira contra la “minimización de la generación”, es decir el achique de residuos, va igualmente en contra de la maximización de la reutilización y el reciclado y así por el estilo.

La recuperación de energía tiene una dinámica propia, que surge por el capital inmovilizado para su desarrollo: una vez que se hace una planta de este tipo, es insensato retirarle su “materia prima”; al contrario, se produce un movi-miento de atracción de RSU; cuantos más se consigan, mejor será “la gestión”. Es lo que vemos con el desarrollo de las plantas “recuperadoras” suecas; ya no les alcanza la basura propia y lejos de achicar el giro, buscan más de otros países…

En rigor, la recuperación energética no hace sino reafirmar el sistema de dilapidación material del que algunos nos proponemos salir. La quema de residuos como fuente de energía no contradice ninguno de los puntales del sistema; al contrario los refuerza.

Por eso, los planteos del IGÉ, aun cuando procuran atender la cuestión ambiental, es decir atender la problemática de los desechos con un prisma ecológico, vuelven a la “omnisolución” de la ONU en su Agenda 21 postulando “el reciclaje, la recuperación, la valoración energética, la ley de envases, el compostaje, la producción de biogás pero nunca el enterramiento de residuos.” (Instituto IGÉ).vii
Este mismo informe hace hincapié en la separación de los residuos. Éste es un aspecto crucial. Pero en general, las campañas, las escuelas, los sitios-e dedicados al reciclaje, arrancan con lo que nos llega. Con lo que sería el consumo.

SEPARAR NO ES COMO SOPLAR Y HACER BOTELLAS

La primera medida de orden ecológico que una sociedad debería tomar sería conformar, mejor dicho reconfigurar la producción, ese momento de las cosas que muy pronto pasan a ser consumidas.
Es la producción, fabril, empresaria, la que crea dificultades a menudo insuperables para tareas de reuso, reciclado y recuperación. Tendríamos que aprender a producir ecológicamente, con arreglo a dispositivos que permitan luego una recuperación aceptable. Es decir, que no sea de “valorización energética” porque por esa vía, quemamos todo y nos importa poco cómo se confeccionan nuestros objetos de uso cotidiano.

Pero cambiar las pautas de producción nos lleva a cuestionar la producción tal cual existe, el capitalismo en acto, la mismísima noción de ganancia…

Una de las principales dificultades para una recuperación saludable de materiales pasa por la mezcla deliberada y planificada de tales que lleva adelante el mundo empresario optimizando sus rindes en detrimento de la salud planetaria: envases de vidrio con tapas de plástico bien adheridas que impiden o dificultan a veces mucho la separación por parte de los consumidores o los recuperadores; blixters, que se crean con metal y plástico, igualmente difíciles o imposibles de separar; presencia de etiquetas, a menudo impresas con tintas sumamente tóxicas y que van adheridas a envases plásticos o de vidrio…

Sobres de papel del mundo empresario con ventanas transparentes de plástico, papeles plastificados, que no sirven para recuperar como plástico y aun menos como papel. La intromisión de partículas plásticas en la elaboración de papel es tan gravosa, que papeleras en países como Suecia o Finlandia no permiten a su personal andar con biromes, pues en las ocasiones en que una birome se ha desprendido de algún bolsillo y caído en las mezcladoras de pulpa de papel, la rotura de la trama del papel puede llegar a estropear toneladas de material…

Sabemos los motivos de muchas de estas “amalgamas”: la mejora de algún factor; por ejemplo, en el caso de los papeles plastificados, para envolver, su mayor y mejor resistencia a la humedad. Una producción que atienda a la dismi-nución e incluso a la supresión de desechos intratables obliga a buscar otros méto-dos para impedir el daño que pueda provocar la humedad; por ejemplo, mejores locales, más cuidadosos estacionamientos en estantería a mejor altura, etcétera.

Separar desechos no es tarea menor ni fácil. Tal es la impresión que recibimos oyendo a los encargados y a las autoridades perorar sobre esto. Demasiado a menudo, que no saben de qué hablan. Si realmente queremos cuidar y preservar, tedríamos que separar el papel impreso del no impreso; el vidrio incoloro del coloreado, además de las separaciones que ya señalamos; no hay buena solución al mezclar polipropileno con poliestireno… esas mezclas dan única-mente un conglomerado plástico apenas apto para hacer postes o bancos de plaza. Allí hay cierta recuperación insensatamente baja, apenas mejor que producir contaminación a corto plazo mediante quema o a largo plazo mediante enterramiento.

La CABA tiene un circuito de biomasa energéticamente aprovechable a partir de los árboles de parques, plazas y calles arboladas (casi todas) y jardines particulares. Que debidamente recogidos puede dar lugar a una energía limpia. Para ello, tienen que implementarse los hornos correspondientes y los mecanismos de aprovechamiento calórico o energéticos correspondientes. Y lo mismo con la recolección: evitar la contaminante costumbre de atar con bolsas plásticas el ramaje, por ejemplo. Y recuperar la recolección diferenciada.

Los contenedorcitos callejeros han hecho estragos con el trabajoso proceso de separación de residuos.
Hay material de sobra para hacer también compost. Pensemos que práctica-mente la mitad del peso de los RSU son restos orgánicos. Pero su elaboración es mucho más exigente. Por lo mismo, un plan de recuperación de orgánicos, aparte de la biomasa directamente usable como combustible, tendría que establecer pautas para la recolección, también diferenciada, de material orgánico composta-ble. Y dada su complejidad y delicadeza, habría que empezar por plantear su formación en la población que dispone de un trozo de tierra, situación que se expande y acrecienta alejándose del centro de la megalópolis porteña. En zonas densas, como en la capital federal, tal vez sea más sensato empezar un plan de recuperación con grandes usuarios, como restaurantes, escuelas, para elaborar compost. Buen curso de capacitación mediante. Que lo orgánico no tenga vasitos o bandejitas de plástico ni colillas, ni servilletas impresas…

La tarea es dura. Pero es la que tenemos por delante si queremos ir achicando el envenenamiento planetario.

notas:
1) En posta portenia nro. 1174, 27/5/2014.
2) que ver con propaganda de vinos.
3) “Incineraciòn de residuos, medio ambiente y salud”, en Diagonal, Madrid, 11/5/2014, https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/22853-incineracion-residuos-medio-ambiente-y-salud.html
4) Jorge Rulli, Informe sobre la situación de contaminación por incineración de residuos tóxicos en Marcos Paz, 31 diciembre 2001.
5) Aprovechamiento energético de residuos sólidos urbanos
6) Complejo Ambiental de Recomposición Energética (C.A.R.E) en el Partido de La Matanza
7) Citado por Instituto IGÉ, “Capacidad autárquica de la Comuna 5”, Bs. As., 2011-2012.

Publicado en Nuestro planeta

Los medios de incomunicación de masas y las jovencitas secuestradas y raptadas de Nigeria

Publicada el 28/05/2014 por raas

Por Luis E. Sabini Fernández.

Ante el retiro forzoso y violento de más de trescientas niñas y adolescentes de colegios nigerianos por una organización clandestina armada, Boko Haram, la prensa occidental, incluida la rioplatense ha salido a condenar “el terrorismo” −islámico, por supuesto− e iniciado una campaña de buenos sentimientos destinada a rescatar a las chicas, comprometiendo en la empresa a todas las organizaciones de derechos humanos que se presten para tan abnegada tarea.

Una vez más la ecuación es clara: Occidente reacciona para defender los valores de la vida, la libertad, el respeto a la persona humana, atropellados por el fanatismo, en este caso islámico.

Lo expresa con claridad el cotidiano Clarín, el de mayor tirada en Argentina: “La crueldad y el terror, estrategia para desestabilizar Nigeria”. Es un título cierto y certero, pero no precisamente por el contenido del artículo: allí expresan que los de Boko Haram buscan “desestabilizar el Estado (sic) con una estrategia terrorista”. Y abundan, “aclarando” que la intención del “actual jefe, el mesiánico Abubakar Shekau es sembrar el terror”.(1)

Todos estos aprestos morales, empero, no son sino el revés de la trama. La información de los m i m nos cuenta que los secuestradores han vendido algunas de estas niñas para ser casadas a la usanza tradicional en países limítrofes por 12 dólares.

El dato es fehaciente; se repitió en muy diversas fuentes. Una primera interrogante aritmética, económica: ¿qué país puede disponer de casamientos, y de esclavas (sexuales o matrimoniales) por 12 dólares? No por cierto, digamos Suiza, EE.UU. o Alemania donde un mero acueste profesional anda por cientos de dólares y si existen casamientos “arreglados” andan por miles de dólares. Nigeria es el principal productor de petróleo del África. “Exporta” por varios miles de millones de dólares anuales. En rigor, salen del país unos dos millones y medio de barriles diarios, leyó bien. Es la cuarta parte de lo que procesan los países con mayor producción petrolífera; Arabia Saudita, Rusia y EE.UU. Es la mitad de lo que producen los segundos estados petroleros del planeta, Irán y China, pero más de lo que producen Venezuela o Irak, por ejemplo, países petroleros por excelencia. De Nigeria provienen más millones de barriles diarios que de Libia, Kuwait, Brasil o Noruega, para mencionar otros países que en el mundo entero presentan un alto perfil en producción de petróleo. Además, Nigeria es el cuarto productor mundial de gas.

¿Cómo con tal producción, se pueden hacer “operaciones mercantiles de enorme costo y riesgo, por doce dólares? (aquí estamos analizando no la calidad moral de lo acontecido sino su materialidad bruta). La explicación es sencilla y brutal: Nigeria está devastada, la presencia de petróleo ha sido decisiva para alcanzar tal estado; la indigencia ha pasado a ser no ya el estado de los más pobres sino de la sociedad.(2)

En Nigeria se han producido “accidentes” a causa de sabotajes de los oleoductos que son pinchados para extraer algunos baldes de petróleo.(3) Como es sustancia altamente inflamable, el menor descuido basta para el desastre. Con cada incendio fuera de control ocasionado por alguna pinchadura nunca falta el periodista, civilizado y culto, que se pregunta cómo pueden cometerse semejante torpezas. Esos periodistas, perfectamente acodados en sus sillones con sus cafés y cigarrillos tienden a creer que todo el mundo “opera” con las disponibilidades que ellos tienen. Ni se les ocurre pensar que la postración a que ha sido sometida la sociedad nigeriana, o las sociedades que en Nigeria habitan, es tan escalofriante como para que la desesperación, la falta de medios, impulse a alguno a perforar el oleoducto que pasa por sus tierras, sin contar con las herramientas apropiadas, inaccesibles. En la desesperación en que vive la mayoría de la población, que ha visto devastados sus cultivos, sus hábitats, procuran siquiera “pellizcar” algo de esa riqueza que les birlan.

Porque la resistencia cívica, intelectual, social, no alcanza. El pueblo ogoni procuró resistir cuando vio que el petróleo arruinaba las aguas y se quedaban sin pescado, y envenenaba los campos y se quedaban sin frutos ni cultivos. Se hicieron comités de defensa del hábitat y de denuncia. Ken Saro Wiwa, militante y poeta, tomó esas banderas. El gobierno de las transnacionales, encaramado en la presidencia del país, reprimió y llevó a un juicio sumario a los ogonis más levantiscos. Hubo condenas de muerte para Ken Saro Wiwa y otra decena de resistentes. Y el terror consiguiente para el resto.(4) Pero no el terror islámico sino el terror bien occidental y cristiano, de las policías que aprenden sus manuales de procedimiento en inglés.

Abubakar Shekau, el líder actual de Boko Haram (que en hausa −un idioma afro con el que se expresa una buena parte del país nigeriano− significa que la educación occidental es pecado) expresa a su manera, mala manera es cierto, el rechazo y la repugnancia que le provoca el avasallamiento tan arrasador de Occidente en su tierra (en el África, en general).

¿Cómo puede un nigeriano, y también un egipcio, un mandinga, un zulú, un marfileño, un namibio… creer en “las escuelas de Occidente”, las que traen “la civilización” y la lengua europea? Cualquier habitante, si tiene tiempo y posibilidad, puede ver lo que ha resultado “el ingreso a Occidente”. Se come menos y peor y se enferman más. Aunque ahora los hospitales tengan antibióticos, antipiréticos, y una serie de medicamentos y recursos para registrar “muertes por paro cardiorrespiratorio”.

La resistencia sabe lo que la daña. Y atina a defenderse ligándose a lo repudiado por Occidente; el Islam. Claro que el resultado es nefasto: se acrecienta el maltrato. Y las pobres niñas pueden ser vendidas para casamientos a la usanza tradicional que rechazamos, o pueden ser entregadas a redes de prostitución siempre ávidas de jovencitas, casi niñas para mejor protegerse del mal llamado SIDA (SADI). O vendidas como esclavas porque tal existe en buena parte del continente africano (domésticas pero también en el “mercado laboral”).

Porque los humanos no acertamos ante tanto abuso y atropellos. Las reacciones suelen ser también un desacierto. Pero que no se explican por sí mismas (porque son perversos o negros o musulmanes) sino por lo que generó dichas respuestas.

El nazismo no nació demiúrgicamente de la mente supremacista de Hitler sino de la infamante pena que le endilgó la Paz de Versalles, es decir Inglaterra y Francia, a la Alemania imperial derrotada. Que significó hambre, humillación, condiciones de vida propias del “Tercer o cuarto mundo”, estallido monetario, desocupación, locura social, en la cual, sí, floreció el nazismo.

Y las inmolaciones palestinas no surgieron porque los jóvenes musulmanes querían ir al encuentro de huríes para alcanzar el amor eterno como sostuvieron algunos “ensayistas”, tan preocupados para criticar el sinsentido del Islam, sino de las atroces condiciones de vida (y muerte) que la pertinaz y cerebral política israelí fue elaborando para la sobrevida de los oriundos de la Palestina convertida en Israel. La política de torniquetes, social, económico, mental, alimentario, educacional, arqueológico, comunicacional, arquitectónico, energético, hasta sentimental, porque “las leyes” israelíes no permiten que se casen, ni siquiera un palestino cisjordano con alguien de la Franja de Gaza o un palestino habitante de Israel con una habitante de “los territorios”), hace invivible la vida. Y como bien decía un judío, antisionista, Itzhak Peretz, Israel actúa con lo palestino como el gato que asesina sin derramar sangre (así fue en vida de Peretz, hasta 1915; desde entonces el sionismo también derrama sangre palestina).

Los ejemplos reseñados, está de más decirlo, y casi causa vergüenza hacerlo, no implican ninguna defensa del yihadismo al cual parece adscribir Boko Haram,(5) ni del nazismo ni de la tragedias ocasionadas por las inmolaciones.

La atrocidad cometida con el secuestro o rapto (o ambos, que periodistas alfabetizados y hasta famosos confunden) de las escolares nigerianas tienen como brazo ejecutor, es cierto, a estas brigadas demenciales de musulmanes integristas; pero su verdadero origen está en el despojo colonial, racista, de las empresas occidentales que succionan lo valioso del país, dejando una estela de contaminación, venenos, ruina inaudita, significativamente acallada, o apenas mencionada, por los m i m del mismo origen. Toda la prensa nos muestra los reclamos y las súplicas en inglés de los progenitores desesperados. Esas pancartas no hacen sino reforzar el rechazo y la furia que los nigerianos locales y pobres y los musulmanes ultrajados sienten por la invasión colonial y el vaciamiento cultural de la sociedad que otrora era de las más ricas en alimentos del continente y probablemente del mundo entero.

Notas:
1) Edición del 14/5/2014.
2) Estadísticas de diverso origen hablan de un 70% o un 80% de pobres. Y hablamos de pobreza africana, nuestra indigencia…
3) Algunos han sido devastadores como un incendio en junio de 2000 que arrojó más de 700 muertos. También son pinchados mediante sabotaje de las organizaciones de resistencia al despojo que sufre el país por parte de las transnacionales del petróleo, como Shell, Exxon Mobil, Chevron, etcétera.
4) Ejecutados en 1995 por “el hombre fuerte” de entonces, un Somoza africano, Sami Abacha.
5) Nazarin Armanian afirma: “Boko Haram recibe financiación de Araba Saudí
–amigo íntimo de Occidente− al igual que los yihadistas afganos, chechenos, libios, sirios […].” En “EE.UU.: ¿intenciones altruistas en el rescate de las niñas nigerianas?”, <Punto y seguido>.

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