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Categoría: Política

Neolengua covídea

Publicada el 13/04/2021 - 15/04/2021 por raas

Por Luis E. Sabini Fernández

Llamativo, aunque esperable, el auge de la neolengua con esta ofensiva para suprimir los contactos directos interhumanos, haciéndonos pasar toda relación a través de tamices, opciones preestablecidas, coladores, controles, registros cibernéticos, algoritmos y aplicaciones que se nos “ofrecen” para mejorar los contactos, los saberes, las calidades.

Es decir, para hacerlo “todo” mejor, y uno se pregunta sobre aquella sabia advertencia de Blas Pascal, “El hombre es medio ángel y medio bestia, y cada vez que pretende convertirse totalmente en ángel, se convierte, totalmente, en bestia.” Su dualismo cristiano le permitió tener semejante mirada.

Pero diversos optimismos han abolido esa mirada problemática y dialéctica: el optimismo tecnológico, encarnado en el American Way of Life, postulando el acceso al paraíso en la Tierra, cuyas plasmaciones se han revelado siempre pesadillescas.

Eso, dentro del optimismo burgués. Pero su presunta contracara, tan vigente a lo largo de los siglos XIX y XX; el socialismo, a su vez encarnado en experiencias como la soviética, nos mostraron igualmente los peligros de las excesivas buenas intenciones, y sobre todo, de la hybris del control absoluto. Con el estalinismo, el fascismo, el nazismo, y referentes máximos tipo Hitler, Stalin, Mao o Fidel Castro, de líderes que nunca se equivocan, hemos “cocinado” lo opuesto a lo pretendido.

Otra ideología prometiendo el bien absoluto, desplegada a lo largo del siglo XX con una mezcla de misticismo y socialismo materialista –que significativamente se conserva mucho menos cuestionada–, es el sionismo, hoy en día convertido en guía y referencia de algunos de los principales centros de poder planetario, como el Reino Unido y EE.UU., e Israel, obviamente.

El sionismo, que ha prometido el paraíso y la bienaventuranza a los judíos, forjando un infierno para los palestinos. Cumpliendo una vez más la advertencia de Pascal. Las consecuencias de todas estas ideologías de salvación han sido, son desoladoras. Unas han prometido la libertad más absoluta; otras la igualdad más radical. De todas ellas extrajo George Orwell su neolengua articulando un lenguaje del que nos presentó ejemplos, como aquel de que: “todos los animales son iguales, aunque algunos son más iguales que otros”. Estos antecedentes de la modernidad son preocupantes.

¿Estamos fuera de ellas o por el contrario resurgen con nuevos ropajes? Como bien amojona Aldo Mazzucchelli, (1) el nuevo siglo, el XXI, empieza en febrero de 2020, con la implantación de ese reinado de lo mediato, con la supresión de lo directo, lo afectivo. Y lo mediado, a través de artilugios electrónicos. Es la suspensión, o más bien la erradicación del diálogo humano, que a trancas y barrancas, caracterizó siempre a la especie; a la humanidad, como se dice habitualmente.

Desde febrero de 2020 con una pandemia decretada en “las alturas” y un miedo generalizado consiguiente, el diálogo, tan vapuleado y menospreciado por los selfmademen y por el rigor “objetivo” de los proyectos socialistas (que necesitaban hacerse, no discutirse), desapareció ahora sí, como proyecto explícito, del tejido social o fue limitado a espacios intersticiales.

Se impuso, se trató de imponer, con suerte variada, una realidad oficial como “nueva normalidad” al servicio, claro, de las mejores intenciones. Es difícil, por ejemplo, encontrar “textos de autor” más buenos que los de Bill Gates, arquetipo de filántropo contemporáneo. Hacer el bien, incondicionadamente, poniendo “toda” su fortuna y su empeño en ayudar a los pobres, los débiles, los marginados, ese otro mundo… tan ajeno al del filántropo.

Alguien se puede permitir dañar únicamente si lo hace al servicio de las mejores intenciones. Solo munidos de la mayor excelencia imaginable se puede exterminar nativos de una tierra, torturar elementos considerados subversivos; solo un “enviado” de algún dios, totalmente convencido de su bondad y de la bondad de su presunto creador, se podía permitir echarle plomo derretido en las cuencas de los ojos de un negacionista, un incrédulo, un hereje, que no “veía” la verdad. Eso, en tiempos inquisitoriales.

Ahora no se usa plomo: soldaditos norteamericanos que llevaban a Vietnam en su mochila coca-cola –como si fuera “lo más”– junto con la democracia, se permitían incendiar todos los bosques locales para quemar vivos a los guerrilleros allí escondidos.

Solamente un Padre amantísimo le hacía confesar a casi toda la vieja guardia bolchevique que tenían que aceptar la responsabilidad por delitos varios –la mayor parte inexistentes– porque era la forma de preservar la pureza, la solidez, la verdad del partido que habían forjado juntos. Ad maiorem PC gloriam.

Así, nuestros más neutros periodistas y comunicadores, brindándonos sus mejores perspectivas, nos ofrecen una pujante neolengua según la cual postulan, esperan, ansían un “pasaporte sanitario”, para reponer, dicen, “la libertad”. Portación obligatoria de vacunas (tradicionales o génicas, poco importa) contra o sobre Covid 19 para poder trabajar, ir al teatro, viajar, estudiar… en fin, ¿por qué no para salir a la plaza o a la frutería?

Nuestros periodistas a sueldo –a veces privilegiados económicos de los medios de incomunicación de masas–, nos aclaran que así evitaríamos toda limitación a nuestras libertades y alcanzaríamos la ansiada normalidad perdida.

Claro que estos periodistas, a menudo progresistas, no nos dicen que esa presunta libertad tiene que ser pagada con recibir una vacuna de la cual, lo menos que puede decirse es el diálogo de dos ratones: ¿Te vas a vacunar? –¿Estás loco?, ¿no ves que los humanos todavía están experimentando? (2) Esa nueva normalidad quiere imponerse mediante un pasaporte sanitario. Con una vacuna que fue hecha apresuradamente y significa, objetivamente el mayor negocio de la Big Pharma en las últimas décadas.

¿Cómo podemos evitar la sospecha que la problemática pandemia de la cual no se conoce ni la magnitud de los muertos reales, no fue nada más que la excusa de un gran negocio, o, aún algo más probable; la palanca de un enorme poder cuyo alcance no tiene antecedentes?

Para rematar la neolengua, se sigue hablando de que la vacuna es voluntaria. Hay una sorda impresión de que es verdaderamente resistida aunque oficialmente poco y nada se menciona en los corrillos mediáticos del periodismo televisivo.

Claro que es voluntaria, faltaba más, pero sin vacunarse nuestros paniaguados periodistas sólo nos ofrecen la parálisis y el aislamiento.

notas:
1) “El año que quisieron editar lo real desde arriba”, eXtramuros, Montevideo, marzo 2021.

2) Afortunadamente cada vez hay más médicos y profesionales de la salud que concluyen que es más dañino, y por lo tanto menos hipocrático, vacunarse que atender directamente el contagio con recursos médicos: medicación contra trombosis, por ejemplo. Véase los aportes y planteos de Thomas Dalton, Máximo Sandín, Luc Montaigner, A. Martínez Belchi, Christian Carrera, Nick Kollerstrom, Yanny Gu, Pablo Goldschmidt, Reiner Fuellmich, Joseph Mercola y tantos otros, amén de pensadores y analistas sociales como nuestro Hoenir Sarthou, Jeremy Hammond, Michel Chossudovsky, Mike Whitney, Vandana Shiva y una enorme cantidad de cabezas pensantes y voces literalmente acalladas en los medios masivos, los recintos institucionales y hasta en algunas trincheras culturales, otrora críticas y rebeldes, por lo visto totalmente cooptadas por nuestros “benefactores” pandémicos.

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org

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Publicado en Ciencia, Conocimiento, Cultura dominante, Destrozando el sentido común, General, Medios de incomunicación de masas, Narrativa, Poder mundializado, Política, Salud. Y enfermedad, Sociedad e ideologíaEtiquetado como American Way of Life, Blas Pascal, Fidel Castro, Hitler, nazismo, optimismo burgués, sionismo, Stalin, stalinismo

Hablar de fascismo con el clisé mediático alojado en el cerebro

Publicada el 29/08/2019 - 12/09/2019 por ulises

La afasia de los mundos

Recensión de la reseña de “La guerra de los mundos” de Fernando Bogado

por Luis E. Sabini Fernández –

Pocas veces se brinda con tanta claridad el conocimiento parcial como si fuera total y aunque el autor de las líneas que voy a comentar negará de inmediato toda pretensión de totalidad, el divorcio entre la realidad rampante y su presentación en la nota “La guerra de los mundos”, es un verdadero récor de supresión de realidad.[1]

Bogado, siguiendo los pasos de Marcuse, inicia su nota explicando, muy correctamente, que  la derrota y desaparición de Hitler y Mussolini no tiene que ver con la existencia o la pervivencia del fascismo. Hasta aquí, vamos bien.

El problema viene con los ejemplos. Se invocan los consabidos Trump y Bolsonaro como el surgimiento de algo no casual, sino por el contrario de algo que se consideraba perimido pero que está en nuestro presente.

Luego de los fáciles ejemplos, Bogado da un paso más y se pregunta por los regímenes europeos de extrema derecha, que están en indudable floración (una vez más, como reacercándonos a la década de los ’30).

Pero Bogado –en esto muy al estilo de Página 12 y tantas otras expresiones progres−

saltea, omite, ignora (táchese lo que no corresponda) un fascismo vigente, de vieja data y, sobre todo triunfante: el Estado de Israel.

Pasado el paréntesis que una bibliografía complaciente ha calificado de socialdemócrata, en la posguerra y durante unos años, el gobierno de Israel es directa, asumidamente fascista desde la década de los ’70 cuando asume el partido que dirige hoy Beniamin Netanyahu (hijo, precisamente, del secretario del fundador del partido fascista sionista, Zeev Jabotinski).

Este partido, el Likud, que gobierna ininterrumpidamente al Estado de Israel desde hace medio siglo, asume su historia; en sus boletas presenta fundadores y predecesores (cada uno con actuaciones más atroces que las otras); Zeev Jabotinski; Menajem Beguin; Itzjak Shamir; Ariel Sharon.[2]

Zeev Jabotinski, admirador de Mussolini, recibió del Duce en plena década del ’30 un campo de entrenamiento para los sionistas en las afueras de Roma. Jabotinski fue un sionista sin pelos en la lengua. En eso muy diferente a las llamadas palomas, siempre aludiendo a una “solución de dos estados”  o a “negociaciones de paz” que siempre han sido taparrabos para ir ganando territorio y asfixiando resistencias. Jabotinski, nacido en la Rusia zarista, con un antisemitismo rampante y violento, se forjó en un vigoroso movimiento sionista de autodefensa, totalmente comprensible y compartible. Sólo que, tal vez por su ascendencia (familia acaudalada) o por su ideología racista, la autodefensa en Rusia devino con los años en una política agresiva, rapaz e imperial. Aunque lúcida: sostenía que si él fuera árabe encararía un movimiento de autodefensa, de resistencia violenta, porque los sionistas estaban, literalmente, robándoles la tierra.

Veamos, siquiera en una ojeda, el comportamiento israelí, apenas el actual, para ver cómo coincide con lo fascista.

  • Israel lleva asesinados más de 300 manifestantes desarmados desde marzo 2018 en que palestinos reclaman, viernes a viernes, al lado del muro o la valla erigida por los sionistas en medio del territorio palestino a modo de frontera. Leyó bien: trescientos muertos. Entre ellos, varios niños y personal médico y paramédico. Y no son matados por cargas de caballería o tanquetas; no, son matados por francotiradores, que el gobierno de Israel dispone detrás de sus fuerzas para que “trabajen” a piacere.
  • Nuevas instrucciones ante esas marchas de frontera: balear talones, para dejar baldados de por vida.[3] Porque amén de los centenares de muertos (a razón de 3 por semana), la represión allí ha herido a veces con secuelas de por vida, entre 7000 y 30000 [probablemente la diferencia de estimaciones de diferentes fuentes derive del carácter de las heridas, si incluye las leves, por ejemplo].

Estamos hablando de una población, en la Franja de Gaza, de un millón y medio  a dos millones de seres humanos, aislados y carentes de las más elementales herramientas de cuidados médicos, porque Israel con el apoyo de la dictadura militar egipcia, la mantiene totalmente sitiada, por aire, mar y tierra, dosificándoles calorías, mezquinando y envenenando[4] los alimentos).

  • Los castigos colectivos que el EdI ha llevado a cabo en la FdG varias veces, 2006, 2008-2009, 2012, 2014 han dejado varios miles de muertos y decenas de miles de heridos. Sólo en 2014 se estima en más de 2000 los asesinados, entre ellos, más de 300 niños. Entre los heridos, se cuentan miles de niños.
  • Qué régimen sino uno fascista, puede invitar a sus niñas y niños a ilustrar las bombas que van a arrojar sobre los palestinos (hay, afortunadamente, fotos que testimonian esa brutalización, ese festejo de la muerte, al estilo Millán Astray).
  • “Iglesias y mezquitas son regularmente vandalizadas en Israel, y sitios sagrados cristianos y musulmanes son destruidos sistemáticamente por las autoridades” [5] ¿No es esa “actividad” propia de un régimen fascista?

Algo, sí, diferencia a Israel de ciertos fascismos, como en su momento el fascismo italiano. La política de presentarse como víctima. Siempre. De todo. Y de achacar, consecuentemente toda responsabilidad a otros, al “enemigo”.

Con el atroz sitio de más de 13 años que ejerce Israel sobre la FdG, el delegado de Trump para “negociaciones internacionales”, Jason Greenblatt, describe: “La vida allí es muy difícil, triste, anómala. Sólo edificios con generadores pueden tener corriente. La falta de electricidad afecta todo, desde la imposibilidad de disponer de comida fresca hasta el tratamiento de aguas servidas. Si una persona en Gaza se enferma, probablemente sea asistida por personal médico  idóneo incapaz de asistirlo a causa de la carencia de equipamiento y medicamentos […] Los estantes de los almacenees están vacíos. La costa, en muchos otros lugares del Mediterráneo suele estar repleta de balnearios, aquí está cubierta de descargas cloacales e industriales en bruto y con escombros de sucesivas guerras.”  Recojo su testimonio de la nota de Giraldi, que considera  que “el relevamiento es aproximadamente certero.”

Pero éticamente atroz: Greenblatt nos dice “inocentemente”: “Hamas ha dejado a la FdG en ruinas”. Porque Hamas ha llevado adelante algunos ataques puntuales, con cohetes Kassam, por ejemplo, que le han servido óptimamente a Israel para destruir el tejido social gazatí con el pretexto de esas acciones, que han herido a afectado alguna vez algo o alguien en Israel y le ha servido a Israel para desplegar ataques por aire, mar y tierra, no contra las comandos ofensivos sino contra la sociedad palestina abusando de poder de fuego y dejando el tendal de decenas de Guernikas.

Lo que ha hecho el desastre alimentario, sanitario, ambiental en la FdG no ha sido Hamas sino el sitio israelí.

Por eso, cuando Greenblatt señala los detritus en la cosa gaziana, alcanza gran estatura canalla omitiendo decir que muchos son israelíes… deliberadamente volcados a la FdG.

Análogamente,  el intelectual que se puso al frente de la invasión libia como capo di mafia para destruir a Gadafi y su régimen, con la OTAN saqueando y devastando a ese desdichado país, Henri Bernard-Levy, ha declarado que el ejército israelí (que se llama orwelianamente “de defensa”) es “el ejército más moral del mundo”. Es el ejército que sigue las directivas sionistas de matar palestinos a mansalva. Ningún militar va preso por asesinar a un palestino, ya sea desarmado, herido o protestando. Cumple sólo con la ley de impunidad.

Ningún militar israelí mueve un dedo cuando los colonos judíos destrozan los medios de vida de sus vecinos palestinos,  queman sus olivos, centenarios, milenarios. Pero si algún palestino reacciona con enojo o procura bloquear esos atropellos, entonces sí, actúan castigando o deteniendo al insumiso.

El ejército israelí está desalojando y desmantelando  Jerusalén oriental, árabe, musulmán. Lo hace en pie de guerra, atacando cada tanto un barrio que es ocupado y militarmente desalojado. Al mejor estilo fascista: el fuerte abusa del débil.

“Edmundo Sichrovsky, un activista austríaco de origen judío que estaba en una de las casas que Israel anunció iba a derribar describió como los militares israelíes derribaron la puerta y sacaron a rastras a sus habitantes, golpeando al abuelo tirado en el piso delante de sus nietos espantados que lloraban. Incautaron los celulares para que no hubiera imágenes o filmaciones antes de empezar con los golpes conmigo y otros  cuatro activistas. Me patearon varias veces y me hicieron arrodillar, me dejaron la nariz sangrante y una serie de cortes, me rompieron los anteojos con un rodillazo en el rostro. Una vez fuera de la casa, me encerraron en un auto mientras insultaban a gritos a mí o a activistas mujeres a las que llamaban putas.”. [6] Tengamos presente que se trata del testimonio de un judío; los rodillazos y golpes que él sufrió se multiplican  sin límite tratándose de no judíos y rematan en fáciles asesinatos sin consecuencias penales tratándose de árabes, palestinos, musulmanes….

Y la pregunta: ¿de qué moralidad nos hablan Levy, Greenblatt, el sionismo organizado, los partidarios de Israel y sus numerosos trolls?

Y la pregunta a Página 12 y a Bogado: ¿de qué fascismo están hablando?

notas:

[1]  Fernando Bogado en su reseña de Tecnología, guerra y fascismo, de Herbert Marcuse, Página 12, supl. Radar, 25/ago/2019.

[2] https://hejalutzlamerjav.org/elecciones/

[3] La política israelí de dañar planificadamente a seres humanos palestinos llevó a una asociación deportiva del sudeste asiático a proponer no invitar al Estado de Israel a la olimpíada de minusválidos, porque Israel en lugar de defender  esa actividad, en verdad la expande.

[4] La afirmación de envenenamiento deliberado de alimentos de la FdG es abrumadoramente certera: diversas organizaciones israelíes desvían conscientemente sus efluentes, líquidos cloacales, a  vertederos a cielo abierto que corren, por ley física, hacia la Franja de Gaza en su camino al mar. Afectando así los cada vez más escasos cultivos que la población sitiada procura llevar adelante para su sustento.

[5] Philip Giraldi, “Blame Palestinians for Gaza”, Unz Review, 30 abril 2019.

[6] Testimonio recogido por Philip Giraldi, “Israel Has “The Most Moral Army in the World?”, UNZ Review, 30 jul. 2019.

Publicado en Palestinos / israelíes, Poder, Política

El asesinato pedagógico de Jamal Khashoggi

Publicada el 07/11/2018 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández – 

Analizando el asesinato de Jamal Khashoggi, recuerda Daniel Shapiro[1]  cómo fue considerado otro asesinato político ordenado a su vez por Napoleón Bonaparte: “Algo peor que un crimen; un error”.

Shapiro  analiza las consecuencias de lo acontecido por orden del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, sobre la política de EE.UU. e Israel.

Y nos muestra cómo funciona la estrecha alianza entre la dirección político-militar estadounidense y la saudí (y la israelí, jugando en todas las bazas).

Shapiro se alarma acerca de la infiltración, imparable, de los detalles del asesinato, digno de una novela nórdica de los últimos tiempos con lesiones previas a la muerte, atrocidades varias, dedos seccionados estando todavía vivo y corte final de cabeza para darle otro destino que al tronco de lo que fuera Khashoggi, al parecer competidor en el marco de la realeza, periodista, espía y/o contraespía, vaya uno a saber al servicio de qué servicio.

Sabemos que lo acontecido en territorio turco no contó con la complicidad de las autoridades anfitrionas que, por el contrario, hicieron todo lo posible para desnudar el “affaire”.

Shapiro nos dice que este strip-tease macabro malogra una provechosa alianza de décadas entre EE.UU. y Arabia saudí por un lado e Israel y EE.UU. por otro (y por encima o por debajo, la misma curiosa alianza entre dos estados hiperconfesionales; Israel y Arabia saudí).

Shapiro entiende que “Mohammad bin Salman no calibró el efecto de este tipo de asesinato haciendo trizas todo margen de aceptabilidad para el público estadounidense y para todo el elenco de ambos partidos en el Congreso”.[2] Pone como ejemplo que congresales tan de derecha como Marco Rubio hayan puesto el grito en el cielo.

Estamos entonces −cada vez importa menos la muerte por asesinato− ante la atención a brindar a la pudorosa opinión pública estadounidense. El alma del ciudadano norteamericano no puede oír, sin estremecerse, la peripecia vivida por Khashoggi.

Shapiro lo dice sin pelos en la lengua: “La represión saudí no es algo nuevo y probablemente el sistema político de EE.UU. podría acomodarse si mantenemos un cierto nivel bajo de visibilidad.” [sic]

Bin Salman no advirtió el efecto en el alma norteamericana de hacer lo que se le hizo a un periodista del establishment (Khashoggi era redactor habitual de Washington Post).

Shapiro, abundando sobre el efecto devastador de la imagen de tamaño asesinato sobre el público norteamericano y transitivamente sobre las decisiones políticas, nos confiesa que el terremoto obligará… −observe el lector el abismo que se abre− a vender algunas menos armas a Arabia saudí, que generalmente se ha provisto más que generosamente de los avances de la industria militar estadounidense.

Shapiro considera que “tal vez el fallo mayor del asesinato de Khashoggi proviene de la obsesión de ben Salman por silenciar a sus críticos, con lo cual se pierde fuerza en el intento de construir un consenso internacional para presionar a Irán.”

Es decir, a Shapiro le preocupa no el método empleado para eliminar a Khashoggi, y menos todavía la cuestión misma de la eliminación de competidores; apenas los dólares (millones) que no pasarán de las arcas saudíes a las estadounidenses o que debilita la presión para desmantelar a Irán.

Todo se instrumentaliza. En rigor, volviendo a la anécdota con Napoleón, no se trata de asesinar menos, se trata de que se note menos. La opinión pública, en tal caso, no ofrecerá dificultades y las correas de transmisión funcionarán fluidamente.

No hay que herir los oídos de gente sensible. Hay que hacer las cosas “a la chita callando”. ¿Por qué esa obsesión por deshacer un ser humano en vida y registrarlo? Hay un aspecto, fabril, de dejar constancia y confirmar la calidad de un “trabajo”, es cierto, pero si eso llega a manos indebidas, “nos” perjudica.

 

Shapiro replantea, sin decirlo, lo que pasó con E. Snowden, con B. Manning, con J. Assange, para mencionar apenas a los tres más famosos violadores de “obediencia debida” más recientes. Ellos revelaron consciente y voluntariamente lo que el cuerpo mutilado de Khashoggi una vez más nos muestra. Por eso, lo que tememos con Snowden, Manning, Assange, y ellos también,  es que quieran matarlos (o pudrirlos en la cárcel).

Porque lo malo no es hacer algo malo.  Lo malo es que se sepa. Y cierto estilo sádico, afiebrado, patoteril, grupal –como por lo visto es el de MBS (el apodo o sigla con que se conoce a Mohammad bin Salman−, tiene mayor riesgo de filtraciones.

La mezcla en Shapiro de lucidez y amoralidad, de pragmatismo, en suma, es tal vez más aterradora que el terrorismo expreso (que a veces es torpe).

Bueno es advertir que esto es lo que tenemos como diseño de la cosa política hoy enfrente nuestro (y por encima y a nuestras espaldas… por doquier).

Tendremos que agradecer a la patota sagrada e imbécil de los sunnitas más fanáticos de ese estado que es de una familia, llegar a otear la sordidez de nuestro presente.

La búsqueda de la verdad era el viejo motto de periodistas, y antes, de filósofos.

Aunque cueste pensarlo o se sienta uno pasado de moda, sigue siendo la cuestión clave, ardua, casi inalcanzable.

Podríamos transformar la vieja consigna que se atribuye a Pompeyo para arengar a los marineros temerosos ante la tormenta, “navigare necesse est, afirmando: veritas necesse est.

[1]  Daniel B. Shapiro, “Why Khashoggi Murder is a Disaster for Israel”, Haaretz, Tel-Aviv, 21 oct. 2018. Como puede advertir el lector, ya en el título Shapiro expresa lo que le importa; no la vida sino los perjuicios (para Israel).

[2]  Ibíd.

Publicado en Destrozando el sentido común, EE.UU., Poder mundializado, Política

Majfud invoca los 50 años del asesinato del Che desde EE.UU.

Publicada el 13/10/2017 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández –

Jorge Majfud ha hecho una recordatoria del Ché a los 50 años de su asesinato.

Viviendo en EE.UU. ha hecho una comprensible recordatoria comparando, como él dice “el carácter radical y violento” del Che aclarando con precisión y justicia que “lo fue mil veces menos que la CIA, que el gobierno estadounidense de la época.”

Majfud pasa revista, inevitablemente incompleta, de los atropellos, abusos, saqueos a los que EE.UU. ha sometido al resto del Nuevo Continente “en nombre de Dios, la Patria, la Familia y la Libertad”. Es tal vez una pizca demasiado optimista cuando se refiere al gobierno de Arbenz y antes Arévalo, como “una de las pocas democracias en América Latina en 1954.” [1] EE.UU. arrasa Guatemala con la CIA y una banda de mercenarios como grupo de tareas de la United Fruit ─una empresa transnacional de origen norteamericano─ porque el gobierno nacionalista guatemalteco se atrevió a cuestionar las ganancias ilimitadas de los esclavistas estadounidenses (Arbenz propuso expropiar, nos lo recuerda Majfud, a la compañía por su valor de aforo, ridículamente bajo para no pagar impuestos, y eso les colmó la paciencia, no los pujos democráticos que cuando son dentro del establishment, bienvenidos).

Majfud nos recuerda cómo reaccionó Guevara contra semejante estado de cosas.

Y repasa el bajísimo umbral de tolerancia de la “American Democracy” a cualquier atisbo de resistencia como el guatemalteco ya señalado o, más tarde, el chileno, con Allende o incluso, recientemente, el hondureño con Zelaya.

Todo esto es entendible y constituye una verdadera lección de historia política para el universo madeinUSA,  para el lector medio estadounidense, con su nivel de ignorancia supina. Para la sociedad que habita y conoce Majfud.

Pero el universo al sur del río Bravo necesita, necesitamos, otra cosa. Al cabo de 50 años, más reflexión y menos pleitesía.

Aquí nosotros vivimos, convivimos, con las tesis de Guevara, con su prédica y su acción. Los que vivimos al sur del Río Bravo, incluso algunos al norte, y humanos en todos los continentes, no necesitamos [2] este memorial para estadounidenses cuidadosamente infantilizados gozando sus privilegios “eternos”.

Aquí estuvieron las guerrillas guevaristas, los asesinados y los desaparecidos, las sociedades truncas y los sufrimientos.

Entre nosotros, necesitamos entender a Guevara no desde los atropellos yanquis sino desde las rebeliones y responsabilidades propias en nuestras sociedades. En ese sentido, Majfud se la hizo fácil con  semejante “biografía”. Aparecida en info/alai, en comcosur (y no sé en cuántas otras publicaciones “del sur”).

¿Ayudó Guevara a forjar un nuevo mundo sin el capital como mando supremo?

Mi respuesta inicial es que no. Que al contrario. Contra su voluntad, claro. Con un heroísmo y un idealismo que nadie discute, pagó con su vida… ¿lo qué? ¿la obtención de una sociedad mejor? En todo caso, su sacrificio no permitió la liberación, pero tras su asesinato, las redes imperiales represivas tendieron a consolidarse.

Con vaivenes históricos, como siempre. Ya entrado el siglo XXI, con Chávez al frente, la constelación del poder transnacional con eje en EE.UU., pareció si no trastabillar, al menos retroceder; el ALCA no se concreta. Pero ya estábamos lejos de la estela guevarista.

De lo que se trata, a cincuenta años de su muerte, es examinar qué pasó con sus pasos políticos, con su programa y con la oleada guerrillera que lo tuvo como norte.

Entiendo que una anécdota que ha contado Osvaldo Bayer, un contemporáneo del Che (incluso una pizca mayor), es muy ilustrativa: triunfante la Revolución Cubana con su levantamiento y consiguiente “guerrita” ─como bien la denomina Jorge Masetti (hijo de un lugarteniente dilecto de Guevara)─ Guevara recibe una (de las tantas) delegación de argentinos más o menos deslumbrados (y deslumbradas, acota Bayer). Guevara entonces, ofrece una pequeña clase magistral: de pie entre sentados pasa a explicar los pasos a dar para alcanzar la revolución: que hay que disponerse, un par digamos, a desarmar un policía aquí, otro allí, que en posesión de un puñado de armas hay que decidir entre una media docena de bravos, el copamiento de una comisaría y así, ir acumulando fuerzas, hasta sentirse en condiciones de copar un cuartel luego de elegir y sopesar cuidadosamente el más vulnerable… e cosi via.

Bayer recordaba que en una pequeña pausa, le preguntó a Guevara, extrañado por su monólogo “armado”, si acaso “los contrarios” no jugaban. Guevara se dio vuelta ante tan inoportuna pregunta y desde su altura, le contestó con desdén: “son todos mercenarios”. 1960.

Bayer no lo dice, pero la contestación revela una profunda ignorancia del alma humana. No eran todos mercenarios, o en todo caso, si lo eran, ni lo sabían. Puesto que muchos militares, y hasta policías, se hicieron matar “defendiendo las instituciones”.

Dejando la anécdota con Bayer y los deslumbramientos de delegaciones con progresiva guerrillodependencia, lo cierto es que en Cuba fue relativamente fácil (se ganaron batallas incluso sobornando a jefes del corrupto régimen de Batista), al menos en comparación con el resto de América Latina, con la trágica gesta de sacrificios heroicos que se llevaron decenas de miles de muertos, sobre todo jóvenes, en América Central [3] y en el sur americano.

Toda, casi toda esa lucha cumpliendo cabalmente los preceptos guerrilleros terminó, ya sabemos cómo terminó. De eso tendríamos que rendir cuentas.

Pero cuesta muchísimo hacerlo. Porque Guevara dio la vida por sus ideas. Y cada uno, comprometido, militante, se pregunta sobre dar su propia vida o que no la dio. Y eso menosca-ba. Hace incriticable al sacrificado. Aunque él haya contribuido con su intemperancia, con su dogmatismo fácil, con su pretensión de mando político y militar, con su consigna sencilla y segura (como la Ley de Murhpy que nos recuerda que “los problemas complejos tienen solucio-nes falsas que son sencillas de aplicar”) a la derrota que le costara su vida. Cuesta entonces reconocer que su “camino” era irreal,  con dosis fuerte de delirio. Se mezcla ese juicio de reali-dad con el hecho indudable que no era nada fácil de seguir por la dosis de valor requerido. La imitación a Cuba que Guevara y sus adláteres postularan fue finalmente abandonada luego de que miles, decenas de miles de militantes, guerrilleros, abnegados seres humanos, fueran destrozados por la represión en casi todos los estados de la mal llamada América Latina.

¿Tuvo sentido? Me permito dudarlo. Y eso sin entrar al fin perseguido: el hipotético mundo socialista, celosamente construido por la vanguardia que “a todos nos guía”. Que en vida del Che conservaba su presencia fáctica, que era una pesadilla en la mayoría de los “estados socialistas”, aunque para muchos era todavía un sueño.

Hoy estamos más desnudos, más en harapos. Pero también con menos velos.

¿Cuánto tiempo necesitaremos para abordar esta problemática? ¿O el sistema cleptocorporocrático globocolonizado se saldrá con la suya construyendo zoológicos humanos bioingenieriles? “Felices” en el centro planetario; adormecidos y hundidos en la periferia?

[1]  Omite decir que se trataba de una democracia “blanca”, eurocentrada, ajena y hostil a la población aborigen, mayoritaria en el país.

[2]  Nunca hay cortes absolutos entre sociedades; EE.UU. tuvo también sus “desaparecidos” a causa de la política genocida de la dirección norteamericana en el sur; me viene a la memoria el periodista Charles Horman (The Nation) que encaró su trabajo con responsabilidad y veracidad, pecados mortales para los invasores estadounidenses.

[3]  Hubo, sí, una excepción: veinte años de lucha guerrillera en Nicaragua, con el país destrozado, logró acabar con la dictadura títere de los Somoza.

Publicado en Centro / periferia, Poder, Política

Israel avanza con su Plan Yinon

Publicada el 01/10/2017 - 06/10/2017 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández –

  1. La partición de Irak ha adquirido estado público. Estamos a tres días del plebiscito anunciado en el norte kurdo iraquí para el 25/9, impugnado por el gobierno del devastado Irak.

El plebiscito abarca la región kurda, un décimo de la superficie iraquí con unos 4 o 5 millones de habitantes. Luego de las persecuciones de Saddam Hussein a comienzos de los ’80, el Irak kurdo ha quedado bastante escindido del resto de Irak y con un alineamiento total con EE.UU. Se ha convertido en una suerte de quinta columna del Occidente imperial en Irak sobre la frontera con Irán.

Como fruta madura, ese enclave ha estado siendo cada vez más asistido por Israel, que lo ha pertrechado, ubicado como cuña entre dos adversarios suyos recalcitrantes, Iraq e Irán.

El gobierno “federal” iraquí ha negado ese plebiscito. Por su parte, el gobierno de mano dura turco amenaza incluso con una intervención para sujetar las ansias secesionistas,  y que no contagien a la enorme minoría kurda que tiene dentro de fronteras (aunque políticamente, la región kurda turca no tiene nada que ver con su par iraquí).

 

Lo que vemos con este proceso, de  creciente autonomización del Irak kurdo, es un nuevo peldaño en el Plan Yinon, israelí, de 1982. Entonces, este periodista, Oded Yinon, especializado en cuestiones militares e imperiales ─“secretario ideológico” de Ariel Sharon conocido por sus acciones “militares” como “El Carnicero”─,  hizo un mapeo político de los estados que circundaban a Israel y de buena parte de los estados árabes del Magreb, registrando la inmensa cantidad de estructuras con grietas a menudo abismales en su interior, producto, sobre todo, del origen colonial de muchos de tales estados, deglutidos en su momento por el imperialismo occidental e independizados dentro del sistema global vigente; las naciones colonialistas jamás se preocuparon por preservar contigüidades territoriales o culturales de distintas naciones o etnias colonizadas; antes bien, siempre se preocuparon por tejer entidades que les resultaran favorables a sus intereses metropolitanos.

Yinon dibujó su estrategia ─la vieja y tan conocida del ”divide y vencerás”─ en un paper de apenas 15 páginas.

Un judío radicalmente enfrentado al experimento sionista, Israel Shahak, lo tradujo de inmediato del original hebreo al inglés, y la Association of Arab-American University Graduates ─AAAUG─ lo editó ese mismo año de 1982.[1]

Yinon fue registrando fisuras sociales, idiomáticas, étnicas, económicas en todos los estados de la región y estableció como meta reconstituir estados que siempre fueran de menor poderío económico, poblacional, que el israelí.[2]

En ese recuento, Yinon nos habla de un Líbano partible en cinco pedazos, un Egipto  en seis, una Siria también pulverizada en cinco trozos, un Irak en tres, y sigue enumerando los estados a fragmentar o ya inmersos en divisiones, como Argelia entre las etnias árabe y bereber, o en trance de tenerlas; Libia, Túnez, Sudán y en general todas las formaciones políticas de la Península Arábiga.

En el caso de Irak, Yinon repasa su estructura: una mayoría chiita sin control político, una minoría sunnita dirigente (Hussein era sunnita) y la minoría kurda.

 

  1. Realizado finalmente el referendo el martes 25/9, el resultado, señalado muy escuetamente en muy escasos circuitos mediáticos, nos indica que casi un 93% de los votos fueron al sí por la independencia (un 7% en contra). Sin embargo, tal información no discrimina los territorios en que se votó, entre los cuales hay zonas netamente kurdas y otras, como la rica región de Kirkuk, con población kurda y árabe en partes parejas.

De todos modos, hecho el plebiscito, hay que ver ahora su concreción. Inicialmente se le otorgaba un año de plazo…

Porque no sólo el gobierno central iraquí desautorizó primero la realización del plebiscito y ahora su reconocimiento.

En realidad, el plebiscito fue también desestimado por EE.UU. y varias otras voces  circundantes. Como las de Europa y Turquía (en rigor, sólo Arabia Saudita e Israel aprobaron su realización).

La posición de EE.UU. es significativa. Nazarín Armanian escribió una nota ya en vísperas del referendo, explicando “Por qué EE.UU. (no) se opone al referendo de independencia de Kurdistán” [3] donde el paréntesis es la clave.

Armanian explica que EE.UU., siempre adscripto a la geopolítica israelí, aprueba semejante desmembramiento de Irak (que no hace sino continuar su propia obra de demolición de 2003 y anteriores [4]), pero que no lo considera adecuado en este momento. Opta por consolidar al gobierno iraquí, que aunque chiita  como el iraní, es aliado de Arabia Saudita y consiguientemente de EE.UU. Más en general, prefiere dar tiempo a que maduren estructuras kurdas hacia una administración propia. Y en no debilitar al gobierno chiita iraquí que funciona rechazando toda liga con Irán.

 

  1. La política de despedazamiento que denominamos “Divide y reinarás” prosigue con el inmisericorde castigo sobre la población yemení; el ataque feroz de Arabia Saudita sobre Yemen. Extraemos los datos que siguen del relevamiento de Guadi Calvo, periodista argentino especializado en la zona mesooriental entre África, Asia y Europa.[5]

Yemen (medio millón de km2 y entre 25 y 30 millones de habitantes), desde hace 2 años es agredido por Arabia Saudita y una treintena de estados musulmanes (más la presencia beligerante del ISIS) luego de que la oposición en el país pusiera en fuga al presidente que buscó refugio en Arabia Saudita; ha sufrido no menos de 20 mil muertos, 800 mil fugitivos del país, y entre 12 y 14 millones de desplazados internos; el año pasado estalló una  epidemia de cólera por las precarias condiciones higiénicas y sanitarias que lleva ya 2500 muertes y 500 mil contagiados; las redes de puertos, rutas, usinas, hospitales, escuelas y miles de vivienda colapsadas; por lo menos 14 centros clandestinos de detención masiva que incluye menores; aplicación de “tortura extrema”, desapariciones carcelarias y una ristra de obscenidades y atrocidades inagotable. Yemen ha sido convertido en un infierno. Como la Franja de Gaza, pero decenas de veces más grande.

La participación de Israel ha sido significativa: sus satélites espías entregaban ─¿entregan?─  información sobre combatientes yemeníes a Arabia Saudita. Y sus cazas han cooperado con las fuerzas saudíes en los cielos yemeníes.[6] En realidad, Israel repite la “contribución” militar que ya en los ’60 decidiera, también apoyando a Arabia Saudita cuando la lucha entre Yemen del Norte y Yemen del Sur.

La furia que ha descargado Arabia Saudita y aliados sobre la población yemení se “explica” por la movilización que ha derrocado a su monarca. Se trata de houthies,  chiítas, y se los visualiza como afines a Irán. La idea de que aparezca algún aliado a Irán entre naciones árabes les quita el sueño a saudíes, israelíes y a EE.UU. y desnuda de lo que son capaces; destruir a toda una sociedad.

 

Ya habíamos visto pesadilla similar en Sudán, antes de concretarse la división del país. Israel fue el primer estado que reconoció el flamante Sudán del Sur, escindido. Pero tal vez no resulte tan fácil llevar adelante la metamorfosis para que Egipto adopte ‘la solución de seis estados’… (Yinon reitera a lo largo de su escrito el ansia de adueñarse de la península de Sinaí, esperando que “Egipto brinde a Israel la excusa para que tengamos el Sinaí nuevamente en nuestras manos por cuarta vez en nuestra breve historia” [¡sic!] que es un reservorio energético apreciable, con lo cual nos está diciendo que de los seis miniegiptos concebidos con su proyecto de dominaciòn, uno está asignado para caer de inmediato bajo bandera israelí).

Pero el escollo mayor, parece estar en el despedazamiento de Siria. Hasta donde veo, entiendo que Rusia no aceptó el destrozo de Siria como había observado “neutralmente” el de Libia. Siria es un aliado. Con el único puerto ruso en el Mediterráneo… la cúpula rusa en su momento aclaró incluso: ─’No vamos a tolerar otra Libia’ [en Siria]. Y no lo han hecho. Tampoco Irán, que vio que la caída de esa otra ficha de dominó precipitaba un juego favorable a la dupla Israel-EE.UU. Jugó sus cartas contra los freedom fighters que estaban despedazando Siria (la situación siria se hizo muy compleja, por el carácter dictatorial del régimen de Assad y la presencia, al menos inicial, de una oposición no violenta).

En Siria durante años se libró una o varias guerras civiles e internacionales a la vez, con combates entre militares y bombardeos a civiles, que ha devastado al país. Sin embargo, poco a poco, con el apoyo de Rusia e Irán contra el ISIS, evitando conflagraciones entre tropas oficiales europeas y estadounidenses y equivalentes rusos, iraníes e incluso sirios, el gobierno de Assad ha ido reconquistando suelo, ciudades, territorios, hasta forjar una posición firme y tendencialmente de predominio.

Queda en Siria una ristra de situaciones desesperantes, la ciudad de Aleppo deshecha, daños humanos y materiales sin cuento, algunos bolsones de resistencia del Califato Islámico y, por ejemplo, el destino de los encarcelados y encarceladas, de secuestrados y secuestradas tanto del gobierno sirio como de las bandas “insurgentes”. Pero aun si uno se informa con fuentes que no simpatizan con el gobierno sirio[7] se recibe la impresión de que no estamos en los círculos más bajos del infierno, como en los informes sobre la que se vive en Irak, en Sudán, en Yemen, en Afganistán, en la Franja de Gaza…

El plan Yinon entonces ha tenido un traspié.

De todos modos, las naciones musulmanas que circundan Israel están todas francamente afectadas por el “Divide y reinarás”, y uno ve sus huellas hasta en territorios más lejanos, como Somalía, Afganistán, Argelia, Marruecos, Pakistán…

 

  1. El Plan Yinon, con sus largos 30 años a cuestas tiene, sin duda transformaciones profundas. Solo el “Divide y reinarás” está en pie. El propio plan fue concebido en un momento de enfrentamiento al menos presunto, entre “superpotencias”. Y Yinon, con el plan, procuraba crear un ámbito propicio para Israel al margen de aquel “duelo de titanes”.

La URSS colapsó, para sorpresa de tantos analistas “científicos”, y EE.UU. ha sufrido dos formidables cambios geopolíticos: 1) quebrada la URSS, expandió su presencia y dominio a todo el mundo y en particular sobre la vieja zona de influencia soviética casi todo recolonizada por EE.UU. y 2) Israel ha ido ampliando su influencia dentro de EE.UU. dominando con mano segura sus instancias parlamentarias y coordinando, con escasos percances, la actividad ejecutiva propiamente dicha en los terrenos militar y securitario. La unión EE.UU.-Israel parece más estrecha que nunca. Y más orgánica que nunca antes.

Otra expresión de la creciente influencia israelí en el mundo entero se aprecia por su comportamiento con y en la Franja de Gaza, y sobre todo como reacciona ese “mundo entero”:  sometida a una experiencia más bien “zoológica” ─el millón y medio de seres humanos allí albergados son racionados, privados de casi todos los atributos del “mundo civilizado”, embretados, dirigidos, frenados, castigados como animales, y el resto de los seres humanos del planeta, ese “mundo entero” tiene poco y nada qué decir, al menos en todas sus instancias jurídicas, mediáticas, institucionales, de derecho internacional, etcétera, etcétera. Y estamos hablando de un “tratamiento” que lleva ya once años.[8]

Hay muchas más pruebas de la expansión y el poderío israelí que no hacen obsoleto al Plan Yinon, pero lo “elevan” a un orden ya no regional sino planetario. Baste señalar, entre nosotros, cómo Israel ya no solo atiende el Cercano Oriente; acabamos de ver su plan “latinoamericano” a través del viaje de ese fascista hecho y derecho,[9] Netanyahu, revisando situaciones y relaciones, pasando revista a sus posibles nexos con los complacientes gobiernos de Argentina, Colombia y México.

[1]  En castellano apareció como “Una estrategia para Israel en la década de los ‘80” Revista de Estudios Árabes, Buenos Aires, ene-jun. 1984, editada por Saad Chedid. En internet figura en castellano únicamente en El Estado de Israel armó las dictaduras en América Latina, Editorial Canaán (del mismo editor), Buenos Aires, 2007.

[2]  Desde los ’60, con un Israel potencia nuclear, lo militar tiene menos relevancia, aunque también es cierto que la densidad poblacional del Cercano Oriente desaconseja cualquier empleo de bombas nucleares si uno no quiere ser perjudicado aun siendo el que las “administre”…

[3] Público,  Madrid, 24/9/2017.

[4] EE.UU. encaró la destrucción del Irak liderado por Saddam Hussein casi desde los comienzos del BAAS de Hussein, a principios de los ’80. Hussein trató de realzar el papel de los países productores de petróleo y llegó a diseñar una canasta de monedas internacional para romper con la dependencia al dólar. Esto lo convirtió en enemigo jurado de la Reserva Federal y sus administradores (privados) en particular y de la elite gobernante estadounidense en general. Y será castigado sin pausa; bombardeo de su planta nuclear en 1981; guerra de desgaste con Irán 1981-1989; Tormenta del Desierto, 1991 y finalmente el golpe de gracia en 2003: invasión, arrasamiento de las redes industriales, comunicacionales, ministeriales, militares, culturales y de servicios; apresamiento y ejecución de Saddam Hussein como si se tratara de un veredicto jurídico y no de una venganza política. El comportamiento estadounidense e israelí prueban que se trataba de una molesta presencia que empañaba el dominio completo.

[5]  “Yemen: los secretos del genocidio”, COMCOSUR, Montevideo, 27 set. 2017.

[6]  Rasoul Goudarzi, “Israel y Arabia Saudí: enemigos en el pasado, amigos hoy”, en

http://www.hispantv.com/noticias/opinion/29415/israel-y-arabia-saudi-enemigos-en-el-pasado,-amigos-hoy.

[7]  Hannah Summers, The Guardian: <https://the guardian.com>.

[8]  Existe sí la denuncia permanente a este estado inadmisible de cosas, pero únicamente por individuos con sensibilidad y dignidad, como Richard Falk, por ejemplo, y contados pocos más.

[9]  El partido de gobierno de Israel, Likud proviene del Betar, el partido sionista fascista fundado por Zeev Jabotinski en 1923, con apoyo de Mussolini.

 

Publicado en Palestinos / israelíes, Poder mundializado, Política

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