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7 de octubre de 2023 en Gaza: ¿operativo asesino, liberador o de falsa bandera?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

19 octubre 2025

por Luis E. Sabini Fernández

Ante la tan hermosamente bautizada columna de Hoenir Sarthou Indisciplina Partidaria, la del 8 de octubre 2025, me permito algunos comentarios.
por Luis E. Sabini Fernández
https://revistafuturos.noblogs.org/
 
En dicha columna, nuestro autor sospecha que si se difunden noticias tan devastadoras como matanza de infantes, arrasamientos de viviendas y hospitales y otras atrocidades que el Estado de Israel ha acometido con inusitada franqueza, tiene que haber “algo raro”. Y dice, muy suelto de cuerpo, que otros “campos de batalla”, otras “guerras” contienen atrocidades sin cuento que los medios de incomunicaicòn de masas más o menos sistemáticamente escamotean.
 
El peligro con pensar por analogía es que nos podemos equivocar con demasiada facilidad. Si por ejemplo, en el atroz conflicto que campea en el Congo africano, del cual sabemos poco y nada por los medios de incomunicación de masas, se matan rehenes, se sacrifican infantes, hay que incursionar en la infame historia de la colonización europea del África, para entender siquiera una pizca. Análogamente, en la atroz situación en la que los palestinos son arrinconados, hambreados, exterminados, hay que examinar qué ha pasado y sigue pasando en Palestina; con el colonialismo sionista y sus rasgos más significativos. Entonces veremos la importancia de lo bíblico y las tesis del sionismo: que encarnan –creen encarnar, se sienten llamados a encarnar− el pueblo de dios. Y por ello se sienten incomparablemente más importantes que otros humanos, que para los rabinos más recalcitrantes son en rigor animales con forma humana.[1]
Sarthou “ve” una operación ensamblada entre los atacantes del 7 oct. 2023 y los receptores de dicho ataque. Porque, aclara, “Hamás siempre tuvo tratos económicos con Israel”. Dicho lo cual, se nos invita a pensar que todo el asunto consiste en un affaire calibrado, previsto, organizado. Entre seres hipercorrompìdos (por ambos bandos).
Podría aceptar una historia tan instrumental, de soborno y bajo precio, cuando las direcciones corruptas o conciliadoras salvan su pellejo. Pero si algo vemos en la resistencia a las atroces políticas israelíes es que las direcciones palestinas, sucesivas, pagan esa resistencia con sus vidas. Por ejemplo, Hassan Nasrallá o Yahya Sinwar. ¿“Acordarían negocios” para ser inmediatamente ejecutados por el MOSSAD israelí?
Interpreto, más bien, que agotados y exhaustos por una planificación exterminadora inmisericorde, por una política israelí tipo boa constrictor, la dirección de Hamás lanzó una operación desesperada, para poner al desnudo el genocidio que lenta e implacablemente venía llevando a cabo Israel  en Gaza, desde 2006. Haciendo que esa odiosa política se exponga (“agudizando las contradicciones”, se solía decir en las luchas, a menudo equivocadas o falsas, por el socialismo en el s xx).
Nuestro autor desconfía: “Cuando un conflicto violento tiene cobertura mediática y conmueve a las almas sensibles del mundo, a los militantes progresistas, a las estrellas del cine y de la música, a las ONG, a influencers ambientales como Greta Thurnberg, cuando es posible abominar públicamente de las políticas de Israel sin ser calificado como nazi o antisemita, algo raro ocurre.”
A un lado el tono burlón, no entiendo lo que parece raro, al día de hoy. Ese cuadro que describe Sarthou era raro sí, pero hace unos años, cuando en EE.UU., era incondicional el apoyo del establishment a  “lo judío”. Esto ha ido variando considerablemente, hasta presenciar hoy a grandes sectores juveniles judíos norteamericanos apoyando a “Gaza” y protestando, incluso contra la intervención violenta de los variados cuerpos armados estadounidenses dentro de fronteras. No Kings.
Vemos más y más programas y espacios mediáticos criticando a Israel, su racismo abierto, asesino y abusivo contra la población palestina; The Gray Zone, Middle East Eye, Unz Review, Antiwar.com, MintPress News, MondoWeiss, Dissident Voice, Global Research, Voltaire.net, Zerohedge y tantos sitios-e lo atestiguan. El colaboracionismo de la prensa canalla tradicional y la proisraelí no alcanza, y ya no están solas.
 
Y ese cambio en la relación de la población estadounidense con Israel (y de la misma población con “su” gobierno, cada vez más visto como gobierno teledirigido… adivine el lector desde dónde), lo vemos trágicamente expuesto en el reciente asesinato de Charlie Kirk, arquetípico representante del American Way of Life, sostenedor incondicional de Israel, negando que los palestinos siquiera existieran, quien en sus últimas semanas tuvo una “crisis de fe”; rechazó una inyección de cientos de millones de dólares con los que Netanyahu quiso reinsuflarle “fe en Israel”.
Se aproximó, en cambio, “peligrosamente” a Tucker Carlson, un periodista mediático (y a la vez, de investigación) cada vez más interesado en entender qué es lo que pasa entre EE.UU. e Israel.[2]
Kirk recibió un comunicado inapelable bajo la forma de proyectil en el pescuezo (piense el lector en la diferencia con la “operación” llevada a cabo en la oreja de Trump (métodos emparentables aunque para finalidades muy distintas).
En EE.UU. se ve hoy que ni siquiera un Kirk se hace compatible con  el paladar israelí.
Porque el derramamiento de la sangre, incluida la de niños palestinos, familias enteras palestinas, ha ido ahogando de vergüenza e impotencia a más y más sectores de la sociedad norteamericana. Como afortunadamente ha pasado también en muchas otras sociedades, sólo que la empatía y la capacidad de sacrificio y una actitud solidaria en nuestro presente, tan mediatizado y distraído, no logra acumular el impulso necesario como para modificar la realidad que sigue manipulada por muy precisos mecanismos de poder y de exclusión.
 
Fue el asco moral, encarnado también en periodistas de origen judío, lo que aisló el contraataque israelí (al margen de cuán fingida pueda haber sido toda la secuencia basada
en el gambito inicial de haberse dejado copar por irregulares palestinos para poder acentuar la reacción de autodefensa).
El párrafo de Hoenir Sarthou que cree ver “algo raro”, “abarata” la reacción de grandísimos sectores de muy diversas sociedades ante la desmesura, el comportamiento absolutista, la política genocida israelí, en suma.
Y cuando digo muy diversas sociedades, pienso en sociedades turcas, chinas, irlandesas, coreanas, venezolanas, àrabes, españolas, italianas, griegas, norteamericanas, sudafricanas, noruegas y hasta, modestamente, la uruguaya, pese a su proverbial dependencia ideológica −construida− con lo judío, con el sionismo y con Israel. Porque en Uruguay hubo más de cien valerosos judíos que rompieron filas y repudiaron el genocidio israelí en Palestina (ya francamente avanzado en Gaza, pero sentible en toda Palestina, en todo lo palestino).
Las relaciones entre Hamás, la OLP, Israel son presentadas por Sarthou como realidades acabadas, frías, y por eso inmutables. Con lo cual cualquiera de esas relaciones deviene un conciliábulo, más o menos fríamente programado.
Pero la historia real de tales relaciones es viva, palpitante. Pese a que nos esté vedada en gran parte.
Fue Israel, su craneoteca, la que programó un esmerilado de la OLP y Al Fatah, su organización mayor, con su líder cada vez más significativo (porque todo poder prefiere apuntar sus baterías con un objetivo cuanto más claro y encumbrado, mejor… y suprimible).
Aunque Arafat se dejó seducir por una jefatura más bien simbólica, nunca se entregó totalmente y la prueba parece estar en sus últimas ropas contaminadas con material radiactivo que su viuda denunció.
Pero el destino de Al Fatah ya estaba sellado: pasado el enamoramiento guerrilleril de los tardíos ’60 y comienzos de los ’70 –el Che, la Baader-Meinhof, Walsh− , la organización palestina principal quedaba en manos de Mahmud Abbas que acordó con el poder ocupante, la construccion de una policìa palestina, armada y entrenada por Israel y EE.UU. Esa policìa fue muy activa en la represión de… palestinos y jamás le tocó un cabello a un israelí. La traición se había completado.
Con la callada tolerancia de organizaciones “propalestinas” en diversos sitios, como Uruguay o Argentina, que escamoteaban la crítica a esos representantes palestinos cooptados por Israel, la bandera de la soberanía y la liberación pasó de socialistas a islamistas −algo extraño para miradas rioplatenses, orientales, mucho más laicas−. Pero así se hizo carne en la segunda mitad del siglo XX y todavía más con el s XXI; el colapso soviético no hizo más que rubricar aquella derrota ideológica que ya estaba alojada en las pretensiones de un socialismo científicamente ineluctable.
Pero si la emancipacion no cuajó  como tantos sueños y proyectos emancipadores, ¿por qué habría de ser más certero el acceso a la liberaciòn a través de una iglesia monoteísta, preestablecida, apoyado a todo lo más con un sacerdocio, lógicamente verticalista? Ni en el Corán, ni en la Torah están las llaves de una emancipaciòn humana y aunque los Evangelios universalizaron la búsqueda de justicia y valores−para−todos, entiendo que no es tan sencilla la ecuación.
Sentirse responsable “por todo” es por tanto, condición necesaria para encarar la existencia humana. Necesaria, pero no suficiente.
Pero sobre todo, como dicen viejas consignas, “la liberación de humanos será obra de los humanos mismos”. Y no de sus varios dioses.        
 
Estamos así, con diversos ropajes ideológicos y políticos ante un aconteciminento que ha generado un antes y un después de sordidez pocas veces igualada. Por su desfachatez, por la increíble “buena conciencia” de sus ejecutores, que, por ejemplo, se maquillan para embellecerse a la vista desoladora de edificios derruidos con probables muertos o moribundos entre sus escombros.
 El “Ejército Más Moral del mundo” se guía por preceptos morales talmúdicos y bíblicos… para extinguir la vida “de los otros”. Los despreciables,  los ajenos: nosotros.□
 


[1]  Judíos que leen hebreo y se consideran más ligados a la humanidad toda que al culto judío han analizado el papel  racista y de autoendiosamiento en ciertas sectas judías, con mucho peso en Israel. Véase a los extraordinarios Israel Shahak y Norton Mezvinski, El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2004.
[2]  He abordado esta cuestión en «EE.UU. e Israel: una cuestión de élites», en https://revistafuturos.noblogs.org/, 26 mar 2025.

Publicado en General

banderas palestinas NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER

Publicada el 05/10/2025 - 14/12/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernandez – 22 setiembre 2025
                                                    
En Uruguay, los sionistas  (no sabemos si todos judíos o no) han puesto el grito en el cielo: “Hay niveles”, nos dicen.
“Así no se puede vivir” se titula el reclamo, el “basta” de “organizaciones y jóvenes” “que denuncian un aumento de expresiones antisemitas”.
Un diccionario aquí. Y un ejercicio de vocabulario y lógica.

Cuando jóvenes, políticos profesionales (Gandini, Sotelo) y suponemos que también profesionales no políticos revelan que “así no se puede vivir”, ¿se refieren a la población gazatí en la Franja de Gaza o a los palestinos en Cisjordania cada vez más rodeados por colonos israelíes?
Porque si no se refieren a ese genocidio en proceso, hay que ser muy, pero muy… para mencionar la soga….

“Aumento de expresiones antisemitas”.
“Gaza resiste”, ¿es antisemita?
Ilan Volkov, israelí y director de orquesta detenido el 19 set. 2025 en la frontera entre Gaza e Israel,  ¿es antisemita?

La flotilla Sumud, declarada por Israel como terrorista al servicio de Hamás, ¿es antisemita?
Condenar y entorpecer el tráfico de mercancías como carne kosher entre Uruguay e Israel, ¿es antisemita?
Condenar la política israelí sobre Gaza, con su campaña de exterminio “a fuego lento” iniciada por Ariel Sharon en 2006 y continuada por Benjamin Netanyahu,   con amplísimo apoyo de la población israelí, ¿es antisemita?

Dije “a fuego lento”, y a veces es rapídísimo, como cuando, buscando a un soldado capturado por “irregulares”, Gilad Shalit,[1] en 2006, asesinaron a unos 250 palestinos (decenas de menores incluidos) en menos de dos meses de falsos allanamientos; como cuando desencadenaron la operación “Plomo fundido” –reparemos en el nombre–  en 2008 y destruyeron barrios enteros y mataron a miles de pobladores en Gaza. ¿Delitos que pretendían combatir?  No simpatizar con el asfixiante gobierno de Israel ni con el de la Autoridad Nacional Palestina.
Rechazar la política de desprecio absoluto y genocida de la sociedad israelí (aunque no de todos sus individuos), ¿es antisemita?

Condenar lo que dice y hace Netanyahu y todos sus secuaces, israelíes, sionistas y judíos, con Palestina, con sus ciudades y campos, con sus habitantes, hambreados, asesinados, con sus servicios, diezmados, incendiados (en carpas), ¿es antisemita?

Señorones de OSU, del Centro Israelita del Uruguay: aprendan a usar el idioma.
Lo que ustedes toman por antisemitismo, palabra cuyo significado incluye a árabes, también semitas, se refiere a antisionismo, que ustedes confunden con antijudaísmo.
El desprecio por la vida, no es sólo la de palestinos; pensemos lo que Israel ha hecho con libaneses, con sirios, con Rachel Corrie (y tantos otros estadounidenses).

Hay sí judíos que respetan derechos de otros, no judíos. Como Ilan Volkov. Como Mats Edelman,[2]  tratado como héroe al fin de la 2GM y que por ser judío, el gobierno de Ben Gurión, el primer presidente israelí, lo invita a Israel. Edelman se negó a legitimar con su presencia esa estado colonialista y racista.
Viva Edelman. □            

notas:
[1]  Véase mi nota “Palestina 2023: matanzas cada vez más desnudas“, donde detallo algo más el caso. https://revistafuturos.noblogs.org.
[2]  Luchador sobreviviente del Gueto de Varsovia, 1943, resistió la invasión nazi a Varsovia, 1944, siguió  sus interrumpidos estudios haciéndose médico. En los ’80, brindó su expertís vital a Solidarinosc.

Publicado en Palestinos / israelíes, Para salir del repollo, Poder mundializado

La miseria moral de postular la “solución de dos estados”

Publicada el 05/10/2025 - 14/10/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

16 setiembre 2025

Una demanda cómoda, pero intemporal. A lo largo de las décadas, hubo reiterados intentos de aplicar dicha “solución”.

Los sionistas  jamás la aceptaron, a lo más, repliegues tácticos para evitar decir “NO” directamente. Siempre les resultó inaceptable. Quebrantaría su providencialismo.

Los palestinos no la aceptaron de raíz por sentirla un claro despojo (que lo era), pero sucesivos repliegues, derrotas, retrocesos, inclinaron a organizaciones políticas palestinas a contemporizar con dicha “solución”, antes de quedarse sin nada. Ha sido el planteo tradicional de la Administración  Nacional Palestina, cuando ya no era “nacional”. Y se había convertido en tajadas presupuestarias del propio estado  sionista.

Enfocar en la “solución de dos estados” para enfrentar lo que pasa en Palestina y particularmente en Gaza, es escamotear el verdadero enfrentamiento.

¿Por qué tantas invocaciones entonces, a “la solución de dos estados”?  Primero porque es absolutamente inviable; el Estado de Israel se ha encargado de deshacer todas las condiciones de factibilidad; tierras despojadas, contaminadas, toda la estructura material de cualquier sociedad palestina convertida en escombros, detritus y desolación… y cadáveres.

Pero segundo, porque al invocar tanto ese presunto derecho a solucionar mediante dos estados la situación creada, se evita enfrentar directamente a un estado canalla, que viola todos las famosas reglas que tan a menudo  invocaba Biden  de un presunto ‘orden basado en reglas’.

Ninguna instancia regional, internacional,  ninguna red de contención internacional como la ONU o la CIJ, ha enfrentado esa una sociedad desquiciada que ha acabado con todo tipo de acuerdo, llevando adelante sus planes de colonización, expansión, agresión. Sin que nada ni nadie los enfrenten. No nos referimos a lo acontecido el 7 de octubre de 2023 y de ahí en adelante; nos referimos, precisamente, a todos los atropellos, vejaciones, abusos que Israel ha cometido para “salirse con la suya”; apropiarse de los territorios palestinos y maltratar sin límites a su gente; aislarlos, impedirles plantar, pescar, cosechar, edificar…

Dadas las circunstancias históricas; el triunfo aplastante de EE.UU. en la 2GM y la consolidación de una organización internacional a su servicio, Israel se consolidará como cumpliendo  la consigna de la RCA Victor: “atender la voz de su amo”.

Se verá en EE.UU. al amo y en Israel, a uno de sus vástagos o frutos. Ignorando   el revés de esa trama. Puesto  que la élite judía norteamericana había desplazado a la élite WASP (White, Anglo, Sax, Protestant), que había dominado a EE.UU. desde su origen.   

Al fin de la 2GM, el forcejeo interelitario  ya había mostrado la prevalencia judía en las grandes decisiones de EE.UU., que a su vez se estaba convirtiendo en la principal organización nacional, el primer estado  del planeta (aunque antes de finalizar los ’40 habrá que reconocer un liderazgo compartido; aquello de las “dos superpotencias” (EE.UU. y URSS. porque la segunda disponía con bombas de hidrógeno  en sus arsenales).

Pero en el concierto internacional después de la 2GM, y particularmente a partir de 1967,  enfrentar a Israel es enfrentar a EE.UU. No porque EE.UU. sea el “amo del mundo” (o al menos el amo del mundo “democrático”) sino porque enfrentar a Israel significa echarse encima al mastín que defiende incondicionalmente a Israel; EE.UU.[1]

El Dpto. de Estado y la misma presidencia estadounidense  lo han hecho saber una y otra vez; como cuando  Israel quiso sacarse de encima un competidor molesto. A Irak y Saddam Hussein, contra la opinión incluso de la sociedad civil en casi todo Occidente, se le “inventaron” armas de destrucción masiva en “tubitos amenazadores” (blandidos por un militar profesional afroestadounidense),[2] y se aleccionó a la sociedad civil de los mismos EE.UU. mediante la difusión generalizada de papel higiénico con la efigie de Hussein.

Se logró así que prácticamente todos los habitantes de EE.UU. se “cagaran” en Hussein. Así se consumó  la voluntad de Israel. Claro que no había las tales armas de destrucción masiva. Pero lo supimos a destiempo…

Y cuando la banca, con asiento sobre todo en Londres y Nueva York, decidió apropiarse del cuantioso oro de que disponía Libia/Ghadafi y abortar un proyecto del líder norafricano de generar un moneda panafricana para la cual Ghadafi ponía a disposición de su continente el oro libio, “surgió” una subversión interna  –siempre hay un militar comprable–  y una campaña furibunda dirigida por un intelectual sionista judeofrancés en algún momento muy mediático (H.-Bernard Levy). Y Ghadafi fue asesinado como una rata, con los gorjeos inolvidables de Hillary Clinton como banda sonora.

Un mastín puede ser temible, ciertamente, sobre todo para un humano a mano desnuda.

Pero un mastín no se gobierna a sí mismo. Es un instrumento de pelea de su amo.  Y hay que tenerlo bien en claro: la voluntad política de EE.UU. le pertenece a Israel-AIPAC.

No en un 100%, porque EE.UU. es una entidad nacional tan inmensa, compleja y culturalmente diversa que junto al gobierno de AIPAC (American Israel Public Affairs Committee, Comité estadounidense-israelí de Asuntos Públicos, o tal vez Comité israeloestadounidense…)  coexisten sectores minoritarios, refractarios al poder judío sobre EE.UU. Del más variado tenor: desde WASP racistas y tradicionalistas más o menos antisemitas, hasta tendencias democratistas que no aceptan ningún gobierno en la sombra como buena solución de gobierno.

Pero esas tendencias, incluso con sus propios lobbies, no alcanzan a estructurar una política propia, independiente, tan decisiva, como la impulsada desde el poder judeosionista.

 Ése es uno de los dramas mayores de nuestro tiempo, del presente de la humanidad. Tal vez el mayor: que la primera superpotencia  no es tal, que la que aspiró al unicato geopolítico cuando la URSS colapsa [3] no es soberana. Que es heterónoma.

Si alcanzamos a percibir de dónde provienen los trazos mayores, la gestación de estas problemáticas y posibles respuestas, nuestra situación,  la del mundo, se complejiza: las relaciones de poder son otras, no las que se emiten.

Así, el poder mediático está profundamente penetrado  por una “voz del amo” que no declara su autoría, su procedencia.

Por ejemplo, el Acuerdo del Siglo de 2020, firmado entre EE.UU. e Israel, es decir entre los gobiernos de tales estados, constituyó una instancia muy expresiva al respecto. Era un acuerdo entre EE.UU. e Israel aunque laudaba  la relación entre palestinos e israelíes. Lo palestino no tenía estatura jurídica ni para participar en  el acuerdo que atañía a su destino, ni siquiera como firmantes. Lo palestino estaba borrado de raíz.

Es significativo el papel que el gobierno de EE.UU. se adjudicaba en el asunto, o le era adjudicado: suplantando a una  parte del presunto  acuerdo  o contrato. Israel se adjudicaba a sí mismo el otro sitio del contrato. Y el enfoque,  la “solución” era exactamente la reclamada históricamente por el sionismo: Palestina para sí (deglución total).

El Acuerdo del Siglo, amén de su pretensión semántica, establece los términos  del poder: 100% Israel, 0% Palestina. En todo caso, EE.UU., ratifica la firma, reconoce escrituralmente a los firmantes  (al que firma y al que le sustraen  la firma). EE.UU. es así el escribano deshonesto de semejante acto jurídico. 

¿Cómo se puede aceptar semejante abuso? Es sencillo: oímos la voz del amo, que nos dice qué es lo que es.

Todo resulta distinto a cómo se presenta. Una realidad con ghostwriters. Nada es lo que  parece.

En la sociedad norteamericana, los judíos fueron, como un pacman, tomando diversas posiciones en los más diversos sitios, significativos,  para el ejercicio del poder.

En primerísimo lugar, en las bisagras mediáticas.

Por eso, cuando las élites judías, que tenían enorme poder social en Alemania,  empiezan a sentir el peso de un antisemitismo creciente,[4] irán aposentando sus contactos, sus bienes financieros, en EE.UU.

Cerca de dos millones de judíos (casi todos askenazíes) que ingresan a EE.UU. con especial intensidad en el período 1880-1914 se concentrarán en tres lugares claves de la nación inmensa: Nueva York, Los Ángeles, Miami.

En la prensa de fines del siglo xix, la actuación de judíos se hace relevante y  cuando el poder judío se hace decisivo en el panorama político-ideológico  de EE.UU., capitales judíos “colonizarán” Hollywood (en la década de los ’30 del siglo xx seis de las siete major hollywoodenses tendrán capitales judíos).[5]

En los circuitos mediáticos -radios, diarios- la presencia de directores judíos también será muy significativa. Tal es el caso con The New York Times, uno de los periódicos más antiguos de la nación, fundado en 1851, en la actualidad, el principal.

Un detalle significativo es que se trata de referentes judíos no sionistas (aunque algunos con el tiempo, y el peso ascendente israelí, devendrán  proisraelíes).

“La Primera Guerra Mundial −en la que EE.UU. participa– no tenía absolutamente ninguna razón para ser nuestra guerra. Fuimos allí −fuimos arrastrados a ella− si puedo ser vulgar, fuimos arrastrados a esa guerra simplemente para que los sionistas del mundo pudieran obtener Palestina. Eso es algo que nunca se le ha dicho a la gente de EE.UU. Nunca supieron por qué entramos en la 1GM.” [6]

Freedman aclara que “hasta ese momento, los judíos nunca habían estado mejor en ningún país del mundo que en Alemania.” (ibíd.).[7]

Aunque Freedman parece ser un historiador olvidado, sus consideraciones son dignas de atención y sus originalísimas observaciones suenan más bien a deliberadamente ignoradas.

Freedman aclara que la judería europeooriental, fundamentalmente la de Polonia, Rusia, Alemania, la de los llamados países bálticos, provienen de Kazaria, en un tiempo un reino de proporciones significativas, alojado entre el Mar Negro y el Caspio, que adoptó en su apogeo político, alrededor de los siglos 9, 10, 11, la religión judía para distinguirse de otros centros políticos más próximos, islámicos o cristianos.

Cuando en su momento, siglos después, el reino jázaro entra en crisis y disolución, sus cofrades se extendieron por áreas cercanas y con ellos, diseminándose, se expandió la religión judía.

La interrogante que plantea Freedman es: ¿tiene acaso sentido hablar de un retorno a Palestina de pueblos que jamás pusieron su planta ni la de sus antepasados étnicos en esa tierra, solo porque su fe judía amparada en textos bíblicos se refiere a la tierra palestina?

Menuda pregunta.

La confusión desde el punto de vista étnico es patente: los jázaros eran “turcomongoloides”, y los judíos establecidos milenariamente en Palestina tienen otro origen vinculado con tribus cananeas.

Aunque a estos últimos se los supone expulsados por los romanos en el año 70 DC, siempre ha quedado una población judía en Palestina, aunque muy reducida. Que  ante el sionismo, tuvieron muy diversas posturas. Algunos miembros del “Antiguo Yishuv” resistieron el sionismo y lo pagaron con su vida.

La “Solución de dos estados” no responde siquiera a la lectura bíblica (que por sí misma no era razón suficiente).

Todos los títulos de propiedad divina para “la tierra de Israel” son así una pura excusa del colonialismo racista (que no se asume tal), con coartada bíblica.□


notas:

[1] El escándalo judicial de los juicios de Nurenberg, 1945, fue tal vez la primera manifestación de ese protagonismo usurpado por el sionismo.

[2] Al parecer, Israel suele valerse de recursos sencillos en sus relaciones con EE.UU.  que hablan más de cierta ingenuidad de una sociedad muy atada a la pulcritud y a la puntillosidad verbal. Lo que parece más cerca de lo verdadero  puede resultar su opuesto. Un ejemplo histórico  resultó “la lección”, que Netanyahu se atrevió a darles a los legisladores estadounidenses  reunidos en la sala de sesiones del Congreso de EE.UU., como si fuera un aula (pero ni siquiera del secundario, diría más bien de nivel primario), y cómo “nuestro” expositor, valido de un block de papel blanco con el dibujo de una bomba tipo siglo xix, esférica, con su mecha larga, encendida, sobresaliendo inclinada al costado, iba ”demostrando” la presunta agresividad de Irak… En muchos ámbitos semejante “ilustración” habría resultado ofensiva. Pero el Congreso de EE.UU. en pleno  no dijo ni mu.

[3] PNAC. Project for the New American Century, 1997. William Kristol and Robert Kagan.

[4] Aunque la colectividad judía alemana gozaba de grandes privilegios, que algunos historiadores consideran inigualados en Europa, el sionismo acordó con el colonialismo británico la obtención de Palestina, desplazando sus preferencias de Alemania a Inglaterra. La Declaración de Balfour lo expresa y lo documenta. Y cuando además, los ingleses impulsan el castigo “ejemplarizante” de Alemania con la “Paz de Versalles” por una guerra que Alemania no había desencadenado, se consagra la ruptura de toda convivencia en Alemania con judíos (por más que por algunos años la peculiar alianza nazisionista Ha’avara haya permitido la exportación de la Alemania nazi a la Palestina sionista de mercancía alemana para su colocación internacional).

[5] Es proverbial el destino de Buster Keaton: siendo probablemente el actor más genial y completo de su momento, y el más irreverente, se atrevió a enfrentarse  al dueño del estudio (MGM, Louis B. Mayer) y su fulgurante carrera actoral y de guionista se perdió. Volvió al escenario  luego de la muerte de Louis  B. Mayer, décadas después.

[6] Benjamin Freedman, 1961. Conferencia en el Hotel Willard, Washington D.C., 1961.

[7] He comprobado de modo indirecto la afirmación de Freedman a través de datos registrados de los ingresos poblacionales al Uruguay. Entre 1933 y 1941 ingresaron al país unos diez mil judíos. Sefaradíes, por ejemplo en tercera clase, “hacinados, en condiciones  precarias”. “Los provenientes de Alemania [la Alemania nazi] eran en su mayoría clase media y se desempeñaban como empleados de la banca, […] comerciantes, […] dentistas o abogados.”. Los alemanes viajaron en su mayoría en primera clase, disfrutando del confort de la misma.”

Publicado en General

El desprecio de la vida (que no es «la nuestra» y por tanto no es humana)

Publicada el 29/08/2025 - 14/10/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

Estamos viviendo, la sociedad humana en general, y particularmente lo que llamamos Occidente (Europa y las tres Américas), un momento clave, altamente relacionado con el striptease represivo de Israel (con epicentro en la Franja de Gaza, pero extendiéndose a Cisjordania, Jerusalén Oriental, Líbano, Siria, Irán e cosi via.

La masa cultural en que estamos inmersos ha adquirido una cierta temperatura y las reacciones y movimientos empiezan a parecerse, en plasticidad, en movilidad, a lo que acontece cuando la temperatura ha dado mayor plasticidad a determinados materiales.

Un video, difundido por youtube recientemente, de Denzell Washington, lo ilustra. Es un discurso no corto, concentrado en analizar una crisis de AIPAC, la herramienta del lobby judío por excelencia (aunque tal vez con mayor precisión habría que denominarlo sionista), que ha funcionado como gobierno paralelo de EE.UU. desde hace ya muchas décadas (y cuando digo paralelo es apenas una figura geométrica, porque en general ha resultado ser “el” gobierno).

Que un video, un abordaje circunstanciado como el de DW pueda circular libremente habla de cierta tolerancia mediática en el dominio institucional establecido. Pero nosotros necesitamos hablar de Gaza y lo que significa su destrucción y en todo caso, inteligir lo que AIPAC y sus recursos emplean para administrar esa destrucción.

Israel ha iniciado un proceso de hybris desencadenado con la irrupción violenta de Hamás en “su” frontera y en el cuartel israelí instalado en la FdG, así como en las incursiones para el muy problemático recurso de tomar rehenes que la resistencia palestina, desesperada, encaró llevar adelante el  7 octubre 2023 (y que en rigor no es sino el comportamiento espejo de la política de toma de rehenes que Israel emplea desde hace décadas en los territorios palestinos ocupados por Israel). En rigor, todo el operativo, incluso con muertes sumarias, no ha sido sino el muy pálido reflejo de lo que Israel lleva a cabo, con impunidad judicial y sordidez policial desde hace ya incontable tiempo (décadas).

Algo muy diferente, claro, de la versión mediática dominante.

Vamos a recapitular algunos sinsentidos e ignorancias tenazmente blandidos por quienes podríamos suponer intelectuales y por lo tanto pensantes. Veamos el testimonio, fresco, de Edward Hudgins, director  e integrante titular de The Atlas Society, un think tank estadounidense, apoyado en la ideología –objetivismo– de Ayn Rand, clave en la toma del poder cultural de EE.UU. por parte de la élite judía, desplazando a la WASP (un proceso que llevó décadas a mediados del s. xx).

Hudgins rememora hoy los afanes que Ayn Rand tuviera en 1973[1] para “ayudar” a Israel en su guerra contra Egipto (Yom Kippur).

Lo que argumenta Rand (y nos recuerda Hudgins): “Los árabes pertenecen a una de las culturas menos “desarrolladas”[2] que existen. En rigor, se trata de nómades.” Lo dice sin siquiera sonrojarse. Rand afirma su occidentalismo enceguecido: “se quejan de Israel porque es la única cabecera de playa de ciencia moderna y de civilización en su continente.” (¡sic!). Aparte del simplismo intelectual es llamativa y reveladora la alusión a la imagen militar de la “cabecera de playa”, como si supiera sin asumirlo que se trata de una conquista de índole militar..

Ejemplificando su ignorancia supina sobre lo que pontifica, Rand continúa “explicando que los inmigrantes judíos sionistas de la primera mitad del s xx a Palestina abrazaban una visión moderna y científica del mundo. Favorecían una sociedad abierta y tolerante con instituciones  democráticas.” Rand ignora o se niega a reconocer el ingreso sionista, histórico, dictatorial, a Palestina, prohibiendo a judíos palestinos (el Antiguo Yishuv) a tener ni siquiera conversaciones con árabes, y matando a un judío como Jakob de Haan, que desacata esa orden de aislamiento.

Mostrando escaso conocimiento de la realidad pero un acentuado moralismo abstracto, Hudgins nos recuerda que para Rand las diferencias entre los neocolonos sionistas y la población árabe allí asentada estaba en “la envidia”. La que sentirían, según Rand, los palestinos.

Rand los apostrofa: “En lugar de decir queremos unirnos a ese proyecto maravilloso, la mayoría de los árabes dijo: queremos destruirlos”.

Si los conceptos racistas de Rand resultan penosos, los de  Hudgins, lo son todavía más. Porque Hudgins “prosigue”, impertérrito, cinco décadas después, el discurso de Rand sobre los árabes. “Por cierto, los árabes no son salvajes, en las cinco décadas que median entre el juicio de Rand y nuestro presente, Egipto y Jordania han hecho las paces con Israel [¡lo cual mostraría que ya no son salvajes!]. Pero, nos aclara  Hudgins, el surgimiento de ISIS puede solo ser descrito como “salvaje”.

¡Y ahora tenemos redivivos a los salvajes de Rand! Y para “Hudgins: Irán es el mayor proveedor de los salvajes de Hezbollah y Hamás que amenazan a Israel en su frontera norte.

Hudgins confunde, iguala ISIS, Hezbollah, Hamás. Solo que ISIS, pequeño detalle, es un invento israelí y Hezbollah y Hamás son organizaciones de origen árabe enfrentadas con Israel (Israel ha cooperado con ISIS, curando a sus heridos y reenviándolos al combate”, pequeño detalle del amo israelí que Hudgins ni percibe).

El conocimiento de lo real no parece importarle a Hudgins; “la difusión  de los ideales de la razón iluminando mentes, individualismo y libertad será lo único que lleve el Cercano Oriente a la paz.” Con las leyes de Murphy, soluciones falsas son fáciles de aplicar a cuestiones complejas.

Si el nivel de comprensión de la realidad de estas cabezas pensantes nos preocupa y hasta nos aterra, las aplicaciones de ese mismo origen sólo aterran (y tal vez sea lo único que desean).

Israel, acusando sin pruebas a UNRWA de complicidad con Hamás, mató directa e individualmente a trabajadores de UNRWA (la organización identificó a más de 300 de sus trabajadores así asesinados), y reclamó su retiro absoluto de los territorios palestinos.

Como Israel dispone de un poder del que la ONU carece, se hizo la voluntad de Netanyahu.

Como sucedáneo y como para mostrar su atención a la provisión de alimentos y demás provisiones vitales para la subsistencia, hecha trizas con los hechos del 7 de octubre 2023 y días siguientes, Israel presentó “su” Fundación Humanitaria de Gaza.        

Que dispone de 4 puestos  para proveer a millones de seres humanos, hasta entonces atendidos por 400 puestos de entrega de UNRWA.

De inmediato se produjeron reiteradas muertes entre los palestinos hambreados al límite, que procuraban obtener algún alimento; lo de ”humanitaria” suena a escarnio, como el de los de jóvenes israelíes que creyeron ocurrente burlarse de palestinos heridos en medio de la matanza ejercida por “sus” soldados, remedando heridas en sus rostros y cuerpos, que difundieron en videos con humor macabro.

Cuatro puestos, a decenas de km de distancia entre sí con lo cual se aseguran que solo los habitantes más fuertes del territorio gazatí puedan pasar a retirar sus mendrugos (en un territorio de unos 8 km de ancho por unos 50 km de largo…). Los portones de acceso son estrechos, curiosamente en espacios abiertos y despoblados. Los accesos estrechos aseguran poner a tiro a quienes por allí pasan y a ser fotografiables por escáneres biométricos.

Israel sigue construyendo un archivo general de rostros.

El uso de seres humanos como medios o utensilios para otros humanos es una obra cumbre del judeosionismo israelí (aunque por cierto, no tienen el monopolio). Forma parte de los avances de la heteronomía en nuestro presente.

Pero tenemos que ir un paso más atrás.

Porque nuestro presente es atroz; lo que pasa en Gaza alcanza registros tal vez de la mayor brutalidad en nuestro mundo contemporáneo (y, hay que reconocer, con una fuerte competencia).

Lo que está pasando desde setiembre de 2023 no surge ex nihilo.

Veamos el papel respectivo de los distintos factores en juego, en general, muy diversos, a los que generalmente los medios de incomunicación de masas ignoran.

De 1917 a 1947. Aunque el sionismo evaluó, con racionalidad estratégica, el asentamiento sionista en África (Uganda) y América (Argentina), prevaleció el acento bíblico. El Reino Unido fue el “protector” del proyecto inicial de “Hogar Judío” a erigirse finalmente en Palestina en 1917. A la vez, sigue formándose una resistencia social palestina que va percibiendo la presencia de un poder ajeno y oculto, que va recortando la vida de los palestinos sin avisar ni cómo ni cuánto (en mí resuena la imagen del cuco que se adueña de nido ajeno y termina matando a las crías anfitrionas).[3]

La ONU fue creada en 1945 para atender la nueva geopolítica mundial, ahora desde EE.UU. La Sociedad de Naciones (SdN, 1920-1946), había procurado regir destinos internacionales (relación centros imperiales-colonias) con eje en la influencia del British Empìre.  El desenlace de la 2GM será clave para el surgimiento de la ONU.

Hubo grandes movimientos migratorios, muchos forzosos y violentos, como  los desplazamientos a que se vieron obligados los alemanes a partir de 1945, de territorios donde habían vivido desde larga data (alemanes del Volga, abandono de tierras checas o checoesalovacas entre otros), la huida de judíos de regímenes hostiles, como el zarismo en el siglo xix y el nazismo en el xx. Estos últimos asentaron en EE.UU, a la mayor cantidad de judíos. Que iniciaron una puja con la élite WASP a la que irán desplazando. En la década del ’30, y más aún en la del ’40 la élite judía es ya dominante en EE.UU.

Uno de sus recursos básicos para asentar ese domino será alegar el sentirse desplazados  y discriminados; Hollywood, que en la década del ’30 estaba compuesta por una red empresaria gigantesca (de las 7 Major, 6 eran de propiedad judía), generará películas denunciando la discriminación que sufrirían los judíos (algo que efectivamente había pasado, pero ya no era sino residual cuando Hollywood se convirtió en el referente cultural de EE.UU.).

En 1942, el Congreso Sionista Mundial[4] reunido en Nueva York decide, por sí y ante sí, cambiar de padrino político; desprenderse del auspicio y protección del Imperio Británico que entiende exhausto, agotado, y adoptar como tal a EE.UU., que juzga fresco, vigoroso (y cuenta además con la mayor colonia nacional judía del mundo entero).

¿No le llama la atención al lector que sea el ahijado el que decida designar a su padrino? Era apenas uno de los indicios de quiénes iban a gobernar EE.UU.

Israel y sus servicios secretos iban a ser cada vez más decisivos en la conducta política de EE.UU. (coexistiendo durante un período su influencia con la de la menguante élite WASP).

Hoy ya hay muchos indicios y datos que muestran la importancia decisiva de, por ejemplo, los servicios secretos israelíes en los asesinatos de los Kennedy. Y una buena cantidad de analistas considera clave el papel de Israel en los acontecimientos del 11 de setiembre de 2001.

* Los grupos sionistas forjadores del Estado de Israel, se valen del terrorismo puro y duro para obtener sus objetivos. Estamos a fines de la 2GM con su inenarrable violencia y enorme cantidad, millonaria, de víctimas. Las vicisitudes y persecuciones sufridas por los judíos durante la 2GM podrían haber constituido un legítimo motivo de una violencia-de-respuesta de victimados judíos. Pero más allá de las apariencias, la historia real es bien distinta: porque el sionismo inicia su práctica política violenta antes, mucho antes, que el nazismo iniciara la suya.

* Cuando el nazismo inicia una política de represión física, violenta y mortal  contra los judíos (en 1938 en respuesta a un atentado mortal de un joven judío a un jerarca nazi), con la Noche de los Cristales Rotos, hace décadas que distintas formaciones sionistas ejercían violencia, a menudo mortal contra sus refractarios, incluyendo judíos, como de Haan, asesinado en 1906. O en 1933,  el “ajusticiamiento” de Chaim Arlosoroff, uno de los gestores del proyecto de intercambio comercial  Ha’avara (entre nazis y sionistas). Pero además, sionistas de los autodesignados “revisionistas” asesinan a lord Moyne, en 1940, diplomático británico en Egipto, castigando así la política británica de frenar un tanto el flujo sionista a la crecientemente convulsionada Palestina (un año antes, apenas, la alianza británico-sionista había ahogado en sangre una rebelión de la población palestina mediante la matanza de varios miles de palestinos, y tras la carnicería, el colonialismo británico procuraba “aquietar las aguas”. La ”huelga revolucionaria” (1936-1939) había sido un intento de la población palestina de acabar con la creciente intromisión y dominio sionista en Palestina.

* La fuerza del sionismo, ya convertido en árbitro y juez dentro de la nueva configuración internacional matrizada con la ONU, se verifica con dos atentados a cargo de sionistas (radicales, siempre orquestados con los moderados, alcanzando juntos sus objetivos): a) atentado con explosivos alojados dentro del gran Hotel David, de Jerusalén en 1946,[5] dejando un tendal de cien muertos (de todo tipo) y b) asesinato de Folke Bernadotte, el primer mediador designado por la mismísima ONU, quien procuró ser ecuánime  precisamente en el diferendo palestino-israelí, ecuanimidad que no toleraron los sionistas que iban, como hoy, a todo (para sí) y nada (para Palestina y los palestinos).

  • El dominio psicopolítico de que disponía el sionismo organizado fue tal que la ONU ni chistó frente a semejante atropello a las funciones “sagradas” y de estreno de la novísima ONU.
  • Si el sionismo organizado y su criatura, Israel, ya podían dictar las condiciones, sólo nos resta concluir que el poder de lobby judeosionista  era ya entonces insoslayable y omnímodo.
  • El que le permitirá, Guerra de los 6 Días mediante, apropiarse de otra fuerte tajada palestina (reduciendo la mitad inicial a la cuarta parte).
  • Ni las intifadas de 1987 y 2000 lograrán alterar el progreso constante del proyecto sionista pese a la mucha sangre (palestina) derramada: sólo se verifica la energía indómita palestina, su extraordinaria capacidad de sacrificio.
  • 2006 será año clave. Los palestinos cuestionaban la democraticidad, y por lo tanto la representatividad de la Autoridad Nacional Palestina y sus dirigentes. Yaser Arafat acaba de morir, y surgen dudas sobre la causa de su muerte. Más que legítimas, dada la enorme cantidad de muertos accidentales, suicidados o matados entre los refractarios al poder israelosionista).
  • Con Arafat desaparece el último histórico luchador por la independencia palestina.
  • Se hicieron elecciones generales palestinas con supervisión de instancias internacionales confiables, James Carter al frente. Y el resultado fue sugestivo: escasísimo apoyo al estado confesional y discriminador israelí, poco apoyo a la ANP y todas sus “negociaciones” con el estado sionista, y victoria electoral, aunque ajustada, para Hamás, Como evaluara Rashid Khalidi, la población palestina estaba cansada de los manejos burocráticos, corruptos, de la ANP.
  • Mostrando las cartas del poder, nada democrático por cierto, Israel puso fuera de la ley a los elegidos de Hamás que fueron detenidos y encarcelados, al menos en Cisjordania. En Gaza, Hamás logró hacerse fuerte, resistir el golpe de estado y la ANP debió iniciar su propio “exilio”.
  • El carácter del asentamiento sionista en Palestina y de su poder cada vez incontrastable,  se irá expandiendo. Muy poco después de las elecciones de 2006, tras una escaramuza, con muertos de ambos lados, entre guerrilleros palestinos y soldados israelíes, Gilad Shalit fue aprisionado (se lo mantuvo prisionero hasta su intercambio por mil palestinos presos, en 2011). Israel procuró ubicar a Shalit en varios procedimientos y allanamientos. Y expresó el valor que asignaba a la vida de los palestinos: durante el primer mes o mes y medio de “búsqueda”, fueron ultimados  unos doscientos palestinos, una parte menores (porque se trataba de allanamientos de hogares).
  • Israel dispuso un cerco total sobre la franja, impidiendo la llegada de alimentos o materiales ajenos a Israel. Ese cerco se inicia controlando la cantidad ceñida de calorías por habitante, se irá acentuando siguiendo la técnica del torniquete: cada vez menos agua, menos alimentos (fruta será lo primero que desaparece), menos medicamentos, menos bienes de la vida doméstica, menos papel, menos ropas, menos conexiones-e). Se impedirá manu militari toda provisión desde las Flotillas solidarias internacionales, desde el único acceso no israelí (egipcio). Mediante fuego intimidatorio se impedírá la pesca en barcos (un recurso gazatí tradicional), también bajo fuego se impedírá el uso de tierras de cultivo “por razones de seguridad”. Y finalmente, se irá amenguando la entrada de camiones a la Franja (grosso modo, se estimaba unos 400 diarios para una población cercana a 2 millones de seres humanos, adultos y niños).
  • En 2019, y todavía en 2020, los palestinos, cada vez más aislados, regulados, debilitados, formarán las Marchas por la Tierra; gigantescas manifestaciones cada viernes de gazatíes desesperados ante la frontera reclamando solo una cosa: tierra. El sitio implantado desde 2006 los estaba dejando sin “aire”.
  • No llevan palos ni piedras: sólo gritan por la tierra.
  • Israel responde dedicándose únicamente a balearlos con comodidad. Hileras de francotiradores acomodados en taludes al efecto, eligen los blancos: los ijares de los manifestantes: empiezan a morir con imprevista frecuencia, desangrados.
  • Los mandos militares no contaban tal vez con tantos muertos: cambian de blanco: a los tobillos. Menos muertos y más lisiados. Les parece brillante.
  • La represión contribuye así a aumentar la carga social de tales lesiones en una sociedad ya tan  castigada con privaciones y enfermedades y daños emergentes.
  • Danila Zizi, directora de Handicap International, afirma que la cantidad de discapacitados en la Franja de Gaza alcanza la escalofriante cifra de 440000 habitantes (datos recientes, 2024), estimado un 21% de la población total.[6] Estimo que no debe haber ningún otra sociedad igual.[7]
  • Cuando sobreviene la irrupción violenta del 7 de octubre, ¿estábamos en cielo sereno? como pretende el sionismo con su teoría de la puñalada trapera de Hamás?
  • Palestina, cada vez más asfixiada por la técnica constrictor de Israel. La Franja de Gaza había logrado algunas provisiones mínimas con un costo altísimo mediante túneles de km de longitud que habían molestado sobremanera a Israel, porque desconocían sus recorridos. Como contendiente con un poder desigual y aplastante, no podían aceptar ni soportar que el debilísimo adversario/enemigo contara con algún elemento que ellos no  controlaban.[8]
  • Luego de todas las sangrías que levantamientos generalizados, huelgas, rebeldía ante tantos atropellos, defensa desesperada de cultivos, de hogares ante desalojos en la noche, sin aviso, deteniendo y maltratando a adultos y niños, de inmolaciones procurando un suicida llevarse consigo un torturador o un enemigo público de la sociedad palestina; la política de torniquete va asfixiando a lo que queda de la sociedad  palestina, bombardeadas sus viviendas, sus hospitales, sus mezquitas, sus universidades, sus usinas (de producción o servicios); erradicando sus cultivos, sus talleres, las crías de animales domésticos como fuente nutricional, el operativo de copamiento del 7 de octubre de 2023 fue un bofetón a la pretensión de aplastamiento generalizado. (No incursiono en la disputa si fue una acción pura sorpresa para Israel o fue una operación “ayudada” por algunos sectores de la seguridad israelí para habilitar la respuesta del “ofendido”, del atacado-a-traición): una u otra no cambian el estado de situación estructural.
  • El establishment israelí acostumbrado a una cuasi absoluta impunidad en sus atropellos cotidianos contra una población aherrojada, inerme, despojada, no pudo soportar la caída intempestiva de sus poderes, tratada la sociedad israelí, por un momento, como vulnerable.
  • Pero tras el 7 de octubre de 2023, han practicado el derribo de viviendas, universidades, escuelas, mezquitas, hospitales, carreteras.
  • Los médicos informan con desazón cómo llegan infantes palestinos baleados: un día, todos o casi todos ellos con balazos a menudo mortales en sus cabecitas; otro día llegan niños todos o casi todos  baleados en sus pechos, otro día llegan con ijares baleados, como si los soldados eligieran las partes del cuerpo a ser baleadas, al parecer como si fuera en competencia entre tiradores.
  • Israel Shahak y Norton Mezvinski, judíos ellos mismos, han tenido el coraje cívico de mostrar la ideología extremista judía, para la que todo  cuerpo goy no vale ni una uña del dedo más chico de un judío.
  • Semejante equivalencia,  mejor dicho inequivalencia, no augura nada bueno en un conflicto como el que existe entre los intrusos recién llegados sionistas (último siglo) y una población asentada milenariamente en el territorio judío bíblico.
  • Como con todas las colonizaciones,  el recién llegado cree valer mucho más que los que allí habitan. Que no se los estima ni por el valor de una uña del meñique.
  • Como pasó con los ingleses en la India, en la tierra de los zulúes, en la de indios norteamericanos. El racismo constituye la columna vertebral de esa política.
  • Palestina está escribiendo su historia. La historia de su tenacidad y su aferrarse a la vida. Con los niños y niñas y sus sonrisas.
  • Con la sensibilidad de un Mahmud Darwish, de  Ahed Tamimi, de Ahmad Jacob, su mujer y sus tres hijos pequeños, de Yahya Sinwar y su genio militar, de Ismail Haniyeh, y su admirable serenidad y de todos los miles, millones de palestinos que han defendido su soberanía, su tierra y su gente, su historia, y de los otros, imprescindibles, como Rachel Corrie.
  • Los que no parecen escribir historia alguna son los referentes y representantes democráticos y respetuosos de los derechos institucionalizados… ¿derechos de quién? □

notas:

[1] Ayn Rand de origen rusojudío, nació en 1907, emigró a EE.UU. en 1926 y murió en 1982.

[2] El atributo que Rand niega a “los árabes” revela su fuerte ideologismo: invoca desarrollismo, hiperconservador, tributario del American Way of Life.

[3] Palestina estaba poblada por una abrumadora mayoría árabe, musulmana. Había también una minoría árabe cristiana. Y una pequeñísima minoría de pocos miles de judíos hablantes de árabe, como cristianos y musulmanes. Se podría decir, redondeando, que había un millón de árabes musulmanes, unos cien mil cristianos y unos diez mil judíos. y su lingua franca, árabe.

El sionismo es otra cosa. Es un movimiento de asentamiento de judíos provenientes del Oriente europeo. Que no hablan hebreo sino yiddish. Y que fundan un Nuevo Yishuv, negándose de plano a la lengua árabe (que apenas aprenderán como “arma de guerra”, que irán librando contra los natives).

[4] Una red que empezó a fines del s xix, constituyéndose en una suerte de internacional judía, pero sionista, con reuniones intercontinentales aproximadamente bienales.

[5] El mismo método que diversos analistas han entrevisto en la AMIA, de Buenos Aires (1994), y sin duda alguna, en la Embajada de Israel, asimismo en Buenos Aires, 1992.

[6] Iñaki Urdanibia, https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2024/10/11/palestina-la-estrategia-colonialista-de-mutilacion-de-los-cuerpos/.

[7] En 2019 el Campeonato Mundial de  Natación Paraolímpica iba a tener como país anfitrión a Malasia. Los anfitriones avisaron que no iban a aceptar la participación de Israel puesto que ese país se dedicaba a producir lesiones como política de castigo. De inmediato  el Comité Mundial Paraolímpico le retiró a Malasia su condición de anfitrión, eso sí, sin comentario acerca de la “producción sistemática” de lesionados en Palestina (no en Israel, ciertamente).

[8] En la llamada Guerra de Vietnam (comienzos de los ’60 hasta 1975), los vietnamitas fueron construyendo una red de túneles que les permitió resistir la invasión: era una población mucho más numerosa, unos 40 millones y se estima que los militares estadounidenses lograron arrancarle la vida al 5% de la población. El ejército de EE.UU. “cosechó” 58 mil muertos. La relación 35 vietnamitas matados por cada soldado yanqui muerto, resultó muy gravosa, psíquicamente, para la sociedad estadounidense.

Publicado en Palestinos / israelíes, Poder mundializado

La población humana del planeta: ¿1000 o 1500 millones u 8000 millones?

Publicada el 19/08/2025 - 14/10/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

Fritz Haber, alemán, judío (1868-1934) fue un químico laureado con el Nobel en 1918 por sus hallazgos para la obtención de nitrógeno aislado (1909), lo que fue la puerta de acceso para su uso como nutriente de las plantas (de cultivo, crecientemente exigidas por el aumento del consumo y el de población).

Otra investigación que Haber llevó adelante fue la formación de gases tóxicos, inicialmente basados en cloro, con fines militares. Haber convirtió aquella investigación en victoria militar  cuando en 1915  –la 1GM ya totalmente desatada–provocó numerosas muertes en los contendientes (franceses, canadienses y argelinos), en Bélgica casi en la frontera con Francia.[1]

Frederick Soddy, inglés (1877-1956) fue un químico laureado con el Nobel en 1921, por sus investigaciones en radiactividad.

El uso de gases tóxicos como armas mortales en la 1GM le produjo a Soddy tales problemas de conciencia con su propia formación profesional que lo llevó a abandonar la química y reenfocar sus investigaciones en un área del conocimiento francamente distinta: la economía.

Lo cual lo dejó en varias líneas de “fuego”, por cuanto los economistas se sintieron muy desafiados por sus osados planteos y procuraron remitirlo a la química. El choque con “la gremial”, celosa de su quintita, no le permitió  desplegar su formidable frescura y originalidad, pero así y todo, adelantó conceptos vinculados con la ecología, la termodinámica, la entropía, que no empezarán a transitarse en la economía académica  sino décadas después.

La estrechez de miras es una constante de los colegiados profesionales dedicados a cultivar una disciplina; a menudo hay que romper esos cercos desde afuera; es lo que vemos hoy con la salud, su crisis y la medicina (y su propia crisis).

Su crítica a la economía de la época fue cáustica y terminante: “Estamos gastando y acabando en décadas, en un par de siglos a lo sumo, lo que al planeta le llevó millones de años acumular en depósitos de carbón, petróleo y gas”; vivimos una dispendiosidad energética sin precedentes en la sociedad humana.”

Le tocó también ser contemporáneo con el despegue progresivo de las finanzas respecto de la economía y se aferró a entender el mundo material en términos económicos, de existencias, sospechando que las finanzas no podían ser sino un instrumental de apoyo, resistiendo su creciente protagonismo. Soddy consideraba que las finanzas no podían constituir el fundamento de economía alguna; a lo más, simbolizaban, transferían poderes y bienes del mundo real y material a un orden de intelección, necesariamente más, mucho más, simbólico, problemático y engañoso.

Su rechazo, mejor dicho su desconfianza hacia el “mundo financiero” le significó una suerte de exilio o autoexilio entre los economistas de su época.

Las instituciones dominantes le han concedido a Fritz Haber las mejores críticas y las más fuertes objeciones. En  rigor, por cuerdas bastante separadas: crítica a sus gases venenosos; los mejores plácemes a sus descubrimientos aislando nitrógeno: el puntapié inicial para los fertilizantes sintéticos de uso generalizable en la agricultura.

Hasta entonces, era sobre todo la agricultura orgánica, reforzada por los ciclos vitales que convierten en abono las  deyecciones animales (incluidas obviamente las humanas) lo que conocíamos para la agricultura.

Había un fertilizante extraordinario por el cual se cruzaba los mares para obtenerlo: el guano, el sedimento de deyecciones e incluso huevos malogrados y restos de aves que, por ejemplo, se había ido acumulando, durante tiempo inmemorial en el archipiélago de las Galápagos (y en otras islas o islotes con rica población avícola).

Pero el uso creciente del guano fue haciendo desaparecer sus depósitos y la agricultura a gran escala, empezó a estar en peligro.

Siguiendo una vez más la línea del progreso y el hallazgo de Haber; aislar el nitrógeno para su aplicación directa a la agricultura (por cuanto es uno de los fertilizantes básicos del reino vegetal)  se encaró la fertilización química del suelo, abriendo el camino a  la “revolución verde”, con epicentro en EE.UU., a la sazón “la” principal sociedad nacional del planeta, la que marcaba el ritmo de los desarrollos tecnológicos principales.

La opción de la agricultura orgánica, circularizando los ingredientes y componentes de nuestros alimentos, fue desechada por… trabajosa.

Si ahora ponemos unas gotas de nitrógeno, de fósforo, de potasio y ¡abracadabra!: tenemos  inaugurado el cuerno de la abundancia!

¡Las aprensiones de un Soddy abandonadas en el basurero de la historia “gracias” al ingreso triunfal a la era dorada del tecnooptimismo!

Tras la llamada “Revolución Verde” y su invitación inicial a la abundancia que creíamos sin trabajo y, sobre todo, sin secuelas, hemos ido, lentamente empezando a advertir cada vez más, señales de que “algo anda mal”, algo anduvo mal, algún camino erramos… aunque el tecnooptimismo, ya sea marxista o tecnócrata-corporativo, nos dirá: ¡no importa; es gracias a los errores que avanzamos!

La presencia de residuos antes inimaginables empezó su sigilosa pero infatigable expansión por nuestros ríos, bosques, mares, pero también en nuestros cuerpos. La tierra, el aire, todo tomado. Se multiplicaron los sitios repositorios finales y todavía más los transitorios. Y todo fue quedando… en todas partes. Los océanos se han convertido en basureros. Y los ancestrales habitantes del mar en sus involuntarios anfitriones (siempre mal llamados huéspedes).

Incluso, ante tan desolador como inesperado panorama, el tecnooptimismo no ha cedido: los humanos estamos para aprender de nuestros errores y superarnos. Siempre.

¿Siempre?  Tal vez sí, la sociedad hipercapitalista, hiperconsumista, egocentrada, egoísta, progresivamente estéril, pueda conocer el Santo Grial. Concedamos el beneficio de la duda. Pero la historia de diversas sociedades humanas fenecidas  nos dice otra cosa.

Como la maya,  la rapanui, la egipcia  o la asiria. No parecen haberse salido con la suya. Para ni mencionar todas las sociedades destruidas por humanos ajenos a esa sociedad y que, llegados como extraños, han arrasado a “los naturales”.[2]

Como está pasando hoy, año 2025 D.C., con los judeosionistas arrasando a Palestina y a los palestinos (o lo que va quedando de ellos y sus tierras, con la devastación iniciada  –al comienzo “suavemente·”–  hace aproximadamente un siglo).

Haber y Soddy expresan dos actitudes diametralmente opuestas en la relación con la ciencia y la  técnica, tan íntimamente unidas entre sí.

Soddy me resulta casi atávico; sed por conocimientos ancestrales, enorme respeto a la vida, tanto que cuando su profesión sirve para construir un agente masivo de muerte, rompe con su profesión, una profesión que le había dado no sólo sentido a su vida, había expandido su conocimiento y hasta  –hecho excepcional– le había dado éxito, fama, reconocimiento.

Haber, en cambio, parece encarnar, la confianza absoluta en el poder, en el desarrollo científico, para la paz o para la guerra. Desentendiéndose de cualquier costo, incluso  trágico: su misma novia se inmola contra el invento de Haber que permite matar masivamente. Ni siquiera el amor, tan directo, desvió a Haber de su versión, de su poder, de su fama.[3]

El poder, los diversos escaños del poder, usan los dos aportes de Haber: Alemania usará el gas de cloro como arma de guerra. Y post mortem  otra potencia, ahora única (o casi), EE.UU., construirá los fertilizantes sintéticos, dejando a un lado la idea de los ciclos naturales y los eternos retornos, característicos de la agricultura orgánica. Aunque para hacer efectiva la producción agropecuaria con fertilizantes químicos hubo que incorporar cada vez más biocidas para evitar el aumento de plagas (de ácaros, gusanos, insectos, proliferación de microorganismos). La Revolución Verde se estableció para mayor gloria de las empresas entonces agroindustriales y poco después de bioingeniería, con la irrupción de los alimentos transgénicos.

A la luz de la crisis alimentaria y sanitaria que está corriendo por nuestros campos y ríos y por nuestros cuerpos y venas, entiendo cada vez más perentorio preguntarnos adónde vamos.

Porque cuando la humanidad con sus desarrollos científicos y culturales había logrado afirmar la salud, arrinconar la enfermedad, en las últimas décadas, nos vemos enfrentando  enfermedades de origen ambiental como nunca antes.

Porque la fertilidad humana enfrenta una crisis como nunca antes (y en este “paquete” tenemos que reseñar lo que entendemos también una crisis de la sexualidad).

Porque las crisis psíquicas entre nosotros los humanos, parecen alterarnos como nunca antes.

Si las empresas transnacionales de la alimentación nos otorgan alimentos patógenos o insanos, si la medicina y su hermana gemela la industria farmacéutica son iatrogénicas  (en sospechosa correspondencia con dividendos nunca tan altos para esa rama de la industria), si la obesidad es la enfermedad de nuestro tiempo, y si las sociedades de nuestro presente, y fundamentalmente las de los países enriquecidos, toleran con llamativa indolencia un genocidio a cielo abierto, con los mass media informando las 24 horas para que todos podamos registrar el horror, la indiferencia, la impotencia  –que cada quien elija el casillero en que se encuentra– eso significa, significará que muy pronto no nos podremos tolerar a nosotros mismos.

Las preguntas se agolpan:

¿Hicimos bien pasando en los albores de la hipermodernidad de unos 1500 millones de habitantes planetarios a 8000 millones en siglo y medio basándonos en un tecnooptismismo sin límites o sin siquiera tener en cuenta en que ciclo nos hallábamos?

¿Hicimos bien tolerando el trasiego de buena parte de nuestro equipamiento habitacional a una plastificación generalizada que la rama petroquímica erigió con fruición, primero en nuestros hogares e inmediatamente después tirándolos a suelos y mares  (y al bolsillo las pingües ganancias) donde reposan como micropartículas plásticas arruinando los fondos  marinos, y también alojándose en los órganos digestivos y vitales de tantos animales, incluidos nosotros mismos, que siempre hemos estado afanándonos por separarnos de “la naturaleza”?

Dije mal “la petroquímica”: fueron los industriales plásticos, petroquímicos, con nombre, apellido y lucro, los que nos arrinconaron, colmándonos con sus nuevos servicios. Recuerdo, como periodista, enfrentar a fabricantes de envases contaminantes, que eludían el tema con impecable mala conciencia o apostaban a buenas medidas médicas  para subsanar (lo insubsanable). Las placentas, incluidas las humanas de quienes aún optan por la maternidad, ya tienen micropartículas plásticas.

No sabemos, y no tienen porque ser todas cancerígenas, pero sí sabemos que los cánceres son alteraciones de nuestras corporalidades, ¿por qué no tendría semejante acopio en nuestros organismos que generar cancerizaciones?

Sabemos que las afecciones, a la piel, a los intestinos, a los nervios, se multiplican en nuestras sociedades actuales; ¿cómo no vamos a creer que tiene que ver con las más recientes transformaciones que procesamos a través de una modernización galopante, sesgada y patógena?

Hay ya una profusa cantidad de investigaciones que nos ponen alerta. Aunque, lleguen casi siempre un poco tarde.

Los que con ligereza o deshonestidad intelectual, suelen hablar de “la guerra  en Gaza”, plantearán de inmediato la opción genocida al escuchar hablar de 1000 o 1500 millones en lugar de 8000 millones. Y van a ponderar el genocidio, prestos a denunciarlo, como de 6500 o 7000 millones. Porque hay precisamente privilegiados actuales que postulan reducir la sobrecarga de población humana actual a dimensiones “ideales” (demógrafos al estilo Giovanni Sartori).

Nada más alejado de mi abordaje. Que discurre por la epistemología, la  historia. Y no a operar demográficamente con nuestro presente. Porque la política de los neoneomalthusianos hoy procura “salvar” a los privilegiados de siempre, matando –según sus cálculos– a los que “sobran”.

Como congénere, no acepto ninguna opción genocida. Atiendo al decrecimientismo. Y nuestra interrogante es: ¿seguiremos el trillo en una noria planetaria o tendremos el coraje cívico, ético, intelectual, de decir basta (aunque ya no sepamos si es “a tiempo”)? □ 


notas:

[1] Como para complejizarlo todo, Haber estaba en pareja con otra profesional, la primera doctora en química en Alemania, que combatía toda la investigación y producción de gases venenosos con fines militares. Y el conflicto fue tal con su cónyuge que cuando Fritz pone en marcha su ataque con gases en lo  que hoy se denomina batalla de Ypres, su esposa, Clara Immerwhar, en protesta, se suicida.

[2] Podría ser el caso del Egipto faraónico, ocupado y satelizado por Roma, en expansión.

[3] Podríamos decir que Fritz Haber era un apasionado en su sentido etimológico: pasivamente relacionado con su invento, su profesión, su fama, su ego. En rigor, y a diferencia de Soddy, no habría sido dueño de sus actos, sino su esclavo. ¿Un preanuncio de las relaciones de poder que la modernidad establece con los titulares de su progreso?

Publicado en Agronecrófilos, Ciencia, ecología, Nuestro planeta, Nuestros alimentos, Sociedad e ideología

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