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Quiénes son los verdaderos terroristas o la intoxicación mediática que nos martilla cada día…

Publicada el 02/02/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández / 22 ene 2026
 Leer, escuchar los comunicados “periodísticos” a los que acceden los lectores (los más ingenuos) en Uruguay; los internacionales Deutsche Welle o France 24 o los de la prensa y radio locales, comoCarve, Radiomundo, Sarandí, las oficiales, equivale a escuchar “la voz del amo” y exclusivamente ocasi, sólo que presentándose a sí mismos como “objetividad periodística”, pero reproduciendo aquella sin pausa.

Nos hablan de guerra entre palestinos y el Estado de Israel como si se tratara de dos estados, de dos ejércitos; nos hablan de terroristas kurdos, terroristas palestinos, terroristas árabes, aludiendo a organizaciones como Hamás, Hezbollah, Guardia Revolucionaria iraní, los hutíes, todas ellas igualadas con Daesh, ISIS, Al Qaeda, ésas sí verdaderas organizaciones terroristas “árabes” pero financiadas y armadas por EE.UU. e Israel.

El uso continuado de esa confusión, de esa falsa igualación, revela el grado de “colonialismo mental” que tan bien un filósofo lúcido como Carlos Vaz Ferreira tipificara un siglo atrás.

Hoy, los medios de incomunicación de masas “más respetables” no sólo hablan con normalidad del terrorismo palestino o -se cuidan de mencionar el real terrorismo que practican Israel y EE.UU.

Afortunadamente, hay muchísimas opciones de lectura o escucha. Recomendamos, por ejemplo, la lectura de Larry Johnson, “Irán no odia a los estadounidenses… pero tiene razones legítimas para hacerlo”. 1

Comenta a pie de página de esa nota un lector: NotsoFast (14 ene 2026): “Dado que Reza Pahlavi llama abiertamente a la violencia callejera en Irán y la incita a ella, creo que sería completamente justificable que Irán lo eliminara, al estilo israelí. Es un peligro para el público iraní, ya que es un títere israelí y estadounidense, así como un participante abierto en los ataques militares ilegales contra el gobierno iraní y los ataques terroristas contra sus ciudadanos.”

‟Esperemos que esta última ola de violencia en Irán le quite todo el apoyo que pudo haber recibido de jóvenes iraníes ignorantes que fueron engañados para apoyar a este títere sionista.

Después de que los 40.000 sistemas Starlink que habían sido introducidos de contrabando en Irán fueron cerrados, las "protestas" terminaron rápidamente.”

La referencia de Notsofast a la red Starlink, comandada por Elon Musk, nos permite vislumbrar cómo “se cocinó” el malestar callejero en Teherán y su enorme costo en sangre derramada: el gobierno iraní dijo haber descubierto, detenido y ajusticiado a muchos “manifestantes” con vinculaciones con el MOSSAD, y pasada la ebullición, hasta un periódico israelí, Haaretz, ha identificado al MOSSAD detrás de la violencia sangrienta en Teherán.

Una única precisión me permito ante la indignación de Notsofast: no es recomendable esperar y menos auspiciar que el estado iraní, que cualquier estado, elimine sin más al desvergonzado y oportunista Reza Pahlaví, esa desangelada reedición de Corina Machado. Pero algo más: no se conoce atentado alguno de las fuerzas militares regulares iraníes contra objetivos israelíes o estadounidenses, por ejemplo. Por eso mismo, el descaro de que terroristas atribuyan fines terroristas a sus víctimas es un poco más sublevante.

No es que no haya críticas para hacer al régimen chiita iraní, o por la emancipación de las mujeres, por ejemplo. Es que esos aspectos y problemas, reales, son aprovechados por los elencos dirigentes de Israel y EE.UU. para tirar al bebito con el agua sucia.

El lector de los partes “informativos” de las agencias que proveen la info habitual, probablemente ni sepa que el Sha, aun con su rimbombante nombre de emperador, fue puesto en el trono por Inglaterra y la Unión Soviética en 1941, desplazando a su padre, el primer Sha, porque tenía simpatías nazis. El joven Sha ascendió como hombre de paja de Los Aliados y recibió la tarea de la modernización de su país. Como gobierno títere, lo único que se le ocurrió fue copiar en todo a sus mandantes, occidentalizando Irán: vestimentas, comidas, costumbres, incluyendo, por cierto, represión de toda disidencia respecto de la occidentalización y americanization que Reza Pahlavi fue emprendiendo. Para tamaño plan, se generó la SAVAK, una de las policías que llegó a ser considerada en su momento de las más temibles de todo el planeta. Estamos hablando de una sociedad con un enorme fondo cultural, histórico, milenario… propio. Y todo el plan estadounidense de subalternización de esa sociedad, por el craso interés en su petróleo.

Cuando ya a fines de los ‘40 el Sha tiene que designar como ministro de Energía a un nacionalista, Muhammad Mossadegh (tras una peripecia de sobornos y claudicaciones de ministros anteriores coludidos con la descarada intervención de EE.UU. “heredero” del papel tutelar de rusos e ingleses), Mossadegh nacionaliza el petróleo, es decir reserva tales ingresos para el propio país. Algo totalmente ajeno a Pahlavi. Y a EE.UU. Que no soporta ese “despojo” y da un franco y liso golpe de estado, deteniendo a Mossadegh, sometiéndolo al escarnio público (tenía 71 años y se procuró aprovechar su imagen en el polo opuesto de las estrellas de Hollywood).

Así reingresa Reza Pahlavi al sillón presidencial en 1953. Y prolongará sus vergonzosos 12 años iniciales de entrega a “Occidente” con 26 años de entrega, opresión y terror sobre la sociedad persa como pantalla de la penetración occidental.

Por eso, cuando en 1979 cae por segunda vez, lo hará esta vez con su cohorte estadounidense. Los estudiantes universitarios iraníes, la mayoría islámicos, no sólo derribarán al títere sino que ocuparán la Embajada de EE.UU. No matan a ningún funcionario de la embajada pero 52 estadounidenses con pasaporte diplomático o sin él, quedarán sitiados por más de un año en convivencia forzada con “esa turba” de oscuros asiáticos… (una afrenta que perdurará en el inconsciente colectivo estadounidense, enceguecido ante sus propios atropellos…)

El nuevo gobierno dirigido por un sacerdote islámico, chiíta, Ruholla Khomeini, acentuará los rasgos no occidentales, de Irán, la vieja Persia, que ha borrado la guerra de sus anales durante los últimos dos siglos.

Hay que entender que el abuso, el manoseo a la sociedad iraní; una sociedad con más de cien millones de habitantes y con un pasado varias veces milenario y con períodos imperiales (la Gran Persia) genera resistencia. Desde hace ya más de ml años el culto chiíta se hizo fuerte en esa inmensa sociedad, diferenciándose de la variante sunnita del Islam predominante en los países árabes (hay otras ramificaciones menores). Y que para enfrentar la invasión occidentalista encaramada en el Sha y su papel cómplice, primero con el Reino Unido y luego con EE.UU. reafirmó su adhesión al Islam. El Islam, como el culto judío o el cristiano, es verticalista y poco propicio, a mi modo de ver, a la emancipación de los humanos. Pero en Irán, hay que entender el abroquelamiento en el Islam como un mecanismo de defensa contra la occidentalización forzosa.

En esa escaramuza no son todas luces. Por ejemplo, el papel de la mujer, aunque muy importante en la familia, es sustraído de la sociedad que sigue centrada en varones. Aunque las mujeres en Irán tienen un horizonte laboral tan amplio o casi, como los varones: directoras de cine, asistentes sociales, por ejemplo. No serán mujeres trans, ni feminazis ni Sex in the City, los aportes culturales que ayudarán a las mujeres a iraníes a liberarse. Hay otros feminismos, con maternidades o sin ellas, que sí pueden aportar a ese proceso.

Como nos recuerda Larry Johnson, la dirección estadounidense, o mejor dicho la israelo-estadounidense, pergenió diversas estrategias para derribar al inflexible Khomeini y sus “fanatismo islámico”: congenió con un líder del mundo árabe ─no musulmán sino socialista─, Saddam Hussein, a quien apoyó para esmerilar a Irán. 2 La “guerra Iraq-Irán” duró ocho pesadillescos años, de 1981  a 1989, y mató, no se sabe a ciencia cierta cuántos, pero las estimaciones más cuidadosas, estiman en medio millón los iraníes así asesinados, siendo Hussein (entonces) el niño mimado del Occidente laico y progre contra el oscurantismo persa…

Irán sobrevivió, empero, a esta peripecia (y poco después será el infatuado Hussein quien pasará ser el enemigo nro. 1 de EE.UU. y derribado con enorme despilfarro de vidas iraquíes. 3

El acoso a Irán no se suspendió, por cierto. Israel y EE.UU. atacan simultáneamente al sur libanés para afianzar el dominio occidental y EE.UU. se permite el establecimiento de enormes bases militares en ese territorio, chiíta, y por lo tanto ligado ideológicamente a Irán. En 1983, una milicia chiíta, AMAL, logra enfilar mediante una acción suicida un camión con explosivos contra una base norteamericana y son matados 241 militares estadounidenses. EE.UU., como nos lo recuerda Larry Johnson, desmantela su base, lo que queda de ella, y se retira del Líbano.

Cabría preguntarse por qué la resistencia ante el avasallamiento occidental tomó la forma de un islamismo ardiente y tenaz, sabiendo quienes somos laicos y ajenos a todo culto religioso institucionalizado, que tales cultos ─a lo supremo, a lo trascendente, a lo absoluto─ encarna mentalidades dogmáticas o al menos dogmatizables.

Para enfrentar al Sha y a su temible policía secreta hubo también resistencia desde organizaciones de izquierda socialista, laica. Sin embargo, hay que consignar que cuando las redes islamistas bajo la égida de Khomeini voltean la dictadura occidentalista del Sha, esa izquierda laica socialista, marxistaleninista, combatida desde la nueva dirección política iraní, islamista, no encuentra cabida en el mapa político del país. La relación entre islamistas ortodoxos y marxistasleninistas radicalizados será todo menos amigable. 4

El régimen de los ayatollah, como suele pasar con el paso del tiempo, ha ido desvaneciendo sus virtudes ─entereza, probidad─ y acentuando sus defectos ─enriquecimiento de clérigos y militares─ a costa del resto de la sociedad. Al parecer, en estas últimas décadas, se ha generado una capa dueña del poder que resiste todo cambio social entrevisto como atentado a sus privilegios. Por ejemplo, con las privatizaciones. Siempre con coartada religiosa.

1 https://www.unz.com/article/iran-does-not-hate-americans-but-it-has-legitimate-reasons-to-do-so/. En la página inicial se puede elegir idioma.

2 Como no podía ser de otro modo, EE.UU. “ofreció”, y Hussein aceptó, armas químicas prohibidas para acabar con Irán.

 3 El tratamiento del eje Israel-EE.UU. a Irak-Hussein será implacable, mortífero y final: en la fase preparatoria se inundará de papel higiénico todo EE.UU. con el rostro de Hussein; luego mediante una alianza de decenas de estados occidentales con abismal superioridad de fuego y tecnología sobre los militares iraquíes, se enterrará literalmente, en parajes desérticos a buena parte del ejército de Hussein (se habló de 30 muertos estadounidenses vs. 300 mil muertos iraquíes) y como remate, se desencadenó un boicot transnacional que se estima aniquiló a niños desde la más corta edad; otros trescientos mil humanos (Irak era un país de dimensiones chico-medianas, con alguna veintena de millones de habitantes). Finalmente, se cazó a Hussein como a una alimaña, en un país totalmente copado, desmantelado y saqueado por el ejército norteamericano y sus secuaces occidentales. La invasión de la coalición occidental destrozará al país y a todos sus ministerios salvo el de la Seguridad y el del Petróleo. Y desde EE.UU. se estructuró una occidentalización generalizada y forzosa del país, que sin embargo, poco a poco, la sociedad iraquí logrará enfrentar aunque a un costo humano terrible. Véase Naomi Klein, La doctrina del shock, 16. Aplastamiento de Irak, 2006.

4 Plantea nuestro multicitado Larry Johnson: “el Mujahedin-e Khalq (MEK), un grupo de oposición iraní con una ideología marxista-islamista, había librado durante mucho tiempo una guerra de guerrillas contra la República Islámica, incluyendo asesinatos y atentados con bombas que mataron a miles de personas.” En EE.UU. se lo declaró terrorista en 1997 […] por ataques que incluyeron asesinatos de estadounidenses en la década de 1970. Pero luego de 2003, EE.UU. organiza “un nuevo ataque contra Irán. […] Las fuerzas estadounidenses desarmaron pero protegieron los campamentos del MEK en Irak, y surgieron acusaciones de que la CIA y el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) entrenaron a operativos del MEK para sabotaje [en Irán]. […] En medio de las tensiones nucleares, el MEK —excluido de la lista de organizaciones terroristas en 2012— presuntamente perpetró asesinatos de científicos iraníes y atentados terroristas, con el apoyo tácito de EE.UU.[…] Entre 2007 y 2012 fueron asesinados cinco científicos iraníes claramente vinculados a los programas nucleares o militares. Dentro de Irán. Esta oscura alianza ejemplificó la persistente estrategia estadounidense: contención mediante intermediarios, incluso si eso implicaba apoyar a terroristas.” En ese drama político iranì vemos la reiteracion de lo acontecido con la resisterncia palestina. Allì también, Al Fatah, una organizacion socialista, revolucionaria, fue desplazada por Hamás del principal enfrentamiento con el estado sionista y sus huestes genocidas, y terminará cooperando con el estado racista y supremacista israelí a través de la Autoridad Nacional Palestina.

Publicado en General

Voces imperiales: nuevo formato que es el viejo 

Publicada el 12/01/2026 por luissabini

por Luis E. Sabini Fernández

2026 01 10
Donald Trump se presenta como forjador de imperio, o mejor dicho recauchutador de tal. Pero si algo hemos sabido de la realidad es que nunca es lo que parece. Y menos lo que se declara. Y que muy a menudo es su opuesto.
Si uno ve a Trump en sus múltiples presentaciones, muy a menudo, se lo ve franqueado por Beniamin Netanyahu, que observa siempre en silencio con una sonrisa apenas esbozada. Una suerte de Mono Liso. Sin declaraciones, aunque mucho menos enigmático que la versión davinciana. Porque en este par mediático, ya sabemos quién es el que decide y quién ejecuta.
Como cuando vemos a la pareja Trump Zelenski. Allí también sabemos quien es quién decide. O la Trump Milei.
Trump está primitivizando las relaciones de poder. El devenir histórico nos ha ido llevando a formas y ejercicios de poder cada vez más complejos, mediatos. Michel Foucault ha analizado y expuesto esto de las modalidades del poder, desnudo o muy, muy arropado, y como, acercándonos a nuestro presente, el poder se había ido velando con múltiples rostros y, sobre todo, máscaras.
Trump, un presidente que proviene no de laboriosos debates políticos o filosóficos sino de su práctica como tycoon ─un astro de las finanzas─ desecha las observaciones foucaultianas, las de nuestra contemporaneidad, y retorna a prácticas y conceptos que dábamos por obsoletos.
Quiere expandir a EE.UU. territorial, materialmente, como en su momento lo hicieran; mediados del s xix, adueñándose mediante rapiña de medio México.[1] O poco después, 1867, lograr ampliar su territorio con un millón de km2, gracias a la estulticia de los zares que canjearan Alaska por un puñado de dólares, que EE.UU. seguramente compensó apenas con una de las tantas minas de oro que se descubriera en tamaño territorio.
 
Trump quiere repetir la jugada geopolítica de Lyndon LaRouche, aquel derechista demagogo estadounidense que quería enfrentar a la URSS con Mexamericánada, un engendro con toda la América del Norte unida bajo la égida yanqui. LaRouche estimaba que con sus más de 20 millones de km2 una América del Norte unificada era contrapeso suficiente para enfrentar a la URSS, entonces con una superficie similar.
Hoy Rusia ya no es EL enemigo soviético, pero la dinámica de lo impensado ha dado otro desafío al gran heredero mundial de la democracia pos Segunda Guerra Mundial: China.
Y un desafío aun mayor: el Antropoceno. Nuestro planeta ya no soporta los despliegues tecnológicos de esa especie biológica que somos, y que hemos logrado, mal que nos pese, contaminarlo todo ─hasta las placentas humanas─, agotando el aire, el agua y la misma tierra, hasta el punto de convertirnos en factor de trastorno planetario.
Trump simplifica; ignora la guerra o la Tierra (no sabemos si cómo heraldo apocalíptico o como chirolita); no existe el calentamiento global ni amenazas al agua dulce y resolvemos nuestras limitaciones con nuevas contaminaciones. Eso gratifica enormemente a la petroquímica, por ejemplo, pero aumenta la problemática ambiental hasta dimensiones cada vez menos gobernables.
Eso lo tiene sin cuidado a Trump; sólo se trata de exprimir allí donde apenas lo hemos hecho o ni siquiera hemos empezado. No ve, ni le importa, el sacrificio de pueblos ajenos a su sí mismo.
Esta modernidad  posdemocrática y neoimperial ha complejizado hasta las denominaciones, aunque sirve reconocerlos como inversión de la verdad: designar como “el ejército más moral del mundo” a la organización militar dedicada al vejamen y la matanza de población civil, incluso infantil. O designar a población civil, a menudo infantil, asesinada en operaciones de guerra, “daños colaterales”.
Que Trump reponga el viejo vocabulario; el Ministerio de Guerra es sí de Guerra, no significa sinceramiento en los procederes, sino desfachatez. Porque se sigue escamoteando la verdad, generalmente incómoda, en asesinatos policiales, por ejemplo, o en el genocidio de gazatíes, que al disminuir su ritmo ─pero de ninguna manera suprimirlo─ ha desaparecido mediáticamente hablando, gracias a los controles sionistas de los medios de incomunicación de masas.
Análogamente, ni nombrar a las víctimas, como hace la Casa Blanca refiriéndose a su último operativo en Caracas (3 ene 2026).
Trump arrancó su período cesarista imponiendo aranceles urbi et orbi. Como siempre, estos nuevos costos pasaron a los precios de las mercaderías afectadas y la jugarreta recaudatoria se tradujo en que la población estadounidense debió pagar mayor cantidad de dólares por las mercancías aranceladas. ¿Por qué arancelar? Porque el estado federal norteamericano está en una angustiosa falta de dinero. Y porque ese dinero, el dólar, cada vez vale menos.
Trump sabe que las carreteras y los puentes de todo su inmenso territorio-asiento imperial necesitan reparación, recuperación. Sin hablar de ampliación.
Pero todo cuesta cada vez más. Porque EE.UU. mantiene las sangrías más peculiares: una terrible postración poblacional causada por el consumo de drogas que afecta a un sector desconocido de población; el suministro de miles de millones de dólares a un estado-sanguijuela; Israel, que no sólo recibe tal ayuda, que no necesita, sino que se permite a su vez invertir otros miles de millones de dólares en “facilitar” o “aceitar” la labor legislativa de EE.UU. Algo que no se hace desprendidamente, puesto que así Israel /AIPAC obtiene los apoyos y  las legislaciones que son de su interés.
Delcy Rodríguez señaló algo significativo en su primera alocución pública tras el secuestro de Maduro y su pareja: la mano del MOSSAD, es decir de Israel, está detrás del operativo que le arrancó a Venezuela su presidente en ejercicio.[2]
Prosigue el genocidio en marcha en la Franja de Gaza, e in crescendo en Cisjordania y otros territorios palestinos, pese al ensordecedor silencio mediático; continúa con muertos diarios (sólo que bajando el promedio, dejó de ser “noticia”, llevándonos a pensar que ya no existe).
Si Israel decide atacar a Irán y el ataque lo lleva adelante EE.UU., ¿cuál es el poder decisivo?
Israel se ha permitido abordar reiteradamente embarcaciones en aguas internacionales (ninguna de ellas con armas, sólo con alimentos y sanitarios). Ese tipo de acción, típicamente piratesco, ha sido condenado en teoría y tolerado en la práctica por la ONU, etcétera. ¿Por qué Israel se ha permitido abordar militarmente a tantas embarcaciones, en aguas internacionales, secuestrar a sus ocupantes y anular los envíos solidarios (en espantosa necesidad entre los gazatíes)? Si nos indignamos, con razón, por los abordajes piratescos más recientes de EE.UU. sobre presuntas lanchas narcotraficantes venezolanas, matando a sus tripulantes, ¿cómo tendríamos que reaccionar frente a tantos abordajes, incluso violentos y con muerte de tripulantes de “las flotillas de la libertad”, que tantas veces han querido solidarizarse con Gaza?
¿De dónde surge tanta impunidad que prosigue en Gaza, combinada con los sueños inmobiliarios de Trump y la gerencia de un incondicional del mundo enriquecido, Tony Blair, aquel británico encargado de legitimar el ataque genocida de EE.UU. a Irak por orden de Israel?
Pero toda esta ofensiva made in USA tiene sus bemoles. Vale rescatar una observación que el analista Ron Unz hizo en su excelente nota; “Perforando la burbuja propagandística de la USSA y sus vasallos de la EUSSR”:[3] Unz alude al gozo que deben haber sentido Leonid Brezhnev y los suyos cuando los soviéticos dan un golpe de mano en Afganistán en 1979 y asesinan sin más trámite a Hafizullah Amin, presidente comunista de Afganistán y reponen en su sitio a otro “camarada”: Babrak Karmal. Fue un “golpe limpio”, impecablemente resuelto, nos recuerda Unz. Y sin embargo, las dificultades afganas se fueron sumando, hasta obligar a los soviéticos a abandonar la empresa de intrusión (y sin pretender agorería alguna, tras la retirada de la URSS de Afganistán, muy pronto sobrevino la retirada de la URSS de todo el planeta…).
En una palabra: una toma por sorpresa, incluso violenta, no garantiza dominio alguno; EE.UU. ha llevado a cabo violentas conquistas en las últimas décadas que con los años devinieron fracasos manifiestos: Haití, Irak, Libia, por ejemplo; fracasos que “pagan” los pueblos hollados, claro.□


[1]  Como había hecho el mismo México, configurándose sobre los territorios del imperio azteca.
[2]  Todo un tema la vigencia o validez de esa presidencia, que en momento alguno llegó a presentar sus credenciales tras las elecciones, el conteo de votos y un atraso más que significativo del gobierno en proclamar los resultados electorales. De todos modos, es inaceptable alegar desconfianza, más que legítima en esos resultados, para aprisionar al presidente con un golpe de mano que ni siquiera proviene del mismo país. Los estados nacionales intervinientes ─EE.UU. e Israel─ tienen antecedentes en esas tareas de demolición de estados ajenos, dedicados a controlar y gobernar lo ajeno. Busque el lector y verá una media docena países invadidos o arrasados por los mencionados en las muy últimas décadas. Irak, Irán, Siria, Líbano, Sudán, Libia, Somalía, Afganistán, Palestina, Haití, Venezuela…
[3] “Puncturing the Propaganda-Bubble of the USSA and Its EUSSR Vassals”, Unz Review, 5 ene 2026.

Publicado en Centro / periferia, EE.UU., Globocolonización, Poder mundializado

PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA

Publicada el 05/01/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández

Keir Starmer, entrevistado por Nick Ferrari (en 2024), ha sostenido con serenidad que Israel tiene el derecho a controlar el agua y la electricidad de los ciudadanos (¿o habitantes?) de la Franja de Gaza.[1]

“Israel tiene el derecho a defenderse y Hamás es responsable del terrorismo.”

“[…] Vemos ataques a la sociedad israelí”, insiste Starmer.

Keir Starmer, con su cara de buenazo y su sosiego al hablar, constituye un modelo de la-buena- conciencia-occidental. No tenemos que referirnos a energúmenos o a temperamentales apasionados como Javier Milei o Volodimir Zelenski ─ambos con un pasado televisivo de agentes espectaculares encarnando violencias al menos simbólicas─ porque Starmer luce serenidad, sosiego, sensatez.

Solo que es tan falso como las actuaciones televisivas de Zelenski o Milei (para no ingresar al terreno de sus actividades políticas presidenciales).

Porque Starmer constituye un epítome de la conciencia europea, actual… y pasada. Una ceguera, mejor dicho, una bizquera que aterra.

Starmer se queja de los ataques a la sociedad israelí. No dice una palabra de las décadas anteriores. Situémonos históricamente. Desde los albores del s XX, hubo ataques de las organizaciones sionistas a la inerme sociedad palestina. Algunos indirectos, casi encubiertos, como con cada compra de tierras de las redes sionistas que las gestionaban para algún kibutz en formación o un agrupamiento de judíos sionistas recién llegados. Ofertas que tentaban al terrateniente cuya tierra interesaba, un ausente que vivía en Estambul o en Angora. “Negoción” que dejaba resentidos a los campesinos palestinos ahora despedidos, que habían trabajado desde “siempre” para ese efendi, devenido rentista financiero.

La cantidad de campesinos sin tierra, desalojados por la fuerza pública en Palestina a causa de las compras progresivas de tierras y los desalojos consiguientes, empezó a crecer y fue generando tensiones que desencadenaron diversos levantamientos, con muertos palestinos y sionistas en las primeras décadas del s XX, que la policía inicialmente turca, luego (desde 1918) británica, procuraba restringir, castigando a los “ilegales”, a los desocupados que invocaban una historia inmemorial de trabajo. Los nuevos dueños no los necesitaban porque los colonos sionistas recién llegados querían “trabajar la tierra” (a menudo, empezar a aprender a trabajarla).

En resumen, hace más de un siglo que la sociedad sionista ataca a la sociedad palestina.[2] Pero eso, Starmer como integrante del mundo “rico” no lo ve ni puede verlo. Ni quiere. Starmer corta de un tajo la historia. Sólo ve lo que le viene bien. Los derechos, por ejemplo, “comienzan” con la instalación sionista oficial de 1948. Pero ¿y antes? ¿No existía la justicia, la injusticia, el abuso? Para Starmer los derechos son los de los blancos europeos. Por ello, si el que sufre una afrenta, una injusticia, un abuso, un asesinato, es un negro, uno de “los de allá”, un ajeno, un native, en suma, no cuenta. Y esa afasia histórica se intensificó desde el 7 oct. 2023. ¿Cómo podían los rehenes convertirse en amos, siquiera por un momento?

“Israel tiene el derecho a defenderse.”

¿Y algún otro atacado, tiene también ese derecho? Porque indudablemente en Palestina los palestinos fueron los primeros atacados, diezmados, reprimidos, heridos, matados.

“Los [primeros] asesinatos fueron introducidos en Palestina por los sionistas [contra británicos]”.

“El primer ataque a un barco por parte de terroristas, en 1940”, fue hecho por sionistas.

El 11 dic. 1947, el primer bus atacado por terroristas sionistas, mató a 6 palestinos e hirió a una treintena a bordo.

El 5 ene 1948, el atentado terrorista contra el Hotel Semiramis mató a unas veinte personas, entre ellas al vizconde Tapia, cónsul de España.

A lo largo de 1948, los sionistas lanzaron bombas en bares y restoranes jerosolimitanos con un tendal de cientos de palestinos despedazados. Los sionistas atentaron también contra trenes, aviones y barcos.[3]

Pero eso fue en momentos en que la flamante ONU se prestaba a reconocer el engendro sionista como un “estado judío”; los s¡onistas ya no se conforman estando al lado de los palestinos; en 1948 quieren más. A partir de 1967, los abusos de los sionistas sobre la población palestina en general y gazatí en particular, aumentaron en proporción geométrica acorde con el creciente poder ahora israelí en el mundo entero. Cuando en 2006, los palestinos “votan mal” y en lugar de elegir a sus verdugos o a los administradores palestinos autorizados por los verdugos, votan por una red de apoyo a sus propias necesidades que visualizan en Hamás, la represión consiguiente será draconiana. Aislamiento total a la Franja de Gaza (los que votaron “peor”). Y en 2008, un ataque de castigo denominado por los mismos atacantes “Plomo fundido”, matará a palestinos, gazatíes, ahora por miles.

¿Cómo Starmer puede atreverse ─intelectualmente hablando─ a sostener que “Israel tiene el derecho a defenderse”, cuando en rigor durante un siglo ha estado, casi ininterrumpidamente, atacando, dándose el derecho a atacar?

Porque no vamos a creer que Starmer y quienes tienen similares puntos de vista, sufren de afasia, senilidad u otras alteraciones fisiológicas.

Se trata de cómo están, cómo existen, cómo─se─paran─en─el─mundo.

Provienen del mundo de caballeros, europeos, de raza blanca. Que amplían su universo.[4]

Starmer deshistoriza la cuestión. Mediante la cuidadosa extirpación de los comportamientos históricos, increíblemente agresivos, en este caso de la colectividad judeosionista en Palestina.

La agresividad y posesividad sobre la FdG es curiosamente más llamativa que la apropiación dogmática e imperial de Israel sobre Jerusalén o Cisjordania. Porque en tales territorios hubo, sí, población judía hace miles de años. Lo cual explica, aunque no justifique, cierto irredentismo que el sionismo ha blandido para su política de desalojos. En tiempos bíblicos, Palestina, y particularmente Gaza, era tierra de filisteos. Los sionistas ocupan Gaza en 1967, hace apenas medio siglo.

Pero este proceso de deshistorización dista de ser neutro o pasivo. Como bien explica otro conocedor de los afanes sionistas por apoderarse de-todo-lo-palestino, Jonathan Cook,[5] la estrategia sionista es ir ampliando los derechos señoriales del judeosionismo, mediante una política represiva que ahogue toda versión disímil.

Con el gobierno de Starmer tenemos un nuevo corpus legal británico que pone fuera de la ley a cualquier organización política que el gobierno decida (por sí y ante sí) que sea considerada terrorista. Cook da un ejemplo aleccionador: miles de británicos, “en su mayoría de edad avanzada” han manifestado con carteles: “Me opongo al genocidio. Apoyo la Acción Palestina.” Acción Palestina, fundada en 2020 en Inglaterra, es una red de gente que se opone a que su gobierno colabore con un estado como el israelí, dedicado a quitar de en medio a como sea a población que habita (desde tiempo inmemorial) el territorio que el sionismo decidiera apropiarse para reconstruir, o más bien ─históricamente hablando─ reinventar un estado judío. Acción Palestina ha condenado enfáticamente la alianza, tolerancia o complicidad entre el gobierno británico y empresas de seguridad israelí como Elbit Systems.[6] Conociendo para qué sirven esas empresas de seguridad israelí, por ejemplo, para matar seres humanos mediante controles remotos o dispositivos electrónicos, se comprende la resistencia. Vale la pena aclarar que a Acción Palestina no se le conocen acciones contra personas, empleadas de Elbit Systems, por ejemplo, puesto que su acción de repulsa va dirigida a la empresa y a los apoyos que recibe del gobierno inglés. Pero desde mediados de 2025 el gobierno Starmer ha resuelto que esa crítica, se convierta en terrorismo. ¿Cómo calificará Starmer el uso de explosivos que mate masivamente a, por ejemplo, a diez o quince humanos (gazatíes, adultos y niños), que el azar haya puesto cerca del presunto militante de Hamás que el ejército israelí “neutraliza” con un explosivo teledirigido? ¿O que termine pulverizando hasta un centenar de gazatíes que el azar pueda poner cerca del “blanco” que los militares israelíes quieran eliminar, y que por su “importancia” permite a “los mandos” ejecutar población totalmente ajena o inocente (¡pero sólo hasta cien humanos!)?

¡Hay que apreciar la idea de límites de los mandos israelíes, consustancial con la de tantos rasgos característicos de la Torá![7]

En respuesta, integrantes de Acción Palestina han desplegado una huelga de hambre que ya sobrepasa los dos meses (que se considera plazo ya francamente entrado en zona de muerte del huelguista). Varios integrantes de Acción Palestina, no aceptan como buena la idea de ser encarcelados durante 14 años por sus críticas y acciones no violentas.

Es la mayor huelga de hambre del último medio siglo y sin embargo, ha sido totalmente obviada desde los medios de incomunicación de masas, ignorada por el gobierno británico. Starmer puede seguir durmiendo con tranquilidad.

Es cada vez más preocupante el estado de salud de los huelguistas. Esperemos que el gobierno británico actual no llegue a la crueldad con que Margaret Thatcher trató a los presos prisioneros del IRA irlandés, que reclamaban el estatuto de “presos políticos” y no el de delincuentes que se les atribuía. Varios luchadores irlandeses por la independencia lo tuvieron que pagar con sus vidas.□


[1]  https://www.youtube.com/watch?v=C8_sht6p_SQ

[2]  No es nada original: es lo que siempre han hecho los colonizadores/conquistadores sobre los colonizados/conquistados.

[3]  El historiador palestino Mazin Qumsiyeh repasa lo que acabamos de glosar. Compartir la tierra de Canaán, edición en castellano, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2007.

[4]  Un proceso que afecta a europeos y, ocasionalmente a quienes se “europeízan”; población que accede al universo europeo por alguna “puerta grande”; no como la inmensa mayoría de “laburantes del tercer mundo” que viven en los arrabales de las ciudades europeas integrando una suerte de proletariado transnacional y multirracial. La “europeización” se procesa, por ejemplo, haciéndose pareja de un europeo, cursando en universidades europeas, integrándose en consorcios transnacionales de “primer nivel”.  Más allá del logro material, la europeización implica una suerte de “lavado de cerebro” puesto que el sujeto implicado deberá borrar su propia identidad como excluido, como ciudadano de segunda… o de tercera. Por eso, es tan patente la actitud de parvenu de tantos de estos “recién llegados” (conozco penosos ejemplos personales).

[5] Véase “Cómo informar hechos puede llevarte a 14 años de cárcel por terrorismo”,  https://www.unz.com/jcook/how-reporting-facts-can-now-land-you-in-jail-for-14-years-as-a-terrorist, Unz Review, 22 dic. 2025.

[6]  Es una empresa con mucha presencia en el Río de la Plata. Porque se le atribuye fuertes contactos con Elzstajn, Eduardo, padrino de Javier Milei, considerado el hombre más rico de la Argentina, con fuertes inversiones inmobiliarias, financieras, ideológicas, tecnológicas y agroindustriales. Preside IRSA, Banco Hipotecario, y empresas como Cresud y BrasilAgro. En Uruguay, Elbit Systems dispone de un contrato con las autoridades municipales de Maldonado a causa de la intervención de CIPEMU (Comité Israelita Punta del Este, Maldonado, Uruguay), un lobby local que patrocina el proyecto de “Ciudades inteligentes” (con altísima cobertura de vigilancia). Llamativa la vigilancia elevada a primera necesidad.

[7]  Los “daños colaterales” están tabulados: hasta 15 muertes para asesinar a un militante auxiliar o de bajo nivel y hasta cien muertes si el operativo invoca la supresión de un “pez gordo” de las organizaciones armadas clandestinas.

Publicado en Destrozando el sentido común, Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder mundializado, Política

¿De dónde proviene la buena conciencia de quienes torturan, vejan y matan?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

LUIS E. SABINI FERNÁNDEZ

19 DICIEMBRE 2025

OBSERVACIONES SOBRE ESTALINISMO Y SIONISMO

La repugnante impunidad moral y política que se encarna en el sionismo y en los sionistas me ha hecho recordar otra actitud del mismo orden; la de los estalinistas ante la monstruosidad soviética y los “crímenes de Stalin”.

Es un proceso de total bloqueo mental, de inocencia deliberada y contumaz ante hechos ante los que uno tendría que reaccionar ¡y de qué modo!

Tuve un tío estalinista. De pura cepa. Cuando el vigésimo congreso del PCUS, durante meses negó “las noticias de la prensa burguesa”. Cuando finalmente, se descorrió no sé qué velos en su magín, estuvo borracho, casi sin solución de continuidad, durante un año. Nunca se desmoronó por la escalera yendo a su vivienda en un segundo piso, porque su pareja lo esperó siempre, pacientemente, a la entrada del edificio. Su prédica a un sobrino adolescente e interesado en cuestiones sociales y políticas terminó por llevar al sobrino, a llevarme, a un anarquismo irreductible a las miserias políticas (y necesariamente morales o psíquicas) que mi tío contaba con tanto orgullo.

Era de quienes estaban esperando el golpe falangista o fascista desde tiempo atrás y que, por lo tanto, el 17 o el 18 de julio, 1936, se puso su “mejor chaqueta dominguera”, como me decía risueño, y enfiló a la Casa del Partido para iniciar la resistencia, el contragolpe.

No fue todo como esperaba porque había pensado, como rezaba la propaganda, en ‘salir a defender la República’ y en la sede, lo que le ofrecieron, además de un arma, fue salir a nombre del PC. A sus 18 años ─pura inocencia y desprendimiento─, le pareció no adecuado, estrecho, y “el Partido” lo encarceló dentro de su propia sede, junto a dos adolescentes más, con la misma actitud (tardó poco esa rebeldía: a los diez días salió a “defender la República” con el emblema del PC, impaciente porque quedaba fuera de los inminentes vítores… (que jamás de produjeron).

Este hombre, pura fe, tenía libros. Un puñado. Recuerdo uno, en el que un autor norteamericano explicaba puntualmente cómo León Trotski, un sátiro, viejo y desmedido, había procurado seducir (o seducido, o violado) a una de sus secretarias y el novio, ofendido, había terminado matándolo. Cero política; mucha pasión. Tenía otros ejemplares de otros comunistas estadounidenses. Tan rigurosos en su futurismo como el de los escarceos sexuales que recuerdo.

Mi impresión entonces, todavía adolescente, es que la gente puede “armar” una defensa cerrada con sus convicciones al margen de toda verosimilitud. Y conservar una magnífica “buena conciencia.”

Han pasado muchos años y un viejo amigo de los veinte, argentino de origen, a quien tanto apreciaba por su ponderación de juicio, optó por la guerrilla tupamara, por lo cual debió cumplir 13 años de penitenciería, de los cuales sobrevivió, su ponderación perdida o mejor dicho intercambiada con una certeza doctoral fruto de esos 13 años de estudios sistemáticos o mejor dicho de machaconeo ideológico, tal vez mecanismo inconsciente de defensa para no ser triturado en tan largo ínterin.

Mi amigo salió finalmente de la cárcel. Yo seguía exiliado. Me contó entonces que su hermana, menor, ─que en lugar de hacerse tupamara había optado por hacerse comunista, y que evitado la cárcel─ también estaba exiliada o autoexiliada, en París, con su pareja. Que resultó ser un rentado de aparato del PCU. Me pidió que la visitara.

Fui a su bohardilla parisina. Y vi al rentado. Y aproveché ─le dije─ para hacerle una pregunta, que me quemaba: ¿cómo barajaba él, como ser humano, su relación con el PC, con el comunismo (todavía sacralizadamente soviético), la existencia de “los campos”, de los millones de internados, que seguramente ahora no eran tantos, pero que todos los samizdat llevaban a pensar que seguían existiendo; con el trabajo esclavo, en suma, con la prisión por discrepancias….

El tipo escucha y me dice, como disculpándose: ─Sabés que de esto no sé nada… Y le pregunto: ¿cómo podés cobrar de un aparato así, y no sabés nada? El tipo concede en silencio, desarmado.

Le digo: ─bueh, en tal situación, no tenemos nada más que hablar. Me levanté y me fui.

Pero volvamos a la pureza psíquica, la limpieza de conciencia. Como a mi tío, nada afectaba al joven exiliado rentado. Tenía una excelente buena conciencia. Virginal en el rubro de la represión de “su” orden.

En algún momento, con la crisis progresiva del comunismo, puede que algunos reaccionen. Pero en Chile, una de los dos protagonistas de las elecciones nacionales, 2025, era una comunista hecha y derecha. Así que sigue con derechos psíquicos, no sólo políticos.

Claro que todas las monstruosidades del comunismo se van alejando en el tiempo. Salvo excepciones, cada vez más contadas, ya no llegaron ni a Gorbachov. Para la candidata chilena, Jeanette Jara, todo ese universo está muy lejos en el espacio y en el tiempo.

Volvamos ahora al sionismo. La pregunta es cómo los sionistas, los judíos proisraelíes en general, pueden seguir teniendo “buena conciencia” mientras el Estado de Israel ha torsionado tanto la vida de los palestinos, hollados, desalojados, aislados, golpeados, reprimidos, despojados, hambreados, torturados, vejados, burlados, abusados, asesinados, hasta límites pocas veces vistos.

Lo han hecho desde los primeros tiempos sionistas, con el llamado Nuevo Yishuv, a principios del s xx, pero eso ha recrudecido en la Franja de Gaza (FdG) a partir de 2006, cuando elecciones limpias con veedores internacionales de confianza le dieron la victoria a Hamás, tanto en Gaza como en Cisjordania (aunque con menos margen en Cisjordania). Israel encarceló a los candidatos triunfantes de Hamás que pudo y en Cisjordania y Jerusalén, la ANP retuvo “el mando”, simbólico, porque el poder real era y es el israelí. Pero pese a la represión, Hamás retuvo el gobierno en la FdG. Desde entonces, la FdG quedó totalmente aislada, por aire, mar y tierra y sometida a la más variada represión, impidiendo cultivos, quebrando todos los servicios, de agua, cloacales, cibernéticos.

Así, la represión, el despojo y la tortura, los asesinatos colectivos, eran visibles y preocupantes antes del 7 oct. 2023 ─como por ejemplo cuando las invasiones con artillería pesada a las ciudades y pueblos de Gaza (2006, 2008, 2012, 2014)─, tras el copamiento palestino al cuartel regional israelí sobre la FdG, inevitablemente violento, y el operativo de toma de rehenes, [1] la reacción israelí se hizo irrefrenable, sin límites. Derribando viviendas por miles, permitiéndose aniquilar la vida de 15 inocentes o ajenos al objetivo, si el objetivo, un humano, era poco relevante y permitiéndose matar hasta cien de quienes estaban “en el camino” si el objetivo era aniquilar un militante considerado importante de la guerrilla palestina; es decir, una represión genocida.

Se reafirmó la vieja política de Ariel Sharon de hacerles “invivible” la vida a los palestinos. Sin agua, sin energía, sin cloacas, sin alimentos, sin abrigo, sin medicamentos. Aunque escamoteando las cifras de “bajas” (tras muchos meses de ese machaconeo convirtiendo cada ciudad o pueblo gazatí en pilas de escombros, los muertos siguieron proclamados en decenas de miles, cuando estimaciones no oficiales empezaron a ponderar los muertos en centenares de miles).

Si desde Israel se ignora el daño inmenso causado a la población gazatí (y a la palestina en general, porque la represión jamás ha cedido en Cisjordania o en Jerusalén Oriental), a su vez se ha informado de las acciones palestinas de manera falaz. Brutalmente, mintiendo. Los bebés decapitados del presidente Biden, las mujeres desventradas, los niños Bibas asesinados por palestinos, que resultaron matados en bombardeos israelíes, porque estaban entre los rehenes israelíes tomados el 7 oct. 2023 (el padre y esposo de la madre y los dos pequeños así matados, había sido canjeado en enero de este año).

Afortunadamente, como pasa tantas veces, judíos con dignidad y amor a la verdad han desmontado algunos de los mitos fabricados desde Israel, como es el caso con el mismo 7 de octubre y sus narrativas israelíes. Max Blumenthal presentó el documental Atrocity Inc.[2]  Allí nos dice el realizador que “esas narrativas falsas sirven con un propósito estratégico del personal israelí; deshumanizar a los palestinos retratándolos como animales humanos, según las palabras de Yoav Gallant”, entonces el ministro de Defensa, mejor dicho de Guerra, o de Muerte de Israel.

¿Cuál es la coraza psíquica que blanden sionistas para no reconocer sus propis atrocidades?

Visualizo dos facetas o aspectos de esta ceguera psíquica y moral. Una primera, del mismo orden que vimos entre estalinistas durante décadas, convencidos militantes de la causa-del-pueblo, que negaban los campos de concentración, denunciados por Alexandre Solzhenitsin, por ejemplo.[3]  Esa suerte de impunidad o protectorado psíquico para no ver la realidad, escamotearla (deben ser todos traidores), se ampara, empero, en cierta universalidad, al menos teórica. Se los llevaba presos, se los mataba porque violaban conductas que, teóricamente, compartíamos.

Pero el sionismo tiene otro aditamento, que se escurre de toda universalidad.

Tuvo que ser un judío lúcido y honesto para con la humanidad ─Israel Shahak─[4], quien ha afrontado la carencia de universalidad del Talmud y de la Biblia judía.

Shahak bucea en textos en hebreo que en general no están al alcance de la población no judía (y probablemente tampoco al alcance de muchos judíos) y deslinda desde el vamos las raíces de esas creencias judías. Mucho más talmúdicas que bíblicas, nos explica.

Según las cuales, la sangre judía es incomparable con la sangre (humana) no judía. Y la excepcionalidad judía confiere un sitial único a los judíos en la especie humana. Con lo cual, nos advierten Shahak y Mezvinski “la derecha entera israelí está unida en su resentimiento a la idea de normalidad”.

Nuestros autores revelan la unión entre religiosos judíos supertradicionalistas, atados al pasado y el sionismo militante, porque los religiosos “proveen la larga historia de la relación especial entre dios y el pueblo elegido.” Con sorna, un analista de religiones, Laurent Guyénot, ha titulado uno de sus trabajos: “Tenemos el mismo dios, pero él nos ha elegido a nosotros”.

Shahak y Mezvinski citan a Menahem Friedman, un investigador judío reconocido por su estudio sobre los haredim (judíos intensamente religiosos): “El mundo haredi es judeocéntrico. La esencia del pensamiento haredí es la noción de que un abismo separa a los judíos de los gentiles.[…] Asumen que no judíos y judíos son polos separados.

Esta zanja infranqueable perdura dentro de las organizaciones israelíes como la Kneset. ‘Ningún haredí recibirá directivas rabínicas de otros partidos también haredim’, nos explican Shahak y Mezvinski. Las organizaciones haredim se rigen por pautas ajenas al universo democrático, abierto, público.  La misma ajenidad nos rige hasta en las organizaciones que se presentan como democráticas, abiertas, públicas. Pero los haredim van un paso más: sus “deliberaciones son mantenidas en secreto, sus decisiones no están sujetas a ninguna apelación desde que son consideradas como de inspiración divina […] Si muere un miembro del Consejo, su sucesor es designado por los miembros remanentes.” Una verdadera olig-arquía en su sentido etimológico, y de derecho divino.

Sostiene el rabino Yosep:“Yerusalén, por ejemplo, es asiento de varias iglesias, mezquitas y sinagogas. Y el Estado de Israel se ha comprometido a preservar esos otros cultos en ‘la ciudad de las tres religiones [monoteístas]’. Pero: “nuestra ley [religiosa] nos ordena destruir toda la idolatría y a sus servidores hasta que la desarraiguemos de todos los sitios de nuestra tierra y de todas las áreas que seamos capaces de conquistar.” [5]

Otro rasgo preocupante para los alcances democráticos es la pretensión haredi: “El derecho de nuestro público a no saber ciertas cosas.” Este último “derecho” le viene como el guante a la mano a mucha gente que no quiere saber de actos represivos brutales ejercidos por el Mossad y su gente, o por “el ejército más moral del mundo” según propia definición), actos, asesinatos, diagramados para ser resueltos desde instancias de alta tecnoloqía, obviando la mano humana.

Tengo, mejor dicho, tuve un amigo, entrañable, que en los ’60 hizo su aliá a Israel. Como judío laico y prácticamente ateo hizo su aliá junto a su pareja criolla. goi. Y era tanto su desapego al experimento israelí que el primogénito se negó a hacer el servicio militar y quedó marcado para siempre como un minusválido, no intelectual o físico, sino un fuera-de-la-colmena (hijos siguientes ya no serían de los dos sino, también, de la sociedad israelí).

Cuando empezaban las “diferencias”, entre mi amigo y yo; dirigentes de su kibutz, de Hashomer Hatzair, “la izquierda” israelí, de visita al Uruguay, proponían la solución militar ante la crisis de los ’60, y empecé a ver el trato ”policial” a los palestinos, mi amigo sostenía serenamente: ─No, represión, tortura no hay, porque en Israel eso no se permite, no se tolera.

Mi amigo, antiestalinista, socialista judío, estimaba a su jefe de gobierno, David Ben Gurión como un ser más allá del bien y del mal. No sabía yo entonces que Ben Gurión revistó en la Unión Soviética en 1924, momento en que ya se estaba consolidando un comunismo bajo el terror.

Junto a ese Ben Gurión de los ’20, veamos el de los ’60 que nos recuerda el citado Guyénot: “Creo en nuestra superioridad moral e intelectual, en nuestra capacidad de servir como modelo para la redención de la raza humana”.[36] En una declaración publicada en la revista Look el 16 de enero de 1962, predijo para los próximos 25 años:  Todos los ejércitos serán abolidos y no habrá más guerras. En Jerusalén, las Naciones Unidas (unas verdaderas Naciones Unidas) construirán un Santuario de los Profetas para servir a la unión federada de todos los continentes; este será la sede de la Corte Suprema de la Humanidad, para resolver todas las controversias entre los continentes federados, como profetizó Isaías.”[6]

Estamos hablando del namberuán del sionsimo israelí. Su arrogancia, su petulancia intelectual, su supremacismo, son apenas superados por sus errores garrafales acerca de lo futuro.

Todo fue cada vez peor. ¿Lograría mi examigo preservar su buena conciencia?

Retomando características de ideologías tan tóxicas como el estalinismo pese a su genealogía socialista, y el sionismo; un salvacionismo empeñado en instrumentar nociones de absoluto, ambas otorgan ─como en general toda ideología manumisora─, una coartada fuerte para preservar buena conciencia.

Pero la apelación a una ideología que ni siquiera blande el motivo-excusa de su condición universal, como en el socialismo, nos resulta todavía más penosa, porque el sionismo habilita el racismo, al separar a humanos en dos humanidades; una “del libro”, “de dios”… y la otra.[7] □


[1] Que únicamente se puede explicar por la política sistemática y de larga data, de toma de rehenes que despliega Israel en los territorios palestinos.

[2]      https://institute.aljazeera.net/en/ajr/article/2876.

[3]     No fue el único: Valentín González, “El Campesino”, comunista español que llegó a la URSS como refugiado y terminó huyendo de la URSS a campo traviesa, para luego denunciar la pesadilla del socialismo ruso. Hubo varios que desde visitas a la URSS con desenlace inesperado, o pasando por cárceles y “campos de reeducación” también denunciaron la sórdida, patética realidad: entre otros André Gide, Panait Istrati, Anton Ciliga, Bruno Ricci,  Jan Vaclav Majaiski, Viktor Kravchenko, Vicente Monclús Guallar, Fernando de los Ríos, Ángel Pestaña, Ida Mett, Margarete  Buber-Neuman, quien acumuló en su vida unos cuatro-cinco años en cárceles soviéticas y fue transferida en 1940 a cárceles de la Alemania nazi, donde siguió incomunicada por otros cuatro-cinco años y vio morir exhausta a Milena Jesenská, novia de Franz Kafka y presa por su actividad antinazi, una semana antes de la clausura de esa cárcel, en Ravensbruk.

[4]  Israel Shahak y Norton Mezvinski, El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Bs. As., 2015.

[5]  Ob. cit., p. 78.

[6]  https://www.unz.com/article/zionism-crypto-judaism-and-the-biblical-hoax/.

[7]  “La otra”, como explican Shahak y Mezvinski, ni siquiera es considerada humana.

Publicado en Conocimiento, Palestinos / israelíes, Para salir del repollo, Poder mundializado, Política, Sociedad e ideología

¿Por qué ahora un segundo WTC en nuestro país?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

3 DICIEMBRE 2025

por LUIS E. SABINI FERNÁNDEZ

Ser otro es cosa triste.

Recuerdo a Alfredo Zitarrosa, no al excelente cantor y compositor sino al periodista de tiempo antes, que entrevistó a un sosías de Luis Sandrini, que lo interpretaba en las puertas de los cines de 18 de Julio, donde se exhibían las exitosas películas del cómico argentino.

Y recuerdo la desazón, el desconsuelo del periodista entrevistador, preguntándose por el sentido de prolongarse en otro, de alcanzar cierta fama siendo otro.

No satisfecho con el mini WTC que algunos emprendedores han llevado a cabo tiempo atrás en el Buceo, tenemos ahora a otros emprendedores, o a los mismos, que buscan identificar e identificarse, una vez más, con el conjunto edilicio siniestrado en Nueva York en 2001, erigiendo una réplica, un otro WTC, en Punta del Este, que aun internacionalizado como ningún otro poblado uruguayo u oriental, sigue siendo territorio de la República O. del Uruguay.

Si el imitacionismo, como reflexionaba Zitarrosa, es penoso, su reiteración nos hunde un poco más, culturalmente hablando en la vocación de sosías.

La apuesta es mala por donde se la mire.

Porque revela la satelización mental de nuestro país, al menos de nuestros empresarios, si los del proyecto son uruguayos, y si no, de nuestros políticos si los del proyecto son ajenos.

En rigor, el personal político siempre resulta ser lo que explicamos; sosías, satélites orgullosos de su dependencia. La aspiración a que tengamos en nuestras ciudades, en nuestras costas, algo que caracterizaba a lo que es un modelo nuestro.

Ese cometido tiene facetas. Desde la muy bruta, física, de cómo podemos imitar, con nuestras dimensiones, un hecho, un acontecimiento que caracterice a un estado nación (que no es tal, porque, con rigor sociológico, es un imperio, o mejor dicho forma parte de un imperio) de dimensiones incomparables.

Otra, aun más directa, que merece consideración, es el hecho al que nos referimos. Y el significado, oscuro por demás, de lo acontecido el 11 setiembre de 2001 en Nueva York, su WTC (que apenas fue un eslabón de un acontecimiento cuyas raíces ignoramos, no sólo en Uruguay sino en el mundo entero), que también afectó al Pentágono, en la capital (y siempre se ha hablado de un tercer eslabón en esa misteriosa cadena de atentados de violencia mayúscula; un avión derribado ─¿autoderribado?─, el vuelo 93 de United Airlines, que se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania). La[L1] s vidas humanas que se perdieron en esa macabra serie de atentados ese día excedió largamente a los tres mil muertos. Y aunque se verificó de inmediato la presencia de árabes entre sus ejecutores, debido, por ejemplo, al hecho milagroso de haber descubierto entre las cenizas de las torres fundidas y retorcidas un pasaporte… árabe… intacto (de un tal Atta, quien se supone condujo uno de los aviones), lo cierto es que nunca se pudo despejar la autoría; baste saber que tras lo acontecido en Nueva York, la policía local llegó a detener en averiguación y bajo sospecha a un número alto de árabes, y a una cantidad aun mayor de judíos israelíes, entre ellos a cinco fugazmente famosos, bautizados como “los cinco jóvenes danzantes”, detenidos por la policía al ser denunciados por vecinos indignados o molestos que no entendían como podían estar estos jóvenes presenciando los derrumbes, el polvo, la caída de cuerpos al vacío, los incendios, y festejar. Los detenidos alegaron que habían venido a ver lo que pasaba y nadie en la policía parece haber inquirido acerca de sus facultades adivinatorias. Y se sabe que al cabo de un mes, todos ellos viajaron de regreso a Israel, ante la demanda de repatriación del gobierno israelí.

Más allá de lo incierto de la historia oficial del 11 set. 2001, lo indudable es que no sabemos qué pasó. Por eso, tampoco sabemos qué ofrendamos, qué reconocemos, cuando rememoramos el WTC con una réplica. Y si ahora andamos ya por la segunda réplica, ¿qué papel expresamos? Para llevar a cabo este último emprendimiento nos cuentan sin reparos sus emprendedores que para expandir el proyecto original lo harán “superando regulaciones locales.”[1] Una vez más, poner las disposiciones de un plan urbano, regulador, al servicio del interés inmobiliario. Sabemos de qué se habla.

El acto terrorista por excelencia del 11 setiembre 2001 nos puso bajo la guerra perpetua que aún hoy rige nuestros azarosos destinos, los de la humanidad. Por eso, dista mucho de ser “apolítico” o neutral y por el contrario nos embreta en la geopolítica que se atribuye a EE.UU.  Cumplimos así el triste papel del seguidismo. 

Que el segundo emprendimiento de WTC, puntaesteño, cuente con auspicio de la presidencia del país, nos revela una vez más, el grado de continuidad inalterada de los gobiernos posdictadura; tanto los de la coalición tricolor o multicolor como los de la coalición blanquicolorada siguen los dictados del capital transnacional, no importa lo que se hiera dentro nuestro; la costa, la pesca, la salud ambiental, el suelo, las dunas, la actividad artesanal.

¿Qué papel desempeñaríamos si Uruguay tuviera, digamos, media docena o quince WTC en nuestra geografía? Ya tenemos dos, por algo se empieza. Pensemos por un momento que esta fiebre “solidaria” con el desastre neoyorquino se nos reprodujera en Dolores, en Las Piedras, en Young, Minas de Corrales, Fraile Muerto, Santa Clara de Olimar, Palmitas, Edén, Atlántida, Yaguarón, amén de la ya existente en el Buceo montevideano y ahora en Punta del Este?

¿Qué significaría tanto seguidismo, tanto empecinamiento en ser otro?

Apenas ser hazmerreír.□


[1]  https://correopuntadeleste.com/world-trade-center-punta-del-este-se-inaugura-en-los-proximos-dias-con-la-presencia-del-presidente-de-la-republica/, 1 dic. 2025.


 

Publicado en Centro / periferia, EE.UU., Globocolonización, Uruguay

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