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Categoría: Palestinos / israelíes

La ANTI-DEFAMATION LEAGUE sale a construir la realidad perfecta (¿o ferpecta?)

Publicada el 08/06/2022 - 08/06/2022 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

La Antidefamation League es una asociación judeonorteamericana que, según su nombre, se dedica a frenar la difamación, pero que un renglón sí, otro también, traduce su consigna en luchar contra el antisemitismo. Aunque coinciden ambos parcialmente; se puede sostener que el antisemitismo es difamatorio de los judíos, pero de ningún modo se puede sostener que toda difamación sea antisemita.

La ADL es un vástago de B’nai B’rith,  fundada a su vez en 1843 en EE.UU. Esta denominación se traduce como Hijos de la Luz, Hijos del Pacto, Hijos de la Alianza (sin ser versado en cuestiones religiosas deducimos de tales denominaciones la noción de un arreglo con dios, Dios, Yahvé, Yhwh o Él, aspecto este último que se nos escapa por completo).

Entonces, mediados del siglo XIX, el sionismo todavía no había cuajado políticamente, pero cuando B’nai B’rith gestiona una rama que con el tiempo desarrolla un camino propio, la ADL, en 1913, ya estamos en pleno desarrollo sionista dentro de la comunidad judía.

La ADL es entonces una red íntimamente ligada a las tesis sionistas.

La ADL acaba de anunciar un instrumental electrónico que permitirá controlar la difamación  que se manifiesta en las redes-e.

Su actual presidente, Jonathan Greenblatt, explica, muy orgulloso, que la ADL cuenta desde este año con un Index electrónico que detecta odios hacia “grupos marginados” en internet.

Para Greenblatt este instrumento  es la primera plataforma-e, independiente, para evaluar contenidos antisemitas en los medios. Es la primera herramienta que usa inteligencia artificial entrenada por “expertos en antisemitismo y por voluntarios judíos”.

Con sus primeros rastreos, Greenblatt nos informa que plataformas como Twitter y Reddit han fallado en ubicar emisiones antisemitas en 3 casos sobre 4.

Es decir que las propias redes de evaluación de estas plataformas serían muy deficientes para impedir la proliferación de difamaciones y antisemitismo.

“Por primera vez usamos poderes combinados de inteligencia artificial y expertos de la propia ADL que están especializados en descubrir contenidos antisemitas en gran escala.” Descubrir difamación y antisemitismo de modo instantáneo; ya no tiene porqué permanecer semanas un contenido con esos rasgos, nos aclara Greenblatt, como pasaba hasta ahora.

Incluso, sostiene ADL,  “advertidos por nosotros”, Twitter o Reddit podían demorar semanas en levantar un contenido y en general no se levantaban todos los así tipificados; por ejemplo, “en Reddit hemos observado que hasta un 74% de los comentarios antisemitas quedaban en la red.”

“Nosotros ahora, le brindamos a Reddit y Twitter las herramientas para mejor vérselas con mensajes de odio y antisemitismo.”  ‘Para ello ADL ha desarrollado una serie de recomendaciones para plataformas electrónicos y legisladores.’

ADL declama por la transparencia y por una política de apoyo a la investigación. Sostiene que su experiencia de todo un siglo está “dedicada a construir un mundo sin odio”.

Mediante un perfeccionamiento del lenguaje, de los mensajes.

En lugar del amén que reclama esta declaración final, me permito algunas observaciones.

1) el conflicto palestino-israelí lleva holgadamente más de un siglo.

Y ante las exhortaciones públicas y políticas de ADL, me pregunto: ¿qué falló en Palestina/Israel?

¿Luchar contra el odio, pero alimentar el desprecio?

El odio es lo que brota del débil, del resentido, del discriminado, del explotado, del exprimido. El desprecio es producido por quien se siente superior; el racista, el privilegiado…

¿Qué es lo que existe en Palestina/Israel a la luz de la enorme violencia allí presente? Entiendo que existe odio y desprecio.

El expremier israelí Naftalí Bennett tranquiliza a adolescentes que inician el servicio militar y que van a ejercer a diario el maltrato sistemático y la discriminación sobre la población palestina en los check-points [1] diciéndoles: “He matado a muchísimos palestinos, ¿y cuál es el problema?”

En muchos de esos puestos de control se arrean palestinos por redes metálicas tubulares (del mismo tipo de las que en los circos se usan para hacer mover a leones o tigres, para que vayan de sus recintos al jaulón de exhibición). ¿Será que muchos palestinos han sido llevados a odiar?

¿Será que los sionistas llevan adelante un proyecto con enorme desprecio por quienes ubican como obstáculos a su proyecto (mandato, pretensión…. táchese lo que no corresponda), palestinos que bregan por la misma tierra?

Me permito otra observación, lateral, pero muy persistente en todo fenómeno de colonización de tierras (o terrenal, si lo que queremos expresar más bíblicamente): toda colonización desmerece al habitante de la tierra conquistada; justamente es la coartada para poder colonizarla.

Ese menoscabo se expresa en desprecio. Es lo que en general siente el colonizador ante el colonizado; la colonizada, los colonizaditos… esas vidas valen para el nuevo ocupante mucho menos que la propia.

2)  Volvamos a la pregonada por ADL supresión del odio. ¿Suprimir su expresión suprime su existencia o apenas su manifestación? ¿Qué pretende ADL? ¿un mundo sin odio o un mundo odioso pero inexpresado?

Esta segunda observación se mezcla más que peligrosamente con el par odio-desprecio que bosquejamos en 1).

3)  Y bien: a las objeciones, de tipo psicoético, que entiendo decisivas, que acabo de enumerar sucintamente, le quiero agregar un cuestionamiento más, de orden epistemológico, y claramente político.

¿Adónde nos lleva la pretensión del control absoluto de la verdad, la corrección, la información?

Mediante una sofisticada construcción algorítmica, el sr. Greenblatt y toda su cohorte de guardianes de la verdad están dispuestos a quitar de en medio todo mensaje que consideran lesivo a la imagen que el sr. Greenblatt y toda su cohorte de guardianes tiene como válida, aceptable.

Retorno de un viejo recurso, siempre inútil: tapar el cielo con un arnero. En este caso, tan enorme de dimensiones –el arnero– como para que el operario sienta que sí, lo ha cubierto todo.

Pero, ¿mejoraría la realidad o su caligrafía?

nota:

[1]  Aunque no gozan de las mieles comunicacionales y cuesta encontrar sus testimonios, hay algunas decenas de jóvenes israelíes que han rechazado el manoseo sistemático y cotidiano a la población palestina. Son decenas en miles. Pero “salir de fila” en cualquier caso, en cualquier sociedad, implica un coraje civil, un arrojo social, que generalmente no abunda.

Publicado en Conocimiento, Destrozando el sentido común, General, Medios de incomunicación de masas, Palestinos / israelíes, Poder mundializado, Teoría del conocimientoEtiquetado como Antidefamation League, EE.UU., el sionismo, Estados Unidos, Hijos de la Alianza, Hijos del Pacto, Jonathan Greenblatt

Brutalización y escamoteo; dos momentos de un único comportamiento israelí

Publicada el 23/05/2022 por raas

Periodistas palestinos baleados; sin querer queriendo…

Una vez más, un periodista trabajando en zona de violencia y guerra, en el ejercicio de su tarea, es asesinado. Una periodista, asesinada. Shireen Abj Akleh, palestina, durante violencias y escaramuzas en el viejo campamento de Yenin, con historial trágico, en el norte de la Palestina ocupada.

Por Luis E. Sabini Fernández

Soldados israelíes desalojando posiciones palestinas. Palestinos, resistiendo el desalojo de siempre. Una bala se coló debajo del casco de protección que Shireen llevaba consigo junto con el muy visible letrero de estar trabajando como prensa. El sitio estaba “cubierto” por francotiradores israelíes; tropas de élite que el ejército israelí lleva consigo para aumentar la efectividad de los disparos.

Tienen su historia. Cuando los palestinos, resistiendo el desalojo permanente, iniciaron en 2018 sus “Marchas por la tierra”, pacíficas, sin armas, ni piedras siquiera, el ejército israelí se valió de tales tiradores para hacer mayor impacto.

La consigna militar entonces, fue disparar a las ingles. Y con precisión digna de mejor causa, los francotiradores lesionaron gravemente a una serie de manifestantes generalmente pacíficos, que eran derribados por los impactos y, dada la precariedad de la situación y la asistencia, se generó una enorme cantidad de muertos desangrados in situ.

Los mandos israelíes “perfeccionaron” la consigna. Demasiados muertos. Demasiado a la vista. La atrocidad también necesita ser encauzada. Los francotiradores recibieron nueva consigna. A los tobillos. Los alcanzados, quedaban baldados de por vida. Rengos, Minusválidos. Como una carga para la sociedad. Pero no muertos desangrados.

Es importante advertir que estamos visualizando heridas desgarradoras como un objetivo fríamente calculado. Para medir el daño.

En el caso de Shireen, fue alcanzada detrás de la oreja, en el minúsculo espacio libre que deja el casco que protegía todo el resto de su cabeza. Pudo ser una bala perdida. Pudo ser un balazo que con precisión dirigió cualquiera (aunque casi todos van a fallar en encontrar precisamente ese estrecho ángulo de daño…). Pero hay quienes hacen de ese pequeño ángulo de penetración su especialidad profesional para cumplir con el objetivo… los francotiradores, precisamente. Eso no los inculpa directamente pero los deja muy, muy cerca….

Por eso mismo, resulta casi sospechoso que algunos periodistas israelíes se hayan apresurado a declarar que, aunque nada habían visto, se sentían inclinados a pensar que se trataba de balas palestinas, que tal vez por error, habían golpeado a Shireen y Ali-al Samudi, la asesinada y el herido en la misma escaramuza…. (hay versiones particularmente especiosas, porque lo sugieren, sin afirmar categóricamente nada… solo dejando la duda, que se trataría de balas, tiradores, palestinos… duda que favorece, obviamente, a israelíes…)

Pero si llama la atención la celeridad con que esos periodistas israelíes han atribuido las balas a irregulares palestinos, el asunto se hace francamente inaceptable y éticamente indecente si sabemos que unas dos semanas atrás asociaciones de periodistas palestinos y no palestinos habían presentado ante la Corte Penal Internacional una fuerte denuncia contra la “costumbre” israelí de usar a periodistas palestinos como blanco, “sistemáticamente”. El reclamo provino de la Federación Internacional de Periodistas y del Sindicato de Periodistas Palestinos, y la jefa de fiscales de la CPI entonces, Fatou Bensouda, reconoció que tal denuncia tenía sentido. Que había que examinar la matanza deliberada de periodistas, la intención de daño, el uso de escudos humanos, malos tratos y tortura, y matanzas intencionales. Como se ve, la lista de acusaciones recogidas por la CPI es muy, muy pesada. Y solo un estado “con licencia para matar” puede eludir las penas correspondientes.

Expertos del Consejo de Derechos Humanos de ONU enmarcaron el asesinato de Shireen y el daño a Ali-al Samudi en un itinerario histórico sobrecogedor: en lo que va del siglo XXI, se estima en más de 40 los periodistas palestinos asesinados. Y cientos, los heridos.

Cuando se conoce el modus operandi israelí, advertimos la sordidez de su política. Sin llegar a confesión plena, hay comentarios que dejan escapar la voluntad genocida del “ejército más moral del mundo”, como alguna vez se autoproclamó el ejército israelí. Un vocero de ese origen dijo, públicamente, sin afeites, que Shireen y Ali al-Samudi fueron alcanzados “desde atrás”, “cuando iban armados con cámaras, si se me permite la expresión”.

Armados con cámaras; claro que se le permite la expresión que revela el cálculo no solo antidemocrático sino genocida de ahogar en sangre toda crítica.1

Si ya tenemos, con la declaración que acabamos de transcribir, un esbozo de aceptación de haber llevado adelante el asesinato, y tenemos además la mala conciencia de periodistas israelíes que han “derramado” la hipótesis de balas palestinas para matar a periodistas palestinos (como si se tratara de una política de suicidios colectivos escalonados) tenemos las afirmaciones que, por goteo, han ido dejando caer fuentes militares israelíes, que son todavía más elocuentes.

Georg Earle las ha resumido en nota de la prensa británica, el DailyMail:2 “Las fuerzas de Defensa [sic!] de Israel han admitido que podría haber sido uno de sus soldados quien baleara a Shireen. Y el actual ministro de Defensa de Israel Benny Gantz “concedió que el disparo fatal podría haber provenido de nuestro lado”.

Acusar a los del mismo bando agredido como agresores; alegar cuidados legales que están muy lejos de ejercer. ¿Cómo pueden atreverse a ser tan abusivos, despreciando toda idea de límite y de respeto al distinto? Únicamente porque los israelíes no aceptan a los palestinos como seres humanos de igual valía (que ellos mismos).

Ésa es la coartada moral que se permiten para no respetarlos. Una actitud de permanente minusvalía de la condición palestina. Algo que se percibe permanentemente.

Al llevar el féretro de Shireen, palestina, cristiana y ciudadana de EE.UU., por las calles jerosolimitanas, sobrevino todavía otra agresión israelí: alegando que el féretro podía tener otro destino, guardias israelíes hostigaron a quienes portaban el ataúd, golpeándolos en las piernas (¿rodillas, tobillos?), con lo cual el ataùd fue zarandeado y sostenido a duras penas por sus sufridos portadores.

Toda una rúbrica de una política de poder.

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org

1 Cit. p. James Zogby, The Nation, 15 mayo, 2022.

2 https://www.dailymail.co.uk/news/article-10814501/White-House-condemns-disturbing-footage-Israeli-security-forces-beating-mourners-Jerusalem.html

Publicado en EE.UU., General, Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder, Poder mundializado, PolíticaEtiquetado como Consejo de Derechos Humanos de ONU, Franja de Gaza, matanza de palestinos, matanzas selectivas, Naciones Unidas, periodistas asesinados, poder sionista, poderío israelí

El “Acuerdo del Siglo” sigue siendo un arreglo entre pueblos señoriales

Publicada el 18/05/2022 por luissabini

Por Luis E. Sabini Fernández

LOS VALORES DOMINANTES EN EL COLONIALISMO Y LA CONQUISTA NO HAN CAMBIADO

Las representaciones mentales que expresan relaciones de poder son sumamente persistentes y logran perpetuarse aun con cambios de época. Veremos lo que está pasando con la cuestión palestina, ya muy entrado el s. XXI, para lo cual es importante abordar otros momentos, culturales y geopolíticos, que imaginamos muy distintos.

Tras la derrota del Eje en 1945 o, mejor dicho tras el entronizamiento de EE.UU. como primera potencia mundial −sin demora alguna y a diferencia con el intento “internacional” anterior; la Sociedad de Naciones−, dispuso de inmediato, “sobre caliente”, la creación de una red internacional asentada en su propio territorio; la ONU.

Entre sus muchos asuntos, como el del desarme alemán, estaba la disputa territorial palestina. EE.UU. se convierte así en juez universal. Con fingida humildad −los dueños de casa han aprendido la lección que sufriera un racismo estentóreo− designan a varias representaciones nacionales para que dictaminen el destino palestino. Todo tendrá que hacerse “democráticamente”, bajo la sacralidad del voto.

Hay allí jurisconsultos, como el guatemalteco Jorge García Granados y el uruguayo Enrique Rodríguez Fabregat, y es precisamente el guatemalteco quien encara el problema en términos jurídicos generales para dar una solución de cátedra. En su libro, Así nació Israel 1 lo fundamenta: −“[…] los árabes sostenían que Palestina fue cedida a la parte interesada: la población del país para ellos. Pero el artículo 1 del Tratado de Lausana [que redibuja fronteras de ganadores y perdedores, como Turquía y Alemania] establecía la renuncia de los turcos a todos sus derechos. No existe ninguna referencia que sugiera la cesión en favor de los habitantes, ni en parte alguna se establece que ellos son la parte interesada; ni se especifica tampoco quién es la parte interesada […] en los principios generales del derecho internacional nos hallamos con que sólo los estados soberanos pueden ser sujetos en el derecho internacional. Los individuos y los pueblos que no gozan del estatuto legal de gobierno soberano sólo pueden ser objetos del derecho internacional.”

Me permito subrayar la “fundamentación” del despojo a poblaciones. García Giménez nos ilumina sobre los principios generales del derecho. ¿De gentes? Ni soñarlo. ¿De seres humanos? Tampoco parece atendible. García Giménez atiende a los únicos sujetos de derecho que visualiza: los estados soberanos.

Habrá que hacer buenas cabriolas para que brote del asentamiento sionista en Palestina con el rechazo terminante de buena parte de la población allí asentada, un “derecho soberano” surgido, como de la nacarada concha de Venus, pero no la de la diosa de la belleza sino de la del dios de la guerra.

Pero a los herrefolk del momento les alcanza y les sobra. Había caído el nazismo, una ideología racista expresa, podríamos decir hoy, tontamente orgullosa de su racismo. Porque con 1945, la humanidad entró en un nuevo rulo conceptual e ideológico: las razas no existen, ergo el racismo pierde su razón de ser. Pero los herrefolk siguen existiendo, ¡oh paradoja! aunque no sean todos los que estaban antes de 1939 (al pueblo alemán se lo degradó por haber exigido coprotagonismo), y los pueblos señoriales siguen distribuyendo las cartas del juego mundial, solo que ahora sin ser ostensiblemente racistas.

Así fue que en 1947, el destino del territorio palestino fue decidido por los sionistas, EE.UU. y en general el mundo occidental y victorioso: en ningún caso, se tomó en cuenta la opinión de la mayoría de la población del territorio “en disputa”.

Sabemos la ristra dramática de secuelas de aquella resolución de la ONU (una resolución convertida en papel mojado de inmediato, que proponía partir el territorio en disputa en tres sectores, uno judío, otro árabe y un tercero internacionalizado como ‘asiento de las tres religiones monoteístas mayores’, resolución que jamás fue acompañada por parte alguna).

Sobrevinieron así otros setenta años de angustia, muerte, terror, ataques suicidas, bombardeos, desmantelamiento supervigilado para hacer invivible la FdG, estropeando cultivos, hospitales, mezquitas, escuelas, usinas de potabilización, puertos, barcas de pesca, vías de comunicación, aeropuertos…

A lo largo de estas décadas, nunca entrevimos solución. Apenas tratativas. Y finalmente, en funciones presidenciales, Donald Trump dispuso hacer un “Acuerdo del Siglo”, en 2020. Y en eso “estamos” desde hace ya casi dos años. Un “acuerdo final” para resolver el diferendo palestino-israelí. Un acuerdo presupone por lo menos dos partes en conflicto, ¿no? El Acuerdo del Siglo se firma, efectivamente, entre dos gobiernos, de EE.UU. e Israel. ¿Pero, ¿cómo? ¿Y lo palestino, dónde anda?

El Acuerdo del Siglo ignora total, radicalmente, a los palestinos, a su sociedad, su cultura, sus seres de carne y hueso. No les otorga ninguna significación ni validez política. Seguimos con la teoría enarbolada en su momento por el jurisconsulto Jorge García Giménez que hemos recordado inicialmente. Los palestinos son objeto de tratativas, de negociaciones de otros. Por eso, el Acuerdo del Siglo dispone de miles de millones de dólares, para desarrollar emprendimientos. En el territorio que se acuerda despojar a los palestinos.

Es muy llamativo: nos vemos inclinados a pensar que el panorama político de la segunda posguerra, hace casi 80 años, tendría que ser distinto del actual. La gran diferencia, cultural sobrevino entonces, con el aplastamiento del nazismo, y con ello, quedaba así “fuera de juego” toda política racista expresa, que campeaba en todos los colonialismos, sobre todo los de origen europeo occidental.

Que era característica. En los primerísimos años del s XX, el Káiser dispone el exterminio de la nación herero, por su resistencia a la colonización alemana (en la actual Namibia). A fines del s XIX y comienzos del s XX; el rey Leopoldo de Bélgica, convirtió al Congo en un verdadero infierno de esclavizados (se estima que los asesinados rondan los 10 millones, en muchos casos mediante el escalofriante recurso de cortarles pies y/o manos, condenándolos a una vida miserable y a una muerte lenta y atroz. También en la primera década del s XX, los colonialistas ingleses internan a sus competidores boers en Sudáfrica en campos de concentración con el resultado de decenas de miles de muertos, alto porcentaje de niños, diezmados por la falta de higiene y alimentos.

Pero en 1945, luego de que EE.UU. descargara dos bombas atómicas contra el enemigo jap, el mundo occidental descubre que el racismo nazi es inaceptable. La imponencia prusiana cede el paso ante la simpatía norteamericana. Y por extensión, todo racismo se hace inexpresable. Pero el racismo permanece incambiado. Es lo que explica el despojo generalizado y bestial de la periferia devastada; Nigeria, Honduras, Laos…

Pero eso, la resolución de la ONU sobre Palestina, 1947, sin atender los reclamos palestinos sólo puede entenderse como un reclamo de pueblos señoriales a pueblos señoriales.

Y cuando en 2020 los mismos titulares de aquel entonces, EE.UU. e Israel, convocan a un nuevo acuerdo, lo hacen otra vez ignorando a los palestinos. La pelota se sigue jugando entre herrefolk.

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org

1 Biblioteca Oriente, Bs. As, 1949, p. 76.
Publicado en Cultura dominante, EE.UU., General, Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder, Poder mundializado

¿Así enfrenta la ADL* el “antisemitismo conspiranoico”?

Publicada el 28/11/2021 - 09/12/2021 por ulises

*(Anti-Defamation League, Liga contra la Difamación, EE.UU.)

por Luis E. Sabini Fernández

En un trabajo reciente, “Antisemitic Conspiracies About 9/11 Endure 20 Years Later” (Conspiraciones antisemitas acerca del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York persisten veinte años después) la ADL sale a enfrentar lo que anuncian en el título.

¿Qué es lo que espera el lector ante tamaño título? La presentación de pruebas o al menos de argumentos mostrando la inconsistencia de tales intentos de explicación de lo acontecido en el World Trade Centrum con las dos torres.

Se trata de un trabajo extenso, más de 40 mil espacios estructurado en cuatro capítulos, con lo cual no cabe ninguna disculpa por falta de medios, de espacio o similar.

Sin embargo, salvo la observación inicial de que tales teorías “antisemitas y conspiranoicas” rechazan “la ampliamente aceptada versión de los hechos”, lo que tenemos es una larga enumeración de personajes calificados así (antisemitas y conspiranoicos) con sus respectivas puntualizaciones en denuncias a los hechos del 11 de setiembre de 2001, el derrumbe en Manhattan y así sumando.

Cabe en primer lugar, un deslinde: ‘la versión ampliamente citada de los hechos’ no es garantía de verdad ni de solvencia; al contrario, diríamos que ante cuestiones complejas e intrincadas, la versión más ampliamente citada no tiene porqué ser la más veraz; en concreto, semejante apelación no garantiza nada, al contrario.

La ADL refuta poco y nada lo que va exponiendo de los respectivos referentes “antisemitas y conspiranoicos”. Como si una afirmación de ADL fuera evidente por sí misma.

Por ejemplo, califica así a Gilad Atzmon, que  ni siquiera abona las meneadas tesis “por carecer de  conocimiento en construcciones y aviación”, según sus declaraciones; igualmente este autor declara adherir a la explicación del atentado tan criticada por ADL; ver lo acontecido como una conspiración, por, aclara Atzmon: “1) la asiduidad con que el Mossad israelí  se dedica a operaciones de falsa bandera; 2) por el principio de cui bono, que nos muestra claramente que Israel ha sido el principal beneficiario de lo acontecido y 3) que el imperio anglonorteamericano  ha estado a cargo de conflictos armadas generados por el sionismo al menos en las últimas dos décadas.”

ADL  ni siquiera intenta comentar tan jugosas como veraces consideraciones. Más aún, no visualizamos el planteo de Atzmon ni como antisemita ni como conspiranoico, sí muy atenido a la realidad.

Tomemos otro ejemplo, no ya de alguien acusado de “antisemita y conspiranoico” (que los son todos) sino de un elemento, presuntamente probatorio de la fuerte implicancia israelí con lo acontecido en Nueva York.

‘Los 5 israelíes danzantes o festejantes’. ADL tipifica como conspiranoico y antisemita cada vez que alguno de sus impugnados menciona el episodio de cinco jóvenes que se estaban fotografiando y festejando en un garaje abierto, que tenía como telón de fondo el derrumbe de una de las torres. Visualizados, con desconcierto e indignación, desde una casa vecina, fueron denunciados a la policía quien prestamente los ubicó y los detuvo.

Resultaron ser cinco jóvenes, y quien parecía tener la voz cantante, atendió el procedimiento policial y les dijo a quienes los detenían y esposaban: «Somos israelíes. No somos su problema.” Sus problemas son nuestros problemas. Los palestinos son el problema«. Era el conductor de la camioneta, Sivan Kurzberg. Los otros pasajeros eran su hermano Paul Kurzberg, Yaron Shmuel, Oded Ellner y Omer Marmari. La camioneta pertenecía a la empresa Urban Moving Systems.

Aunque hubo una orden de liberación presta, tanto la CIA como el FBI postergaron el dejarlos en libertad por un total de 71 días en que hubo ceñidos interrogatorios. Al cabo de esos días fueron todos despachados de retorno a Israel, sin cargos. En esos dos largos meses, fueron sometidos a detectores de mentiras muchas veces, aunque Sivan Kurzberg, precisamente, se negó siempre a pasar por el detector.

Opinión generalizada de quienes tuvieron contacto con el episodio fue que al menos Sivan era un agente secreto israelí.

Las oficinas de Urban M. S. fueron allanadas. Y se interrogó a su propietario, Dominik Suter. También israelí. Solo que, pocos días después no resultó posible un segundo interrogatorio pues el propietario de Urban…, 48 horas después del primer interrogatorio, abandonó el país… de regreso a Israel.

ADL no da explicación alguna por el peculiar episodio. Como tampoco la dio Urban Moving Systems.

ADL se limita a calificar el episodio como perteneciente a la fábula conspiranoica. Como si no hubiera existido.

Vemos la misma modalidad con buena parte de los calificados por ADL. Por cierto que algunos son verdaderamente racistas, antisemitas, supremacistas blancos, porque obviamente ese país, imperial, se fue constituyendo con pobladores colonialistas, genocidas, racistas, mentalidades que les permitieron primero arrebatarle la tierra a los nativoamericanos y luego expandir su poderío alterando fronteras siempre a su favor. Y muchos de esos pobladores privilegiados –núcleo duro del Partido Republicano– no vieron con buenos ojos a recién llegados que les arrebataran el control del imperio “democrático”.

Las dirigencias sionistas “diplomáticas”, melifluas, tipo Ben Gurión, evitaban mostrar el dominio creciente de las redes judeosionistas dentro de EE.UU., pero con la llegada de dirigentes sionistas de origen fascista (línea histórica Jabotinski), como Ariel Sharon o Beniamin Netanyahu, el descaro de actuar imponiendo condiciones a la administración de EE.UU. ha aumentado. Y eso ha resentido a aquella vieja dirigencia blanca estadounidense, racista, que tiene que tragar ahora la medicina del poder que ellos solían administrar.

Pero que la ADL nos muestre que David Icke, sostenga que ‘la familia Rotschild tiene en sus venas sangre de reptiles humanoides que le permiten controlar el mundo’ nos muestra únicamente un grado de primitivismo conceptual de algunos críticos de Israel. Pero eso no demuestra que todas las críticas a Israel, al sionismo, a los judíos, pertenezcan a ese género de ciencia-ficción, ni siquiera en el mismo Icke.

ADL reproduce, por ejemplo, otras argumentaciones de Icke, hasta cierto punto más descriptivas y menos ideológicas: “Las organizaciones sionistas y archisionistas constituyen una red a lo ancho de todo EE.UU. y el mundo entero dispuesta para manipular e imponer la voluntad del archisionismo y el culto a la muerte [de sectas judías que menciona; fundadas en el s. XVIII, por Sabbatian Zevi].” Llama la atención lo del “culto a la muerte” que menciona Icke, siempre truculento. Y nos choca. Pero por como  la sociedad israelí  mata a cuentagotas (y a veces  “a chorros”) población palestina que está sufriendo el despojo de sus tierras desde hace más de un siglo, me hace pensar que se necesita un subterfugio mental que “legitime” esa amplia tolerancia a la muerte de seres humanos que han tenido la mala fortuna de estar radicados (desde hace siglos o milenios) en un suelo del que una religión ha decidido adueñarse.

La atroz indiferencia con que Israel ejecuta a tiros o a fuego lento a esa población, año a año, día a día, expresa sin duda un tipo de culto a la muerte (ajena, claro).

Mucho más importante que aquellos escarceos sobre sangre de reptiles ancestrales es, volviendo a la ADL, la falta total de escarceos sobre citas al Plan Yinon, que ADL se permite. Veamos cómo citan a Cynthhia McKinney, legisladora afroambientalista norteamericana: “Sostuvo que Israel estaba detrás de los ataques, tomando como referencias documentos israelíes de línea política como «Clean Break» y el «Plan Yinon».”

No conozco “Clean Break”, pero sí por cierto el Plan Yinon, de principios de la década de los ’80, y el mismo trasunta nítidamente una política imperial israelí sobre las naciones árabes circumvecinas, y algo más: una actitud supremacista para el manejo de los conflictos que precisamente el mismo expansionismo sionista genera, y ha generado desde la primerísima hora de su asentamiento en Palestina (fines del s. XIX). La crítica de ADL a McKinney elude los argumentos que presenta la criticada. Y solo se limita a etiquetarla, de antisemita y conspiranoica.

En consecuencia, ADL parece no tener reparos al Plan Yinon. Lo cual prueba su funcionalidad con el poder sionista, no sólo establecido en Israel sino en EE.UU y en el Reino Unido (allí, el lobby sionista fue decisivo para desmoronar el liderazgo de Jeremy Corbyn, que quería desmarcarse del colonialista y racista papel cumplido por el Reino Unido a lo largo de toda la actividad sionista (y de mucho antes, ciertamente).

Veamos todavía otro (penoso) ejemplo del estilo ADL; La emprende contra GDL, Goyim Defense League (Liga de Defensa de no judíos) que sostiene  que “judíos tienen un poder ilegítimo a través del control de instituciones mayores,  como los grandes medios de comunicación masivos, la economía o el gobierno […].” La cita desbarra porque continúa acusando a judíos individualmente, pero el pasaje transcrito merece una consideración: ¿no es acaso cierto que los judíos están sobrerrepresentados en los medios masivos de comunicación, en la economía, en el gobierno? Eso resulta clarísimo en EE.UU., y no sólo en EE.UU. Y resulta una explicación sobre porqué los israelíes tienen las manos tan libres para abusar de los palestinos. Una explicación que de ningún modo es una justificación. El mundo, mediáticamente hablando, ignora el abuso cotidiano sobre Palestina y los palestinos; el calvario que es ir al trabajo, a estudiar, volver a su vivienda, siempre asediada. Y contar con que la policía, toda legal, tan “occidental”, defiende a los agresores…

Veamos como ADL la emprende contra Kevin Barrett: “El teórico antisemita de la conspiración es un colaborador asiduo  del noticiero iraní de propaganda Press TV que alberga toda una carrada de antisemitas y negadores del Holocausto […] y escribe para Veterans Today y Unz Review, Barrett invoca a menudo teorías de conspiración antisemitas acerca de una supuesta manipulación de los acontecimientos mundiales, afirmando que Occidente no comprende la duplicidad israelí a causa del extendido poder sionista clandestino.”

Está la cita, pero nos quedamos sin saber cómo ADL refuta tales afirmaciones. ¿No hay acaso un extendido poder sionista clandestino?, ¿no hay manipulación de los acontecimientos mundiales? Nos quedamos sin saber la presunta sinrazón de Barrett. ¿Creerá ADL que alcanza una bula de ellos para neutralizar y refutar lo señalado por el acusado (en este caso, Barrett)?

ADL la emprende contra el estadounidense, exsecretario de estado republicano, Paul Craig Roberts. Lo cita: “Los neoconservadores que dominaban el gobierno de Cheney y Bush identificaron el Cercano Oriente árabe como ‘el enemigo’ e invocaron ‘un nuevo Pearl Harbor’ como necesario para proveer guerras que permitan derribar 7 gobiernos en 5 años… Para obtener ese ‘nuevo Pearl Harbor’ Cheney, los neoconservadores e Israel orquestaron los ataques al WTC y al Pentágono… el 11 de setiembre fue una operación del Estado profundo. Setiembre 2020.”

ADL apenas lo transcribe. Como si la mera presentación de tales consideraciones cayeran por su propio peso. Cuando bien podría ser exactamente lo opuesto.

Leámoslo. El documento a que se refiere Roberts, “Rebuilding America’s Defenses” (setiembre 2000), un manifiesto netamente imperialista y supremacista, firmado por la craneoteca neoconservadora del gobierno de entonces, compuesta primordialmente por judíos (y algunos que no), convoca a “crear” un nuevo Pearl Harbor. Un imperialismo desfachatado.

Dicho documento revela el afán por preservar “la preponderancia” (término acuñado por George Kennan en la década de los ’50); “promover el liderazgo global de EE.UU. [american]. En consonancia promueven “las nuevas fronteras” [en la formación de EE.UU. en el territorio continental norteamericano, “la cuestión de la frontera”, siempre desplazándose, fue muy importante; imprimir en el inconsciente colectivo estadounidense una nueva frontera ahora a lo largo de todo el planeta expresa el alcance imperialista mundial ahora en juego].

Y en ese concierto de control planetario los autores de “Rebuilding…” ven carencias; los servicios de aprovisionamiento no han aumentado el mismo ritmo que los aviones de combate, por ejemplo, el adiestramiento de los marines está atrasado… “En una palabra, una Armada capaz de preservar la preeminencia marítima de EE.UU., va a requerir mucho mayores aumentos de los presupuestos de la Armada […] para preservar la preeminencia militar de EE.UU. en las décadas que vienen el Ministerio de Defensa debe moverse más agresivamente.”

Y nuestra atribulada craneoteca neoconservadora mira con preocupación que “el proceso de transformación, aunque conlleve cambios revolucionarios, probablemente lleve mucho tiempo, faltando un  evento catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbor. La política interna y la industrial tomarán el ritmo y el contenido transformador tanto como lo requieran las misiones militares.”

ADL está encandilada con sus propias luces y ha olvidado la capacidad de razonamiento y de abordaje de la realidad, o está persuadida del efecto que tiene la política de ubicar en el Index a determinadas manifestaciones intelectuales críticas o a determinadas personas (fue un sistema que empleó asiduamente la Iglesia Católica hace siglos, pero la “modernidad líquida” ha revelado su total ineficiencia).

Nos preguntamos si el poder sionista pretende gobernar “nuestras almas” con semejantes “verdades” que no necesitan demostración.

En cualquier caso, la denuncia de ADL expresa una total impotencia y pobreza intelectual. O descaro. Demasiada chutzpah.

Publicado en Destrozando el sentido común, EE.UU., Palestinos / israelíes, Poder mundializado

¿Nos ahoga el antisemitismo o la injusticia? Insisten en la victimización; celebran la matanza

Publicada el 12/08/2021 - 23/05/2022 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández –

Como si se tratara de una tragedia griega, los protagonistas de esta historia van acentuando sus rasgos, eliminando grisuras y medias tintas y ahondando la situación.

A comienzos del siglo pasado, con el conflicto ya desatado, había quienes creían en soluciones si no felices, al menos incruentas (Martin Buber) y quienes si bien no se hacían tales ilusiones, procuraban negociar o al menos apelaban a negociaciones en las que el sionismo jamás estuvo dispuesto a conciliación alguna, aunque siempre con ropajes democráticos (David Ben Gurion).

Hubo, empero, un dirigente de la plana mayor sionista, Zeev Jabotinski, que no se engañaba al respecto y por lo mismo no llamaba a engaño: de ideas fascistas, sostenía explícitamente que había que arrebatarles la tierra a los palestinos a sangre y fuego. Con la violencia que fuere necesaria. Agregaba: si yo fuera palestino, enfrentaría a los sionistas a balazos.

Pero el sionismo oficial adoptó los ropajes que campearon tras las Segunda Guerra Mundial: el fascismo quedó desacreditado, al menos de palabra, y llegó el momento de las democracias.

Para “hacer lo que había que hacer”, pero sin decirlo con el descaro fascista o jabotinskiano.

Y durante un largo siglo hemos visto el desplazamiento palestino y el asentamiento judíos, por etapas, por oleadas, pero siempre con violencia aunque a veces, se invoquen presuntas legalidades.

Si bien ya hace un siglo se sabía cuál era la parte débil y cuál la fuerte –en la huelga de la sociedad palestina con levantamiento y resistencia violenta; una intifada, 1936-1939–  los muertos palestinos fueron varios miles a manos de ingleses y judíos (y además, muy significativamente, ingleses muertos fueron unos 200 y judíos, aproximadamente el mismo número). No hubo un solo muerto entre ingleses y judíos, mostrando que estaban del mismo lado; reflejando así la articulación del poder colonial en Palestina).

Pero a medida que el Estado de Israel desarrolló sus capacidades operativas  –Israel se cuenta entre los principales fabricantes y proveedores de armas militares y policiales del mundo entero; y mantiene asesoramientos en seguridad sobre cada vez más estados del mundo– Israel reafirmó su poder fáctico, aumentó su impunidad por el uso de violencia, en tanto los palestinos, la sociedad despojada casi sin estructuras políticas propias, con escasos recursos materiales, fue disminuyendo su ya insignificante capacidad de fuego.[1]

La situación entonces, en los últimos veinte años, se ha ido agravando. Desde 2006, con la primera invasión propiamente dicha del ejército “de defensa” israelí a la Franja de Gaza.[2] Y las siguientes, cada vez peores, 2008, 2012, 2014, 2018…

Simultáneamente con este proceso de brutalización, coexiste la declarada preocupación con el aumento del antisemitismo, por ejemplo.

Como resume muy gráficamente un escritor judío, Michael Lesher, “judíos religiosos insisten en su victimización mientras celebran la matanza”. [3]

En rigor, la victimización judía no es nada nuevo, refiriéndonos a  situaciones de poder (muy distinto es el reclamo de judíos victimados, tan respetables como afros o gitanos, europeos o aborígenes también victimados).

Hace décadas, una sionista de primera línea, Golda Meir, acusaba a los jóvenes palestinos, que reaccionaban contra el arrebato de sus tierras, y les enrostraba que eran responsables de “hacerse matar por nuestros muchachos” (jóvenes sionistas perfectamente equipados y entrenados).

Los sionistas asesinaban, pero la culpa era de los asesinados.

Con tales inversiones de perspectiva (y valores) se hace difícil cualquier ecuanimidad, cualquier abordaje racional…

Pero lo señalado por Lesher y lo ilustrado por Meir, es un rasgo en permanente expansión, junto con el poder de control y fuego israelí para adueñarse de la tierra palestina, que denominan su “redención”, haciéndola sagrada otra vez.

En esa “redención” hay que entender el arrasamiento de la Franja de Gaza, una lengua de tierra poblada, como el resto de Palestina, por palestinos desde tiempo inmemorial, que recibió buena parte de los fugitivos provenientes de la Nakba de 1948, e incluso otra vez a los refugiados llegados en 1967,  ante un nuevo avance territorial israelí.

Dueño militar de la situación, Israel envió “pioneros” a ocupar la FdG, ahora sobrepoblada, a fines de los ’60. Por alguna razón, la ocupación judía no sobrepasó nunca los 5000 colonos, aunque con un despliegue material desconocido en esa tierra. Carreteras, redes de agua corriente, las mejores tierras de cultivo y para dominar panorámicamente, locomoción, suministros, que convirtió sus colonias en enclaves dentro del territorio empobrecido y diezmado de la Franja.

En 2005, el “Carnicero” Ariel Sharon decidió retirar a los colonos de la FdG para poder castigar más genéricamente a sus habitantes oriundos. Para “hacerles la vida imposible”, como aclaró. Los ocupantes sionistas, al retirarse destruyeron todas sus instalaciones para que ningún palestino gozara siquiera fugazmente de los “chiches” con que habían vivido los judíos allí, asolando a los natives. Y se esmeraron por dejar todos los escombros y desechos como “recuerdo”. A la noche, tras la evacuación la aviación israelí hizo vuelos rasantes con aviones supersónicos sobre la franja rompiendo varios tímpanos y provocando enuresis en niños.

Pero todo eso iba a ser peccata minuta al lado del infierno de artillería y  bombardeo con que se empezaron a “dedicar” a tratar la FdG. Con el significado político, psíquico, mediático, ideológico de tales procedimientos.

Un ejemplo nos lo brinda otra vez Michael Lesher recordando las “marchas de retorno; la del 13 de mayo de 2018, como la de todos los viernes, fue recibida a sangre y fuego, en tanto palestinos, sin armas, apenas procuraban arrojar globos incendiarios sobre los campos israelíes. Lesher menciona el alegato de un rabino que dice conocer (de Passaic, Nueva Jersey). Cito: “¿Condenó el implacable ataque israelí que arrasó edificios de apartamentos y exterminó familias palestinas enteras en el gueto de Gaza?“ Y a continuación transcribe lo que dice el rabino: “turbas salvajes empeñadas en matar judíos deambulan por las calles…”  Lesher aclara: “cuando escribió ese mensaje, el ataque más reciente de Israel  ya había exterminado a 113 personas dentro de Gaza, 31 de ellos niños, y había herido a 600 más.”

Y Lesher aclara: “Cuando escribió sobre ‘turbas salvajes’, no se refería a las bandas de matones judíos que, durante semanas, habían estado destruyendo cultivos y olivares por toda la Cisjordania ocupada por Israel. Tampoco mencionó los asesinatos de niños palestinos a manos de soldados israelíes. Lo que preocupó al rabino fue el número relativamente pequeño de palestinos que estaban comenzando a contraatacar.”

Como se ve, Meir tiene seguidores.

  • El ejército “de defensa” israelí encierra a niños palestinos en invierno en jaulas de acero a la intemperie. Jaulas, que usan preferentemente bajo clima de tormenta, de noche.
  • Los servicios penitenciarios israelíes ubican a presos palestinos en “perreras” cuyas dimensiones cúbicas impiden que el preso pueda erguirse o estirarse en momento alguno. Burlonamente, aclaran que es un gran ablandador.
  • Piquetes de colonos, amparados por el ejército, ingresan a las tierras de agricultores palestinos con cultivos milenarios y arrancan de cuajo sus plantíos, por ejemplo, olivares y naranjos.
  • Desde territorio israelí se organiza el vertido de efluentes tóxicos camino al mar, pasando por territorio todavía en poder de los palestinos, para emponzoñarles la tierra y sus cultivos.
  • En un clima seco, árido, con escasas lluvias, los militares israelíes derriban toda cisterna o depósito de agua de lluvia, que incluso se usaban ancestralmente en Palestina: los palestinos ahora ocupados (desde 1948) no pueden atesorar agua. Los militares destrozan esos emplazamientos a veces antiquísimos.
  • El Estado de Israel ha bombardeado con artillería aérea y terrestre ciudades como Gaza en la franja, con especial predilección sobre usinas, depuradoras, puertos, hospitales, escuelas, aeropuertos, mezquitas, carreteras, viviendas en edificios, a veces de 5 o 10 pisos, pulverizados parcial o totalmente.

Y todo ello, a lo largo de décadas por parte de un país que es presentado por las grandes potencias mundiales como una democracia.

  • A menudo, sonriendo, dirigentes israelíes han prometido volver a los habitantes de la FdG “a la edad de piedra”. Sin que a ningún progresista se le mueva un pelo.
  • Humorísticos dibujantes han estampado en remeras un tiro al blanco sobre el vientre de una mujer palestina embarazada explicando que se puede matar a dos con una sola bala. Aritmética orgullosa de lo atroz.
  • Los israelíes en general niegan estatuto humano a los palestinos. Salvo honrosas excepciones, como el citado Lesher. Y como siempre, con la mayoría que no hace las mayores brutalizaciones, pero las deja hacer.
  • Más de un millón y medio de seres humanos tratados así desde 2006… Quince años. El trato a palestinos fuera de la FdG, en Cisjordania, en Jerusalén, es similar. ¿Y la ONU, la OMS, la OMC., la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la UE y tantos otros organismos y redes de la sociedad general, no han tenido nada que decir ni que objetar, ni preguntar? Tratándose, justamente, de una democracia modelo, como es presentada y vendida en el mercado político mundial el Estado de Israel.[4]
  • Hace menos de dos años una red de derechos humanos israelí, Adalah, informó de los reglamentos que siguen los militares israelíes, que autorizan expresamente a tirar a matar a niños palestinos, incluso por la espalda. Obsérvese que estamos hablando de asesinatos llevados a cabo con premeditación y particularmente alevosía. Sobre niños.[5] Programados en frío.
  • También se puso de moda, hace pocos años, atropellar niños palestinos en la calle. Un colono descarga así no sabemos si el odio o el desprecio. La policía nunca toma nota de tales atropellos, salvo para cubrir la retirada del conductor.[6]
  • Joan Cañete Bayle, comentarista y periodista barcelonés, ha comentado: “Ultraja que un estado que acaba de demoler veinticinco mil viviendas [con lo cual se mataron no sabemos si centenares o miles de sus habitantes] esté reclamando que sean sus empresas constructoras las que se beneficien de la reconstrucción financiada por la comunidad internacional. Esto sí que es chutzpah judía.” [7]

A la luz de este comportamiento no ya del Estado de Israel sino de la sociedad israelí, judeoisraelí, ¿cómo se entienden las quejas y lamentos que proliferan en los últimos tiempos?

Aquí hago un sucinto e incompleto relevamiento, extraído de autores judíos, muy preocupados por el aumento del “antisemitismo global”.

“Vocablos como genocida, apartheid, limpieza étnica, han colocado, erróneamente, un conflicto con claras aristas nacionalistas, territoriales y hasta religiosas, como parte integral, por ejemplo, de la búsqueda global de justicia y equidad racial.” ¿Qué significa esta falsa oposición? ¿Es que se pueden hacer conquistas territoriales a sangre y fuego y a la vez propender a la justicia y la equidad racial? ¿Existe siquiera algún caso?

Si eso no tiene sentido, evitemos el macaneo.

La autora de la cita [8] entiende que los vocablos que denuncia constituyen “una concepción ideologizada” de la realidad.

¿Y el sionismo qué es? ¿No es una ideología? O pretende Siegel Vann que el comportamiento de Israel carece de tal?

¿O no será un juego de palabras de Siegel Vann para evitar hablar de la realidad, cruda, atroz, que se esconde detrás de su palabrerío?

La misma autora, en el párrafo siguiente enuncia: “Independientemente de las interpretaciones subjetivas sobre este nuevo capítulo que abarca los designios genocidas de Hamás” […].

Una vez más el recorte, la mirada tuerta, muy bien recortada: da por sentados “los designios genocidas de Hamas”, pero omite los designios genocidas de Israel y el sionismo en la región, que son mucho más antiguos y de mayor alcance que los de Hamas y con un carácter similar (nadie dice ser directamente genocida; ambas partes proclaman la expulsión, la desaparición de la escena, no necesariamente del planeta…).

“En Estados Unidos, los judíos desde hace varios años se sienten cada vez más vulnerables […] el 88% de los judíos en dicho país está convencido de que esta patología social es un problema serio.”

Si hablamos de patología damos a entender que los palestinos están enfermos (locos incurables o alguna otra variante); si miramos la realidad y escarceamos (apenas) en la historia, vemos que los palestinos no están dementes sino despojados, maltratados, discriminados, engañados, torturados, encerrados, masacrados, asesinados…  Y por eso, algunos, muy pocos (como en cualquier sociedad) reaccionan y muestran su frustración y enojo ante tanto atropello.

Así que precisemos los términos de la cuestión: no existe, al menos en el caso palestino, una patología explicando cierta reactividad contra judíos; es el atroz comportamiento israelí el que levanta reacciones (entre palestinos, porque en el plano institucional, muy pocas, por no decir ninguna).

Más adelante nuestra comentarista se pregunta y nos pregunta por “la deslegitimación de Israel, la negación del derecho judío a la autodeterminación nacional, o sea lo que se conoce como antisionismo no es antisemitismo, es falsedad de falsedades.”

Si no entendemos lo problemático de pretender el “derecho judío a la autodeterminación nacional” en el territorio de Palestina, precisamente, no vamos a entender la cuestión de la que pretendemos hablar.

Nos permitimos citar lo que entendemos sabias palabras al respecto, pronunciadas ante la comisión especial designada por la flamante ONU para atender el reclamo sionista, pronunciadas en 1947 por el abogado palestino Henri Cattan, explicando que la Declaración Balfour (1917) se contradecía con otras promesas hechas a los árabes y precisando que “la Declaración Balfour fue hecha sin el consentimiento, por no decir el conocimiento del pueblo más directamente afectado por ella; cuando consideramos que es contraria a los principios de soberanía nacional y democracia y también a los principios enunciados por la Carta de la ONU, cuando consideramos que era incompatible con promesas hechas a los árabes antes y después de ella, tenemos la seguridad de que el deber de UNSCOP [la comisión especial de la ONU por su sigla en inglés] será investigar la legalidad, validez y ética de este documento.” [9]

Nada de lo que supuso Cattan fue tenido en cuenta por la UNSCOP.

En su abordaje, Cattan  aclaró que el reclamo sionista de la tierra palestina se basa en que hace unos dos mil años, los judíos habrían tenido allí un reino: “Si este documento se tomara como base para determinar cuestiones internacionales, ocurriría una dislocación mundial de enorme magnitud.” (ibíd.) Cattan mostró el peligro de encarar semejante método de asignación de territorios. Observe el paciente lector que no estamos hablando de dos siglos atrás, que ya sería altamente problemático, sino de dos milenios atrás…

Cattan mostró enorme lucidez e independencia de criterio: aun luego de acabada la 2GM y con el devastador panorama a la vista de asesinados, internados, desplazados, de millones de seres humanos, muchos de ellos judíos, se atrevió a sostener que: “Palestina no tenía nada que ver con los desplazados judíos que andaban por Europa.” (ibíd.)

A la luz de las matanzas y expulsiones que llevó a cabo el sionismo para adueñarse de esa tierra bíblica, el veredicto de Cattan contradice radicalmente la presunta legitimación de Israel: los palestinos son el atroz testimonio de ese arrasamiento llevado a cabo por el colonialismo occidental bajo ropajes sionistas.

Nuestra funcionaria del Comité Judío de los EE.UU. no escatima falsedades: se refiere a que un “supuesto control judío de los medios de comunicación” no es sino “reflejo del antisemitismo más rancio.” Le sugeriría no mencionar la soga en la casa del ahorcado. Y si su temeraria información fuera inocente, la invito a hacer estadísticas y leer historia.

El poder constituido se vale del viejo refrán “Mejor es no meneallo”: dar por buena la historia oficial o dominante.

La naturalización de la realidad por más sórdida y violenta que resulte es tan manifiesta en escritores como Dina Siegel Vann que se ofende porque: “Cinco países latinoamericanos, incluyendo desafortunadamente México y Argentina, avalaron  –en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU– una resolución injustificada exigiendo la creación de una Comisión Internacional de Investigación en Gaza e incluso en el propio Israel.”

Dicho consejo está constituido de modo variable año a año; y su composición ronda los 50 países miembros. Y tal vez, cierto desplazamiento político de dicho consejo inquiete a Siegel Vann. En la reunión plenaria de 2019, el CDH condenó sin ambajes los abusos criminales de la seguridad israelí contra la Marcha por la Tierra, que palestinos llevaron a cabo muchos viernes, pacíficamente, sin armas. Pero pese a la condena, el remate “político” del CDH entonces fue: “Algunas de esas violaciones pueden constituir crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad y deben ser investigadas inmediatamente por Israel», borrando con el codo lo que tímidamente había dado a entender, al entregar la capacidad de juicio al cuestionado.

Pero con la persistencia de la brutalidad israelí y la total falta de respeto por la vida de palestinos, en el encuentro anual del CDH de fines de mayo 2021, el dictamen final fue más duro: ya no es Israel que se juzga a sí mismo; es Israel lo que debe ser juzgado. Allí estuvieron “los cinco países latinoamericanos” que preocupan a Siegel Vann (particularmente, Argentina y México) firmando esta resoluciòn.[10] Que está en consonancia con las investigaciones que, con pie de plomo, llevó adelante la fiscal general de la Corte Penal Internacional de Justicia de La Haya, Fatou Bensouda, que llegó a conclusiones similares (particularmente centradas en torturas). Bensouda cumplió su mandato sin avanzar, a mediados de 2021 y su presentación quedó suspendida. Tendremos que ver qué pasa con el nuevo fiscal de la CPI, el británico Karim Khan.

Siegel Vann se extraña porque el Consejo de Derechos Humanos “ignora violaciones severas de muchos de sus miembros.” Un filósofo cristiano, Lanza del Vasto, nos advirtió de una matemática elemental: que alguno de esos estados tenga en su haber violaciones sistemáticas a los derechos de su población, lo cual es seguramente certero, ¿resta, descarga, las que haya cosechado Israel? ¡De ningún modo! Los delitos no se restan ni se compensan en cuenta corriente; en todo caso, agrava el cuadro.

 

Para no prolongar este texto con ejemplos, termino sosteniendo que la táctica sionista de dar por bueno lo acontecido en 1948, les permite luego ponderar qué hacer con los reclamos palestinos desde, por ejemplo, 1967. Y quejarse porque son excesivos, inaceptables. Que fue lo acontecido, exactamente en 1948, sólo que entonces en favor de la causa sionista.

[1]   Apenas un ejemplo: de los cohetes Kassam –que nunca fueron mísiles como tanta prensa occidental los ha considerado–, las brigadas que los han empleado contra Israel (Hamas, Yihad), han visto reducida su capacidad de fuego a globos incendiarios. Los palestinos no han dispuesto en las últimas décadas casi de armas de fuego, salvo la policía de la Autoridad Nacional Palestina, que las recibe, con instrucción incluida, del propio Estado de Israel, y consiguientemente son armas que se usan contra la población palestina.

[2]   Oleadas, con muertos, siempre palestinos, a veces miles, ha habido en 1948, 1967, 1987, 2000 antes de las que recordamos en el cuerpo principal como “invasiones”.

[3]   https://israelpalestinenews.org/a-jewish-reflection-on-israels-crimes-and-israeli-hubris/

[4]  Nos referimos a las actuaciones de todos esos supraorganimos en los últimos 20 años. (En 1947, cuando un comisionado de la flamante ONU, Folke Bernadotte, hizo un informe señalando los abusos sionistas, fue asesinado.) En tiempos recientes, hubo una excepción, entendemos que malograda en sí misma. El informe del juez enviado por ONU, Richard Goldstone, tras el atroz asalto de artillería contra poblaciones civiles en sus viviendas en la Franja de Gaza, condenó la actividad del Estado de Israel y la acción armada de Hamas. La sola comparación de poderes de fuego, la lista de matados en ambos bandos habla del nivel de responsabilidad de cada parte: 1400 palestinos matados (miles de heridos) y 14 israelíes; 11 de ellos militares. El informe Goldstone, inicialmente lapidario con el comportamiento israelí, fue reescrito (luego de tiempo y presiones) y Goldstone aligeró muchísimos de los cargos contra el comportamiento israelí.

[5]   Leandro Albani, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=258021&titular=el-ej%E9rcito-israel%ED-tiene-v%EDa-libre-para-asesinar-a-ni%F1as-y-ni%F1os-palestinos-por-la-, 6 jul. 2019.

[6]   SILWANIC, Jerusalén, 15 abr. 2015.

[7]   https://decimaavenida.wordpress.com/2014/09/04/mercado-cautivo/.

[8]   Dina Siegel Vann, directora del Instituto Belfer del American Jewish Committee, Washington DC., EE.UU., en una nota titulada ¿Cómo impacta a América Latina el incremento del antisemitismo global”, 7 jun 2021.

[9]  Cit. p. Jorge García Granados, Así nació Israel, Biblioteca Oriente, Buenos Aires, 1949.

[10]  Los restantes latinoamericanos: Bolivia, Cuba, Venezuela. Brasil se abstuvo y Uruguay tuvo “el penoso honor” de ser el único país del sur americano en apoyar a Israel.

Publicado en Palestinos / israelíes, Para salir del repollo

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