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Categoría: Para salir del repollo

¿De dónde proviene la buena conciencia de quienes torturan, vejan y matan?

Publicada el 21/12/2025 por luissabini

LUIS E. SABINI FERNÁNDEZ

19 DICIEMBRE 2025

OBSERVACIONES SOBRE ESTALINISMO Y SIONISMO

La repugnante impunidad moral y política que se encarna en el sionismo y en los sionistas me ha hecho recordar otra actitud del mismo orden; la de los estalinistas ante la monstruosidad soviética y los “crímenes de Stalin”.

Es un proceso de total bloqueo mental, de inocencia deliberada y contumaz ante hechos ante los que uno tendría que reaccionar ¡y de qué modo!

Tuve un tío estalinista. De pura cepa. Cuando el vigésimo congreso del PCUS, durante meses negó “las noticias de la prensa burguesa”. Cuando finalmente, se descorrió no sé qué velos en su magín, estuvo borracho, casi sin solución de continuidad, durante un año. Nunca se desmoronó por la escalera yendo a su vivienda en un segundo piso, porque su pareja lo esperó siempre, pacientemente, a la entrada del edificio. Su prédica a un sobrino adolescente e interesado en cuestiones sociales y políticas terminó por llevar al sobrino, a llevarme, a un anarquismo irreductible a las miserias políticas (y necesariamente morales o psíquicas) que mi tío contaba con tanto orgullo.

Era de quienes estaban esperando el golpe falangista o fascista desde tiempo atrás y que, por lo tanto, el 17 o el 18 de julio, 1936, se puso su “mejor chaqueta dominguera”, como me decía risueño, y enfiló a la Casa del Partido para iniciar la resistencia, el contragolpe.

No fue todo como esperaba porque había pensado, como rezaba la propaganda, en ‘salir a defender la República’ y en la sede, lo que le ofrecieron, además de un arma, fue salir a nombre del PC. A sus 18 años ─pura inocencia y desprendimiento─, le pareció no adecuado, estrecho, y “el Partido” lo encarceló dentro de su propia sede, junto a dos adolescentes más, con la misma actitud (tardó poco esa rebeldía: a los diez días salió a “defender la República” con el emblema del PC, impaciente porque quedaba fuera de los inminentes vítores… (que jamás de produjeron).

Este hombre, pura fe, tenía libros. Un puñado. Recuerdo uno, en el que un autor norteamericano explicaba puntualmente cómo León Trotski, un sátiro, viejo y desmedido, había procurado seducir (o seducido, o violado) a una de sus secretarias y el novio, ofendido, había terminado matándolo. Cero política; mucha pasión. Tenía otros ejemplares de otros comunistas estadounidenses. Tan rigurosos en su futurismo como el de los escarceos sexuales que recuerdo.

Mi impresión entonces, todavía adolescente, es que la gente puede “armar” una defensa cerrada con sus convicciones al margen de toda verosimilitud. Y conservar una magnífica “buena conciencia.”

Han pasado muchos años y un viejo amigo de los veinte, argentino de origen, a quien tanto apreciaba por su ponderación de juicio, optó por la guerrilla tupamara, por lo cual debió cumplir 13 años de penitenciería, de los cuales sobrevivió, su ponderación perdida o mejor dicho intercambiada con una certeza doctoral fruto de esos 13 años de estudios sistemáticos o mejor dicho de machaconeo ideológico, tal vez mecanismo inconsciente de defensa para no ser triturado en tan largo ínterin.

Mi amigo salió finalmente de la cárcel. Yo seguía exiliado. Me contó entonces que su hermana, menor, ─que en lugar de hacerse tupamara había optado por hacerse comunista, y que evitado la cárcel─ también estaba exiliada o autoexiliada, en París, con su pareja. Que resultó ser un rentado de aparato del PCU. Me pidió que la visitara.

Fui a su bohardilla parisina. Y vi al rentado. Y aproveché ─le dije─ para hacerle una pregunta, que me quemaba: ¿cómo barajaba él, como ser humano, su relación con el PC, con el comunismo (todavía sacralizadamente soviético), la existencia de “los campos”, de los millones de internados, que seguramente ahora no eran tantos, pero que todos los samizdat llevaban a pensar que seguían existiendo; con el trabajo esclavo, en suma, con la prisión por discrepancias….

El tipo escucha y me dice, como disculpándose: ─Sabés que de esto no sé nada… Y le pregunto: ¿cómo podés cobrar de un aparato así, y no sabés nada? El tipo concede en silencio, desarmado.

Le digo: ─bueh, en tal situación, no tenemos nada más que hablar. Me levanté y me fui.

Pero volvamos a la pureza psíquica, la limpieza de conciencia. Como a mi tío, nada afectaba al joven exiliado rentado. Tenía una excelente buena conciencia. Virginal en el rubro de la represión de “su” orden.

En algún momento, con la crisis progresiva del comunismo, puede que algunos reaccionen. Pero en Chile, una de los dos protagonistas de las elecciones nacionales, 2025, era una comunista hecha y derecha. Así que sigue con derechos psíquicos, no sólo políticos.

Claro que todas las monstruosidades del comunismo se van alejando en el tiempo. Salvo excepciones, cada vez más contadas, ya no llegaron ni a Gorbachov. Para la candidata chilena, Jeanette Jara, todo ese universo está muy lejos en el espacio y en el tiempo.

Volvamos ahora al sionismo. La pregunta es cómo los sionistas, los judíos proisraelíes en general, pueden seguir teniendo “buena conciencia” mientras el Estado de Israel ha torsionado tanto la vida de los palestinos, hollados, desalojados, aislados, golpeados, reprimidos, despojados, hambreados, torturados, vejados, burlados, abusados, asesinados, hasta límites pocas veces vistos.

Lo han hecho desde los primeros tiempos sionistas, con el llamado Nuevo Yishuv, a principios del s xx, pero eso ha recrudecido en la Franja de Gaza (FdG) a partir de 2006, cuando elecciones limpias con veedores internacionales de confianza le dieron la victoria a Hamás, tanto en Gaza como en Cisjordania (aunque con menos margen en Cisjordania). Israel encarceló a los candidatos triunfantes de Hamás que pudo y en Cisjordania y Jerusalén, la ANP retuvo “el mando”, simbólico, porque el poder real era y es el israelí. Pero pese a la represión, Hamás retuvo el gobierno en la FdG. Desde entonces, la FdG quedó totalmente aislada, por aire, mar y tierra y sometida a la más variada represión, impidiendo cultivos, quebrando todos los servicios, de agua, cloacales, cibernéticos.

Así, la represión, el despojo y la tortura, los asesinatos colectivos, eran visibles y preocupantes antes del 7 oct. 2023 ─como por ejemplo cuando las invasiones con artillería pesada a las ciudades y pueblos de Gaza (2006, 2008, 2012, 2014)─, tras el copamiento palestino al cuartel regional israelí sobre la FdG, inevitablemente violento, y el operativo de toma de rehenes, [1] la reacción israelí se hizo irrefrenable, sin límites. Derribando viviendas por miles, permitiéndose aniquilar la vida de 15 inocentes o ajenos al objetivo, si el objetivo, un humano, era poco relevante y permitiéndose matar hasta cien de quienes estaban “en el camino” si el objetivo era aniquilar un militante considerado importante de la guerrilla palestina; es decir, una represión genocida.

Se reafirmó la vieja política de Ariel Sharon de hacerles “invivible” la vida a los palestinos. Sin agua, sin energía, sin cloacas, sin alimentos, sin abrigo, sin medicamentos. Aunque escamoteando las cifras de “bajas” (tras muchos meses de ese machaconeo convirtiendo cada ciudad o pueblo gazatí en pilas de escombros, los muertos siguieron proclamados en decenas de miles, cuando estimaciones no oficiales empezaron a ponderar los muertos en centenares de miles).

Si desde Israel se ignora el daño inmenso causado a la población gazatí (y a la palestina en general, porque la represión jamás ha cedido en Cisjordania o en Jerusalén Oriental), a su vez se ha informado de las acciones palestinas de manera falaz. Brutalmente, mintiendo. Los bebés decapitados del presidente Biden, las mujeres desventradas, los niños Bibas asesinados por palestinos, que resultaron matados en bombardeos israelíes, porque estaban entre los rehenes israelíes tomados el 7 oct. 2023 (el padre y esposo de la madre y los dos pequeños así matados, había sido canjeado en enero de este año).

Afortunadamente, como pasa tantas veces, judíos con dignidad y amor a la verdad han desmontado algunos de los mitos fabricados desde Israel, como es el caso con el mismo 7 de octubre y sus narrativas israelíes. Max Blumenthal presentó el documental Atrocity Inc.[2]  Allí nos dice el realizador que “esas narrativas falsas sirven con un propósito estratégico del personal israelí; deshumanizar a los palestinos retratándolos como animales humanos, según las palabras de Yoav Gallant”, entonces el ministro de Defensa, mejor dicho de Guerra, o de Muerte de Israel.

¿Cuál es la coraza psíquica que blanden sionistas para no reconocer sus propis atrocidades?

Visualizo dos facetas o aspectos de esta ceguera psíquica y moral. Una primera, del mismo orden que vimos entre estalinistas durante décadas, convencidos militantes de la causa-del-pueblo, que negaban los campos de concentración, denunciados por Alexandre Solzhenitsin, por ejemplo.[3]  Esa suerte de impunidad o protectorado psíquico para no ver la realidad, escamotearla (deben ser todos traidores), se ampara, empero, en cierta universalidad, al menos teórica. Se los llevaba presos, se los mataba porque violaban conductas que, teóricamente, compartíamos.

Pero el sionismo tiene otro aditamento, que se escurre de toda universalidad.

Tuvo que ser un judío lúcido y honesto para con la humanidad ─Israel Shahak─[4], quien ha afrontado la carencia de universalidad del Talmud y de la Biblia judía.

Shahak bucea en textos en hebreo que en general no están al alcance de la población no judía (y probablemente tampoco al alcance de muchos judíos) y deslinda desde el vamos las raíces de esas creencias judías. Mucho más talmúdicas que bíblicas, nos explica.

Según las cuales, la sangre judía es incomparable con la sangre (humana) no judía. Y la excepcionalidad judía confiere un sitial único a los judíos en la especie humana. Con lo cual, nos advierten Shahak y Mezvinski “la derecha entera israelí está unida en su resentimiento a la idea de normalidad”.

Nuestros autores revelan la unión entre religiosos judíos supertradicionalistas, atados al pasado y el sionismo militante, porque los religiosos “proveen la larga historia de la relación especial entre dios y el pueblo elegido.” Con sorna, un analista de religiones, Laurent Guyénot, ha titulado uno de sus trabajos: “Tenemos el mismo dios, pero él nos ha elegido a nosotros”.

Shahak y Mezvinski citan a Menahem Friedman, un investigador judío reconocido por su estudio sobre los haredim (judíos intensamente religiosos): “El mundo haredi es judeocéntrico. La esencia del pensamiento haredí es la noción de que un abismo separa a los judíos de los gentiles.[…] Asumen que no judíos y judíos son polos separados.

Esta zanja infranqueable perdura dentro de las organizaciones israelíes como la Kneset. ‘Ningún haredí recibirá directivas rabínicas de otros partidos también haredim’, nos explican Shahak y Mezvinski. Las organizaciones haredim se rigen por pautas ajenas al universo democrático, abierto, público.  La misma ajenidad nos rige hasta en las organizaciones que se presentan como democráticas, abiertas, públicas. Pero los haredim van un paso más: sus “deliberaciones son mantenidas en secreto, sus decisiones no están sujetas a ninguna apelación desde que son consideradas como de inspiración divina […] Si muere un miembro del Consejo, su sucesor es designado por los miembros remanentes.” Una verdadera olig-arquía en su sentido etimológico, y de derecho divino.

Sostiene el rabino Yosep:“Yerusalén, por ejemplo, es asiento de varias iglesias, mezquitas y sinagogas. Y el Estado de Israel se ha comprometido a preservar esos otros cultos en ‘la ciudad de las tres religiones [monoteístas]’. Pero: “nuestra ley [religiosa] nos ordena destruir toda la idolatría y a sus servidores hasta que la desarraiguemos de todos los sitios de nuestra tierra y de todas las áreas que seamos capaces de conquistar.” [5]

Otro rasgo preocupante para los alcances democráticos es la pretensión haredi: “El derecho de nuestro público a no saber ciertas cosas.” Este último “derecho” le viene como el guante a la mano a mucha gente que no quiere saber de actos represivos brutales ejercidos por el Mossad y su gente, o por “el ejército más moral del mundo” según propia definición), actos, asesinatos, diagramados para ser resueltos desde instancias de alta tecnoloqía, obviando la mano humana.

Tengo, mejor dicho, tuve un amigo, entrañable, que en los ’60 hizo su aliá a Israel. Como judío laico y prácticamente ateo hizo su aliá junto a su pareja criolla. goi. Y era tanto su desapego al experimento israelí que el primogénito se negó a hacer el servicio militar y quedó marcado para siempre como un minusválido, no intelectual o físico, sino un fuera-de-la-colmena (hijos siguientes ya no serían de los dos sino, también, de la sociedad israelí).

Cuando empezaban las “diferencias”, entre mi amigo y yo; dirigentes de su kibutz, de Hashomer Hatzair, “la izquierda” israelí, de visita al Uruguay, proponían la solución militar ante la crisis de los ’60, y empecé a ver el trato ”policial” a los palestinos, mi amigo sostenía serenamente: ─No, represión, tortura no hay, porque en Israel eso no se permite, no se tolera.

Mi amigo, antiestalinista, socialista judío, estimaba a su jefe de gobierno, David Ben Gurión como un ser más allá del bien y del mal. No sabía yo entonces que Ben Gurión revistó en la Unión Soviética en 1924, momento en que ya se estaba consolidando un comunismo bajo el terror.

Junto a ese Ben Gurión de los ’20, veamos el de los ’60 que nos recuerda el citado Guyénot: “Creo en nuestra superioridad moral e intelectual, en nuestra capacidad de servir como modelo para la redención de la raza humana”.[36] En una declaración publicada en la revista Look el 16 de enero de 1962, predijo para los próximos 25 años:  Todos los ejércitos serán abolidos y no habrá más guerras. En Jerusalén, las Naciones Unidas (unas verdaderas Naciones Unidas) construirán un Santuario de los Profetas para servir a la unión federada de todos los continentes; este será la sede de la Corte Suprema de la Humanidad, para resolver todas las controversias entre los continentes federados, como profetizó Isaías.”[6]

Estamos hablando del namberuán del sionsimo israelí. Su arrogancia, su petulancia intelectual, su supremacismo, son apenas superados por sus errores garrafales acerca de lo futuro.

Todo fue cada vez peor. ¿Lograría mi examigo preservar su buena conciencia?

Retomando características de ideologías tan tóxicas como el estalinismo pese a su genealogía socialista, y el sionismo; un salvacionismo empeñado en instrumentar nociones de absoluto, ambas otorgan ─como en general toda ideología manumisora─, una coartada fuerte para preservar buena conciencia.

Pero la apelación a una ideología que ni siquiera blande el motivo-excusa de su condición universal, como en el socialismo, nos resulta todavía más penosa, porque el sionismo habilita el racismo, al separar a humanos en dos humanidades; una “del libro”, “de dios”… y la otra.[7] □


[1] Que únicamente se puede explicar por la política sistemática y de larga data, de toma de rehenes que despliega Israel en los territorios palestinos.

[2]      https://institute.aljazeera.net/en/ajr/article/2876.

[3]     No fue el único: Valentín González, “El Campesino”, comunista español que llegó a la URSS como refugiado y terminó huyendo de la URSS a campo traviesa, para luego denunciar la pesadilla del socialismo ruso. Hubo varios que desde visitas a la URSS con desenlace inesperado, o pasando por cárceles y “campos de reeducación” también denunciaron la sórdida, patética realidad: entre otros André Gide, Panait Istrati, Anton Ciliga, Bruno Ricci,  Jan Vaclav Majaiski, Viktor Kravchenko, Vicente Monclús Guallar, Fernando de los Ríos, Ángel Pestaña, Ida Mett, Margarete  Buber-Neuman, quien acumuló en su vida unos cuatro-cinco años en cárceles soviéticas y fue transferida en 1940 a cárceles de la Alemania nazi, donde siguió incomunicada por otros cuatro-cinco años y vio morir exhausta a Milena Jesenská, novia de Franz Kafka y presa por su actividad antinazi, una semana antes de la clausura de esa cárcel, en Ravensbruk.

[4]  Israel Shahak y Norton Mezvinski, El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Bs. As., 2015.

[5]  Ob. cit., p. 78.

[6]  https://www.unz.com/article/zionism-crypto-judaism-and-the-biblical-hoax/.

[7]  “La otra”, como explican Shahak y Mezvinski, ni siquiera es considerada humana.

Publicado en Conocimiento, Palestinos / israelíes, Para salir del repollo, Poder mundializado, Política, Sociedad e ideologíaDejar un comentario

banderas palestinas NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER

Publicada el 05/10/2025 - 14/12/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernandez – 22 setiembre 2025
                                                    
En Uruguay, los sionistas  (no sabemos si todos judíos o no) han puesto el grito en el cielo: “Hay niveles”, nos dicen.
“Así no se puede vivir” se titula el reclamo, el “basta” de “organizaciones y jóvenes” “que denuncian un aumento de expresiones antisemitas”.
Un diccionario aquí. Y un ejercicio de vocabulario y lógica.

Cuando jóvenes, políticos profesionales (Gandini, Sotelo) y suponemos que también profesionales no políticos revelan que “así no se puede vivir”, ¿se refieren a la población gazatí en la Franja de Gaza o a los palestinos en Cisjordania cada vez más rodeados por colonos israelíes?
Porque si no se refieren a ese genocidio en proceso, hay que ser muy, pero muy… para mencionar la soga….

“Aumento de expresiones antisemitas”.
“Gaza resiste”, ¿es antisemita?
Ilan Volkov, israelí y director de orquesta detenido el 19 set. 2025 en la frontera entre Gaza e Israel,  ¿es antisemita?

La flotilla Sumud, declarada por Israel como terrorista al servicio de Hamás, ¿es antisemita?
Condenar y entorpecer el tráfico de mercancías como carne kosher entre Uruguay e Israel, ¿es antisemita?
Condenar la política israelí sobre Gaza, con su campaña de exterminio “a fuego lento” iniciada por Ariel Sharon en 2006 y continuada por Benjamin Netanyahu,   con amplísimo apoyo de la población israelí, ¿es antisemita?

Dije “a fuego lento”, y a veces es rapídísimo, como cuando, buscando a un soldado capturado por “irregulares”, Gilad Shalit,[1] en 2006, asesinaron a unos 250 palestinos (decenas de menores incluidos) en menos de dos meses de falsos allanamientos; como cuando desencadenaron la operación “Plomo fundido” –reparemos en el nombre–  en 2008 y destruyeron barrios enteros y mataron a miles de pobladores en Gaza. ¿Delitos que pretendían combatir?  No simpatizar con el asfixiante gobierno de Israel ni con el de la Autoridad Nacional Palestina.
Rechazar la política de desprecio absoluto y genocida de la sociedad israelí (aunque no de todos sus individuos), ¿es antisemita?

Condenar lo que dice y hace Netanyahu y todos sus secuaces, israelíes, sionistas y judíos, con Palestina, con sus ciudades y campos, con sus habitantes, hambreados, asesinados, con sus servicios, diezmados, incendiados (en carpas), ¿es antisemita?

Señorones de OSU, del Centro Israelita del Uruguay: aprendan a usar el idioma.
Lo que ustedes toman por antisemitismo, palabra cuyo significado incluye a árabes, también semitas, se refiere a antisionismo, que ustedes confunden con antijudaísmo.
El desprecio por la vida, no es sólo la de palestinos; pensemos lo que Israel ha hecho con libaneses, con sirios, con Rachel Corrie (y tantos otros estadounidenses).

Hay sí judíos que respetan derechos de otros, no judíos. Como Ilan Volkov. Como Mats Edelman,[2]  tratado como héroe al fin de la 2GM y que por ser judío, el gobierno de Ben Gurión, el primer presidente israelí, lo invita a Israel. Edelman se negó a legitimar con su presencia esa estado colonialista y racista.
Viva Edelman. □            

notas:
[1]  Véase mi nota “Palestina 2023: matanzas cada vez más desnudas“, donde detallo algo más el caso. https://revistafuturos.noblogs.org.
[2]  Luchador sobreviviente del Gueto de Varsovia, 1943, resistió la invasión nazi a Varsovia, 1944, siguió  sus interrumpidos estudios haciéndose médico. En los ’80, brindó su expertís vital a Solidarinosc.

Publicado en Palestinos / israelíes, Para salir del repollo, Poder mundializado

¿QUIÉN DECIDE ACERCA DEL AGUA EN NUESTRO PAÍS?

Publicada el 08/01/2025 - 09/01/2025 por luissabini

ELEMENTAL WATSON…

por Luis E. Sabini Fernández

Todo período democrático de gobierno –el establecido entre elecciones para votar (gobierno, precisamente) puede y debe dividirse, o particionarse, entre el tiempo en que el gobierno de turno tiene el futuro abierto y el período en que mantiene las funciones pero ya ha sobrevenido sucesor, es decir luego de realizado el acto eleccionario para el nuevo período de gobierno.

Normalmente, el primer período es el más largo y el que se puede considerar propiamente  de gobierno y en el ritmo uruguayo actual excede largamente los cuatro años y medio. El segundo tramo o período, es el que ejerce el gobierno –que se puede designar como “de salida”− cuando ya se han realizado las elecciones y se mantiene en funciones hasta el “cambio de mando”.

En Uruguay, con cierta lentitud que algunos confunden con aplomo, se trata de unos cuatro o cinco meses.  Casi medio año. En otros países, la transición es, con lógica, más rápida; en Argentina, no llega a dos meses y en algunos casos, mediando balotaje, apenas pocas semanas; en Suecia, el gabinete se reconstituye  tras elecciones, cada tres años,  en cuestión de semanas; en EE.UU. −lo estamos viendo−, ese período es de unos dos meses.

Lo de Uruguay, no será por la vastedad del territorio y menos todavía por su envergadura poblacional…

 

Si en el período principal es el gobierno el responsable de las decisiones, de sus decisiones, en el período que designamos como “de salida”, la responsabilidad de gobierno cambia de carácter, sobre todo si el gobierno recién elegido no es continuación del vigente.

Cuando un gobierno se encuentra en período de salida, es comprensible que siga ejerciendo el gobierno sobre las actuaciones en curso, las aprobadas. Pero es totalmente nocivo, tóxico,  que en ese periodo inaugure proyectos a largo plazo condicionando al gobierno que ya está elegido. Proyectos que insuman años, incluso sobrepasando el período de gobierno que está por asumir, deberían contar con la mayor sustentación…

Si un gobierno, en su período de salida ejerce semejante conducta, por ejemplo, suscribe acuerdos que ya no atenderá y que obligará a atender al siguiente, se puede calificar como un acto de casi usurpación o al menos de abuso –político, institucional−. Como un “golpecillo de estado”, hecho con la picardía que nos es lamentablemente tan −diríamos− constitutiva.

El caso “Neptuno”, redenominado Arazatí, es un buen ejemplo.

Frente a la crisis del agua de 2023, más rápido que corriendo, una U.T.E. (unión transitoria de empresas) armó un proyecto para proveer de agua a Montevideo y a los uruguayos en general recurriendo a una fuente absolutamente contaminada, ajena a todo tipo de limpieza más o menos natural. Apostando exclusivamente a depurar, filtrar la montaña de detritus que el estuario platense contiene como receptáculo de las corrientes interiores de América del Sur de la cuenca Paraná-Uruguay (la segunda mayor del continente, detrás de la amazónica). Se trata de corrientes, de ríos, absolutamente “tomados” por la agroindustria basada en contaminantes. Como además, el estuario recibe también agua en sentido contrario, desde el Atlántico, amén de las “agrocontaminaciones”, contiene una salinidad inaceptable para toda potabilización (encima de una carga de contaminantes que los océanos han ido acumulando a causa de la relación que el homo economicus ha ido estructurando con la naturaleza).[1]

El “remedio” ante este otro obstáculo ha sido presentar un lago suplente, ocupando una buena tajada de terreno cercano a la costa, despojando una vez más tierra arable y apta para actividades pecuarias, como la fruticultura, la agricultura, las crías granjeras o la apicultura, o la ganadería lechera o cárnica. En un país que es un paisito.  Donde no sobra tierra. Un lago artificial [2] que técnicos de diversas disciplinas ya han adelantado tendrá todos los inconvenientes del agua estancada; algas  tóxicas, cianobacterias…

Ventajoso proyecto empresarial, que le permitiría embolsar a la U.T.E. varios centenares de millones de dólares en unos años de pingües ganancias.

 

No se puede menospreciar la capacidad empresarial de inventarse tareas. Pero no es eso lo que necesita la sociedad uruguaya, como muchos informes técnicos ya lo han ido señalando.

Uno, brindado a los gobernantes recién elegidos  en forma de “Carta abierta” por más de una veintena de investigadores y docentes de cátedras de salud, cuidado ambiental y sanitario; −la “craneoteca” con que cuenta el país en estos aspectos− cuestiona claramente el proyecto. Normalmente, cualquier gobierno tomaría en cuenta semejante dictamen en lugar de aceptar una propuesta empresaria que sabemos movida por el lucro y no por la salud ambiental.[3]

Que el gobierno saliente, el señor Luis Lacalle Pou, se embandere con semejante oportunidad empresaria revela sus preferencias, una opción  ideológica en suma.

En el documento presentado por los investigadores se señala, por ejemplo, una dificultad (diríamos al ritmo de nuestro inolvidable Bartolomé Hidalgo): “la necesidad de implementar procesos de potabilización complejos, actualmente no disponibles en nuestro país, muy costosos y que conllevan riesgos concretos para la salud pública”.

Otro pasaje de la Carta abierta atiende la cuestión de la materia fecal en el estuario platense: “A la contaminación por materia orgánica actual, se suma el aporte del nuevo emisario subacuático de la cuenca del Riachuelo Matanza de Buenos Aires, que colectará efluentes […] de más de 4 millones de personas, adentrándose 12 km en el Río de la Plata. Este emisario se encuentra en las etapas finales de su construcción

https://www.aysa.com.ar/sistema_riachuelo.  Como lo afirmó Alem García, presidente de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP): ‘es una necesidad imperiosa’ que Uruguay realice un monitoreo de las aguas del Río de la Plata luego que el emisor comience a funcionar. El incremento de contaminación fecal en el Río de la Plata (que ya es alta) exigirá tratamientos de cloración más importantes. Esto, sumado a la presencia de materia orgánica en el estuario, aumenta el riesgo de formación de sustancias de reconocida toxicidad.”

Remitimos al lector curioso a la lectura de toda la Carta Abierta y a incursionar en las observaciones que han planteado diversos vecinos y referentes de la sociedad civil de la zona del proyecto; Arazatí, Ecilda Paullier, Rafael Perazza.

 

El episodio nos está mostrando la ligereza con que se toman decisiones de enorme trascendencia basadas en argumentos que empresas no desinteresadamente formulan.

Somos un país que nos tragamos una gasificadora que no anduvo, un aerocarril que se hundía en el mar entre la isla de las Gaviotas y la costa montevideana, un proyecto celulósico que definieron otros…  como aceptando sin reflexión cualquier “volada”. Y si “nos salvamos” del proyecto Aratirí, de extracción de hierro, no fue por nuestra capacidad de resistencia, sino porque la empresa Zamin Ferrous, que lo patrocinaba,  lo desechó por escasa rentabilidad.

¿Vamos a seguir las iniciativas provengan de donde provengan, aceptando temperamentos, intereses, proyectos ajenos?□

[1]  Sin ir más lejos, la presencia urbi et orbi de microplásticos, ya actuantes en los órganos de peces, en sus suculentas carnes, en los crustáceos y en la leche materna humana, por ejemplo.

[2]  Pólder, invocan sus “inventores”.  Solo que el original holandés se aplica exactamente al revés: terreno ganado al mar y convertido a la agricultura y aquí se lo quitamos a la agricultura para llenarlo de agua.

[3]  CARTA ABIERTA, Montevideo, 10 de diciembre de 2024, dirigida a la presidencia y vicepresidencia recién electos.

Publicado en Agronecrófilos, Ciencia, Destrozando el sentido común, ecología, Para salir del repollo, Salud. Y enfermedad, Uruguay, Uruguay. Qué hacer

Israel ataca pero declara defenderse

Publicada el 08/01/2025 - 08/01/2025 por luissabini

23 dic. 2024

por Luis E. Sabini Fernández

El régimen instaurado por el sionismo en la Palestina histórica ha revelado una capacidad de daño, de impunidad, de duplicidad, de violencia,  que no registramos todo a la vez en tantas otras circunstancias atroces de atropello a la vida, a los derechos humanos que coexisten en todo el planeta.

Es fácil advertir estas manifestaciones a partir del 7 de octubre de 2023, con el inusitado ataque armado de Hamás y otras agrupaciones palestinas que al parecer aprovecharon “la oportunidad” para salir de debajo de la bota que desde hacía ya décadas el sionismo había puesto sobre toda la franja gazatí.

Pero las atrocidades sionistas no comenzaron el 7-8 de octubre de 2023, por cierto.

Tampoco en 1967, cuando  EE.UU. comienza a respetar el papel israelí como “jugador de primera”, es decir con poder militar propio. Ni siquiera en 1948, cuando violando hasta las demarcaciones onusianas, las tropas sionistas se adueñan del 78% de territorio palestino, sobrepasando el 55% que le había acordado graciosamente la ONU.

En 1936-1939, el sionismo perfectamente ensamblado con el colonialismo británico −que todavía tenía pretensiones universales− logran ahogar en sangre la huelga general palestina; una mezcla de levantamiento sin poder militar (apenas con algunos fusiles de caza) y boicot palestino contra la implantación progresiva, artera, implacable, racionalmente dirigida, del sionismo en el territorio palestino, cada vez más sajado, desmenuzado, expropiado, por el judaísmo sionista y sus finanzas en permanente expansión.[1]

Poco antes, en la primera mitad de la década del ’30, cuando empezaban a regir las leyes de Nurenberg de la Alemania nazi, de separación entre germanos y judíos, los sionistas; a la sazón la única fuerza política legal en la Alemania nazi (amén de la nazi) habían acordado con el gobierno un plan de transferencia de capitales, mediante la cual los nazis se adueñaban de los capitales judíos en Alemania, a cambio de productos alemanes de exportación que los sionistas se comprometieron ubicar en el Cercano Oriente. Ha’avara. Dicha negociación no contaba con el apoyo de la corona británica, celosa. Pero entusiasmaba al gobierno nazi  expandiendo su producción, y a los judíos sionistas emigrados de Alemania que recuperaban así sus capitales en Palestina.

La huelga general palestina y la represión subsiguiente implicó la matanza de miles de palestinos, sobre todo varones (jamás se pudo precisar, pero miles, muchos miles en una población de alrededor de un millón de habitantes…).

La administración británica de Palestina favorecida por los resultados de la IGM ligó los intereses sionistas cada vez más con los  británicos, como acabamos de ver ante la huelga/boicot de 1936-1939.

 

En la primera mitad del s xx se perfilaron dentro del sionismo dos geopolíticas opuestas entre sí: ligarse a los intereses británicos, continuando los vínculos del mismo Herzl con el British Empire (Declaración Balfour, 1917) o acercarse a los nacionalismos enfrentados al británco; el nazismo y el fascismo. Buena parte de los premiers que ha tenido Israel, pasada la primavera “socialdemócrata” de la posguera, fueron, son, de esta última procedencia (Menagem Begin, Yitzhak Shamir, Ariel Sharon, Ehud Olmert, Naftalí Bennett, Beniamin Netanyahu, actual y el que ha ejercido por más tiempo esa primera magistratura). Su mera enumeración nos muestra el peso del supremacismo fascista enntre los “primeros ministros” del engendro sionista.

Y algo más. Israel es el único estado del mundo entero en que fascistas declarados y “a mucha honra” han gobernado y representado a ese estado reiteradamente desde la derrota de los nazifascismos en 1945.

El resultado de la IIGM en 1945, con el consiguiente escrache periodístico y hollywoodense de Hitler y lo alemán (ya no sólo lo nazi) ha exonerado, ¡oh paradoja! al sionismo filofascista de rendir cuentas, pese a su identificación ideológica con el fascismo.[2]

Más aún: que saliera incólume, política y penalmente hablando.  En 1948, al mejor estilo mafioso, los grupos de tareas sionistas liquidan, al primer mediador designado por la recién fundada ONU; el conde Folke Bernadotte.

Su único pecado es haber declarado en las “conversaciones” sobre el diferendo palestino-israelí que los sionistas exigían todo y que así nada le quedaba a los palestinos… el sicario es premiado con su designación como guardaespaldadas del Ben Gurión el líder del flamante Estado de Esrael (luego de un pasaje “teatral” de apenas unas semanas por una cárcel).[3]

 

Pero si vemos cómo ya en 1948, la impunidad judeosionista perfila comportamientos abusivos, violatorios de los derechos humanos más elementales –abonada por la prescindencia de países democráticos y la aceptación del papel de chirolitas de muchas otras representaciones nacionales en la ONU−, desde el 7 octubre de 2023, esa impunidad adquiere botas de 7 leguas, y alcanza niveles que cuestra rastrear en la historia humana.

Como “armados” de una “santa indignación”, como si se tratara de víctimas, los sionistas israelíes han desatado su furia y abuso bombardeando barrios con población humana en general, arrasando con mayor facilidad todavía, campamentos más o menos improvisados de los sobrevivientes de los barrios anteriormente pulverizados en Gaza, Rafah , Khan Younis…

Por las calles, hoy, jóvenes pesadamente armados, casi imberbes, se burlan y atropellan a población civil desarmada, bajo ocupación. Y lo hacen con desprecio, desdén y si son muy teledirigidos, con furia. “Cargados” con un adoctrinamiento que a lo largo de décadas ha insuflado en sus mentes −cuanto más jóvenes, más honda la marca− las ideas, muy talmúdicas, que los goyim son “excremento”, “basura”, “animales”, “inferiores” y sobre todo, “mala gente”.

El sionismo ha hecho abandonar en sus seguidores toda noción de prójimo que vaya más allá de su estrechísimo entorno. La altanería que jóvenes israelíes, recién “cocidos” en los cuarteles, exhiben, no sólo en Palestina sino en todas partes, en todo momento, trasluce esa regimentación mental, indoctrinada.[4]

Una de las especialidades del sionismo aspirante a controlar la vida (en eso se ejercitaron durante casi dos décadas en la Franja de Gaza) son las “labores de inteligencia”. Que han ido hilvanando con los servicios secretos de EE.UU. y del Reino Unido. Por eso, algunos atentados pueden tener autores  “colectivos” o resulta difícil ubicarles autoría.

Así han matado a Qasem Soleimani. Así han matado a Ismail Hanniyeh. Así han matado a Hasan Nasrallah (con la odiosa modalidad, deliberada, de matar al “blanco” con todos los prójimos imaginables: hijos, nietos, esposas, amigos, colegas).

Así han acabado con la vida de decenas o centenares de libaneses mediante telecomunicadores portátiles que portaban explosivos en su interior y que, ahora se sabe, estuvieron “cargados” durante años, hasta que quienes idearon la máquina de matar juzgaron oportuno ponerla en marcha. Tales dispositivos habían sido adquiridos en el Líbano de supuestas firmas productoras y exportadoras de ese know how, y se fueron extendiendo en diversos usos (probablemente la carga explosiva fue colocada inicialmente para atentar y matar a miembros de Hezbollah, pero ni les importó quienes fueron los destinatarios).

Así también se han llevado a cabo muchísimos atentados de falsa bandera.

Keith Woods ha escrito un artículo formidable: “Israel´s Love Affair with Syrian Jihadis” (“El romance de Israel con los yihadistas sirios”),[5] en el que se apoya en documentos de la DIA, algunos puestos a la luz pública gracias al extraordinario aporte de Julien Assange (wikileaks). Por ejemplo, la info del agente secreto Jake Sullivan a Hillary Clinton de que: “Al Qaeda está de nuestro lado (Siria, 2012).”

El aporte del genocida Naftali Bennett es todavía más prístino: en la conferencia anual de Herzliya, durante su estadía como premier (2021-2022), Israel ha “perfeccionado” el arte de la mentira hasta niveles que no resultan habituales. Entiende este asesino múltiple de palestinos que la aparición de ISIS le facilita a Israel legitimar la anexión de los Altos de Golán; que el caos generado en Siria convierte los reclamos de Israel en “más aceptables” para “la comunidad internacional”: Bennet ilustra así lo que rinde un pragmatismo absoluto.

 

Al Qaeda, que todo habitante no dedicado al rastreo de verdad, tomará como musulmán (y fanático), es un producto acabado “made in Israel”. La DIA nos dice: “Al Qaeda condujo una cantidad de operaciones en varias ciudades sirias bajo el nombre de Jaish al Nusra para llevar adelante la guerra contra el régimen sirio, considerando que Siria tiene un régimen infiel.” [6]

Esta última calificación es  ciertamente, sugestiva. Efectivamente, en varios países árabes el Islam perdió pie. Como ha pasado con el catolicismo en varios países del sur europeo.

Argelia en su momento, Irak, Siria, Palestina, han ido constituyendo gobiernos, regímenes laicos, que el Occidente con religiosidad en baja, iba a tener dificultades para criticar.

Un mundo árabe fanáticamente musulmán era presa (ideológica) más fácil de un Occidente cada vez más laico.

 

La peripecia palestina nos da algunos elementos de ese cuadro de situación. La resistencia palestina ante la penetración sionista, sobre todo después de 1948, se fue identificando cada vez más con el anticolonialismo, el antiimperialismo y el socialismo, que hará haciendo culturalmente inviable las modalidades tradicionales. Pero ese  cambio ideológico, progresista, no da fruto; como que “el enemigo es más fuerte”.

Por un lado, EE.UU. se presenta como lo moderno ante el viejo mundo del capital burgués, y por otro, el colapso soviético deja sin carta de presentación, o con cartas muy ajadas, a una alternativa “de izquierda”.

La resistencia laica no triunfa fácilmente en el mundo colonial. Porque lo que la resistencia enfrenta en la colonia no es a la colonia sino a la metrópolis.

En Palestina, por ejemplo, surgirá entonces, una resistencia basada en valores tradicionales bien diferenciados de los del colonialismo (occidental). Y mientras el movimiento palestino de mayor enjundia en el siglo pasado −Al Fatah y la OLP− terminarán “recuperados” a través de los “Acuerdos de Oslo” y otras maniobras de RR.PP., será Hamás el que encarne el mayor obstáculo al asentamiento sionista.

Patética paradoja: la gente de Arafat aceptando convertirse en policía de los territorios palestinos –al servicio inevitablemente de Israel− e islámicos más bien ortodoxos, defendiendo la sociedad que el sionismo procura pulverizar.

Simplificadamente, diríamos, en este caso, que el Corán sirve más a la causa de pueblos colonizados que El capital de Marx… La cuestión, entonces, dista de simplificarse. Porque los libros sagrados, sean cuales fueren, no ayudan a ver y a vernos, sino más bien nos llevan los ojos a ver a dios, a Dios. Y con los ojos de él. De Él. Y no se trata de eso ni de entonar cantos de sí mismo o a sí mismo. Se trata apenas de que aprendamos a ver el mundo tal cual es.□

[1]   Vemos entonces algunas acciones de brutalidad inusitada. El sionismo había preparado mistarviim, sionistas que vestían y hablaban como palestinos, que introducían o preparaban trampas mortales en el tejido social palestino, como por ejemplo, dejar para reparación un vehículo en un taller mecánico, todo en confianza, y que al cabo de veinte minutos volara por los aires el vehículo, el taller, todos sus ocupantes y buena parte de las edificaciones circundantes. Con estos explosivos devastadores, hicieron añicos varios mercados en los momentos de mayor afluencia de gente. Esa atroz coyuntura de la historia palestina se generalizará pesadillescamente en la Franja de Gaza en 2006 y desplegará un nuevo círculo del infierno en 2023/2024.

[2]    Eso, porque la realpolitik se mueve con otros intereses; como ilustra el caso de Francisco Franco.

[3]   Y la ONU ni siquiera rinde honores a su mediador oficial, proveniente de un país con acrisolada democracia; Suecia. La tutela judeosionista en la ONU ya se sentía.

[4]   Como la actitud con que los guardiacárceles recién estrenados en regímenes de dictadura llegan al patio de las cárceles para lidiar con huelguistas y manifestantes. Lidiar, con animales.

[5]   Woods, K., https://www.unz.com/article/israels-love-affair-with-syrian-jihadis/.

[6]  Ibíd.

Publicado en Centro / periferia, Globocolonización, Medios de incomunicación de masas, Palestinos / israelíes, Para salir del repollo

Algunas observaciones sobre impunidad judeoisraelí

Publicada el 24/07/2024 - 12/09/2024 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

23 jul 2024

Mis últimas notas han procurado enfocar situaciones gravísimas y generalizadas que entiendo se ignoran o ante las cuales “esquivamos el bulto”; incluyendo la expansión del narcotráfico  y otros tráficos igualmente lesivos o peores, como el de humanos, la plastificación generalizada y lo que ello significa en términos de salud, ambiental, animal y humana y también señalábamos la actual existencia de un genocidio a cielo abierto y la no menos llamativa ausencia de reacción del universo institucional.

Como esto último persiste, y aun tiene visos de afianzarse, por normalización, por acostumbramiento, por miedo, no tenemos más remedio que hincarle el diente otra vez al asesinato generalizado, de día o de noche, de gente armada o desarmada, de niños de cualquier edad, y en muy variadas formas, con muy peregrinas justificaciones.

Nos referimos a la política genocida abierta del Estado de Israel sobre la población palestina cada vez más despojada de su territorio en una lenta y progresiva política de pinzas del sionismo, que se aceleró bruscamente el 7 de octubre de 2023.

Hasta entonces, la táctica y la técnica del sionismo para la apropiación del territorio palestino, se había caracterizado por dos momentos: uno primero, muy pausado y fragmentario, adueñándose de tierras de propietarios ausentistas mediante escrupulosas compras de esas tierras a los propietarios rentistas que en general aceptaban la transacción, incluso contentos porque los sionistas solían comprarles esas tierras a buen precio.

Ese período, grosso modo, coincidió con la primera mitad del s xx. Con la instauración del Estado de Israel se produce un cambio en el ritmo y el alcance de la apropiación. Hasta 1947/1948, se echaba de tierras a campesinos inmemoriales que carecían de títulos de propiedad, y la Agencia Judía encargada ahora de administrarlas, las asignaba a kibutzim o a moshavim de judíos que habían hecho la aliah, en castellano que habían ‘retornado a las fuentes’.

Este concepto de retorno tiene, como diría el inolvidable Bartolomé Hidalgo, “su dificultad”: cuesta hablar de retorno, mediando dos grandes obstáculos  conceptuales para ello: los antepasados con que se ligaba ese retorno, eran, si habían vivido allí, de dos mil años atrás. Ardua tarea reconocer esa ligazón. Pero si los judíos que hacían la aliah tenían sus ancestros provenientes de otras tierras, por ejemplo, jázaras, entonces se perdía toda ligazón física, material. Podría argumentarse que se tratara de una ligazón religiosa, pero ¿cómo validar con ello muy concretas y materiales apropiaciones de tierras?

Lo cierto es que, “por la razón o la fuerza”, los sionistas ampliaron enormemente la apropiación de tierras después de 1948. El período 1948-2023 fue el de un cada vez más intenso despojo de lo que iba quedando como “territorios palestinos”, usando la fraseología de la ONU. Esos territorios formaban parte fundamental de un hipotético “estado palestino” que figuró en las tratativas palestino-israelíes más de una vez.

Pero permanentemente fue ensanchándose el poder israelí y achicándose, licuándose la presencia palestina. Si lo graficáramos con imágenes animales diría que Israel empleó la técnica de la boa constrictor, sobre todo cuando tiene que enfrentar una víctima de porte mayor.

Una medida tomada en 2006 por Israel lo grafica nítidamente: luego de varios años con colonias sionistas enclavadas en la Franja de Gaza –un territorio altamente densificado sobre todo por el expansionismo israelí (Guerra de los 6 días)–, “El Carnicero” Ariel Sharon decide evacuar las escasas colonias instaladas en la Franja y anuncia hacerle –a los palestinos– la vida imposible. Al retirarse, desmantelan y rompen todas las instalaciones agrícolas y habitacionales, las  redes de riego, que habían erigido en Gaza, en medio de las privaciones generalizadas de su población y dejan  todo el estropicio sobre las maltratadas tierras gazatíes. Y esa misma noche aviones israelíes sobrevuelan  rasantes la Franja a la velocidad del sonido: a la mañana, la Franja tendrá muchos niños con enuresis y con tímpanos rotos.

La técnica constrictor se profundiza: la Franja de Gaza queda aislada por los cuatro costados: se bombardea  y desmantela el aeropuerto y el puerto; únicos de la Franja, se cortan todos los caminos salvo uno hacia Egipto celosamente cuidado por israelíes y egipcios, y otro de acceso a Israel, que se convierte en “el cordón umbilical” de ese territorio “embolsado”. E Israel  dictamina acerca del ingreso de alimentos instaurando dosis con un máximo de calorías per cápita. Con la pesca fuertemente limitada, porque los gazatíes no pueden salir al mar  –son baleados–, apenas pescar en la orilla, con una agricultura –la Franja de Gaza fue uno de los primeros territorios agrícolas de la humanidad– totalmente saboteada por la depredación israelí, la alimentación de casi dos millones de seres humanos pasó a estar dosificada por las hostiles autoridades israelíes.

Cuando decimos hostilidad, la idea es demasiado débil: valga lo acontecido con un suceso infrecuente; en 2005 un soldado israelí es tomado prisionero: cuando las fuerzas policiales y militares israelíes procuran “liberar” a ese preso (único) que milicianos palestinos habían secuestrado en una escaramuza (y que los palestinos liberarán mediante canje, sano y salvo, años después; Gilad Shalit), en una serie de allanamientos -donde jamás encontraron nada- terminan matando  entre un centenar y dos centenares de “allanados”. Le queda a uno la interrogante: ¿estaban buscando a Shalit o usaban el pretexto de buscarlo para poder ir matando a mansalva? Porque el descuido, el error, el simple exceso están descartados (ya veremos un comportamiento similar ante el copamiento del 7 de octubre).

Observemos otro ejemplo que refleja la creencia que los judíos sionistas, israelíes  tienen de su propia excelencia: la carta abierta que los decanos de las universidades israelíes Ben Gurion del Negev, lnstituto de Ciencia Weizman,  Universidad Hebrea de Jerusalén, Universidad Ariel, Universidad Abierta de Israel, Universidad de Haifa, y el Instituto Technion-Israel del Instituto de Tecnología, todos ellos alarmados por los discursos académicos posteriores al 7 de octubre de 2023, con lo que consideran “inadecuada respuesta”.

Los decanos adoptan acríticamente la versión oficial israelí de “los más de 1400 víctimas niños, jóvenes y adultos, judíos, musulmanes y cristianos por igual” [sic].  En el momento de su carta abierta, ya existían numerosas fuentes de información que discriminaban en el tendal de muertos; que el principal caudal de víctimas había sobrevenido con la reacción israelí, unas 6 horas después del copamiento de Hamás y otros agrupamientos palestinos sobre el cuartel regional israelí y algunos kibutzim aledaños.

Pero el nudo problemático radica no en repartir culpas y muertos entre milicianos armados  atacantes y militares contraatacando, sino en algo previo.

¿Por qué? ¿Por qué la acción palestina del 7 de octubre?

Leamos a los decanos, que con increíble tranquilidad de conciencia establecen el estado    de situación: “Nos enfrentamos atendiendo dos frentes: uno contra las atrocidades de Hamás,

otro en la arena global de la opinión pública. Lamentablemente, observamos una tendencia alarmante según la cual Israel, pese a su derecho a la autodefensa, es caracterizado como un opresor. Esto  establece una equivalencia falsa entre las acciones de una organización asesina y terrorista y un estado soberano con su derecho a defender  a sus ciudadanos, lo cual desafortunadamente  tiene como resultado la pérdida de vidas palestinas inocentes. Todo intento de justificar o apelar equívocamente a las acciones brutales y grotescas de Hamás es intelectual y moralmente indefendible. Es preocupante que muchos colegas universitarios se ha[ya]n convertido en campo propicio para sentimientos antiisralíes y antisemitas, insuflados  por una comprensión sesgada e ingenua del conflicto.” [1] Aquí, en la penúltima palabra, aparece la superioridad intelectual, y moral, que presumen los decanos para sí. Con su planteo maniqueo de que Israel –un estado colonialista– sea el bien. Claro que lo es, para los colonialistas.

Y me permito todavía otra frase de estos personajes que destilan su superioridad definiendo sus verdades como si fueran universales: “Mientras Israel usa sus armas como escudo protector de sus ciudadanos, Hamás usa a sus ciudadanos como escudos para sus armas.” Nuestros decanos muestran escasa originalidad pero que también conocen el mensaje panfletario. La realidad es más espesa y penosa. Para los israelíes, la vida de los palestinos es apenas una molestia, una recordatoria del despojo que han cometido. Los israelíes más democráticos soportan la situación; deseando, en todo caso, que los palestinos “se esfumen”. Los israelíes menos democráticos, las alas fascistas del sionismo, quienes siempre tuvieron la decisión de “esfumarlos”, están llevándolo a cabo, con la cabeza llena de desprecio racista por los despojados palestinos. Por eso, ministros de Netanyahu proponen como “solución” al problema carcelario, matar a los prisioneros. Sinceridad modelo chutzpah. En su determinación asesina sólo los altera la resistencia, formidable, que han tenido los palestinos.

Israel Shahak ha llevado a cabo una labor esclarecedora excepcional: los textos “sagrados” judíos están en lengua hebrea y por lo tanto no son accesibles a la inmensa mayoría de los humanos. Shahak se tomó el trabajo, junto con Norton Mezvinski, de traducirlos al inglés y con ello, dada la difusión de esta lengua, ponerlos al alcance de prácticamente todos. Shahak y Mezvinski son judíos no sionistas y hasta antisionistas, lo cual se expresa en los frutos de su investigación.[2]

El judaísmo ortodoxo  –probablemente como toda creencia ortodoxa o absolutista– es profundamente racista. Y autocrático. Judeocéntrico. En semejante escala de valores los no judíos, los goyim tienen menos estatura humana que los judíos e incluso pueden ser considerados y tratados como instrumentos por los propios judíos.

Allí, se entronca el radical desprecio con que los sionistas han estado desalojando, hostigando, castigando y suprimiendo población palestina que les ha resultado refractaria. Lógicamente refractaria. ¿A qué población le gusta que venga otra y que, alegando antiguos derechos, los desaloje de las viviendas en que moran desde tiempo inmemorial, les arrebaten los cultivos que laboran familiarmente desde décadas, siglos?

El sionismo, pese a su prescindencia inicial de lo religioso estuvo siempre fuertemente atado a la tradición religiosa judía. Es aquello que con humor judío siempre se ha dicho: ‘No creo en dios pero él me ha asignado esta tierra’.

Lo grave del sionismo es que alberga judíos progresistas que rechazan con vehemencia toda política genocida. Aunque significativamente tienen una particular alergia contra toda crítica a “la cole” si viene de afuera. Sin embargo, ese árbol les hace perder el bosque: lo explica magistralmente otro judío, antisionista: «el error fundamental de este artículo [3] es considerar al sionismo una ideología nacionalista y no reconocer su verdadera naturaleza de colonialista. Eso es lo que ha sido desde Herzl, quien parecía creer que los judíos éramos una nación como las que en su tiempo querían liberarse de los imperios ruso, otomano y austro- húngaro. Pero como, a diferencia de los checos, polacos, etc. no estábamos todos en un mismo territorio, que bastaba con separar para crear un estado, Herzl imaginó una solución propia de su tiempo, el de los imperios coloniales; crear un estado de «europeos adelantados» en una tierra habitada por «nativos atrasados». La ideología colonialista de Herzl quedó bien clara en su discurso del 21/8/1903 cuando trató de convencer a los delegados al Sexto Congreso Sionista de que aceptaran la oferta de Uganda. Dijo entonces: «debemos ser una Inglaterra en miniatura, […] como esas naciones que supieron hacer su fortuna con sus imperios coloniales». El sionismo siempre ha sido la ideología de los judíos de derecha, los de izquierda estaban en el Bund, revolucionario de izquierda y antisionista o en organizaciones revolucionarias sin identificación judía, ejemplos notorios, León Trotsky y Rosa Luxemburg. Los judíos que por una parte se consideran de izquierda mientras por la otra son incapaces de separarse de toda relación con Israel debieran darse cuenta de que pretender ser «sionista de izquierda» es equivalente a calificarse de «colonialista de izquierda».»

Existen muchos datos históricos que abonan la descripción de Brainin. Baste pensar en la relación entre nazis y sionistas en los primeros años nazis, hasta bien adentro los mediados de la década del ’30. Desde 1933, rápidamente, los nazis van poniendo fuera de la ley y expulsando de las instituciones gubernamentales a comunistas, socialdemócratas y purgando estamentos públicos de judíos… no sionistas. A mediados de la década del ’30 sólo quedaban dos partidos políticos reconocidos legalmente: los nazis… y los sionistas.

Más allá del certero comentario de Brainin al interrogante de Burstin, éste pretende establecer ciertos cotos que en el terreno del pensar son francamente equivocados, por no decir encubridores y sostenedores de privilegios. En el mismo artículo que mencionaba Brainin, Burstin se queja de la intromisión ideológica de ajenos al judaísmo acerca de la presunta legitimidad del sionismo: “¿a santo de qué una persona que tiene cero vínculos con el pueblo judío entiende pertinente pronunciarse acerca de la legitimidad de ese movimiento nacional?”

Bastaría ver la trascendencia política, material, la influencia que tiene el sionismo en el mundo para considerar esa legitimidad, para sopesar y criticar esa influencia en el mundo que es de todos.

Porque estaríamos mucho peor de lo que ya estamos si sólo los monárquicos pudieran opinar sobre lo monárquico, si sólo los católicos pudieran opinar sobre su iglesia vaticana, si sólo los marxistas pudieran hablar de ciencia política, si sólo médicos pudieran hablar sobre salud y enfermedad. Burstin y los sionistas no tienen ningún derecho a procesar o disponer del sionismo como coto cerrado. Porque lo que ellos hacen con el sionismo puede influir en otros. Pregúntenle a los palestinos, sin ir más lejos.

Si ya de por sí, estas pretensiones de exclusividad y reserva ideológica son nefastas; basta ver todas las matanzas prácticas que en Israel se han procesado y procesan con incrementadas intensidad invocando el sionismo.

El rabino Kook, guía espiritual de la rama Lubavich –de la que abreva el presidente argento Javier Milei y buena parte del sionismo religioso en Israel– establece, por ejemplo, esta curiosa distinción antro… digamos antropológica (aunque no es exclusivamente referida a humanos):

“La diferencia entre un alma judía y las almas de los no judíos –todos ellos en todos los distintos niveles— es mayor y más profunda que la diferencia entre un alma humana y las almas del ganado.” [4]

Nuestros autores rastrean estas peregrinas afirmaciones. Kook se basaba, para sus lucubraciones “en los principios básicos de la Cábala Luriánica [que establece]  la superioridad absoluta del alma y cuerpo judíos sobre el alma y cuerpo no judíos.” (ibíd.)

Empezamos a entender un poco mejor el desprecio, la inaceptable sensación de superioridad que despliegan, por ejemplo, los soldados, masculinos y femeninos, destrozando el tejido social palestino, con sus niños masacrados, sus mujeres desesperadas, la impotencia de los varones con los brazos desnudos contra civiles y militares israelíes abusando con sus protecciones y armamentos…

Resulta penosamente interesante la observación, sin duda cierta, de que Kook era vegetariano y respetaba las plantas hasta el punto de “no permitir que fueran cortadas flores o pasto para su propio placer”. Con ello, se ha querido como contrapesar su idea, hiperracista, sobre las almas de judíos y no judíos.

A mí, en cambio, esa exquisita observación sobre el corte de plantas me retrotrae a la llamativa sensibilidad de Heinrich Himmler para no pisar hormigas en sus andanzas por el bosque y no quebrar ramas porque sí. Y esos cuidados se ensamblan con decretos del Tercer Reich enseñando a la población a poner las centollas a cocinar en agua hirviendo y no en agua fría, prolongando innecesaria y  cruelmente la agonía.

Estas consideraciones de Kook, de Himmler o del Tercer Reich no están mal, sólo que el amor a los animales o vegetales que las nutre no se extiende, curiosamente, a humanos. Que siempre entendimos se ligan, bien que problemáticamente, al reino animal.

Volviendo a nuestro asunto principal; el genocidio desplegado contra el pueblo palestino y el comportamiento judeosionista: mientras hay una ceguera pertinaz ante las consecuencias del comportamiento israelí; ¿se puede acaso considerar intrascendente el bombardeo masivo, por artillería o mediante aviación de barrios densamente poblados, con edificios de diez pisos, habitados por civiles, hombres, mujeres, niños, ancianos, ¿puede algún israelí imaginar que tales bombardeos puedan ser incruentos?

Porque el presidente de AMIA, Amos Linetzky, ha declarado: “Nuestra tradición nos enseña no permanecer ajenos ante el sufrimiento del otro.”[5] Difícil conciliar tamaña afirmación con el comportamiento sionista en Palestina/Israel.

Esa frase del señor Linetzky adquiere claridad y atroz coherencia cuando advertimos que se refiere al sufrimiento de otro judío. Y solamente entonces.

Otros humanos, ¿existen  o no existen según la ceguera luriánica? Cuando Linetzky clama: “No fueron suficientes los gritos desesperados de familiares para que la Cruz Roja pueda llevar medicamentos a personas secuestradas” se refiere exclusivamente a la emergencia, también sanitaria, vivida por israelíes el 7 de octubre de 2023. ¿Y todas las veces que la aviación y la artillería israelí arrasaron instalaciones, escuelas, hogares, hospitales, calles, edificios aplicando discrecionalmente castigos colectivos a palestinos (a veces por actos violentos de tipo guerrilleril, a veces por actos rebeldes  ni siquiera violentos, a veces por miserables competencias, como los crueles, sádicos, mezquinos  y reiterados atentados israelíes, lisiando futbolistas) no necesitaban la Cruz Roja?

Como nos lo muestra el extraordinario y valiente aporte de Shahak y Mezvinksi, la humanidad que campea en Israel es bastante corta: se limita a “los suyos”.

Un egoísmo aterrador.

Sobre todo, cuando está armado y opera conquistando. Como lo prueban sucesivos incidentes en que Israel y sus grupos de choque pisotean otros derechos, otras heredades, castigando con la muerte, heridas y mutilaciones de por vida a población civil a menudo ajena a las imputaciones.

Israel ha ido deviniendo una máquina de matar que se permite avanzar sobre la base de un desprecio radical a la vida de los ajenos, so pretexto de que “los demás” quieren aniquilar a Israel y ahogar en el mar a sus habitantes.

Personalmente, no albergo ninguna simpatía ideológica por una guerrilla que se ampara en un absoluto religioso,  ya sea musulmán, cristiano o judío. Pero observemos porqué Hamás ha logrado cosechar tanta simpatía entre palestinos.

En primer lugar, porque a diferencia de una resistencia palestina también armada, el Fatah, que terminó aceptando el penoso papel que le ofreció la dirección sionista de ser policía de su propio pueblo, armada y entrenada por sus mandantes israelíes, Hamás se concentró en ayudar a la población palestina, tan privada y despojada por la ocupación israelí. El palestino cualquiera, el que vive y brega para cuidar a su familia, sus hijos, sabe lo que es traición o defecc¡ón y sabe lo que es una ayuda.

Una mirada sobre el 7 de octubre.

Historiadores tendrán que explicar por qué las fuerzas israelíes tardaron 6 horas en reaccionar y actuar. En espacios, en distancias muy reducidas. Desentrañar si fue una celada que le permitiera luego a las fuerzas de seguridad israelíes dar rienda suelta a una “respuesta” o si fue que el exceso de poder a su favor de Israel le jugó una mala pasada y fue sorprendido por un adversario subvalorado, como pasa tan a menudo en el deporte.

Sabemos que se discuten y barajan mucho esas dos posibilidades, pero en lo que no cabe duda es en la capacidad de falsear realidad que Israel sistemáticamente lleva a cabo. Con sus bots y sus trolls. Desde los bebitos horneados o decapitados, pasando por las violaciones colectivas de mujeres judías hasta atribuirle a guerrilleros palestinos con armas livianas la matanza de la playa de estacionamiento de la fiesta rave, en donde las fotos aéreas  o de superficie de autos calcinados no dejan lugar a dudas que fueron blanco de artillería pesada, precisamente la que pusieron en acción las tropas israelíes.

El parte israelí de ese dia habla de 1400 víctimas de la barbarie palestina. Prácticamente desde el inicio periodistas probos, judíos, como Max Blumenthal o Ron Unz, o el muy conocido premio Pulitzer, Chris Hedges, cristiano, rechazaron categóricamente ese guarismo, en el que se incluía a todos los victimados por la intervención militar israelí, que eran muchos más que los matados inicialmente por quienes coparon el cuartel regional israelí en Gaza.

Esas primeras víctimas israelíes, militares, se estimaron en centenares, ¿100, 200, 300?; de todos modos una cantidad de muertos que en ningún momento antes había afrontado el ejército israelí en su prolongadísima lucha de desgaste con la población palestina.[6]

Tan cruento golpe se explica por “la mano tan pesada” que Israel ha estado levantando, cada vez más y de un modo cada vez más abusivo, contra la despojada población palestina.

Parecería que el valor que Israel atribuye a la vida de su población es tanto mayor que el valor de las otras vidas, como exigiéndole al “otro” el pago de cien vidas por una judía. Alguna vez he escuchado como justificación de tan atroz aritmética que el pueblo judío es escaso, incomparable con la cantidad de árabes, de rusos o anglogermanos que pueblan el planeta.

Pero estas cuentas son capciosas. Porque en primer luqar, el racismo señorial ha exterminado con particular fruición a poblaciones menores que las de los perpetradores. Y segundo, porque esas cuentas son inaceptables.

Lo que tenemos por delante es a genocidas que fundamentan su proceder –ya sea decanos de la cúpula universitaria o burócratas– con descaro.

Esto es nuevo en la sociedad humana.

Hasta ahora, era más bien la ignorancia y el olvido lo que “lavaba” genocidios.

Queda por ver, qué sucederá, que está sucediendo, en este caso.□

notas:

[1]  A Letter from VERA  – Association of University Heads, Israel. Nov. 1, 2023.

[2] El fundamentalismo judío en Israel, 1ª, ed. en inglés, 2004. Editado en castellano: Editorial Canaán, Buenos Aires, 2012.

[3] Kurt Brainin, comenta y replica, en IJAN-International Antizionist Network en castellano, 7 abr 2024, a David Burstin, “Atrapados entre el sionismo y el antisionismo, millones de judíos de la diáspora nos preguntamos cuál es nuestro lugar en el mundo”, Posturas, 2 abr 2024.

[4] Shahak y Mezvinski, ob. cit.

[5] Amos Linetzky, discurso 18 jul. 2024. Cit. p. Marisol Juárez, AM 7850, Bs. As.

[6] La excepción podría ser la huelga general de la sociedad palestina contra la ocupación sionista, 1936-1939, una suerte de guerra civil que demandó la vida de unos 300 judíos, una cantidad similar de muertes inglesas y decenas de miles de muertos palestinos. Pero en un período de 3 años.

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