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Categoría: Destrozando el sentido común

PENSAMIENTO DOBLE MADE IN EUROPA

Publicada el 05/01/2026 por luissabini

Luis E. Sabini Fernández

Keir Starmer, entrevistado por Nick Ferrari (en 2024), ha sostenido con serenidad que Israel tiene el derecho a controlar el agua y la electricidad de los ciudadanos (¿o habitantes?) de la Franja de Gaza.[1]

“Israel tiene el derecho a defenderse y Hamás es responsable del terrorismo.”

“[…] Vemos ataques a la sociedad israelí”, insiste Starmer.

Keir Starmer, con su cara de buenazo y su sosiego al hablar, constituye un modelo de la-buena- conciencia-occidental. No tenemos que referirnos a energúmenos o a temperamentales apasionados como Javier Milei o Volodimir Zelenski ─ambos con un pasado televisivo de agentes espectaculares encarnando violencias al menos simbólicas─ porque Starmer luce serenidad, sosiego, sensatez.

Solo que es tan falso como las actuaciones televisivas de Zelenski o Milei (para no ingresar al terreno de sus actividades políticas presidenciales).

Porque Starmer constituye un epítome de la conciencia europea, actual… y pasada. Una ceguera, mejor dicho, una bizquera que aterra.

Starmer se queja de los ataques a la sociedad israelí. No dice una palabra de las décadas anteriores. Situémonos históricamente. Desde los albores del s XX, hubo ataques de las organizaciones sionistas a la inerme sociedad palestina. Algunos indirectos, casi encubiertos, como con cada compra de tierras de las redes sionistas que las gestionaban para algún kibutz en formación o un agrupamiento de judíos sionistas recién llegados. Ofertas que tentaban al terrateniente cuya tierra interesaba, un ausente que vivía en Estambul o en Angora. “Negoción” que dejaba resentidos a los campesinos palestinos ahora despedidos, que habían trabajado desde “siempre” para ese efendi, devenido rentista financiero.

La cantidad de campesinos sin tierra, desalojados por la fuerza pública en Palestina a causa de las compras progresivas de tierras y los desalojos consiguientes, empezó a crecer y fue generando tensiones que desencadenaron diversos levantamientos, con muertos palestinos y sionistas en las primeras décadas del s XX, que la policía inicialmente turca, luego (desde 1918) británica, procuraba restringir, castigando a los “ilegales”, a los desocupados que invocaban una historia inmemorial de trabajo. Los nuevos dueños no los necesitaban porque los colonos sionistas recién llegados querían “trabajar la tierra” (a menudo, empezar a aprender a trabajarla).

En resumen, hace más de un siglo que la sociedad sionista ataca a la sociedad palestina.[2] Pero eso, Starmer como integrante del mundo “rico” no lo ve ni puede verlo. Ni quiere. Starmer corta de un tajo la historia. Sólo ve lo que le viene bien. Los derechos, por ejemplo, “comienzan” con la instalación sionista oficial de 1948. Pero ¿y antes? ¿No existía la justicia, la injusticia, el abuso? Para Starmer los derechos son los de los blancos europeos. Por ello, si el que sufre una afrenta, una injusticia, un abuso, un asesinato, es un negro, uno de “los de allá”, un ajeno, un native, en suma, no cuenta. Y esa afasia histórica se intensificó desde el 7 oct. 2023. ¿Cómo podían los rehenes convertirse en amos, siquiera por un momento?

“Israel tiene el derecho a defenderse.”

¿Y algún otro atacado, tiene también ese derecho? Porque indudablemente en Palestina los palestinos fueron los primeros atacados, diezmados, reprimidos, heridos, matados.

“Los [primeros] asesinatos fueron introducidos en Palestina por los sionistas [contra británicos]”.

“El primer ataque a un barco por parte de terroristas, en 1940”, fue hecho por sionistas.

El 11 dic. 1947, el primer bus atacado por terroristas sionistas, mató a 6 palestinos e hirió a una treintena a bordo.

El 5 ene 1948, el atentado terrorista contra el Hotel Semiramis mató a unas veinte personas, entre ellas al vizconde Tapia, cónsul de España.

A lo largo de 1948, los sionistas lanzaron bombas en bares y restoranes jerosolimitanos con un tendal de cientos de palestinos despedazados. Los sionistas atentaron también contra trenes, aviones y barcos.[3]

Pero eso fue en momentos en que la flamante ONU se prestaba a reconocer el engendro sionista como un “estado judío”; los s¡onistas ya no se conforman estando al lado de los palestinos; en 1948 quieren más. A partir de 1967, los abusos de los sionistas sobre la población palestina en general y gazatí en particular, aumentaron en proporción geométrica acorde con el creciente poder ahora israelí en el mundo entero. Cuando en 2006, los palestinos “votan mal” y en lugar de elegir a sus verdugos o a los administradores palestinos autorizados por los verdugos, votan por una red de apoyo a sus propias necesidades que visualizan en Hamás, la represión consiguiente será draconiana. Aislamiento total a la Franja de Gaza (los que votaron “peor”). Y en 2008, un ataque de castigo denominado por los mismos atacantes “Plomo fundido”, matará a palestinos, gazatíes, ahora por miles.

¿Cómo Starmer puede atreverse ─intelectualmente hablando─ a sostener que “Israel tiene el derecho a defenderse”, cuando en rigor durante un siglo ha estado, casi ininterrumpidamente, atacando, dándose el derecho a atacar?

Porque no vamos a creer que Starmer y quienes tienen similares puntos de vista, sufren de afasia, senilidad u otras alteraciones fisiológicas.

Se trata de cómo están, cómo existen, cómo─se─paran─en─el─mundo.

Provienen del mundo de caballeros, europeos, de raza blanca. Que amplían su universo.[4]

Starmer deshistoriza la cuestión. Mediante la cuidadosa extirpación de los comportamientos históricos, increíblemente agresivos, en este caso de la colectividad judeosionista en Palestina.

La agresividad y posesividad sobre la FdG es curiosamente más llamativa que la apropiación dogmática e imperial de Israel sobre Jerusalén o Cisjordania. Porque en tales territorios hubo, sí, población judía hace miles de años. Lo cual explica, aunque no justifique, cierto irredentismo que el sionismo ha blandido para su política de desalojos. En tiempos bíblicos, Palestina, y particularmente Gaza, era tierra de filisteos. Los sionistas ocupan Gaza en 1967, hace apenas medio siglo.

Pero este proceso de deshistorización dista de ser neutro o pasivo. Como bien explica otro conocedor de los afanes sionistas por apoderarse de-todo-lo-palestino, Jonathan Cook,[5] la estrategia sionista es ir ampliando los derechos señoriales del judeosionismo, mediante una política represiva que ahogue toda versión disímil.

Con el gobierno de Starmer tenemos un nuevo corpus legal británico que pone fuera de la ley a cualquier organización política que el gobierno decida (por sí y ante sí) que sea considerada terrorista. Cook da un ejemplo aleccionador: miles de británicos, “en su mayoría de edad avanzada” han manifestado con carteles: “Me opongo al genocidio. Apoyo la Acción Palestina.” Acción Palestina, fundada en 2020 en Inglaterra, es una red de gente que se opone a que su gobierno colabore con un estado como el israelí, dedicado a quitar de en medio a como sea a población que habita (desde tiempo inmemorial) el territorio que el sionismo decidiera apropiarse para reconstruir, o más bien ─históricamente hablando─ reinventar un estado judío. Acción Palestina ha condenado enfáticamente la alianza, tolerancia o complicidad entre el gobierno británico y empresas de seguridad israelí como Elbit Systems.[6] Conociendo para qué sirven esas empresas de seguridad israelí, por ejemplo, para matar seres humanos mediante controles remotos o dispositivos electrónicos, se comprende la resistencia. Vale la pena aclarar que a Acción Palestina no se le conocen acciones contra personas, empleadas de Elbit Systems, por ejemplo, puesto que su acción de repulsa va dirigida a la empresa y a los apoyos que recibe del gobierno inglés. Pero desde mediados de 2025 el gobierno Starmer ha resuelto que esa crítica, se convierta en terrorismo. ¿Cómo calificará Starmer el uso de explosivos que mate masivamente a, por ejemplo, a diez o quince humanos (gazatíes, adultos y niños), que el azar haya puesto cerca del presunto militante de Hamás que el ejército israelí “neutraliza” con un explosivo teledirigido? ¿O que termine pulverizando hasta un centenar de gazatíes que el azar pueda poner cerca del “blanco” que los militares israelíes quieran eliminar, y que por su “importancia” permite a “los mandos” ejecutar población totalmente ajena o inocente (¡pero sólo hasta cien humanos!)?

¡Hay que apreciar la idea de límites de los mandos israelíes, consustancial con la de tantos rasgos característicos de la Torá![7]

En respuesta, integrantes de Acción Palestina han desplegado una huelga de hambre que ya sobrepasa los dos meses (que se considera plazo ya francamente entrado en zona de muerte del huelguista). Varios integrantes de Acción Palestina, no aceptan como buena la idea de ser encarcelados durante 14 años por sus críticas y acciones no violentas.

Es la mayor huelga de hambre del último medio siglo y sin embargo, ha sido totalmente obviada desde los medios de incomunicación de masas, ignorada por el gobierno británico. Starmer puede seguir durmiendo con tranquilidad.

Es cada vez más preocupante el estado de salud de los huelguistas. Esperemos que el gobierno británico actual no llegue a la crueldad con que Margaret Thatcher trató a los presos prisioneros del IRA irlandés, que reclamaban el estatuto de “presos políticos” y no el de delincuentes que se les atribuía. Varios luchadores irlandeses por la independencia lo tuvieron que pagar con sus vidas.□


[1]  https://www.youtube.com/watch?v=C8_sht6p_SQ

[2]  No es nada original: es lo que siempre han hecho los colonizadores/conquistadores sobre los colonizados/conquistados.

[3]  El historiador palestino Mazin Qumsiyeh repasa lo que acabamos de glosar. Compartir la tierra de Canaán, edición en castellano, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2007.

[4]  Un proceso que afecta a europeos y, ocasionalmente a quienes se “europeízan”; población que accede al universo europeo por alguna “puerta grande”; no como la inmensa mayoría de “laburantes del tercer mundo” que viven en los arrabales de las ciudades europeas integrando una suerte de proletariado transnacional y multirracial. La “europeización” se procesa, por ejemplo, haciéndose pareja de un europeo, cursando en universidades europeas, integrándose en consorcios transnacionales de “primer nivel”.  Más allá del logro material, la europeización implica una suerte de “lavado de cerebro” puesto que el sujeto implicado deberá borrar su propia identidad como excluido, como ciudadano de segunda… o de tercera. Por eso, es tan patente la actitud de parvenu de tantos de estos “recién llegados” (conozco penosos ejemplos personales).

[5] Véase “Cómo informar hechos puede llevarte a 14 años de cárcel por terrorismo”,  https://www.unz.com/jcook/how-reporting-facts-can-now-land-you-in-jail-for-14-years-as-a-terrorist, Unz Review, 22 dic. 2025.

[6]  Es una empresa con mucha presencia en el Río de la Plata. Porque se le atribuye fuertes contactos con Elzstajn, Eduardo, padrino de Javier Milei, considerado el hombre más rico de la Argentina, con fuertes inversiones inmobiliarias, financieras, ideológicas, tecnológicas y agroindustriales. Preside IRSA, Banco Hipotecario, y empresas como Cresud y BrasilAgro. En Uruguay, Elbit Systems dispone de un contrato con las autoridades municipales de Maldonado a causa de la intervención de CIPEMU (Comité Israelita Punta del Este, Maldonado, Uruguay), un lobby local que patrocina el proyecto de “Ciudades inteligentes” (con altísima cobertura de vigilancia). Llamativa la vigilancia elevada a primera necesidad.

[7]  Los “daños colaterales” están tabulados: hasta 15 muertes para asesinar a un militante auxiliar o de bajo nivel y hasta cien muertes si el operativo invoca la supresión de un “pez gordo” de las organizaciones armadas clandestinas.

Publicado en Destrozando el sentido común, Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder mundializado, PolíticaDejar un comentario

La gravedad del momento actual

Publicada el 07/08/2025 - 08/08/2025 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

De un tiempo a esta parte las relaciones políticas en general, en el mundo entero, han entrado en un cono de sombra si reparamos en los riesgos de violencia, en dureza de tratamientos, en geopolíticas de poder.

No es nada nuevo. Ha existido siempre, pero se han ido acentuando, presentando como hoy las experimentamos, al punto tal que comparar estas relaciones actuales con las de las décadas del ’60 del siglo pasado, por ejemplo, y hasta con las de la primera década de este siglo, cuando ya se había decretado que ante “el terrorismo internacional”  cabía esperar casi cualquier cosa (todavía ni sabíamos la naturaleza del invocado terrorismo y menos aún su origen como organizaciones de bandera falsa, como DAESH  o ISIS).[1] En resumen, estamos pasando por una coyuntura inusualmente grave, casi sin precedentes desde la última conflagración mundial o mundializada (1939-1945).

Esa coyuntura se procesa entre factores físicos,  materiales  a tener en cuenta, por ejemplo, el desgaste planetario  con veranos cada vez más intensos, tormentas más frecuentes ocasionadas por la elevación de la temperatura de los mares (y la consiguiente elevación de sus niveles), inundaciones (que siempre hubo pero ahora también más frecuentes y/o intensas), incendios, maremotos, que expresan las alteraciones de Gaia que entendemos  tienen su origen en la acción humana que  poco a poco ha ido incidiendo cada vez más decisivamente en la (única) biosfera que habitamos. La observación del Nobel de Química Frederick Soddy,[2] hace un siglo, es más pertinente que nunca: ‘la humanidad [o los ricos de entre ella] están  gastando en décadas, a lo sumo un par de siglos, lo que la Tierra acumuló  mediante sucesivas extinciones masivas (bosques, dinosaurios), como energía potencial, durante millones de años.’

Pero si lo natural es tan maltratado por nuestra sociedad contemporánea, ¿qué decir del tratamiento político en su sentido más estrecho, en el orden de las decisiones humanas, que atañen nuestra convivencia?

La  “guerra global contra el terrorismo” es una de tales decisiones. Asumida por los estados, mejor dicho por los estratos influyentes en dichas constelaciones nacionales, que se sienten protagonistas de su propio destino, y sobre todo del ajeno. Es una política que devino protagónica con el nuevo siglo, disparada con un equívoco acontecimiento: derrumbe al parecer por implosión de las torres gemelas del WTC  en Nueva York que  –al revés de los cinco ácidos fuertes que todos saben que son cuatro; el nítrico, el clorhídrico y el sulfúrico– son tres.[3]

De allí en adelante, al parecer, el peso de los servicios secretos (cuyo origen nacional se pierde en penumbras, puesto que se trata de servicios ocultos a la luz de la política) pasa a ser decisivo. Y  la nebulosa que mediáticamente nos impide ver, permite en sociedades tan surcadas de tantos canales informáticos, que podamos igualmente entrever huellas y líneas maestras.

Por ejemplo, ya sabemos qué postula  “el orden internacional basado en reglas” que tanto invoca Donald Trump como invocaba Joe Biden y otros personeros  y “representantes” del llamado Primer Mundo; de Inglaterra, Francia, Alemania, Israel.

Esas reglas configuran nuestra modernidad. Las reglas son clarísimas, como las ilustró el senador israelo-estadounidense  Sydney Graham,[4] invocando las presuntas regulaciones del “orden internacional liberal”. Pero esas invocaciones, como desnuda Graham,  son válidas exclusivamente para  liberales, enriquecidos, genocidas instalados desde la comodidad.

Siempre es igual, sigue siendo igual. Cuando el muy constitucional gobierno argentino del presidente Bartolomé Mitre, a fines del siglo xix,  y la montonera acaudillada por Felipe Varela, inician tratativas de paz, en la Mesopotamia argentina, los caudillos bárbaros proceden a iniciar el intercambio de prisioneros y los representantes de la civilidad democrática miran sorprendidos. ¿Canje?  No tenían  prisioneros. El gobierno de Buenos Aires había matado a todos los sublevados aprisionados. La lucha era, como sostenía un doctor de la ciudad entre civilización y barbarie. Pero, ¿quiénes eran los bárbaros?

¿Y cuando los hereros en el sur africano reaccionan ante la invasión alemana, a comienzos del s xx desistiendo de acatar las órdenes de los recién llegados? El ejército teutón los mata a todos, hombres, mujeres, niños, cumplimentando así lo que los historiadores denominan “el primer genocidio del siglo XX”.

El civilizador rey belga, Leopoldo II, con fama de filántropo dentro de Europa  y de luchador contra los traficantes de esclavos, lleva a cabo su “tarea civilizadora” en África a fines del s xix y hasta avanzado el s xx.  No lo mueve “ningún egoísmo”,[5]   confiesa, y por lo tanto la estimación de asesinados en la población congoleña, en millones (¿5, 10, 20?),  habría que atribuirlo a codicia, abuso, desprecio. Y algo más. Porque los correctivos del rey Leopoldo  no empezaban con la muerte del desdichado invadido, sino a través de un régimen acumulativo de “faltas” para quienes no cubrían las cotas de producción exigidas por los recién llegados; mutilación de una mano  por vez, de un pie. Había quienes se quedaban primero con una mutilación. Pero la “falta de rendimiento” seguramente se agudizaba, y las “faltas” atraían nuevas mutilaciones  y los empresarios/conquistadores/policías/catequistas podían seguir su tarea “civilizadora”. A los europeos, entonces, no los movía egoísmo alguno.  ¿Codicia, abuso, desprecio? Tanto empeño civilizatorio es propiamente, terror.

Se va viendo el inaudito precio de la expansión capitalista y empresaria. Un precio que recayó con más saña sobre originarios, sobre “marrones” y “negros”. Entremezclando la búsqueda de ganancias con nociones de belleza (racista).

El primer emprendimiento independentista del sur y centro americano fue en Haití. Toussaint Louverture, su primer presidente, fue capturado por el poder colonial y murió en prisión en Francia, en 1803. Sus pasos será seguidos por Héctor Miranda, Simón Bolívar, José Artigas, José de San Martín, Bernardo O’Higgins. El poder colonial en Haití no era monárquico;  fueron los generales bonapartistas  quienes no perdonaron la rebelión. El Tío Sam después, tampoco.

 “Derrotar el mal.” Otra de las consignas que constituye un norte político y moral de las élites empeñadas en rehacer el mundo a su imagen, por más que postulen el más abarcativo universalismo: sustituir la política por la moral no nos acerca el inexistente cielo sino al infierno. En  particular, acerca al infierno a las sociedades colonizadas.

Gaza y toda Palestina  pertenecen a una de las últimas “adquisiciones“ blancas que caracterizaron al colonialismo e imperialismo moderno. ONU iba a ser el nuevo ministerio de colonias, pero con un cambio sustantivo respecto del colonialismo hasta entonces oficial o aceptado. Las colonias no iban a “lucir” las banderas de las metrópolis que se adueñaban de ellas; iban a lucir sus propias banderas; la “prueba” de que eran independientes.                                    

El presente nos otorga un ejemplo “en vivo y en directo” de los planes de los poderosos, que por los desarrollos técnicos, computacionales y mediáticos, podemos observar, percibir a través de  celulares y pantallas, en nuestros corazones. Atrocidades que han caracterizado a la humanidad en tantos y tantos episodios (aunque sepamos que existen muchísimos otros en que no se presentan dichas atrocidades). En la Franja de Gaza, una población dominante, con mayores y mejores recursos que la allí asentada, fue aplicando una política de torniquete a la sociedad local. Desde hace décadas, muchas décadas.

Un escalón decisivo en la “bajada a los infiernos” sobrevino en 2006 cuando los gazatíes votaron mal. Como diría un eurooccidental cabal: ‘les enseñamos cómo es la democracia, les pusimos una opción política para que elijan representantes democráticos y terminan votando por una organización política que no nos acepta ni reconoce: ¡no aprendieron nada! Tuvimos que anularles la votación y encarcelar a tantos candidatos elegidos como pudimos.

El corolario de las elecciones limpias de 2006, no fue para quienes diseñaron y continúan el proyecto sionista, aceptar el resultado electoral de la voluntad mayoritaria, sino aprender a no hacer votaciones cuando uno no está totalmente seguro el resultado: una forma elegante de preservar la instancia democrática.

Al rechazar Israel el rechazo gazatí a la ocupación votando a Hamás, la cúpula sionista dispuso del destino de Gaza por otra vía: la franja fue sitiada por completo (obteniendo el permiso del maltrecho pero dictatorial  Egipto para encerrar el único borde del territorio que no linda con Israel).

Para completar el encierro  inutilizaron el puerto y derribaron las instalaciones del aeropuerto y generaron así un bolsón conectado con “el resto del mundo” únicamente por los pasos israelíes: se saboteó la tierra de cultivo por diversos métodos; poniendo bajo fuego tierras consideradas peligrosas para la seguridad de Israel (cerca o no tan cerca de la frontera) y contaminando otras, echando detritus desde territorio israelí aprovechando la bajada del terreno hacia el mar; se cortaron todos los suministros liquidando así gradualmente toda producción artesanal o industrial que se generaba en la Franja.

Respecto de una fuente nutricia tradicional de los habitantes de la Franja,  la pesca, que significa tanto aporte proteico, se prohibió a pescadores  ejercer su actividad, su oficio ancestral, tolerando únicamente la pesca en la costa. Aventurarse apenas mar adentro se pagaba con balaceras y a veces con pescadores así asesinados.

Inutilizaron las instalaciones sanitarias o depuradoras que había en la Franja y junto con la crisis de agua potable, encarecieron brutalmente su suministro estableciendo que Mekorot, la entidad reguladora del agua potable para el Estado de Israel y monopolizadora de toda el agua regional, cobrara el agua a palestinos mucho más que a israelíes. No por razones mercantiles, sino estrictamente políticas. obviamente, de torniquete. Se prohibió todo depósito de agua (defensa ancestral de toda población), dañando tanques o albercas.

Los alimentos, en suma, pasaron a estar bajo completo control israelí. ¡En Franja de Gaza, uno de los territorios con más antigüedad agrícola del mundo entero! Gaza fue convertida en una cárcel con carceleros soberbios, crueles que se consideraban “los mejores”.

El deterioro alimentario se hizo sentir cada vez más desde entonces. Y el ahogo generalizado también.

Desde el 7 octubre 2023 el torniquete dio varias vueltas.

Se expulsa a UNRWA, la red de asistencia de ONU para atender, atemperar, disimular, la apropiación israelí de Palestina, mediante la asistencia a los despojados pobladores.

En sí, semejante expulsión funciona como una declaración  de la intención genocida por parte del organismo expulsor; el Estado de Israel. Porque UNRWA brindaba asistencia a palestinos  “a la intemperie” en 400 puestos de contacto y atención.

UNRWA proviene de ONU, la organización con la cual EE.UU. aspiró a dirigir  el mundo entero tras la  Segunda Guerra Mundial.

Las soberanías nacionales se revelaron más tenaces de lo que “los nuevos amos” imaginaron, y el experimento soviético introdujo en la palestra internacional otra “superpotencia”, con lo cual el proyecto “mundial” de EE.UU. entró en hibernación (hasta que renacieron las esperanzas al unicato mundial con el colapso soviético de 1991).

El “efecto UNRWA” tuvo diversos resultados y proyecciones: la acción de la ONU reconoce a Palestina como “estado legítimo” (algo que al menos en teoría ONU ya había propiciado, pero que en los hechos abandona en 1947, ante la fuerza militar de Israel ocupando tierra). Al mismo tiempo, el personal de UNRWA, quienes realizan tareas en el terreno, son en su mayoría palestinos y conocen bien “las cosas que pasan cada día”; el hambre, el miedo, el terror, las privaciones, conocen  a  niños aterrorizados, a jóvenes indignados, a madres sufrientes… y es intensa una corriente de simpatía y solidaridad para con los desplazados.          

A mediados de este año, desde la UNRWA ven la realidad al desnudo: “Las personas en Gaza no están vivas ni muertas, son cadáveres andantes.” [6] Décadas de degradación programada

EL  LENGUAJE  DEL  PODER  DEL  OCCIDENTE  ATLÁNTICO

El analista Glenn Diesen, noruego, nos ayuda a entender el poder de los que se declaran ajenos al poder, predican ser consustancialmente democráticos y a lo sumo asumen un intervencionismo humanitario. Diesen rememora la noción orweliana de neolengua: la creación de un nuevo lenguaje que hace imposible expresar e incluso pensar algo en contra. La «diplomacia de la cañonera» es ahora «libertad de navegación»; no  perseguimos el dominio ni imponemos nuestros dictados, apenas negociamos desde una «posición de fuerza»; no apoyamos la tortura, pero tenemos «técnicas de interrogatorio avanzadas»; no hacemos subversión, hacemos «promoción de la democracia»; no apoyamos  golpes de estado, apoyamos «revoluciones democráticas»; no invadimos países, sino que llevamos a cabo «intervenciones humanitarias»; no ampliamos un bloque militar dentro de Europa, sino que ayudamos a la «integración europea».[7]

La concreción de tales pulimentos la sintetiza Achamr Akhad: “Occidente ha matado más de 5 millones de seres humanos en el Cercano Oriente desde 2003 e invocan que Irán es una amenaza para la paz. Esta contradicción puede perdurar, incluso innominada porque el mundo no ve los 5 millones de humanos asesinados en el Cercano Oriente como seres humanos.”[8]

Porque, como sostiene Ron Unz, él mismo judío y norteamericano:  “[…]  el sionismo internacional, que ahora domina fuertemente el sistema político estadounidense y, a través de él, gran parte del mundo» [9] cuenta con la impunidad que otorga  la  ”protección” cultural de EE.UU. y la cohorte satélite de la UE, y sobre todo, el dominio a que alude Unz.

Y advierte que: “gran parte de la legitimidad política actual del gobierno estadounidense y de sus diversos estados vasallos europeos se basa en una narrativa histórica particular de la Segunda Guerra Mundial, y cuestionar esa narrativa podría tener consecuencias políticas nefastas.”

Esas consecuencias son las que han pagado, con tiempo, miedo, dinero y cárcel, diversos historiadores y testimonios de la historia devenida oficial, como ha acontecido con los dictámenes del IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance, Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto): David Irving, Gyorgi Nagy, Ursula Haverbeck, entre otros.

Unz repasa los mecanismos mentales de fijación al nazismo: “Tras los atentados del 11-S, los neoconservadores judíos llevaron a EE.UU. a la desastrosa guerra de Irak y la consiguiente destrucción de Oriente Medio, mientras los comentaristas de nuestros televisores afirmaban sin cesar que ‘Saddam Hussein es otro Hitler’. Desde entonces, hemos escuchado con frecuencia el mismo eslogan, con diversas versiones modificadas, diciendo que ‘Muamar el Gadafi es otro Hitler’, ‘Mahmud Ahmadineyad es otro Hitler’, ‘Vladimir Putin es otro Hitler’ o incluso ‘Hugo Chávez es otro Hitler’” y concluye sus incursiones en historia con que lo  “sorprendió bastante descubrir gradualmente que Adolf Hitler no era Adolf Hitler.” En resumen: la historia oficial está muy lejos, de la verdad, y su relación resulta más bien del tipo que define otro historiador, también judío –Norman Finkelstein– en su investigación La industria del Holocausto: que el holocausto tiene una vinculación con la realidad, aunque lejana.

El dominio mediático que alude Unz es el que le permite a Israel estar, otra vez  –con las palabras del ya citado afroamericano Akhad–  “matando de hambre intencionalmente a los palestinos de Gaza desde el 8 de octubre [2023]”.

No es falta de información, ciertamente: “[…] La hambruna, la fase más crítica de la inseguridad alimentaria, es ‘inminente’.”[10] Es una decisión político-ideológica. Todos sabemos que cuando “se declara una hambruna es demasiado tarde para mucha gente”, sostuvo Jens Laerke, recordando que en Gaza, hay medio millón de personas que en la práctica ya la sufren, no hay un flujo comercial [ni no comercial] de alimentos, los camiones con ayuda humanitaria entran a cuentagotas y tienen muchas dificultades para circular una vez dentro.» [11]

Esto tiene una razón política: Israel expulsó toda la red UNRWA del territorio gazatí y la “reemplazó” por otra israeloestadounidense, la Fundación Humanitaria [sic] de Gaza  (GHF) que estableció cuatro puestos de atención a las necesidades alimentarias, higiénicas.

La mera enumeración de su cantidad, 4, para una población de unos 2 millones de seres humanos en un territorio de 6 o 10 km. de ancho por casi 50 km de longitud revela claramente la voluntad de maltrato en grado superlativo: a población sin agua, sin alimentos, sin protección, sin abrigo se la impele a largas caminatas para procurarse vituallas. Los puestos de atención parecen diseñados para fieras en exhibición, con largos pasillos enrejados y estrechos por donde los mendicantes tienen que arrastrar sus pies para recibir… no sabemos qué, porque demasiado a menudo los soldados israelíes, supremacistas buena parte de ellos, disparan contra los enrejados,  habiéndose producido hasta ahora decenas de incidentes,  trampas mortales procurando un mendrugo o una bolsa de harina.[12]

El diseño de la GHF es en sí una expresión  de supremacismo, racismo, lenguaje doble y mendacidad. Revela el desprecio del engendro sionista hacia los moradores expulsados de su tierra. Una alegoría monstruosa del cuco.

Los guarismos de muertes en la población gazatí se presentan siempre a la baja. Se invocan números emitidos por autoridades locales palestinas, gazatíes, cuando toda la estructura social de la Franja de Gaza se derrumbaba. Esos números no revelaban todo el horror: la muerte  incluso del personal que hacía los relevamientos.

Hubo semanas en que ese guarismo rondaba, estacionario, en los 30 mil muertos, mientras los derrumbes, mediante artillería y las incursiones militares arreciaban a diario (y el hambre iba diezmando cuerpos, familias enteras, niños, ancianos, hospitalizados, inmovilizados.

VUELTA DE TUERCA: HACER DEL VICIO VIRTUD

La prensa atlántica  se ha aferrado a la violencia –innegable, insoslayable– desatada el 7 de octubre 2023. “Puñalada trapera”, dicen los kibutzianos más progresistas, refiriendo que hasta tareas de peón le ofrecían a los hambreados gazatíes en los cultivos (otrora) colectivistas del kibutz, kibutzim que se diseñaran para abolir el trabajo asalariado y sus miserias… aunque tal vez, ahora por piedad, se dignaban ofrecer esas changas a sus empobrecidos vecinos.

Con comidas de primer mundo, con locomoción de último modelo, los kibutzianos  no alcanzaban a ver el fondo del abismo a que Israel y su proyecto sionista arrojara a los palestinos, otrora los habitantes indiscutidos de esas tierras (aunque ni siquiera fueran sus dueños soberanos, porque las sociedades árabes no eran precisamente igualitarias).

Un periodista italiano sin velos ideológicos  se sintió fuertemente shockeado cuando visitó la Franja de Gaza, con colonos israelíes allí instalados (es decir, antes de 2005). Vio niños palestinos, de corta edad, sedientos en verano y allí, a 200, 300 mts. en los terrenos  que habían ocupado los colonizadores israelíes vio cultivos generosamente regados y autos  lavados  dispendiosamente con agua. Se le dañó el alma y como buen periodista, lo transmitió.[13]  Tal vez sin saberlo, estaba presenciando los prolegómenos de un experimento en abyección que iba a derivar, más o menos inevitablemente en genocidio.

Porque TODO era así: los alimentos  que llegan en camiones demorados al sol, los dolientes y parturientas que debían esperar en los checkpoints para recibir la autorización de paso a un hospital, por ejemplo; el abuso de soldaditos casi imberbes que fueron forjando su displicencia, su desprecio, su sentimiento de superioridad, ejerciendo a diario esas pequeñas, miserables muestras de poder en las calles y hogares palestinos con la inerme población ocupada.  Por cada mil jóvenes soldados que pasaban por esas experiencias uno se rebelaba y aparecieron así los  refuseñik, los Anarquistas contra el Muro, un joven con estatura moral,  como  Gilad Atzmon (que cuando vio, como conscripto, las dimensiones de las celdas para palestinos, que él confundiera con casillas para perros) renunció… al ejército, al país, a la condición de judío. Porque vio las celdas deformes y la sonrisa cruel y sobradora de “los suyos”.

El mundo atlántico, el de los que mandan y gozan en EE.UU, Reino Unido, Francia, Alemania, sigue ofendido por “el ajuste de cuentas” propinado por un copamiento de Hamás al cuartel regional en Gaza del Ejército de Defensa (sic) de Israel. Pero ha dicho poco y nada por todos los “ajustes de cuentas”, de años, décadas, que se han permitido hacer los israelíes sobre los despojados pobladores de Gaza en particular y Palestina en general.

Un copamiento, del que falta aún saber lo decisivo, lo llevó a cabo Hamás y ajustició  no se sabe a cuántos militares.[14]  Pero todavía no sabemos por qué  Israel y su mando supremo tardó casi 7 horas en reaccionar: no estamos en Siberia o en Canadá con miles de km de distancia entre poblados; estamos en el país con vehículos veloces y flamantes con distancias entre centros poblados de pocos km. (el país en todo su largo no llega a 500 km).

Así y todo, en el Reino Unido tras el golpe guerrillero del 7 octubre   han advertido que ondear la bandera palestina es delito.[15] ¡Ya deberíamos saber que las libertades democráticas son para demócratas!

La hambruna y las matanzas sobrevinientes –como balear en la cabeza a infantes palestinos–  ha ido dificultando la campaña antipalestina que se iniciara con tanto “vigor”, pero la ferocidad inicial contra el trastorno del “orden de las cosas”, al decir de Biden, Blinken,  Shaked, Gvir, Herzog,  Netanyahu y sus repetidoras, fue nítida. Los editores del medio que acabamos de citar aclaran: “(c) 2023 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.”  La libertad entonces es libre, pero si está sujeta, es mejor.

No vi ninguna democracia prohibiendo las camisetas patrocinando matar madre palestina y bebe con una sola bala.

Y el apoyo “atlántico” sigue en pie, con un nuevo servidor, o sirviente: Donald Trump.

Aun así, pocas veces  un poder se desnuda como estamos presenciando en Gaza.

¿De dónde proviene tanta impudicia? Me inclino a pensar que el “cachetazo” propinado por Hamás, por lo inesperado, por lo inhabitual, por lo único, desencadenó una reacción fuera de control. Si hasta entonces, como el gato maula, se había jugado con la proporción de muertes cien o más a uno (‘ni cien palestinos valen lo que un israelí’), el 7 de octubre rehízo “cuentas” y para mantener “la superioridad”, habría que zambullirse en monstruosidades, cálculos  de sangre, daño y horror… lo que termina siendo un genocidio.□


notas:

[1] Esto último, significa, históricamente que, con mirada ingenua, un atentado firmado por árabes tenía como autor árabes, que un atentado llevado a cabo con rúbricas religiosas, estaba llevado a cabo por religiosos: los atentados de falsa bandera, ocultan su origen y “cantan errado”.

[2] Soddy además, probando ser un pensador complejo, nada que ver con un especialista, sostenía que la economía volcada crecientemente a las finanzas olvidaba el sentido propio de la economía, de estimar los costos, los gastos, las reposiciones de nuestras estructuras materiales, y derivaba hacia conceptos crecientemente abstractos, por no decir imaginarios.

[3] Las Torres Gemelas, de 110 pisos de altura cada una, y una tercera (identificada como ·Edificio 7 dentro del complejo edilicio de ese centro), de enorme planta y 47 pisos de altura que se desplomó sobre sí mismo… sin choque aéreo mediante. Se adujo que los escombros de una o de las dos torres habrían sido decisivas para su derribo. Todo fue filmado en vivo y mi impresión al menos fue que se trató de una implosión. Como si el edificio hubiera estado “preparado”. Y en tal caso, como si la “puesta en escena” de tamaño acontecimiento hubiese perdido sincronización, y el Edificio 7 (depósito sin humanos)  hubiese entrado en escena antes de tiempo. Pero esto es sólo una impresión, visual. Carezco de datos para entender la secuencia de horror y daño.

[4] Véase mi nota “La decisión judeosionista de exterminio de la sociedad palestina”, 14 julio 2025, https://revistafuturos.noblogs.org/2025/07/la-decision-judeosionista-de-exterminio-de-la-sociedad-palestina/

[5] “Leopold II et la Conférence Geographique de Bruxelles (1876), en Hochschild, Adam, El fantasma del rey Leopoldo, Malpaso ed., Barcelona, 1998.

[6] https://news.un.org/es/news?  2025 07 24.

[7] https://infoposta.com.ar/notas/14205/fundamentalismo-ideol%C3%83%C2%B3gico-en-la-pol%C3%83%C2%ADtica-internacional/

[8] https://x.com/BlackIntifada.

[9] https://www.unz.com/runz/more-falsehoods-of-world-war-ii/

[10] https://elpais.com/planeta-futuro/2024-03-10/la-inminente-hambruna-en-gaza-como-hemos-llegado-aqui.html

[11] https://news.un.org/es/story/2024/03/1528032.

[12] Con una bolsa al hombro, 25 o 40 kilos, ¿cuánta distancia habrá de recorrer el portador para llegar a un sitio y con un mínimo de agua y algunos cacharros, elaborar algo para sus hijos, sus padres, sus hermanos lisiados?

[13] Genaro Carotenuto.

[14] Los números oficiales de Israel no son confiables. Porque mienten, siempre o casi siempre, mienten.

[15] https://www.europapress.es/internacional/noticia-reino-unido-advierte-ondear-bandera-palestina-puede-ser-considerado-delito-orden-publico-20231010213944.html.

Publicado en Centro / periferia, Destrozando el sentido común, EE.UU., Palestinos / israelíes

¿QUIÉN DECIDE ACERCA DEL AGUA EN NUESTRO PAÍS?

Publicada el 08/01/2025 - 09/01/2025 por luissabini

ELEMENTAL WATSON…

por Luis E. Sabini Fernández

Todo período democrático de gobierno –el establecido entre elecciones para votar (gobierno, precisamente) puede y debe dividirse, o particionarse, entre el tiempo en que el gobierno de turno tiene el futuro abierto y el período en que mantiene las funciones pero ya ha sobrevenido sucesor, es decir luego de realizado el acto eleccionario para el nuevo período de gobierno.

Normalmente, el primer período es el más largo y el que se puede considerar propiamente  de gobierno y en el ritmo uruguayo actual excede largamente los cuatro años y medio. El segundo tramo o período, es el que ejerce el gobierno –que se puede designar como “de salida”− cuando ya se han realizado las elecciones y se mantiene en funciones hasta el “cambio de mando”.

En Uruguay, con cierta lentitud que algunos confunden con aplomo, se trata de unos cuatro o cinco meses.  Casi medio año. En otros países, la transición es, con lógica, más rápida; en Argentina, no llega a dos meses y en algunos casos, mediando balotaje, apenas pocas semanas; en Suecia, el gabinete se reconstituye  tras elecciones, cada tres años,  en cuestión de semanas; en EE.UU. −lo estamos viendo−, ese período es de unos dos meses.

Lo de Uruguay, no será por la vastedad del territorio y menos todavía por su envergadura poblacional…

 

Si en el período principal es el gobierno el responsable de las decisiones, de sus decisiones, en el período que designamos como “de salida”, la responsabilidad de gobierno cambia de carácter, sobre todo si el gobierno recién elegido no es continuación del vigente.

Cuando un gobierno se encuentra en período de salida, es comprensible que siga ejerciendo el gobierno sobre las actuaciones en curso, las aprobadas. Pero es totalmente nocivo, tóxico,  que en ese periodo inaugure proyectos a largo plazo condicionando al gobierno que ya está elegido. Proyectos que insuman años, incluso sobrepasando el período de gobierno que está por asumir, deberían contar con la mayor sustentación…

Si un gobierno, en su período de salida ejerce semejante conducta, por ejemplo, suscribe acuerdos que ya no atenderá y que obligará a atender al siguiente, se puede calificar como un acto de casi usurpación o al menos de abuso –político, institucional−. Como un “golpecillo de estado”, hecho con la picardía que nos es lamentablemente tan −diríamos− constitutiva.

El caso “Neptuno”, redenominado Arazatí, es un buen ejemplo.

Frente a la crisis del agua de 2023, más rápido que corriendo, una U.T.E. (unión transitoria de empresas) armó un proyecto para proveer de agua a Montevideo y a los uruguayos en general recurriendo a una fuente absolutamente contaminada, ajena a todo tipo de limpieza más o menos natural. Apostando exclusivamente a depurar, filtrar la montaña de detritus que el estuario platense contiene como receptáculo de las corrientes interiores de América del Sur de la cuenca Paraná-Uruguay (la segunda mayor del continente, detrás de la amazónica). Se trata de corrientes, de ríos, absolutamente “tomados” por la agroindustria basada en contaminantes. Como además, el estuario recibe también agua en sentido contrario, desde el Atlántico, amén de las “agrocontaminaciones”, contiene una salinidad inaceptable para toda potabilización (encima de una carga de contaminantes que los océanos han ido acumulando a causa de la relación que el homo economicus ha ido estructurando con la naturaleza).[1]

El “remedio” ante este otro obstáculo ha sido presentar un lago suplente, ocupando una buena tajada de terreno cercano a la costa, despojando una vez más tierra arable y apta para actividades pecuarias, como la fruticultura, la agricultura, las crías granjeras o la apicultura, o la ganadería lechera o cárnica. En un país que es un paisito.  Donde no sobra tierra. Un lago artificial [2] que técnicos de diversas disciplinas ya han adelantado tendrá todos los inconvenientes del agua estancada; algas  tóxicas, cianobacterias…

Ventajoso proyecto empresarial, que le permitiría embolsar a la U.T.E. varios centenares de millones de dólares en unos años de pingües ganancias.

 

No se puede menospreciar la capacidad empresarial de inventarse tareas. Pero no es eso lo que necesita la sociedad uruguaya, como muchos informes técnicos ya lo han ido señalando.

Uno, brindado a los gobernantes recién elegidos  en forma de “Carta abierta” por más de una veintena de investigadores y docentes de cátedras de salud, cuidado ambiental y sanitario; −la “craneoteca” con que cuenta el país en estos aspectos− cuestiona claramente el proyecto. Normalmente, cualquier gobierno tomaría en cuenta semejante dictamen en lugar de aceptar una propuesta empresaria que sabemos movida por el lucro y no por la salud ambiental.[3]

Que el gobierno saliente, el señor Luis Lacalle Pou, se embandere con semejante oportunidad empresaria revela sus preferencias, una opción  ideológica en suma.

En el documento presentado por los investigadores se señala, por ejemplo, una dificultad (diríamos al ritmo de nuestro inolvidable Bartolomé Hidalgo): “la necesidad de implementar procesos de potabilización complejos, actualmente no disponibles en nuestro país, muy costosos y que conllevan riesgos concretos para la salud pública”.

Otro pasaje de la Carta abierta atiende la cuestión de la materia fecal en el estuario platense: “A la contaminación por materia orgánica actual, se suma el aporte del nuevo emisario subacuático de la cuenca del Riachuelo Matanza de Buenos Aires, que colectará efluentes […] de más de 4 millones de personas, adentrándose 12 km en el Río de la Plata. Este emisario se encuentra en las etapas finales de su construcción

https://www.aysa.com.ar/sistema_riachuelo.  Como lo afirmó Alem García, presidente de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP): ‘es una necesidad imperiosa’ que Uruguay realice un monitoreo de las aguas del Río de la Plata luego que el emisor comience a funcionar. El incremento de contaminación fecal en el Río de la Plata (que ya es alta) exigirá tratamientos de cloración más importantes. Esto, sumado a la presencia de materia orgánica en el estuario, aumenta el riesgo de formación de sustancias de reconocida toxicidad.”

Remitimos al lector curioso a la lectura de toda la Carta Abierta y a incursionar en las observaciones que han planteado diversos vecinos y referentes de la sociedad civil de la zona del proyecto; Arazatí, Ecilda Paullier, Rafael Perazza.

 

El episodio nos está mostrando la ligereza con que se toman decisiones de enorme trascendencia basadas en argumentos que empresas no desinteresadamente formulan.

Somos un país que nos tragamos una gasificadora que no anduvo, un aerocarril que se hundía en el mar entre la isla de las Gaviotas y la costa montevideana, un proyecto celulósico que definieron otros…  como aceptando sin reflexión cualquier “volada”. Y si “nos salvamos” del proyecto Aratirí, de extracción de hierro, no fue por nuestra capacidad de resistencia, sino porque la empresa Zamin Ferrous, que lo patrocinaba,  lo desechó por escasa rentabilidad.

¿Vamos a seguir las iniciativas provengan de donde provengan, aceptando temperamentos, intereses, proyectos ajenos?□

[1]  Sin ir más lejos, la presencia urbi et orbi de microplásticos, ya actuantes en los órganos de peces, en sus suculentas carnes, en los crustáceos y en la leche materna humana, por ejemplo.

[2]  Pólder, invocan sus “inventores”.  Solo que el original holandés se aplica exactamente al revés: terreno ganado al mar y convertido a la agricultura y aquí se lo quitamos a la agricultura para llenarlo de agua.

[3]  CARTA ABIERTA, Montevideo, 10 de diciembre de 2024, dirigida a la presidencia y vicepresidencia recién electos.

Publicado en Agronecrófilos, Ciencia, Destrozando el sentido común, ecología, Para salir del repollo, Salud. Y enfermedad, Uruguay, Uruguay. Qué hacer

MODERNIDAD Y CONTAMINACIÓN PLÁSTICA DE ANIMALES Y HUMANOS EN TODO EL PLANETA

Publicada el 24/07/2024 - 12/09/2024 por ulises

EL NEFASTO SIGNIFICADO DEL AMERICAN WAY OF LIFE

por  Luis E. Sabini Fernández

14  julio 2024

En una nota el mes anterior, punteábamos algunas cuestiones que considerábamos claves de nuestro tiempo; el auge empresario y la consiguiente financierización de la economía, las dificultades climáticas, el conflicto entre centro y periferia planetaria (una forma de referirnos a un adentro y un afuera ante la intemperie planetaria; el viejo tema del imperialismo), la irreversibilidad de los desgastes materiales más primarios, catástrofes, la contaminación generalizada, la medicalización de la sociedad, el giro cada vez más marcado del sexo al género, el aumento de la violencia en forma de despliegues militares y guerras, y rematábamos tan penoso listado con un genocidio a cielo abierto y cobertura mediática sin precedentes, para una actividad –el exterminio de una población– que hasta ahora había sido más negada que aceptada, más oculta que abierta.

Aunque todo forma parte de todo y los tratamientos parciales son una forma de asir las cuestiones de modo menos complicado pero siempre con el peligro de perder el sentido de las cosas, abordemos un punto de aquel recorrido; la contaminación generalizada, y dentro de él, la generada por los materiales plásticos. Parecerá muy limitada, pero pronto veremos que por su propia naturaleza “resbala” sobre muchos otros aspectos del penoso listado que detallábamos al principio, invade, propiamente, otras áreas.

Lo que los historiadores curriculares califican como Edad Moderna arranca a mediados del segundo milenio, cuando la navegación abandona definitivamente el cabotaje, y mediante instrumentos astronómicos (muchos de origen chino), los marinos se atreven a navegar sin referencias terrestres.  Eso significa el alcance a mares desconocidos y que, por ejemplo, los europeos hayan “descubierto” el Nuevo Mundo, hoy las tres Américas.

Desde entonces, se perfila un centro planetario  con asiento en Europa y la consiguiente periferia en América, África, Asia, Oceanía.

A mediados del siglo pasado, tras diversos cambios en la composición material de centro y periferia, EE.UU. se constituye en el verdadero centro del centro planetario, que ya no era exclusivamente europeo.

La modernidad, grosso modo desde el siglo XVI hasta mediados del XX, se había caracterizado por el incremento con botas de siete leguas de los recursos energéticos (con sus dos revoluciones industriales; la del vapor y la de los combustibles minerales), al punto que el formidable investigador Frederick Soddy llegara a advertir que el mundo industrial estaba gastando en décadas o a lo sumo algún siglo lo que al planeta le había costado millones de años acumular.

Ese guantazo al rostro de un industrialismo desenfrenado no fue recogido por nadie. Al contrario, sólo se cuestionó al “retador”, negándole calidad de economista por ser su profesión “químico”.[1] Una formal respuesta de cofradía, nada científica ni racional, pese a que los colegios de economistas se reputaban racionales al máximo.

A mediados del s XX, EE.UU. se encuentra con un liderazgo único, exclusivo. A Alemania se le quebraba el espinazo industrial por segunda vez, Inglaterra estaba agotada tras la guerra (las dos guerras), Francia, Japón, Italia también. Ese período será sorprendentemente breve porque la Rusia Soviética devenida potencia atómica será en pocos años el mayor desafío al unicato estadounidense. Pero en 1945 y en el resto de la década del ‘40 veremos el despliegue del american way of life.

¿Qué significa eso? Una era en que la tecnología parece abrirnos todas las puertas. ¿Es la tecnología por sí y ante sí un poder prácticamente omnímodo que visualiza a todo el mundo como “su” mundo?

Una era de optimismo american en tanto los verdaderamente sumergidos y explotados siguen sumergidos y explotados, pero lejos de “las luces del centro” del ”nuevo mundo”. La sustitución del ahorro por el dispendio, del dominio del consumo sobre la producción, de la felicidad sobre la responsabilidad, de la comodidad sobre el esfuerzo.

En esa constelación se desarrollan una serie de adelantos tecnológicos, una formidable expansión de la metalmecánica, y los medios de locomoción a él vinculados, como el ciclismo sustituyendo al caballo, pero sobre todo el automóvil, que viene con el “encanto” hasta en su mismo nombre –en el cual desaparece el origen de la energía que lo mueve– y dará pie a que se pueda hablar de una era del automóvil;  el de los productos plásticos, que ya se habían descubierto en Alemania en el s XIX, pero que ahora, en las primeras décadas del s XX, alcanzarán una nueva dimensión al conseguir no ya plásticos inertes y fijos, como la baquelita, sino termoplásticos; que se caracterizan por su maleabilidad, tan radical como para rehacer nuevas formas con el mismo material.

La petroquímica inicia su rauda marcha hacia el mercado mundializado plastificándolo todo; mobiliario, utensilios de cocina y sanitarios, estuches, cañerías, envoltorios, envases, herramientas, instrumentos. Y partes, cada vez más partes de vehículos de todo tipo; automovilismo, aviación, monopatines de juguete, tractores.

Se va elaborando todo en plástico, por más que voces de cautela se refieran a los olores resultantes de algunas plastificaciones, o los aceitosos líquidos escurridos de algunas producciones.

La petroquímica no necesita investigar si sus productos cumplen normas de seguridad. ¡Cómo no van a cumplirlas, si se trata de avances “científicos”, con personal altamente especializado! Se trata de laboratorios en la vanguardia mundial de la ciencia. ¡Todo lo que se descubre es fruta madura del árbol de la ciencia! Si existe, es bueno. Porque el conocimiento es  bueno, la ciencia es buena. Si se pueden hacer, idear, fabricar, es porque son buenos. Valga la tautología.

Un penoso y miope realismo que confunde lo bueno con lo real, aboliendo toda conciencia crítica.

En la segunda posguerra está Occidente (sólo el Occidente, bien arropado y satisfecho) irradiando el progreso: apóstoles de un nuevo tiempo. Occidente es EE.UU.

¿Por qué en EE.UU. “el progreso tecnológico” forma parte del ADN “nacional (o imperial)? La legislación estadounidense aprueba sistemáticamente el progreso tecnológico declarando SAFE, segura, toda nueva producción emanada de laboratorios, universidades, consorcios, por ejemplo, farmacéuticos. Solo la EPA  (Environmental Protection Agency, Agencia Federal de Protección Ambiental),  a través de una investigación cuestionando esa calidad de SAFE  podría tachar un producto de la lista de lo aceptable. Pero no hay que preocuparse por ello, saben los empresarios. Porque es el éxito económico lo que asegura su impunidad. Los nuevos

productos de la modernización galopante se cuentan por miles, por decenas de miles.

Muy avanzado el siglo XX se estima que de ese listado de productos tecnológicos nuevos, apenas un 10% cuentan con una ficha de características y propiedades que permita hablar de que se conoce al producto; la inmensa  mayoría de los nuevos productos, generalmente “maravillosos”, cuentan únicamente con el conocimiento de la propiedad que los ha hecho tan valiosos; por ejemplo, se sabe que es ignífugo, pero nada se sabe si combinado con algún otro producto genera otras propiedades no tan útiles o valiosas o incluso perjudiciales;  por ejemplo  su penetración o migración a la materia con la que entre en contacto.

Un verdadero encuadre de optimismo tecnológico. En los antípodas del “principio precautorio” que sostiene aprender a avanzar –a la luz de tantos errores de interpretación, palos de ciego e ignorancias brutales que la humanidad ha ido cosechando– con pies de plomo.

Sin embargo, la realidad es terca. Con el tiempo, se advierte que los plásticos solo aumentan en volumen y peso en el planeta; hay circulación aparente, es pura acumulación. Porque no son biodegradables. Hechos mediante procesos de polimerización, los plásticos se alejan de su origen, mineral o vegetal, y generan un nuevo orden material; que no es animal, vegetal ni (siquiera) mineral.

El invento de un nuevo “reino”, no natural, es problemático; con el paso del tiempo, sus ejecutores no tendrán más remedio que aceptar que los obreros de las usinas de materiales plásticos, mueren como moscas y mueren de etiologías desconocidas hasta entonces.[2]

La industria petroquímica hará los mayores esfuerzos para “salvar” el buen nombre de los nuevos inventos, y tendrá mucho éxito. A medida que aumente la montaña plástica se harán cada vez más campañas de reciclado e ingeniosas campañas de usos diversos, “originales”, de recuperación con “alta conciencia ambiental” respecto de ese material que se fue haciendo omnipresente.

Los nuevos materiales resolvieron muy diversas dificultades y mejoraron así los alcances tecnológicos de muchos materiales e instrumentos. Aunque produciendo unos restos, unos saldos, unos escombros de la producción de un alcance sin precedentes.

La industria petroquímica siempre tuvo claro que la recuperación, mediante reciclado, reúso, recomposición, alcanza cantidades exiguas por no decir ridículas de lo producido; 1,5%  era el porcentaje de recuperación que se había logrado en EE.UU., en plena década  de los ’90, según Federico Zorraquín, a la sazón presidente del Congreso de la  industria petroquímica en Buenos Aires, en 1996 (en una suerte de congreso de industriales del plástico). Aun así, las campañas de reciclado y recuperación se construyeron con enorme propaganda y trascendencia haciendo creer que tenían muchísimo mayor significado.

Tenemos datos de 2015 (cada año es muy similar a otro, en todo caso con tendencia a aumentar la producción bruta): la producción de plástico estimada para todo el mundo, ha sido entonces del orden de 280  millones de toneladas  de lo cual las ¾ partes es usado una sola vez (el  vilipendiado “use y tire” tiene entonces excelente salud en la petroquímica).[3] Eso significa que más de 200 millones de toneladas se pierden (el mercado las pierde) casi de inmediato.

¿Dónde, cómo las pierde? En las mal llamados “rellenos sanitarios” que son todo menos sanitarios o en ríos y, muy especialmente en el mar. En el mar se ha  verificado que el 70% de los plásticos allí vertidos van  a los fondos marinos (afectando decisivamente la función de almácigo submarino que el fondo de los mares suele tener para la reproducción de los ciclos vitales de las tres cuartas partes de los suelos planetarios).

¿Qué industria puede darse el lujo de despreciar así la producción de su rama de actividad? Una industria cuya materia prima cuesta una bagatela; era lo que pasaba con el petróleo hasta 1973, extraído con pavorosos pasivos ambientales a cargo de los países succionados; Nigeria, Irak, Venezuela, Ecuador y tantos otros.

Porque con el fin de la 2GM, la periferia quedó a  merced de un centro planetario nuevo, consolidado, mucho más dinámico que el de la vieja exacción europea.

La nueva configuración política, organizativa, ideológica, protagonizada por una cultura como la norteamericana donde lo nuevo es siempre superior a lo viejo, donde el desarrollo está santificado como un valor en sí mismo, donde el hallazgo, –inversión o invento– de los termoplásticos se legitima en su sola existencia, donde el lucro es nervio motor de los cambios sociales y se deja a un lado toda consideración sobre su sentido o implicaciones mediatas e indirectas.

Se construyen envases plásticos y se verifica que son más livianos que los de vidrio, ergo, son más económicos; análisis de costo supermiope, de cortísimo plazo; hacer un envase con un derivado polimerizado del petróleo, que en los ’60  se extraía como dijimos casi gratis de los “países petroleros” pagando regalías mínimas y simbólicas, resultaba más barato que producirlos con vidrio, por ejemplo.

Un abordaje más racional sobre costos comparativos tendría que haber incluido en el caso del envase de vidrio, el costo de fabricación, el costo del transporte, mucho mayor para el vidrio que con envases plásticos y lo mismo en relación con su peso, muchísimo mayor en el caso del vidrio, pero a la vez en el destino final del envase, la refundición del vidrio otorga prácticamente la misma calidad que el de la primera generación y con un residuo casi cero.  Con los plásticos, se da vuelta la tortilla; reciclado, se obtiene un plástico de inferior calidad que hace imposible rehacer  envases como los de la primera generación.

Pero como la petroquímica “apuesta a la excelencia” desecha reciclados onerosos y, con petróleo barato produce polimerizaciones flamantes. ¿Y el sobrante de la primera producción?  Se desecha.  ¿Cómo se desecha? Iremos percibiendo que cuesta  mucho más desechar plásticos que cualquier otro material.

¿Cómo encara la industria tamaño inconveniente? Se tira, se esconde, se olvida. Una brutal, sobrecogedora, externalización de costos. Ante la cual todas las oficinas reguladoras de la calidad ambiental de todos los países (unos más, otros menos), las de la ONU, las interregionales, llevarán a cabo el papel de los tres monos sabios.

Porque existe una dificultad con el plástico que ha cumplido su función, casi siempre una única y fugaz. En primer lugar, aún en ejercicio de su función, como envase: los envases plásticos no son inertes respecto de su contenido: migran a ese contenido. De un modo muy acelerado si se trata de alcoholes o aceites; más atenuado si se trata de otros contenidos. Estas “migraciones” no son insignificantes; generalmente son patógenas, generadoras de daño orgánico (aunque muy graduales, como en cámara lenta; por eso son tan imperceptibles y –miradas superficialmente– da lugar a negarlas. ¡Lo que se “cuela” al contenido es mínimo!; despreciable. Los inversores así lo prefieren. Ganan más. Los envasadores también.[4] El desprecio por la salud general, planetaria, es inconmensurable. La impunidad resultante también.

La segunda dificultad atañe, no ya a su toxicidad sino, directamente, al destino material de los plásticos desechados. Al ser un material no biodegradable solo se acumula, como una suerte de metástasis ambiental. La petroquímica bien que se ha cuidado de responsabilizarse por esa producción continua de basura tóxica. Su consigna callada ha sido eludir el problema y al contrario alardear de responsabilidad social, empresaria o ambiental, como cuando la industria plástica fue acusada de usar cianuro y envenenar el ambiente, y allí, sí, salieron representantes empresarios del plástico a deslindar claramente “los tantos”; que usaban, sí, cianuro como catalizador para obtener monómeros de poliamida (PA), pero que ese cianuro se recuperaba en un 100% librando  la sociedad de la carga de esa contaminación. La Fundación Plastivida de la Argentina informaba de esto con mucho orgullo         en 2010.[5] Omitía sí, todos los otros episodios y producciones donde la fabricación de plásticos no ha dejado ese límpido resultado.

Entiendo que al día de hoy ya no es necesario probar la existencia de una masa de plástico ingobernable dañando sobre todo los mares y la vida de sus habitantes     . Pero más allá de redes asesinas, bolsas plásticas confundidas con alimentos,  adminículos plásticos ingeridos por pelícanos que mueren de hambre con el buche lleno de tapas, sonajeros, llaveros  o         llavecitas, del aumento preocupante de muertes de ballenas por ingestión de basura plástica,[6]  la formación incesante de micropartículas plásticas nos presenta un presente ominoso que puede hacer nuestro futuro pesadillesco. Las bolsas  y partículas plásticas no se biodegradan, pero la erosión, marina, por ejemplo, como el viento, las desmenuza, las va reduciendo de tamaño. Por eso ahora la presencia de micropartículas es insoslayable. Hasta en la leche materna ya se ha encontrado.[7]

Desde la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de California, EE.UU., se ha investigado la cuestión de por qué las micropartículas plásticas van tan fluidamente a los estómagos de los peces. Uno de los investigadores, Matthew Savoca, explica el método empleado: microorganismos suelen colonizar las partículas plásticas que flotan en los mares y para percibir sus efectos se situaron anchoas en cuatro estanques: el primero con agua limpia; el segundo con agua conteniendo micropartículas plásticas   recientes, un tercero con micropartículas que ya tenían 3 semanas en el océano y un cuarto estanque con kril, una comida favorita tradicional de las anchoas. Y el resultado fue: indiferencia en el primer y segundo estanque, pero enorme actividad de las anchoas en el tercer estanque, arremolinándose y procurando trepar, del mismo modo que lo hacen los del cuarto estanque.

Las micropartículas plásticas colonizadas por microrganismos se designan en inglés como biofouling; ya no tienen el olor del plástico puro sino, sino que, colonizado, tiene otro olor que los peces consideran apetitoso. De este modo, las micropartículas formadas o depositadas en los mares terminan en nuestros intestinos, al comer nosotros, los humanos, peces y crustáceos. Savoca resume, lo que llama un giro shakesperiano: “estamos comiendo pescado que está comiendo plástico que huele a comida.” [8]

La década del ’60 será recordada como el comienzo de un muy lento, apenas perceptible envenenamiento masivo –¿Plastoceno?–, en primer lugar en EE.UU., pero casi sin solución de continuidad en toda el área bajo la influencia ideológica y comercial estadounidense, es decir en prácticamente todo el mundo.[9] Y los plásticos, allí, en primera línea.

El daño producido al planeta, a la vida en el planeta es incalculable. En tan diversos órdenes vitales. Gestación de enfermedades o nudos patológicos nuevos, proliferación de cánceres.

Enfrentada a la acumulación de residuos tóxicos, de menoscabo a la existencia de seres vivos en general, está nuestra conciencia creciente de estas situaciones problemáticas: tengo para mí que estamos cada vez peor y, al mismo tiempo, cada vez mejor, porque estamos cada vez más conscientes de nuestras propias falencias, como especie, y sobre todo como sociedades que a menudo elegimos dañar a nuestros congéneres o a la vida en general, por presuntas ventajas materiales.

Pese a todo, la afirmación de la vida sigue siendo nuestro impulso principal.

Así y todo, abordar esta conflictividad está muy lejos de ser sencillo.□

notas:

[1] Soddy fue un Nobel premiado en química, en 1921. Sin embargo, a la vista de la desolación producida por el uso de “gases venenosos”  durante la IGM, Soddy renunció a su brillante carrera como químico y volcó sus estudios a una disciplina disímil; la economía, y a las finanzas, y se reveló un muy fuerte crítico de ideas muy consolidadas en ese campo. Fue sobre todo esa “intromisión” y la precisión y justeza de sus críticas, lo que hizo que el colegiado de economistas procurara aislarlo,  para cuidar sus quintitas. Soddy, por ejemplo, reexaminó el sentido de los intereses en los préstamos de dinero, tema que estuvo muy en discusión entre la Iglesia Católica por un lado y las iglesias protestantes y los prestamistas judíos por el otro  desde siglos atrás. Indudablemente su crítica pisó unos cuantos callos. Y por eso fue borrado mediante “exclusión curricular”.

[2] Desde la década de los ’40 se sabe que sustancias emitidas por envoltorios plásticos pueden producir tumores en ratas. Fue el caso con filmes plásticos como los muy exitosos Saran Wrap, “el film de los cien usos”, compuesto con PVC, PE, dacrón, celofán y teflón. Pero solo será en la década de los ’70, cuando los señales de toxicidad, grave, son ya tan indisimulables como para que la complaciente FDA rechace  un pedido de Monsanto de fabricar botellas PVC para bebidas alcohólicas (cit. p. Susan Freinkel, Plástico, Tusquets edit., Buenos Aires, 2012, cap. 4, n. 29).

[3] El salmón contracorriente, 30 oct.2015. https://www.socioeco.org/bdf_organisme-386_es.html.

[4] Las migraciones de PE, uno de los plásticos más usados, tienen lugar cuando el envase es sometido a 40 grados de calor. De allí en más, se intensifica la migración. Obsérvese que estamos hablando de una temperatura de un verano ni siquiera tropical. Investigación hecha en Alemania: Kemper, F. Zum Thema Weichmacher-Phtalsaurediakylester, pharmakologische und toxikologische Aspekte, Verband Kunstofferzeugende Industrie, Frankfurt, 1983 (cit. p. Integral, Barcelona, no 98, 1988).

[5] https://www.ocmal.org/cianuro-y-ilos-plasticos.

[6] “En 2002, un rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata) que llegó a la costa de Normandía, Francia, tenía casi una tonelada de plástico en su estómago incluyendo bolsas de dos supermercados británicos.”  fte.: Oceansentry.org.

[7]  https://www.rapaluruguay.org/. Octubre 2022.

[8] Kaleigh Rogers, https://www.vice.com/en/article/kzzw93/were-eating-fish-that-are-eating-plastic-that-smells-like-food, 15 ago 2017.

[9] Algunos países siempre harán punta; no nos referimos a plásticos en este caso sino a avances tecnológicos ignorando el llamado principio de precaución; hay solo dos estados que cultivaron soja transgénica masivamente en el siglo XX, a fines: EE.UU. y Argentina.

Publicado en Centro / periferia, Destrozando el sentido común, ecología, Salud. Y enfermedad

ANTROPOCENO, CADA VEZ MÁS PRESENTE… Y PESANTE

Publicada el 14/06/2024 - 01/11/2024 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

10 jun 2024

Como era inevitable a la luz de la creciente complejización tecnológica; la violencia rampante en ascenso; la expansión como mancha de aceite en el tejido social de la drogadicción; el desarrollo en progresión geométrica de la manipulación mediática; la contaminación planetaria cada vez más incontenible; la medicalización de nuestras sociedades y su hermano siamés, el miedo; la intromisión cada vez mayor y más profunda de los recursos mediáticos y comunicacionales en nuestras vidas cotidianas y la correspondiente pasivización de nuestros comportamientos cada vez más mediatizados y sitiados por la sofisticación tecnológica y electrónica; la expansión ubicua del biowarfare al servicio de poderes cada vez mayores y más heterónomos, y  desde lo más reciente, con el aumento de la violencia militar anuncio de guerras cada vez más abarcativas y graves, nos encontramos en una situación que entrevemos como una disyuntiva para las sociedades contemporáneas, cada vez más simultáneamente afectadas por el cúmulo apenas sucintamente borroneado.

Cualquiera de esos ítem sería en sí mismo un problema insoluble o casi, de una gravedad en sí misma insondable. Pero la reiteración de crisis de tan diversos órdenes, hace la problemática inmensamente más grave.

Ante este panorama de largo alcance, de alto vuelo, de lento (aunque irreversible) deterioro, y aunque esos mismos deterioros sean a menudo compensados por algunos avances tecnocientíficos y desarrollos de percepciones y conocimientos de nuestras sociedades, estamos en una coyuntura que tiene giros mucho más veloces y bruscos (y por ello potencialmente catastróficos), como fue la sesgada declaración de pandemia de 2020 o la invasión militar de Rusia a Ucrania, y muy especialmente –por su intensidad y alcance– el copamiento palestino a un cuartel israelí e inmediaciones y la abrumadora, respuesta israelí que ha desencadenado un proceso abiertamente genocida.[1]

Hagamos un recorrido –siempre incompleto– por los puntos que enumeré como de conflicto para nuestro presente, humano, generalizado,  planetario. Eventualmente, podremos articular un orden de prioridades o una red de conexiones que nos permita visualizar elementos y causalidades comunes.

¿HACIA UNA SOCIEDAD SIN ESTADO? AUGE EMPRESARIO

Observamos una decadencia de sistemas de poder  puramente políticos; una traslación cada vez más visible de lo político a lo empresarial. A un universo empresarial altamente tecnologizado. Un tecnopoder. Y cada vez más, en ese desplazamiento, otro “interno” dentro del universo empresario, hacia una financierización creciente y cada vez más omnipresente.

El mundo empresarial no ha tenido jamás menos limitaciones o condicionamientos. En la época en que los estados nacionales gestionaban una sociedad (“su” sociedad), a lo más incorporaban la tarea empresarial regulándola. Así ocurría al menos en los estados soberanos, centrales. En los estados periféricos, forjados por el colonialismo travestido en neocolonial, cuando las oligarquías percibieron que el despojo tradicional había ido entrando en crisis, se le fue asignando al mundo empresario la tarea discrecional de nutrir las metrópolis y acumular las mayores plusvalías desde las periferias, pero blandiendo ahora las banderas de los flamantes estados nacionales.

El auge del universo empresarial dentro de lo que se llama “el capitalismo” ha significado que las tareas que antes el empresariado cumplía en algunos tramos y regiones, ahora se ha generalizado.

Lo empresario como eje de la actividad económica se contrapone a lo estatal y lo público. Y mientras esta última, al menos teóricamente, se encara como servicio (y su contracara, privilegios), el motor empresario tiene muy otro motor: el lucro y el No Limits. Ya sabemos que el lucro perfecciona el poder económico-financiero. Y la experiencia nos dice que ese poder no tiene sentido en sí (salvo el del disfrute de algunas comodidades), sino que expresa el poder de lo incontrolado, incontrolable. Sin más límite que sí mismo.

Ante la falsa igualdad que caracteriza un sistema democrático, el universo empresario es, en sí, el reconocimiento del verticalismo más radical: no hay nada menos democrático que el funcionamiento empresarial. El mundo empresario supera la monarquía más absoluta: porque aun ese extremo reconoce un orden político; el universo empresario, en cambio, atareado con otras funciones, ni siquiera advierte o le preocupa su condición política; si es verticalista u horizontalista, por ejemplo; es expeditivo.

CAMBIO CLIMÁTICO

Se habla demasiado de “cambio climático” o “calentamiento global” en general; grandes definiciones o áreas temáticas que suelen escamotear el origen de los denunciados trastornos, Hablar de cambio climático  sitúa la dificultad fuera de nosotros, en el planeta, en el orden celeste. Pero prácticamente siempre tales alteraciones, calentamientos, sequías, agotamientos, envenenamientos, inundaciones, sobrevienen por decisiones humanas. No de los humanos en general, sino en particular de los grandes consorcios que modelan la economía mundial y la economía humana en general; la agroindustria, por ejemplo, o la megaminería, o ciertas ramas de la química industrial. Porque la acción de grandes corporaciones, a menudo mucho más poderosas que los estados nacionales, es la que está detrás de las desertificaciones, los agotamientos minerales o boscosos, la pérdida de calidad del agua o la pérdida directamente del agua.

Claro que si uno habla de “cambio climático”, la presunta solución provendrá de algo sistémico, general, que es lo que pretende la burocracia onusiana con sus costosísimas conferencias mundiales sobre cambio climático, que en los hechos poco afectan la vida económica y empresarial vigente.  Si se advierte que la causa de una alteración climática es una inconducta empresarial (de las tantas que incansablemente acaecen), la medida tendría que ser mucho más acotada, pero a la vez más precisa. Se trata de lograr que los agentes contaminantes sean realmente ubicados y combatidos, y no con multas sino arruinándoles “el negocio” que afecta y enferma el ambiente y transitivamente a todos nosotros.

CENTRO Y PERIFERIA

Aunque nos quieran hacer creer que el mundo es de todos y para todos, con sus gadgets incluidos,  nuestro planeta sigue caracterizado por el universo de los ricos con sus pobres; en EE.UU., en Europa sobre todo Occidental, en algunos enclaves en todas partes; Singapur, Seúl, Buenos Aires, Ryad, Doha,  y el de los pobres con sus ricos, en casi toda África, América Central y regiones del mundo árabe, buena parte del continente nativoafrolatinoamericano, así como en el asiático.

Allí, en lo que a menudo se caracteriza como periferia o, hasta hace poco, “tercer mundo”, los jóvenes y los viejos siguen llevando la peor parte… y las mujeres, y la primera infancia. Víctimas directas de la exacción material: las grandes corporaciones transnacionales que se supone vienen a invertir y que en realidad vienen a “cosechar”; sesgada confusión de verbos…

IRREVERSIBILIDAD DEL DESGASTE DE LOS MATERIALES MÁS PRMARIOS

Nuestro planeta se va desgastando. Y a diferencia de las sociedades tradicionales, conservadores, el auge burgués, la fiebre socialista, la idea de progreso (muy burguesa, pero preservada sin solución de continuidad por el socialismo) han ido caracterizando cada vez más nuestro presente, el de la modernidad, el de la hipermodernidad.

La hybris que caracteriza nuestro presente ni repara ni entiende por qué habría de preservar nuestro hábitat. “Eso” caracterizaba a las sociedades tradicionales, paganas, primitivas…

Por ejemplo, se están haciendo planes agroganaderos, con expectativas altísimas de rendimiento financiero, sustituyendo la Amazonia por plantíos decididos por el hombre o por espacios de ganadería de enorme alcance. Tales planes no tienen problema en eliminar la última selva medible en millones de km2 (en terminar de eliminar, habría que decir más propiamente; una mucho más chica, considerada empero la segunda selva más grande del planeta, en Borneo, fue talada y desaparecida hace pocos años), Se estima que la Amazonia tiene unos 60-70 millones de años. Borrable del planeta, como si fuera un canterito de algún conde aburrido…

La cadena montañosa que proviene del Gran Macizo Central Sudamericano, que se extiende al sur y se sumerge, entrando al río de la Plata, luce su última grupa que llamamos Punta Ballena en el sudeste uruguayo. También se estima que tiene unos 65 millones de años. Unos señores munidos de sospechables títulos de propiedad (extendidos seguramente hace bastante menos tiempo) han decidido perforarla, triturarla, deshacerla, condicionar lo que vaya quedando de ese formidable promontorio que ingresa al mar durante unos 500 metros, para edificar sobre “su lomo” 27 edificios de unos 10 o 20 pisos de altura (para lo cual deberán extraer varios miles de cargas de camión de piedra molida, cortada, deshecha, sobrante, buscando hacer los cimientos). Punta Ballena es una construcción natural de roca que presenta (cada vez más, presentaba) una serie de parajes y paisajes únicos, una vegetación y fauna igualmente únicas, amén de formaciones rocosas exclusivas, incluidas las rompientes naturales.

Punta Ballena y Amazonia son apenas dos ejemplos, dos puntos, de la naturaleza que empresarios consideran necesario apropiárselos.

CATÁSTROFES

Siempre hubo y se las califica por su impacto (sorpresivo). Las que nos interesan en este recuento son las antrópicas, como Fukushima, Chernobyl,  Rio Doce o el agujero de ozono. El universo mediático habla mucho de ellas cuando sobreviene alguna, pero su tratamiento pierde centralidad a la misma velocidad con que fuera  inicialmente entrevista. Respecto de otras como la difusión de micropartículas plásticas en todos los mares, que pueden engendrar un impacto mucho mayor, a gatas se las observa justamente por carecer de “impacto”.

CONTAMINACIÓN GENERALIZADA

Este ítem no sólo está íntimamente ligado con el auge empresario sino que constituye una de sus consecuencias necesarias (y por tanto, inevitables). Porque el interés particular se agranda descargando la contaminación general “fuera del negocio”.

La contaminación generalizada es hoy innegable. Sin embargo, por décadas el mundo empresario, precisamente, estuvo negando sistemáticamente tanto el desmantelamiento como el envenenamiento, valido de “testigos” (comprados, obviamente), procurando pertrechar “la biblioteca en contra” de tales denuncias con estudios falsos o sesgados que siempre lleva mucho tiempo desmontar.[2] Pero el atropello llevado adelante por el USDA (Ministerio de Agricultura de EEUU.) en el caso de la soja dista de ser único.

Se han hecho tristemente famosas las falsificaciones de los grandes laboratorios para usar sin el menor respeto a la salud humana y a la verdad común y corriente, vacunas que han probado ser más patógenas que la afección que se invocaba neutralizar; las generadoras de autismo, por ejemplo, en niños pequeños y recordando apenas que en la reciente pandemia decretada por OMS mediante un nuevo “orden sanitario” mucho más invasivo que el anterior, hasta los laboratorios que hicieron su agosto vendiendo centenares de millones de dosis anticovid, han reconocido que el covid habría afectado más o menos por igual a vacunados y no vacunados. Si agregamos la cantidad de secuelas generadas con las vacunas (alteraciones sobre todo cardiacas), el resultado ha sido desde el punto de vista  médico más bien negativo, aunque financieramente muy a favor… de los laboratorios.

Los agrotóxicos envenenan ¿o apenas constituyen, según la jerga de los grandes laboratorios “fitomejoradores”? Todas las investigaciones sin fines de lucro han verificado los daños en la población más ligada al uso de “fitomejoradores”, aunque las declaraciones tantas veces reiteradas de Syngenta, Monsanto, Bayer, Novartis hayan insistido en la inocuidad de sus productos de maravilla.

Los plásticos, difuminándose inconteniblemente, hacen daño ¿o apenas se trata de una cuestión de higiene, de negligencia, que, por ejemplo, gigantescas máquinas tragaplásticos solucionarían en un periquete? Penosamente falso, por cuanto la erosión ha ido reduciendo permanentemente el tamaño de los objetos plásticos hasta hacerlos invisibles al ojo humano (pero no biodegradados; ése es el punto).

Esa misma invisibilidad se nos presenta como “solución final” a la superproducción y superabundancia de materiales plásticos (por ejemplo, con la estafa de los oxodegradables). La desaparición del problema a la vista humana no es la desaparición del problema. Es entonces que se acrecienta el problema. Ya se han “encontrado” partículas plásticas, invisibles al ojo nuestro, en la leche humana materna (y en todos los líquidos y fluidos que nos son propios). Biólogos norteamericanos; Theo Colborn, Dianne Dumanoski y John Peterson Myers,[3] tras años de trabajo de campo, han verificado muchos trastornos de comportamiento, sociales o físicos, claramente asociados con la presencia en nuestros cuerpos de partículas plásticas (p. ej., policarbonato). Entre los sociales, de conducta, han registrado la existencia de parejas de gaviotas que a diferencia de las naturales, siempre de macho y hembra, aparecen constituidas con dos hembras, solo que una cumpliendo el rol “tradicional” de hembra y la otra, el de macho. ¡Ni que las gaviotas se hubieran capacitado en cuestiones de género!

Entre los trastornos directamente anatómicos, estos investigadores pudieron rastrear la atrofia de penes entre cocodrilos del Misisipi, que hace a sus portadores incapaces de aparearse con hembras, aunque tal fuera su ímpetu o deseo.

Es que pocas situaciones presentan el alcance problemático que la producción y difusión de termoplásticos expresan. El sinsentido, la falsa ciencia, el espíritu de lucro o la rapacidad, la pretensión de cambio “superador” sin medir sus consecuencias sanitarias; en este caso, el haber contaminado, envenenado a todo el planeta y concretamente a todos los cuerpos vivos del planeta. Los responsables de ese estado de cosas se han negado a afrontar las consecuencias de un diagnóstico certero y de sus implicaciones letales. Porque ¿qué se puede argüir al tomar conciencia que la leche materna, la leche mamífera en general, tienen partículas plásticas? que nuestros cuerpos tienen plásticos alojados en los más diversos órganos, que asimismo, la naturaleza tiene en todos lados, en todos sus océanos microplásticos, que los peces todos tienen en sus tejidos material plástico. Y que esas micropartículas pueden generar alteraciones gravísimas en sus huéspedes.

La petroquímica debería ser enjuiciada por genocidio dado el alcance de la toxicidad de los plásticos en nuestras sociedades y en el mundo en general, enfermedades asociables con microplásticos pueden empezar a estimarse en millones de casos.

Un caso de negligencia criminal de los inversores mayores a escala planetaria, en la petroquímica, en las industrias generadoras de combustibles y plásticos y en los laboratorios y cámaras asociadas a la “colocación de productos altamente rentables”, por su producción “involuntaria” de víctimas.

 

MEDICALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD. AUGE DEL BIOWARFARE

Existe un proceso simultáneo y en cierto sentido correlativo al anterior, y es la medicalización de la sociedad, cada vez más acusada y donde la impronta del miedo se ha ido haciendo cada vez más presente. Y junto con este proceso el rasgo que entiendo más acusado es el asentamiento y señorío creciente del biowarfare.

Desde fines de la 2GM, los elencos dominantes de la única potencia que emergió triunfante e indemne de la guerra, EE.UU., sintió llegada su hora. Como la única potencia mundial, la consumación del imperio en la tierra.[4]

Desde aquel entonces, desde EE.UU., así como se ha confeccionado una red de supervisión “policial” con seis comandos que se reparten el mundo entero (Eurocom, Africom, Surcom, etcétera), apoyado en bases militares “nenúfares” (pequeñas  y móviles; más de mil en el mundo entero), así como se ha diseñado al servicio del idioma inglés una red “que todo lo ve y lo oye” en todo el planeta  –“Los 5 Ojos”–, así se ha diseñado toda una red de laboratorios extendidos también por muchos países del mundo, dedicados al cultivo de la guerra en “tubos de ensayo”.[5] Inicialmente, se trataba de manejo de enfermedades, su implantación por necesidades geopolíticas, medición de la contagiosidad,[6] pero desde hace ya unas décadas con el desarrollo de la ingeniería genética, aquella red de laboratorios ha sido sustituida o complementada por una red de decenas de laboratorios de ingeniería genética, dedicadas al cultivo de microorganismos regulables y aplicables por decisión voluntaria. Persiguiendo sobre todo la construcción de quimeras; seres vivos no naturales sino “construidos” en el laboratorio.

Algunos de tales laboratorios se han hecho “tristemente” famosos como el de Wuhan, justamente de biología sintética; en el sitio que se ubica como el del origen de la peculiar pandemia que la OMS reconoció o gestó –no sabemos bien– en 2020.  Otros laboratorios de esta estirpe han sido ubicados en Ucrania, generosamente financiados por Victoria Nuland, una halcona reconocida (y a mucha honra, dirá ella), miembro clave de la craneoteca norteamericana, que ha sido todo un pivot para el  comienzo de la nueva política “occidental” en Ucrania ante Rusia desde 2014).

Respecto del covid recientemente vivido como pandemia, han ido surgiendo voces, tanto de investigadores como de estados y hasta de los mismos laboratorios protagonistas del evento, reconociendo fallos de la versión oficial e inoperancia de los pasos tomados (cuando no franca responsabilidad en las falencias asistenciales), al punto que la última reunión mundial de la OMS, finalizada el 1 junio 2024, abdicó de la pretensión inicial de establecer una reglamento general (y único) de tratamiento de pandemias. No es por cierto un triunfo de las soberanías nacionales o locales sino un resuello de la OMS para tomar impulso e imponer su agenda; de todos modos, con la fluidez informativa actual, la OMS no las tiene todas consigo…

Ligado con desarrollos científicos en la salud, pero también en ingeniería, computación y biometría, señalemos los anuncios inminentes de INTELIGENCIA ARTIFICIAL. i. a.

Baste saber, introductoriamente que no es novedad alguna sino, nada más y nada menos, que un avance más en el ya largo proceso de ampliación de la actividades cibernéticas, automáticas, digitales, en nuestra vidas  cotidianas. Como el registro bióptico, por ejemplo.

Aunque se nos presenta como avances en nuestros conocimientos, y concomitantemente avances en nuestra disponibilidad, libertad de elegir, etcétera, en realidad se trata de avances en el conocimiento de nosotros, los humanos, como objetos.

DEL SEXO AL GÉNERO

Tal vez se lo podría considerar una arista más del capítulo anterior, pero el feminismo más visible lo considera bandera insoslayable para acabar con privilegios machistas. Aun atendiendo cuestiones reales, como la desigualdad y las relaciones de poder entre los sexos, vemos la deriva al género como una estrategia de poder y no necesariamente de las mujeres.[7] Luchando por una comprensible igualdad entre los sexos, tenemos ahora la indisimulable desigualdad entre las mujeres cis y las trans, con enormes conflictos en los deportes o en las alcobas.

EL AUMENTO EN PROPORCIÓN GEOMÉTRICA DE LOS MÁS ATROCES TRÁFICOS: DE HUMANOS, DROGAS, ARMAS,  ÓRGANOS

Permanentemente estamos recibiendo noticias del camión abandonado en un desierto con cien viajeros clandestinos encerrados… y muertos. Del tráfico incesante de afros, que abandonando el continente probablemente más devastado, con sus últimos ahorros pagan el traslado a países “ricos”, y son abandonados en pésimas chalupas a veces en el medio del mar Mediterráneo y a menudo encuentran allí la muerte. Miles al año.

Con drogas y armas, las víctimas no son ya los traficados sino los destinatarios finales.

En el caso de los órganos; córneas, riñones, pulmones, corazón, la sordidez alcanza nuevas cotas. Y apenas si nos enteramos. De una red, administrada por rabinos, recientemente, en subsuelos neoyorquinos. De la extracción de órganos a condenados a muerte en China (se investigó, hace tiempo, sobre tales extracciones en ambas Chinas, la continental y la taiwanesa).

VIOLENCIAS O GUERRAS LOCALES

Siempre han existido en las más diversas latitudes del planeta.

El estado “bélico” se presenta cargado como nunca antes desde el colapso soviético, hacia 1990. Las violencias, incluso militares, hasta ahora se habían reducido a luchas internas o fronterizas entre dos estados vecinos; lo que observamos en los últimos años, meses, es un acrecentamiento de “preparativos para la guerra”, sin precedentes recientes. Preparativos como para “una tercera guerra mundial”.

Dos violencias generalizándose; una bajo la forma de guerra entre ejércitos: en Ucrania entre Rusia y una asociación Ucrania-OTAN, y la otra, en la Franja de Gaza, del ejército israelí masacrando población civil y desarmada palestina o modo de venganza, retaliación, desquite ante un golpe de mano guerrillero palestino que resultó inusitadamente costoso en vidas humanas israelíes, sobre todo de militares copados en una toma de cuartel aparentemente sorpresiva, sin precedentes en la larga ofensiva israelí contra la sociedad palestina (exceptuando la huelga general revolucionaria y armada de Palestina, 1936-1939).

El derribo de viviendas de a miles,  desocupadas o no,  el bombardeo aéreo de ciudades palestinas, devastadas, expresando un verdadero genocidio en acción y mediáticamente a la vista de “todo el mundo” ha generado una situación inédita tan aterradora que hasta el mismo Estado de Israel, que había sorteado todas las décadas desde su fundación cometiendo una interminable serie de ataques y abusos, siempre valido de su condición de víctima-que-se-defiende, con el apoyo sesgado del Occidente rico y colonizador “más o menos ex”, esta vez fue visualizado por un amplio arco de seres humanos y sociedades, como abusivo y genocida. Habitantes, referentes políticos y gobernantes de países, como Bolivia, Colombia, España, Noruega, Turquía, Portugal, México, Sudáfrica, Brasil, Irlanda, Chile, Malasia entre otros condenan la acción mortífera israelí; y grandes sectores de la población de EE.UU., el Reino Unido, y de otros países europeos también condenan la acción genocida israelí, pese a que sus gobiernos sean cómplices del accionar israelí.

La acción desencadenada por Israel tras el golpe guerrillero no es nueva. Palestina y particularmente la Franja de Gaza ha sufrido desde hace décadas varias matanzas de miles de habitantes cada una, sin que mediaran siquiera acciones “desencadenantes” como la de Hamas del 7 de octubre de 2023.

Pero la desnudez mediática que existió ante la brutal reacción israelí parece haber agotado la paciencia o debilitado el escudo ideológico del victimismo israelí.

El sofisticado engendro etnosocial del sionismo parece haber agotado su abusado crédito  de impunidad.

GENOCIDIO A CIELO ABIERTO

Lo acontecido en la Franja de Gaza e inmediaciones a partir de la madrugada del 7 de octubre de 2023, con la respuesta en horas del ejército israelí desde una constelación mundializada de poder, con eje en Israel, pero con sus grupos de apoyo en EE.UU. y asistencia permanente desde el Reino Unido, que se está llevando a cabo, impiadosamente en la Franja de Gaza (y territorios palestinos aledaños) resulte tal vez lo más notable, e inteligirlo  nos ayude a ubicar ‘el estado (actual) del mundo’.

Hemos “alcanzado” un nuevo nivel de acción genocida. En un sentido, mucho más preocupante. Ya se había logrado un cierto asordinamiento con lo acaecido en Rwanda, donde una política genocida fue tolerada desde los ámbitos internacionales, porque no se sabía exactamente, o no se quería saber, porque cierta penumbra mediático lo fue amparando… estaba tan lejos, tan otro mundo para la mirada occidental…

Pero la política práctica israelí  no nos es desconocida; desembozadamente aceleró su ritmo y parece encontrar sus límites en la tolerancia psíquica de los contemporáneos. Árabes o judíos, ateos  o budistas, jóvenes o viejos, religiosos o futbolistas, parecen haber erigido una oleada de repulsa a lo actuado por Israel.

Llama mucho la atención que jóvenes judíos estadounidenses estén entre los primeros en el rechazo, pese a la política de pinzas de los financiadores judíos de casi todas las universidades norteamericanas, que han marcado a fuego a los protestatarios, expulsándolos de los hogares estudiantiles, de las mismas universidades y desconociendo sus currículas, a veces con varios años de estudios universitarios.

El hundimiento de la Franja de Gaza en un cerco feroz, implacable, desde que votaron “equivocados” en 2006, aislados, hambreados y hostigados, hundida material, alimentaria y sanitariamente, en medio de un silencio institucional, internacional, que permitió a los israelíes actuar a su antojo, llegando al extremo de matar a varios tripulantes de una de las naves de las flotillas solidarias con Gaza que trataban, siempre infructuosamente, de acercarles comida, abrigo, medicamentos.

El mundo, sin estructuras correctivas a su alcance, observó el aislamiento, el maltrato, el parto o la muerte de parturientas en puestos de control, el desalojo violento de sus propios hogares que pasaban a ser vivienda de judíos recién llegados, usurpadores. Palestinos. Tratados como… ni animales.

Pero con el derribo de viviendas desalojadas previamente o no, a lo largo del 7 de octubre y días sucesivos, es como si la conciencia social de nuestra presente hubiese dicho, por fin, basta. Desde octubre o noviembre de 2023 son muchas las voces que recuerdan esto que repaso y mucho más. Y que ya no lo aceptan.

Tal vez, hasta Netanyahu deba rendir cuentas. Es lo que la Corte Penal de Justicia de La Haya está analizando. Y es asimismo lo que la Corte Internacional de Justicia está asimismo analizando a partir de las acusaciones de genocidio sobre la población palestina que Sudáfrica y otros estados han impulsado contra Israel.

Tal vez Palestina no esté tan, tan sola. Y los seres humanos seamos algo más que una especie que se suicida.□

notas;

[1]   No nos atenemos a las cifras, que ya son de por sí considerables –decenas de miles de víctimas mortales– sino a la modalidad represiva: bombardeo aéreo y artillería pesada sobre viviendas civiles, barrios enteros así pulverizados con o sin sus residentes adentro. La “respuesta” israelí ha deshecho los centros poblados de la Franja de Gaza; teniendo en cuenta que el operativo guerrillero ha sido a su vez respuesta a la enorme violencia institucional israelí sobre la población palestina. Israel ha hecho invivible ese territorio. No cabe otra explicación que un cierto principio supremacista, de goce sádico: las sonrisas de desprecio que algunos soldados israelíes lucen en fotos ante la devastación, las selfies que sonrientes y satisfechas mujeres soldados se han tomado entre ruinas, dejan ver ese desprecio.

[2]    Me permito ilustrar esta labor de soborno y cooptación de la ciencia con la reacción de la OMS ante la tipificación del glifosato y la consiguiente  soja transgénica con él tratada como cancerígenos por parte del IARC (International Agency for Research on Cancer); cargos devastadores para la agroindustria y laboratorios conexos, y cómo lograron “estabilizar la nave del progreso” mediante contrainformes hechos a la medida por juntas de notables sin ninguna responsabilidad institucional, pagados por la OMS  (Analizo la secuencia en el prólogo a la segunda edición de Transgénicos: la guerra en el plato, El Abasto, Buenos Aires, 2017).

[3]     Our Stolen Future (Nuestro futuro robado), EcoEspaña Editorial, 1996.

[4]    Esa percepción, a mediados de los ’40, tendría un tropezón con la bomba de hidrógeno soviética a fines de los ’40, pero “la cuestión de las dos superpotencias” tendrá un casi sorpresivo final hacia 1990 y desde entonces, quienes dirigen los destinos de EE.UU., –que no tienen porque ser los mismos que en 1940– han retomado la percepción de aquel entonces: un unicato imperial.

[5]   Test-tube war, según la expresión habitual en la jerga del ramo en EE.UU.

[6]   En otro orden de cosas, el manejo estratégico del clima también tiene sus cultores en EE.UU. por razones geopolíticas, al menos desde la 2GM. El proyecto HAARP.

[7]   Invitamos al lector a conocer la moción que Steffen Königer, diputado alemán, presentó ante el  Branderbourg Parliament en 2016: https://www.dailywire.com/news/watch-politician-hilariously-ridicule-lefts-gender-chase-stephens.

 

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