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Categoría: Política

¿Es antisemita criticar al Estado de Israel?

Publicada el 18/07/2023 - 18/07/2023 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández –

31 mayo 2023

Desde que la IHRA  (International Holocaust Remembrance Alliance, alianza Internacional para el recuerdo del Holocausto) redefinió el antisemitismo ya no como rechazo a lo judío propiamente dicho sino como rechazo también a lo israelí, se ha producido una ola de antisemitismo en el mundo, sin precedentes, por su alcance.

En Argentina esto ha tomado vuelo con la acusación judicial de Waldo Wolff contra Horacio Pietragalla. Estamos hablando del secretario de Asuntos Públicos porteño y del secretario de Derechos Humanos de la Nación respectivamente, y la acusación tomó cuerpo en este mismísimo mes de mayo, 2023.

Nos tememos que pese a que el IHRA debe considerarse conocido urbi et orbi, vale la pena describir qué hay detrás de la sigla, que imaginamos conocerá apenas un puñado mínimo de gente.

International Holocaust Remembrance Alliance, Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, es una organización fundada en 1998. Considerable rezago, si tenemos en cuenta que se invoca lo acontecido durante el nazismo, más de medio siglo antes

También resulta notable advertir que “la solución final” esgrimida por el nazismo en 1942 se “socializó” con el nombre de “Holocausto” no en 1945, al fin de la 2GM, como uno podría imaginar, sino cuando Hollywood produjo un material fílmico que sensibilizó multitudes. En 1978, con la serie (episodios) Holocaust. Dos aspectos de la cuestión fueron marcados mediáticamente: un universo concentracionario con la muerte como protagonista y su misma designación.

¿Por qué se tardó más de tres décadas en generalizar una designación que “los hechos históricos presentados” nos inducen a creer fue algo inmediato?

¿Y por qué se tardó en total más de medio siglo (1945-1998) para instaurar una institución referida a tan claro acontecimiento?

No vamos a creer que fue por falta de fondos o de apoyos mediáticos. Si algo se vio durante los juicios de Nüremberg de 1945 (no los nazis, de 1935, en la misma ciudad, sino los del estrado judicial montado por las potencias vencedoras al fin de la 2GM), es que todo se orquestó sin dificultades y que su estructura administrativa fue tripulada por judíos. Algo que le hizo comentar a miembros del Ejército de EE.UU., durante las sesiones de los juicios que semejante empeño, aunque laudable y comprensible, resultaba lesivo para la credibilidad de las instancias de los juicios y que habría sido mejor dejar cubiertas algunas áreas por personal de diversas procedencias, para otorgarle mayor respetabilidad a lo obtenido.

Desde 1945 hasta bien entrada la década de los ’70 la visión de la peripecia vivida por judíos, y gitanos, homosexuales, socialistas, cristianos, comunistas, anarquistas bajo el 3er. Reich, recibió diversos calificativos, uno de tantos, holocausto.[1] Tras la 2GM uno de los calificativos más empleados, procurando justipreciar el alcance del daño fue genocidio.

Más allá de los calificativos de lo acontecido durante el Reich nazi y lo acontecido en sus campos de concentración, el IHRA irrumpe con la ampliación de la noción de antisemitismo refiriéndola a Israel.

Vale la pena repasar la caracterización del antisemitismo de IHRA:

  • el antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos;
  • las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes;
  • las manifestaciones pueden incluir ataques contra el Estado de Israel concebido como una colectividad judía;
  • sobre el poder de los judíos como colectivo, por ejemplo, aunque no de forma exclusiva, el mito sobre la conspiración judía mundial o el control judío de los medios de comunicación;
  • culpar a los judíos como pueblo o a Israel, como Estado, de inventar o exagerar el Holocausto;
  • acusar a los ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a las supuestas prioridades de los judíos en todo el mundo, que a los intereses de sus propios países;
  • establecer comparaciones entre la política actual de Israel y la de los nazis;
  • considerar a los judíos responsables de las actuaciones del Estado de Israel.

 

Es una larga, aunque seguramente incompleta enumeración de lo que el IHRA se propone denunciar como “antisemita”. Es una mezcla que no ayuda ciertamente a esclarecer sus zonas vidriosas o de conflicto.

Denuncia que el Estado de Israel sea concebido como “una colectividad judía”. ¿Qué tendría que ser si no? ¿Un estado laico?, ¿una asociación gremial?

Repudia que los judíos sean vistos como colectivo  en los medios de comunicación. Pero es evidente que los trolls israelíes del periodismo ejercen una labor de consuno.

Luego de una matanza de largo alcance[2] en la Franja de Gaza a cargo de los militares israelíes que tuvieron la sinceridad o estulticia de bautizarla como “Operación Plomo Fundido” (2008-2009), casi enseguida salieron a los medios masivos con un nuevo estilo de argumentación, organizado desde The Israel Project. Global Language Dictionary, que se inicia con “un glosario de palabras que tienen efecto”. A GLOSSARY OF WORDS THAT WORK.

Estamos claramente ante un diseño militar de enfrentamiento, aunque en este ejemplo se ejerza a través de diccionarios (y palabras).

En el decálogo de prohibiciones que hemos transcrito, se niega que pueda haber judíos más leales a Israel que a sus países de origen. Nos guste o no, es un fenómeno bastante generalizado y no entendemos su negación, cuando incluye hasta sonados casos judiciales.[3]

Tampoco entendemos de dónde provendría la imposibilidad de comparar credos  racistas o políticas que privilegian una etnia sobre las restantes en una sociedad dada, como es el caso de Israel.

Uno de los “decálogos” inhibe toda consideración a que los judíos sean responsables “de las actuaciones del Estado de Israel.” ¿Y entonces? ¿Serán responsables de las actuaciones de Dinamarca, Senegal o Bolivia? Y en Israel, ¿quiénes serán los responsables? ¿Chiítas, budistas, católicos, librepensadores?

En resumen: no entendemos lo que pretende IHRA. Y lo que pretende y entendemos es ominoso. Un descaro político sin precedentes: la política como impunidad. Y la sustitución del análisis y la  crítica política por un listado de “prohibido pensar”.

¿De qué acusa Wolff a Pietragalla? “[…] de afirmar que la existencia de Israel es un proceso colonizador y racista luego de participar oficialmente en una muestra fotográfica que recuerda la ‘Nakba’, el masivo éxodo palestino que se produjo tras la fundación del estado israelí.”

¿Sostiene acaso Wolff que Israel no tuvo un proceso colonizador y racista? ¿Qué fueron las alliah, por ejemplo? ¿Y el requisito para integrar kibutzim, exclusivamente con judíos? ¿Cómo se llama eso en castellano? Me da la impresión que Pietragalla conoce en este caso mejor nuestro idioma.

”Wolff alegó que las declaraciones del funcionario ‘se dirigen a las instituciones de las comunidades por lo que son consideradas antisemitas’.” Aquí, quien no parece entender el castellano o desconocer causalidades es el autor de este abordaje, o quien lo transcribe. No captamos porqué serían algunas instituciones, “antisemitas”.

A las dificultades idiomáticas de la última impugnación de Wolff tenemos que agregar nuestro trastorno ante su manejo temporal: sostiene que no se puede aceptar lo que ve como una excusa: que Pietragalla se solidarice con “una conmemoración tardía”.

¿Qué significa esto de conmemoración tardía?  Nakba alude a la fecha de cuando Israel generaliza su Plan Dalet (15 mayo 1948). Un plan a sangre y fuego, con miles de muertos y cientos de miles de desplazados. Sostiene Wolff: “no es necesario sostener que la existencia de Israel es un proceso colonizador y racista”, para adueñarse por la fuerza del territorio palestino.

“No es necesario sostener… ¿porque es falso? o ¿porque es inconveniente? Y si Israel no fuera un estado colonialista y racista (prácticamente conceptos intercambiables), ¿cómo y por qué se habría producido la Nakba?

Wolff no pide poco. Cree rastrear un kirchnerismo antiisraelí oculto (tal vez expresado entonces, en los ‘40 como peronismo) porque Argentina no apoyó en 1948 el informe de la ONU sobre la cuestión palestina… y lo hizo… en 1949. Por otra parte, la Argentina “peronista” acogió en su territorio amplio contingente de judíos desplazados o perseguidos en Europa (recordemos que Argentina fue, antes del auge del sionismo, asiento de muchos judíos desplazados en países europeos).

Aunque en 1948 buena parte de los llamados estados latinoamericanos aprobaron el informe mayoritario de la ONU, varios lo hicieron, como Argentina, al año siguiente; Colombia, Chile, México, Honduras, El Salvador, sin que se conozca de ninguna agresividad manifiesta antiisraelí.

En resumen, lo que incomoda a Wolff es que Pietragalla haga referencia a aspectos fácticos, incontrovertibles como el hecho colonial y su hermano siamés, el racismo, y no se atenga a lo suscrito por el gobierno argentino;[4] el reconocimiento de la definición de “antisemitismo” que de unos años a esta parte difunde el Estado de Israel y sus más próximos aliados por todas partes y que consiste en negar muchas de las críticas “sensibles” al Estado de Israel, su historia, su fundación, sus presupuestos.

La DAIA también había criticado a Pietragalla, exactamente por lo mismo y Wolff recoge ese cuestionamiento, “por criminalizar al Estado de Israel y deslegitimar su derecho a la existencia”.

Pero más allá de los epítetos y calificaciones, es saludable atenerse a los hechos históricos, Y tales nos dicen que los sionistas se apoderaron tras una operación militar de casi todo el territorio palestino, que NO coincide ni siquiera con la división entrevista por la ONU, que ya era de por sí altamente favorable a un futuro estado israelí,  brindando un 53% de un territorio vivido por una minoría judía. El Plan Dalet llevó la superficie del futuro estado judío al 78% de la Palestina histórica. Es decir el plan sionista se desentendía del ofrecimiento de la ONU y hacía “su propia cosecha” manu militari. Basado en el sufrimiento judío a manos del nazismo. Los palestinos –musulmanes, cristianos y en un primer momento, hasta judíos– se preguntaron y les preguntaron a las “autoridades” onusianas por qué debían los palestinos pagar “los platos rotos” de conflictos ajenos.

No hubo respuesta.

Lo que sí hubo, fue el trámite “habitual entre vencedores y vencidos, y particularmente, entre pueblos señoriales y pueblos a los que el poder planetario no les concedía entidad, personalidad, madurez. Al respecto, es muy instructivo leer los argumentos de la progresía onusiana a fines de los ’40 sobre este conflicto.

Escribe Jorge García Granados, embajador guatemalteco ante la ONU y designado como jurista de abolengo para atender el diferendo: “los árabes sostienen que Palestina fue cedida a la parte interesada: la población del país para ellos. Pero el art. 1 del Tratado de Lausanna establecía la renuncia de los turcos [… y ninguna referencia a favor de los habitantes].

El equipo jurídico onusiano estaba administrando ‘los bienes mostrencos’ que la derrota de Turquía (y de Alemania y Austria) tras  la 1GM dejaba “libres”.

Y García Granados no encuentra pasaje alguno del tratado entre vencedores y vencidos en que se establezca  […] “que ellos [los palestinos] son parte interesada.” Y el certero jurista apela entonces:   “[…]  los principios generales […] sólo los estados soberanos pueden ser sujetos en el derecho internacional.” [5] Queda claro entonces que los palestinos, pese a su brega independentista, su lucha por la emancipación (local o panárabe) pueden ser ignorados. Porque el derecho internacional le da fuerza de ley a los estados ya constituidos (que no la han perdido por ser derrotados). En resumen, que el Reino Unido, que acaba de cederles el territorio al ejército israelí, o EE.UU. con su despliegue geopolítico transncontinental, son los que deciden.

Esto es historia. Con lagunas, inevitablemente, pero sin prohibiciones previas.

[1]   Calificativo equívoco si lo hay, puesto que bíblicamente el holocausto fue la ofrenda de animales sacrificados por los rabinos a su dios.

[2]  Me refiero a operaciones militares de artillera y bombardeo en ciudades y barriadas palestinas civiles pobladas con resultado de centenares de niños masacrados, por ejemplo, y población civil en general. Magnitud: miles de seres humanos matadas.

[3]  Caso Pollard, EE.UU., 1998. No es el primero ni el último.

[4]  El gobierno argentino adoptó la definición de antisemitismo de IHRA en 2020, equiparando así  antisionismo con antisemitismo.

[5]   “Fundamentación” en Así nació Israel, Biblioteca Oriente, Buenos Aires, 1949.

Publicado en Destrozando el sentido común, General, Palestinos / israelíes, Poder mundializado, Política, Sociedad e ideología

La ONU hizo «el pastel»: difícil que pueda desmontarlo. PALESTINA 2023. MATANZAS CADA VEZ MÁS DESNUDAS

Publicada el 03/04/2023 por luissabini

por Luis E. Sabini Fernández –

El 26 ene de 2023, fuerzas israelíes penetran una vez más el campamento de refugiados de Jenin y matan en el operativo, con que se supone buscaban algo o alguien, a 9 palestinos, incluidos un niño y una sexagenaria.

Como las fuerzas de seguridad israelíes no tienen necesidad de rendir cuentas judiciales de ningún tipo, es fácil imaginar la inexistente justicia o precisión del operativo.[1]

En los dos primeros meses de 2023 los operativos “de limpieza” arrojaron una sesentena de palestinos matados en allanamientos y redadas en Cisjordania. Récor histórico. En Nablus, la seguridad israelí adujo buscar tres activistas violentos palestinos y dejó 11 muertos en dicha búsqueda; una pequeña muestra del método usado cuando Shalit y una excusa para “achicar” población que consideran sobrante.

Los colonos con sus agrupaciones fascistas de tipo israelí, es decir libres en el estado sionista (hasta con amparo policial), ejercen venganza de respuesta a la respuesta de la venganza…

El fascismo es así. Consideran legítimo atropellar, pero se indignan por la respuesta, violenta aunque sea de menor intensidad que el atropello fascista inicial.

Heba Morayef, coordinadora de Amnistía Internacional,  puntualiza: “en octubre de 2022, los colonos irrumpieron en una escuela de Huwara  (cerca de Nablus), donde rompieron ventanas y golpearon a profesores y alumnos; menos de dos semanas después, una cafetería fue incendiada y grupos de colonos atacaron a residentes palestinos con tuberías y piedras.” [2]

Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y Norte de África, también de AI, sostiene: “Desde hace casi un año, el campo de refugiados de Yenín está en el centro de la escalada de represión militar de Israel. La periodista palestina Shireen Abu Akleh murió por disparos en este campo el pasado mes de mayo, y las personas que allí residen siguen siendo objeto de incesantes incursiones militares que constituyen castigo colectivo.” [3]

Y así, antes de terminar febrero 2023, colonos entran a saco al pueblo de Huwara, incendian a más de cien autos y unas treinta viviendas con daños en incursiones y un habitante palestino matado. Pocas horas antes,  dos jóvenes israelíes, en auto, habían sido baleados y matados.

 

No se puede disociar esta creciente, progresiva brutalización israelí contra los palestinos de lo que se está procesando en el el actual Israel, en sus calles.

Hasta sus seguidores y admiradores no dejan de advertir el creciente cesarismo de Beniamin Netanyahu, su autoritarismo desembozado y las pretensiones personales de impunidad.

Un punteo mínimo

Nada de que asombrarse que se estén hoy cosechando tales frutos, dada la inmunidad generalizada del comportamiento israelí, no sólo ante palestinos. Particularmente dentro de EE.UU. Inmunidad e impunidad son parientes muy, muy cercanos.

Los palestinos, inicialmente engañados con los primeros asentamientos sionistas no violentos (hay páginas maravillosas de judíos rusos advirtiendo que esas “picardías” no iban sino a dificultar las relaciones puesto que ‘los árabes no eran tontos, al contrario…’), fueron tomando conciencia del despojo al que estaban siendo sometidos desde los primerísimos años del s XX y fueron ensayando resistencias, con el paso de las décadas, cada vez más violentas; aunque nunca alcanzaron la violencia ejercida por los sionistas en el país. Mazin Qumsiyeh, palestino, repasa y ve que no hay recurso violento en el conflicto palestino-israelí que no haya sido usado antes por los sionistas.[4]

En 1946 sionistas sitúan un coche-bomba en el Hotel David, con decenas de huéspedes y personal, árabe, inglés, judío y de diversos orígenes, 91 muertos; las primeras cartas-bomba son también de origen sionista y datan de 1947.” [5]  Entre 1947 y 1948 el Irgún asesina conductores árabes de transporte colectivo en Tiberíades,[6] ya empeñados en “ahuyentar” mediante el terror a la poblacion oriunda de Palestina.

Qumsiyeh sigue recordando el origen de la violencia en Palestina/Israel: “en 1932 la Haganah hizo estallar un oleoducto iraqui, cerca de Haifa” […] el 12 de diciembre de 1954 secuestraron un avión de línea sirio [y] en 1973 Israel derriba un avión de línea libio [¡106 muertos!].  En 1944, los miembros del grupo Stern, sionista, asesinaron al ministro británico Walther Guinness, lord Moyne. Y en 1947 perpetran atentados con bombas en buses de transporte colectivo con varios muertos y muchísimos heridos. En el 48 plantan bombas en el Hotel Semiramis, palestino, matando a una veintena de personas. Minaron viviendas, hoteles, mercados, buses, trenes. Y en 1948 desencadenan el Plan Dalet, arrasando unas 500 aldeas palestinas generando varios miles de muertos (Balad el Sheik, Tantura, Deir Yassin entre las más conocidas).[7]

Con la ONU en plena abordaje del conflicto palestino-israelí, en 1948, el plenipotenciario de la ONU, Folke Bernadotte, sueco, que en las “deliberaciones oficiales” pregunta por qué todo tiene que ser a favor de los israelíes y nada para los palestinos, es asesinado. El escándalo es tal que hay que buscar a los responsables de tamaño asesinato. La investigación es sencilla y rápidamente se encuentra a los autores; grupos de choque sionistas. Que son encarcelados en el flamante Estado de Israel… para ser liberados por indulto firmado por David Ben Gurion apenas semanas después.

La ONU jamás toma cartas en el asunto, aun tratándose de su propio plenipotenciario. Con lenguaje sibilino tras las exequias se referirá a su muerte como producida por él mismo: “expresa su profunda satisfacción por los progresos realizados gracias a los buenos oficios del extinto mediador de la ONU para conseguir un ajuste pacífico de la situación futura de Palestina, causa por la cual el mediador sacrificó su vida.” [sic].[8] ¡Ni su nombre aparece en el lenguaje onusiano!

Dado la violencia habida en 1947 y 1948, que acabamos de  reseñar, hay que concluir, en ceñida lógica onusiana que el “ajuste pacífico” a que se refería la ONU para el futuro palestino, era el de la paz de los cementerios. Los palestinos, inmensa mayoría, no están de acuerdo.

Y siguen sin estarlo.

J.C. Sanz denuncia 150 “piernas segadas” de futbolistas: artero estilo de represión.[9]

Volviendo entonces a la realidad israelí actual con sus manifestaciones masivas en plena calle, en que se calcula se ha movilizado medio millón de israelíes, en un mar de banderas israelíes, tanto entre los que han salido a frenar el plan de impunidad y cesarismo de Netanyahu como entre sus partidarios, lo que vemos es un reacomodo en el mundo israelí, entre los usufructuarios del actual Estado de Israel. No vemos banderas palestinas en la calle. Tampoco judíos mizrahis, generalmente explotados por azskenazis pero a su vez usufructuarios de prebendas sobre palestinos.

El conflicto parece derivar de que capas pudientes de Israel no quieren seguir soportando a un “impresentable” como Netanyahu, acusado de una ristra de “robos para mi corona”. Muchos israelíes con buena posición y poder adquisitivo no quieren ver ampliado el cesarismo de Netanyahu como para que se afecten sus propias situaciones o privilegios.

Reparemos que Netanyahu se ha valido para alcanzar otra vez el gobierno, de fanáticos religiosos; B. Smotrich o el kahanista I. Ben-Gvir. Hasta en Israel, Meir Kahane es mala palabra…

[1]  Cuando Israel lanzó su operativo para rescatar al soldado aprisionado Gilad Shalit (2006), a lo largo de un año unos doscientos palestinos pagaron con su vida esa operación de rescate, infructuosa. Años después (2011) Shalit fue liberado, sin haber sufrido ni un rasguño, algo que confesó el mismo Shalit. ¿Se buscaba a Shalit o se usaba esa búsqueda para matar?

[2]   https://www.amnesty.org/es/latest/news/2023/03/israel-opt-impunity-reigns-for-perpetrators-of-settler-violence/.

[3]   https://www.amnesty.org/es/latest/news/2023/01/israel-opt-jenin-bloodshed-is-a-horrifying-reminder-of-the-cost-of-impunity/.

[4]   Hay una excepción: las autoinmolaciones que perpetraron alguna vez palestinos y que nunca llevaron a cabo los sionistas.

[5]   Compartir la tierra de Canaán, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2004, p. 131 et passim.

[6]   Ilan Pappé, La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2011, p. 104.

[7]   Ibíd.

[8]   Resolución de la ONU, nro. 194, 11 dic. 1948. Palestina. Informe.

[9]  El País, Madrid, 29 dic. 2021.if

Publicado en Palestinos / israelíes, Política

Conspirar, disuadir, desertar 

Publicada el 25/12/2022 - 25/12/2022 por raas

Por Amador Fernández-Savater
LoboSuelto
11 de diciembre de 2022

Hemos atravesado, con la pandemia, una época extraña. Yo diría: sin pensamiento y sin política. Es decir, sin verdades colectivas, ni transformación de la situación dada. Pero que ha roto aún más nuestras vidas. Ahora, aliviados, volvemos a la normalidad, allí donde cada cual se siente seguro. Rutinas vitales, mentales, políticas. Pero lo que nos ha pasado sigue pasando, es decir, ha dejado marcas en el mundo y en nuestros cuerpos. Marcas de tristeza y despotencia si no somos capaces de pensarlas y hacer algo con ellas. 

Este libro*, estemos más o menos de acuerdo con él, es una tentativa de elaboración de esas marcas, de lo que nos ha pasado. Quiero compartir algunos comentarios a partir del libro, tomando tres palabras, tres verbos: conspirar, disuadir, desertar.

Conspirar

Los últimos años hemos conocido directamente, por experiencia, algunas figuras de lo político: el par calle-manifestación, plaza-asamblea, elecciones-partido, derecho-denuncia, hoy se discute sobre organización política.

Todas estas figuras remiten, me parece, a la idea de “espacio público” (a ocupar, a conquistar, a reformar, a reivindicar). La conspiración, por el contrario, no remite a espacio público, sino a la zona de sombra. Se conspira en las sombras.

Supone tomarse en serio que no hay espacio público, sino sólo relación de fuerzas. Que no hay alternativa política, sólo luchas de poder. Que no hay democracia, sino gestión de la excepción.

Y que la fuerza de los débiles se pierde si pensamos en términos de opinión pública, de comunicación, de batalla cultural, de visibilidad, de mayorías sociales, de consenso, etc. La lógica del espacio público hoy es la lógica de la virtualización, la virtualización del otro considerada como eficacia política.

¿Y cuáles son las sombras en las que la conspiración puede prosperar? Son justamente las intensidades, las vitalidades. Las intensidades de los cuerpos, de las palabras cuando prolongan los cuerpos, de las formas de vida, de los mundos que habitamos y amamos. Sólo esas intensidades pueden desafiar la virtualización del mundo.

Conspirar es hacer desde la amistad y las ganas. Las ganas -cómo activarlas, cuidarlas, recuperarlas- es hoy un problema político mayor. Conspirar dinamita la distinción público-privado. Es lo íntimo que se hace común y desafía. Podemos desplegar esta imagen de la política que nos propone el libro para ver hasta dónde nos lleva.

Si conspirar es “soplar juntos”, ¿quiénes son los que conspiran? ¿Qué experiencia del nosotros es la suya? ¿Cuál es el tempo de la conspiración, su ritmo, su respiración, su inspirar y expirar? ¿Cómo hacemos que pase el aire en situaciones bloqueadas como la actual? ¿Cómo evitamos que se degrade en el aire viciado de los guetos políticos?

Disuadir

Una tesis fuerte del libro es que nuestro mundo está configurado por la experiencia de la Guerra Fría. Sin embargo, echo en falta más reflexión justamente sobre la estrategia de gobierno por excelencia de la Guerra Fría: la disuasión.

¿Qué dice la disuasión? Si atacas, contraataco y el mundo desaparecerá en un apocalipsis nuclear. Ese mensaje no se lo dirige tanto una super-potencia a otra, como ambas a las poblaciones del planeta: “obediencia o fin del mundo”.

La disuasión es un gobierno de la incertidumbre, en la incertidumbre. Y con varios actores. Encuentro útil traer ese término aquí porque hay formulaciones en el libro que llevan a pensar en el poder como “crimen perfecto”. Como el plan de la película Crimen perfecto.

Durante años se simula la gestión de la crisis sanitaria, el plan se ejecuta cuando “alguien” decide que las revueltas de 2019 han ido demasiado lejos, etc. Pandemia-confinamientos-restricciones-reestructuración global. Crimen perfecto. Un poder que sabe, que puede y que quiere.

La disuasión, por el contrario, es una estrategia negativa: no sabe, no puede y no promete nada, improvisa, trabaja por ensayo-error, no argumenta, sólo amenaza con la muerte como alternativa. Gestiona un pueblo de víctimas que sólo piden protección.

La disuasión suprime las preguntas que se abren en toda crisis, las preguntas que pueden llevar a un cuestionamiento colectivo del sistema y las formas de vida. Suprime el pensamiento, que nunca es sólo un “yo pienso”, sino un “yo hablo y tú respondes”, un encuentro. Pretende congelar, bloquear una situación de crisis.

La disuasión es en primer lugar física, a través del terror inscrito en los cuerpos. Ese terror ha provocado la gran parálisis que hemos conocido en la pandemia, la atomización social. ¿Cómo nos sacamos el terror de los cuerpos? Porque la valentía es en primer lugar un problema colectivo.

Desertar

Nunca hay crimen perfecto. Siempre hay error del sistema, fallo, síntoma. El fallo en este caso, al menos uno de ellos, es esa extraña deserción que llamamos “Gran Dimisión” o “Gran Renuncia”.

Es toda la gente que no ha vuelto a su trabajo tras la pandemia. Más aún: es la gente que da la espalda a la política, que no enciende ya la tele. Que desconecta, que no quiere saber nada, que no participa.

Me parece que no es un fenómeno fácil de leer. No es lo mismo que la deserción de los años 60: una secesión política, organizada, contracultural. El Gran Rechazo del que se hablaba en los 60 no es la Gran Dimisión actual. Esta deserción es sin afuera, sin horizonte alternativo, sin utopía.

Es una deserción muchas veces por apagón libidinal: la retirada del deseo de los lugares donde estaba puesto (consumo, éxito, competitividad). Deserción por depresión. Deserción como long covid: prolongar la quietud del confinamiento, no ir a trabajar, I would prefer not to.

¿Cómo escucharla? La política clásica, también la militante, piensa en términos de “movilización”. Pero esta deserción es desmovilización. No pasa por el activismo, sino por el “desactivismo”, por el gesto de desactivar.

Podemos nombrarla tal vez como “abandono” o “retirada” mejor que “deserción”. Entonces, ¿cómo pasar del abandono a la deserción? ¿De la retirada a la secesión? Una teoría, un libro, son entre otras cosas instrumentos de escucha. ¿Qué nos permite escuchar este libro de este fenómeno de retirada del deseo, de deserción inmóvil?

Notas compartidas en el encuentro en torno al Manifiesto Conspiracionista en La Maliciosa, Madrid 9 de diciembre de 2022.

* Libro Conspiración, disuasión, deserción: tres propuestas para repensar lo político, el poder y el malestar social.

fuente: https://lobosuelto.com/conspirar-disuadir-desertar-amador-fernandez-savater

texto en PDF

Publicado en Argentina, Ciencia, Destrozando el sentido común, General, Globocolonización, Medios de incomunicación de masas, Narrativa, Poder, Poder mundializado, Política, Salud. Y enfermedadEtiquetado como Amador Fernández-Savater, confinamiento estricto, confinamiento masivo, crisis sanitaria, El Gran Rechazo, el miedo como herramienta, gobierno de la incertidumbre, incolulación del terror, medios de incomunicación, opinión pública, pandemia del Covid-19

URUGUAY: La peculiar muerte de Yamandú Rodríguez

Publicada el 24/06/2022 por ulises

por Luis E. Sabini Fernández

Una muerte acompañada de demasiados interrogantes y “desprolijidades”.

Su hija es informada desde la iglesia metodista en que su padre trabajaba, que la policía ha notificado que su padre murió de un paro cardiorrespiratorio.

Empezamos mal. El paro cardiorrespiratorio nunca, o casi nunca es causa de muerte (si se asfixia al occiso con una almohada, por ejemplo, entonces sí); es su consecuencia.

La hija concurre al reconocimiento del padre y percibe contusiones en su rostro, por lo cual pide caratular una denuncia por rapiña, que, curiosamente, no puede llevar adelante.

Porque la policía le aclara que el médico forense ya certificó su muerte (eso del “paro cardiorrespiratorio”) y con inmenso afán resolutivo encaminó todo el trámite de defunción.

¿Encaminado a qué, y cómo, y por qué? habrían sido las preguntas inmediatas. ¿Acaso el médico forense o la policía ya sabían  que no fue rapiña?

El muerto era activista prominente de «Hermandad Pro Derechos Humanos» que actúa buscando esclarecer y combatir el tráfico de personas, el proxenetismo.

Viuda e hijo del occiso presentan una denuncia policial en comisaría (3a.) por haberse dispuesto el entierro sin autopsia. Como si hubiese algún deliberado apresuramiento.

La comisaría no les entrega copia de la solicitud; apenas “un trozo de papel con un número” (supongamos de expediente), explican los consternados deudos.

La Hermandad por Derechos Humanos quiere saber qué pasó. Quien ahora aparece muerto había recibido amenazas de muerte y hace precisamente medio año se le había incendiado por completo su vivienda. Con lo cual cualquiera no necesita ser mal pensado para preguntarse ahora la causa de muerte.

La Hermandad entonces toma contacto con el director de Convivencia Ciudadana del Ministerio del Interior explicándole que los deudos han reclamado una autopsia por un entierro que consideraron prematuro. El director de Convivencia les aclara que no figura denuncia alguna ni consiguiente pedido de autopsia.

Dada la gravedad de las omisiones que la viuda y el hijo ven que se acumulan, le piden al director que, en el velorio, vea por sí mismo el cuerpo del occiso.

Santiago González, el director ministerial, puso allí en juego, ya que no la empatía ni la sensibilidad, sus dotes jerárquicas, aclarándoles que no era su función.

Los deudos le solicitan entonces que envíe personal idóneo para registrar lo de las contusiones y verifique el apresurado tratamiento de lo que ellos consideran una muerte bajo sospecha.

El director alega entonces que carece de personal a disposición. Que nadie vaya a creer que lo que le faltaba a él era disposición, faltaba más.

Pero una vez más, lo que “suena” es como un intenso afán de terminar cuanto antes con las dudas, las preguntas, el caso.

La Hermandad ubica el domicilio donde la policía dijo que fue encontrado el cuerpo. Un hotel… de alta rotatividad.

Siempre tan pulidos para hablar. Dicho establecimiento responde al nombre de Almirán. Adonde habría ingresado una pareja con la cédula de identidad de González.

Pero, ¡qué casualidad!, otra vez nada se pudo precisar ni identificar. Porque justo esa noche se pierde la hoja de registro de usuarios, que al menos teóricamente, se lleva siempre. Por lo tanto, no se puede precisar la identidad de la pareja. O al menos la mujer de tal pareja, ya que sí figura el documento de identidad de Rodríguez como el del otro integrante de dicha pareja.

Se hizo otra denuncia a la policía para ubicar pareja tan clave. Pero, probablemente por descuido o casualidad permanente, no se perician las cámaras de seguridad del local ni las de las inmediaciones. Probablemente la policía lleva todavía el método de rastreos de principios del s. XX o fines del XIX; se pregunta a vecinos, al barrendero, al lechero… Y no, nada se sabe.

Sigue faltando el celular del occiso. Y su laptop, qué ¡oh casualidad! Tenía una gran cantidad de datos y escritos sobre investigaciones que él y la Hermandad llevaba adelante… ya sabemos sobre qué tema.

No es novedad en “el paisito”.

Pero si estuviéramos en un país modelo de democracia occidental, “por aquello de que ‘la mujer del César no sólo debe ser sino parecer’ tendríamos que estar despejando tan penosas y ominosas dudas. Algo que a la jerarquía ministerial aludida no parece preocuparle. Porque no vamos a imaginar que se protege a delitos y sicarios.

¿O eso quiere decir que en Uruguay pueden pasar cosas atroces?, ¿no sólo hay delitos sino impunidad?

¿Y dónde estarían alojadas esas cadenas delictivas?

Rastrear los motivos de la muerte de Yamandú Rodríguez Pérez, los pasos legales y forenses, tan bien concertados para cerrar el caso, los errores y distracciones acontecidas, podría dar algunas claves.

 

 

 

Publicado en Para salir del repollo, Poder, Política, Uruguay

Catástrofe alimentaria: ¿indeseada o ansiada?

Publicada el 07/06/2022 - 07/06/2022 por raas

Se anuncia, un día sí y otro también, que se avecina una crisis alimentaria sin precedentes. Lo hacen analistas explicitando las dificultades para el transporte de producción, ocasionadas por los bloqueos marítimos de la guerra en y alrededor de Ucrania, y lo hacen incluso comunicadores que ni siquiera se toman el trabajo de presentar porqués, verdaderos o falsos. Estos últimos se limitan a la agorería; viene el lobo… que cada uno se parapete…

Por Luis E. Sabini Fernández
25-05-2022

Cuando uno trata de rastrear orígenes de este anuncio o preanuncio, surge claro que Putin deviene principal responsable. Porque la movida militar por él desencadenada ha ido desenvolviendo sus pasos, poniendo en peligro los transportes de alimentos, bloqueando rutas y mares:

“Vladimir Putin destruirá las vidas de muchas más personas que las que mueran en el campo de batalla, y a una escala que el mismo presidente ruso terminará lamentando.” 1 Llegados a este punto, empezamos a otear “de qué va la cosa”.

El anuncio de la hambruna universal no es sino otra forma de “echarle la culpa” de lo que pase, lo que está pasando y lo que esté pasando, a Vladimir Putin. Habiendo desencadenado semejante máquina de guerra, procurando “poner en vereda” a un estado de proporciones más que medianas, con enorme potencial económico y humano, Putin hizo una muy arriesgada movida. No es lo mismo “ordenar” Osetia del Sur, con su no más de cien mil de habitantes, incluso Chechenia, otra entidad de proporciones muy menores ante “el oso ruso” (se estima una población chechena de un millón de habitantes).

Rusia está o estaría entonces “enderezando” a la usanza tradicional al socio mayor de la Gran Rus en la vieja Federación Rusa, nada menos. Y cuando nos referimos a densidades y magnitudes, dejamos exprofeso al margen el sentido o sinsentido de los “correctivos”. Porque la ecuación tampoco es tan sencilla como para hablar de la batuta rusa procurando dirigir el concierto de “todas las Rusias”.

Es indudable que Putin sintió el embate geopolítico y directamente militar desde Ucrania, y que lo sufrió durante años. En un sangriento toma y daca, porque Rusia también aplicó tarascones al territorio ucraniano. Pero el conflicto es mucho más que uno ruso, dirimiéndose entre la Gran Rusia y la Pequeña Rusia (denominaciones tradicionales de Rusia y Ucrania)

Si algo está ya más que suficientemente probado es la actividad de los “servicios” estadounidenses e israelíes (tan imbricados entre sí) dentro de entidades “fracturables”, al decir de Samuel Huntington,2 como Ucrania.

Ya ha quedado ampliamente demostrado que Victoria Nuland, una de las capitanas de EE.UU., coautora del Project for the New American Century (set. 2000), fue la que diseñó un nuevo equipo de gobierno para una Ucrania prooccidental, para divorciarla decisivamente de Rusia (2014). Nuland, provista de miles de millones de dólares, dibujando el nuevo gobierno ucraniano, como si se tratara de designaciones de autoridades con los ediles de su barrio….). Doña Victoria no sólo distribuyó cargos y dólares (o dólares y cargos); fue decisiva en la instauración de una red de laboratorios de biología sintética en Ucrania, arma por excelencia de las nuevas guerras proyectadas –biowarfare– administrada y guiada bajo control estadounidense.

El “pasaje” de la soberanía rusa a la occidental ha sido tan alevoso y decisivo que ha generado, inevitablemente, resistencia. La que expresara Putin. Si vemos entonces el cuadro más completo, aun con los errores y horrores del modo ruso, no podemos dejar de advertir que con el colapso soviético de comienzos de la década del ’90, el mundo anglosajón recuperó la confianza en su poder mundializado que se venía asentando desde siglos atrás. Y que la URSS había puesto, siquiera apenas, en entredicho.

Con la Caída del Muro y el agotamiento soviético, el eje Londres-Tel Aviv-Pentágono volvía por sus fueros. Por eso, la OTAN, por ejemplo, no parece conformarse con nada. Actúa como un pac-man. Lo quiere “todo”.

Volviendo entonces a los insistentes anuncios de hambruna mundializada, hay que aprender a leer esos mensajes.

Lo que nos dicen los que nos hablan de lo porvenir, a veces incluso como si supieran, es que la continuación de la guerra y las acciones militares conexas, los bloqueos marítimos y las interrupciones de suministros ocasionadas por los despliegues militares, terminarán castigando poblaciones aisladas, sin provisiones, sin medios para alimentarse…

Pero esa falta de medios para alimentarse está supeditada a la guerra. La cual no sólo desencadenó Putin sino que con todo empeño y ardor la OTAN se ha dedicado a insuflar, prolongar, ensalzar. La OTAN en general, y particularmente EE.UU.

Si “estalla” la paz, quedaríamos sin guerra. Y consiguientemente, sin hambruna. Y esto sí, entendemos sería un problema para quienes apuestan al biowarfare, al dominio generalizado. En resumen, si llegamos a la hambruna prometida”, no será responsabilidad exclusiva de Putin, como nos dan a entender.

La hambruna será entonces, el fruto de los guerreristas. Y hay algo previo, ahora muy oscurecido. Y es la fragilidad del sistema alimentario mundial y en general de nuestro mundo actual, tan interrelacionado, tan interdependiente. Poblaciones que queden sin cultivos, sin granos, sin fertilizantes, sin agua, pasarán hambre, nos dicen.

Lo que no nos cuentan es el capítulo anterior, cuando esos campesinos contaban con sus medios de subsistencia que les fueron arrebatados para implantar la globalización rampante, generalizada, en que el campesinado tradicional debía desaparecer, sustituido por planteles agroindustriales mucho menores… y mucho más dependientes de los suministros de las corporaciones transnacionales (a la vez, recibiendo alimentos de mucho menor calidad alimentaria).

Y no sólo no resolviendo los problemas de la contaminación, sino agravándolos en temeraria escala geométrica. Estos eslabones de la complejidad económica no te lo cuentan.Ω

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org

1 https://es-us.finanzas.yahoo.com/noticias/inminente-cat%C3%A1strofe-alimentaria-202932599.html, La Nación, Bs. As., 20 mayo 2022.

2 The Clash of Civilizations and the Remakingo of World Order, Simon & Shuster, 1993.

Publicado en Destrozando el sentido común, EE.UU., General, Globocolonización, Medios de incomunicación de masas, Nuestro planeta, Nuestros alimentos, Poder mundializado, PolíticaEtiquetado como biowarfare, catástrofe alimentaria, complejidad económica, EE.UU., Estados Unidos, Federación Rusa, guerreristas, hambruna, la Caída del Muro, Luis E. Sabini Fernández, menor calidad alimentaria, OTAN, Project for the New American Century, Samuel Huntington, territorio ucraniano, Vladimir Putin

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