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OMINOSO PRESENTE II: CLAUDICACIÓN DE HUMANIDAD

Publicada el 05/06/2024 por ulises

Palestina – Israel                  

Luis E. Sabini Fernández                                                                                                                                 26 mayo 2024

 

Pasa el tiempo e Israel parece cada vez más empecinado en la política genocida que iniciaran “suavemente” con el aislamiento cerrado a cal y canto de la Franja de Gaza [en adelante FdG] en 2005, y que reafirmaron con la Directiva Hannibal del 7 de octubre ppdo., un recrudecimiento de la violencia entre el Estado de Israel y la población palestina.

Porque, afirma la dirección sionista en la persona de su ministro militar Yoav Gallant: “son animales”, criaturas vivas pero no humanas; recogiendo la visión del judaísmo más extremista. Que un analista inolvidable, Israel Shahak, junto con Norton Mezvinski  se tomó el trabajo de darnos a conocer traduciéndolo del hebreo al inglés.[1]

La “línea general» emprendida desde Israel; aprovechar el golpe de mano palestino del 7 de octubre para arrancar de cuajo a la sociedad gazatí y su gente mediante todos sus recursos: acoso, terror, política de escasez de agua, alimentos, electricidad, movilidad y muerte, mucha muerte… queriendo hacernos creer que el copamiento del 7 de octubre fue un acto traicionero, un estallido de violencia en cielo sereno.

Nada más falso. Hamás sitúa el estado de situación de manera más certera, reconociendo la historicidad del asunto:

“En primer lugar ¿Por qué la Operación Diluvio de Al-Aqsa? 1. La batalla del pueblo palestino contra la ocupación y el colonialismo no comenzó el 7 de octubre, sino hace 105 años, incluidos 30 años de colonialismo británico y 75 años de ocupación sionista.”[2]

En rigor, Israel trata de “poner a punto” lo que establecieran para la Franja de Gaza en 2005, para “disolver” la resistencia de los palestinos: control absoluto de su producción de alimentos (malogrando suelos, restringiendo los permisos de pesca y convirtiendo así una zona de proverbial calidad alimentaria en un yermo),[3] control absoluto del ingreso de alimentos (una vez vencida la soberanía alimentaria local), igual control de cualquier otro tipo de suministros, abrigos, sanitarios, edilicios; control total del desplazamiento por enfermedades a medida que lograron quebrar la autonomía sanitaria gazatí.

Lógicamente, esta seguidilla de medidas y políticas de muerte, o promoción de la muerte (de los palestinos) califica como genocidio. Y la discusión al respecto de si Israel es genocida va perdiendo sentido, a medida que cada vez más instancias lo verifican, desde el Lemkin Institute for Genocide Prevention,[4] la mismísima ONU a través de su relatora en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese (“Anatomía de un genocidio”) y diversas organizaciones internacionales de derechos humanos. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, también condena el uso de la inanición como política e “insta” al embargo de armas a Israel, aunque uno tiene la impresión de que tales tomas de posición, desde las poltronas de la ONU, no sobrepasan la declaración.

El Tribunal Penal Internacional (TPI) “ordena” a Israel el suministro de alimentos a Gaza “sin demora”. ¡El 29 de marzo de 2024! Seis meses después de iniciada la operación de bloqueo absoluto a la FdG, que incluía ciertamente el de alimentos.  Con innumerables asesinatos desplegados por “el ejército más moral del mundo” sobre trabajadores sanitarios, alimentarios, periodistas y matando a miles de pobladores palestinos en una más que grosera política para adueñarse de la tierra… palestina, la más que tardía respuesta onusiana es un escarnio. Esa parsimonia sólo se acompasa con la deliberada “muerte a fuego lento” decidida por Israel para con los derechos y con la vida de la población palestina.

Por su parte, La Corte Penal de Justicia de La Haya, que procura ejercer justicia con las personas físicas, con igual lentitud decidió, tras ocho meses, pedir la detención de Beniamin Netanyahu y Yoav Gallant, premier y ministro de seguridad israelíes. Y mediante una igualación quimérica y un democratismo formal y táctico, violando niveles de responsabilidad e institucionalidad, al mismo tiempo decidió la detención de jefes guerrilleros palestinos, Yahya Sinwar y Mohammed Diab Ibrahim al Masri y del conocido referente político de Hamás, Ismail Haniyeh, quien  alcanzó la primera magistratura palestina en la Franja de Gaza mediante elecciones debidamente refrendadas por veedores internacionales. Es cierto que similar argumento se podría esgrimir con Netanyahu, comandando la política genocida del estado miembro de la ONU, Israel, con el “debido” respaldo institucional. Pero aun considerando ese paralelismo, resulta jurídicamente penoso poner en el mismo plano la labor institucional pública y estatal de un estado y la de una organización constituida en la resistencia a esa misma institucionalidad.

No corresponde juzgar la voluntad de exterminio que pudiera tener un grupo de resistencia porque lo que está presente, antes, es la voluntad de exterminio de una entidad ya establecida, con todos los atributos de la legalidad internacional, que constituye la causa de la reacción de esos grupos de resistencia. Porque no podemos saber si tal resistencia adoptaría su virulencia actual si no hubiera tenido que enfrentar la voluntad exterminadora del estado institucionalmente existente.

Por eso, lo que corresponde tratar es el abordaje de la política genocida realmente existente. Y ella sí, se percibe, hasta la saciedad, en Israel. Y esto se va viendo cada vez más, desde la más cruda realidad hasta desde los organismos establecidos para atender esta problemática.

Hagamos una recorrida sucinta, desde lo más patente y directo hasta lo más elaborado.

Basta ver las selfies que complacientes mujeres soldados del “ejército más moral del mundo” se sacan ante y entre los escombros de la devastación producida con el ataque israelí bombardeando las edificaciones y las ciudades de Gaza; basta ver el bloqueo permanente a la llegada de víveres a una población sometida a hambruna por decisión política israelí, la negativa terminante israelí de que llegue a la población gazatí alimentos desde los tantos rincones del mundo que han procurado ayudar; basta ver canciones infantiles como las que niños preadolescentes cantan en un país tan militarizado como Israel;

«Somos los niños de la generación de la victoria /

el otoño cae en las playas de Gaza /

y los aviones bombardean, destrucción, destrucción /

Vemos al Ejército de Defensa /

cruzando las líneas /

para aniquilar a los que llevan las esvásticas /

en un año no habrá ya nada allí /

y podremos volver con seguridad a nuestros hogares /

en un año aniquilaremos a todos /

y podremos volver a arar nuestros campos /

Y vamos a recordar a todos /

los hermosos y los puros, /

nunca dejaremos que nuestros corazones /

olviden tal amistad /

amor santificado con sangre […]”.[5]

 

Vale la pena recordar que todos los regímenes militaristas y con alta regimentación (que siempre termina siendo mental) construyen himnos para sus jóvenes y niños; los balila fascistas, el komsomol soviético, la Hitlerjugend, entre otros.

Una verdadera educación racista de pueblo señorial (tan cara a los nazis y a tantos otros racistas, sólo que menos ostentosos y explícitos que los nazis): sembrando estos vientos en cabecitas judías aparecen tempestades como en Gaza.[6]

Pero los sionistas judíos no están solos para tomar partido por “Occidente” y “sus” verdades. Véase este título de la BBC, emisora oficial del British Empire: “La historia de la Franja de Gaza, el antiguo territorio del Imperio Otomano que los palestinos consideran ‘la mayor cárcel al aire libre’ del mundo”.

¿Son los palestinos a quienes se les antoja que la FdG es ‘la mayor cárcel del mundo al aire libre’? La decisión israelí de haberla construido ni se menciona.

”Muchos de los residentes [tácita y tácticamente están descritos entonces como no permanentes] de la FdG que estos días regresan a sus hogares sólo encuentran escombros.” Con el escamoteo informativo constante, podríamos alegrarnos de que la BBC no atribuya los escombros a los palestinos.

“Y más de 100.000 personas tuvieron que huir de sus casas en la Franja, gobernada de facto por el grupo militante Hamás.” ¿Tuvieron que abandonar sus viviendas por presión o decisión de Hamás? No exactamente: por amenaza de bombardeos y bombardeos realizados por Israel: en la augusta BBC no sólo se escamotea el motivo, sino que se induce a pensar en otro.

“Casi 800.000 personas no tenían acceso a agua potable, señaló la agencia de Naciones Unidas para la infancia, UNICEF.” ¿Y a qué se debe esa falta de acceso al agua que compasivamente registra la BBC? No es el Gran Bonete. Es Israel, que desde hace décadas administra a piacere el agua que necesitan los palestinos…. para sobrevivir. Más cara que la que consume la población israelí, sin depurar, impidiendo la acumulación de agua de lluvia, dañando o anulando depósitos… todo para fragilizar todavía más la penosa vida cotidiana… de los palestinos. No de los de Hamás. De los palestinos.[7]

Jonathan Cook, con su excelente cobertura desde Palestina, residiendo desde hace décadas en Nazaret, en el mismísimo 2023 ya se preguntaba si Occidente no sería “los malos de la película”.[8] Explicablemente, porque «Los políticos occidentales han insistido en el “derecho de Israel a defenderse”», ignorando olímpica –u occidentalmente– la historia del atropello y la política de conquista sionista sobre la sociedad palestina desde hace ya más de un siglo. Ignorando que el copamiento de Hamás no es nada más ni nada menos que el recurso desesperado, resentido y violento de palestinos que vienen siendo ultrajados, discriminados, desplazados, desalojados, martirizados, sacrificados, desde hace ya tanto tiempo y particularmente cada vez con mayor ferocidad desde 2005, con la implantación del feroz cerco a la Franja de Gaza, un asedio cada vez mayor al Jerusalén musulmán[9] y un nudo corredizo sobre los suministros a la Franja de Gaza, a la vez invadida y bombardeada como si se tratara de cuarteles y barcos de guerra y no de barrios civiles y barcazas pescadoras.

El despotismo étnico, racista y religioso de Israel, cada vez más desembozado, está a su vez amparado por lo que Alastair Crooke califica como “la bestia de la ideología occidental”,[10] que, veremos, está tan sacralizada en lo que llamamos “el mundo occidental”. Nos dice Crooke: “La categoría de ‘discurso de odio’ promulgada como ley se ha vuelto tan ubicua y fluida que las críticas a la conducta de Israel en Gaza y Cisjordania se tratan ahora como una categoría de extremismo y como una amenaza al Estado. Ante las críticas a Israel, las élites gobernantes responden con furia.” (íd.) Y además, “La dura, y a menudo violenta, represión policial de las protestas estudiantiles en EE.UU. y Europa, a raíz de las continuas masacres palestinas, expone la pura intolerancia hacia quienes expresan su condena contra la violencia en Gaza.”(ibíd.)

Y la violencia en Gaza es de todo tipo: militar clásica, bombardeando, no cuarteles, ni barcos de guerra, ni pelotones de combate, sino viviendas civiles, escuelas, hospitales, mezquitas, calles de tránsito, lugares de recreo. Philippe Lazzarini, comisionado general de la UNRWA, comisión designada por la ONU para atender los campos de refugiados palestinos, declara: “el número de niños muertos en guerras en todo el mundo en los últimos cuatro años ha alcanzado los 12.193; [el de los niños] muertos en Gaza [en los últimos seis meses] ha superado los 12.300 niños. Y resume: ‘El número de niños muertos por la violencia y el hambre alcanza en Gaza cifras aterradoras.’ [11]

Esa comisión que trabaja desde hace décadas atendiendo la dificilísima vida de los campamentos palestinos, fue acusada  en esta coyuntura por Netanyahu de ser cómplice de Hamás. La acusación fue débil; denuncian que 12 de sus trabajadores (de un plantel de varios miles) colaborarían con Hamás, pero sin pesentar pruebas; ¡como si Israel no hubiera mentido nunca! Pero la acusación sin fundamento tuvo sí efecto. Explica Chris Hedges, desde largo tiempo periodista dedicado al Cercano Oriente:

“El papel de la UNRWA en la documentación del genocidio, así como en el suministro de alimentos y ayuda a los palestinos, enfurece al gobierno israelí. El Primer Ministro Benjamin Netanyahu acusó a la UNRWA […] de proporcionar información falsa a la Corte Internacional de Justicia de la ONU. Israel, que ya tenía a la UNRWA en la mira desde hacía décadas, decidió que la agencia, que ayuda a 5,9 millones de refugiados palestinos en todo el Cercano Oriente con clínicas, escuelas y alimentos, tenía que ser eliminada.”[12]

“El mundo al revés” que dejan colar los medios masivos de incomunicación es el que expresa con ironía Philip Giraldi, otro conocido analista politico estadounidense: “Tal vez algunos se sientan sacudidos por la extraña situación de que un grupo de gente que está llevando a cabo un genocidio tengan ‘pase libre’ en los circuitos mediáticos, en tanto aquellos que tratan de frenar tales asesinatos resultan golpeados, encarcelados y en algunos casos se les llegue a negar la foja curricular que han aprobado durante hasta cuatro años de cursos secundarios o universitarios.” [13]  Se refiere a la enorme cantidad de estudiantes estadounidenses que han procurado instalar campamentos en los campus universitarios criticando las matanzas israelíes en la Franja de Gaza en particular y en Palestina en general. Cometieron además “pecado mayor”: reclamaron contra la “generosa” financiación que el lobby judío estadounidense mantiene en prácticamente todas las universidades de EE.UU., condicionando sus actividades.

¿Cómo puede Israel avanzar en una política tan descaradamente asesina de vidas civiles cualesquiera dentro de Palestina?

“No entregaríamos ayuda humanitaria a los nazis”; “no existen civiles no involucrados en Gaza”, sostiene el ministro de Planeamiento israelí Amichai Eliyahu el diario Times of Israel.[14] No fue lo único que expresó el ministro y que refleja cierto universe ideológico, como lo señala la fuente que acabamos de citar; también barajó lanzar bombas atómicas sobre territorio palestino, lo cual revelaría cierta cortedad de miras respecto de su poder contaminante. A esta altura, empero, casi lo menos significativo…

Pero Eliyahu no está solo en su mentecatez. Mike Johnson, vocero de la bancada parlamentaria republicana, nada menos, ha declarado: “La batalla en Gaza es entre el Bien y el Mal.” Así de sencillo. No hace falta precisar qué encarna el Bien.[15]

 

El desprecio. No ha sido el odio, que es lo que siente el débil ante el fuerte. Es el desprecio que el fuerte siente, junto con hastío, ante el débil (o el debilitado). Es semejante actitud la que les permite a tantos israelíes ignorar el increíble sufrimiento que han provocado en la población palestina, que tuvo “el error histórico” de vivir en la tierra que un libro, no de historia sino de religión, como la Biblia, le habría concedido a quienes serían antecesores, hace miles de años, de quienes hoy reclaman esa tierra. ¿Demasiadas condicionalidades, decurso hipotético? ¿No sería lógico albergar precaución ante tantas “certezas milenarias”?

Pero la cuestión no es abordable entre seres racionales, enormemente ignorantes, sino ante fanáticos religiosos que parten de sus certezas incondicionales, absolutas… y netas.

Volvamos a Alastair Crooke para dimensionar la cesura provocada en nuestro presente con el copamiento del 7 de octubre y la reacción israelí:

“Los errores surgen de las rigideces ideológicas subyacentes en las que están atrapados los estratos gobernantes: la aceptación de un Israel bíblico transformado que hace mucho tiempo se separó de la visión del mundo actual del Partido Demócrata estadounidense; […] y la noción de que la coerción política estadounidense por sí sola puede revivir paradigmas en Israel y Medio Oriente que desaparecieron hace mucho tiempo.”

”La noción de que se pueda imponer una nueva Nakba israelí de palestinos a la fuerza en las gargantas del público occidental y global es a la vez ilusoria y apesta a siglos de viejo orientalismo.”

”¿Qué más se puede decir cuando el senador Tom Cotton publica: «Estas pequeñas Gazas son asquerosos pozos negros de odio antisemita, llenos de simpatizantes pro-Hamás; fanáticos y monstruosos?»[16]

Un reencuentro con los Eliyahus…

Nuestro ya multicitado Crooke recoge a su vez una frase del analista hiperconservador  John Gray, que, sin embargo, mantiene un buen ojo sobre lo real:  “En el fondo, el ataque liberal a la libertad de expresión [en Gaza] es una apuesta por un poder sin control. Al trasladar el centro de decisión de la deliberación democrática a los procedimientos legales, las élites pretenden aislar sus programas sectarios [neoliberales] de la contestación y la rendición de cuentas. La politización del derecho y el vaciamiento de la política van de la mano”.

“Los judíos han estado disfrutando de una especie de impunidad desde la 2ª.GM.”[17] Sabia observación de Kevin Barrett.

Despotismo absoluto y no el vapuleado por el marxismo, oriental.

Netanyahu, Shaked, Bennett, Ben Gvir, Smotrich, Gallant, Begin, Sharon, Nuland, Albright y tantos otros (y otras) no parecen haber leído nunca a Blas Pascal. Que nos dejó una lección perdurable: “El hombre es medio dios y medio bestia, y cada vez que quiere convertirse totalmente en dios, se convierte totalmente en bestia.”

 

 

Me he permitido citar y glosar a varios periodistas, analistas, y fuentes documentarias palestinas e israelíes, procurando atender lo decisivo: un genocidio a la luz del día, que ha cambiado sustancialmente su ritmo de realización, a partir, precisamente de una acción violenta de grupos armados palestinos. Parto de la base que esa acción, de la madrugada del 7 de octubre de 2023, es apenas un capítulo de una pausada y metódica toma de tierras, que el sionismo ha encarado pacientemente desde principios del s XX y que ese derramamiento de sangre, judía, ha decidido a la plana mayor del sionismo a “acabar de una vez por todas”.

Así planteadas las cosas, tengo la impresión que estamos ante una verdadera tragedia, no ya en el obvio derramamiento de sangre, sobre todo palestina, aunque también judía, sino en su sentido escatológico, de ‘fin de los tiempos’.□

[1]  Traducido al castellano: El fundamentalismo judío en Israel, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2010.

[2]   Oficina de Prensa de Hamás, 21 enero 2024, https://drive.google.com/file/d/1GNGxrFvCDKwuRiuYyJtIvzk0GEr8vU2f/view.

[3]   Por su significado cultural, una de las “piezas mayores” de esas operaciones biocidas del sionismo en Palestina ha sido el derribo de olivos, plantas a veces centenarias y no sabemos si milenarias.

[4]   Instituto Lemkin para la prevención de genocidios, instaurado en EE.UU. en 2021, en referencia y reconocimiento a Raphael Lemkin, un judío que sufrió  muchas muertes en su familia directamente como producto de la política nazi, y que estableció en los ‘40 la definición, hoy aceptada, de genocidio.

[5]   The Friendship Song 2023. Rosenbaum Communication. Electronic Intifada / @intifada. El video fue emitido y difundido, luego borrado por @kann_news. Electronic Intifada lo retuvo y tradujo al inglés: FULL STORY: https://electronicintifada.net/blogs/ali-abunimah/watch-israeli-children-sing-we-will-annihilate-everyone-gaza.

[6]   Pocas veces tantas falsedades en tan pocas líneas; una clara muestra de lo insustancial del racismo: el primer verso muestra el deseo; las playas de Gaza, y luego, el plan; la muerte.  Las mentiras vienen en apoyo: que los atacados son nazis, y que ellos, “los buenos” podrán “volver”, es decir que quienes allí viven no podrán volver y que se asentarán los sionistas que jamás estuvieron en esas playas, y que van a arar los campos que los sionistas nunca araron: el despojo de tierras así justificado. Con sangre, desolación y terror.

[7]   https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57180604.

[8]  ‘Are we the baddies?’ Western support for genocide in Gaza means the answer is yes”. https://www.middleeasteye.net/opinion/israel-palestine-war-baddies-western-support-genocide-gaza-yes, 27 dic. 2023.

[9]   Y también a los barrios cristianos de Jerusalén.

[10]    https://www.unz.com/article/the-beast-of-ideology-lifts-the-lid-on-transformation/, 6 may 2024.

[11]    https://es.euronews.com/2024/03/13/el-numero-de-ninos-muertos-en-gaza-por-la-guerra-y-el-hambre-alcanza-cifras-aterradoras.

[12]  The Chris Hedges Report, Let Them Eat Dirt, 8 feb. 2024.

[13]   https://www.unz.com/pgiraldi/the-enemy-is-among-us/, 2 mayo 2024.

[14]  https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/guerra-en-medio-oriente-un-ministro-israeli-sugirio-la-posibilidad-de-tirar-una-bomba-atomica-en-nid05112023/

[15]  https://www.unz.com/aanglin/house-rushes-through-insane-working-definition-of-antisemitism-bill-that-says-anti-zionism-is-anti-semitism/, 2 mayo 2024.

[16]  Véase n. 10. El mismo artículo fue publicado en México, en castellano, con el sugerente título “Ante las críticas a Israel, las élites gobernantes responden con furia”, Agencia Católica de Noticias, 8 may 2024.

[17]  https://www.unz.com/kbarrett/palestine-vs-israel-there-has-never-been-such-a-clearcut-case-of-good-vs-evil/, 25 ene 2024.

Publicado en Centro / periferia, Destrozando el sentido común, EE.UU., Globocolonización, Palestinos / israelíes, Poder mundializado

OMINOSO PRESENTE: UNA CLAUDICACIÓN DE HUMANIDAD

Publicada el 05/06/2024 - 05/06/2024 por ulises

ISRAEL DISPUESTO A ACABAR CON LOS PALESTINOS                                                                                          marzo 2024

por Luis E Sabini Fernández

Aunque todavía estamos en el pleno y agónico presente, a partir del operativo guerrilleril de la resistencia armada palestina en la Franja de Gaza el 7 de octubre de 2023, su gravedad, la acumulación de dolor, vesania, fake news y muerte, es tal que nos atrevemos a afirmar que, como el 11 de setiembre del 2000 con las torres neoyorquinas esfumadas, y varias otras efemérides históricas, este 7 de octubre ha forjado un tiempo nuevo. No necesariamente mejor. Más bien, ominosamente peor.[1]

Nunca antes el ejército israelí ha experimentado la muerte de dos o tres centenares de soldados en enfrentamientos con la resistencia palestina (que, como se sabe, no tiene ejército). Por ejemplo, el operativo israelí “Plomo fundido”, en 2008, que provocó miles de muertos palestinos, arrojó a su vez cinco soldados israelíes muertos. Lo mismo ha pasado en las intifadas, en las sucesivas “invasiones punitivas” o en la resistencia a los desalojos: los muertos son puestos por los palestinos, no por las tropas de ocupación, salvo excepciones y “accidentes”.[2]

La reacción israelí ante su primera derrota militar y securitaria significativa con palestinos el 7 de octubre, 2023, parece haber funcionado como “un juego de la verdad” poniendo a la luz del día, ya sin afeites más o menos diplomáticos, lo que Israel siente por Palestina, lo que los judíos israelíes consideran que tienen que hacer con los palestinos.

El trastorno ”estadístico”, el revés político y policial generado por el operativo palestino, “ayudado” o no por la seguridad israelí (una hipótesis parte de la base que la sofisticación securitaria israelí no puede haber omitido la observación y el control de preparativos que hasta los servicios egipcios registraron y advirtieron a “sus colegas” israelíes como de “inminente invasión”. Para quien esto escribe es de segundo orden saber si el operativo fue así “ayudado” o desencadenado sólo desde la misma resistencia. Porque lo importante es la huella dejada.

En ese penoso balance con soldados israelíes ejecutados el 7 de octubre, hay que anotar también los asesinados mediante la Directiva Hannibal, un criterio según el cual Israel mata incluso a sus “hijos” para que no caigan en manos de “el enemigo”, ni siquiera para un canje con preservación de vidas. En ese caso, en ese mismo 7 de octubre estamos hablando de israelíes matados… por israelíes. Israel oculta celosamente cuántos.

Una “directiva” como la Hannibal nos permite otear el alcance del orden dispuesto (e impuesto) por Israel. Si están dispuestos a matar a propios, ¿qué podemos vislumbrar para quienes son sus enemigos?

Luego de ser Palestina y los palestinos bombardeados en sus viviendas, comercios, mezquitas, escuelas, calles, usinas, universidades, hasta derribar edificaciones a veces de diez o más pisos, con el consiguiente tendal de desolación, muerte, heridos, Netanyahu rubrica semejante daño prosiguiendo el sitio: “no alimentos, no agua, no electricidad, no combustibles, no medicina.”

Tras una estudiada demora dejando a Israel hacer lo que considera necesario, es decir admitiendo el poder de Israel como superior, incombatible, prácticamente el único, aliados mediadores inician tímidamente movimientos apaciguatorios. Un mes después del 7 octubre, Anthony Blinken se atreve a recordarnos que  «demasiados palestinos han sido asesinados» en Gaza.[3] Habla entonces de cientos.

A cinco meses, diversos informes nos hablan de guarismos cercarnos a treinta mil muertos palestinos: Anna Lekas Miller menciona 27 131 asesinados en la FdG, en febrero  2024.[4]  La Union Juive Française pour la Paix (UJFP), antisionista,[5] registraba en enero 2024  “más de 30 000”. Y la TV española en marzo: “Al menos 30.878 palestinos han muerto por los ataques israelíes desde el 7 de octubre”.[6]

¿Por qué desde hace ya meses, los asesinados mediante bombardeos y derribo de gran parte de las estructuras urbanas de la principal ciudad gazatí  (y de otras como Khan Younis) siguen rondando los 30 000? Las cifras habían crecido a ritmo infernal desde los cientos de noviembre (declarados ya muy a la baja por Blinken) hasta los tan reiterados treinta mil.

Porque las cifras de muertos y heridos provenían de los hospitales gazatíes y registraban el imparable aumento de muertos provocados por los bombardeos. Pero hace ya mucho tiempo que no hay registros luctuosos porque no hay más hospitales. Israel ha pulverizado todas las instancias e instituciones sociales, además de los cuerpos individuales de lo palestino.

Y la realidad, monstruosa, supera racionalidades y rutinas. Alguien que se ha atrevido a ponderar el daño material y todos los torniquetes que Israel ha aplicado a la FdG (y también a Cisjordania y el área palestina de Jerusalén), estima los muertos palestinos hacia febrero-marzo en unos 200 000 seres humanos, hombres, mujeres, infantes. Se trata de Ralph Nader, un estadounidense de origen libanés, alguna vez candidato presidencial (aunque de partidos menores como el Verde).[7]

Con sensatez, nos recuerda lo que ya vimos, que no hay más estadísticas confiables y advierte que tanto el gobierno israelí como Hamás están, por razones distintas, interesados en “achicar” la montaña de cadáveres. Aventura un juicio que me parece digno de tener en cuenta: “Hamás subestimó demasiado la comisión de crímenes de guerra por parte del vengativo ejército de ocupación israelí; un superpoder total e incondicionalmente respaldado por el superpoder militar norteamericano.”

Pero el argumento más contundente, a mi ver, es que los números que se publicitan no se parangonan con la realidad de los bombardeos. Nader se pregunta como conciliar una cifra de muertos que apenas sobrepasa el 1% de la población expuesta al ataque inmisericorde con la devastación y el alcance que las imágenes muestran (más ajustadamente 1,5%).

Y agrega que una estimación hecha, por ejemplo en diciembre 2023, desde la cátedra de Salud Pública de la Universidad de Edimburgo, alcanzaba al orden de medio millón de palestinos matados para 2024 (mantenidas las acciones como entonces).

Hay que agregar que estos guarismos crecen progresivamente aun sin nuevos bombardeos porque Israel, empecinado en llevar adelante el genocidio palestino mantiene el sitio en todos sus órdenes: sanitario, alimentario, energético, de traslados.

La muerte en esta situación busca más a la infancia. Que es lo que brota de la escasa información que puede venir rompiendo el cerco a costa de tanto riesgo de vida.

“Israel está matando de hambre intencionalmente a los palestinos de Gaza desde el 8 de octubre”, han denunciado esta semana expertos de la ONU.

“[…] La hambruna, la fase más crítica de la inseguridad alimentaria, es ‘inminente’.[8] Salvo lo ridículo del “inminente”, cuando hace ya mucho tiempo que la tortura del hambre, las enfermedades, el desamparo y la artillería están castigando… todos los cuerpos, y la inminencia ya ha quedado muy atrás.

Acerca de la política de estrangulamiento progresivo de Israel sobre la FdG, es importante tener en cuenta la observación de Jens Laerke, vocero de la UNOCHA[9] en Ginebra: “Una vez que se declara una hambruna es demasiado tarde para mucha gente”. Nos recuerda que en Gaza, hay medio millón de personas que en la práctica ya la sufren: no hay un flujo comercial de alimentos, los camiones con ayuda humanitaria entran a cuentagotas y tienen muchas dificultades para circular ‘porque Israel derriba toda edificación y destroza toda pavimentación.’ [10]

El 2 de marzo 2024, el reportero Ishaan Tharoor del Washington Post escribió: “El grueso de los más de dos millones de habitantes de [la Franja de] Gaza enfrentan la probabilidad del hambre; un estado de cosas que implica la pérdida de nutrición a una velocidad jamás antes vista de acuerdo con trabajadores dedicados a la ayuda de emergencia. La niñez es la que entra más rápidamente en la inanición. Las redes de asistencia han puntualizado que es la restricción dispuesta por Israel sobre el flujo de asistencia al territorio, la principal causa de las carencias. Algunos jerarcas del gobierno israelí reclaman abiertamente terminar con todo el flujo.”[11]

Y Nader también transcribe el testimonio de Jan Egeland, a cargo del Consejo Noruego de Refugiados: “Digámoslo claramente: los civiles gazatíes enferman por la falta de alimentos y agua porque Israel mantiene tan severas restricciones; todas las provisiones vitales para mantenerse vivos están intencionalmente bloqueadas; y las  mujeres y la niñez sobre todo, están pagando el precio.” (ibíd.)

Esta voluntad genocida de los israelíes, que sobrepasa la furia desatada el 7 de octubre, cuando los palestinos sorprendieron guardias israelíes que “se la habían hecho fácil” y que no pudieron responder a tiempo, sobrepasa el revanchismo.

Se nutre de algo más profundo. Tiene el viejo nombre de racismo. Siempre entrelazado con todos los proyectos colonialistas. En África, en Asia en el nuevo mundo de Colón.

El racismo es un rasgo básico que a todas luces nutre al sionismo (y a tantos otros movimientos, hoy en día incluso en auge): es el nervio ideológico mediante el cual cuando Israel salva del hambre de judíos falashas (etíopes afro), sin decir nada anudan las trompas de Falopio de las mujeres so pretexto de controles ginecológicos.

Porque, como dice el excelente Jonathan Cook: “Gaza no es sólo la primera línea de la guerra genocida contra el pueblo palestino; también es una primera línea en la guerra de la élite occidental contra nuestra capacidad de pensar críticamente.” [12]

 

[1]  Fechas que en la historia moderna, ya no solo nuestra, han operado como parteaguas: 20 marzo 2003, EE.UU. y los estados que le obedecen invaden Irak; 30 abril 1975, EE.UU. abandona Vietnam; 6 de agosto 1945, EE.UU. arroja bomba atómica en Hiroshima, Japón; 19 de julio 1936, fuerzas sindicales y políticas salen al paso del golpe de estado en España (desde África, el 17 de julio); y tal vez, aunque nos falte perspectiva histórica para verlo, 24 febrero 2022, Rusia invadiendo Ucrania. Del s xix, tenemos al 1º. Mayo ante matanza de obreros del 4 de mayo de 1886 (en Chicago, EE.UU).

[2]  Hubo una excepción; la huelga general, llamando a la resistencia de la sociedad palestina ante la intromisión creciente y avasallante de sionistas, en 1936. La sociedad palestina perdió unos 5000 hombres y tuvo unos 15000 heridos. Por su parte, británicos y judíos tuvieron unos 300 muertos cada sector (que no se enfrentaron entre sí, sino que actuaron juntos contra los huelguistas y rebeldes palestinos). Israel ha sufrido sí mayores pérdidas en vida humanas en guerras con estados árabes (aunque siempre muchísimo menores que las sufridas por sus antagonistas).

[3]  https://edition.cnn.com/videos/cnn-en-espanol/2023/11/10/blinken-palestina-muertos-guerra-gaza-crisis-israel-cnn-dusa.cnn.

[4]   https://mondoweiss.net/2024/02/operation-al-aqsa-flood-day-119-israel-vows-to-push-forward-into-rafah-leaving-palestinians-with-nowhere-left-to-flee/ , 2 febrero 2024.

[5]   https://ujfp.org/ils-nassassinent-pas-seulement-les-palestinien-nes-ils-tuent-aussi-le-judaisme/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_campaign=le-newslettertotal-communique-de-lujfp-14297.

[6]   https://www.rtve.es/noticias/20240308/gaza-guerra-israel-hamas-franja-de-gaza-estados-unidos-puerto-ayuda-humanitaria-joe-biden/16004979.shtml.

[7]   https://www.unz.com/article/how-many-gazans-have-already-died-perhaps-200000/.

[8]   https://elpais.com/planeta-futuro/2024-03-10/la-inminente-hambruna-en-gaza-como-hemos-llegado-aqui.html.

[9]    Sigla de Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

[10]   https://news.un.org/es/story/2024/03/1528032.

[11]   Cit. p. Ralph Nader.

[12]   “ ‘Are we the baddies?’ Western support for genocide in Gaza means the answer is yes”. (¿’Somos los malos? Que Occidente apoye el genocidio en Gaza significa que ‘nosotros somos los malos’). https://www.middleeasteye.net/opinion/israel-palestine-war-baddies-western-support-genocide-gaza-yes. 27 dic. 2023.

Publicado en Centro / periferia, Destrozando el sentido común, EE.UU., Palestinos / israelíes

ISRAEL SE VA «SUPERANDO» A SÍ MISMO… EN ABYECCIÓN

Publicada el 06/03/2024 por luissabini

                                                                                  A Aaron Bushnell in memoriam

por Luis E. Sabini Fernández

4 mar 2024

En este último eslabón de decadencia con depredación, moral y material, vértigo de hybris en caída libre,[1] como ingresando a los cada vez más atroces círculos del infierno de Dante, tenemos que las fuerzas policiaciomilitares israelíes y la sociedad israelí en general (con excepciones, de enorme valor ético y físico), van degradando su comportamiento: no pudieron afrontar que los despreciados palestinos le arrebataran la vida a centenares de miembros de sus fuerzas militares en un copamiento, muy anunciado y a la vez desatendido por la seguridad israelí.

Como no pueden castigarse a sí mismos por semejante divorcio con la realidad, las fuerzas israelíes empezaron ese mismo fatídico 7 de octubre a disparar mortífera artillería a todos los que se movían, incluyendo así hasta israelíes cautivos a causa del copamiento. En ese primer momento validaron esta matanza, Doctrina Aníbal mediante.

Pero la bajada a los abismos ha continuado. Como suele acontecer cuando uno domina la bajada al abismo,  se la concede al otro.

Con bombardeos a edificios de viviendas colectivas, a lo largo de calles enteras, con preaviso (generalmente corto, escaso) o sin preaviso, cumpliendo más descaradamente el fin perseguido; la destrucción y el borramiento de ciudades palestinas y sus habitantes de la (codiciada) Franja de Gaza: con el lenguaje que hemos establecido al fin de la IIGM, genocidio.

La destrucción de edificios mediante bombardeos implica enterrar vivos a sus moradores si no tuvieron tiempo, no pudieron o no quisieron salir (se estima que a hoy, con 5 meses bajo artillería casi continua, buena parte de los hasta ahora 7000 desaparecidos son palestinos enterrados vivos. Que tienen que haber sufrido inenarrables agonías.

Acaban de ”desenterrar”, primero de marzo, un niño palestino, ojos grandes, cero sonrisa, tras 9 días enterrado vivo bajo los escombros de uno de los tantos bombardeos; sin comer ni beber durante esa atroz espera, agónica. Quienes hacen esa extraordinaria tarea de rescatar –vivos o muertos− de entre los escombros, se valieron de un carro tirado por un  burro para llevarlo a un hospital.

¿Se acuerdan de la profecía que con insolencia militares israelíes proclamaban, de llevar a los palestinos a “la edad de piedra”? Ahmed es uno de los que fue llevado a la edad de piedra. Y volvió de allí. Tan inolvidable será con su voluntad de vida como Aaron Bushnell, el valiente y solidario soldado estadounidense que con todo su cuerpo se negó a hacer este genocidio.

Las cifras oficiales hablan de unos 30 mil muertos, varones, mujeres, infantes, bebes,  en 5 meses. Grosso modo, unos doscientos palestinos asesinados cada día. Pero si contamos a los desaparecidos, la cuota del genocidio se ubica alrededor de los 250 diarios. Como los señores aviadores y otros artilleros descansan, no “trabajan” permanentemente, si estimamos que han “hecho su tarea”, la mitad de estos días, tenemos entonces una cosecha roja de 500 seres humanos por intervención: un genocidio in progress de alto rendimiento, señores diseñadores del alto mando israelí.

 

Blas Pascal, profundamente cristiano, nos enseñó hace ya siglos que el humano es medio ángel  y medio bestia, pero agregaba un corolario ético, psíquico: que cada vez que el humano procura convertirse en ángel deviene bestia. Una dialéctica que va mucho más allá de cierta linealidad del comportamiento: desde la Grecia clásica nos ayudaron a ver aspectos de esta cuestión con la noción de hybris.

El ejército más moral del mundo ha cumplido el apotegma de Pascal: es el ejército más (cerebral e) inmoral de mundo.

“La insoportable levedad del ser” israelí queda a su vez patentada con esa foto de las diez militares israelíes sacándose selfies, sonrientes, en medio de la devastación que han producido en la Franja de Gaza.

No es nada nueva, empero. Ya la habíamos conocido cuando vecinos israelíes de la FdG instalaban butacas cerca de la frontera, preferentemente en algún promontorio, para presenciar –como mirando una película− los bombardeos que con impunidad (y cobardía, porque las poblaciones palestinas no tienen armamento antiaéreo)  descargaba la aviación y la artillería israelíes sobre ciudades palestinas, o cuando buscaban “frenéticamente” a Gilad Shalit (todo un pretexto para seguir matando palestinos), o cuando bautizaron macabramente una operación de devastación en la FdG de “Plomo Fundido”, o cuando idearon balas de tungsteno generadoras de miríadas de focos cancerígenos en el cuerpo en que se alojaban al penetrar la carne, romper los huesos… y en tantas otras ocasiones.

 

Y el 2 de marzo, el “ejército más moral” del mundo nos brinda una nueva “información”, siempre tan atento a mantenernos informados: acusa de la masacre que se ha bautizado “como de la harina” a  «saqueadores».[2]

Con esa referencia, los militares “morales” elevan su dedo acusatorio contra los palestinos.

Empeñados en arrebatarles la tierra (la Franja de Gaza no fue ni siquiera bíblicamente judía, como se podría argüir, en el resbaloso terreno histórico de la Biblia, como Samaria o Judea).  Israel ha ido aplicando una pinza y torniquetes sobre la FdG, desde las elecciones de 2006. Una de las escasas instancias electorales que ha tenido la población palestina. Con veedores internacionales, como James (Jimmy) Carter que otorgaron validez al resultado. Nada resultó del agrado ni para el Estado de Israel ni para la ANP, Autoridad Nacional Palestina, que se había ido convirtiendo en herramienta de control palestino, con una policía “propia” entrenada y financiada por Israel. El resultado electoral de 2006 dio amplia mayoría a Hamás en la Franja de Gaza y una mayoría más escasa en Cisjordania y Jerusalén. −“Votaron mal”, no aprendieron a votar como les habíamos enseñado. Ni el gobierno israelí, tan democrático, ni la ANP aceptaron tales resultados y, “en consecuencia”, buena parte de los elegidos fueron encarcelados, con sendos golpes de mano de la ANP e Israel para mantener lo que había. Lo lograron en Cisjordania pero no en la FdG, donde Hamás retuvo el resultado de las urnas.[3]

Desde ese momento Israel se propuso la eliminación. Todavía no sabíamos si de Hamás o de los gazatíes. A partir de 2006, bombardearon el aeropuerto, bloquearon todo acceso marítimo; limitaron, −mediante disparos intimidatorios− el acceso al Mediterráneo, no sólo empezó a haber pescadores acribillados por tal vez excederse de los 3 km., o no, porque tampoco tienen acceso a sus playas, donde, jugando al fútbol, también fueron baleados). Dinamitaron las depuradoras sanitarias y usinas de agua corriente (y Mekorot empezó a vender el agua potable a los palestinos a mayor precio que a los israelíes), limitaron el ingreso de alimentos, medicamentos y artículos de la vida cotidiana. Arruinaron las centrales eléctricas gazatíes y “concedieron” electricidad una cantidad escasa de horas diarias (cuatro, por ejemplo), con lo cual crearon enormes problemas sanitarios, alimentarios. Restringieron progresivamente todos los viajes a y desde la FdG, contaminaron la tierra, arruinando cosechas. De ese modo dispuso Israel la “sobrevida” gazatí desde 2006. En medio de un “silencio de radio” cómplice o complaciente de casi todo el mundo.

Desde el 7 de octubre 2023, tras el ataque sorpresa desde Gaza, Israel cortó radicalmente el ya escaso y a cuentagotas ingreso de alimentos y vituallas a la FdG. Cerca de dos millones de seres humanos entraron en un nuevo círculo del infierno en esa macabra danza de privaciones a que fueran arrojados en 2006.

Tengamos presente que la FdG, fue una de las tierras agrícolas más antiguas que se conoce en el mundo entero. Que hoy no puede producir nada. Y debe depender por entero del ingreso de vituallas. Que provienen mayormente de la UNRWA (comisión de la ONU para atender cuestiones de refugiados). Que pueden ingresar por tierra desde Egipto o desde Israel. El paso desde Egipto está generalmente cerrado. Egipto es un esclavo financiero de Israel. Así que el ingreso terrestre está totalmente en manos de Israel. El acceso por mar  está controlado e impedido por Israel.  Y el aéreo, ya hemos visto, fue destruido para llevar palestinos a la edad de piedra.  Desde el 7 de octubre, el torniquete, bajo control absoluto israelí, se ha cerrado.

Generalmente, se entiende que el suministro para casi dos millones de seres humanos, de lo más imprescindible para sobrevivir, significa el ingreso diario de unos 50 camiones semirremolques con vituallas. A principios de marzo, hacía ya un mes que no había entrado ni un solo camión. Tampoco en los 4 meses previos habían entrado víveres y suministros, salvo contadas excepciones, llevando a los gazatíes al borde de la inanición. Cuando el 1º. de marzo se anuncia la llegada de algunos camiones, no los 50 antes habituales sino apenas 4 o 5 con harina, apenas harina para mitigar el abismo alimentario al que Israel ha empujado a los gazatíes, se agrupa gente para recibir la “preciosa” carga.

Designar a los palestinos que aguardan hambreados, que no acaban de ver cómo y cuándo se comienzan a descargar los víveres, “saqueadores” es apenas una perla más para el rosario de impudicia, chutzpah, soberbia que caracteriza a estos colonialistas místicos.

Bajo el pretexto del saqueo, los soldados israelíes mataron a más de cien palestinos y el episodio, “masacre de la harina”, ha dejado a cientos de baleados y lesionados. En rigor, fue otra oportunidad para matar a unos cuantos palestinos más.

Se invoca “castigo colectivo” de Israel sobre el gobierno de Hamás y por extensión sobre la población gazatí. Resulta de por sí injusto por el copamiento de Hamás, pero a esta altura para quien esto escribe no se trata de un castigo colectivo, ni de respuesta alguna ante el copamiento del 7 octubre, sino brutal y sencillamente: plan de exterminio.

Israel sigue protegida por el mundo privilegiado que se autodenomina civilizado. Por ejemplo, “el jardín europeo”. Pero tengo la impresión que cada vez cuesta más soportar la política genocida descarada, por más afeites y meandros mediáticos que la disimulen. Por ejemplo, en el Reino Unido, ha estallado finalmente una crisis de confianza al gobierno proisraelí y un porcentaje abrumador de la población reprueba a Israel.[4]

Solo que si quienes entienden esta situación inaceptable, insoportable no toman, no tomamos, más ”cartas en este asunto”, Palestina puede ser totalmente vaciada y los palestinos destruidos, como ha pasado en muchas otras instancias, con muchos otros pueblos: la resistencia vital es enorme, pero no es ni infinita ni eterna.

Hasta ahora, los hutíes, el gobierno sudafricano, Aaron Bushnell, y algunos pocos políticos y periodistas han procurado, cada uno a su modo, frenar, condenar, limitar el inaceptable comportamiento israelí.

Pero parece que falta mucho para que comunidades humanas anuncien, con la entereza y la indignación necesarias, que no aceptamos el comportamiento de Israel. Un estado mediáticamente protegido, jurídicamente ausente, militarmente consentido, políticamente impune.□

[1]   No sabemos si los grupos de resistencia palestina eran conscientes de lo que estaban desencadenando, ni si los mismos israelíes, al menos aquellos democráticos, lo imaginaban.

[2]   M. Figueras. “Todos los fuegos el fuego”, 3 mar 2024.

[3]   La vetusta Autoridad Palestina consideraba innecesaria las elecciones porque su representatividad estaba asegurada por el apoyo del Estado de Israel a sus cargos de intendentes y auxiliares municipales (de la administración israelí). .

[4]   Ironías de la vida. Por cuanto el R.U. ha sido protagónico para instaurar ‘la trinchera de Occidente contra la barbarie asiática’ con  la Declaración Balfour (1917), legitimando la implantación sionista.

Publicado en Centro / periferia, Destrozando el sentido común, Medios de incomunicación de masas, Palestinos / israelíes, Para salir del repollo

¿Se está dando vuelta la tortilla?

Publicada el 19/02/2024 por luissabini

LO QUE PASA EN GAZA

por Luis E. Sabini Fernández

Todo parece concatenarse como en una auténtica tragedia griega de modo tal que nada ni nadie decide por sí y ante sí sus próximos pasos y a la vez, quedan marcadas las responsabilidades, los prejuicios, los intereses, de cada “actor”.

Pero lo que tenemos por delante no es griego sino hebreo. El acto político de enterrar vivos a decenas, centenares, tal vez miles de palestinos explica los violentos actos desencadenados por milicianos palestinos el 7 de octubre de 2023. Porque la historia no comenzó en la madrugada de ese día.

El 7 de octubre fue el detonante. Un operativo de resistencia armada pero de amplio espectro. Que proviene de más de un siglo de resistencia a la penetración sionista. Pero que, además, tiene un antecedente directo. Un operativo de resistencia no armada, palestino de 2018 –Marchas por el Retorno−, reclamando angustiosamente tierra, que tuvo un desenlace desolador. Entonces, inicialmente ni siquiera con piedras, manifestaciones palestinas absolutamente pacíficas fueron  “contestadas” de una manera tan cruel y sanguinaria por Israel que las manifestaciones palestinas acabaron con cientos de muertos, burlona, absolutamente matados, por francotiradores israelíes cómodamente ubicados en taludes a la vera de los caminos de las manifestantes.

Cuando los mandos securitarios israelíes percibieron que el blanco de los ijares humanos generaba “excesivos” muertos, desangrados (porque la asistencia no llegaba a tiempo o porque tales disparos eran efectivamente mortales, cambiaron el blanco; de las entrepiernas a los tobillos. Israel podía así generar entre los despojados palestinos una buena “producción” de lisiados de por vida. Igual que con su “competencia” futbolística, dedicada a quebrar con balazos las piernas de futbolistas palestinos, arruinando las actuaciones del combinado de fútbol palestino en las eliminatorias asiáticas.[1]

Tal es el estilo del Estado de Israel para lidiar con lo palestino; inconmensurable desprecio y un cierto regodeo ante el malvivir, mal morir, palestino; en Israel se opta por matar a niños palestinos hasta por la espalda, con total amparo legal, por ejemplo.[2]

El 7 de octubre la resistencia armada palestina hizo algo distinto: copó los cuartelillos o establecimientos policiaco-militares de la Franja de Gaza (FdG), y a la vez, “cosechó” rehenes, o intentó hacerlo, para posterior intercambio por prisioneros políticos (o sociales) palestinos, muchos detenidos por años sin ni siquiera abrirles causas, archivados vivos en depósitos.

No hay antecedentes de tantos policías o soldados israelíes[3] matados en enfrentamientos anteriores al de la madrugada del 7 de octubre de 2023: se estima en centenares.

La reacción tiene algo de furia bíblica, al estilo de los relatos del Pentateuco sobre como un dios a veces innombrable (a veces Yahvé) hace matar a determinada gente, sus hombres, mujeres, niños, sus animales de crianza, desmantelándolo “todo”: DEUTERONOMIO, “Capítulo 2. Versículo 9. Y Yahvé me dijo […] 25. Hoy comenzaré a poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama y temblarán y angustiarse han delante de ti. 26. Y envié mensajeros desde el desierto de Cademoth a Sehon, rey de Hesbón, con palabras de paz diciendo: ‘Pasaré por tu tierra por el camino […] 30. Mas Sehon rey de Hesbón no quiso que pasáramos por el territorio suyo, porque Yahvé había endurecido y obstinado su corazón para entregarlo en la mano, como hoy.  31. Y díjome Yahvé: He aquí yo he comenzado a dar delante de ti a Sehon y su tierra, comienza a tomar posesión, para que heredes su tierra. 32. Y saliónos Sehon al encuentro, él y todo su pueblo para pelear en Jaas. 33. Mas Yahvé nuestro dios lo entregó delante de nosotros y herimos a él y a sus hijos y a todo su pueblo. 34. Y tomamos entonces todas sus ciudades y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres, niños, no dejamos ninguno. CAPÍTULO 3. […] subimos camino de Basán y saliónos al encuentro el rey de Basán, para pelear […] 2. Y díjome Yahvé: No tengas temor de él, porque en tu mano he entregado a él y a todo su pueblo y su tierra: y harás con él como hiciste con Sehon, rey amorrheo  […] 4. Y tomamos entonces todas las ciudades […] 5. Todas éstas eran ciudades fortificadas con alto muro, con puertas y barras; sin otras muy muchas ciudades sin muro. 6. Y destruímoslas […] destruyendo  en toda ciudad hombres, mujeres y niños. CAPÍTULO 6. 10. Y será cuando Yahvé tu dios te hubiese introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob, que te daría; en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste. . 11. Y casas llenas de todo  bien que tú no henchiste, y cisternas cavadas que tú no cavaste; viñas y olivares que tú no plantaste […] CAPÍTULO 7. […1] Cuando Yahvé tu dios te hubiere introducido en la tierra  en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al hetheo, al gergeseo, al amhorreo […] siete naciones mayores y más fuertes que tú. 2. Y Yahvé, tu dios, las hubiese entregado delante de ti y las hirieres, del todo las destruirás […] no te emparentarás con ellos, no darás tu hija a su hijo, ni tomarás mujer a su hija para tu hijo.[…] 5. […] Así habéis de hacer  con ellos: sus altares destruirás, y quebraréis sus estatuas […] 6. Porque tú eres pueblo santo a Yahvé tu dios; Yahvé te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.[…] 21. No desmayes delante de ellos que Yahvé tu dios está en  medio de ti. Dios es grande y terrible. 22. Y Yahvé tu dios echará a estas gentes delante de ti poco a poco […] 23. Y él las quebrantará con grande destrozo hasta que sean destruidos.” [4]

Disculpe el lector la larga (y tediosa) cita, pero es bueno tener en cuenta que estos textos pertenecen a los más leídos por gente letrada e ilustre, pero sobre todo por mentes captadas.[5]

Y que Beniamin Netanyahu invoca con penosa asiduidad pasajes como éstos para reforzar su exterminador comportamiento.

 

Vayamos entonces al cuadro general de situación. Porque indudablemente la acción guerrillera palestina y la reacción militar israelí han ensanchado penosamente el cuadro, dando lugar a alianzas y refuerzos.

Primero y principal: la casi total paralización del concierto institucional internacional ante la reacción israelí, exterminadora, frente al operativo de Hamás. Lo excepcional ha sido, por ejemplo, que una etnia del mundo árabe, en Yemen, enfrentada con el gobierno yemenita y también con el saudí  −el estado árabe sunita mayor de la península arábiga−, desde hace por lo menos diez años y sufriendo con ello una represión feroz, haya sido el primer “actor” político mundial que haya explicitado su apoyo políticomilitar a los palestinos gazatíes que están viviendo bajo la condena de muerte étnica de los israelíes. Los hutíes han tomado las armas para amparar, de alguna manera, a los aplastados palestinos, bombardeando los suministros que tantos estados cómplices ceden a Israel, por temor tal vez a ser calificados de antisemitas.

Hasta ahora −ya está corriendo el quinto mes− desde el sangriento golpe de mano de Hamás y la furibunda reacción israelí con sus matanzas masivas, el único apoyo políticomilitar expreso ha sido ése. Ha habido otro, de Sudáfrica, denunciando a Israel por genocidio ante la Corte Penal Internacional y ante la ONU. Cuando se iniciaron represalias israelíes, desde ese 7 de octubre, matando masivamente civiles, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Israel,[6]  y poco después hizo lo mismo Honduras, Sudáfrica, Chad y Belice. También ha sobrevenido la actitud de “en guardia” del Hezbollá libanés, amén de muchísimas manifestaciones solidarias con Palestina y los palestinos, incluidas las de miles de judíos antisionistas o antiisraelíes, en muy diversos países; fundamentalmente (y sin agotar la lista) en EE.UU., el Reino Unido (los principales sostenes de Israel), España, Yemen, Jordania, Líbano, Turquía, Kuwait, Bahréin, Siria, Irán, Malasia, Australia, Chile, Colombia, Argelia, Egipto, Marruecos, Nigeria, Senegal, Túnez, Pakistán, Yemen. Afganistán, Bangladesh, Qatar, Corea del Sur, India, Irak, Indonesia, Japón, México, Bélgica, Grecia, Portugal, Finlandia, Irlanda. Islandia, por ejemplo, mostró su rechazó negándose a actuar junto a artistas israelíes. Y el grupo BRICS ha retirado a su embajador de Israel. Hasta en Israel ha ganado la calle el repudio a la acción gubernamental, a tal punto que un Tribunal Superior israelí dictaminó “el derecho a la crítica” pero restringido a no más de 700 disconformes (sic).

En Ucrania, en cambio, hubo manifestaciones a favor de Israel.

Y en  Brasil, Canadá, Argentina, Uruguay, Noruega, Inglaterra, Francia, EE.UU., Nueva Zelandia, Rumania, han sobrevenido manifestaciones a favor de los palestinos y también a favor de Israel y los israelíes.

En Uruguay, la protesta contra el genocidio israelí ha tenido lugar en la capital, Montevideo y  en otros puntos del país. Los actos de apoyo a Israel, sacudido por el ataque sorpresa, acompañando sus matanzas de respuesta, también fueron llevados a cabo en la capital, con la presencia de la vicepresidenta del país y al menos en un punto fuera de Montevideo; en Maldonado. Promovido por una peculiar red político-económico-social denominada CIPEMU.[7]

Pero salvo en Uruguay, Argentina y tal vez en algún otro país, aquellos que han tenido manifestaciones de uno y otro lado ante lo acontecido el 7 de octubre, han contado con una inmensa mayoría repudiando el comportamiento israelí y muy menguadas defendiéndolo.

Terminando con la recorrida, brindada por Wikipedia, en Letonia se ha impedido todo apoyo a lo palestino.

 

Lo provisorio y tentativo de los datos que repasamos, alcanza para captar la brutal resonancia que el primer genocidio de la historia humana ejercido en tiempo presente, a la vista y paciencia de todos nos deja (por más  subterfugios que se aleguen, como bebitos israelíes decapitados u horneados de los que no se han encontrado pruebas).

No tenemos más remedio que inteligir que lo que está aconteciendo en la FdG y en Palestina en general es una atroz novedad, un monstruoso strip-tease en nuestra hipermodernidad tardía.

¿Porqué hiper y por qué tardía? Por lo que los griegos, hace dos mil  o tres mil años, ya habían captado: el significado de lo hybris: algo que excede toda medida.

Junto con esta pavorosa falta de sentido que va constituyéndose en nuestro presente, a partir del 7 de octubre tenemos, como su sombra, este presente en que nos situamos o estamos situados bajo un caudal de noticias falsas, ahistóricas. Como que un conflicto entre Israel y Hamás se inició el 7 de octubre. Ignorando o negándole al 7 de octubre su  carácter histórico;  como si hubiera  brotado desde la nada (o más bien, de la violencia palestina).

La “producción” de mentiras y calumnias revela: a) la frágil relación entre la verdad y la información;  b) el carácter a menudo proyectivo de muchas  argamasas informacionales (por ejemplo, el asesinato de niños); c) el volumen extraordinariamente enorme de tales operaciones.

Mitchell Plitnick nos de una clave lógica y psicológica: “Netanyahu jamás pensó en llevar a cabo una respuesta proporcional y ni siquiera absolutamente desproporcionada, como han sido los ataques de Israel sobre Gaza en el pasado. Esta operación siempre tuvo otra significación: adueñarse del territorio causando todo el daño y muerte posible. Para ese fin, se planteó el objetivo de erradicar a Hamás, algo que quien conozca apenas la cuestión sabe que es inalcanzable. Porque hasta para Israel explicitar que ‘Proyectamos hacer un genocidio’ resulta un poco fuerte. Y disfrazar ese objetivo con Hamás como blanco es  menos chocante.” [8]

De todos modos, la disponibilidad cada vez mayor de instrumentos comunicacionales, conspira contra los silencios cómplices, aunque nos complique el cuadro el aluvión de las fake news.  Nos da la impresión que los manejos mediáticos son algo a combatir porque no están derrotados de antemano, pero que el peso de lo real; por ejemplo, la muerte de miles de seres humanos por la sola razón del exterminio, repugna a muchísimos seres humanos.

 

El 7 de octubre descolocó a los mandos israelíes que poco a poco se habían ido acostrumbrando a una superioridad militar y securitaria aplastante. Todo lleva a pensar que les pasó como a la liebre en la fábula de su carrera con la tortuga. A partir de la superioridad militar y securitaria de que gozó desde décadas  (aunque ya se pueda empezar a hablar de siglos), el revolcón del 7 de octubre “volvió locos” prácticamente a todos los israelíes, los retrotrajo a la tan invocada calidad de víctima durante tanto tiempo esgrimida (con apoyo en episodios históricos donde judíos no sionistas fueron victimados).

Ese traspié psíquico tal vez explique la reacción bestial, la matanza indiscriminada de población civil palestina. Como para mantener los viejos guarismos de un judío muerto por cada cien palestinos matados. Como si esa relación militar supremacista pudiera satisfacerlos.

Pero más allá de semejante aritmética, perversa, la cuestión es el asesinato en masa de humanos, derecho viejo. Y con niños incluidos.

Si lo que acabamos de reseñar es atroz, ¿qué papel le damos a la contumacia, orgullosa, que muestra Israel, gobierno y población (con excepciones, afortunadamente) defendiendo como valioso matar palestinos a mansalva? Si la ONU fuera una organización interestatal, realmente, tendría que haber expulsado de sí semejante comportamiento y, consiguientemente al responsable. Pero esa posibilidad ni siquiera asoma en el imaginario “internacional”.

 

La incursión y el  copamiento del 7 de octubre al cuartel regional israelí en FdG, y la operación de toma de rehenes en terrenos israelíes aledaños, ha desnudado aun más la faz genocida que la metódica implantación del Estado de Israel en Palestina encarnaba, y que a la vez se escamoteaba con “conversaciones”, treguas, acuerdos, convenios… o amagos de, en tanto la implacable política genocida seguía adelante.

El 7 de octubre acentuó el strip-tease de muerte. El copamiento típicamente guerrillero del 7 de octubre, tuvo un potencial desmistificadcor formidable. Porque la naturaleza del supremacismo sionista es tal que, con o sin ayuda, siempre va a terminar haciendo lo que, por ejemplo, ahora Israel está haciendo. Como lo hicieron con la Operación Plomo Fundido, matando a miles de hombres, mujeres, niños. Como lo hicieron los mistarviim con su guerrilla invertida (donde poderosos asesinan a débiles). Como lo hicieron cuando les tomaron prisionero a un soldado israelí, Gilad Shalit, y “el ejército más moral del mundo” asesinó entre 100 y 200 palestinos con el pretexto de ubicar al “prisionero”.□

[1]  Vale la pena recordar que en Asia, donde al menos geográficamente se ubica Israel, su participación, por ejemplo en las justas deportivas internacionales, ha sido resistida por estados asiáticos, no sólo árabes.  Por su parte, Israel quería evitar a toda costa enfrentar futbolísticamente a Palestina en campeonatos mundiales. Y gracias a su proverbial influencia suprageográfica y extraorganizativa, logró ser incorporado al “jardín” europeo.

[2]  Véase Leandro Albani, 6 julio 2019: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=258021&titular=el-ej%E9r-cito-israel%ED-tiene-v%EDa-libre-para-asesinar-a-ni%F1as-y-ni%F1os-palestinos-por-la-

[3]   Dada la muy peculiar estructura de Israel como etnoestado, en claro contraste con la teoría generalizada de los estados modernos que proclaman una ciudadanía independiente de lo racial (aunque en los hechos, hay muchos más etnoestados de los declarados), la “pureza del estado” se preserva mediante un cuerpo securitario con funciones policiales y militares simultáneas; es decir, a hacer cumplir y a eliminar lo que no “cumple”. El Estado de Israel tiene aparte funciones policiales “tradicionales” para tratar con “delitos” de judíos.

[4]   La Santa Biblia [sic], Miami, Florida, EE.UU.

[5]   El origen de “mentecato” proviene de esta expresión; mente captada, mente capta.

[6]   https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Israel-Gaza_(2023-presente).

[7]   “Comité Israelí Punta del Este, Maldonado, Uruguay”. Creada por un multimillonario hombre de negocios, Rolando Rozenblum, que escapó de una cárcel  brasileña donde purgaba condena por un robo al fisco brasileño avaluado en 80 millones de dólares (su fuga, junto con la de su padre, ahora muerto, data de 2007). De inmediato hizo su refugio en Punta del Este, con explícito apoyo político local. El balneario de mayor lujo en el país, que funciona como islote de  protección impositiva para multimillonarios uruguayos, primermundianos y, sobre todo, argentinos.

[8]   https://mondoweiss.net/2024/02/dehumanization-and-misinformation-in-service-of-genocide/.

Publicado en General

Los límites del macaneo

Publicada el 06/02/2024 por luissabini

Glosando decires del absolutismo mental: “Por siempre Israel”, de Ruben H. Díaz

por Luis E. Sabini Fernández

Lo que sorprende de la profesión de fe del conocido activista político colorado es su escuálida contextura racional, lógica, conceptual. Pensemos que estamos leyendo o tomando contacto con el discurso de un referente político nacional.

Como recordaba mi inolvidable docente Mario Sambarino, catedrático de Filosofía de la práctica (ética, política), hay límites para el macaneo.

En su primer párrafo habla de judíos, aunque en rigor se refiere a sionistas: “defendiéndose con serenidad, grandeza”.

¿Fue sereno el operativo en el recinto de la fiesta rave y en su playa de estacionamiento en la cual los helicópteros israelíes barrieron con artillería pesada todo el suelo matando a judíos, palestinos, guerrilleros, rehenes, todo mezclado?

Y siguiendo, ¿cuál es la grandeza en el derribar edificios de vivienda desmoronándolos hasta el suelo, enterrando vivos a muchos de sus moradores (tanto porque dieran pocos minutos para la evacuación como porque no dieran tiempo a la evacuación, generalmente muy dificultosa para enfermos y ancianos; lo prueba la cantidad de cadáveres rescatados de los escombros… y la cantidad que nadie sabe que permanecen allí, debajo de los escombros porque no hay maquinaria de despeje que exige alto consumo energético y a los palestinos se los ha reintroducido, deliberadamente –como con orgullo ha proclamado algún dirigente israelí− en la “prehistoria”. Y la carne putrefacta podrá ser junto con otros desperdicios buen motivo para focos patógenos en esas ciudades destrozadas.

Si en el pasaje que comentamos luce cierta insuficiencia intelectual o ética, en el que ahora transcribimos: “Moisés invocó a dios […] al hacerlo fundó a la civilización occidental y cristiana […] no fue la única civilización que construyó monumentos ni puentes  de la vida real y del pensamiento humano. Es cierto, pero es la nuestra. Así se forjó lo que somos.”¿Qué falta, a ver alumno de tercer año…? ¿Y la griega, la grecorromana, la grecorromanavikinga (suma y sigue)? ¿Quién le contó a Díaz que “la nuestra” es la cultura judía? Cero en historia. Medio cero, que es lo peor.

“Los ataques fueron los peores, los más arteros, los que nunca se detuvieron ante nada.” ¿Conoce Ruben H. Díaz la labor de los mistarviim durante “la guerra de la independencia” de 1947, 1948 o incluso antes, durante la huelga general palestina de 1936 a 1939? ¡Hay que cachar lo’ libro’ que no muerden! Lea, por favor, un historiador, judío, Ilan Pappé La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2011. O a Chomsky, Noam, también judío, por favor! O a Sand, Morris, Shlaim o Simha Flapan.

En el pasaje que voy a transcribir, la cuestión se espesa, porque no sabemos si el origen de la mala fe, la falsedad mecánica,  es solo producto de insuficiencia mental o de una mendacidad que no merece respuesta honorable: define el asalto del 7 de octubre como “Un nuevo intento para terminar con Israel. Por una gente que recibía agua y alimento de quien tanto odian.”

Cero en historia, otra vez dicente de lengua suelta: la Franja de Gaza era un pequeño territorio milenariamente autosuficiente, con dátiles, aceitunas, naranjas, pesca, que se conoce como uno de los primeros lugares agrícolas de la humanidad. Sobrepoblado con la Nakba de 1948. Pero esa inmigración repentina no fue nada al lado de la política del Estado de Israel para adueñarse del territorio.[1] Una política cerebralmente construida: malograr cultivos mediante contaminantes, dirigiendo los efluentes israelíes situados detrás de la franja, hacia Gaza para que deriven al mar, malogrando campos a su paso; inutilizar mediante  bombardeos las plantas potabilizadoras de agua en la Franja (y que Mekorot les  venda el agua mucho más cara que a los enriquecidos israelìes), arruinar también sus centrales de producción eléctrica mediante bombardeos; arruinar todos los vínculos con el mundo “exterior” inutilizando el puerto, impidiendo la llegada de barcos, bombardeando el aeropuerto (construido mediante asistencia española), impedir el paso de alimentos que sobrepasen límites de calorías por habitante establecidos por Israel, con lo cual Israel fue  desmejorando progresivamente la calidad alimentaria de sus habitantes. Debilitándolos, enfermándolos.

También encerrados sanitariamente: para franquear una de sus fronteras, palestinos con enfermedades que no podían ser tratadas o enfrentadas dentro de la franja, eran sometidos al chantaje de ceder información, hacerse “buchones” para obtener el remedio o la cura. Lo cual, una vez más, califica moralmente, a Israel.

RHD insiste: “Era de Israel de donde llegaba agua y alimentos para la gente que vive en Gaza. No iba de Egipto ni de ningún otro lado.”

Precisamente: llegaba exclusivamente de Israel para poder controlar el hambre y la desnutrición programada, estimado. La hostilidad con que han tratado desde el 7 de octubre al personal contratado por ONU para proveer de alimentos o medicamentos a los gazatíes (llevan asesinados más de un centenar de ese personal; un fenómeno sin precedentes en ningún otro operativo del PMA, Programa Mundial de Alimentos, que en las últimas décadas han llevado a cabo decenas, en el Cuerno de África, en el Sahel, etcétera), revela el interés de Israel en conservar el monopolio alimentario (es decir, el torniquete genocida mediante alimentos).

RHD no debería ser tan, tan ingenuo.

“Los obligaron a luchar de vuelta.”, sigue nuestro multicitado. Que nos diga cuando el gobierno sionista ha dejado, no ya de “luchar” que es una concesión deportiva que no se compadece con la realidad, sino de abusar, atropellar, asesinar a población palestina.

El desprecio que deja traslucir hacia los palestinos con su suposición “porque sus propios hermanos no quieren saber nada con ellos” ignora supinamente la historia tal cual es y revela una visión de la colonización al estilo de cowboys e indios con una carga de                   desprecio al débil que solo refleja la estulticia del autor. En los primeros años, los sionistas reservaron su violencia para acallar voces judías discrepantes; a los campesinos palestinos despojados se los trató indirectamente, mediante la policía turca, luego la inglesa. Los sionistas esquivaban la carga represiva. El sionismo reveló sus simpatías fascistas en los ’20, los ’30 (y las demócratas, desde 1945).

“En un mundo que vivió un largo proceso de paz, de desarrollo, de crecimiento”. Aquí entramos a la página de humor de nuestro mal aventurado RHD.  ¿Cuál es ese largo proceso de paz, desarrollo y crecimiento” que nuestro redivivo Pangloss ha descubierto? Sería bueno que nos diera siquiera algún ejemplo. ¿Estará deslumbrado por los rendimientos monetarios de las grandes corporaciones? ¿Por la cantidad de autos por habitante?, ¿por el valor del dólar?, ¿por el porcentaje de vacunados contra pandemia covid?, ¿por la expansión galopante de los cánceres? Que nos dé alguna pista, please (se lo rogamos en inglés para que nos entienda).

Tras esa visión idílica, nuestro autor prosigue un poco indescifrablemente: “se ven cada vez más tendencias y organizaciones que ante nada se detienen. No solo quieren destruir a Israel. Otros quieren encender los bosques en distintos sitios del planeta para demostrar que lo bueno es malo.” ¿Entiende el lector? Explíquemelo.

El final de su alegato no merece comentarios. Porque no sigue desbarrando como en los pasajes que examinamos. Nos alegramos por él.□

 

[1]  No a la vieja usanza, ya odiosa, del colonialismo de arruinar a la población local para sustraer de allí los materiales que la metrópolis quiere para sí, sino en una modalidad mucho peor, de vaciamiento territorial para “cosechar” la tierra como fruto maduro, para luego “redimirla”. Es decir, legitimar el golpe de mano con coartada religiosa y bíblica.

Publicado en Destrozando el sentido común, Palestinos / israelíes, Política, Uruguay

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